Menos mal que hay semanas más equilibradas porque vaya racha. En el caso de My Brother the Minotaur (O)(IR) la demostración es sencilla. Se puede realizar una serie clásica en el mejor sentido de la palabra -una historia concreta, una serie de personajes con sus limitaciones y arquetipos pero bien definidos, un peligro ominoso y un arco claramente marcado- que es todo un ejemplo de cómo deberían de ser los pilotos: Te presentan a los distintos protagonistas, sus motivaciones, el problema central y varios secundarios y concluyen con una evolución de ese problema. Debería de ser así de manera más habitual, supongo, pero el problema es el de siempre: hacer un clásico puede acabar con algo rutinario si no se realiza bien. También es una alegría ver que la sección de infantil/ juvenil de Apple vuelve a confiar en una animación bien realizada, también de un estilo en apariencia sencilla pero con mucho trabajo detrás y un estilo que recuerda al de los álbumes ilustrados. En fin, que esta historia de dos hermanos, uno de los cuales es un minotauro -y sí, se explica de manera suficientemente competente cómo es eso posible- puede que no reinvente nada, pero demuestra que aún hay un hueco para obras de animación clásica creadas con solidez.

No tengo muy claro lo que pretendían con este Girigo (O)(CS), o 기리고 o If Wishes Could Kill o Si los deseos mataran o…, pero sospecho que ellos tampoco. O, bueno, una cosa sí que parece clara: Esto iba a ser una película y alguien decidió que si la estiraba lo suficiente podría llegar a montar una serie. Por eso comenzamos con una historieta de una chica suicidándose y luego nos meten una especie de sección de Jóvenes y su vida estudiantil con una banda sonora sonrojante a la que solo le faltan trinos de pajaritos. Todo para contarnos algo que quién sabe: Hay una aplicación en la que los estudiantes pueden grabarse pidiendo deseos, luego pasan cosas. Por supuesto no se han molestado en explicar de manera razonable o coherente por qué los encanta o cuáles son las reglas, en su lugar tenemos más vida estudiantil, un ejemplo clarísimo de cuál va a ser el deseo de los distintos personajes y la clara sensación de que no van a ser capaces de gestionarlos correctamente para una serie. Es decir, en una película todos harían su ‘petición’ a la vez y la app maligna les iría matando uno a uno. Pero si aquí hacen lo mismo va a ser difícil que no les ocurra todos a la vez, justificar el tiempo entre unos y otros… En fin. Dado que lo que muestran tampoco es muy interesante me temo que nunca lo sabré porque, bueno, una cosa es que los chavales se bajen una Aplicación Prohibida que necesitan tener un enlace para bajar porque no está en las tiendas oficiales (?) y empiecen a morir, otra distinta es que no se molestan en ser creativos en cómo se producen los deseos o las muertes -y eso que uno pensaría que después de cuatro películas de Wishmaster habrían tenido más organizado el asunto. ¡En fin!

No tengo nada bueno que decir de Half Man (UK), entiendo que lo quieran vender como Estudio sobre la Masculinidad Tóxica sino fuera porque la única que está a la vista es la de su creador, que parece muy ocupado presentando una especie de fantasía homoerótica más allá de lo turbio como para que la historia tenga sentido o contenido. En fin. Especialmente cuando dedicas el piloto a lo que sea que fue esto. De nuevo, en fin.

Hay veces que sospecho que cuando les dicen ‘animación para adultos’ los responsables USA entienden ‘chistes de pedos y cosas asquerosas para una edad mental de doce’. Eso viene a ser Kevin (USA) exceptuando que en lugar de pedos se centran en prolapsos anales. Un desastre. Otro desastre de esta manera de hacer churros.

Supongo que ‘un asesinato en Lisboa en el que tienen que colaborar las fuerzas portuguesas y españolas’ debería de haberme hecho suponer que acabaríamos con algo como este Lisbon Noir (O)(PT) que no parece muy centrado en el misterio del crimen tanto como en las broncas y competencias entre los cuerpos (guiño guiño codazo codazo) así que… bueno… supongo que esto es lo que hay. Si sabes a lo que vas, o te interesa ver las calles de Lisboa por segunda serie en un año -ambas con Diogo Alvés por medio- pues bueno… supongo que os podría servir.

