¡Libros que Salen! Fremlin, «Crímenes pregonados», Emezi y más

¡Que entre la pila!

Las horas antes del amanecer de Celia Fremlin, ed. Alba

En tiempos Celia Fremlin era una autora conocida, cierto que más entre la crítica -que la comparaba con Highsmith o Jackson– que con el público. No sé cómo andará ahora mismo su recuerdo. Entonces (hace años ya, diría) vio publicados tanto libros de misterio como de terror. De entre ellas esta Las horas antes del alba es la que más éxito tuvo, premio Edgar a mejor novela y toda la pesca, una obra que examina desde un punto de visto psicológico, casi irónico y bastante social las dudas que asaltan a una joven madre a la que tanto su hijo recién nacido como el asfixiante contexto familiar (su marido es un cretino, en el mejor de los casos) y social parecen estar llevando al límite. Tanto por el trasfondo y lo que cuenta de la falta de reparto de cuidados como por las posibilidades casi góticas estamos ante una magnífica novela, y pese a la exposición de su resolución o a la portada -se me hace raro decir algo así de la colección Rara Avis, pero alguna vez tenía que pasar- merece ser recuperada, recordada y celebrada. Comenzando por esa magnífica frase inicial: «Daría cualquier cosa -cualquiera- por una noche de sueño.»

Para Senthuran de Akwaeke Emezi, ed. Consonni

Nueva obra de Emezi en la que le autore crea una suerte de autobiografía a través de la correspondencia con amistades, amantes o familiares, explicando su historia como escritore tanto como las alegrías y dificultades de los distintos tipos de relaciones con los que ha vivido.

Crímenes pregonados de Rebeca Martín, ed. Contraseña

Una peculiar obra en la que se habla de ese antecedente de lo que ahora se llama ‘true crime’ que siempre ha existido, pero centrándose en -como indica su subtítulo- causas célebres españolas de los siglos XVIII y XIX. En aquel entonces contados alrededor del fuego, pero no por ello menos notable: los crímenes de Romasanta, los asesinatos de maridos, mujeres, amantes, e incluso infantidicios. Nombres como el Crimen de Castillo o el caso del Pintor Luna, historias tan famosas que autores como Emilia Pardo Bazán se hicieron eco de ellas, obras que pasaron no solo a ser motivo de comentario y discusión sino a pertenecer al acervo popular. De ellas y de esa relación no tan lejana ni tan cercana es de lo que habla este libro.

Una detective con olfato de Krista Davis, ed. Alma
Una espía muy real de Rhys Bowen, ed. Alma
Punto letal de Sally Goldenbaum, ed. Alma

Continúa la sartenada de la colección de Cozy Crime de Alma, ¡aunque esta vez no han puesto ninguno de cocina! Tres colecciones nuevas, que parece que están a ver si pescan, son las que empiezan esta vez.

En Un detective con olfato de Krista Davis, nos encontramos que la autora de Asesinato a las finas hierbas (parte de la serie que en inglés se conoce como Domestic Diva) pasa a presentar una historia con perros y gatos (en inglés la serie conocida como Paws & Claws).
A Ryhs Bowen le toca, comenzando por Una espía muy real (de la saga conocida en inglés como Royal Spyness), el doblete de novela histórica y con realeza, porque será una prima pobre del rey Enrique V la que a principios de los 30 se meta en líos.
Finalmente, en Punto letal le toca a Sally Goldenbaum presentarnos lo que en inglés se conoce como ​The Seaside Knitters Mystery Series, con un club de costura -de tejer, no de bordar ni de otras posibilidades que, sin duda, se os han pasado por la cabeza- que se encuentran resolviendo asesinatos.
Así que ya veis, Alma no ceja en el empeño de sacar series a ver qué les funciona.

Insomnio de AA.VV., ed. Duomo
Espectros de Vernon Lee, ed. Duomo

Continúa la edición de las colección Tales of the Weird -aquí llamada Dark Tales– de la British Library con esta otra antología Insomnio que, visto lo visto, no deja de ser la otra mitad no editada del Glimpses of the Unknown: Lost Ghost Stories que no aparecía en Nocturno, igual que Espectros trae lo que Presencias se dejaba fuera de A phantom lover and other dark tales de Vernon Lee. Es indudable que dividir las antologías y vender dos libros donde había uno resulta más provechoso económicamente. No sé yo hasta qué punto es buena idea cuando el lector se entera, eso sí.

Retorno a Little Summerford de Reginald Arkell, ed. Periférica

Reginald Arkell es conocido sobre todo por ese Recuerdos de un jardinero inglés que publicó también Periférica y que nos cuenta la vida sencilla de un jardinero encantador. Esta vez se trata de un joven que acaba casi por casualidad como actor de éxito en el teatro de Londres. A ver si logra estar a la altura.

Los vigilantes de A.M. Shine, ed. Nocturna

Nocturna ha decidido interesarse por este libro, no necesariamente porque vaya a ser película, en el que una mujer se encuentra en un extraño bosque, corriendo hacia un bunker de cristal, rodeada de extraños seres que la observan, buscando crear una tensión a partir de esos hechos.

Los mitos japoneses de Joshua Friedman, ed. Folioscopio

Un repaso a las leyendas y mitos japoneses, desde aquellas primeras historias fundacionales a las historias medievales sobrenaturales a algunas creaciones más modernas y urbanas, estableciendo un patrón tanto como una continuación entre unas y otras. Y, siendo de la editorial que es, si no os fiais porque el autor tenga un nombre que no parezca asiático siempre podéis esperar que el aparatado ilustrado esté a la altura.

