Poco puedo decir de Alien: Earth (USA). Poco bueno, quiero decir. Parece que el showrunner tenía aún sobras de sus series anteriores y decidió que lo mejor era reciclarlas en este batiburrillo de ideas y referencias en las que hay algo de la saga Alien de cuando en cuando. O quizá no tenía muy claro qué parte era Alien, cual Lifeforce, Blade Runner, Predator y todo el resto del indigesto revoltijo que acaba montando. Nada tiene demasiado sentido dentro o fuera del universo, las conversaciones parecen pactadas para dar información al espectador y no entre los personajes y prácticamente ninguna acción tiene sentido. Como si les hubieran obligado a hacer algo de Alien a una persona que preferiría estar contando cualquier otra historia. Aunque les reconozco un mérito, el lograr en 2025 recuperar las sensaciones de una serie de SyFy de los dosmiles.

Una historia de terror bastante al uso, esta Andhera (O)(IN) parece haber mirado las adaptaciones de Stephen King para sacar la mayor parte de tics posibles. Y ya sé que eso no es algo necesariamente malo, como el resto de la serie. Simplemente parte de su forma de ser. Tenemos a tres personajes principales, cuatro si contamos a la que fallece al principio del capítulo, y a un Mal que más-o-menos les persigue y que no está claro si es El Mal o solo Un Mal igual que a veces parece ser La Oscuridad y otras veces un Algo que Toma La Oscuridad, pero bueno, lo importante es que monta un entramado de serie con una policía investigando -pese a sus compañeros- una muerte sospechosa, un joven con visiones, una joven investigadora de lo paranormal, y el cadáver en cuestión de la primera persona. Hay investigación, hay sustos que parecen estar más porque tocan que porque el responsable quisiera contarlos -claramente está a otras cosas, incluyendo la investigación, que le interesan más- y nos muestra partes de la realidad de India pese a que muy claramente podría haberse buscado una adaptación anglosajona sin despeinarse. Así que espero que encuentre a su público, porque aunque tenga ese problema de ser cierto tipo de genérico está claro que es uno que se lo ha tomado a pecho.

Supongo que a nadie le sorprenderá si digo que En el barro (O) (AR) es el clásico drama carcelario en su versión pasada de vueltas y sórdida. Más sórdida que OitNB o Vis a Vis, sí. De hecho el nivel de sordidez solo rivaliza con el de Oz, pero de una manera distinta más cercana a la de los exploit setenteros de Women in Cages, en la que solo falta una Ilsa, porque esta prisión femenina tiene secciones no solo de trapicheos, también de robo de niños o de grabación de porno. Vamos, que esto no es un Wentworth / Prisoner  o un Inside, esto es sordidez de canal de pago sobre un esqueleto de telenovela que se toma a pecho las tremendas chorradas que van engarzando. No sé a qué público esperan llegar o qué es lo que pretendían, pero supongo que hay todo un colectivo fetichista a favor de lo que sea esto.

Alguien debería enseñarle a Prime a hacer series de acción, porque quitando la primera de Reacher parece que no acaban de acertar una, cómo será que pensaba que Butterfly (USA) era una versión desligada del desastre de Citadel y no la adaptación -igual de desastrosa- de un cómic. A su favor diré que tampoco parecen tomarse muy en serio. Bueno, y que la presencia de Piper Perabo como un operativo renegado de la CIA sirve como versión alternativa del final de Covert Affairs. Pero las ‘sorpresas’ se ven venir, la trama no tiene mucho sentido ni coherencia y, por supuesto, la acción no pasa del nivel ‘serie de la CW‘. A estas alturas alguien en Prime debería de haber aprendido cómo hacerlo mejor.

A veces creo que las cadenas usan generadores aleatorios de las mismas historias, luego me acuerdo de que muchas de ellas salen de adaptaciones de novelas, así que la respuesta funciona en ambas direcciones. Sea como sea esta  The Family Next Door (AU) nos trae a una extraña con particulares motivaciones llegando a un vecindario exclusivo y encontrándose con otras cuatro mujeres, madres de familia y etc, que tienen todas sus propios problemas y secretos. Sí, los años no pasan por estas ideas. No parece que haya ningún cadáver por medio y sí una fijación en los niños así que asumiré que o uno de ellos es robado o hay algún tipo de problema familiar de fondo. Y, mientras tanto, lo que pueda tirar esto tirará. En fin, supongo que habrá a quien le apetezca un genérico de Peyton Place. O de Mujeres desesperadas. Según la edad, supongo.

