¡Libros que Salen! Didžgalvytė, «Agatha Raisin y el crimen de la mansión», Jansson y más.

¡Que entre la pila!

– Cómo los videojuegos están cambiando el mundo de Marijam Didžgalvytė, ed. Godot

Marijam Didžgalvytė se pregunta, desde los estudios culturales y la crítica materialista, las posibilidades de los videojuegos para mejorar el mundo. Lo hace hablando tanto a novatos como a veteranos, explicando cómo se ha usado -y se usa- y de qué manera se ha utilizado para el mal desde la difusión de discursos a las utilizaciones militaristas, o los modos y maneras en las que las empresas crean y venden los juegos. Pero, precisamente por eso, puede ofrecer también ejemplos para la esperanza, de buenas influencias y esfuerzos colectivos. Porque aunque sea una industria que puede parecer oscura y ominosa siempre queda la posibilidad de encender una luz. Aunque sea prendiéndole fuego a cosas.

– La hija del escultor de Tove Jansson, ed. Minúscula

Una nueva historia para la gran Jansson, que con un fondo autobiográfico nos cuenta lo que significó crecer en un ambiente artístico, relacionándose con unos padres que buscaban extender las maravillas del mundo a su hija. Mostrándonos una infancia marcado por una cotidianidad en la que tenían cabida la magia y el misterio.

– Agatha Raisin y el crimen de la mansión de M.C. Beaton, ed. SalamandraPues sí, ya hemos llegado a la décima. No parece que el portadista esta vez tuviera muchas ganas de trabajar pero, fuera de eso, nos encontramos a Agatha yéndose a una casita de campo -a otra- para escribir. Lo que pasa es que las cosas se complican, como siempre, y una serie de hechos misteriosos comienzan a suceder hasta llegar a la aparición de un cadáver. Y a las sospechas cayendo sobre la persona que más recientemente ha llegado al pueblo: La propia Agatha.

– Un amor de verano complicado de Ali Hazelwood, ed. Contraluz

La nueva novela romántica de Hazelwood parte del convencimiento de que los clichés pueden tener una vuelta. Así que a la joven estudiante de posgrado a la que le gusta un hombre quince años mayor, dueño de una empresa y mejor amigo de su hermano… pero que ha decidido olvidarle por lo problemático de… ¡todo! resulta que le toca asistir a la boda de su hermano, en una villa siciliana. Y compartir tiempo con él. Y… bueno, que es lo nuevo de Hazelwood.

– Un misterioso homicidio y muchos secretos de Catherine Coles, ed. Newton Compton Editores

Tras este título tan concreto -algo comprensible, porque el título original es el difícil de traducir: Poison at the Village Show– se encuentra uno de los cozy crimes de Coles, una autora que lleva un par de series como la de Tommy y Evelyn Christie y esta de Martha Miller, una mujer de mediana edad que se encuentra metida en un lío. Es 1947, su marido desapareció un día sin aviso y ella fue el centro de cuchicheos sobre qué habría hecho para que se fuera. Así que decide contraatacar, llevando su ginebra casera a un concurso en el pueblo. Si imagináis que eso acaba en asesinato con ella teniendo que limpiar su nombre… pues efectivamente. ¡Con ayuda del vicario!

– Esquirlas de Jade de Fonda Lee, ed. Insólita
– El tallador de Jade de Yanlún de Fonda Lee, ed. Insólita

Parecía que no, pero había aún algo más que Fonda Lee podía contar. Más aún: Dos libros. Por un lado cuatro historias de cuatro personajes a modo de precuela de su trilogía de Jade. Historias de antes de ser los que mandan, de ser herederos, de estar casados, de haber huido. Que son independientes de la trilogía, pero que nos permiten conocer mejor a algunos de sus personajes. Por el otro, una historia extra, también en el pasado, pero que nos habla de un robo, una caída en desgracia y una investigación, con una corona de jade en su centro.

Nos leemos.


