Una animación real a la lectura

Todo el mundo hablando de lo mismo, qué le vamos a hacer. Y yo, que siempre barro para lo mío, no puedo dejar de recordar a Felipe de Borbón por su labor popularizando algunos libros. Con el país que tenemos nada ayuda más a vender que la publicidad gratuita de saber que un famoso lo está leyendo o que está entre sus favoritos. Nuestra monarquía no es tampoco muy dada a la cosa del leer -quizá por todos esos pequeños follones que han ido teniendo con libros a lo largo de los años- de manera que verles con un libro causa la suficiente curiosidad como para disparar las ventas.

En el caso de Felipe de Borbón  podemos decir que lo ha logrado una cantidad enorme de veces. La segunda, más aburrida, fue cuando su ahora mujer decidió en 2003 que el regalo de compromiso para él sería una edición de 1850 de El doncel de don Enrique el Doliente, una novela romántica y caballeresca de Larra. Que como regalo no es malo, y total, los españoles salieron en manadas a comprárselo pero eso no significa que se lo fueran a leer. Porque ya se sabe que lo suyo es parecerse a la realeza todo lo posible. De ahí que en realidad diera un poco lo mismo que eligiera esa obra menor en lugar de sus Artículos, para lo que iba a servir. Pero este no deja de ser un regalo. Aquí el asunto es ir al primero, y para eso nos tenemos que volver hasta 1984.

Ese año se iba a Canadá, al Lockfield College, a hacer un curso equivalente a COU. No sabemos hasta que punto lo importante es que fuera Canadá tanto como que no fuera la educación pública, pero el asunto era que le tocaba estar allá lejos, viajar en avión y todas esas cosas que hacen recomendable llevar al menos un libro. Además, como en aquel entonces estaban muy ocupados apuntalando la monarquía -bueno, como siempre- y no había más que una cadena y media resultaba más sencillo causar ese impacto entre fotografías, reportajes en la prensa -sin distingos, claro, que aquí lo mismo el HOLA que el ABC te sacaban los especiales del pipiolo preparándose para ser Preparado- de manera que fue atisbar su principal lectura de esos días y convertirse en un superéxito, manteniéndose en los primeros puestos de las listas de ventas durante meses. ¿Qué cuál era ese título?

Dejemos que el propio autor, en una entrevista sacada de El Periódico en 1986. explique su agradable sorpresa al ver la ayudita real:

Me llevé una grata sorpresa con lo del príncipe, si bien tiene una pequeña historia secreta. Yo tengo una gran amistad con los Reyes desde hace años. Les interesan mucho estos temas y hemos hablado de ellos durante sus viajes. Yo, que siempre les envío un ejemplar, me encontré un día al Rey y me dijo sonriendo: ¿Sabes que mi hijo me ha robado tu libro y se lo ha llevado?

De ese robo salen las imágenes posteriores y el éxito inesperado. ¿Que no he dicho aún quién es el autor ni cuál su libro? Bueno, creo que dejaré eso y su explicación para otra fuente fiable. Sergio Vila-Sanjuán escribió en 2003 el libro Pasando página, ed. Destino, que ya su mismo subtítulo definía como Autores y editores en la España democrática. Y precisamente para explicar el éxito de uno de estos autores contaba en la página 480:

Cuando el príncipe Felipe de Borbón se fue a pasar un curso académico al Lockfield College School de Toronto (Canadá) en septiembre de 1984, llevaba en su equipaje algunas lecturas españolas. La que mejor pudo verse en los reportajes que le consagraron era un volumen de Caballo de Troya, la serie iniciada aquel año por el experto en temas paranormales e investigador del fenómenos ovni J.J. Benítez, de la que se han vendido hasta ahora tres millones de ejemplares.

Yep, el primer libro que ayudó a vender fue el celebérrimo Caballo de Troya. Aunque parece que aquí tampoco era una idea puramente suya, al menos según contaba José Manuel Lara Bosch en la página 483 de ese mismo libro:

Ya sabíamos que era un periodista del grupo Correo que acompañaba en sus viajes a los Reyes, y como la Reina está interesada en los fenómenos paranormales, le preguntaba y hablaban mucho; incluso él les sirvió de guía en una visita a las pirámides peruanas.

Así que ahí vamos, de madres a hijos. Uno casi temería que todo esto hubiera sido poco más que un malentendido. Imagínate, para una vez que logras que un libro se venda porque te han visto leerlo y resulta que es algo que no te gusta, que tú estabas solo agradando a tu madre, o que pensabas que tu padre tendría otras lecturas y por eso te lo llevaste, y en estas, ZASCA, en todos los medios y el libro vendiéndose como churros.

Por suerte alguien nos puede confirmar la relación del aún príncipe con la saga, y si estamos hablando de la casa real española entonces ese hombre solo puede ser Jaime Peñafiel, que en 2009 dejó por escrito:

de su madre ha heredado su pasión por el mundo de los extraterrestres, de los ovnis, el de las galaxias, el de «los caballos de Troya» de Juan José Benítez, cuyas obras completas figuran en su biblioteca particular.