Hablando de genéricos, este Irish Blood (IR) solo tiene dos cosas para defenderse. Una de ellas es Alicia Silverstone, la actriz a cuya mayor gloria se hace esta serie de una abogada cuyo padre desapareció en la infancia y cuya vida se pone patas arriba cuando contacta con ella de nuevo llevándola a viajar a Irlanda. La otra es un cierto humor extraño que aparece aquí y allá, a veces en secuencias oníricas, en ocasiones en fijaciones concretas. A rato casi parece una parodia -llena de afecto- de todas estas series. Pero, al menos, la hacen un poco más sencillo de tragar y un poco -tampoco mucho- menos genérica.

Debe de ser que el verano es bueno para estrenar cosas de terror, no muy terrorífico quizá, este Playing Gracie Darling (AU) vuelve a tener ese estilo de ‘terror mainstream’ -digamos, estilo Stephen King aunque aquí no parezca una fusilada tanto como lo inevitable de algo popular- porque la trama de dos desapariciones con años de distancia pero también con una ouija por medio, con una mujer que vuelve al pueblo llamada por un amigo que estuvo como ella la noche en la que sucedieron extraños sucesos y una amiga acabó desapareciendo, y con un misterio en la actualidad. Así que eso, podríamos decir que un ‘thriller‘ con un fondo fantástico -más o menos ambiguo, pero fantástico al fin y al cabo-  agradable como para cubrir una tarde tonta de siesta y ventilador.

La historia que pretende contar Quebranto (O)(MX) empieza realmente al final del piloto, antes de eso hemos tenido idas y venidas que daban la sensación de matar-el-rato más que de componer un contexto o un interés. Pero, claro, una vez uno llega al final se da cuenta. No tienen trama, no una que merezca el nombre como tal. Así que hay que estirar, estirar, estirar. En lugar de darle un número de capítulos razonables tenemos relleno sobre el relleno. Convirtiéndola en otros de esos ‘thrillers‘ -siendo muy amables con el uso de la palabra, y aún más laxos- que pone ‘una mujer investiga su pasado decidida a hacer pagar a los responsables’ en la sección más clara de ‘esta serie debería de ser una película’. Curioso, tantos años de ‘esta película es un corto alargado’ y hemos llegado ya a ‘esta serie es una película alargada’. Supongo que dentro de no tanto encontrarán una manera de llenar aún más tiempo. Y la solución, como siempre, es que parece que hacen las series para que no estés prestándoles atención, para tenerlas de fondo mientras trabajas o estás en otra habitación, o estás durmiendo, o lo que sea. Y puedes prestar atención en muy pocas ocasiones. Que son las que deberían de haber sido las interesantes. Pero es que eso es toda una forma de hacer series hoy en día, no como series sino como Ruido de fondo.

Hablando de rellenos. Alguien -en USA Networks- pensó que lo que hacía falta era una versión en serie de The Rainmaker (USA). Y podría llegar a entenderlo porque, sinceramente, yo no pensé que fuera a tener mucho recorrido una adaptación nueva de The Lincoln Lawyer y aquí estamos. Lo que pasa es que no han aprendido nada de aquella de Netflix. En lugar de buscarse una novela distinta del mismo personaje -normal, teniendo en cuenta que en el caso de las de Grisham no hay una recuperación posterior, mucho menos una serie de las mismas- o de intercalar la trama general con ‘casos de la semana’ aquí nos están contando la versión extensa de la novela -y de la película- con muy pocos cambios notables. Un reparto más televisivo y poco más que añadir. Así que supongo que si alguien se quiere ver una adaptación estirada de un libro que tuvo éxito-pero-no-tanto hace como tres décadas parece que por fin ha encontrado lo suyo. O, de nuevo, si necesitas rellenar un hueco, no sé si en tu ocio, en tu vida o en tu esquema de plancha, platos o lo que sea.

Empezamos con la sección Propaganda Gubernamental India. Saare Jahan Se Accha (O)(IN) habla del sistema de espionaje en términos esperables. Todo el mundo es malo menos nosotros (y hablamos no solo de Pakistan, también lo de Francia, URSS, Estados Unidos, Israel…)  y las acciones propias son por protección y lógica mientras que el resto son poco menos que por pura maldad y tenerle manía a los indios. Eso sí, la producción es razonable -teniendo en cuenta que cada vez que hacen a un líder histórico parece aquello de comedia televisiva, especialmente un Zulfikar Ali Bhutto hecho con calva de pega- y supongo que si no te paras a pensar en lo que están contándote puedes aceptarlo como una recreación de hechos… no sé si decir bien conocidos porque lo cierto es que no cuentan nada nuevo pero también que supongo que no todo el mundo estará igual de familiarizado con estas cosas, por pesados que se puedan llegar a poner los indios. En fin, que eso, que la globalización también tiene que servir para esto. Supongo.

