La de tres

Bueno, pues empezamos ya la tercera temporada de esta columna, a caballo entre los Emmy Creativos y los Importantes, y no sé cuánta importancia tendrá.

En principio la columna de hoy iba de presentar las novedades que nos esperan en este otoño, las series nuevas, pero, la verdad, entre que podéis leeros estos dos artículos del nunca suficientemente bien ponderado AV Club —en inglés, eso sí— y que he decido ya que la única forma de mantener a raya la molestia de los Pilotos Nuevos es que en esta temporada alta le dedique una de las columnas de cada mes —sob— parece que podré dedicarle un poco más de tiempo a otro tema hoy.

El tema es, claro, lo que ha estado ocupando gran parte de las columnas de este año: los creadores. Tranquilos, no se extenderá mucho más porque está pensado para que termine con el año. Durante un año habré estado recuperando y revisando épocas y creadores, tengo previsto aún un par de nombres propios y un cierre con repaso para cerrar la década de los ochenta.

Eso no significa, ni mucho menos, que considere que con el fin de la década se terminó el número de creadores o que los siguientes son menos importantes, la diferencia real es que están más trabajados, los tiene más fresco en la memoria la gente. Y con eso y con todo aún irán cayendo creadores y perfiles ocasionalmente. Pero lo importante es que quede claro el mensaje que estaba intentando hacer llegar con todo este repaso histórico:

Ha habido creadores antes, los ha habido desde el principio, los ha habido no sólo en USA, también en Europa y, desde luego, en España. No debemos creernos que la televisión de ahora tiene más calidad porque no es cierto. Tiene más canales, tiene más series, un registro mayor sobre el que aplicar la Revelación de Sturgeon pero calidad siempre ha tenido.

Cada época ha tenido sus personajes, sus movimientos y sus temas, por eso a principio de los setenta la televisión americana tomo conciencia de la importancia de los temas sociales y políticos y luego se pasó al escapismo de acción y aventura, y eso no significa que unos u otros fueran mejores temas.

No estoy negando que ahora haya grandes autores. Claro que Aaron Sorkin es uno de los grandes profesionales de la televisión de todos los tiempos, pero eso no significa que Norman Lear deba ser olvidado o minimizado.

Caer en el ombliguismo del presente, pensar que como nuestras obras son la suma de una tradición, o mejor dicho, que tienen una tradición por detrás que pueden analizar o utilizar para mejorar, independientemente de que lo hagan o no, va a ser mejor, más brillante o más interesante.

Es fácil hablar desde el desconocimiento o la miopía de la experiencia, igual que lo es magnificar bajo la nostalgia los recuerdos de otra época. Creo que pocas cosas me han divertido tanto este verano como ver los comentarios a la rajada que los tuiteros de @masaenfurecida pegaron sobre las series de la HBO, sobre todo gracias a este tuit :

Que ejemplifica al máximo todo lo que comentaba antes. OZ, la magnífica serie de Tom Fontana —un hombre del que ya hablaremos por aquí— y que fue en 1997 la primera serie dramática producida por la HBO, una historia dura sobre la vida en una prisión, llena de violencia y —claro— desnudos; que aquí esta pobre mujer expuesta al oprobio público confunde con el pseudoculebrón adolescente The O.C. .

La primera serie duró seis temporadas —cortitas, el modelo imperante en la HBO— y se emitió de 1997 a 2003; la segunda, como cogiendo el relevo, seis meses después, también en 2003 y hasta 2007, durante cuatro temporadas. Quizá por cercanía, quizá por la facilidad en el tema que permitió una mayor difusión, la que conoce ella es la segunda.

Aunque lo realmente destacable es que está tan convencida de la estupidez ajena que se no se ocurre que la que puede ser ignorante es ella.

En cualquier caso, también la serie The O.C. tiene detrás un creador, Josh Schwartz, que después sería co-creador de Chuck y este mismo año presenta una serie nueva, Heart of Dixie. Las dos primeras tienen un humor juvenil y referencias, mucha presencia de cultura pop y tramas amorosas que van y vienen, la tercera está por descubrirse.

La contraposición demuestra esa autoría incluso en lo que parece rutinario y esa invisibilidad en series que deberían estar presentes, más que uno de los típicos retuits de la Masa es todo un zeitgeist del actual momento televisivo.

Espero que los lectores de esta columna hayan podido ver esta defensa, igual que espero que hayan entendido los ejemplos de series y creadores televisivos españoles y su importancia. Aunque queda aún una columna en la que examinaremos qué acabó con los dinosaurios. Es decir, si durante el franquismo se hacía una televisión con interés y ganas aunque sin libertad y en los ochenta se pisó el acelerador a fondo, ¿qué ocurrió para que los noventa fueran como todos recordamos? ¿Fueron las privadas el equivalente al teórico meteorito? ¿O es que sí hubo cosas memorables pero nos las han borrado de la cabeza? Eso será otra columna, pero de momento ha de quedar clara la reivindicación.

Por supuesto, seguirá habiendo columnas que reflexionen sobre la actualidad televisiva —tratar de mantener el equilibro entre el pasado y el presente es quizá lo más delicado de todo— y muchas más ideas, ya veremos si buenas o malas, para continuar por aquí hasta al menos 2013.

[Para todos los que estuvierais esperando una columna despellejando Cheers, no digo que no vaya a existir en un futuro cercano, pero de momento no toca. Al menos mientras quienes todos sabemos sigan siendo fanes de DaniDelCantoDelLoco . A esperarse tocan.]


Tostonera pilotosa

Hay días en los que casi espero que alguien aparezca llegado del futuro para impedirme que me autoinflija algunas de las cosas que he estado viendo por esta mala manía mía de los pilotos. Sé que hay temporadas mejores —espero que la de otoño lo sea— y otras más flojas, pero es que si este año no está siendo gran cosa las series estrenadas entre el 11 de julio y el 4 de septiembre me acercan al borde de vestirme de spandex y salir a perpetrar crímenes con temática televisiva… y, creedme, no sería algo bonito que ver.