Así que todo ha ido bien, ayudó a lanzar un libro de un autor cuyas obras completas posee, ¿puede haber más felicidad para un lector que esa?

Ojalá pronto le veamos con más lecturas para que la gente se anime, que de 1984 a 2003 hay una tiradita y desde entonces poco han animado a leer. Exceptuando, por supuesto, Orgullo y Satisfacción.


Vida de Tropo

Un aspecto interesante -al menos para mí- de los tropos es esa característica que hace que funcionen gracias a lo que podríamos llamar su propia fuerza interna. No se trata de que algo resulte convincente o razonable para el público por la manera en que se realiza -que es algo que siempre ayuda- tanto como porque al ser un uso común y aceptado parece que se autovalida.

Más aún, algunos son sinceramente esperados por la audiencia dentro del tipo de género en el que se esté y casi parece más notable cuando se saltan sin mayor explicación que cuando se usan o se subvierten señalando lo estúpido de su uso. Es decir: Tienes a Mr. Malvado que tiene retenido y en posición desvalida al Héroe, ¿cómo impedir el Discurso de explicación de planes? No ya el discurso en sí sino la referencia al mismo, como parte misma del juego.

No solo estas tres posibilidades concurren cuando estamos ante algo tan conocido, también existe a posibilidad de hacer un lampshade hanging y, simplemente, señalar que se está usando un tropo para dejar claro que es por eso que se usa. En ocasiones eso implica pasar al dominio de Lo Meta, ofreciendo un guiño al espectador que reconoce el hecho de ficción que tiene una obra. En ocasiones incluso buscando una motivación interna para justificarlo, de manera que la explicación dentro de su mundo sirva, a la vez, para los que estamos fuera. Pero dejemos Lo Meta para otra ocasión.

La evolución de los mismos parece clara, sobre todo cuanto más ridículo sea: Primero se convierten en lugares comunes, luego son parodiados cuando no directamente satirizados, hasta que llega el momento en que su misma ausencia se convierte en parte de la gracia, en un punto dejan de ser utilizados o mencionados siquiera porque todo el mundo deja de esperarlo, y entonces regresan -cuando lo hacen- como una forma de chiste auto-paródico, generalmente como comentario del mismo tropo y para que quede claro que se conoce a los clásicos.

Por si no ha quedado claro: El asesino es el mayordomo. Una forma sencilla de cerrar una novela criminal. Hasta que empieza a ser ridícula la falta de control de los contratadores de mayordomos. Y, quizá, que ya no hay tantos como solía. Así que pasa a ser un comentario/ chiste sobre todo un tipo de narrativa criminal, al margen de que sea más o menos justo asegurar que pasaba habitualmente. Y de ahí a su desaparición, que hace que cuando tengamos un mayordomo entre los sospechosos -o su posibilidad- funcione más como recuperación de un viejo tropo que, en muchas ocasiones, regresa de manera humorística.

No es que sea siempre tan sencillo, claro. Por ejemplo, la obesidad como símbolo de riqueza. Ya no es algo tan inmediato, entre otras cosas debido a que la alimentación actual está como está, pero eso no significa que si vas a tener a un señor gordo, con chistera y fumando puros alguien vaya a dejar de saber de quién hablas. Solo pensará que vienes de un pasado remoto en el que las chisteras aún se compran. Mientras, en la actualidad, se buscará la forma de representar ese mismo tipo de personaje sin necesidad de sacar a su Entrenador Personal.

Mientras tanto la vida de esos Tropos, que se podría llegar a definir como Vivos, Muertos y No-Muertos (o Caballos No-Muertos que diría TVTropes) logra aún un cuarto aspecto con los Unicornios No-Muertos. Es decir, aquellos lugares comunes que aparecen generalmente para ser satirizados pero que en realidad nunca funcionaron como tal en un principio. El uso en el futuro de píldoras de comida, por ejemplo, que no era usado tanto en la narración como reflejaba las evoluciones para astronautas, generalmente en artículos de intención futurista, logrando que precisamente los escritores de ficción se entretuvieran riéndose o satirizando estos aspectos.

Todo acaba reduciéndose a la mirada humorística y el diálogo con el momento actual, así que en cualquier momento aparecerán los autores que usaban tropos cuando no los conocía nadie, pero que ahora ya son un lugar común. Lo importante, en cualquier caso, es saber que también los tropos tienen sus propios ciclos.


Libros que Llegan: Pedraza, NOS4A2, Talese y mogollón más

Hay semanas en las que parece que los libros más que lanzarlos los abalanzan. Una de esas fechas es la primera semana de junio que, junto a la anterior y posterior, corresponden habitualmente a la Feria del Libro de Madrid. Y, como cualquiera que esté o haya estado trabajando allí, sabe eso significa la llegada de una loca cantidad de títulos entre los que uno puede, en el mejor de los casos, caer rendido. Esta es la mejor forma que se me ocurre de explicar el naufragio cotidiano en el que ahora mismo me encuentro y que ha creado este monstruo enorme cuya mera sombra ya asusta. Así que pillaros un buen rato libre porque aunque voy a intentar ser lo más escueto posible -¡no os riáis, mamones- eso no quita que el tamaño haga temerse una aparición invitada de King Kong o Godzilla en cuanto diga eso de…

¡Que entre la pila!