A veces uno piensa que la idea detrás de una adaptación es eliminar el alma de las obras originales, un nuevo ejemplo de lo cual tenemos en Les 7 Ours (O)(FR) que masacra los cómics de Émile Bravo para convertirla en la enésima serie de animación 3D que solo rescata cuatro ideas pero ofrece mucho más de lo mismo. Espero que, por lo menos, sirva para que reediten los cómics.

Un genérico de policíaco solo un punto por encima, este Ballard (USA) es un spin-off de Bosch que lo que más demuestra es cuánto sirve el rodaje. El de la otra serie, quiero decir. También allda que Maggie Q tenga todavía más tablas, pero, claro, el problema es el de siempre, demasiada serialización estirando la historia. Como con Bosch, creo que meter tramas más cortas o buscar otra manera de gestionarlo sería una mejora. Pero, al menos, es algo mejor que lo habitual. Que vista la media de Netflix con su ruido-blanco-thriller tampoco es que sea mucho, pero algo es algo. Supongo.

Curiosa esta CITY The Animation (O)(JP), una serie de aventurillas con  estilo cambiante a ratos, algo de surrealismo y, supongo, la idea que los japoneses tienen de hacer viñetas de la vida de los habitantes de una ciudad con puntos de costumbrismo pero también salidas hacia el humor. Supongo que al menos es peculiar. Aunque lo cierto es que hay cosas en el estilo de dibujo -y sus cambios- que no me acaban de convencer y no sé bien por qué.

Lo mismo que Ballard pero al revés. Este Dexter: Resurrection (USA) demuestra que no tiene nada que aportar, están estirando a ver si así puede hacer algo con lo que tiene. Tras el final, la continuación y la precuela ahora intentan una nueva continuación que carece de sentido y que no tiene nada que ofrecer más que darle vueltas al asunto, meter a personajes de otras temporadas y hacer una de las dos cosas más estúpidas que se pueden hacer. Es decir, al margen de mandarle al espacio. Pero no, de momento deciden mandarle… a Nueva York. Supongo que hay que estar muy metido en esta serie para que aún te interese. Pero está claro que van a tirar.

De Eric Friedman podemos decir que fue el creador de Crash & Berstein y uno de los principales responsables de Bizaardvark, la serie que presentó a Olivia Rodrigo y Jack Paul. Lo uno por lo otro, supongo. También ha trabajado de guionista, y ha reunido a un buen grupo de ellos, así que la llegada de Electric Bloom (USA) sirve tanto como demostración de que hay todo un fondo como de que lo que hay es ese fondo. Es decir, vamos a encontrar la clásica serie Disney con canciones, con una serie de actrices-cantantes intentando lanzar sus carreras y… bueno, lo de siempre. Roles cada uno en su sitio, una intención de vender como famosos a los que aún no son con la idea de convencernos de que lo serán y blablabla. Además, claro, de contar con toda una serie a su alrededor. Pero, como siempre digo, esto es tan antiguo que ya hemos tenido a los Archies o los Monkees. Así de viejo es, así de viejo se nota.

No tengo muy claro qué buscaban con Los Gringo Hunters (O)(MX) y lo cierto es que no queda claro si van a ir a arco de temporada, arco de varios episodios o qué, lo cierto es que al menos se nota las ganas de hace las cosas… no diré que bien, diré que ‘a la americana’ -que tantas veces es casi lo contrario- así que supongo que habrá que esperar un par de capítulos para ver por dónde tiran. Y qué es lo que pretenden, claro.

En el lado bueno, esta adaptación de Hikaru ga Shinda Natsu (O)(JP), o 光が死んだ夏 o The Summer Hikaru Died o El verano en que Hikaru murió o…, puede que haya decidido bajar el tono de la relación entre los protagonistas -que tampoco es que fuera aquello descocado, pero ya sabéis- o que tenga una animación cuestionable… pero al mostrar el curioso punto de partida y la mezcla de tonos… estoy seguro de que animará a la gente a darle un tiento al manga. Sí, eso es lo bueno.