En cualquier caso, y dejando las quejas antes de convertirme en Boyero del S. XXI, vamos a lo que interesa: ¡Que comience la lucha!

Alphas
SyFy tiene muchos tics como canal pero uno de los más irritantes es su falta de imaginación, sus series tienden a ocupar una burbuja temporal sin atreverse a ir más allá, de manera que este Alphas resulta ser incluso menos arriesgado que Mutante X, que ya era difícil, y muy por detrás de lo que acabaría siendo Smallville. Un ejercicio rutinario y aburrido de acercamiento a los superhéroes. Hay que poner mucho por nuestra parte para que funcione.

Against the wall
Gracias al mal año que llevamos series como esta, que no pasan de correctita, parecen mucho mejor. Hagamos un repaso: Una policía de Chicago, miembro de una familia de policías, harta de no ascender, se pasa al Departamento de Asuntos Internos, lo que significa que tendrá que resolver los casos que se le presenten presionada no sólo por sus compañero sino, además, por sus familiares. No es ninguna maravilla, la verdad, pero ante el desolador panorama y frente a las habituales series policiacas supone una leve brisa de cambio. Y, además, tiene potencial para mejorar.

Awkward
Serie discreta, cuyo mayor problema está, quizá, en ser de la MTV. Me explico: La parte de Adolescente patosa que trata de pasar por el instituto sin más problemas está bien, los enredos amorosos… en fin… se pueden soportar… pero el casting, santo cielo… Comparémosla con el ejemplo de cómo hacer una serie así, Popular y notemos el problema principal: ¿Cómo es posible que las feas sean más guapas que las dos guapas? Vale, una de las feas, la amiga de la protagonista, no es nada del otro mundo, pero tampoco lo es la animadora guapa y tonta y, desde luego, es mucho mejor que… eso… que tienen por jefa de animadoras. Sí, soy consciente que parte de la gracia es que esa mujer las gobierna con mano de hierro manipulando y usando su dinero… pero, este único intento rompe con el resto de cast. ASí que al final este intento de comedia adolescente cercano en espíritu a Easy A termina fallando por, a flata de mejor manera de expresarlo, un error en la elección de canal.

Beaver Falls
¿A ustedes les gusta the Inbetweeners? Yo no puedo con ella. Es superior a mí. Así que cuando me encontré con una serie que clona esa idea, dándoles unos pocos años más y situándola en un campamento —oh, sí, los nerds del campamento frente a los jocks por el amor de las chicas, créanselo— me eché a temblar. Sobre todo porque como buena imitación es un eco de la anterior idea y, por tanto, inferior en sus resultados. supongo que con algo de buena voluntad se podrá asistir a estas aventuras de tres inadaptados que ejercen de monitores, incluso disfrutar de alguno de los inesperados golpes de humor, pero lo siento, esta serie no es para mí.

Chemistry
Sexo. El sexo vende. Si van a hacer una segunda temporada de Gigolos, el canal Playboy sigue con su espantoso Camp Playboy y la HBO no se ha hundido es por el sexo, ¿cómo no basar en el sexo una serie? Y así salen espantos como este. Una serie que por suerte es corta en la que la relación entre sus protagonistas permite sexo en lugares raros y algo de tetas y culos, casi como si fuera española. Poco más, porque no hay mucho más que rascar, y podría que él es abogado y ella policía, lamentablemente todo termina como esos espantos softcores en los que participaba David Duchovny. Y por una vez no me refiero a Californication.

Crownies
Serie de abogados australiana, aceptable sin grandes alardes, es lo que te imaginas cuando escuchas “serie de abogados”, y aunque traten de sazonarlo un poco tampoco se distingue demasiado de tantas otras que hemos ido viendo durante años aunque, eso sí, los actores tratan de sacarla adelante poniéndole más ganas de los que su personaje parece razonable que tuviera. No es mala, ni mucho menos, pero la sensación de haberla visto no ayuda.

Death valley
Podríamos pasarnos la mañana discutiendo las cualidades de Reno 911, bueno, discutiendo si las tiene. Y en algún momento tendríamos que atender a esta serie, poco discreta copia de esa idea de policías incapaces afrontando retos, a los que para hacerlo todo algo más interesante han colocado en un mundo con vampiros, hombres lobo, zombies y otros seres sobrenaturales. Que podría haber salido bien, eh, que no digo que no hubiera que haberlo intentado, pero… hay que ser muy amigo del frat humor para tragarse más de un capítulo de eso.

The Drunk and on drugs happy funtime hour
Voy a tratar de tranquilizarme antes de hablar de esta serie… Bien, vale. No puedo. verán, yo puedo tratar de hablar de ella con naturalidad, puedo intentar explicarle que es una meta-serie canadiense sobre una serie para el público infantil en la que los guionistas tienen un problema de drogas y así la propia serie y los sketches se mezclan con una historia externa sobre esos mismos trabajadores, como una mezcla de Little Britain con Greg the bunny, pero en grotesco. Sí, más grotesco que Little britain. Sí, es posible. En serio. No me habéis dejado otra alternativa. Yo no lo haría pero, si no me creéis ahí tenéis un ejemplo. Y si os encanta, que capaces sois, por favor no me lo digáis.

The Field of blood
Miniserie inglesa adaptando el primer libro que Denise Mina sobre Paddy Meehan con todo el gusto y los buenos actores que la BBC suele utilizar, que para eso está. No es que la novela —publicada en España como Campo de sangre por Roca— fuera ninguna maravilla, pero tanto clasicismo, tanta serenidad, y David Morrisey, bien merecen tenerlo en cuenta para cuando queramos un poco de tranquilidad.

Friends with benefits
Una de esas series que dan vueltas durante años y que, al final, resulta más barato estrenarla y cancelarla que seguir tratando de arreglar. El argumento central es sobre las relaciones de pareja y, sobre todo, sobre los amigos con derecho a roce, aprovechando un par de películas hablando del tema que han salido mientras alguien trataba de poner en marcha al monstruo.