Brujas, sapos y aquelarres de Pilar Pedraza, ed. Valdemarint-025

Que también se podría haber llamado La brujería a través de los tiempos, pero, sobre todo, une la oportunidad de leer otro de los magníficos ensayos de Pedraza con un tema tan interesante como el de la brujería en su contexto social y cultural.

NOS4A2 de Joe Hill, ed. Sumaportada-nos4a2_med

A estas alturas debería estar claro de Hill es un buen autor de terror, con mayor o menor fortuna en sus desarrollos pero grandes ideas desde las que partir. En esta novela, además, logra que no solo el punto de partido sea bueno, también la creación de los dos grandes personajes contrapuestos y su enfrentamiento, anudado por una estructura que logra parecer distinta, se convierta en una obra de raíces clásicas que suene de manera original. Un triunfo.

Los hijos de Guy Talese, ed. Alfaguaraportada-hijos_med

Una familia italiana que sirve como resonancia de todos los italoamericanos, una obra magistral en la que se habla no solo de las relaciones paternofiliales, también de la inmigración y la adaptación a nuevos mundos y realidades. Otro enorme Talese.

Una trampa para cuervos de Ann Cleeves, ed. Maeva

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Quizá os suene la serie de Vera -aunque yo soy más de otra creación de Cleeves Shetland– pero y si no os cuento un poco: Estamos ante una serie policíaca en el que importa más el contexto, la voz de las diferentes narradoras permiten ofrecer una imagen tridimensional y contrastada de los personajes, la presencia de la notable investigadora central -un punto manipuladora y malévola, alejada a las bondades habituales del género- es retrasada todo lo posible para que podamos observar el campo de juegos. El resultado es una novela indudablemente inglesa, con una gran importancia del campo y en el que la muerte parece una extensión inevitable de esa vida.

Nobles y rebeldes de Jessica Mitford, ed. Libros del Asteroide

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¡Las Mitford! ¡Las Mitford! ¡Las Mitford son…! Es poco lo que puedo decir de estas hermanas, auténtica familia llena de historias y sucesos que van de lo cómico a lo trágico. De modo que el turno de aparecer a la luz va rotando y en esta ocasión nos toca saber no de Nancy sino de su hermana Jessica, otra de las tarambanas de la familia, la más de izquierdas de la familia que habla aquí de su escapada a España en plena Guerra Civil. Una alegría.

La nube púrpura de M. P. Shiel, ed. DeBolsillo

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Puede que usted, que esto lee, no conozca aún a Adam Jeffson. Remédielo. No solo porque estemos ante un gran ejemplo de novela fantástica; también porque él fue el primer hombre en llegar al Polo Norte a costa de hacer todo lo que considerara necesario y a su vuelta todo lo que encuentra es desolación y humo. Humo púrpura. ¿Qué más necesita saber?

Los jardines estatuarios de Jacques Abeille, ed. Sexto Pisoportada-en-alta-JARDINES-196x300

El fantástico puede mostrar muchas caras y estilos. Puede, por ejemplo, presentarse como en esta mezcla de fantasía y metáfora, con un reino fantástico que ofrece una imagen pero guarda otra dentro y unos exiliados que también procuran ofrecer la mejor de sus caras. Mientras, el visitante no sabe de qué bando puede fiarse, si es que alguno lo merece, pero sí que todos los prodigios que se muestran parecen tener oculto un pago.

La araña (y otros cuentos macabros y siniestros) de Hanns Heinz Ewers, ed. Valdemar got_095

El maestro del estilo grotesco y extravagante alemán ve recopilado en Valdemar una gozosa recopilación de historias que explotan al máximo el género más gótico y tétrico de entre el fantástico alemán. Un clásico con el que perder el sueño.

El verano de la ubume de Natsuhiko Kyogoko, ed. Quaterniel-verano-de-la-ubume

Las mezclas exóticas a veces ahuyentan a los lectores, y no hablemos ya de esa portada, pero lo que tenemos aquí es un genuino entretenimiento que usa lo sobrenatural para aliñar una historia que tiene como punto central el misterio, con una ambientación de Japón en los cincuenta y un particular librero como inesperado héroe de la historia. Merece que se le de una oportunidad.

Las aventuras de Jonathan Corncob, ed. Mr. GriffinJONATHAN_WEB

He aquí un libro histórico diferente, una historia contada teóricamente por su protagonista en la que con grandes dosis de humor hablaba un granjero que se encuentra metido de lleno en la Guerra de Independencia americana pese a que su temperamento sea más pícaro que épico.

Viajes con Charley en busca de Estados Unidos de John Steinbeck, ed. Nórdica 

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Otra historia estadounidense diferente, los viajes para conocer América más allá de sus residencias habituales del gran escritor y su perro. Dulce, reflexivo y con gran interés en los detalles, lo que aquí se compone es mucho más que un libro de viajes.