Si la anterior era propaganda clásica con Sena: Guardians of the Nation (O)(IN) nos metemos en territorio no del reaganismo sino, directamente, del post-11S. Y mira que parecía difícil, pero la falta de cualquier tipo de sutileza mas una duración excesiva y un interés inexistente fuera del adoctrinamiento convierte esta serie, que por no saber no sabe ni hacer correctamente las escenas de acción -pecado grave hablando de uno de los mercados que mejor lo trabaja en la actualidad-, en el equivalente a aquellos espantos sobre los valerosos bomberos del World Trade Center o, peor aún, su evolución ultraderechista para hablarnos de Bengasi. Así que sólo merece la pena que se acerquen a ella los estudiosos de la propaganda. Especialmente para que aprendan a hacerla MEJOR.

La premisa de Young Millionaires (O)(FR) es tan estúpida que supongo que Netflix la compró en bloque. Un grupo de adolescentes rellena un boleto de lotería y gana 17 millones. Cualquier se puede imaginar lo que pasa a continuación pero, si no, os lo digo yo: Son menores. No pueden cobrarlo porque NO DEBERÍAN DE HABER PODIDO JUGARLO. ¡PORQUE SON MENORES! Por lo visto la serie decide tratarlo como algo no tan obvio y centrarse en los cambios que quieren en sus vidas y los líos en los que se van a ver envueltos. Pero no parece ni que haya mucho más sentido, ni cabeza, ni… bueno, eso. Que supongo que buscan ver si hay algo que les interese a los jóvenes. Pero más valdría que se centraran en intentar entender qué funcionó en Outer Banks o Wednesday en lugar de dar luz verde indiscriminada a cosas a ver si algo se pega a la pared. En fin.

Cómo será que no se han molestado los de Netflix ni en sacarle oficialmente un trailer.
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Ciertamente curiosa esta Demascus (USA) que parte de un hombre que va a terapia no por un hecho concreto sino, más bien, por un malestar general al no acaba de entenderse. Eso lleva a el ofrecimiento de una posibilidad: Un sistema de tratamiento que tiene el problema de que puede ‘alterar’ la realidad para el paciente. Y a partir de esta premisa de ciencia ficción pasamos a un capítulo que podría tranquilamente haber sido uno de Atlanta. Pero en el que la extrañeza se mantiene de fondo, igual que el tono mezcla lo humorístico con temas más serios, y lo ligero con lo reflexivo. Una rareza con una historia fuera de la pantalla propia -la serie iba a ser uno de los estrenos de AMC pero la cancelación de buena parte de sus series la dejó fuera de parrillas hasta que TUBI (el servicio de streaming FAST de los Murdoch) decidieron rescatar y emitir los seis capítulos de los que consta esta primera temporada. Que, sospecho, van a dejar suficiente sin contar como para que estas distintas versiones de una misma persona puedan agradecer algún capítulo más. En cualquier caso, puedo decir que tras haber visto los dos primeros me voy a ver el resto, no solo porque esas mezclas entre Atlanta y The Outer Limits resulten curiosas también porque quiero ver qué es lo que pretenden contar con los universos paralelos y la autoindagación del protagonista. Espero que sea interesante.

Particular también este Esquire: Byeonhosareul Ggumgguneun Byeonhosadeul (O)(CS) , o 에스콰이어: 변호사를 꿈꾸는 변호사들 o Beyond the Bar / Esquire o El sinuoso camino del derecho o…, porque uno esperaría una aproximación más cercana a la comedia amorosa y lo cierto es que no parece hacerla. Quizá en algún momento habrá algo de ello pero el centro está, claramente, en el derecho. En el derechos surcoreano, claro. Así que esto es una obra sobre una joven brillante aunque un tanto… desastre. Que comienza a trabajar en un bufete, así que llegan casos, hay algo de vida privada -en la que ves claramente que las cosas no van a durar mucho- y también varios secundarios fuera de ella y de su estricto pero razonable jefe. Habrá que ver por dónde tiran pero, de momento, es una interesante serie de abogados. Incluso aunque tenga las narices de comenzar el piloto con un ‘pobrecitas empresas gasísticas’. En fin.