The Hour
Permítanme que realice un momento la danza de la alegría. … Hale, ya. Menos mal que algo en estos dos meses ha merecido la pena porque empezaba a desesperarme. No es una serie redonda, ni mucho menos, pero las aventuras de un grupo de profesionales que están montando un programa de información televisivo en 1956, prácticamente a la vez que explotaba el conflicto de Suez, mezclado todo con una trama de espionaje con reminiscencias tanto a Rubicón como a Greene o Hitchcok y que retrata las formas y movimientos de clases, sexos y trabajos, una idea tranquila y monumental, una forma de crear una historia con interés propio y que, a la vez, sirva de espejo. En resumen: Algo gozoso ante tanta mediocridad.

I just want my pants back
Piloto para el año que viene, de la MTv, con la aparente vocación de llevar las ideas de Friends o How I met your mother al siguiente nivel, concretamente a uno en que los protagonistas sean más jóvenes y modernos. La verdad es que poco más se puede contar porque poco más es lo que hay, habrá que esperar a los cambios del año que viene para ver si consiguen hacerlo algo más interesante o se queda en este envoltorio vacío.

Iron Man
La adaptación al anime contaba a su favor, teóricamente, con los guiones de Warren Ellis y en su contra con prácticamente todo lo demás. Así que poco más hay que contar, porque los guiones de Ellis no justifican esta pretensión manguizada de serie de dibujos. Otra vez será, espero.

The lying game
He aquí la historia de una lucha. La de su protagonista contra el papel que tiene que interpretar. Agónica y desesperada, su forma de interpretar el papel de una muchachuela que tiene una hermana gemela —a la que también interpreta— que descubre que fueron separadas al nacer, su gemela yendo a casa de unos ricos y ella yendo de casa en casa de acogida, teniendo ahora que reemplazarla mientras su gemela busca la verdad de su nacimiento, logrando el efecto inexplicable de que está todo en su cabeza y no son ni gemelas ni nada, incluso en las escenas en las que ambas están en el mismo plano. Por lo demás, una trama que podría ser de Pretty Little Liars y secundarios que miran con cara de extrañeza la incapacidad actoral, en fin que para unas risas vale, y ya.

NTSF:SD:SUV
Aquí tenemos otro problema, tras una temporada en la que hemos visto Eaglehart y también INSecurity los de Adult Swim nos vienen con esto, parodia de las series policiacas actuales y, francamente, muy inferior a los dos ejemplos. Como contrapartida tiene la aparición constante de invitados, cómicos y actores conocidos en papeles que les permiten lucirse un algo. Pero, francamente, eso no es suficiente para ver un trabajo tan poco inspirado y reiterativo con dos series abiertas este mismo año.

Slide
Serie australiana que parece buscar convertirse en el Skins de nuestros antípodas. Se mueve por un terreno gris de no estar completamente mal ni despuntar por su calidad, es, simplemente, una serie de adolescentes con pretensiones de realismo y bastante lejanía con esa misma realidad. Sólo para fans.

Thundercats
No sé por qué pero se ve que alguien decidió que esto era necesario. SUpongo que por un tema Nostálgico o porque tenían demasiados muñequitos sin vender desde la última, tanto da. El resulta, como en el caso de los animes de Marvel, concluye en un remozo con camios un tanto aleatorios que no ayuda, mejora o hace más interesante lo que ya había, es decir, más vale que te gustara la serie original y vengas predispuesto a que también lo haga esta por idiotas que sean los cambios, si no mejor olvídate de verla.

Trollied
Comedia inglesa sobre un supermercado que no funciona. Bien sea por la forma de escribir a los personajes, por la interpretación, o porque la desgana venga del director, lo cierto es que es una serie plana, sin demasiada inventiva y que parece hecha más por rellenar espacio que con una idea detrás.

Web Therapy_
El horror doloroso, adaptación de una serie de webpisodios que Lisa Kudrow interpretaba con cierta soltura. De alguna manera al pasar a comedia tradicional han logrado cargarse lo que hacía que funcionaran y, de paso, han arruinado cualquier rasgo que pudiera hacer interesante el papel de Kudrow o el de su esposo en la ficción, el gran Victor Garber, haciendo que lo que era un corto entretenimiento se convierta en una larga tortura. Evítenla, por favor.

Wolverine
¿Han leído el texto sobre Iron Man? Pues lo mismo, alguna idea medio interesante en los guiones — Warren Ellis mediante — que se queda pronto en nada y una animezación que trata de atraer al público por la imitación y que de poco más vale, junto a cambios aleatorios en las historias. Vamos, que no. O sólo para muy fanes de los personajes.

En fin, así nos ha ido y ahora, el resumen:

No puedo dejar de seguir: The hour.

Recomiendo sin problemas:

Gustará a los que estén en ese tipo de series: Against the wall, Awkward, Crownies, The Field of blood

Y una vez más termino con el deseo de que la próxima vez nos vaya mejor. A ver si en un mes puedo volver con buenas noticias…


Rescataniegos LITESPAÑA

Termina Agosto y termina este minidescanso —sí, bueno— en la agitada vida de esta columna. Durante cuatro semanas hemos repasado y sugerido distintas posibilidades para entretenerse con algunas de las —siempre bajo mi punto de vista— más interesantes miniseries de los principales mercados de la ficción catódica —al menos de los que controlo—, pero me he reservado una carta para el final. Una que une unas columnas temáticas con otras.

Durante años cuando se ha hablado de miniseries de la tele española se ha pensado en las más exitosas, las adaptaciones literarias. Justo cuando terminó la dictadura, casi con el fiambre aún caliente, decidieron imitar el modelo británico y ponerse con los clásicos. Había habido pinitos. Por un lado las distintas versiones de obras de teatro de Estudio Uno y las adaptaciones de las series antológicas en las que gente como Chicho Ibáñez reducían a lo mínimo cuentos, relatos e, incluso, novelas. También podríamos hablar de las versiones con referentes literarios aunque son pocas y casi se podría discutir si estuvo antes el huevo o la gallina, así El Séneca de Pemán apareció como libro tras la serie —algo que años después repetiría y está refundiendo Juan Madrid con su Brigada central — y en El Pícaro los guiones iban recorriendo los momentos más importantes de los distintos buscavidas patrios. Incluso podríamos discutir si la aparición en 1972 de Plinio adaptando alguno de los casos del personaje de García Pavón no pudo ser un ensayo general para todo esto.

