Tengo la sospecha de que este The Airport Chaplain (AU) en la que Hugo Weaving interpreta a un capellán de aeropuerto acostumbrado a meterse en todas las historias que se le cruzan le ha puesto como capellán para justificar que está siempre por medio sin tener nada mejor que hacer. Mi duda es si el ángulo ‘espiritual’ que le dan a veces es la parte central que se ha quedado a un lado o algo que han puesto para justificar lo otro. Con eso y todo lo cierto es que es una obra de aquello ‘encantadora y humana’ en la que todo tipo de problemas -desde la pérdida de unas maletas a una persona entrando en pánico, o aparentemente hacer de celestina- entran en sus competencias. Por supuesto esto no podría ser lo único, así que llega una nueva encargada del aeropuerto que considera que es un problema. Lo peor es que es cierto, claro, porque el protagonista puede hacer el bien y ocuparse de todo, pero no deja de ser como Batman: Es útil porque es un mundo ficticio, en el mundo real una persona que se saltara las normas y estuviera convencida de saber mejor que los demás qué hacer… probablemente no sería tan bien recibido. Especialmente si fuera un varón blanco aparentemente heterosexual enfrentándose y desautorizando a una mujer joven de color. En ese contexto sí que tiene sentido que sea algún tipo de miembro de la iglesia, pensándolo bien. Pero dentro de ese mundo ficticio y de esa decisión de que todo es entrañable y la dificultad existe pero es conquistable… ahí sí que podemos decir que es una buena serie, digna de un hueco en Hallmark -aunque veo que internacionalmente la está estrenando Netflix– o de ser la nueva Autopista hacia el cielo. Al menos de cierta manera.
Weaving debía de querer pagar algo ciertamente caro, porque aquí le tenemos de nuevo, al menos un buen rato, en
Dalliance (AU). Una historia incluso más humana y entrañable sobre un grupo de amigos reunidos por un hecho luctuoso en el que vemos a gente no tan convencional comportándose de manera bastante más real de lo habitual. Aquí no hay telenovela sino una suerte de drama de lo cotidiano con grandes cantidades de encanto. Y unas actuaciones que hacen que este reparto -mayoritariamente de sesentones- parezcan estar ofreciendo clases de actuación. Especialmente en el apartado femenino, en el que
Heather Mitchell está magnífica como una… supongo que habría que decir hostelera, en tanto en cuanto gestiona y cocina un restaurante haciendo más cosas que solo cocinar… bueno, lo importante es que sus caminos se cruzan -como tantas veces antes lo largo de la carrera de estos actores- y así es incluida en la particular dinámica del grupo. Pero si
Mitchell es buena la que está excepcional es
Georgie Parker, como la encantadorísima, bien-humorada y más que capaz esposa del personaje de
Weaving, que tiene por delante mucho del trabajo actoral más complicado y no es que lo pase con nota, es que lo pasa como para que le den una serie de conferencias sobre cómo se hace. Aquello de
los mejores efectos especiales son una buena actuación queda aquí más que demostrado, y eso que no necesitan ni efectos especiales. En fin, que no soy el público yo de estas historias y, pese a ello, es una de las mejores series que me he encontrado este año, como su propio reparto incluso lo que la hace falible es parte de ese encanto de la autenticidad.
La extraordinariamente aburrida
Deuljwi (O)(CS), o
들쥐 o
Mousetrap o
Ratonera o…, malgasta su piloto contando algo que podrían haber sido los primeros minutos del mismo: Un escritor de éxito neurodivergente al que le cuesta salir de casa -entre otras cosas- se encuentra con que su identidad -y su dinero, y sus posesiones- han sido robadas por un tipo apodado
La Rata. Así que tiene que formar equipo con un matón prestamista al que
La Rata debe dinero en su nombre. Por supuesto la supuesta estafa mostrada en este primer capítulo va más allá de lo estúpido. Algo que podríamos haber dejado pasar -como tantas veces- si fueran unos minutos y a partir de ahí el dúo se pusiera a la investigación. No es el caso, claro. Y quizá os recomendara que si os ha interesado probéis a empezar por el segundo, porque cualquier resumen de ‘previamente en’ será más lógico y sensato, pero viendo que esto se supone que es una miniserie lo mismo os renta más empezar por el último capítulo y ver todo el resumen precio que puedan hacer. Porque los límites de lo tolerable traspasados aquí son los que explican que haya gente que vea series en la
wikipedia. Que ya es más de lo que yo tengo intención de hacer con esta.
