Index repasario sopesante receptivo

[ACTUALIZADO A: 1 de agosto de 2013]

Siempre que puedo procuro no hablar de mí. No sólo porque soy un tema de conversación sensacional difícil de abandonar, sobre todo porque considero que los hechos —incluso siendo presentados desde mi particular visión— no precisan de una carga sentimental y biográfica extra para endulzarlos. Protágoras antes de Gorgias.

Sin embargo en días como el de hoy, con todas sus afortunadas coincidencias, creo que se puede hacer una pequeña excepción para rellenar los huecos vacíos que componen una de mis tres intenciones para la columna de hoy.

Veréis, cuando hace… tres años y unos pocos meses… Alberto se acercó para ofrecerme una columna sobre televisión aquí me pareció una buena idea no sólo porque de lo que más solía escribir era de cómics y libros y ya me iba apeteciendo —mucha más en el contexto de esta web, claro— sino porque notaba cada vez más una tendencia de la que ya he hablado en varias ocasiones aquí. Esa idea de que la televisión es sólo series y que, además, las buenas sólo existen desde 1999 con el estreno de Los Soprano, pudiéndosele unir, además, alguna serie por motivos nostálgicos que se viera de pequeños. No hablemos ya del inexplicable usacentrismo de esas mismas propuesta. Webs, blogs, podcast, etc… centrados en el ahora pero mostrando un total desconocimiento de que en UK existieran Shameless o SKINS —no digamos ya Father Ted, House of cards o Sapphire & Steel — sino que series imprescindibles como OZ, All in the family o Dragnet eran sistemáticamente obviadas. No hablemos ya de The Smother Brothers Comedy Hour o The Frost Report. Así que, ante la posibilidad de subirme a una torre con un rifle o empezar a escribir esta columna elegí, como siempre, la opción con menos escaleras.

La idea de escribir sobre temas concretos y dando por hecho una cierta base no salió todo lo bien que yo esperaba así que en pocos meses hubo que hacer una breve versión de la historia de la televisión, llena de nombres de personas y series, para ir construyendo un fondo mientras se iba volviendo a poco a ellos. Ahora mismo todo me parece bastante encauzado pero aún con esto me siguen diciendo que ciertos temas deberían ser, quizá, mejor explicados. Tranquilos, está todo previsto; pero ya llegaremos a eso.

De momento voy a la parte fundamental de esta columna: Voy a hacer un índice aquí mismo. Por algún extraño motivo que a entender no alcanzo la gente parece no encontrar informativos los títulos derivativos que le pongo a las columnas, el infierno de los SEO que lo llamó alguno. Así que, a petición popular, voy a ordenar un poco los temas ya tratados.

Empezando por uno de los puntos más importantes de esta columna: Siempre ha habido buena ficción televisiva

Breve historia de la ficción televisiva

USA
Primeros pasos y años ’50 , ‘60 , ‘70 .

UK y España
Primeros pasos y años ’50 , ‘60 , ‘70 .

El paso de las series en España de los años ’80 a los ’90Las series británicas en los ’90La FOX y los años ’90 en USA

Los creadoresStephen J. CannellAaron SpellingSteven BochcoAntonio MerceroGlen A. LarsonBrian Cosgrove y Mark HallDonald P. BellisarioAna DiosdadoDavid E. KelleyTroy Kennedy MartinJoshua Brand y John FalseyDick WolfDon Cornelius y Dick Clark

Y, por supuesto, la comparativa sobre Fred Silverman, Brandon Tartikoff y Robert Greenblatt

Pilotos:

2009
Finales. Malos y Buenos —Qué diferentes, ¡y cortas! las primeras columnas—

2010
Invierno Verano —Nótese que en este momento se fija el formato para comentar pilotos, dejando de ser los destacados por arriba y abajo para ser algo más general— Otoño

2011
Invierno Primavera Verano Otoño: Septiembre Octubre

2012
Enero-Febrero Marzo-Abril Mayo-Junio Julio-Agosto Septiembre Octubre-Noviembre Diciembre

2013
Enero-Febrero Marzo-Abril Mayo-Junio

Premios Sark Tv
2009 2010 2011 2012

Estimaciones de futuro
Principio de 2010 Principios de 2013

Premios
Emmys
2009 2011 2012
Globos de Oro
2012

De temporada
Halloween
2009 – Series 2010- Previo y Breve análisis de tres acercamientos
Navidad
2010

Especiales de verano

2010
Parodias de los textos de información televisiva más habituales .

2011 – Las mejores miniseries

UK USA España Resto del mundo Adaptaciones literarias españolas

2012 – Realities infames
Introducción Destacando especialmente Muslim driving school Who’s your daddy? y Toddlers & Tiaras ¡Antes del megaéxito de Honey Boo Boo! y todo un repertorio de horrores

Análisis de Series:

Community en la primera mitad de su primera temporada

Community al final de su segunda temporada, repasando todo lo anterior

Flashforward

Misfits

Doctor Who: Repaso a la etapa RTD

Peter Falk y también Colombo

Black Mirror y Charlie Brooker

Una mirada un poco más cercana a Utopia, Les revenants, The killing, House of cards y The americans.

Arrested development

Bates Motel, las adaptaciones y sus problemas

MasterChef, comparativa mundial

SHARKNADO! y el mundo globalizado

Desarrollos temáticos

Ficción musical dividida en tres partes

Vampiros protagonistas de series.
Barnabás y los antecedentes Los infantiles Las pre-90s Noventeras Del dosmil a la actualidad

Las guerras de los Lates
La antigua y la nueva

La historia del SNL (Un sólo enlace porque ya tocó un miníndice con glosario de personajes —y, por tanto, sus propios enlaces internos— en su momento)

La cocina en televisión Introducción Inicios Programas de viajes La creación del Food Network en USA — ¡ PAULA DEEN !— y, mediante, Brooke Johnson , su evolución , La cocina en UK —¡ FANNY CRADOCK !— Concursos televisivos , la figura de Jamie Oliver , los foodies , su representación en series sobre cocineros y su epílogo .

La información en televisión.
Introducción Historia en Estados Unidos hasta Dan Rather y la CNN y A partir de ellos , La información en UK, especialmente en la BBC y En España, hasta la llegada de las privadas y A partir de ellas , Los informativos satíricos y la sátira informativa y, finalmente, la representación del periodismo en las series

Historia de Doctor Who

Introducción al repaso. La creación de la serie. El Primer Doctor , El Segundo Doctor , El Tercer Doctor Primera y Segunda Parte , El Cuarto Doctor Primera , Segunda y Tercera Parte , El Quinto Doctor , El Sexto Doctor , El Séptimo Doctor , Lo sucedido tras las cancelación de la serie y hasta lograr la emisión del telefilme del Octavo Doctor

La tele está cambiando
Algo de lo que he hablado una
y otra y otra vez y más , es decir, el cambio de paradigma de consumo televisivo —fundamentalmente en su ficción pero no sólo— gracias a las innovaciones tecnológicas en almacenamiento, difusión y reproducción.

Aquí ejemplos en UK, USA y España de los problemas de adaptación aunque también he hablado de las diferencias de España con el resto del mundo

Gustos y Análisis
O por qué hablar de placer culpable es una memez.

Libros
Piratas de Textos de Henry Jenkins
Una risa nueva, concretamente sobre el texto de Alvy Singer
Very funny things, y especialmente el desastre sobre sitcoms de Joan Pons
Sobre el desastre que es encontrar bibliografía sobre televisión, no digamos en España
Sobre dos libros: The revolution was televised de Alan Sepinwall y Televisores cuadrados, ideas redondas de Mikel Lejarza Ortiz y Santiago Gómez Amigo