Cannon Films (1, La generación del videoclub) de VV.AA., ed. Applehead Team Creaciones 

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Repaso a la historia de la famosa productora de cine popular acompañada por unas miradas más detenidas en algunos de sus títulos más representativos y unos anexos finales que explican y certifican su impacto, a la vez que ayudan a componer una imagen de conjunto. Quizá algo más despreciativa con su objeto de estudio de lo que sería deseable, pero qué vamos a hacerle.

– La historia de Samuel Titmarsh y el gran diamante Hoggarty de William M. Thackeray, ed, Periférica16525020140529123418LA-HISTORIA-DE-SAMUEL-TITMARSH

He aquí otra gran comedia de un enorme satírico, una obra sobre una fabulosa estafa o -visto por otro lado- una oportunidad de negocio como no se había visto ninguna ante. La historia, perfectamente posible hoy en día, acaba sirviéndole a Thackeray más que para hacer escarnio para hacer humor.

El juguete rabioso de Roberto Arlt, ed. Eneida

 

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Una historia de la formación de la personalidad de un joven humilde en un barrio humilde de Buenos Aires narrado por un Arlt más humano que nunca, rellenando con ironía los desgarros sociales.

– Nadie nada nunca de Juan José Saer, ed. Rayo Verde9788415539728Otro argentino, Juan José Saer, nos ofrece esta vez una revisión del mismo hecho desde distintos puntos de vista, un ejercicio del punto de vista sobre la -casi inexistente- trama que se beneficia de las miradas tejidas para crear un ambiente absolutamente ominoso, enrarecido y malsano que va creciendo con las sucesivas relecturas de los mismo hechos.

El último tramo de Patrick Leigh Fermor, ed. RBA el-ultimo-tramo_patrick-leigh-fermor_libro-OBFI032

Textos póstumos -y por tanto inéditos- del gran escritor, reúne un manuscrito pendiente de revisión con los apuntes en un diario ofreciendo una suerte de Últimos viajes para incondicionales del autor.

– Sobre el acantilado (y otros relatos) de Gregor Von Rezzori, ed. Sexto PisoCUBIERTA-en-baja-Rezzori-196x300

Autor polifacético, notario de la desaparición de un imperio al que llamó hogar, este austrohúngaro que acabó refugiándose en Italia muestra en estos relatos no solo esa descomposición que va más allá de un estilo cuidadoso, también una mirada que parece elegir como ejemplo de sociedades – a menudo en descomposición- a través de auténticas metáforas sociales.

 – Los caníbales de Álvaro do Carvalhal, ed. Ardicia los-caníbales

Una gran metáfora -me temo que no estamos ante una narración de zombies salvo que lo consideremos de manera figurada- sobre la sociedad, sobre todo la alta sociedad que no duda en dar buena cuenta de los de abajo e incluso sus otros compañeros, con una burguesía víctima y verdugo mientras el autor, con grandes dosis de humor negro, forman y deforman la realidad y van pasando por los diferentes personajes de la historia sin compadecerse por su suerte.

Un reguero de pólvora de Rebecca West, ed. Reino de Redonda
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Artículos y ensayos sobre los juicios de Núremberg, que la autora sea más conocida por sus novelas como El regreso del soldado no significa que su obra periodística y de no ficción no sea tan apreciable como este seguimiento y reflexiones sobre uno de los grandes momentos que cerraron la Segunda Guerra Mundial.

 – La guardia blanca de Mijáil Bulgákov, ed. DeBolsillo 
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Una historia, muy oportunamente recuperada tras años fuera de juego, de la desintegración de una familia tras la revolución bolchevique y los posteriores movimientos de guerra civil en Ucrana que propiciarían toda una serie de enfrentamientos en la que los hermanos protagonistas y el resto de secundarios, expondrían los problemas y sufrimientos causados por la guerra.

Una mujer en las montañas rocosas de Isabella L. Bird, ed. Erasmus

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¿Novela de viajes? ¿Relato del oeste? La aventura real de esta mujer que decidió emprender un peligroso viaje y una vez concluido contar lo que había visto y vivido constituye un fiel relato de un momento de la historia estadounidense en el que la naturaleza era ya un riesgo a superar.

Bajo cielos inmensos de A. B. Guthrie Jr, ed. Valdemar fr_007

Guthier es uno de los grandes nombres de la novela del oeste, que le proporcionó en vida fama, fortuna y premios como el Pulitzer. Sin embargo es esta novela, posiblemente por haber sido llevada a la pantalla por Howard Hawks, la que se suele recordar de él. Una novela fundamental, si no la mejor, de las que tratan la figura de los tramperos.

La cuchara de plata de John Galsworthy, ed. Reino de Cordelia

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Continuación de El mono blanco que ya era, a su vez, el incio de la segunda de las tres trilogías que componían al completo la conocida como Saga de los Forsyte. Una novela de corte clásico, no exenta de humor, que continúa en esta ocasión con los hechos posteriores a la Primera Guerra Mundial.