Sorprendentemente este Modu Jasinui Mugachihamgwa Ssaugo Issda (O)(CS), o 모두가 자신의 무가치함과 싸우고 있다 o We Are All Trying Here o Hacemos lo que podemos o…, es un tipo clásico de historia. Un drama sobre la creación cinematográfica en el que -más allá de que el capítulo es demasiado largo, un mal endémico-  la importancia de lo que se nos muestra y cómo se nos muestra parece separarlo de todos esos audiodramas de ruido blanco en los que se ha especializado Netflix. Tengo mis dudas con lo que nos cuentan y cómo lo cuentan sobre este grupo de ocho amigos (o algo, sobre todo algo) de la escuela de cine en la que solo uno de ellos no ha logrado aún su debut cinematográfico. Será él, el grupo de amigos, los allegados y, claro, una joven que trabaja revisando guiones, más todas las discusiones sobre lo que es el cine, cómo son las películas y todo eso. Hay un cierto humor, sí, pero sobre todo una insistencia en el hálito poético, que puede resultar más o menos cargante o ridícula -ese final de Billy Elliot– que supongo que es lo que hará que funcione o no el asunto para el espectador. Pero al menos hay que agradecerle que intenten ofrecer algo distinto.

Alguien se cree muy listo y ha decidido demostrarlo, porque este Mint (UK) que busca algo tan poco habitual como intentar darle una vuelta a Romeo y Julieta (suspiro) pero poniéndolo en el mundo de las familias criminales (un suspiro más grande) y hacerlo sorprendente con imágenes y escenas ‘de realismo mágico’ (un suspiro extenso) así que bueno… Si alguien quiere poner los ojos en blanco durante mucho rato o le parece que esto no es algo que se haya hecho mil veces… ¡está de suerte!

Cada vez que sale un artículo sobre el éxito de las series surcoreanas -bueno, asiáticas– se tiende a olvidar el asunto de que hay temáticas -y estilos- menos habituales de lo esperable en las cosas yankees, como las comedias románticas. Es indudable que por recursos y estilo tienen preparada toda una manera de hacerlas sin parar, pero entre que las encaran como miniseries y no como algo que tiene que durar todo lo posible y más; y que suelen intentar buscar unos recursos clásicos de los que tirar… acaban siendo obras no muy sobresalientes pero sí agradables. Lo raro es que en Hallmark no se hayan puesto ya a copiarlos. Pero, de momento podemos hablar de Oneuldo Maejinhaetseumnida (O)(CS), o 오늘도 매진했습니다 o Sold Out on You o Un amor que no se agota o…, que sigue precisamente la fórmula de esas películas del domingo por la tarde: Una profesional de lo suyo con problemas en el trabajo tiene que irse a un pueblecito en el que coincidirá con un profesional de los suyo, primero se llevarán a matar, luego surgirá el amor. Dará más o menos vueltas, habrá más o menos gente implicada -en este caso parece que otro Profesional de lo suyo que obliga a que la primera vaya al pueblo- y al final blablabla. Por supuesto tiene el problema de siempre de la duración excesiva de los capítulos y de que podemos ver los railes en los que se mueve. Pero, claro, en este caso han sacado como primera profesión ‘vendedora de teletienda’, en la segunda ‘dueño de una granja de setas’ y de tercero ‘dueño de una empresa de productos de belleza’. Así que el resultado -que tiene, además, el problema de que nos corta el capítulo cuando los dos personajes principales se conocen- se queda en el lado agradable de lo genérico. Qué le vamos a hacer.

Hay veces que contadas las series suenan más interesantes. Si yo os digo que Reborn! (O)(JP), o リボーン ~最後のヒーロー~ o…, va de un señor que era un famoso millonario que se presentaba en público como un filántropo pero que claramente era una mala persona. El tipo muere y se reencarna catorce años antes en un humilde tintorero -algo así- que estaba empeñado en relanzar el mercado en el que trabajaba y que era una buena persona en cuya muerte temprana parece que puede haber algún punto de conexión. Lo que pasa es que el señor este quiere, además, saber quién le asesinará en el futuro. Que es un poco complicado desde 14 años antes pero yo qué sé. La verdad es que no solo tiene el problema habitual de la duración, también del poco interés que hay en ninguna parte de la historia para quien esto escribe. Ni ese pasado del tipo, ni los múltiples secundarios -incluyendo un apoyo central de claro aspecto mefistofélico-, ni la trama que solo se intuye del otro tipo y su ambiente. Pues bueno, pues vale.

No le toca tener trailer, no. Se nota que están recortando chocolates del loro.
Parece que hay toda una epidemia de ‘comedias en colegios’ -no voy ni a fingir preguntarme qué la ha provocado- así que hay que ir buscando un giro. Por ejemplo para Recalé (O)(FR) han decidido darle un giro a Poli de Guardería. Porque el personaje central es un infiltrado de la poli en un colegio buscando al hijo de un mafioso, sí. PERO… Esta vez el tipo no es un poli. Es un timador muy capaz con las matemáticas y antiguo alumno del centro al que la policía (señora) obliga a infiltrarse. Está poco claro si la comedia de colegio -que es lo de siempre, con los personajes habituales tanto entre los maestros como entre los alumnos, pero sobre todo lo primero- va a aguantar los embates de la comedia policíaca. Pero como el resultado final es una cosa agradable sin más, que sirve más de relleno que de cualquier otra cosa… pues tampoco sé yo si importará mucho a nadie. O si tendrá suficiente recorrido, que no lo veo yo muy claro, sobre todo con Netflix por medio.