Y otrosEl pilotoSeries protagonizadas por magosReflexión al hilo —y en contra— de un Repronto (Por cierto, creo que fue la primera vez en la que dije aquí aquello de que lo que cambia no es la tele, sino su forma de consumo. Más allá de lo dicho en el texto de presentación de la columna.) – Sobre la telebasuraLa falta de espectadores de la emisión española de LostTelevisión española: QuejasDespiece de tipos de reallitiesLa informática como magia en las seriesFinales: Un repasoLa organización por capítulos y el número 13Los problemas de los pilotosLa respuesta a los Emmys, los Sarkkys [En mi lista de malas ideas…] – El beso de Casillas y Carbonero como producto de ficciónLa tele en veranoLa utilidad de la crítica en la supervivencia televisivaEl dinero y la intervención en la calidad de las seriesEl doblajeEl humor… incluso el involuntarioDiferencias en el criterioEl idioma y sus traducciones, en las seriesLos ZombiesEl cierre de la CNN+ y la ¿apertura de Netflix.es? [Una de las cosas divertidas de hacer este índice es ver tantas cosas comentables a toro pasado, como que lo último que esperaba Netflix al tratar de llegar a Europa era encontrarse con la oposición frontal de… ¡Las sociedades de derechos de autor! Y ahí siguen, perdidísimos los pobres] – Algunas cancelaciones de 2010 y por qué deberían importarnosDel giro de las series de suspense hacía el olvido de la investigación delictivaEl sexo —y la censura— en el empacado de carne joven por la teleEl Escomismo o uso de referentes para la crítica televisiva [Que, por cierto, es una de mis columnas favoritas por explicar unas de mis ideas habituales. Y de la que suelo tirar para los PD.] – Cancelaciones: Con el follón Sheen de por medio un repaso a algunas sangrantes [Sí, los Smothers Brothers] – Los Roast [Posiblemente la columna/ explicación que más veces haya enlazado de todas] – El declinar de los cculebronesLa influencia de Margaret Thatcher en la televisión británica de los ’80De los estiramientos de la emisión de series en Estados UnidosRepaso al viacrucis por los despachos de los ejecutivos desde que surge la idea a que se estrena la serieSobre la difusión y reconocimiento de las seriesLa influencia de consideraciones económicas en la toma de decisiones de las políticas televisivasAlgunas cancelaciones muy muy rápidasSobre la evolución de las seriesLa realidad y la ficción y sus entreverados en televisiónLa elección de la duración de una serie en número de capítulos y sus cambiosLa enorme estupidez que fue Guerra de SeriesDiez reflexiones sobre televisiónLuchas en el modelo de distribución estadounidenseCreadores que abandonan seriesEl final del humor peligrosoA partir de El Hormiguero, España y los targetsAdaptaciones televisivas al cineBreve historia de la consecución de programas gracias a internetAudiencias: Una aproximaciónLa explosión de lo excesivo en las series americanasSobre la importancia de la televisión en las Elecciones 2012 estadounidensesLa extraña situación del tratamiento a las novedades en series este año

SOBRE LOS SPOILERS O DESTRIPES

Por supuesto esto es sólo una parte de lo que tenía intención de contar hoy. Mirando este índice se ve bien claro que frente a los inicios, en los que tendía más a la reflexión y la crítica sobre las series, hubo un momento en el que quedó claro que había que ir facilitando la difusión de unos recursos para que mis silentes lectores tuvieran una idea general sobre lo que había sido la historia de la televisión, los profesionales más destacados y los momentos más importantes. Por supuesto esa labor didáctica aún no ha terminado si bien por la forma de encararla —es decir, la idea de dedicar la mitad de las columnas del año a uno o dos temas, la otra mitad a la reflexión sobre la actualidad y los Pilotos Deathmatch y todo el mes de Agosto a un tema concreto— lleva a una demora en lo mismo haciendo que el análisis se traslade a las columnas de actualidad.

Del mismo modo el intento de que las series, la ficción televisiva, no absorba todos los recursos de la columna hace que se pase de unos bloques temáticos a otros obligando también a tratar de contraponer temas. Y, por supuesto, sacando a pocos la lista de temas pendientes que, en la actualidad, parecen no tener fin. Desde un repaso a la forma de funcionar organizativamente las televisiones, especialmente en USA y UK, y a ciertos aspectos de la terminología de sus referencias y tropos, por si hubiera alguien que no navegara por TvTropes en sus ratos libres, a secciones dedicadas a los concursos, los culebrones, la publicidad, las series de animación, las retransmisiones deportivas, o la locura que será el año que decida acercarme al policiaco, entre otros muchos temas previstos que incluye un repaso a la historia de los superhéroes en televisión, los documentales en todas sus variantes o, como prometí a Marcos hace ya casi 4 años, los programas religiosos —como veis voy apuntando los temas pendientes, lo del canal Arte también está— aunque sepa que tratar todos estos temas, y muchos más que podría seguir sacando, llevaran años, cuando no décadas, de vuestro tiempo.

Precisamente por eso hay que procurar buscar un punto de entrada para los temas, de ahí mi idea de hablar de retransmisiones deportivas un año olímpico —de hecho y en retrospectiva el pasado año hubiera sido ideal: Olimpiadas en UK y USA jodiéndola, el regreso del deporte a lo más visto en Estados Unidos y los varios líos del fútbol patrio… lástima que a toro pasado todo parezca tan sencillo — o el momento perfecto para hablar de una serie en profundidad.

Sí, una sola serie, todo el año. Pero qué serie. Porque este próximo mes de Noviembre, el 23 para más señas, cumplirá 50 años una de las series más longevas, exitosas e interesantes, de una importancia notable, es decir…

Doctor Who

Pero eso será ya en Febrero, mientras tanto disfrutad del índice y permitidme un último momento sentimental para agradecer a Alberto y Marcos el huequecito que me dejan ocupar y, por supuesto, a Manuel Haj-Saleh, sufrido editor y corrector de estas columnas. Además, por supuesto, a todos vosotros mis silentes lectores.


Aproximativas revisiones transitorias reflexivas

Tras el repaso a las series nuevas del año siempre me queda la duda de si no habría sido necesario también un repaso de las que no eran nuevas. Sin premios ni nada, que se pierde mucho tiempo en esas tonterías y yo llevo fatal tener que elegir. Pero si cuesta hablar sólo de las novedades imagínense hablar también de todo lo demás.

Me temo que esas revisiones tendrán que quedar para columnas concretas, esas en las que explique como la estandarización de The Big Bang Theory ha matado una serie apreciable convirtiéndola en… bueno… un éxito de público, a semejanza de Dos Hombres Y Medio, metiendo dinámicas de pareja que ya eran innecesarias cuando sólo se hablaba de una en la que que sólo se sostiene el buen hacer de Mayim Bialik como She-Sheldon y que ha logrado que sea no ya la comedia más vista con picos de casi 20 millones de espectadores sino, directamente, uno de los programas más vistos de televisión. En el proceso ha pasado de ser una serie sobre unos científicos aficionados a las subculturas a ser una serie que se ríe de unos científicos, es decir, ha pasado a ser lo que uno hubiera esperado de la televisión americana leyendo la sinopsis.

La sinopsis es importante, por cierto, porque así podemos ver todas esas series que hay de padres recientes y de grupo de amigos con diferentes tipos de relaciones amorosas y, últimamente, de grupo de amigos con diferentes tipos de relaciones amorosas que acaban de ser padres. [Podría ser peor, podría ponerse de moda el cáncer.]

La verdad es que el panorama no es muy halagüeño, terminan muchas buenas series y otras muchas parecen condenadas en sus respectivos canales. Más aún ahora que la FOX parece instalada en la autocomplacencia y la NBC perdida en acción, mientras la CBS es la mejor jugadora con un repertorio de viejos trucos y sólo la ABC y la CW parecen decididas a intentar alguna cosa nueva. Y de las otras cadenas para qué hablar, la HBO sigue sin entender cómo perdió su mojo, la AMC está montando el follón del año con los showrunners enfrentándose a los de Mad Men, desgastando a los de The Walking Dead, que suma ya el tercero en cuatro temporadas, y cerrando tras bronca con la cadena Breaking Bad. En la acera contraria el canal más agradable para los creadores, FX, está permitiendo y uno casi pensaría que alentando que Louie se tome un sabático. Que sí, que mejor eso que un bajón de importancia pero… ¡Rayos! El resto, de Starz a la IFC son fundamentalmente marginales y toda la novedad que parece que lograremos tener es la que vendrá —como siempre— de los distribuidores alternativos.

Aprovecho para recordar que la HBO estuvo años antes de empezar a acertar, primero con The Larry Sanders Show y Mr. Show antes de rematar con OZ y convertirse en un sabor adquirido con Los Soprano. Pero hace falta eso, ir probando hasta acertar y, a partir de ahí, ir sacando éxitos, incluso esos que como Deadwood o Carnivale pueden no parecerlo.

Del mismo modo pasa con los proveedores de contenidos a internet; y aquí entra Netflix, sí, pero también HULU, la Yahoo TV y la próxima aparición de Amazon TV, además de DirecTV más lo que vaya saliendo… [Como ese intento del canal SyFy de unir TV con un videojuego online en Defiance ] Vamos, que cada vez son más; están rondando acertar con la serie correcta. Aunque sea un cambio lento — al fin y al cabo sólo ahora las audiencias de cable están empezando a amenazar a las networks — eso puede significar no sólo una mayor libertad —empezando por la duración, que ya no debe constreñirse a una programación que, como un puzzle, rellene un máximo de 24 horas— sino que, además, se integre con las nuevas fórmulas de consumo. Y aquí iría mi blablabla habitual que hoy os voy a ahorrar.

En cualquier caso, las novedades que tienen preparadas en estas plataformas son, sin duda, uno de los más importantes alicientes para la temporada que entra. Reconozco que estoy esperando con especial interés lo que pueda salir del House Of Cards de David Fincher y Kevin Spacey teniendo en cuenta que la original inglesa es, como no me he cansado de decir una y mil veces, una de las mejores series de la historia de la televisión.