Fundido en negro de VV.AA., ed. Alrevés 119_Portada

Antología de relatos realmente representativa de las autoras que transitan en la actualidad por el negro español: Maria Antònia Oliver, Alicia Giménez Bartlett, Rosa Ribas, Isabel Franc, Susana Hernández, Cristina Fallarás, Clara Asunción García, Berna González Harbour y Carolina Solé se reúnen para ofrecernos un ejemplo de su capacidad para el crimen. Ideal para primeras impresiones antes de empezar a seguir sus carreras.

– Memoria del vacío de Marcello Fois, ed. Hoja de Lata cubierta_islas

La historia del más famoso y peligroso Samuele Stocchino, el Tigre de Ogliastra, el bandolero más peligroso de Cerdeña que con sus violentos enfrentamientos contra las fuerzas del orden italianas crearon un clima auténticamente explosivo en el que el mismo Mussolini acabaría teniendo que tomar medidas.

Una y otra vez de Kate Atkinson, ed. Lumen  244_H400505.jpg

Una historia que nunca termina, los destinos de una mujer enredándose mientras intenta cambiar su vida para mejor, todo ello de manera literal porque lo que Kate Atkinson nos propone aquí es un personaje que se encuentra atrapada en su propia vida incluso cuando trata de cambiar las cosas para mejor.

El método del cocodrilo de Maurizio de Giovanni, ed. Literatura Random House

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De Giovanni empieza aquí la historia de otro detective, Lojacono, distinto de Ricciardi. Este es un tenaz y observador Siciliano que llega a Nápoles tras un problema con la mafia y decide demostrar su valía persiguiendo a un asesino que parece tener enormes cantidades de odio en reserva.

El útimo verano en la isla de Johan Theroin, ed. Literatura Random House 244_RH28245.jpg

El final de la tetralogía de la serie Öland llega con el pegajoso verano que termina de desatar una última racha de asesinatos.

La ira de los ángeles de John Connolly, ed. Tusquets La_ira_de_los_angeles_big

Los seres extraños que habitan en las historias de Charlie Parker de John Connolly se reúnen aquí en pos de un avión aparentemente perdido y su secreto; con su escritura de puro genero negro y los toques sobrenaturales que le caracterizan el autor indaga una vez más sobre los abismos de los deseos humanos.

Apuestas mortales de Robert B. Parker, ed. RBA

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Vuelve Spencer y lo hace en una trama donde el baseball ocupa un puesto central, un jugador de extraño comportamiento será el motivo de que este detective de corte clásico realice un completo repaso al mundo del juego, de las apuestas y de los enfrentamientos deportivos.

Las abejas de Laline Paull, ed. Colmena 006_LasAbejas

Con un punto de partida ciertamente original, la vida en un panal de miel, se nos presenta una trama completamente diferente. Son abejas las que sueñan, maquinan y hacen juego sucio; aunque tienen estilos y maneras muy humanos.

El don de Mai Jia, ed. Destino el-don_9788423348060

Planeta confiaba mucho en este lanzamiento que para ellos iba a ser uno de los del año. Yo tengo mis serias dudas de que este éxito de la literatura china logre repetir su éxito en España pero bueno, es Planeta. Mientras tanto, una historia de genios al borde de la locura y criptografía tratarán de vendérnoslo.

La cueva de los filósofos de Giorgio Scerbanenco, ed. Akal portada_19210

Más Scerbanenco es lo que nos hace falta. Aunque sea recuperando lo que ya publicó Bruguera. En este caso con la historia de una extraña familia de filósofos, muertes violentas y Arthur Jelling de nuevo investigando. Un gusto, como siempre.

Los cuerpos extraños de Lorenzo Silva, ed. Destino

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Una nueva novela negra de Bevilacqua y Chamorro que, espero, sea más como la última que como la anterior. De momento el trasfondo, con una política valenciana que quería ser la cara de la decencia frente a la corrupción y una agitada vida sexual no parecen la mejor de las cartas de presentación para evitar el moralismo. Pero ya veremos.

Edén de Andrés Pascual, ed. Plaza & Janés 244_L343087.jpg

Andrés Pascual se aparta de las novelas históricas para presentarnos una suerte de thriller distópico que, bueno, es un cambio original.

Recuérdame que te odie de Álex de la Iglesia, ed. Planeta

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Y eso.

La última noche en Tremore Beach de Mikel Santiago, ed. Ediciones B15008g

Aquí toca apuntar que esto es la apuesta para el verano de Ediciones B. Como libro de thriller con toques posibles de paranormal, no para hacer camisetas. Al menos no sin lobos.

R. Crumb de Robert Crumb, ed. Gallo Nerocrumb-228x300

Recopilatorio de varias entrevistas a Crumb y algunos cómics biográficos que será sin duda muy valorado por los seguidores del autor.

Diez veces siete de Maruja Torres, ed. Planeta diez-veces-siete_9788408126324

Memorias de los últimos años de Maruja Torres. Pocas páginas y letras gordas porque aquí lo que importa es la mala leche que rezuma, especialmente hacia su ex-diario y el jefe de todo eso.

Escritos de Egon Schiele, ed. La Microschiele

Pequeña y encantadora, esta edición reúne diferentes escritos del conocido artista así como reproducciones ilustrativas de algunos de sus cuadros, un gran regalo para aquellos que acaben de conocer su nombre.