Es curioso esto de los pilotos. Todo el de Jogo Cruzado (O)(BR) se orienta a dejar las piezas para los siguientes capítulos. Mientras tanto nos han presentado a los dos personajes principales, una versión de Liz Lemon del periodismo deportivo y una mezcla de Cristiano Ronaldo con cantante sección chico malo fiestero. Si no se notara tanto lo falso que es todo -o si tuviera algo de gracia- quizá funcionaría mejor. Pero al menos no parece que vaya a haber una trama romántica porque la química entre los personajes es claramente nula. Ah, eso sí, si alguien quiere ver a viejas glorias de Brasil haciendo cameos esta es su serie. O,al menos, su piloto.

¿Cómo es que Netflix estrena una serie y no sube el trailer? Mira, yo qué sé. Pero aquí estamos, con Qui sème le vent (O)(FR), que no deja de ser una especie de telefilme policíaco de los que llevamos años recibiendo desde allá… pero estirado a miniserie. Tenemos un Negocio Central -una finca de cultivo de flores con una rosa concreta que es ‘marca de la casa’- tenemos un muertito al poco de empezar, y tenemos a un montón de sospechosos. Que los protagonistas no sean -al menos no en apariencia- los policías sino una joven y su hijo es lo único que me convence de que no es un Asesinato en… al que han metido en el potro. El tono y tema, al menos en este piloto, sí que son similares. Una mezcla agradable aunque no muy original de drama familiar-empresarial, secretos y ‘a ver quién a matado a ese’ (o, en inglés, ‘whodunit’), una cosa que se puede tener ahí sin mucho problema, para una siesta o similar. Pero que probablemente habría sido mejor como telefilme.

Estoy sorprendido con Leviathan (O)(JP), o リヴァイアサン o…, no por el punto de partida -una especie de historia de ricos y pobres con guerras, mechas, europeísmos falsos -modelo 1ªGM- que a ratos parecen steampunk y a ratos nada- o porque haya algún punto que parezca ‘queer’ pero ya lo dudo, o los guiños a Ghibli. No. Es la banda sonora, persistente y muchas veces más presente que cualquier otra cosa la que llama mi atención. No sé por qué está tan alta o qué pretenden hacer con ella o con los distintos momentos de ‘escena sin diálogo ni efectos sonoros, solo música’ pero, bueno, seguro que habrá fanes. Aunque sea porque la propuesta logra ser más… digamos ‘sosegante’ que otra cosa, parece que estamos en época de obras que no necesiten mucha atención.

No tengo claro quién pensó que hacer esta especie de Celebrities de Menem (O)(AR) contada como con viñetas y con un propósito que es difícil de entender -no parece que tenga mucho interés en la política, la parte personal tiene la profundidad de una columna de chismorreos y la parte carismática o de ‘política pop’ te la tienes que creer porque no parezca que vaya a poder entenderlo nadie.- era buena idea, lo único que espero es que no cunda el ejemplo en España.

A la pregunta ¿Qué estadounidense ha estado viendo series inglesas pensando que podía imitarlas? Hay dos respuestas, la primera es no, por mucho que Too Much (USA) quiera no es una serie inglesa. Y la palabra importante es ‘querer’, porque trabajo no le ponen mucho. La segunda es Lena Dunham. Lo que supongo que explica lo anterior. Ya, ya sé que meterse con Dunham es muy… ¿típico? En fin, casi parece que se puede datar la época por los vivas y los gritos. Lamentablemente la cosa no ha mejorado. Ni en cuanto a las críticas ni en cuanto a la falta de talento de Dunham. Pero ya sabemos que el talento para llegar a acuerdos no es el mismo que para hacer series. Este piloto tiene todo lo malo de su… vamos a llamarlo ‘estilo’, incluyendo mucho amiguete famoso, mucho ombliguismo hecho pasar por metacomentario y mucho ramplonismo, su problema principal. Por lo menos está Megan Stalter de protagonista. Pero bueno, que ver una vez más a una persona convencida de ser única y excepcional haciendo estas cosas… bueno… con un poco de suerte Netflix la mantiene en antena mucho tiempo. Porque mientras esté con esto no estará con ninguna otra cosa.

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¡Libros que Salen! Brosgol, «El río tiene raíces», Peak y más.