Cañas y barro (1978, TVE)

Posiblemente el primer y definitorio gran éxito de este formato. Rafael Romero Marchent ya había tenido éxito dirigiendo Curro Jiménez así que parecía lógico endilgarle este gran proyecto: Adaptar a Blasco Ibáñez a la pequeña pantalla, una saga familiar de arroceros en los que ya estaba presente la adaptación a los tiempos y que no evitaba alguna de las escenas escabrosas e impactantes que parecían difíciles de imaginar en la televisión pública de ese tiempo. Los elevados gastos de producción se vieron compensados con creces gracais al resultado final que reunía grandes actores de siemrpe como Alfredo Mayo o José Bódalo con estrellas despuntantes como Victoria Vera. Y, por su alguien no la ha visto, TVE la pone a su disposición

La barraca (1979, TVE)

Pese a que preferiría no tener que repetir autor adaptado es imposible prescindir de Blasco Ibáñez aún. Su obra sería aún adaptada muchas veces e incluso su vida se llevaría a la pantalla,pese a lo cuál su obra estaría menos viva en las librerías de lo que anta exposición —y, por supuesto, tanto éxito en su momento— harían suponer. Pero esta obra es importante porque si la primera marcaba un tono esta lo desarrollaba. No sólo por la dureza de la trama y la falta de concesiones al espectador que se hacían, además la dirección de ese clásico llamado León Klimovsky que no tuvo reparos en mostar muertes, disparos, cuchilladas y violencia con el oficio que había demostrado en sus años cinematográficos. Una tragedia española que acabó de afianzar las claves del género y demostrar la capacidad e acotres en papeles que permitían su lucimiento por pequeños que fueran. Y que, de nuevo, se puede ver completa en TVE

Fortunata y Jacinta (1980, TVE)

Uno de los efectos colaterales del gran éxito de Blasco Ibáñez es que las series pasaron a centrarse en los autores de finales del S. XX y principios del XIX, dejando de lado casi cualquier otra época para adaptar. La parte buena es que aún quedaban grandes genios por adaptar como Benito Pérez Galdós que fue brillantemente adaptada y dirigida pro Mario Camus en una adaptación menos cruda que la que Klimovsky había realizado de Blasco Ibáñez pero en absoluto mogigata, contando, además, con la tradicional mezcla de actores consagrados (Fernán Gómez o Paco Rabal, por ejemplo) con otros más jóvenes. Además el éxito de las anteriores les hizo ser ambiciosos aumentando hasta 10 los capítulos de la miniserie. Para el que tenga dudas TVE la tiene a su disposición

Los gozos y las sombras (1981, TVE)

Romper la regla de los autores podía tener sus recompensas, como que el propio creador echara un cable, tal y como hizo Gonzalo Torrente Ballester ayudando al guionista Jesús Navascués y al director Rafael Moreno Alba a captar todo el fondo y la intención de su trilogía. Siguiendo la progresión se llegaba a los 13 capítulos para contener la pasión y la muerte, la discusión de los caciques —y la imposibilidad de vivir sin que su hueco se rellene— y la inmigración, todo ello con el final de la segunda república en el aire. Una vez más duelo en la cumbre, Eusebio Poncela frente a Carlos Larrañaga con Charo López de bisagra y clásicos como Amparo Rivelles de respaldo. ¿Qué más puedo decirles? Ah, sí, que se la vean en la web de TVE.

La plaza del Diamante (1983, TVE)

El cambio al gobierno socialista provocó no pocas suspicacias —sorpresa— sobre la continuidad de las adaptaciones. Pero en 1983 tenían ya una nueva miniserie preparada, y esta vez con una sorpresa: Tras una prueba con un telefilme que prefiguraría la serie —y tantearía su éxito— se realizaría con una doble grabación en castellano y catalán. No era la primera vez que se preparaba una serie para el mercado catalán, claro está, ya en el ’79 prepararon Doctor Caparrós, medicina general y al año siguiente la comedia de (y con) Terenci Moix y Mary Santpere Mare i Fill, societat limitada, el siguiente paso fue redoblar La saga de los Rius desde la versión española emitida en 1979, así llegaríamos ocasión sería diferente porque la serie se emitiría no sólo para Cataluña sino para toda España, eso sí, con dos doblajes distintos. El éxito de estas iniciativas sería lo que llevara a Francesc Betriu a rodar esta miniserie de cuatro capítulos ya en dos idiomas de manera que para Cataluña se emitiera en un idioma y en el resto de España en el otro. La obra, de Mercè Rodoreda, se centraba en una mujer que atrevesaba desde el año ’28 hasta la postguerra, que veía crecer y morir a sus amigos y familiares y se tenía que adaptar a los constantes cambios mientras trataba de superar su estatus de símplemente mujer de para convertirse, como una Scarlett O’Hara catalana, en una superviviente frente a todos y a todo. Y en esta ocasión no es sólo que podáis verla en TVE sino que también la podéis encontrar en catalán .

El gobierno socialista siguió realizando estas adaptaciones, al menos hasta la llegada en 1986 de Jose María Calviño a TVE, promoviendo unos cambios que paralizarían este tipo de iniciativas hasta la llegada de Pilar Miró en su sustitución, aunque dadas las opiniones de Miró se trataría de actualizar la oferta con series como Gatos en el tejado o Juncal como vimos en su momento. Gracias al prestigio que ha supuesto para la televisión pública se ha tratado de abordar de cuando en cuando estas producciones, La forja de un rebelde o Los jinetes del alba (1990) seguirían la primera línea mientras que la adaptación de El Quijote” (1992) o Celia (1993) fue un intento de variar —mínimamente— este tipo de series. Pero la verdad es que la discusión sobre el gasto que suponía y la aparente entrada en el modelo capitalista de competencia con las privadas fue limitando cada vez más estas producciones, en el ’95 se realiza La regenta y no sería hasta 1998 que el primer gobierno del PP decide intentarlo con Entre naranjos, de nuevo Blasco Ibáñez en una de sus obras conocidas — Greta garbo protagonizó en 1925 una adaptación llamada The Torrent pero tengamos en cuenta que Blasco Ibáñez puede ser el autor español más y mejor adaptado al audiovisual— pero la tibia acogida y algunas críticas afiladas desinflaron la posibilidad de seguir con ello.