Historia de un viaje de seis semanas de Mary Shelley , ed. Evohéshelley_ee

Reunión de los diarios de Mary Shelly en sus viajes de 1814-15, incluyendo aquel durante el que crearía Frankenstein. No es lo único que cuenta, también sus impresiones de una Europa que se encontraba en los últimos coletazos de las Guerras Napoleónicas. Una pirada que refleja tanto el estado del continente como las ideas propias del romanticismo que compartía la propia autora.

Superdólares de Luigi Carletti y el Agente Kasper, ed. Debate244_C924366.jpgEl juego entre la realidad y la mentira es peligroso, puede llegar a hacer que lo uno contagie a lo otro restando valor a ambas partes. Precisamente por eso esta investigación sobre una falsificación magnífica de billetes americanos contada con ritmo de thriller y que va conduciendo a los investigadores por medio mundo metiéndole en peligrosas situaciones acaba resultando poco creíble, y peor aún, no sé si menos creíble como algo verdadero o como algo falso.

La locura del arte de Henry James, ed. LumenEH422903

Recopilación de escritor artísticos sobre el arte de la novelística y las escritura, así como prefacios realizados por Henry James con motivo de una edición de sus obras completas que le permitió revisar su obra desde fuera y con cierto tiempo transcurrido. Quizá no te hagan mejor escritor pero te permitirán entenderle mejor.

El crimen de la escritura de Joaquín Álvarez Barrientos, ed. Abada  th_El_crimen_de_la_escritura_una_historia_de_la_literatura_apocrifa_espanyola_-_Portada_(379)

Una completa historia de las obras falsas, de los servicios prestados por los falsificadores, de la creación de obras falsas y su utlidad histórica, todo ello sin salir de la literatura española. Algo más que una curiosidad.

Leyendas del viejo Tokio de James S. Benneville, ed. Erasmus

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Popular -sobre todo entre los anglos- recopilación de historias y leyendas japonesas presentadas a principios del pasado siglo a partir de fuentes populares para poner las tradiciones e historias populares japonesas al alcance de los occidentales.

La tercera república de Alberto Garzón, ed. Península

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A veces vale más tener suerte, u oportunidad, que años de trabajo. De manera que este ensayo sobre la posibilidad de una Tercera República ha acabado cayendo en el momento no diremos que más necesario pero desde luego sí en uno que le ha permitido lograr cierto eco.

Visión estelar de un momento de guerra: Verdún 1916, de Ramón del Valle-Inclán, ed. Evohé

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Pues CLARO que siguen publicándose novedades sobre la Primera Guerra Mundial. A ver si creéis que somos bárbaros. Y en esta ocasión lo que nos ofrecen es un documento realmente inesperado, la recuperación de un texto aparecido originalmente como crónica y posteriormente convertido en libro con las experiencias de primera mano *cof* de Valle – Inclán tras visitar el frente durante nada menos que la batalla de Verdún.

Leer en el retrete de Henry Miller, ed. Navona9788492840892

¿Hay algo en el título que no os parezca autoexplicaivo? En fin. Lo que tenemos aquí es un divertido ensayo de Miller sobre los motivos y maneras de abordar la lectura en condiciones poopulares. Regáleselo a los amigos para que lo pongan en sus propios baños.

– El humor en la música. Broma, parodia e ironía de Benet Casablancas, ed. Galaxia Gutenbergsobre_el_humor_en_la_musica

Tan bien documentando como humorado, frente a ideas más sencillas -y actuales- Casablancas hace un completo repaso a las distintas maneras en que se ha mostrado el humor en la música, convirtiéndolo en un libro casi imprescindible para los amantes del humor y su historia gracias a las relaciones que establece con otras disciplinas. Enorme.

El catecismo revolucionario de Sergéi Nechayev y Mijaíl Bakunin, ed. La FelgueraPortada_el_catecismo_prensa-3-73314

Otra preciosa edición de La Felguera, otro libro realmente único. Aunque solo con el texto, auténticamente revolucionario y ofrecido no solo con una enorme cantidad de ilustraciones como es norma de la editorial sino en una edición bilingüe español/ruso que lo hace más única. Un sentimiento que acaba de redondear la inclusión de las notas y fragmentos de un muy en contra Dostoievski.

Follamantes de Carlos Salem, ed. Alsari
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La enorme variedad de registros de Salem hace que junto a su más conocida faceta de escritor de género negro esté también la de poeta. A veces se diría que como llevadas por personas separadas. Sin embargo en libros como este, que reúne una producción de relatos muy breves -incluidos tuits– permite acercarse mediante versos en prosa con una temática más que amorosa carnal.

Las grandes mujeres de Alfonsina Storni con ilustraciones de Antonia Santolaya, ed. Nórdica f26052014140045

Otra de esas preciosas antologías de poetas que ofrece Nórdica con un acompañamiento de ilustraciones originales -en este caso de Antonia Santolaya– que ayudan aún más a convertir el volumen en una edición única.

El huevo del erizo de Nozomi Takahashi, ed. Tramuntana portadaerizonovedad

Encantador cuento ilustrado sobre un erizo que quiere poner huevos que sirve para hablarnos por un lado de los deseos y sus límites pero también sobre la persistencia y sus logros. Y, por supuesto, sobre erizos.