¡Que entre la pila!

– Jane y la sirena de Vera Brosgol, ed. Astronave

¡Vuelve Vera Brosgol! Supongo que la recordaréis de ¡Prepárate! o de El fantasma de Anya. Y lo que nos trae ahora vuelve a ser diferente. Porque esta Jane y la sirena -que pierde un poco del significado inglés de Plane Jane– nos presenta una especie de cuento de hadas submarino… al estilo clásico. Los padres de Jane han fallecido y parece que su herencia irá a parar a un primo por ser hombre, además todo el mundo se ríe de ella porque tiene un aspecto ramplón, del montón, vulgar. En el pueblo hay también un chico guapo que no quiere ser pescador o marinero. Pero, más aún, hay seres alrededor. Con malas intenciones, o más amigables, pero dentro del mar. Y eso llevará a toda una serie de aventuras, unas más miserables que las otras, en las que una sirena de aspecto atractivo pero comportamiento feroz será su némesis. Y, con esto, nos encontraremos una historia sobre apariencias, sobre tejer lazos, sobre liberarse de dominaciones y criterios externos y, sobre todo, sobre aceptación y lucha. En resumen: Otro gran cómic de Vera Brosgol.

– El río tiene raíces de Amal El-Mohtar, ed. Obscura

Probablemente más conocida como coautora de Así se pierde la guerra del tiempo, lo cierto es que a esta ganadora del Hugo, el Nebula y el Locus no la teníamos casi publicada en España. Por suerte eso cambia con este título, que con un fondo casi de cuento de hadas nos habla de un par de hermanas, su especial relación con los sauces, hadas, matrimonios y alianzas, y la magia, claro.

– El mundo inferior de David Peak, ed. Dilatando Mentes
Del autor de Corpsepaint -heavy y terror- llega ahora una mezcla gótica y lisérgica, dos familias malditas, violencia, una desaparición, un asedio, y el mal que habita allí. Todo ello según la narración para la televisión de una de las supervivientes. Pero, ¿hasta qué punto podemos confiar? Sobre todo en una historia sobre lo que se oculta a plena vista y se infiltran secretos.

– Noventa y nueve cuentos divinos de Joy Williams, ed. Seix Barral

Tras haberle publicado hace unos años sus Cuentos escogidos ahora Planeta vuelve a publicar una colección de cuentos de la gran Joy Williams, un título de 2013 que en inglés se llamaba 99 Stories of God. Y, como su nombre explica habla de pequeñas historias, a veces poco más que viñetas, sobre la interacción de los hombres con Dios. No creo que a quienes la conocieran, hace incluso más años, en Alpha Decay con Estado de gracia y El hijo cambiado se sorprendan mucho, pero supongo que siempre es bueno tener la oportunidad de leerla.

– La cocina india ilustrada de Pankaj Sharma, Sandra Salmandjee y Alice Charbin, ed. Col & Col

Esta particular -e ilustrada- colección de Col & Col llega a India, y lo hace siguiendo las pautas de la colección. No solo tendremos recetas, que por supuesto, sino los ingredientes más habituales, el menaje de cocina que utilizan, explicaciones sobre la organización, compra y preparación de los alimentos y cuándo y cómo se toman… y, en general, una visión que no se centra tanto en una serie de platos sino en que comprendamos cómo es todo lo relativo a la cocina -y la bebida- en su contexto humano indio. Haciéndolo, por supuesto, lo más bonito posible.

– Gato Pachorro de Ronan Badel, ed. Edelvives

El creador de Angelina Purpurina regresa ahora con una historia cercana, humorosa y costumbrista sobre un gato que harto de ser callejero decide adoptar una casa. Un poco llena de humanos, eso sí, pero seguro que puede llegar a adaptarse. O a adaptarlos. Unos libros ilustrados infantiles para que disfruten los primeros lectores.

Nos leemos.