Hoy en día las miniseries parecen girar en torno a un personaje existente a modo de biografía Hallmark o a un suceso —habitualmente luctuoso— que sea suficiente importante históricamente o, al menos, le suene al espectador por su condición de suceso. Parece que todos los otros tipos de miniseries — de género, bien policiacas, bien de horror o ciencia ficción, cualquier género; las adaptaciones literarias o los simples dramas con principio y final— han desaparecido de nuestras parillas nacionales.

Ese es el segundo motivo de repasar lo que se ha estado haciendo y se hace aún en UK, en USA y por todo el mundo. Incluso lo que se ha llegado a hacer aquí. Sobre todo teniendo a nuestra disposición como espectadores el fondo de TVE que permite ver en la web cómo eran estas producciones, recordarlas. Quizá si tenemos frescas las posibilidades y la historia nos atrevamos a tratar de recuperar una parte interesante e importante de las posibilidades de la ficción televisiva.

Cruzaremos los dedos.


Rescateniegos INTERNACIONAL

Esta es, posiblemente, mi semana más difícil. Si ya fue un trabajo complicado elegir entre las muchas opciones de UK y USA o cribar las producciones españolas, la ide central de esta semana de seleccionar 5 miniseries dentro del interminable saco catódico.

En parte por el desconocimiento propio de quien esto escribe —pues todo conocimiento tiene por fuerza los límites de la propia capacidad humana— de manera que se habrán quedado fuera indudablemente miniseriesde gran valía tanto de juestros vecinos como de as más alejadas latitudes. Tampoco entraba en mis planes realizar una selección de lo más obvio de manera que algunos clásicos, grandes e inmortales como Fanny & Alexander o Densha otoko han tenido que quedarse fuera.

Por darle una oportunidad a todos al final podría parecer que hemos dejado fuera a alguno, es lo malo de las selecciones. En cualquier caso vamos a visitar los continentes y ya daremos allí las explicaciones necesarias.

Return to Eden (1983, Network Ten)

Empezamos por Oceanía, por Australia. Quizá podría haber tirado por otro camino, por algo menos… habitual… pero, teniendo en cuenta que Phoenix —basado en el caso real de una bomba y que reformuló el policiaco australiano—, Changi —sobre un grupo de prisioneros de guerra— o BodylineHugo Weaving protagonizando una miniserie sobre, en fin, cricket— quizá sea más sencillo empezar por algo más sencillo, más clásico, como esta historia en la que una mujer se casa con el hombre equivocado, casi es asesinada por su marido mediante el tradicional método de arrojarla a los cocodrilos —tradicional en Australia, claro— aunque ella sobrevive gracias a un heremita que le da una fortuna en joyas para que se haga la cirugía estética y regrese para planificar su venganza en una mezcla de los superculebrones americanos de finales de los setenta y principios de los ochenta como Dinastía con el clásico esquema de El conde de Montecristo. Su exito fue tan grande que provocó que se realizara una versión en serie regular, tan regular que sólo duró una temporada. Y, además, inspiró un par de films de Bollywood. Se ve que allí también es tradicional lo de los cocodrilos.

John Ross: An African Adventure (SABC, 1986)

Nos vamos a África. Como mi desconocimiento incluye para mi desdoro mucho de lo producido en el contiente negro me temo que tendrá que ser en Sudáfrica donde encontremos la mini a recomendar, y la verdad es que también aquí teníamos varias posibilidades. De hecho, esperaba que hubieran estrenado Here’s to good times pero como no parece el caso la duda se quedaba entre esta elección y Shaka Zulu del ’83 —miniserie que imagino más fácil de conocer por ser una gran obra sobre uno de los más grandes reyes zulus de la historia— y esta que nos ocupa. Si bien estamos ante una aventura más cercana a los temas tradicionales aventureros la singularidad de este John Ross se ve desde el principio, desde que sabe que su nombre real era Charles Rawden Maclean y que se enroló en un barco para ver mundo. Serán estas aventuras de Ross por África, su buena relación con los Zulú, sus actos heróicos y, en general, una imagen más agradable de un hombre que supo conciliar una visión europea con una relación no de enfrentamiento con los nativos africanos —tacatá— lo que centrará la mini.

La presencia de Anita (TV Globo, 2001)

¡América! Y con todo lo que hablamos de USA mejor nos vamos más abajo, hasta Brasil. Es cierto que elegir una miniserie en el mercado americano tiene el problema de la duración de las mismas, historias estupendas con un principio y un final más desarrollo central como Caballo viejo tenía 180 capítulos a sus espaldas. Pese a ello he podio encontrar esta mini que adapta la novela del ya olvidado en España Mario Donato que ya fue adaptada a película en 1951, cuatro años antes de la publicación de la obra que más claramente nos viene a la cabeza al hablar de esta mini: Lolita. Como en la obra de Nabokov en esta mini de 16 capítulos tenemos a una muchachuela que centrará las tramas debido a su erotismo, como gran diferencia tenemos que frente a la discutible ambigüedad de la otra esta chavalita de 18 años demuestra ser poco menos que pura perversidad desde el primer momento. Un matrimonio en crisis y un intento de revivirlo será lo que provoque que la auténtica sufriente del relato, Lucía Helena, vea como su marido, Fernando, y posteriormente el resto de su familia —su hijo y su hijastra— son arrastrados por el huracán. Una muchacha a la que se nos trata de explicar como corrompida o equivocada por la crianza que una hombre mayor le dio. El resultado, de cualquier manera, está cerca de las clásicas tramas melodramáticas y telenovelescas con una figura central que va liándose con casi cualquier hombre que se le cruce, aprovecha para explorar también la locura y la hipocresía —especialmente social— de manera que podríamos considerar esta mini como un resumen de todas las claves pasionales, la telenovela tórrida definitiva.