Que de entre los varios estrenos de Disney -de manera más o menos directa- que hemos tenido esta semana el primero en llegar a España sea este
Gutiérrez is mai neim (O)(AR) supongo que dice algo. O quizá es solo porque como es argentina es menos lo que tienen que hacer. Pero este grupo de policías desastrados -al más puro estilo, supongo,
Los hombres de Paco antes que
Torrente– enfrentados a un caso que muy claramente les viene grande. Así que, una vez más, tenemos el humor de ‘mira estos pobres perdedores’ y la excusa del caso para que haya una esqueleto de misterio que tenga algo de interés porque, en fin, por mucho que se empeñen la mayoría de estas historias de personajes ‘cómicamente desastrosos’ no es precisamente humor lo que inspiran, no digamos ya interés en seguir viendo sus idas y venidas. Y este no es un asunto distinto. Otra cosa es que busquen a ver si lo reconducen, pero en esta época de tener la serie preparada entera antes del estreno… voy a asumir que no será el caso. En fin, que muy lejos de ser público de estas cosas.
Siguiendo con
Disney -o
Disney adyacente- tenemos esta comedia un tanto ajada, un tanto insulsa, esta
Part-Timers (O)(IN) nos presenta una historia de amistad femenina y negocios, o algo así. Una muchacha extrovertida y peleona, de buena familia y que trabaja como taxista independiente se encuentra con una joven tímida y callada, que trabaja en una oficina con brillantez pero dejándose mangonear tanto por sus jefes como por su cabeza de familia. De ese contacto saldrá la decisión de irse a vivir juntas y -sorpresa- montar una
star-up o algo. Tanto da, os podéis imaginar tanto los movimientos como los chistes solo con esta sinopsis porque es exactamente lo que parece, puro relleno sin mucho que pueda sorprender o destacar.
Es curioso cómo es esto de las historias, si antes hablábamos de una diferencia entre lo que se cuenta y el gancho en
The Producer (O)(TW) tenemos una historia parecida pero, a la vez, diferente. Esta vez el centro de la historia es contar eso que se suele llamar ‘el negocio de la música por dentro’ pero le mete una especie de historia romántica que parece que es el esqueleto sobre el que irán contando lo otro y lo que se supone que debería de interesarnos o algo. Pero, para quien esto escribe, es más una distracción que otra cosa porque ver los tejemanejes y la forma en la que se crean, preparan y lanzan canciones -fuera de esos entornos telenovelescos por una vez, y contados de una manera que claramente alguien ha estado viviendo una versión de lo que vemos. La historia de la melodía que sale de un ejercicio y el profesor de guitarra pide puntos es demasiado específica para no estar basado en algo cierto.- resulta mucho más interesante. Igual que en la no-tan-lejana
Dream Stage ofrecía una parte interesante sobre la trastienda de las bandas de idols pero su falta de definición entre un
spokon musical y una suerte de apología del sufrimiento para el arte acababa llevando a una poco interesante tierra de nadie. Aquí está más controlado y parece que está claro qué quieren contar, y con eso y todo creo que le daré un par de capítulos antes de decidir si la veo completa, que no sería la primera serie que pone un cebo en el piloto y luego tira por otro lado. Espero que haya suerte y esta vez lo que me interesa tenga peso.
No soy capaz de entender que de todas las cosas de
Disney no hayan elegido
Still Water (O)(TA) o
วารี ๑๐๐ ศพ o…, para traérsela. Es una de esas series que elevan el tono al 11 y que tiene tanto de todo que no creo que puedan mantener ese pie en el acelerador que es el piloto. Tenemos: Una desaparición misteriosa que pone en marcha -un decir- la acción, una serie de asesinatos más o menos gores, un pueblecito lleno de secretos, personajes que están más allá del extremo y, de postre, una relación sáfica. -Que, no os voy a mentir, es lo que menos me parece que importe aquí. Supongo que porque volvemos a lo de los esqueletos y eso, y da la sensación de que es más una historia de misterio con toques casi de slasher que un romance sáfico a la que han puesto los muertos de excusa-. Así que nada, a ver si
Disney se pone las pilas, que suficiente ha costado esta vez verla.
Entre lo más insoportable de
Zao Chun Qing Lang (O)(CH) o
早春晴朗 o
The Early Spring o
Cuando empiece la primavera o…, está la música. Es cierto que no tiene mucho que destacar y que el presupuesto es MUY limitado, pero aquí parecen haber decidido tirar de algún tipo de música enlatada que no tiene ni sentido ni utilidad y que hace incluso más difícil de soportar esta historia de una muchacha recién incorporada y su malhumorado jefe. Con el que seguro que acabarán juntos, pero no seré yo el que siga viendo esta especie de historia en la que la gente parece hablar en combate por turnos y haberlo grabado en los decorados más falsos que pudieron encontrar.
Se ve que Netflix no está muy por la labor de poner trailers para sus series chinas.