Las series de Organización Criminal parece que no se terminan nunca. Esta semana tenemos First Copy (O)(IN), sobre el negocio de la copia de películas en India. O eso parecen decir, porque vamos hacia 2005 desde 1995. Y la verdad es que tiene ritmo, tiene un cierto abuso de los efectos y poco más de media hora. Los personajes son agradables y parecen comprensibles. Así que es una pena que la trama no me pueda interesar menos o que la manera de moverlos muchas veces resulte arcaica. Pero no dudo que la culpa será mía. O fundamentalmente mía. Si a mí me interesaran los dramas de Organización Criminal, o me gustaran más las ficciones indias posiblemente no querría que escapara de mi radar.

La versión corta es que Murray Hill es un Tesoro Nacional y que es una suerte que aparezca por nuestras pantallas. Más allá de eso King of Drag (UK) es muy claramente una versión de Drag Race, pero del inicial de Logo, del de sus primeros años -sin filtro en la cámara, por suerte- en el que la mayor diferencia es, precisamente, de talante. Murray Hill no es RuPaul. Y menos mal. Tanto el tono menos destructivo de los comentarios y opiniones como, sobre todo, al forma de tratar a los reyes, que el formato es el que es así que tampoco nos vamos a llevar sorpresas, pero es una manera distinta de gestionarlo. Empezando en el primer encuentro en el que Hill no solo no marca distancias sino que abraza, estrecha y se mueve con alegría y ánimo entre les participantes. Hill no se pone por encima, hace valer una teórica superioridad ni, desde luego, quiere ser la referencia, la más o el supermodel del mundo. Es una persona que parece afable y cercana y a la que es difícil no admirar por cómo lo transmite.  Y esa es la mayor diferencia. Luego ya el concurso habrá que ver cómo o por dónde se mueve, los concursantes son prometedores también, pero al final lo importante es ese centro. Igual que lo era Manila Luzón cuando hacía Drag Den. Así que, de nuevo, podemos dar gracias por Murray Hill. SHOWBIZ!

Pocas cosas más aburridas que las series de Oh, es un psicópata asesino pero muy inteligente, oh. Este Langer (O)(PO) no es una excepción. Que todo lo articulen con una mujer que se le acerca y un juego del gato y el ratón… en fin. No sé si ahí fuera habrá un público, pero estoy muy convencido de que a mí esto no me podría aburrir más. Bueno… por lo menos dura solo unos 40 minutos.

El formato de minisodios de Moni (AU) probablemente hable más de la falta de dinero (que se nota) que de una elección creativa -que parece más que se ‘adapta’- pero, claro, todo lo que hay alrededor de esta serie parecen ser decisiones. Lo cierto es que con el primer capítulo poco tenemos claro: Un treintañero regresa a casa tras por lo menos una década, el teoría para asistir a la boda de su hermana, en la práctica hay varias cosas que explicar porque no había vuelto ni cuando falleció su madre. Que es exactamente el final del primer capítulo y, sospecho, el inicio de la serie: Comienza a ver, y a hablar, con su madre de nuevo mientras intenta ordenar su vida. Supongo que si lo que te interesan son todos los ‘primeros’ -primera producción completamente de primeros pobladores, más concretamente la primera de los Pasikia, también la representación queer es alta, se incluye a un personaje Faʻafafine y blabalbla. Pues bueno, bien está que se hagan estas cosas. Pero, la próxima vez, que les den tiempo y espacio. Porque todo esto queda bastante deslucido y es difícil no pensar que ese es el motivo.

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¡Libros que Salen! Dunn, «Los crímenes del burlesque», Myeong-kwan y más.

¡Que entre la pila!

– Los crímenes del burlesque de Gypsy Rose Lee, ed. Hoja de Lata

Una alegría encontrarme con esta recuperación, quizá haya quien no conozca la historia de Gypsy Rose Lee o su preeminencia primero como bailarina y luego como inspiración del musical Gypsy. No estando en contra reconozco que a mí me interesa también como autora, aunque solo escribiera cuatro libros. De los que uno era una obra de teatro, otro las memorias que darían lugar al musical y los otros dos… los otros dos son dos novelas policíacas. De las cuales la primera es este The G-String Murders que dio lugar a la película conocida en España como La estrella del Variedades, una historia de asesinatos, burlesque, bastante humor y un arma particular. Tampoco puedo pedirle más a un libro. Quizá una portada menos horrorosa. Bueno, y que escriban correctamente el nombre de la autora. Pero poco más.