Lo de Outlander: Blood of My Blood (USA) acaba siendo una vuelta al punto original no solo porque sea una precuela, también porque han decidido separarlo en dos. Aunque lo cierto es que aquí se centran en una de las dos parejas, la de los highlanders. También hay a principios y finales una durante los alrededores de la Primera Guerra Mundial. Porque se trata de hablar de los padres de los dos protagonistas de la serie original, buscando contrastar las parejas, una que se acaba de conocer y otra que está más establecida y -supongo- se ve forzada a una separación. En fin, que no es que sea lo más original -supongo que una precuela lo tiene difícil- pero es lo que ha tocado y, supongo, le valdrá a los fanses de la anterior.

Terminamos con una serie que de puro convoluta a fuerza de embrollos y tropezones apilados resulta interesante al menos conocerla. Providence Falls (USA) nos habla de una trama romántica en dos momentos históricos, empezamos con el final de la del pasado con la muerte de sus protagonistas tras una muerte sospechosa, y a partir de ahí el centro y los follones: Resulta que el hombre de la pareja aparece en una oficinal en la que le aseguran que estaba en el limbo por haber separado a una mujer de su alma gemela. Pero le ofrecen una oportunidad, le van a mandar al presente para que ayude a que ambas almas se reúnan. Sí, la de la mujer de la que estaba enamorado y el otro tío. ¿Podemos liarla más? Claro que sí. Resulta que le rodean de algunas otras almas que se han ido reencarnando durante los doscientos años y que vienen de ese pasado ‘casi aristocrático’, más una especie de ángel que le ayuda a acostumbrarse porque… bueno… han pasado 200 años y él no ha vivido nada de eso. Además de todo deciden que le van a convertir en un policía. Porque ella es poli también. ¿Y el otro alma? Ayudante del Distrito o algo así. Fiscal, vaya. Porque están investigando robos y asesinatos y lo que surja. Y, por supuesto, la trama en el presente no significa que no tengamos también una trama en el pasado en la que vemos cómo se conocen y más líos. Así que, resumamos: Tenemos dos momentos temporales, unas tramas ‘de corte’ en el pasado, unas tramas ‘policíacas’ en el presente, multitud de secundarios muchos de los cuales están en ambos momentos, una especie de ángeles dando vueltas -debo decir que probablemente el ángel becario interpretado por Amitai Marmorstein sea el personaje robaescenas de asunto- y dado que piensan contar la historia en tres capítulos de hora y media interconectados aunque autoconclusivos -dicen- más follón todavía. Mucho en el plato, aunque tiene la suerte de que en Hallmark les permiten hacer estas cosas. Porque queda la intriga de si el tipo va a intentar quedarse con la chica -e ir al infierno- o ayudar a que su alma se reúna con la del otro tipo -e ir al cielo-. No, ya sé que no tiene mucho sentido pero, como digo, es una serie… complicada.

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De entre las muchas cosas que no esperaba de Chief of War (USA) está la decisión de que el idioma es el que es y para lo demás subtítulos. Está claro que este Grandes Relatos pretende servir también para ‘honrar’ al pueblo hawaiano, pero no tengo yo muy claro si así van a lograrlo. Por lo demás, lo de siempre: Peleas, muertes, más peleas, trajes tradicionales, y gente frunciendo el ceño. Supongo que para ellos será importante.

Estoy seguro de que a alguien le habrá gustado Eyes of Wakanda (USA). Probablemente a sus autores. La animación busca parecer novedosa, porque no lo es pero a estas alturas lo es menos que lo sea y no que lo parezca. La trama es la típica excusa de ‘queremos explorar este universo’ pero en realidad se limitan a mostrarte una idea peregrina -una especie de grupo de élite especializado en recuperar objetos con el unobtainium de turno para el applied phlebotinum que toca. Vamos, lo de siempre otra vez. ¿Ha llegado Marvel a un acuerdo para sacar genéricos todo el rato? Es más que probable. Por lo menos si hacemos caso a esta serie.

Aquí toca una de música, muy claramente basado en un manga, este Gurasu Haato (O)(JP) o グラスハート o Glass Heart o Corazón de Cristal o…, no es tanto una serie musical como una serie sobre la música. Porque no es tan importante las canciones -digamos- como la manera en la que los protagonistas sienten la música, buscan convertirla en su carrera, le dan vueltas a cómo crearla y, en general, se relacionan con ella. Fuera de ella parece que tendremos el clásico mogollón amoroso con tres jóvenes y una mujer. Voy a asumir que se montará un triángulo entre dos de ellos y el cuarto estará para las risas o algo. Pero bueno, más para los que sientan una conexión con la música que otra cosa.