Floris (NTS, 1969)

Volvamos a Europa por un momento. Aquí vamos a dejar bien clara mi ignorancia televisiva y mi incapacidad para tomar una buena decisión. Tras repasar miniseries desde Francia —como Napoleon o Mystère— a Italia —de La Piovra a la que todos esperábais: Fantaghiro— así como la nueva favorita del público que es la danesa The Killing , he acabado decidiendo irme a lo fácil y —ya puestos— pedir que los lectores me recomienden más minis europeas. Minis, ¿eh?, que ya sé que hay series magníficas como la francesa Engrenages y que podemos discutir si películas como la alemana Das Boot pueden entrar en la categoría de miniseries según presentación.

En cualquier caso, nos vamos a lo fácil, a lo cómodo, que en este caso es Floris, una historia de capa y espada, con antihéroes y batallas, una narración que comparte ideas con Ivanhoe pero que es llevada más allá gracias al buen hacer de su director, Paul Verhoeven, y de su actor protagonista, Rutger Hauer. El éxito fue suficiente para lanzar las carreras de ambos, proporcionando a ambos un trampolín para su paso al cine. ¿Cómo no dedicar una parte de nuestro verano a algo así?

Proposal dai sakusen (Fuji TV, 2007)

Debo reconocer que la ficción asiática suele parecerme fascinante por la mezcla de medios limitados y capacidad imaginativa —incluso en policiacos como la japonesa Galileo—, su despliegue es notable y casi siempre la producción coreana —habitualmente del sur—, china o japonesa de turno jugará con ello. Es difícil escoger una miniserie porque son muchas las posibilidades y limitado mi conocimiento, escoger una japonesa no significa despreciar en absoluto al resto de ficción producida en Asia y, más aún, me parece el mercado en el que más sorpresas podremos encontrarnos los póximos años.

Todo lo cuál no deja de ser un gran circunloquio de excusa para llevarnos a esta serie, Proposal dai sakusen u Operation love, una historia que ejemplifica esa locura imaginativa y esos medios limitados. Ken Iwase y Rei Yoshida son amigos desde hace años, Ken está enamorado de ella pero nunca se lo ha dicho y ahora parece muy tarde porque ella está a punto de casarse con otro hombre. Tan apunto que ahí está Ken, con otros amigos del instituto, atendiendo a la boda de Rei. Sin embargo eso no es un problema cuando aparece un hada que concede a Ken la posibilidad de viajar en el tiempo y permitirle una segunda oportunidad para conquistarla. El problema es que cambiar la historia y declarar el amor verdadero son cosas complicadas de lograr así que tal vez haga falta más de un viaje en el tiempo para que todo llegue al final deseado.

Terminamos con esto el repaso a las miniseries, el próximo lunes habrá un enlace entre esta serie y la vuelta a los temas clásicos. Mientras tanto podéis dejarme otras recomendaciones para minis —es decir, quejaros de lo que me he dejado fuera— en los comentarios.


Rescataniegos ESPAÑA

Si el resto del mes hay poca gente hoy, con la Virgen y el puente, no quiero ni pensarlo. Por suerte estamos grabados y, más aún, tenemos la posibilidad de variar sobre la marcha. De manera que mi plan maestro para este Agosto recordando —y recomendando— miniseries se encontró con un comentario inesperado. Alberto Haj-Saleh me preguntaba si no habría una columna centrada en las Españolas, yo le aseguraba que no había cinco miniseries independientes —es decir, no adaptaciones de libros, que de eso ya hablaremos— que merecieran la pena.

Mi idea inicial era, pues, dedicar un día a un “combinado europeo” con presencia española y el último retomar la línea de creadores con las adaptaciones televisivas de libros.

Pero como los retos me van decidí convertir el combinado en uno mundial —lo veréis la semana próxima— y mantener el último capítulo despejando el que iba a ir para Asia —unos ganan, otros pierden— para poder hablar de aquello que yo veía difícil encontrar: Miniseries españolas que no adapten libros.

El problema principal, tal y como yo lo veía, es que en los inicios televisivos hubo una gran cantidad de miniseries, pero casi todas antológicas —es decir, distintas historias sobre un tema o nexo de unión—, y en la actualidad lo que se puede decir de las miniseries no es precisamente bueno, empeñados como están en convertirse en un mix entre las revistas del corazón y La hora chanante.

Por suerte, tras cribar y buscar he logrado encontrar cinco miniseries que —espero— satisfarán a los pocos lectores que un día como hoy estén buscando algo que ver.

La señora García se confiesa (1976, TVE)

Cuando uno de los grandes nombres de la televisión española, Adolfo Marsillach, decidió hacer una serie centrada en la mujer consideró que ya estaba bien de series antológicas y que mejor explorar a fondo a una sola mujer. De modo que se centró en una señora de clase alta — “Quizá la que mejor conozco, para mi desgracia” decía Marsillach— que pasó de ser la prevista María Dolores Pradera a Lucía Bosé. El punto de partida es el encuentro casual de un escritor y guionista con una dama de alta sociedad que le fascinará hasta el punto de querer saber todo sobre ella. De esa manera la Señora García contará su vida, sus emociones y contradicciones, sus viajes por el extranjero y sus relaciones amorosas, componiendo el puzzle de alguien complejo y fascinante.

¿Es usted el asesino? (1967, TVE)

Después de Marsillach y antes de Armiñán vamos a ver a otro de los cerebros creadores tras la televisión Española. Al final siempre salen los mismos nombres. En este caso estamos ante Narciso Ibáñez. El padre, Narciso Ibáñez Menta. Que retomaría su posición como director recuperando una adaptación del —hoy muy desconocido entre nosotros— escritor y dramaturgo belga Fernand Crommelynck. En ella la muerte de un rico banquero destapa la existencia en las calles de una ciudad de un asesino en serie, un asesino que parece atacar de manera aleatoria y al que la policía parece incapaz de detener, al menos hasta la aparición del investigador aficionado Larose—interpretado por el propio Ibáñez Menta —. Un prodigio de interpretación y articulación de trama que tuvo pegados a los españoles al televisior mientras trataban de de descubrir quién era ese misterioso Asesino del paragüas. Impresionante.