Y ya que hemos abierto la puerta a hablar de lo que nos espera para el año próximo ya puedo volver con uno de mis estrenos más esperados: Cult , creado por el hombre tras la idea que fuera Alien Nation, Rockne S. O’Bannon. La historia en sí es sobre un par de personas que investigan unas extrañas desapariciones y asesinatos que podrían estar relacionadas con un minoritario programa de televisión… de culto. No sólo eso, el juego de los actores de la serie y sus personajes, de esas dos realidades —teniendo, por tanto a actores que interpretan a actores que interpretan a personajes— además de ser una de las ideas de la CW para reinventarse lejos de Gossip Girls y similares. Lo más interesante para mí es que en realidad no hay mucho que pueda esperar realmente, ni mucho que el programa crea que podrá facilitar. Y, pese a todo, lo espero con ganas.

Algo parecido, pero más apoyado en los grandes nombres, está The Following , el intento de acercarse a las cadenas de cable que la FOX ha dejado a Kevin Williamson, quien regresa a lo grande con esta historia en la que Kevin Bacon es un agente del FBI que trata de detener a un asesino en serie, James Purefoy, que acaba de huir de la cárcel y parece haberse multiplicado por todo el país. Y prometen que esto no tiene nada que ver con El silencio de los corderos, lo que, estando Williamson de por medio, es creíble.

La verdad es que puede ser el año de los corderos; está en desarrollo también una serie de Hannibal en la que la NBC ha puesto tantas esperanzas que casi me imagino lo que puede acabar pasando, mientras que LifeTime desarrolla Clarice. Y si mis expectativas sobre la nueva NBC son bajas no quiero deciros nada de lo que opino de LifeTime.

No es el único tema, por cierto, porque los otros son los piratas. No los hackers, que eso podría haber pasado si el salanderazo hubiera ocurrido en USA a la vez que en el resto del mundo; los piratas de verdad. De momento el magnífico creador inglés Neil Cross, responsable de Luther y de la soberbia serie de espías Spooks anda pelando la pava en la NBC con Crossbones, que se presenta como una miniserie o, por usar el término del que ahora tiran: Event Series. Todo tipo de historias piratas con una idea de fondo que recuerda la de Deadwood, cuyo centro argumental sería un Barbanegra para el que están convenciendo a Hugh Laurie. No es el único, la FX prepara junto a Graham King y Gale Hurd —con más retraso del que parece sensato— Port Royale y los Scott estaban dándole vueltas a Pyrates para la FOX mientras que la Starz prepara una serie producida por Michael Bay y que sería precuela de La Isla Del Tesoro.

Sí, es uno de esos años. Ahí está esa otra precuela, Bates Motel, con el joven Norman y su madre —y mejor amiga del chico— que se llama Norma y acaba de comprar un motel, un poco perdido, eso sí. También está Dracula con Jonathan Rhys Meyers chupasangreando y, de nuevo, la etiqueta de Event Series porque vuelve a ser la NBC. Éstas, que no dejan de ser las viejas miniseries de toda la vida de las que ya hablamos en su momento , van cambiando su denominación y contagiándose entre cadenas. Por eso la FOX ha llegado a un acuerdo con M. Night Shyamalan para crear Wayward Pines, en el espíritu de Twin Peaks y adaptando Pines de Blake Crouch.

—Es curioso, si la ABC hubiera aceptado la idea original de Last Resort como miniserie quizá sería punta de lanza y no una cancelación en la primera temporada.—

Además de esto la MTv le da vueltas a adaptar Scream —y me temo lo peor, pero confío en que aprendan un par de cosas de Harper’s Island— mientras que Whedon —el de Buffy o Firefly pero también Dollhouse — está tratando de contrarrestar la forma habitual de comportarse de Jeph Loeb —tantas veces echado de series como Smallville, Lost o Heroes… siempre demasiado tarde—, así que está metiendo prisa para que se estrene el spin-off de la película Los Vengadores centrado en la agencia de inteligencia SHIELD en ABC este mismo otoño. ¿Que por qué las prisas? Pues porque son ya tres años sin lograr sacar una serie de las franquicias Marvel pese al obvio interés de casi todas las partes. Incluyendo Disney y el propio canal, que no logran que Loeb les proponga lo que ellos quieren. Aunque para adaptación/ mix/ mash up o como prefiráis llamarlo, la que está preparando Showtime en Penny Dreadful, un recopilatorio de victorianismo que algunos ven inspirado en La liga de caballeros extraordinarios y otros sólo en la confluencia de seres maravillosos de la época. Detrás andan el guionista John Logan y el inquieto director Sam Mendes, así que parece que no nos van a faltar referencias literarias.

Además de eso, adaptaciones de éxitos extranjeros. Ya sabéis, eso de lo que procuran no hablar porque lo mismo los lectoespectadores descubren que la base de Homeland es israelí, o que Red Widow , futura serie de la ABC sobre la mafia, con la viuda de un capo ocupándose del negocio de la familia, es en realidad Penoza —No como opinión, para eso ya está Deception en NBC.—, que originalmente era de los Países Bajos.

Para acabar el repaso estadounidense, una serie a punto de estrenarse y otra en desarrollo: A punto de salir está Zero Hour , sobre el editor de una revista para escépticos — Anthony Edwards en su regreso a las series— que se encuentra un día en mitad de una enorme conspiración que incluye el rapto de su novia. La serie en desarrollo, de la que espero grandes cosas, es L.A. NOIR lo nuevo de Frank Darabont para TNT, y aunque es una cadena de suspense generalista y con pocas complicaciones, el nivel del guionista y director y de los miembros del reparto que ha buscado — especialmente Neal McDonough — narrando los movimientos delictivos en la ciudad de Los Ángeles en la década de los ’40 y ’50 es muy alto, así que confiaremos en que les salga bien.

Lo que nos lleva a los ingleses. Tanto ellos como los canadienses o los australianos y neozelandeses son poco dados a anticipar en exceso las nuevas series —más allá de esas que salen de pilotos probados con el público, claro— pero eso no impide que algunas, como la adaptación con Gabriel Byrne en el papel principal de las novelas negras de John Banville / Benjamin Black, se filtren antes. Y si Darabont nos lleva a los ’40, con la inglesa Peaky Blinders nos vamos a los ’20, a la resaca de la Primera Guerra Mundial, en Birmingham, con Sam Neill como un policía que pretende acabar con la organización familiar y criminal de los Shelby cuyo cabecilla está interpretado por Cillian Murphy.

Esperemos que todos estos apriorismos acaben siendo tan interesantes como parecen y, sobre todo, que aparezcan más nuevas series fuera del radar que demuestren que uno nunca sabe realmente de dónde saldrá el nuevo éxito del año. Habrá que verlo.


El Sark Tv 2012

Un año más toca la columna doble con repaso al año que acabó y selección de la nueva serie que más me ha gustado, para lo cuál siempre viene bien anarrosear la explicación dada otros años:

En mi particular caso voy a centrarme un año más en una serie de arbitrariedades innecesarias: Que las series sean nuevas, que lo sean por haber sido estrenadas entre el 1 de Enero y el 31 de Diciembre del año en cuestión y, peor aún, que me gusten a mí. Sí, el subjetivismo abrazado como mantra en uno de los pocos deslices que un respetuoso de la justa valoración se permite. Si tuviera que pesar y medir en la balanza las novedades para decidir cuál ha sido la más ajustada y definitiva, sin duda el resultado cambiaría. Pero eso no me interesa, me interesa cuál es la que más me ha hecho disfrutar. Y por qué.

Siguiendo con esta —llamémosla así— tradición, en años anteriores las series que lograron el finalista fueron Misfits, Justified y Revenge, mientras que fueron Better off Ted, Louie y SPY las ganadoras.

Después de todo lo dicho podemos pasar a las dos partes importantes, primero el repaso y luego el premio, que nos conocemos.

La verdad es que no ha sido tan malo como podría pensar uno echando un ojo global. Sí, la parte estadounidense es un puro desastre y su organización amenaza con colapsar sobre sí misma, pero eso es hasta una buena noticia; no porque me alegre de que Louie se tome un año sabático, 30 Rock termine, y Greenblatt decida acabar con las series inteligentes y hacer con The Voice lo que la ABC hizo con Who Wants to be a Millionaire? (y si no conocéis la historia decidlo y os la cuento otro día); sino porque muestra que incluso —o debido a— lo mal que les van las cosas con las series, todos los canales están apostando por ellas de distintas maneras. Como decía antes, Grenblatt ha decidido estupidizar la cadena en busca de espectadores, mientras que otras han pensado en tratar de regresar a los temas importantes, esos de los que desertaron dejando abierto el camino a los canales de cable, o las construcciones complejas. A su vez, los canales de cable han descubierto los beneficios de tener producción propia pero también los riesgos de cagarla con ella, lo que ha llevado a unos extraños bailes para organizar los gastos e ingresos que han logrado que el canal de más éxito de los últimos años, el AMC, sea visto no como un lugar de libertad para el creador como fue la HBO de alrededor del año 2000 sino como una organización abiertamente author unfriendly al que sólo mandar proyectos si no queda más remedio. Los canales no sólo de pago, también de cable básico, están consiguiendo atraer espectadores y así The walking dead del citado AMC es ya una serie que compite con las grandes, igual que Sons of anarchy en FX o que los distintos docurealities (Duck Dinasty, Here comes Honey Boo Boo … ), están haciendo una competencia tal a los networks que lo único que pueden hacer esto es tratar de adaptarse dentro de lo que anunciantes y FCC les permiten.