Normalmente diría que el peor problema de las sitcoms de Chuck Lorre es Chuck Lorre, pero a veces se descuelga con cosas como Leanne (USA) y vemos que lo peor puede ser… TODO. No solo es una serie MUY vieja en cualquier sentido que se os ocurra -en todos los sentidos, es una de las series más llenas de blancos rubios que he visto en tiempos- sino que no tiene la capacidad de hacer algo con esa ranciedad. Ni los actores brillan ni saben para dónde o cómo tirar. Está claro que la forma habitual que tienen estas personas de gestionar sus series es tirar e ir probando una y otra cosa. Y eso con Netflix no funciona. Claramente no han hecho pilotos previos, no ha habido pruebas, no ha habido notas y nadie ha tratado de ver lo que funcionaba y lo que no. Así que lo que tenemos es un borrador de lo que la serie será -o podría ser-. No sé si os acordáis de otras cosas de Lorre como la diferencia entre el piloto original de The Big Bang Theory y lo que acabó saliendo. Pero aquí tenemos eso. Y no me extrañaría que tuviéramos eso con toda la serie. Así que mi sugerencia es que la evitéis todo lo posible, excepto si queréis estudiar cómo se hacen -más aún, cómo no habría que hacer- las sitcoms.

Acción y drama, un poco de cada. No es que esta Marked (O)(SA) sea especialmente original, especialmente en el clásico ‘si la sanidad pública funcionara esta serie no tendría razón de ser’, pero lo que hacen logran montarlo en condiciones, con actuaciones solventes -aunque no brillantes, pero de alguna manera esto las hace un poco más creíbles- y con intentos de que la acción sea algo un poco menos televisivo -sale regular-. En cualquier caso, es un intento. No tengo muy claro de qué -ni de si no hubiera sido mejor como película que como serie-, pero un intento.

El sexythriller fue una de las manifestaciones noventeras de toda una tradición anterior que había ido mutando. No es que fuera especialmente interesante ni, en fin, sexy. Pero el éxito de Instinto Básico y vario de sus émulos llevaron a la popularización tanto del término como de la ‘idea central’. Todo esto es para decir que Pecados inconfesables (O)(MX) es una aproximación a ello, en formato Telenovelesco -digamos que sería como si una de las películas antes mencionadas se hubiera encontrado por medio con Motivos Personales para hibridarse- y bastante más lamentable.

Hablando de lo cual. Reconozco no ser especialmente fan de Smilla’s Sense of Snow (O)(AL) en su versión libro, ni película. Pero también que había cosas interesantes en ellas. Que es lo que han procedido a quitarle aquí. Eludiendo la crítica de la situación actual enviando la historia a un futuro con un país con drones y cámaras vigilando a sus ciudadanos. Como si fuera relevante o necesario para la trama. Y como si precisamente lo interesante que tenía no fuera esa demostración de que hay diferentes tipos de ciudadanos para el Estado. Pero no, aquí había que convertirlo en algo a futuros, no fuéramos a criticar algo que está pasando. ¡EN FIN!

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¡Pilotos Deathmatch!

Es agradable ver cómo intentan a veces darle un giro a lo de siempre. En el caso de The Assassin (UK) lo de siempre es una historia de un antiguo asesino que se ve enfrentado por su pasado cuando una situación hace que salga de su retiro. Pero aquí las cosas son ‘un poco’ distintas. Un poco porque en realidad sigue siendo parecido y tampoco es tan novedoso, además de tirar de mucho actor de tele, pero es distinto porque aquí tenemos a una mujer de mediana edad que vive en Grecia, a la que su hijo va a visitar, y que se ve metido con ella en el follón. Como si alguien pensara que a este tipo habitual de película lo que le hacía falta era más Mamma Mía. Así que aunque haya humor y relaciones maternofiliales también hay acción, más en forma de justificación para la excusa argumental que otra cosa. Por suerte está llevado de manera aceptable y tiene actores competentes, Keeley Hawes claramente se lo está pasando en grande, Freddie Highmore está un poco fuera de papel como su abotargado hijo -y bastante insufrible- pero sabe lo que se hace, y hay más caras conocidas de la tele apareciendo. Así que para unas tardes de verano puede valer.

