Empezamos marzo casi como podríamos empezar cualquier otro mes. Supongo. No me refiero a que Hap And Leonard (USA), personajes de Joe R. Lansdale y sus libros etcétera, pero en realidad estamos ante otra de esas series. Quiero decir, sí, esta está ambientada en los años ochenta, en Texas, y la protagoniza un par de personajes que trabajan en lo que va saliendo, en la parte baja de la escala porque uno fue un poco exitoso desertor de la guerra de Vietnam y un veterano que ha vuelto con problemas de ira y que es gay y negro. Y la verdad es que tiene un cierto estilo y ofrece una aproximación al género que, por lo menos, se aparta de los arquetipos procedimentales… pero aquí estamos, con otro ejemplo de género policíaco que intenta hacer valer su condición de productor para cable –Sundance, nada menos- retorciendo un poco esas premisas básicas. En fin, que mal no está pero tampoco esperaría que viniera a mi rescate.Sí, es injusto pedirle eso a una serie, sobre todo a una que al menos intenta ofrecer algo diferente, pero qué vamos a hacerle.
Hablando de lo cuál, esta extraña mezcla de de serie de suspense y política que es
The Family (USA), que quizá ya hayan cancelado viendo sus audiencias y que a partir de una premisa tirando a loca -el hijo de una política desaparecido hace 10 años regresa tan de la nada como desapareció poniendo en marcha toda una serie de maquinaciones políticas- y que se salva sobre todo porque los actores están intentando todo el rato que se pueda comprar una idea tan loca, con
Joan Allen haciendo turnos extra como la maquiavelisca matriarca y candidata a gobernadora y la salsa que aporta
Andrew McCarthy como el hombre que lleva 10 años en la cárcel por la desaparición del ya-no-tan-niño. Un poco más de
soapoerismo tampoco le vendría mal, la verdad, o echarle un ojo a
Pretty Little Liars, pero quizá con algo de suerte logre volverse lo suficientemente desquiciada como para que merezca la pena echarle un ojo.
Disney. Cuando parecía que la idea de
Mighty Med no podía ser peor deciden cerrar esa serie combinándola con
Lab rats para dar lugar a
Lab Rats: Elite Force (USA), el tipo de
spin off que grita desesperación desde su mismo inicio y del que probablemente veamos intentar desvincularse a sus actores dentro de unos años.
Por cierto, dentro de las cosas que no deberían estar aquí pero que aquí traigo está
Murder (UK), que ya tuvo un piloto propiamente dicho hace tres años. En esta ocasión es una especie de
telefilmes dentro de este paraguas, pero entre el buen hacer de los implicados y que sospecho que nadie lo recordará ya creo que no es mala idea recuperar la serie y aprovechar para animaros a que le deis una oportunidad. O quizá es que esta idea de narradores poco fiables que ofrecen una presentación de hechos como si fuéramos el jurado que tiene que decidir qué ocurrió en realidad es el tipo de cosas que me encantan. Tanto da, lo importante es no olvidar la serie.
En cuanto a
The Real O’Neals (USA)… digamos que es del montón. Que tiene la suerte de tener a
Martha Plimpton en ella y que al menos parte de un intento depresentar personales ligeramente distintos -a estas alturas creo que es la cuarta comedia familiar con personaje gay de los últimos dos años, pero lo consideraré una mejora- dentro de una comedia familiar con niños sobadísima. Tampoco es que creo que vaya a durar mucho, claro.
Terminamos con la que quizá fuera la única serie que tenía ganas de ver esta semana:
Slasher (USA) la producción -fundamentalmente canadiense, sea todo dicho- que marca la primera creación de ficción del canal estadounidense
Chiller. Una aproximación, decían ellos, al clásico tema del
slasher en un formato de miniserie antológica. Es decir, esta temporada son ocho capítulos, matan a quien tengan que matar y la que viene ya veremos lo que pasa porque tendremos a otros personajes y responsables. Y no puedo decir más que espero con ganas a la temporada próxima. Porque esta es un desastre de proporciones catastróficas. El año pasado tuvimos
Scream y
Scream Queens y esta no se acerca ni de lejos, ni tampoco a a
The Following o, incluso,
Harper’s Island. Sí, estoy comparándola desfavorablemente con
Harper’s Island, así que haceos a la idea de lo que estamos hablando. Una serie cuyo parecido más inmediato son esos cortos pretenciosos de reinvención de género mediante el uso de música completamente inadecuada, grandes planos vacíos y una serie de tics ‘
adultos‘ en lo temático que en realidad están más vacíos que cualquier recurso a clichés gastados. Que también los tiene. Pero que recurrir a algún pequeño toque
gore *bostezo* y a escenas
sexuales arriesgadas *otro bostezo* para justificar un desastre narrativo en el que nada tiene sentido, los personajes llegan/hablan/se van, se mezcla a un -teórico- asesino en serie con la hija de sus víctimas y se tira de plan como si fuera
The Following pero con unas tramas al estilo
Resurrection (sí, la de
Lambert), un estilo más propio del
Creep de
Duplass y la aproximación al
slasher de
Prom Night… el
remake; con todo eso, digo, muy aficionado hay que ser al género para aguantar. Repitámonos que son solo ocho capítulos, que ya hemos visto los dos primeros, y que, quién sabe… quizá el año que viene.