– La máquina de cosquillas de Elisenda Queralt con ilustraciones de Roger Olmos, ed. La Galera   imatge_portada_llibre_detall_9788424652777

Una historia con las magníficas ilustraciones de Roger Olmos sobre las cosquillas, las manos y los juegos de palabras, desplegado todo con gran tacto.

Los fantásticos libros voladores del señor Morris Lessmore de William Joyce, ed. Altea

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Es poco habitual que un álbum ilustrado se diga inspirado por un corto animado pero así es en este caso, adaptación o acercamiento con el tema del amor a los libros y las narraciones junto a algunas gotas de metaliteratura.

Mira lo que has hecho (2, Desastre total) de Stephan Pastis, ed. RBA

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Stephan Pastis es un tipo divertido, y si el primer DeSastre & Total lograba no solo darle una vuelta a los libros de detectives para chavales sino también a los Diarios de aquí logra poner bocabajo su anterior narración mostrándonos a un chaval incluso más alejado de la realidad y, sin embargo, unas circunstancias incluso más reales. Un buen acercamiento a temas complicados desde el humor más descabellado.

Huck Finn de Mark Twain adaptado por Olivia Vieweg, ed. Impedimenta

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Puede que esta adaptación al cómic que traslada a Huckleberry Finn a tiempos modernos no sea exactamente fiel a la letra del original, pero sí que es bastante fiel al fondo. Aunque sea cambiando varios de los temas e incidiendo en asuntos que en la obra original apenas se trataba. Al final funciona mejor como obra independiente -que ya es bastante- que como acercamiento al clásico. Una buena recomendación.

– Pasen y vean. Cuaderno de imaginar de Raúl Nieto Guridi, ed. Tres Tigres Tristes image Dentro de las tendencias actuales la de los libros para destrozar, pensados como campo de pruebas y entretenimientos para los chavales, suele ser no solo obras cargadas de posible inspiración, también un ejemplo de en qué se basan sus autores para construir sus obras. De manera que cuando un ilustrador en tan buena forma como Guridi decide sacar el suyo se puede hablar de algo que explica a un autor mediante hojas a medias.

¿Dónde está el Papa? de Roger Hébrard, ed. Malinka
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Sí, han hecho un libro de Wally con el Papa. ¿O pensabais que nada en los libros os podía sorprender ya? ¡Pues a seguir buscando!

Hasta aquí la locura. Ahora ya podéis ir pensándoos lo que os apetece, que con la variedad que tenemos -y cómo refleja esta misma sección la mano del que selecciona- no será por libros. ¡Y saludad si pasáis por la Feria!


¿Qué pecador?

«Odia el pecado, no el pecador». Esta frase de Ghandi -¿no esperaríais en serio que fuera de la Biblia, verdad?- es muy útil para tratar de separar la diferencia entre un asunto problemático y la gente que está relacionada con él. Por supuesto eso significa muchas cosas, incluyendo la posibilidad de que estemos considerando pecados cosas que no lo son realmente.

Sobre todo teniendo en cuenta lo fácil que es ver como un mismo tema puede producir pecados diferentes según en qué lado se ubique el bando al que pertenece el hablante. Y eso en los temas realmente importantes. Cuando entramos ya en los otros temas importantes, las secciones culinarias, culturales, culinari-culturales y demás lo que tenemos es un completo despeñamiento de escalas. Al fin y al cabo es poco probable que te mueras por comer una tortilla de patatas o por ver un capítulo de algo -te puedes, eso sí, enfadar, hastiar, avergonzar…- de modo qué, ¿a qué llamarlo pecado? ¿Y por qué considerarlos pecadores?

Como palabra es útil, es una suma de negatividad y comportamiento contrario a la norma -que ponemos nosotros, como decía antes- de manera que parece claro el mensaje mandado. Aceptas a esa persona PESE a que se DESVÍE del camino CORRECTO. Porque, claro, solo hay un camino correcto. El tuyo.

Quizá sea ese el problema. Al hablar del pecador estamos dejando claro que nuestra opinión sigue siendo superior. Así que no parece la forma más adecuada de aceptar una igualdad entre personas. Pero, claro, ¿qué otras posibilidades quedan?

Toda esta larga e innecesaria introducción viene para un tema que me parece interesante y del que -creo- no había hablado más que tangencialmente antes por aquí. La necesidad de ofrecer una crítica negativa. La necesidad de no condenar a los que manifiesten su gusto por el objeto de esa crítica.

Entiendo que hay gente que necesite dedicar su tiempo o sus aficiones o confundirse con el objeto de la crítica, tanto como que haya fans cerriles que consideren imprescindible diluir su consciencia en la misma masa madre del producto en sí. Pero eso no significa que el asunto vaya con ellos.