Como ya he dicho en otras ocasiones, las series de los canales en abierto son el origen y la medida del impacto de las series de cable, pero la primera reacción que tuvo el triunfo del cable fue que mucho del talento pasó al cable por las menores restricciones y que, tras el 11/S, mucho de lo emitido en abierto se domesticó. Por suerte, el paso del modelo a los canales de cable básico —es decir, aquellos en los que los anunciantes pueden quejarse pero no hay una FCC para liarla—, creó una tierra de nadie que favoreció los intentos reiterados de las cadenas generalistas por aprovechar, dentro de sus limitaciones, estos ánimos renovados.

Dentro de este tipo de esfuerzos hemos podido ver este año Awake o Vegas, ambos proyectos fallidos pero con un transfondo y una intención más que interesantes; también los dramas serializados han estado ahí con Nashville como mejor ejemplo —lástima que no sea una serie en la que resulte sencillo entrar, debe ser algo que exige el agente de la suprema Connie Britton—, de manera que uno acaba alegrándose sobremanera cuando sale una serie tan falta de complejos como Arrow, a la que, además, le va saliendo lo que pretende hacer porque incluso con sus capítulos flojos —que los tiene— va realizando una construcción de trama y personajes que hacen tener esperanzas en que esta vez sí salga una serie superheroica decente. Suponiendo que logren llegar a la parte superheroica, claro, que de momento estamos con vigilantismo intenso a saco.

Mientras, intentan —y de momento sólo es el intento— hacer alguna buena comedia con la extremadamente irregular The New Normal y la en vías de mejorar The Mindy Project… De manera que la única comedia en abierto que realmente funciona de este año es la que tiene peor audiencia y raro es que no la hayan cancelado aún: Don?t Trust the Bitch in Apartment 23.

Y quizá ustedes estén esperando que en este momento yo diga que en el cable, tanto en el simple como en el de pago, la cosa estuvo, sin embargo, mucho mejor. Pues no. De hecho han tenido incluso menos ideas que los canales generalistas.

Igual que hay un intento general de hacer remakes y reutilizar personajes conocidos —algo que en 2013 puede llegar al límite de lo ridículo con las series sobre Hannibal, Sterling, los Bates, Drácula y demás… — que sólo tiene de bueno que esto no es cine, aquí no pueden pillar el dinero y correr sino que, aunque el primer capítulo funcione, hay que mantenerse y eso es lo complicado. El nombre puede ser un gancho pero hay que ofrecer algo más. Lo que acaba facilitando que sea el nombre de los creadores el que sirva para tirar del producto.

Que es precisamente lo que ha sucedido este año con Amy Sherman-Palladino en Bunheads o con Aaron Sorkin en The Newsroom, y si esto es lo más destacable de los canales por cable americanos imaginaos el nivel del año.

De manera que el siguiente movimiento, en el que ya se han mojado un poco más el dedo este año, la producción de series para internet por proveedores ligados al pago por visión empieza a parecer la forma razonable de moverse: lo demostró la mezcla de drama y comedia Battleground para HULU, y ahí estaban detrás Lilyhammer, coproducida con los noruegos por Netflix o Cybergeddon para Yahoo TV. Todos ellos amplían lo que ya se vio en los intentos anteriores — digamos The Confession, por ejemplo— y que parece que se va a ir consolidando este año con la versión americana de House of cards, la cuarta temporada de Arrested Development o la puesta en marcha de Amazon TV. Pero de todo esto ya habrá tiempo de hablar. Porque, de momento, aún estamos en los pasitos cortos.

—Por cierto, aunque no son series de ficción no puedo dejar de aprovechar para recordar y recomendar dos programas nuevos sobre comedia que han surgido este año y merecen la pena, me refiero al programa de entrevistas Inside Comedy y al magazine / podcast por la tele Comedy Bang Bang

Por suerte, todo lo que la acción real no ha ofrecido lo ha tenido la animación que sigue con su ascensión en todas sus variedades, desde las series para niños que no son para ellos con Gravity Falls, las series para adultos como Black Dynamite o los híbridos raros como The Aquabats Super Show!. Aunque, claro, luego llegan los canadienses con Detentionaire y demuestra lo rápido y bien que están aprendiendo ellos también.

Algo que ya había quedado claro mirando la serie de aventuras Arctic Air o la de ciencia ficción Continuum, otra serie que se va construyendo, evolucionando y mejorando con el tiempo.

No sólo los canadienses; también los australianos han mostrado imaginación y ganas de hacer las cosas con series como A Moody Christmas y muy especialmente The Strange Calls y la serie de culto instantáneo Danger 5

Y entonces llegaron los ingleses, claro, con su más de medio siglo de experiencia, sus series cortas y su querencia por las buenas historias, su género negro que le permite ponerse en el lado de los policías como en la brillantísima Good Cop —lástima de ese último capítulo retrasado y, quizá, rebajado— o la no menos grande Line of duty, o ponerse del lado de los criminales con la gran Inside Men. Incluso sus pilotos de muestra años antes que salga serie, como ese enorme Bad Sugar que reúne, además, a dos de las cómicas que más talento han demostrado este año, Sharon Horgan en Dead boss y la inconmensurable Julia Davis en Hunderby, una de las más extrañas, complejas y retorcidas series de este año y, por eso mismo, una de las mejores. Un repaso a las series de época llena de ese humor negro que ha hecho famosa a la David y que aquí está totalmente desatado sin que sepamos nunca en qué momento algo es dramático o bufo. Pero no han sido las únicas comedias, claro, también hemos tenido el Agárralo como puedas de Charlie Brooker llamado A touch of Cloth y el paso a la televisión de The Midnight Beast, con su híbrido de sitcom y magníficos números musicales de coña, una serie cuyo mayor pero es ese capítulo recopilatorio final. Todas ellas dejan con ganas de ver más, en estas series o en otras parecidas.

Mención especial merece una serie que se ha quedado en puertas de ser una de las elegidas este año, el drama… ¿criminal? ¿familiar? Hit & Miss, magnífica serie con un punto de partida ya de por sí extraño que trastoca lo que en realidad era otro melodrama sobre una persona que tiene que hacerse cargo de todo un cargamento de niños, cada cuál con sus propios problemas y todos ellos magníficamente interpretados.

Pero antes de pasar a las que sí van a tener el honor, creo que es un buen momento para hablar de algo que se suele tocar menos: Las más fallidas. Aquí entran series que se mueven en los dos mundos, siempre a un paso de salir bien y a otro de caer en el completo ridículo, como Hunted, de proponer un buen punto de partida que destrozan por completo como The Mob Doctor o Revolution, series que tenían intención de ser una cosa y acaba funcionando más como choque de trenes de lo que jamás habría podido funcionar, como ese enorme desastre que es Beauty and the Beast… Y luego ya están las series que con simplemente malas ideas realizadas de la manera más pobre, como Citizen Khan, series realizadas de cualquier manera como el remake de Care Bears, series absolutamente fallidas, e incluso espantosas, como Parents, o más aún Outland, o la tremendamente cutre y pésimamente guionizada Holliston, o ese auténtico despropósito animado que es Full English y, por supuesto, esa serie que merece ser vilipendiada por usar la mala situación laboral actual para crear una versión especial de la cámara oculta, bien que sea de la manera más leve, The Work Experience. Pero si tuviera que elegir una serie que falla en todo lo fallable, que está mal ya desde el punto de partida, empeora por sus guiones, tiene una realización ramplona y unas interpretaciones de auténtica lástima, entonces no tendría duda alguna, porque por muy malas que hayan podido ser las series antes citadas ninguna llega a acercarse al absoluto desastre que es Work It.

Y ahora, tras asomarnos al nadir del año vamos hacia lo que mi propio gusto ha decidido en reunión consigo mismo que sea declarado su zenit.