– En la encrucijada de Nell Dunn, ed. Contra

Un libro fundamental del realismo social sesentero británico este que nos trae contra, con una serie de escenas breves interconectadas que van contándonos la vida de tres jóvenes que trabajan en la misma fábrica, en un barrio obrero, y en el que se habla de sus problemáticas, sus vidas y todo lo que es relevante para ellas, desde los problemas de trabajo a los chanchullos para seguir adelante. Con su lenguaje coloquial acaba siendo una ventana a la realidad de los sesenta.

– Ballena de Cheon Myeong-kwan, ed. Shiro
Con elementos de historia y fantasía, con un tono que mezcla la fábula y la novela moderna, este relato multigeneracional surcoreano ambientado en una rempota aldea en la que ver a una ballena cambia a una mujer, su hija muda se comunica con sus elefantes y una mujer tuerta controla abejas con un silbato. Así que no es tanto que fuera candidata al Booker internacinal como el humor retorcido, la sorpresa y la originalidad de esta propuesta surcoreana.

– A pedazos de Hanif Kureishi, ed. Anagrama

Kureishi, autor de El buda de los suburbios -aunque conocido también por el guión de Mi hermosa lavandería-, cuenta en este libro una historia propia, real y dolorosa, cómo una caída en unas vacaciones en Roma en 2022 le dejó parapléjico, su dura realidad diaria, su búsqueda de alguna mejoría, sus relaciones con médicos y pacientes, pero también sus memorias de infancia, literatura y cine, que hacen que la reflexión sobre la vida y el oficio de vayan colando entre el duelo de su nueva realidad.

– Kenkaku Shōbai (Vocación de Samurai) de Shōtarō Ikenami, ed. QuaterniUno de los títulos más representativos del chanbara, esas novelas históricas de acción y a venturas, que en este caso transcurre en la época Edo. Con un padre y un hijos samuráis, a cargo de un dōjō , pero también de intentar preservar la paz en mitad de una época turbulenta. Esta sería la primera de las novelas de esa serie.

– La novela de Ernesto y Celestina de Daniel Pennac con ilustraciones de Benjamin Renner, ed. Algar

Es curioso cómo dan vueltas las cosas. Por ejemplo, los álbumes ilustrados de Ernesto y Celestina, unas obras de la belga Gabrielle Vincent en los que se nos narra la relación de amistad entre un oso y una ratona, que viven en sociedades separadas. Pequeños relatos que tuvieron tanto éxito que se acabó sacando una película de animación. En la que colaboró Daniel Pennac. Lo que llevó no solo a la creación de un libro basado en la película, también en esta obra, este libro ilustrado por Benjamin Renner, que no ha acabado en Kalandraka como los álbumes sino que se ha ido a Algar. Una novela sobre su historia que logra mantener el encanto de los álbumes originales y aprovechar a Pennac.

Nos leemos.


Puestos a hacer cosas de ‘señores con dinero’ -al menos con una cantidad suficiente de dinero como para no importarles hacer el tonto- este Aski Hatirla (TU) por lo menos entra en la categoría de Amor y Lujo. O Drama amoroso y Lujo. A saber. Pero bueno, cosas peores hemos visto. Supongo.

Comenzamos los genéricos de la semana con Countdown (USA), una serie de acción -al menos teóricamente- en la que ni todo el carisma que Jensen Ackles puede intentar lanzar logra salvar esto que podría ser un spin-off de la saga FBI. Sí, así de mal.