No tengo muy claro qué quería Netflix con Geleceğe Mektuplar (O)(TU), posiblemente tener otra serie turca en su fondo, pero el punto de partida -una mujer descubre que la persona que creía que era su madre biológica no lo era, lo hace gracias a la carta que le escribió su madre biológica hace años, cuando era una alumna de su madre no-biológica- acaba llevando a lo que parece una serie estudiantil de unos jóvenes que son amigos -pero cualquiera diría que no se soportan- y su profesora -que pese a ser el nexo en realidad sale poco- mientras en el presente la joven intenta investigar para descubrir quienes son sus padres. Al final hay muchos personajes poco interesantes, no tenemos claro qué nos quiere contar y muchas de las excusas van más allá de lo peregrino -la madre tenía hace ya veintitantos años problemas de memoria así que crea diarios, lo que significa no solo que resulta poco creíble toda la historia de que la madre lleve años disimulando, también que la protagonista no salte directamente a la parte de su nacimiento en lugar de tanta chorrada- pero supongo que habrá fanses de las series turcas a las que todo esto -incluyendo los ‘amigos’ llamando gorda a una del grupo a cada ocasión- les parecerá razonable. O algo.

Starz encarga The Hunting Wives (USA) a Lionsgate, cuando eran parte del mismo conglomerado. La separación de las empresas hace que la segunda saque la serie a la venta. Y acaba en Netflix. Así que ahora tienen una serie que es muy Starz (tetas teteantes y el resto del paquete adolescente ‘si tiene sexo es algo adulto’) para algo que, en lo que llevo visto, parece que quería ser Mujeres Desesperadas para la Era TRUMP! (es decir, en un contexto en el que aún no estamos 100% en El Cuento de la Criada pero sí en pleno Get Out Stepford) Supongo que el género es Telenovela Camp de Ricos, todo es exagerado, empezando por un Dylan McDermot Mulroney que hace una especie de Elon Musk Cowboy que es difícil saber si alguien le ha dicho que no es una parodia.Malin Åkerman se lo pasa en grande con la ‘sutileza cero’ de la serie, y hay una cierta cantidad de gente con talento (Chrissy Metz, por ejemplo) dando vueltas sin que sepamos bien por o para qué. Y, por algún motivo, una joven desaparecida. Que imagino que o será un tema de la historia o la previa para que desaparezca otra, tanto da. Así que realmente no sé si encajará mucho en Netflix… Pero supongo que lo más entretenido será ver cómo impacta en el ‘streaming’. Más que la serie que, ya os digo, es como todo lo que quiere ser reflejo de la ‘Era TRUMP!’. Versiones demasiado aparatosas y a medio cocer de éxitos conocidos.

Reconozco que puse Mandala Murders (O)(IN) asumiendo que se trataría de la típica serie de asesinatos en un pueblo pequeño. Lo último que esperaba era abrir con lo que parece una versión de Frankenstein con una joya mágica y maquinaria y la gente del pueblo alrededor del castillo con antorchas.  Seguir con un salto temporal y un cadáver que recuerda a Patricio Estrella, y pasarnos el capítulo con saltos temporales, intrigas políticas y líos familiares. No sé si la seguiré viendo porque, en fin, 50 minutos me siguen pareciendo muchos minutos -aunque por lo visto es el capítulo más largo- pero entre esta desvergüenza y tanto trasfondo ‘pulp’ -además de haberme sorprendido- ya se merece al menos una felicitación.

Encantadoramente animada -o algo- esta My Melody & Kuromi (O)(JP) no parece tener tanto de trama como de oportunidad de mostrar estas encantadoras bolas de…¿algodón? A saber. Pero creo que queda lo suficientemente mono, y está claro que el uso de las expresiones encima lo hace más ‘moldeable’. Dándoles más posibilidades expresivas. Como digo, no creo que la historia sorprenda en exceso, pero sí que confío en que sea todo lo suficientemente agradable como para dedicarle un rato.

Uf. Rangeen (O)(IN) es… bueno… una serie sobre un tipo que descubre que su mujer ha contratado a un gigoló y, en venganza, decide trabajar él también de gigoló. Si os parece que no tiene sentido imaginad esto durante una hora y pico. Ah, no, que dura 45 minutos pero logra parecer el doble de tiempo. Tiene mucho mérito que los gigolos no sean precisamente guapos, y que todo el drama de pareja, familiar, etc… Vamos a dejarlo en que no es gran cosa.

El empeño en lograr que Teurigeo (O)(CS) -o 트리거 o Trigger o Gatillo o…- sea lo más sórdido posible hace que todo el piloto centrado en mostrar a los policías -y dejar claro que estos son buenos aunque haya mucha corrupción, que es lo típico con los surcoreanos- y en asegurar que en Corea del Sur es casi imposible tener armas. Por supuesto lo siguiente es sacar balaceras, tras mostrar que la sociedad es sórdida. Muy sórdida. Y todos son los culpables, o algo. Tanto da. Sospecho que hace falta un ánimo muy concreto para vérsela.