Sark Tv de Plata

Bullet in the face, aunque sé que habrá quien piense que se ha dado demasiado bombo a una serie que no era para tanto, dentro del magnífico verano que tuvimos lleno de programas a mitad entre el drama y el humor. Dentro de todos ellos, para quien esto escribe, Bullet in the face fue algo especial porque no sólo rescataba a Alan Spencer, creador de la mítica Sledge Hammer, para construir una guiñolesca y magnífica farsa en la que los actores están inconmensurables, no sólo los clásicos Eddie Izzard, Eric Roberts y Jessica Steen que están inmejorables, también por los casi-debutantes Kate Kelton y, sobre todo, el supremo arte de Neil Napier como payaso serio, con momentos de auténtica brillantez en algo tan difícil como ser el poste casi inmóvil que recibe los chistes, especialmente en sus intercambios con el protagonista, Max Williams, que interpreta a Gunter Vogler, con la más convincente interpretación del Joker que jamás haya visto superando incluso a César Romero. Sólo un cierto descontrol en los últimos episodios —fruto quizá de los problemas que la emisora tuvo con la simple idea de emitir esta serie— reduce el nivel de esta enorme farsa.


Bullet in the Face – Trailer por IFC-Official
Sark Tv de Oro

Moone Boy, por su parte, es una de las cosas más maravillosas que se han emitido en la televisión en los últimos años. Sobre todo porque frente a las fórmulas normales de enfrentarse tanto a la nostalgia como al humor, lo que se nos presenta es una versión completamente libre y no la mezcla de Aquellos maravillosos años y Calvin y Hobbes que uno podría llegar a temerse. Por contra, lo que nos encontramos es una propuesta que no rehuye mezclar la dulzura aparente con dosis de mala leche soterrada, refleja no sólo al niño protagonista, también a su familia, amigos e incluso todo el pueblecito, en apenas unos minutos. Un trabajo en el que Chris O’Dowd destaca gracias a saber quitarse de enmedio. Cierto es que cada vez que entra roba el plano y que suyos son algunos de los momentos más memorables de la serie, como ese club para antiguos amigos invisibles, pero sus apariciones funcionan precisamente porque están limitadas, ha aprendido que lo mejor que puede suceder a una serie es tener muchos protagonistas y muy interesantes, de manera que se reparta el juego. El centro, en su lugar, es Martin Moone, —maravillosamente interpretado por otro de esos magníficos niños actores ingleses que algún día descubriremos dónde crían en cautividad — David Rawle. El resumen global: Una auténtica gozada.

Si pensamos que Moone boy era una de las series que más estuve esperando del pasado año —como, por cierto, se podía ver en el resumen de pilotos que enlacé la semana pasada— y que hay varias series prometedoras para 2013, especialmente Cult, espero poder hablar más y mejor de lo que hayamos visto.


Sark de Oro 2012: Los Premiados

Tras todo el rollo que acabo de soltar vamos a ver si soy capaz de sintetizar un poco más y no divagar en exceso al dar los premios… Vale, ya veo que no. En fin, vayamos por tanto directamente a nombras -y justificar- el por qué de mis dos premios literarios anuales y hagámoslo como corresponde.

Sark de Plata para ¡Bang, bang! ¡Estas muerto! (4 vol.) de Varios Autores en Akal

Pocas cosas más prodigiosas este 2012 que esta antología y su publicación no en un único volumen de pastas duras -que tampoco hubiera estado mal- sino en cuatro libros de bolsillo tan evocadores como los propios bolsilibros de los que han extraido una amplia variedad de relatos que recorren épocas y autores con enorme alegría, desde Silver Kane a Frank Caudett pasando por Ros M. Talbot, Lou Carrigan, Donald Curtis o Mark Halloran entre muchos muchos otros, todo ello acopmañado de artículos introductorios y culminado por entrevistas de la mano de los dos coordinadores, Moncho Alpuente y Luis Conde Martín. Una obra magnífica y casi inabarcable dentro de una colección que está demostrando un gran amor por el género -por ejemplo, con la publicación de El almirante flotante– y que pese a lo irregular o lo extraño de algunas decisiones -es decir, juntar todos los artículos introductorios en uno de los volúmenes y todas las entrevistas en otro en lugar de ir repartiéndolos- se convierte en un preciso y precioso mapa de lo que fue el género negro en el bolsilibro español. ¡Un hurra por ellos!

bang-bang-estas-muerto-4-vol

Sark de Oro para Hermana mía, mi amor de Joyce Carol Oates

portada-hermana-mia-mi-amor_medLo sé, a más de uno le sorprenderá que esta sea la obra con la que Oates logre, por fin, el preciado galardón -risas- pero si bien es cierto que como tantos otros escritores ha podido rondarlo en años anteriores gracias a un talento tan vasto y variado que es difícil explicarse que no sea una favorita del público hasta que uno piensa en lo que el público es y quiere, no es menos cierto que esta obra, publicada originalmente en 2008 en estados unidos, tiene una importante particularidad: Sirve como suma y resumen de todos los temas, tics, manías y trucos de Oates. En ella podemos partir de un hecho real, darle una vuelta a los conceptos de familia, a los problemas de las relaciones a todos los niveles, desde los fraternales a los paternales o maternales, los de pareja y los de amistad, todo parece poder incluirse, también la asfixia de la sociedad, los bordes más oscuros que nos ofrece, la televisión y los medios de comunicación como medio más para el

 sensacionalismo que para una investigación real o una exposición de la verdad, si es que una novela de Oates considerara que existe algo tan sencillo como la verdad y no una sucesión de múltiples realidades manipulables que, junto con el juego metaliterario e, incluso, la confusión del narrador como medio para explicar partes de la trama, hacen de este libro no ya la lictura que más he disfrutado este año, también una forma perfecta de llegar a conocer a la escritora en prácticamente todos sus niveles.

Así que ya está satisfecha su curiosidad sobre mis favoritos del año y, de nuevo, podemos desped…¡¡¡Un momento!!!

Durante mi resumen anual me he dado cuenta de dos cosas. La primera, que cada vez leo más en inglés, la segunda, que nunca sé cuándo llegarán por fin las obras que más me han gustado. Así, del mismo modo en que durante tiempo acaricié la posibilidad de otorgar un Sark de Oro especial de no ficción, así que me he puesto a ello y no sé cuánto tiempo me durará esta chifladura ni si se hará más años, pero tras ver la edición en español del Boxer, Beetle de Ned Beauman, que Zoo City de Lauren Beukes se editará en 2014 pese a ser de 2010, que los últimos libros de David Sedaris no sé ni cuando saldrán – Y Jasper Fforde va por ese camino- o que el ganador de este año del Sark de Oro es una novela que salió hace también cuatro años en el mercado americano creo que es más necesario que nunca que el lector sepa que no tiene que esperar al ritmo español para encontrar buena literatura y, por lo tanto, declaro…

 

Golden Sark to The Teleportation Accident by Ned Beauman

Efectivamente, el mismo Ned Beauman de Boxer, Beetle, un jovencísimo narrador que ya demuestra que sabe entretejer historias y manejar unos recursos que le acercan no a los grandes del género sino a los grandes del borde exterior de los géneros porque disfruta más jugando con

 las ideas tras las posibilidades -los mad doctors en su primera novela, la teletransportación o los viajes en el tiempo en esta- que ofreciendo realmente un recurso a esos mismos, hasta el punto de podríamos llegar a discutir si realmente estamos en algo que podríamos llamar ciencia ficción al ser una obra tan centrada en sus personajes, en sus reflexiones sobre el mundo y como se encara con él -especialmente su protagonista, Egon Loeser, uno de los personajes más desconectados de la realidad debido a una absoluta falta de interés en todo lo que no sean sus propios problemas que jamas hayan protagonizado una novela- todo ello mediante personajes construidos con tanta precisión como deformación, con enormes hallazgos verbales y rarezas plausibles en lo que, por tanto, acaba siendo una novela de trasfondo histórico en el que a nadie le importa tanto lo que está pasando en su país o en el mundo como si logrará o no tirarse a aquella chica en lo que podría llegar a definirse como la versión pynchoniana de una comedia salida adolescente. No sé qué será lo próximo que haga Beauman ni cuando veremos este libro en nuestro país, o en nuestro idioma, pero si tienen la oportunidad de leerlo ya no esperen ni un día más.

121.Ned Beauman-The Teleportation Accident

Y, ahora sí, os deseo buenas lecturas y un feliz año.


Sark de Oro 2012: Repaso al año o Cincuenta libros de gris

Hace trece años, -¡JASON, VEN!- en mis primeros tiempos de internet, acostumbrado a hacer tonterías como cualquier otro internauta primerizo decidí que, igual que otras personas en la aún novedosa Dreamers, podía convertir mi opinión en premio y elegir la mejor lectura del año.


Hoy, más de una década después, sigue siendo mi particular tradición de año nuevo. [Eso y anarrosear textos de un año a otro] Repasar el año editorial, señalar alguna de mis lecturas y, claro, exponer cuales fueron los dos libros que más me habían gustado. Y ahí está la clave. Me da igual la importancia de los libros, la técnica con la que se realice o lo culturalmente aceptable que resulte. Yo, como único juez, soy lo más importante, y que me haya gustado, que me haya hecho disfrutar de la lectura, es lo que determina la elección.