En uno de esos claros ejemplos de ‘esto tiene que salir de un Webtoon’ tenemos Gyeon-uwa Seonnyeo (O)(CS), o 견우와 선녀 o Head Over Heels o El hada y el pastor o…, sobre una chica que además es sacerdotisa o algo así… el caso es que hay un chico que está maldito y ella promete ayudarle, pero resulta que ya ha pasado antes por esto y no salió bien. Y, además, el chico es su nuevo compañero de clase pero como cuando hace sus cosas chamánicas ella lleva un velo no la reconoce. ¡Ah, otra posibilidad de distintos usos de efectos visuales y de sonido, graciosas aventuras y una duración absolutamente innecesaria! Así que supongo que tendrá sus fanes.

Tengo un problema con Ironheart (USA). Se resume en ‘hay cosas que no están mal pero tienen de fondo el más gandul de los equipos de guionistas’. Como demuestra que deciden ir del punto A al punto B tirando recto y sin preocuparse por que tenga un mínimo de sentido lo que están contando. Cada vez que hace falta algo en la serie -que es muy a menudo- colocan allí las piezas. Pero sin molestarse no ya en poner el trabajo para que el paso de A a B tenga sentido -no digamos ya que añada algo a la historia-, es que ni el mínimo de mostrarlo en B y hacer alusiones a cómo llegó ahí desde A. Directamente deciden coger una excusa y fingir que nadie nota nada. Aquí comenzamos por pasar de una universidad a tener que trabajar para un hampón de tres al cuarto. Lo justifica con que la universidad no le daba dinero suficiente y eso acaba llevando a que vuelva a casa. Algo increíble con alguien que 1) tiene acceso a la familia real de Wakanda, 2) tiene un prototipo de armadura funcional, 3) está rodeada de organizaciones y políticos, de héroes y villanos, que se dedican a pagar por esas cosas. Así que explicarlo o gestionarlo daría mucho juego. Pero, claro. El problema es que la desgana con la que acometen hasta la más sencilla de las tareas se deja ver por todo lo demás. Da igual que sea dejando que Eric André haga lo que le de la gana o haciendo que la capa de The Hood sea lo más estúpido que se haya visto en Disney últimamente. El tipo de decisión que ves mientras esperas que haga algo. Pero cuando tu serie superheróica se puede comparar desfavorablemente con The Cape es que hay pocas posibilidades de que salgan de aquí seis temporadas y una película.

Supongo que Lafangey – Sapne, Dosti, Duniya (O)(IN) es una de esas obras que hablan de una generación que se encuentra perdida, con un muy entrañable trío principal, que busca el corazón por encima de lo demás y que fía en el teórico carisma de uno de ellos -es de suponer que el más conocido del grupo, supongo- mucho de lo que supondremos que es la magia que tratan de transmitir. Y, sin embargo, lo consiguen hasta cierto punto. No es que acabe de funcionar, o de entenderse, pero es cierto que se puede comprender lo que hacen o por qué lo hacen, y caen bien pese a todo lo que tenían para no hacerlo. No es el más original de los dramas -nunca lo es- pero es un buen punto de partida.

Sobre el papel -bueno, sobre la sinopsis- Smoke (USA) debería haber sido una interesante serie de investigación con los bomberos detrás de pirómanos. En la realidad se trata de una de las más aburridas piezas de estirar la nada para conseguir menos aún a cambio. Y mira que parecía difícil teniendo en cuenta que hay dos investigadores de vida tumultuosa enfrentándose a dos pirómanos a la vez. Pues nada, hace que las series surcoreanas o españolas parezcan tener una duración razonable. No sé si es que tienen que rellenar más capítulos que ganas de trabajar tienen, o si es que han pensando que la gente lo que quiere es desesperarse con unas series con una trama más lenta que la de un salvapantallas, pero en cualquier caso no se me ocurre cómo han podido perpetrar algo tan malo. Mira que parecía sencillo.

Hablando de series malas. He tenido que ir a mirar porque Transaction (UK) parecía una serie tránsfoba. Pero no, es que su creadora y actriz y más cosas es así, doy por hecho que considera que ser insufrible es divertido y que al resto las personas y personajes que aparecen aquí les hará gracia.A mí no me parece ni mínimamente interesante, y no solo porque todo -de la realización a la interpretación- parezca estar por debajo de los niveles exigibles a unos aficionados, sino ADEMÁS de por eso.

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