Yo diría que este Try: Urineun Gijeokyi Dwenda (O)(CS), o 트라이 : 우리는 기적이 된다 o The Winning Try o La Jugada Ganadora o…, es uno de los ejemplos más claros de spokon que se me ocurre. Es decir, un drama deportivo de buen fondo y bastante encanto, no ofrece nada novedoso ni casi nada que no veamos venir. Pero supongo que a veces lo que necesitas es algo que tener de fondo mientras trabajas.

Aunque nunca se haya publicado en España, el libro de Esi Edugyan Washington Black (USA) tuvo suficiente peso como para que a Sterling K. Brown le apeteciera hacer una serie y quedarse con un papel secundario. El resultado es… peculiar. Dos espacios temporales, un interés por los ‘inventos’ y la esclavitud como elemento vertebrador. Lo que significa que incluso en los intentos de ‘aligerar’ la historia tenemos el recuerdo de que no es un asunto ligero, y tampoco es que los momentos dramáticos logren acabar de funcionar. Supongo que la tarea era más difícil de lo que parecía. Pero aún puede acabar bien, aún pueden publicar en España el libro.

 


¡Libros que Salen! Barceló, «Hada del trueno, hada del relámpago», Le Guin.

¡Que entre la pila!

– Una mentira peligrosa de Elia Barceló, ed. Alfaguara Infantil y Juvenil

Parece que en Alfaguara han tomado nota del éxito de los libros juveniles de Elia Barceló y han decidido que ellos también quieren los suyos que para eso la publican también en la casa. Así que aquí tenemos esta historia de un chico que llega nuevo a un instituto, un pasado misterioso, algo que salió mal, y cosas pero es que pueden suceder en el nuevo coco: las redes sociales. En fin. Pues eso, nuevo ‘thriller‘ juvenil de Barceló.

– Lo encontrado y lo perdido de Ursula K. Le Guin, ed. Minotauro

Parece que siempre se puede sacar algo más de Le Guin. En este caso es un recopilatorio de ‘novellas’ que ellos insisten que es con ‘todas’ y yo aseguraría que no lo es. Aunque sea solo porque, al menos en su edición original, incluía solo 13, 12 de las cuales se habían publicado en otros libros tomos ya. Pero bueno, que cada cual valore y contrapese.

– Hada del trueno, hada del relámpago de Han Kang y Jin Tae-Ram, ed. Reservoir Books
Lo bueno de ganar el Nobel es que te publican cosas que quizá antes se hubieran pensado. Por ejemplo, este álbum ilustrado sobre ds pequeñas hadas aburridas, que deciden romper con sus atribuciones y liarla. Por supuesto todo contando con amor por los personajes. No me atrevo a decir que con humor, pero supongo que lo intentan.

Nos leemos.


Mi decepción de esta semana ha sido Bookish (UK), una serie de misterio que confiaba en que fuera otro buen ejemplo de lo que los ingleses saben hacer con el género pero que ha acabado siendo una serie encantada de conocerse, a mayor gloria de un Mark Gatiss que debe de pensar que los espectadores quieren verle todo el rato y no seguir un misterio, hasta el punto de separar en dos capítulos de 45 minutos lo que podía haber entrado en uno solo sin tanta paja y tanta tontería. No sé si es que espera lograr un BAFTA o qué, pero la verdad es que no cubre nada que no hayamos visto más y mejor. De hecho, en lo que más he pensado viéndolo es en lo muy superior que era Foyle’s War, mal que me pese, porque por lo menos ahí parecían tener claro qué querían contar y no perdían el tiempo, amen de no parecer una fiesta de disfraces, que ya tiene mérito lograr parecer más falso no ya que Foyle’s sino que Murdoch. En fin, a ver si la próxima serie del palo que hagan los ingleses tienen a bien usarla para algo más que masajear egos y recortar presupuestos.

Ciertamente curiosa esta Baretto/Baretto (O)(JP) o バレット/バレット o Bullet/Bullet o…, obra postapocalíptica de lo que parece aventuras que nos presenta a una serie de, digamos, supervivientes decididos a vivir de trapicheos, golpe a golpe, porque la situación les ha llevado a eso. Con los puntos necesarios de surrealismo humorístico japonés -oso incluido- y una cierta querencia por las escenas con coches modeladas en un pseudo 3D que es más llamativo que eficaz. Al acabar, como de costumbre, me puse el trailer y puedo aseguraros que, más allá de la animación que sí que es fiel reflejo, parece de una serie distinta. Así que supongo que el piloto era la presentación y la trama llegará… en algún momento, supongo.