En años anteriores el galardón fue para “El Hada Carabina” de Daniel Pennac, “Huérfanos de Brooklyn” de Jonathan Lethem, “Cíclopes” de David Sedaris, “La Disco Rusa” de Wladimir Kaminer, “La Mosca” de Slawomir Mrozek, “El Martillo Cósmico” de Robert Anton Wilson, “Pégate un tiro para sobrevivir” de Chuck Klosterman, “Las Ovejas de Glenkill” de Leonie Swann, los “Cuentos Completos” de Connie Willis, «Al pie de la escalera» de Lorrie Moore, «Mi Tío Napoleón» de Iraj Pezeshkzad y «Los amigos de Eddie Coyle» de George V. Higgins.

Aviso, también como casi todos los años, de que mis lecturas suelen determinarse por escuderías, es más sencillo que lea algo de Asteroide, EsPop, Ático de los libros o Valdemar que lo haga con lo que sacan Planeta, Alfaguara o Anagrama. Vamos, que no pretendo engañar a nadie: No me he leído todo lo publicado ni de lejos.


Creo que no hará falta explicar cuál ha sido el libro más influyente del año, hemos tenido fanfic de Crepúsculo con cachetitos en el culete para aburrirnos y multitud de exploits para darle alegría a las pajarillas. O algo así. La verdad es que por lo menos ha servido para mover algo un año en el que todo el mundo parecía perdido. Planeta no dejaba de sacar libros y comprar autores buscando algún éxito misterioso, la gente de RHM iba de piñazo en piñazo hacia la disolución final mientras que Santillana iba, sencillamente, de culo y en patinete. Y eso por no hablar de las editoriales medianas – como Anagrama, intervenida de facto por los italianos o Tusquets asimilada por Planeta – de manera que el año empeiza muy revuelto y con demasiadas bolas en el aire como para que no haya cambios de manos y, por supuesto, alguna bola que caiga y ruede.

También fue 2012 el año en que las ventas en bolsillo se fueron a freir espárragos, cayendo grande y duro demostrando qué era lo que había venido a sustituir el libro electrónico. Al menos de momento, y mientras sea una misión casi imposible que el público pueda elegir entre formato físico y electrónico.

Revisando esos grupos grandes y medianos me encuentro con poco motivo de alegría este año pasado, con unas pocas excepciones. En el caso de Anagrama la publicación de dos libros de autores de la casa, Relámpagos de Jean Echenoz, que narra una historia sorprendentemente cercana a la de Tesla, mientras que con El sentido de un final Julian Barnes logra acercarse a la sensibilidad de Jonathan Coe y compone una obra entre el memorialismo y la reflexión sobre la juventud que es uno de los grandes libros del año.

Que ya es más de lo que puede decir Tusquets, centrado en una política de mantener a los autores que ya tiene y evitar su huida más que en buscar nuevos autores o propuestas, de ahí que sea la salida de alguno de sus clásico – por ejemplo, Sue Grafton que ya ha llegado a la V en su alfabeto del crimen- de la misma manera a como en el grupo Planeta deben estar contentos de mantener a Eduardo Mendoza para que salga cosas como El enredo de la bolsa y la vida. En ambos casos no son los títulos más destacados de sus carreras pero sí libros en los que se demuestra lo sólido de su oficio, que ya me gustaría a mí poder decir eso mismo del también en Seix Barral El jardín colgante de Javier Calvo.

En cuanto a Random, y fuera de las sombras, y del continuo sacar libros en Mondadori para ver si alguno logra llegar a unas ventas de unos quinientos ejemplares, lo más destacable ha sido en terreno fantástico, también con dos autores que son ya de la casa, la nueva obra del autor de La chica mecánica, Paolo Bacigalupi, que en El cementerio de barcos regresa a esa ambientación para contar una historia completamente diferente, pero, sobre todo, Stephen King, que se suelta con la enorme 22/11/63, una novela que podríamos considerar ambiguamente como de paciencia y viajes temporales.

La verdad es que el género fantástico en toda su extensión ha tenido un año bueno, aunque no excepcional, se va convirtiendo en algo más sencillo gracias, por ejemplo, a los éxitos de series y películas en ellos basados como los omnipresentes Juegos del Hambre o Canción de hielo y fuego que, por cierto, vio la publicación en español de su quinta novela, Danza de Dragones, con el resultado por todos conocido.


A ello hay que unirle la creación de un sello en RBA para editar Literatura fantástica, que nos ha permitido ver editada la otra serie de Jim Butcher, Las furias de Alera, fuera de La factoría y su Harry Dresden, como de momento los inicios son titubeantes espero poder decir más de este sello el año que viene, y que sea bueno, además.


Mientras, y como en todo, son las editoriales pequeñas las que nos alegran y ofrecen autores e ideas, bien recuperando a un autor centrado en negro para mostrarlo en el fantástico como Salto de página con El diablo me obligó de F. G. Haghenbeck – lo que me recuerda que algo parecido ha hecho la colección de literatura popular de Cátedra con La puerta de bronce de Raymond Chandler, que recoge tres cuentos con su intento de pase al fantástico- bien presentando, como tiene que ser, a nuevos autores interesantes como ha hecho Nevsky Prospects con Anna Starobinets que primero editaron en su faceta más cercana al horror con el libro de relatos Una edad difícil y luego más centrada en la ciencia ficción con El vivo.


La encomiable labor realizada por Nevsky y sus selecciones debe ser también apreciada por su desdoblamiento en Fábulas de Albión, que ya metió la puntita con el libro La muñeca de Daphne du Maurier con El muñeco pero que este año ha crecido, tanto para acoger antologías de autores españoles como las centradas en el Steampunk o la de casas encantadas en Bleak House Inn, como para ofrecer auténticas joyitas escondidas como Una ciudad asediada de Margaret Oliphant, e incluso apartarse hacia el policiaco clásico y rescatar a una contemporánea de Agatha Christie que con Cuando sale la luna demuestra las vueltas que se pueden dar a un planteamiento sencillo, así que es bueno que ellos hayan impedido que siguiera el olvido sobre Gladys Mitchell.


Aunque la parte más importante en la lucha por el fantástico haya recaido como casi siempre en Valdemar, que pese a pasar el año buscando nuevas alternativas como Frontera, su colección centrada en el oeste americano, o publicando ensayos alternativos como Nueva cultura del apocalipsis, ha sido el responsable de recuperar a Robert W. Chambers con El rey amarillo, sacar la antología Paisajes del apocalipsis y, sobre todo, rescatar a Thomas Ligotti de su destino y publicar la antología de su obra Noctuario. Y es que la lástima con Valdemar es que no editen más.

Antes de dejar el género no se me pueden olvidar dos curiosas propuestas que han sido editado este año en España, por un lado La máquina de la muerte en Ediciones B que incluye historias de todo tipos de autores bajo la premisa de una máquina que es capaz de predecir cuándo y cómo morirás, por otro los Miedos de medio minuto que ha publicado Hidra y que es una deliciosa recopilación de historias de horror hiperbreve para el público juvenil y, también, para el adulto.

Y hablando de pequeñas editoriales, no puedo dejar de reseñar la creación del sello Memento Mori que ha comenzado este año editando Perros del desierto de Francisco Serrano  y Nigromancia en el reformatorio femenino de John Tones.


Aunque si un título fantástico podría haber sido galardonado este año con el Sark de Oro es, sin duda Boxer, Beetle de Ned Beauman, publicado este año aquí por Funambulista con una edición francamente mejorable ya desde el tamaño del libro, la elección de portada o, por supuesto, la traducción de título que pasa a ser para nostroso Escarabajo Hitler. Pese a todo esto no podemos dejar de ver la grandeza de la historia en sus dos planos, la inexplicable química que logra montar con la historia de amor menos convencional que leí en mucho tiempo y la capacidad para construir y organizar una historia con una variedad de recursos que hacen inexplicable que esta sea su primera novela.


En Funambulista, y con más éxito, se publicó también otro gran libro. Rehenes de Stefan Heym, historia negra de creación de personajes que, pese a su edad distante -de los cuarenta nada menos- consigue aprovechar el clima sofocante de la ocupación nazi para presionar a sus personajes. Y es que el género negro ha vivido otro gran año.


Bien desde las selecciones de RBA que demuestra que es una editorial con muchos y lo mismo saca la Literatura Fantástica que te publica a Ibargüengoitia o saca el En Crudo de Anthony Bourdain como  gestiona el sello Serie Negra recuperando y dando brillo a los clásicos de ayer y de hoy, pudiendo jactarse de haber editado una o más obras este año a  McDermid, Block, McBain, Manchette, Macdonald, Hadley Chase, Millar, Thompson, Sallis, Ballinger, Spillane, Maj y Per, Idridason y, por supuesto, Nesbo.