Gatos en el tejado (1988, TVE)

Poco antes de la llegada de las privadas, cuando Pilar Miró mandaba en TVE, escogieron a un joven guionista y director que ya había funcionado bien en la serie Platos rotos con Verónica Forqué, la idea era crear una gran serie que sirviera como insignia de la nueva etapa que presumía de apostar por la producción propia frente a la etapa anterior de Calviño —del 82 al 86— y lo hacía con esta mezcla de comedia con drama. José Sacristán interpretaba a un conocido humorista que había adquirido popularidad gracias a la tele y que ahora se enfrentaba a la muerte de su ex-mujer. La paternidad, el efecto deformador de la televisión, el humor… todo ello con un excelente grupo de actores involucrados. El efecto fue muy positivo para el responsable creativo directo, Joaquín Oristrell.

Desaparecida (2007, TVE)

Una niña desaparece, la policía investiga. Un buen punto de partida, sólido, estupendamente ayudado por la brillante interpretación de Miguel Ángel Solá como el Teniente Sierra de la UCO. La verdad es que es una gran serie, y lo podría haber sido más de haber sabido comprimir la acción, el ejemplo perfecto de cómo debería haberse intentado crear un modelo de género negro español. Lamentablemente el intento de explotar a los policías en un spin-off demostró que podía caer en todos los tópicos que se habían evitado en esta primera. La mezcla de una historia interesante con un buen punto de partida, además de la coincidencia de varios casos reales que podían servir de espejos, fueron un buen cebo pero es el trabajo de los actores y la buena construcción de los guiones lo que lo convirtió en un éxito entre el público. Debemos acreditar al Grupo Ganga como sus creadores, pero la verdad es que no está tan acreditado como sería de esperar aunque imagino que los productores Miguel Ángel Bernardeau y Ramón Campos serán los que se lo llevarán.

Juncal (1989, TVE)

Como decía antes, siempre vamos viendo los mismos nombres. Por eso dejaba a Jaime de Armiñán —de quien tanto hemos hablado y tanto tendríamos que hablar— produjo la que quizá sea la miniserie más recordada de la televisión española. Un prodigio alquímico gracias a un Paco Rabal al borde de la autoparodia, al inigualable trabajo de Rafael Álvarez, El brujo, y a mil y un pequeños detalles que lograban que la vida de este antiguo matador de éxito, con demasiado gancho entre las mujeres para su propio bien, y una misión de reconciliación familiar pospuesta cada vez que surgía la oportunidad, fuese tan polifacético y contradictorio, tan vitalista y zumbón, que sostenía con su presencia la serie y que, además, era capaz de aceptar la presencia de los secundarios para expandirla.

Así que, vaya, resulta que al final sí teníamos miniseries —bueno, aquí lo de mini es de 13 episodios o meno, qué vamos a hacerle— con las que disfrutar este verano. Si las encontráis.


Rescateniegos USA

Si la semana pasada veíamos las miniseries UK que se merecen un repaso este verano esta nos toca pasar al otro lado del Atlántico y echar un ojo a la producción USA. Por supuesto, eso significaría un montón de minis clásicas de las que ya hemos hablado — Raices, Shogun u Hombre rico, hombre pobre , por ejemplo — o algunas tradicionales fan favorites como Band of brothers, Norte y sur o V que, por el mismo procedimiento lógico, no vamos a sacar en esta lista. Y no, Twin Peaks no es una mini. Soy consciente, además, de que estoy dejándome fuera minis como Generation Kill, Angels in America, Por no convertir esto en un especial de minis de género: Las nieblas de Avalon, El décimo reino, The lost room Además, les recomiendo echar un ojo a lo que Alberto Haj-Saleh escribió en esta misma página sobre la mini de John Adams . En cualquier caso, aquí van las cinco miniseries USA para el verano de este año.

Lonesome dove (1989, CBS)

Reconozco que el Western está lejos de encontrarse entre mis géneros favoritos, pero precisamente por eso tiene más mérito encontrarse con minis como esta que, además, resucitaron —como ocurre de tanto en tanto— el género. Tres años antes de Sin perdón y cuatro después de que la novela original de Larry McMurty se llevara el Pulitzer llegaba a la pequeña pantalla la historia del Capitán Augustus Gus McCrae y el Capitán Woodrow F. Call, magníficamente interpretados por los grandiosos Robert Duvall y Tommy Lee Jones respectivamente, antiguos Rangers de Texas ya jubilados que regentan un establo en el pueblecito de Lonesome dove (Oh, miles de esperanzas en chistes trituradas, que crueldad, ¿eh?) a la que un ex-compañero — Robert Urich, por difícil que sea de creer— de los muchachos llega para, en breve, acabar convenciéndoles de que se vayan todos a Montana. Y por todos queremos decir El pueblo entero. Por supuesto este será el inicio de una serie de aventuras en las que encontraremos la ley de la frontera, a una cantidad de mujeres notables —incluyendo al amor olvidado de Gus, la bella Clara a la que Anjelica Huston interpreta con su pericia habitual— a los consabidos indios, atracadores, un sheriff con muy malas pulgas — Chris Cooper, señores. Nada menos. — y un par de fugitivos a la carrera, además, claro, de la prostituta del pueblo — Diane Lane — logrando, en fin, una mezcla con lo crepuscular aún menos centro de la trama de lo que acabaríamos siendo la normal, permitiéndonos asistir a un recorrido por el western a través de sus distintos episodios.