Estoy muy sorprendido de cómo esto que se supone que iba a ser un drama ha acabado siendo una telenovela. Perdón, que no me he puesto a presentarla. Se trata de Santita (O)(MX), la historia de una doctora que acabó en silla de ruedas por un accidente de coche, un cambio en su vida que la llevó a dejar a su novio en el altar y, ya puestos, a montar un hospital para mujeres. Lo que pasa es que también la movió un poco de su forma de ser habitual a una conducta un tanto más desordenada que incluye, por ejemplo, apostar en las carreras. Y realizar intervenciones no-tan-legales porque, bueno, el dinero tiene que sacarlo de algún lado. Al menos hasta que se encuentra con una mujer embarazada de su amante que quiere abortar sin que se entere su marido. Que, efectivamente, es el tipo al que ella dejó en el altar tantos años antes. Total, que lo pueden tratar de esconder lo que quieran, pero esto es una telenovela. Una en la que parecen que han querido dar tanta relevancia a Paulina Dávila como a Gael García Bernal. Lamentablemente ambos parecen más ‘estar actuando en una telenovela’ que ‘siendo parte de una telenovela’. Y así no vamos a ningún lado, por supuesto. Que la serie quiera ponerse la medalla de ‘representar el duro mundo de la discapacidad’ cuando no han sido capaz de coger a una actriz que lo sea… pues qué os voy a contar. Que no, vamos, que esto se podía haber hecho mucho mejor.

Y hablando de cosas que se podían haber hecho MUCHO mejor, este Stranger Things: Tales From ’85 (USA) puede ser la peor serie de la semana, y mira que hemos tenido semana. Pero entre el follón de que traten de aclararte cuándo sucede, el aspecto de estar hecho con IA cagarrutera y que es un subproducto para fanses en el que nadie parece haber tenido ningún interés -empezando por los propios actores, que no han regresado para doblarse- pues… ¿qué necesidad? Ah, sí, el dinero. Per no mucho, solo el que puedan ordeñar.

No tengo muy claro qué pretendía o cómo pretendían hacer este Tagusari Brothers (O)(JP), o 田鎖ブラザーズ o…, en el que dos hermanos marcados por el asesinato de sus padres cuando eran pequeños se encuentran con que el delito ya ha prescrito pero, pese a eso, investigan, o algo… porque hay también caos secundarios y una relación entre ellos mediánamente creíble pero que tampoco es capaz de soportar la serie. Entre eso y que parece tener el presupuesto de una serie vertical uno se pregunta si es que en Netflix han llegado a un acuerdo para meter contenido a cascoporro sin molestar en mirar qué difunden. Ni aportar ese poco más de dinero que podría haber hecho algo más digno de este punto de partida.

Como decía, en Netflix no se han gastado dinero ni para hacerle un trailer en condiciones.
Decíamos antes lo de las comedias románticas el uso de los tropos y todo eso. Resulta que Ujumerimi (O)(CS), o 우주메리미 o Would You Marry Me? o Amor de mentira…, tira de la siguiente premisa: Una mujer gana en una tienda un premio: Una casa para recién casados. Problema: Está soltera después de romper con su prometido/parejo de hecho porque, bueno, la engañó. Pero no ha entregado aún los papeles de divorcio. Solución: Buscar a un desconocido con el mismo nombre de este para que se haga pasar por su esposo. Por supuesto luego meten tramas empresariales y familiares y todos esos secundarios que se usan para que sepamos que esto va a tener un recorrido. Pero, vaya, que el sorteo llega en el minuto 55 y acaba en el minuto 65 con la proposición de fake matrimoning. Una hora y pico para esto. De verdad que yo no sé cómo aguantan el tirón. Asó que sí, hay mucho por delante. Excepto alguien que meta tijera a los capítulos.

Yo sé que el true crime, que las sectas y que la madre que nos trajo a todos, pero de verdad que no veo la necesidad de Unchosen (UK) -por bien que lo haga Christopher Eccleston, que es mucho, el mejor a varios cuerpos del resto del reparto- más que alguien tenga un especial interés en ver sufrir a mujeres y presentar una especie de ‘romance maldito’ con un tipo que aparece por su vida como alternativa y, sinceramente, está claro que lo es pero no sé yo si como ellos creen -quiero decir, incluso antes de que sepamos más, vemos que llega huyendo de algo… y es Fra Fee, claramente no va a estar interesado-. Entiendo que hay actores británicos de sobra, aunque en Netflix vayan moviendo a los de siempre, y estos logran hacer tragables muchas cosas. Pero una vez tragados… ¿cómo tener ganas de repetirlo?