Aunque en género negro para mí ha habido tres obras que han marcado el año, primero el metaficcional Noir de Robert Coover en Galaxia Gutenberg, después la inesperadamente brillante Blancanieves debe morir de la alemana Nele Neuhaus y, finalmente, la recuperación por Reino de Cordelia del gran James McClure, el de El huevo con truco, con esa novela que era a la vez última y primera de su serie sudafricana, La canción del perro. Novela magnífica por lo que es y lo que contiene que hace esperar que podamos ver, por fin, el resto de novelas de Kramer y Zondi editadas en español, o al menos la mitad de ellas que aún permanecen inéditas.Tampoco podemos olvidanros que en EsPop no nos han descuidado este año y han publicado la precuela de Luther del nunca suficientemente alabado Neil Cross


No significa que no haya habido más buenas novelas de género, ni mucho menos, por ejemplo en otra de esas pequeñas enormes editoriales, Libros del Asteroide, han sabido continuar con la publicación de obras del gran George V. Higgins  aprovechando la salida de la peli para publicar Mátalos suavemente y a finales de año supieron también sacar una obra que aunque sin asesinato que resolver sí ofrecía un paseo por el lado turbio, La jugada maestra de Billy Phelan de William Kennedy. Y es que esta editorial, que lo mismo te publica El rapto de Britney Spears de Jean Rolin que continúa con su recuperación de Roberston Davies, o edita la imprescindible antología de humor gráfico La economía en el New Yorker, se ha convertido en un referente por derecho propio.


– Y no tan pequeñas, que Salamandra ha editado la continuación de Las ovejas de Glennkill, la menos experimental Que viene el lobo, de Leonie Swann. –

Una categoría que puede compartir con Impedimenta, que este año ha sumado a sus publicaciones La buena novela de Laurence Cossé o Caída y auge de Reginald Perrin de David Nobbs. En Ático de los libros han recuperado a la Elizabeth Taylor escritora con La señorita Dashwood, en Sajalin publicaron de nuevo a Edward Bunker con Little boy blue o presentaron el carcelario En el patio de Malcolm Braly o la enorme historia sobre los horrores bélicos Parte de Guerra de Edlef Köppen.

Aunque quizá la pequeña editorial (diría que no tan nueva por llevar ya desde 2009, pero claro, el resto llevan un par de años más) que mejor comportamiento haya tenido este recien acabado 2012 sea Libros del Silencio, que ha publicado una variedad de autores desconocidos o semidesconocidos y obras digno de elogio y admiración  y entre los que cabe destacar dos obras tan dispares como las memorias de Vidocq o, sobre todo, La contabilidad privada de Christie Malry de B.S.Johnson, una magnífica obra de ruptura con la cuarta pared y odio a la sociedad que sirve de advertencia tanto como de sátira.


También la literatura japonesa sigue con suerte pues junto a ocasionales publicaciones por editoriales no especializadas, como Los cuentos siniestros de Kobo Abe, pueden disfrutar de dos editoriales centradas en ellos, casi por entero en el caso de Quaterni; que este año ha destacado gracias a la antología de relatos de Akutagawa Ryûnosuke El dragón y otros relatos, y por la presentación para el público español de un clásico policíaco japonés, el holmesiano Hanshichi; y la japoncéntrica Satori que lo mismo saca una novela como Una extraña historia al este del río, que te recupera un Soseki en Las hierbas del río o saca la obra de no ficción Yokai, monstruos y fantasmas de Japón.


Y es que son las recuperaciones y márgenes lo que dan sabor a los años literarios. Que Pepitas de calabaza recopile textos de José Santugini en un libro llamado Buen humor, o que haya más recuperaciones imprescindibles como Sexto Piso recuperando el clásico de John Fowles El coleccionista, Elia con El percherón mortal de J. F. Bardin y, sobre todo, Minúscula recuperando Siempre hemos vivido en un castillo de la grandísima Shirley Jackson.


Además, por supuesto, de la creación de Alba de su sello Rara avis que permite presentar la rareza prerebecca de Frances Hodgson Burnett La formación de una Marquesa o la estupendísima novela meta de dientes afilados El libro de la señorita Buncle de D. E. Stevenson, ambas también cercanas a llevarse galardón este año que termina.

Pero no, y tampoco quiero prolongar más la espera ni extender el repaso al año. Así que podemos pasar ya al siguiente post.

Finalización anual pilotosa recapitulina

Es día 31 así que aún no puedo escoger la mejor serie nueva del año, ni hacer el resumen de los pilotos. Eso lo dejamos para la semana próxima, por supuesto. Esta semana lo suyo es concluir con lo empezado. Así que vamos a terminar de revisar las nuevas series del año, algo que ya hice en Enero-Febrero , Marzo-Abril , Mayo-Junio , Julio-Agosto , Septiembre , Octubre-Noviembre y que se verá concluido ahora en Diciembre .

Solo porque sea el último mes del año no significa que no puedan salir series interesantes. Es poco probable pero no imposible y creo que el ejemplo del año pasado con Black Mirror debería haberlo dejado claro.

Este año —¡SPOILERS!— no ha habido ninguna tan magnífica pero sí un par de cosas interesantes. De manera que en lugar de hablar de las tradiciones españolas del 31, como la emisión de las uvas —y quién debería darla en cada canal, nunca entenderé que Canal Cocina no se monte su propia retransmisión — y la versión falsaria de enlatados que se presenta como cotillón en los distintos canales, vamos a dejarlo para otro año y pasar a…

¡Que comience la lucha!

1600 Penn
¿Os acordáis de El ala oeste de la Casa Blanca ? Olvidadlo. ¿Y el trabajo de Josh Gad en Book of Mormon ? Olvidadlo también. ¿O la trayectoria de Jenna Elfman? ¿Y de Bill Pullman? Bueno, eso podéis recordarlo, total, tampoco van a mejorar las cosa. Ni a empeorarlar. ¿Queréis un referente para esta… cosa? Cory en la Casa Blanca, esa serie del Disney Channel, es lo más cercano. Y quizá si fuera una serie del Disney Channel… no, quizá el Nick… Ahm… Si TNT sacara un canal juvenil… sí. Claro que si fuera más ofensiva —Pero… ¿se puede ser más ofensivo con toda sudamérica de una sola vez?— a lo mejor SPIKE podría comprarla, al fin y al cabo es una serie de la Era Obama que parece protagonizada por una mezcla de las dos administraciones Bush. Se supone que debería decir que esto puede remontar por el talento de la gente incluida. Y es verdad. Podría mejorar. Y si eso ocurre —que lo dudo— espero que los que aguanten nos lo digan.

Dog with a blog
Esta la olvidé en mi anterior repaso de pilotos. * COF *. En fin. Una familia que, como todas, tiene sus discusiones pero por suerte tienen un perro que habla y sube a internet un blog sobre su vida con ellos con lo que les hace recapacitar y… Mirad, mi teoría es que alguien ha perdido una apuesta y han tenido que hacer esta serie. Tal y como están las cosas lo mismo es un éxito —¡Un perro que habla, ¡Y TIENE UN BLOG!— así que me reservaré una opinión más articulada sobre esta tontada por si en cinco años el perro se convierte en el nuevo artista Disney que marca estilo , aparece desnudo en los tabloides y se queda embarazado antes de cumplir… ¿Cuánto años de perro son 18 en humanos? ¡Da igual!

Doors Open
Los ingleses hacen cosas muy raras en su festividad del Boxing Day, por ejemplo emitir telefilmes. Como este, que adapta la novela de Ian Rankin del mismo título (Puertas abiertas, RBA, 2008) fuera de sus personajes recurrentes —No es un Rebus, vaya— ofreciéndonos una variación del clásico El robo perfecto con un puñado de personas que, por diferentes motivos que en pocos casos son económicos, deciden asaltar un museo. Una historia agradable en la que interviene prominentemente Stephen Fry, ¿qué más necesitamos?

The Fear
Miniserie inglesa a mayor gloria de Peter Mullan, señor de los bajos fondos reconvertido en emprendedor de aparente éxito que ve saltar por los aires su vida por la llegada de unos competidores albanos, las fricciones internas en su organización y su familia —que son casi lo mismo— y, sobre todo, sus crecientes problemas mentales. Cierto es que gran parte de esto se podría encontrar también en el Boss de Kelsey Grammer pero lo que allí era un estudio del poder y al redención aquí es un estudio de la persona a través de su mente. Así que aún estando lejos de ser un clásico si es otro ejemplo de solidez británica.