The Corner (2000, HBO)

Sería injusto dejar fuera a la HBO de esta selección, es la cadena que más está haciendo en los últimos años por mantener el apartado de las miniseries y los telefilmes — es decir, dejando de lado el SyFy y los Hallmark, son otros conceptos— de manera que su representación tenía que ser tan representativa del propio canal como se pudiera. ¿Y qué mejor que recordar esta mini en la que David Simon pasó del final de su serie para la NBC Homicide: Life on the street a conseguir los apoyos necesarios para hacer dos años después The Wire. Como nexo entre ambas estamos de nuevo en una historia con base real, sacada de las calles en las que Simon estuvo trabajando, y que cuenta la historia de una familia que vive en Baltimore entre la pobreza y las drogas que tienen en esa esquina su punto de unión: Embarazos escolares, familias rotas, drogadicción, camellos y un reparto absolutamente creíble — gran parte del cuál volvería a asomar por The Wire como Clarke Peters que luego sería el Detective Lester Freamon— entre los que destacan Khandi Alexander, que aún podemos ver en Treme, o el eterno secundario Glenn Plummer, aunque el gran descubrimiento de la serie fuera el joven Sean Nelson. que interpretaba al joven DeAndre McCullough, joven camello, hijo de drogadictos, y aparentemente condenado a seguir con este círculo vicioso. Una historia desesperanzada, mucho más seria y dura que cualquiera de las otras dos series de Simon y toda un ejemplo de lo dramáticas que pueden llegar a ser.

Chiefs (1983, CBS)

El uso de las miniseries para extender sagas a lo largo de los años es algo que no siempre se tiene en cuenta. Lo vimos ya la semana pasada en our friends in the north y lo tenemos aquí en una serie que demostró la posibilidad de ir mostrando la evolución de toda una ciudad usando como puntos de apoyo los jefes de policía contando, además, con dos secundarios de lujo que son los que sirven de pilares para la acción. Charlton Heston como Hugh Holmes, el rico terrateniente que marca el paso de la ciudad, y Keith Carradine como el francamente turbio —y según avance la mini veremos que más cosas— Foxy Funderburke, los papeles clásicos de referentes buenos y malos que, sin embargo, son poco más que puntos entre los que se mueven los auténticos protagonistas, los tres jefes de la historia, el buenazo de Will Henry LeeWayne Rogers, escapado de _ M*A*S*H _ por sentirse minusvalorado frente al Hawkeye de Alan Alda— ex-granjero desastroso y poco instruido pero con un gran nivel de decencia y el convencimiento de que un par de crímenes de chavales con un componente sexual bastante claro estaban relacionados, su sucesor y casi antagónico Sonny ButtsBrad DAvis, conocido sobre todo por El expreso de medianoche — un policía deshonesto y violento que al verse amenazado por sus actividades paralelas decide resolver el viejo caso del asesino de niños para permanecer en el poder, finalmente está Tyler WattsBilly Dee Williams del que sospecho que nunca dejará de ser recordado como Lando Calrissian — el primer jefe negro del sur que explorará los problemas raciales mientras trata de ocultar su propio secreto relacionado con el caso. Como ven, una historia construida a través del tiempo en el que los actores cambian pero no las relaciones.

Dr. Horrible Sing-along Blog (2008, http://drhorrible.com/ )

Durante la huelga de guionistas de 2008 el director y guionista Joss Whedon decidió poner en marcha junto a sus hermanos y un puñado de amigos una experiencia diferente: Crearía una obra con los profesionales del medio pero con un presupuesto mínimo. Con su habitual afición por los musicales sería una obra breve, divertida y musical. Y lo más importante, se expondría y comercializaría primero por internet, al margen de las televisiones y sus sistemas de distribución ya sea en abierto por cable. La experiencia, que seguía los pasos de un supervillano autodenominado Dr. HorribleNeil Patrick Harris, el Barney de How I meet your mother, tan brillante como acostumbra— en su pugna por el amor de Penny —la siempre adorable Felicia Day, de la serie pionera de la red The Guild — mientras se enfrenta al cargante Captain Hammer — un tan divertido como algo sobreactuado Nathan Fillon, actualmente en racha con Castle — permitiéndole divertirse, demostrar la influencia que la cultura popular —desde los superhéroes a los musicales de Sondheim— ha tenido en él y poner y proponer una nueva forma de entretenerse usando la red como altavoz.

Salem’s Lot (1979, CBS)

En un listado de miniseries USA era imposible terminar sin que apareciera una al menos de Stephen King, no sólo por la cantidad también por la calidad. Elegir este hueco ha sido complejo porque, en fin, bien podría haber estado aquí la versión de IT con Tim Curry, el Rose Red directo para televisión, la nueva versión de El Resplandor o la habitualmente citada en estas cosas Apocalipsis. La verdad es que King no podría quejarse, si es que alguna vez lo hiciera. En cualquier caso esta mini puede sorprender a algún espectador español por un par de aquellas pequeñas cosillas que pasan por este nuestro país. Primero, porque se estrenó aquí en cine con unos recortes de nada, según, porque se estrenó con el nombre de Phantasma II para aprovechar el éxito de la peli de Coscarelli. Sí, vivimos en ese extraño tipo de país. Por lo demás, es una miniserie en dos episodios y un gran ejemplo a todos los niveles. Que en 1979 David Soul acabara de cerrar Starsky & Hutch y decidiera alejarse del papel que le ha dado fama, pero sin cambiar demasiado de registro, al fin y al cabo ya en la serie tuvieron su capítulo de vampiros, interpretará para ello a un escritor —sorpresa— que vuelve a su pueblo de Maine —doble sorpresa— para escribir un libro sobre una casa con reputación de encanta, en frente tendrá a Richard Straker — el gran James Mason— un tipo de intenciones y pasado opaco que ya ha comprado la casa y, como muestra de su malignidad, también ha abierto una tienda de antigüedades. Impactante es también el otro malvado central que da el paso del clásico vampiro bien educado a todo un Nosferatu por deseo del productor, Richard Kobritz y el buen hacer del director. El resto es uno de los más disfrutables relatos de King lleno de momentos que se quedan grabados y que gracias a la elección de Tobe Hooper como director — cinco años después de La matanza de Texas y dos de Eaten alive— se convierte en todo un ejemplo de mini rápida, fluida y espectacular pese a lo limitado de los medios. Una gozada.

Por supuesto también podéis ir más allá —o más a menos— y dejar las minis para echarle un ojo a telefilmes gloriosos, algunos como Cinema verite o The dark night of the scarecrow son algo más que grabaciones, también son historia de la televisión. Pero esto, como lo demás, vosotros lo decidís.