No sé si la idea de los creadores de Delirio (O)(CO) es que batiburrillo es igual que complejidad, o que una narrativa aturullada es un ejemplo de calidad, lo cierto es que ni lo que cuentan ni el cómo lo cuentan lo apartan de la clásica película de tarde, sección Lifetime. Una mujer entra en un estado de delirio -porque la psicología es tratada como una pseudociencia, por supuesto- mientras su pareja trata de descubrir por qué, a la vez que se van contando partes de la historia con múltiples personajes entrando y saliendo, a veces el mismo personaje en distintos momentos de su historia, con el peor uso de los tropos más manidos posibles, a veces parece que quieren hacer un sexy thriller, en otros solo parece que buscan algo así como una crítica de no está muy claro qué, pero generalmente da la sensación de que lo que quieren es acabar pronto e irse para casa. Un sentimiento, este sí, que logran transmitir al espectador. Pero supongo que si alguien quiere ver mujeres malas, hombres que se mueven entre lo devoto y lo indolente, marionetas de esas mujeres, y lo que quiera que sea la trama que han decidido meterle… esta puede ser su opción para la hora de la siesta. Seguro que cuanto menos atención le prestes más gana.

En la sección de genéricos de esta semana tenemos The Institute (USA), una serie basada en un libro de Stephen King pero que parece la idea de lo que un libro de Stephen King podría ser por parte de alguien que nunca le ha leído: Chavales con poderes, amenazas vagas, gente de dudosa catadura moral. No está muy claro si la serie va o viene pero tampoco parece que le importe a nadie porque es un genérico excepcional, podría haberse hecho en cualquier momento de los setenta para acá y lo único que cambiaría es si la consideración era más o menos de ciencia ficción y más o menos juvenil. En fin.

Este espanto de Padre no hay más que YouTube o Kataluj (O)(EG) lleva cualquier ejemplo de expectativa cultural más allá de la paciencia, porque no es que esté protagonizada por un mal padre, es que parecen decididos a redimir a uno de los peores posibles. Por suerte en un momento te dejan claro que no todos los padres de Egipto son como este, pero la muy lacrimógena historia de un viudo que trata de reconectar con sus hijos queda muy empañada por el hecho de que no es capaz de absolutamente nada. Necesita la ayuda de su hermano y su cuñado para hacer lo que hacía su mujer claramente a solas, y aún así lo hace mal. No saber que su hijo es alérgico -una alergia especialmente imbécil, por cierto- casi lo mete en el apartado de negligencia criminal, que su solución sea verse los youtubes que hacía su mujer sobre crianza…  EN FIN. Decididamente esta serie es el tipo de desastre que luego se adapta por todo el globo porque ‘hay que ver los hombres cómo son’ mientras al resto nos deja al límite de la paciencia.

Parece que seguimos con los temas de Retorno a la Naturaleza en India, esta vez le toca a Mitti – Ek Nayi Pehchaan (O)(IN), una serie sobre un joven ejecutivo de nosequé -publicidad, supongo- que tras la muerte de su abuelo y el descubrimiento de que pidió un crédito para su negocio -del abuelo- decide regresar al campo para hacerse cargo de la deuda y modernizar la granja -que era para lo que lo pidió el abuelo- y blablabla. También hay lío amoroso (o algo así). Pero aquí lo importante es vendernos la necesidad de volver a Lo Rural y bleh. Supongo que para los que quieran ver una oda -que suena rara, no solo desde un punto de vista ideológico/político- al campo, quizá alguna de las ramas del Hallmarkismo, le puede valer, a los demás -incluidos los del romance- no creo que les convenza salvo que el desarrollo de la serie mejore mucho el punto de partida del piloto.

Otra serie que no ha acabado dando lo que parecía prometer al inicio, este Pain (O)(CS) o 파인 o Low Life o Submundo o…, comienza mostrándonos a un par de criminales de poca monta y se va liando en una historia que a ratos parece de Organización Criminal y a ratos simplemente una mezcla de distintas historias. Al final las idas y venidas de estos criminales logran algún momento perdido de interés o de acción, sospecho que los que aparecen en el trailer. Pero bueno, quizá la próxima vez.

Lo bueno de Untamed (USA) es que parece que han aceptado que con seis capítulos tienen suficiente. Probablemente podían haberlo hecho incluso con menos, porque no deja de ser otro genérico de muertes y misterios en territorio rural, bonito de ver -por supuesto- pero sin que los clichés dejen respirar demasiado a la historia. Y es una pena porque puede ser lo más cercano que les he visto a los estadounidenses a lograr un Asesinato en…, pero, claro, le sobra metraje y le falta originalidad. Aunque al menos se puede poner más o menos de fondo mientras planchas o algo así.

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