Loving Miss Hatto
La actriz Victoria Wood es una de esas cómicas poco conocidas fuera de Reino Unido, a saber por qué motivos dado que muestras de versatilidad ha dado de sobra… por ejemplo, escribiendo esta miniserie sobre los hechos reales alrededor de una de esas extrañas historias reales: El fraude que envolvió a la pianista Joyce Hatto debido fundamentalmente a su marido, William Barrington-Coupe, que enturbió la reputación de una pianista que ya había demostrado su valía en conciertos… hasta que dejó de hacerlo. A partir de ahí sólo grababa discos, que su marido editaba, aunque hasta la muerte de la pianista nadie se atrevió a denunciar que parte de lo que se oía en esos discos no era suyo. En esta miniserie se repasa la historia de la pareja, desde la primera vez que se encontraron al progresivo éxito de ella hasta terminar con la estafa que acabó pasando su nombre de la lista de los famosos a los infames. Todo ello con cierta gracia y talento aunque queda bien claro que es más por la propia peripecia que por la simplemente agradable participación de actores o guión.

The Making Of A Lady
Los que me lean escribir sobre libros sabrán que este año he estado dándole bastante cancha a a una novela semidesconocida de Frances Hodgson Burnett, la autora detrás de El pequeño Lord, La princesita o El jardín secreto que se apartaba del estilo infantil para adentrarse con La formación de una marquesa (Alba, 2012) en una extraña mezcla, entre la novela romántica y el gótico inglés, en una suerte de antecedente de Rebecca con una pobre chica que encuentra la oferta de su vida en un matrimonio tan inesperado como conveniente que, sin embargo, la pone en el punto de mira de unos parientes con intenciones más que dudosas haciendo que nuestra heroina tenga no sólo que reflexionar sobre el valor y la necesidad del amor sino, además, no ser una mosquita muerta y empezar a devolver golpes en un estilo que podría llegar a parecer una versión a medio camino entre la parodia y la pura maldad disfrutable de las historias de Jane Austen, lo que lo convertiría también en un antecedente de Hunderby, por otro lado. En cualquier caso, esta es la adaptación que la ITV ha decidido ofrecernos estas navidades. Tan fiel y aceptable como, me temo, carente de las ganas de ir más allá y esa disfrutable fiereza del original. Una lástima porque, no estando mal, siempre quedará la vida de lo que habría podido lograr la propia Julia Davis o Sharon Horgan con tan magnífico material de partida.

A Moody Christmas
Los australianos lo están intentando realmente en serio este año, por eso es bueno ver que series como esta les permiten ir avanzando, y eso que la premisa no prometía nada especial: Dan Moody es un australiano que vuelve a casa por navidad desde Londres para celebrar las fiestas con su familia. Su familia está, ¿hace falta decirlo?, tan desectructurada como la de cualquiera, en el límite entre lo abiertamente cómico y lo plausible… Pero hay una novedad más. En cada uno de los 6 capítulos estaremos en las navidades de un año diferente. Saltándonos todo lo que ha ocurrido desde que Dan sale de Londres hasta que termina su terror navideño anual permitiendo así evolucionar con rapidez a los personajes e incluir la evolución no sólo familiar sino también social en el juego. Gracias a todo lo cual les ha quedado una serie sorprendentemente buena, incluso aunque la emitieran en mitad de agosto.

Mr. Stink
Si yo les digo que existen unos libros infantiles / juveniles centrados en la figura de un vagabundo llamado Señor Pringoso quizá no me crea nadie aunque en España lo publicara S.M. en 2008. así que hablarles de este extraño telefilm inglés basado en los libros les sonará incluso más marciano, y, la verdad, tampoco estarán del todo desencaminados. Hugh Bonneville hace lo que puede con el personaje central pero ni parece haber muchas más ganas ni la historia parece tener mucho más que ofrecer. Quizá cuando le toque al Sr. Mojón

Panto!
La pantomima española y la inglesa tienen sus puntos en común pero también sus diferencias. Cuando se habla de la inglesa a lo que uno se refiere es a una serie de piezas mínimas que suelen incluir actuaciones musicales y bailes dirigidas a un público infantil y que suelen tratar bien cuentos folklóricos o… navideños. Precisamente por eso se hizo este telefilm, a medio camino entre En lo más crudo del crudo invierno y ¡Qué ruina de función!. Y si no llega al nivel de sus ilustras precedentes es porque estamos hablando de dos piezas magníficas no porque el resultado de esta pieza no sea también brillante y divertido.

The Poison Tree
Otro thriller adaptado, esta vez de la autora Erin Kelly, y otra vez que podría decir que es una obra razonablemente interesante, proponiendo en esta ocasión una historia de suspense psicológico sobre una familia con un secreto en el pasado y alguien, quizá tan culpable como ellos, al acecho. Y ya. Buen forraje, pero tampoco especialmente memorable.

Problems
Si algo ha quedado claro estos últimos meses de 2012 —o, si son de los que dividen los años por temporadas escolares, el inicio de la 2012/13— es que los australianos van a por todas. O, al menos, que van a la búsqueda de una equiparación con las producciones británicas. De modo que aquí tenemos una obra sobre los problemas en los suburbios, la gente y las situaciones que allí pueden encontrarse repletos de esos problemas del hombre blanco —Por ejemplo en el piloto es un cambio en la receta del preparado para tacos.— que decide incorporar una mayor variedad trufando el capítulo de pequeños sketches de personajes que se suponen recurrentes y de disgresiones en el camino en forma de salidas laterales a distintos momentos de la trama. No siempre le sale bien y demasiadas veces carga en exceso las tintas pero cuando Sam Simmons consigue que le salga hace creer que esto puede acabar funcionando.

Redfern now
Australianos, decía, que tratan de mejorar las cosas. En esta serie dramática con enlaces a la población indígena australiana se habla no sólo de su situación actual, también de cómo funcionan como comunidad, permitiendo entrelazar toda una dinámica en un barrio. Interesante cuanto menos.

Restless
Obra de época con espionaje y buenas actuaciones, adaptación de una obra de William Boyd, agradable, curiosa… francamente intercambiable. Es curioso como el gusto por el drama negro de los ingleses les lleva a hacer miniseries consecutivas como alternativa a las menos variables series policiacas estadounidenses. Una vez más.

Ripper street
Admitamos que una serie de época victoriana y componente criminal llamada Ripper street no parece precisamente el colmo de la originalidad, y que los intentos de arreglarlo poniendo la acción meses después del cese de actividades de Jack sólo sirve para prolongar la duda de si se trata de una suerte de continuación o de otro exploit… En cualquier caso, esta serie, la última del año, cuenta con el característico buen hacer de la ambientacióny producción de la BBC y con algunos actores interesantes así que pese a partir de un planteamiento tan burdo habrá que concederle un par de capítulos.

The Town
Un hombre regresa a su ciudad natal, detrás hay una telaraña de historias en su familia o externas, personajes variados y mucho blablabla para algo que parece buscar el espíritu de las series corales. Pero no les sale, pobres.

Transporter: The Series
Serie coproducida de origen francés y financiación también alemana, canadienses o estadounidense que llega por canales ingleses —qué le vamos a hacer— y que convierte en la versión de la película con el estilo europeo de la acción que podemos ver en la también de la RTL Alerta Cobra. Que vengáis preparados, vaya.

A Young Doctors Notebook
Jon Hamm y Daniel Radcliffe interpretan al mismo personaje en distintos momentos. Son grandes actores ambos, aunque creer que son la misma persona es más complicado, de modo que uno esperaría algo importante detrás. De modo que no debería sorprendernos saber que adaptan los recuerdos del enormísimo Mikhail Bulgakov que siguen, diría yo, Las extraordinarias aventuras de un médico y está, por tanto, están cargados de potencial. Lamentablemente no siendo en absoluto una serie desdeñable queda más como un divertimento brillante elevado gracias a sus actores y su punto de partida que como un todo hecho serie. A ver si para la próxima vez se les da mejor.

Ya está. Con esto hemos terminado el repaso a las series nuevas del año y, por tanto, podemos hacer un par de números. No un repaso a las series, que eso tocará la semana que viene, ni al estado general del año, que eso ya veremos… antes o después, simplemente un repaso a los números de ese año: 223 pilotos de series, miniseries o tvmovies a lo largo de 365 días. Repasando los PD enlazados arriba vemos que se han distribuido en 47+32+35+35+30 (1 mes) +27+17 (1 mes) y, por países, 112 estadounidenses, 80 británicas, 16 australianas, 11 canadienses y 4 de otros. A su vez la división dice que los 112 USA fueron 23 + 17 + 25 + 12 + 21 + 12 + 2, los 80 UK 14 + 10 + 6 + 18 + 9 +12 + 11, los 16 australianos 5 +2 +1+3+0+2+3 y los 11 canadieneses 5 + 1 + 2 + 2 + 0 +1 + 0. En cuanto al contenido del mismo y la elección de Mejor Serie Nueva de 2012, me temo que aún tendréis que esperar una semana.

Aunque siempre podéis ir echando un ojo a estos Pilotos Deathmatch para decidir cuáles fueron las vuestras.