Cuando uno critica un producto cultural cualquiera; y siendo hoy lunes toca decir que es un programa de televisión, una serie o algo así; está criticando ese producto, incluso puede estar criticando el trabajo de los profesionales que han trabajado para crearlo. -En ocasiones se alaba a unos profesionales y se critica a otros, del  mismo modo que una crítica positiva puede contener comentarios negativos, ¡no es tan fácil eliminar las zonas grises!- Pero, desde luego, no a los que lo reciben meramente como espectadores, fans, seguidores o como se llamen a si mismos esta semana.

No ya porque pueda implicar todo tipo de problemas empezando generalmente por intentos de clasismo o de elitismo en condiciones habitualmente mal entendidas, sobre todo porque esos gustos de los que nos cansamos en decir que son opinables luego resulta que tienden a formar una imagen de la persona en sí. A definir a través de ellos a la persona y, por supuesto, a obligar a esas majaderías de que si la imagen que te has construido -o que tratas de vender- le buscas una forma de asegurar que te causa culpa o lo haces solo de manera irónica. Aceptarse nunca es fácil.

Quizá, en parte, porque no nos detenemos a analizar lo que nos gusta. No el objeto en sí, el motivo por el que nos gusta. ¿Qué partes de la creación nos llaman, y a cuales de nuestros gustos y preferencias atraen? Del mismo modo parece que el que algo nos guste haga que lo defendamos de manera distinta o incluso; ROB! no lo quiera, el diablo no lo permita; que se acaben pronunciando tonterías como «Es mala pero te ríes«. Que puedo entender solo como una forma de economizar respecto a «Pese a sus obvios problemas de guión/ interpretación/ producción/ otros/ todos los anteriores consigue no solo solventar el problema de crear un artefacto que te mantenga interesado sino, además, que lo disfrutes aunque sea por motivos ajenos a las intenciones originales del equipo creativo que se encontraba detrás«, que es -donde va a parar- mucho más largo.

O, quizá, porque en esa continua construcción de nuestra propia persona, dentro del segmento que nos define a través de los gustos y las opiniones críticas, resulta más sencillo alzarse usando como escalón lo ya preestablecido. Algo especialmente útil porque lo mismo te sirve para crearte un escalón con cosas que estaban ahí antes pero nadie supo ver, con cosas que es que la gente ve porque es lo que ve la gente, o con obras que hay que ver porque a todos les gusta. A ver si os creíais que solo hay un tipo de escalones. Si al final en la opinología, como en el ikea, hay que servir a todos los clientes, quieran ser iguales, diferentes, únicos o cotidianos. Será por gente.

No esperéis, por tanto, que deje de hacer críticas a los productos -¿suena mejor que «las cosas», verdad?- que no me gustan. Ni que empiece a hacer juicios de valor a la gente en función de sus gustos. El criticismo no va de eso, va de comparar los argumentos y comentarios sobre dichos productos y tratar de sacar en claro algún tipo de conclusión. Si además pudiera ser una evolución en los datos y hechos usados ya sería fantástico.

Aunque eso sea raro por pertenecer menos a la categoría de lo imposible que a la más escasa de lo improbable.


Tropezones

Si la primera mitad del año -masomenos- la he dedicado a explicar cómo funcionaba la tele por fuera -esto es, su organización en cadenas y emisiones, y los formatos y procedimientos que siguen- la segunda mitad toca hablar de la tele por dentro.

Dentro de las muchas posibilidades que se me fueron ocurriendo para dar buena cuenta de estas posibilidades, incluido una suerte de diccionario explicado del medio, llegó la decisión más clara: Había que explicar los tropos. Es decir, tenía que entrar a saco y sin rubor en TVTropes. Porque, en realidad, muchos de los tropos que se usan -y que no solo se usan para la televisión, pero aquí todo nos viene bien- lo son en un sentido más amplio y para cualquier tipo de narración, incluidas aquellas que no están incluidas en la ficción.

Pero, sobre todo, porque en muchos casos no son realmente Tropos. El tropo es, en su definición más concreta, una figura que sustituye un referente real por otro supuesto, a partir del término original griego que indica una desviación respecto al significado del contenido. A partir de ahí se fue ampliando hasta cubrir los recursos usados para embellecer el discurso, y, por extensión, también las figuras utilizadas en el lenguaje. El siguiente paso fue ir haciéndose un hueco para aquello que trascendía al propio lenguaje y, por tanto, no debería ser considerado propiamente como tropos.

Los trucos para la construcción de personajes, para la organización de escenas, las relaciones habituales y los trucos guardados en los bolsillos, todo el repertorio que podía ser analizado o reutilizado comenzó a ser conocido también como tropo pese a la cada vez más lejana relación.

Y así, pervirtiendo el significado original, tal y como la lengua en uso ha hecho siempre con los inmutables grabados académicos, los tropos han venido a ocupar el lugar de las características comunes en el espacio narrativo, las tramoyas que sujetan toda esta creación que ven los espectadores y que muchas veces tratar de relacionarse en igualdad con la realidad.

Así que desde ahora hasta final de año estaremos revisando todo eso que tanto nos gusta como los Power Trio, las MarySues, las Camas Separadas, Flashbacks dentro de Flashbacks, Phlebotinum, Gambito de Xanatos (y de Batman) o el Fanservice entre otras muchas muchas muchas posibilidades.