Semana floja esta, floja desde el principio con una Crackhead (NZ) que es otra de esas historias de mujeres desastre que son forzadas a ir a rehabilitación y que se cuentan como si fuera una comedia o algo. Quizá estéis pensado, ¿La condenan a un programa de rehabilitación de 28 días como en esa película llamada… 28 días? Que cosas tenéis. Cuando está claro que esto es una comedia moderna y valiente. Además también hay momentos en los que parece que quiere ser una versión poco interesante de Nurse Jackie. Que lo mismo esto os interesa pero, la verdad, a mi me da tremenda pereza todo esto.

¿Puede David Morrissey llevar sobre sus hombros una serie? Pues en ello parece estar de nuevo. Y mira que Eve Myles parece estar ahí para compartirlo, pero el problema de Gone (UK) es que todo lo que ella tiene de, digamos, normalidad, tiene que contrastar con lo particular del personaje de Morrissey, que parece diseñado para que la gente sospeche de él. Y que lo haga por el exceso de inglesitud del personaje. Le hemos visto antes interpretar a criminales pero aquí parece más bien componiendo algún tipo de trauma andante con patas, así que es de suponer que por ahí irán los tiros con una historia que, en realidad, tenemos bastante transitada: entorno privilegiado, una denuncia de desaparición, la poli se pone a ello, un tipo resulta muy sospechosos, hay algunos secundarios, yada yada yada. En fin. Que como rancho vale pero no sé yo si tiene más y, sobre todo, si van a poder estirarlo seis capítulos.

Agradable sin más, Local Times (O)(IN) es una especie de serie costumbrista, un tanto blanda, que procura hacer de la unidad de las personas y de un periodismo de baja estofa pero algo de corazón el centro de la enésima historia de ‘negocio en problemas con gente desastrosa por medio’ que acaba en eso, en algo agradable, sin más que ofrecer ni que recordar. Que con la semana que llevamos tampoco voy a quejarme demasiado de ello.

Un ejemplo más de que las series turcas podrían ser fácilmente series españolas, Mira: Her Şey Yolundaymış Gibi (O)(TU) es otra de esas obras de ‘mujeres en crisis’ que buscan una empatía para con su protagonista -que puede conseguir- y un interés en su vida -que esto ya es más difícil- y en esa ‘reconstrucción’ posterior a que su marido le diga que se acabó. En fin, intentos de humor, desastre cotidianos, la sensación de ¿pero esta serie no me la he visto yo antes? Lo típico, vaya.

¿Por qué? ¿Por qué siguen haciendo versiones internacionales de una sitcom que lleva cerrada 13 años? ¿Por qué se empeñan si no han funcionado ni la continuación ni las versiones internacionales previas? ¿Por qué me tengo que sufrir el piloto de La Oficina (O)(MX) cuando muy claramente no saben ni lo que quieren hacer con ella? Porque hay cosas que quieren replicar, pero otras -el nepotismo, por ejemplo- la quieren cambiar. Y el problema es que ninguna funciona. Pero, claro, el nivel está tan bajo que se puede hacer el ranking por cómo de mala es: Peor que la India, mejor que la Australiana pero CLARO, ¿podría ser peor ser alguna peor que la Australiana? No, por favor, no quiero respuestas, no vayan a dármela la siguiente vez que alguien decida que hay que hacer OTRA VERSIÓN INTERNACONAL MÁS.

No sé en qué momento alguien pensó ‘Lo que hay que traer de nuevo son las viejas novela de universidad, seguro que a la gente le encanta saber sobre profesores universitarios’, pero si leerlas desde la actualidad muchas veces deja esa sensación de que los años setenta fueron hace dos siglos verla convertida en serie de televisión demuestra que la edad de los que contratan las series es mayor de la que parecía. Solo eso explica que alguien pensara que era buena idea sacar este Rooster (USA) que es una insufrible justificación tras otra intentando hacer pasar como cómico algo que, en el mejor de los casos, es grimoso. No voy a decir que culpe al remake de Frasier, pero está claro que alguien pensó que podría mejorarlo y sólo ha logrado demostrar que no.

¿Cómo es posible que lo único potable de Scarpetta (USA) sean las partes sin actores famosos? Las escenas entre Nicole Kidman y Jamie Lee Curtis son insufribles, Simon Baker parece escapado de rehabilitación, creo que sale Ariana de Bosé, pero podría ser un mueble, si Bobby Canavale es el mejor de los ‘famosos‘ es que tu reparto hace aguas. Menos mal que hay otra línea temporal en la que Rose McEwen logra salvar algo los muebles con ayuda del hijo de Cannavale y de Hunter Parrish. Que Ballard sea mejor serie que esto -aunque, ciertamente, no llegue a los abismos de Cross, en la que pasa exactamente lo contrario, solo se salva su actor principal- debería de provocar algún despido en Prime. Porque no puede ser que uno de sus ‘grandes lanzamientos’ haga que pienses que ojalá hubiera buscado a cualquier otro reparto para las partes modernas.

Sospecho que ni en ALLBLCK saben de qué leches va Wild Rose (USA). Asumo que Omarion llegó diciendo «Tengo una idea para una serie» y nadie fue capaz de explicarle que esta especie de Love & Hip Hop: Asesinos no solo no tiene pies ni cabeza -que eso aún es algo que podíamos aceptar- sino que sus tramas se van pisando entre ellas hasta el aburrimiento, tropezando con sus propios cambios de tema y tono, hasta llegar al momento en el que te da igual lo que te están contando porque ya irán a otro lado que siga sin parecer estar apuntando a nada.

Channel 4 ha decidido adaptar de nuevo A Woman of Substance (UK), que quizá recordéis de cuando en los ochenta, durante uno de esos ‘booms‘ del hace miniseries, tubo una adaptación rollo Grandes Relatos en tres capítulos. La adaptación, con sus cosas, lograba reflejar las cosas del novelón, tanto el ‘high camp’ como las más propias de Culebrón de Lujo Ochentero. En tres capítulos toda la peripecia y los mil giros daban la sensación de ser especialmente despepitada, incluyendo las dos tramas temporales. Pero dentro de su contexto es entendible. Lo que no entiendo es que en 2026 decidan darle otra vuelta a la novela de Barbara Taylor Bradford -que, por cierto, P&J publicó como Toda una mujer– y decidan que lo van a hacer en 8 capítulos (que buen) y  a estirar… Todo. Sí, la primera eran 3 capítulos, pero estás adaptando un novelón de 800 páginas, no puedes centrarte en ese momento La Promesa de Puenteviejo del principio si pretendes contar las mil idas y venidas del asunto. Y si no lo pretendes contar en una sola temporada… ¿Cómo pretendes terminarla en el momento actual (de la novela, los setenta, vaya)? Porque de trama antigua tienes mil idas y vueltas, pero de moderna no hay mucho de lo que tirar, poco menos que dejar colgando.Así que, de nuevo, decisiones. Igual que son decisiones los cambios que hacen -pero, a ver, ¿qué problema había con que tuviera DOS hermanos y uno se hiciera marinero?-, en fin, que no sé qué pretenden. Solo que está claro que Channel 4 ha decidido que en lugar de ir adaptando el resto de los libros en distintas miniseries, como hicieron en los ochenta -que llegaron creo que hasta el tercer o cuarto libro de la saga-, era mucho mejor ir estirando solo el primero para todo lo que les pueda dar. ¡Jamás entenderé a las cadenas!