EnamorADA de Clara Cortés, Ed. Fandom Books

Ada es una Little Miss Perfect, con sus padres y amigos siempre fijándose en ella… Pero ella se fija en otra persona, aunque no sabe qué es lo que puede pasar. A partir de eso una obra sobre el amor, la amistad, la felicidad y… la perfección. Una novela gráfica de la bien conocida escritora Clara Cortés nos traerá todo esto.

¡Yahho Japón! de éva offredo, ed. Libros del Zorro Rojo

Creadoras de fuegos artificiales, artesanas de las cometas o de los fideos soba, estudiosas del musgo de los bosques, areneras, luchadoras de sumo, artistas de la reparación, creadoras de objetos inesperados… Ocho mujeres japonesas distintas, originales, a veces hasta sorprendentes, a medio camino entre lo tradicional y el momento actual. En una obra infantil muy ilustrada para pasar un rato divertido aprendiendo más sobre oficios en los que quizá nunca habías pensado y de un país que nunca parece acabarse.

El río de Julie Doucet, ed. Fulgencio Pimentel

Normalmente se dice que Doucet es una leyenda del cómic. Es cierto. Pero aquí intenta -o parece que intenta- algo distinto, una vuelta a un cómic underground del que se había alejado y que tiene una parte tanto memorialista como centrada en esa línea sucia incluso para hablar de un lance amoroso. Una magnífica noticia, sea como sea. (Y 23 € por 144 páginas ni siquiera es lo más bárbaro que veremos este año)

Los rebeldes del Oasis de Lucie Deroin, ed. Bang

Tras el éxito de sus cómics infantiles de la serie Roberto y sus amigos, Lucie Deroin nos ofrece aquí una obra para algo más de edad, con un trasfondo complejo y reflexivo aunque con su habitual estilo de dibujo naïf. Esta vez para hablarnos de un grupo de animales que ante la pasividad humana para salvar La Tierra huyeron a otro planeta. Solo que una humana fue llevada en secreto y ahora el grupo de pioneros se encuentra enfrentado, roto, ante la decisión de qué hacer con la niña y de si hay que hacerlo pensando que los humanos se merecen lo que les pasa o si existirá un posible futuro en la Tierra.

El viento en los sauces de Kenneth Grahame en adaptación al cómic por Michel Plessix, ed. Nuevo Nueve Editores

Álbum de gran formato en el que nos encontramos con una versión en cómic del libro de Grahame, quizá alguien pudiera ver la anterior edición hace dos décadas en una pequeña editorial, pero como no creo que fuera lo habitual os animo a echarle un ojo al dibujo y la composición la que intentan recrear la obra.

El medusabús de Su-Hyun Lee, ed. Picarona

Un estupendo álbum ilustrado que cumple varias funciones, por un lado es una encantadora historia sobre una medusa que trabaja como autobús hasta que le dicen que no es lo suficientemente rápida. Eso la lleva a acabar visitando las profundidades oceánicas y encontrando una nueva manera de ser útil. Además, durante la historia, tendremos la oportunidad de conocer más y mejor a los habitantes tanto de las profundidades como de zonas más superficiales, y aprender más sobre el océano. A lo que podemos sumar, además, el encantador y humorístico dibujo de Su-Hyun Lee.

Lúa de Marianna Copo, ed. Juventud
Lúa es una bombilla. Y no cualquier bombilla. La bombilla de un trastero que se pasa a oscuras la mayor parte del tiempo. Algo que puede ser bastante aburrido… al menos hasta que deciden usarla para un farol y pasa a vivir aventuras y viajes que le ayudarán a comprender que muchas veces son las experiencias y recuerdos, lo que vemos de familiar en lo extraño, lo que nos ayudan en nuestras aburridas rutinas. Todo ello con unos dibujos sencillos pero con humor.

Nos leemos.


Por algún motivo algún surcoreano ha decidido que Mentiroso Compulsivo era una película que había que recuperar, y es cierto que en este Bimileun Eobseo (O) (CS), o 비밀은 없어 o Frankly Speaking, no será hasta los últimos diez minutos que se pusieran a ello. Antes de eso tenemos la vida de un presentador de telenoticias y una más interesante confluencia con uno de esos reality-concursos suyos que mezclan pruebas en parte deportivas y la necesidad de mostrar química y blablabla. La verdad es que me estaba gustando esa primera parte y, de momento, solo tolero la segunda -casi tanto como esos momentos Ally McBeal que me hacen sospechar que el noventerismo es fuerte aquí-, pero al menos le daré un par de episodios más a ver por dónde nos lleva. (Más allá de la obvia trama romántica, claro).

Chico conoce chica, chico se enamora de chica, chica resulta ser parte de una polícula poliamorosa y ahora él tiene que adaptarse pese a ser bastante antiguo. De ahí sale Felices los 6 (O) (AR) que podría haber sido una película española de los… bueno, del año pasado, para qué mentirnos. No, espera, de 2021, que es cuando Fernando Colomo hizo la suya. Y el resultado es notablemente similar. O, al menos, esa idea de ‘Oh, cielos, cómo voy a poder YO que soy blablabla’. En fin, el punto de partida es el mismo, supongo que el de llegada vendrá a ser alguna versión de ‘todo el mundo es bueno’, no sé cómo de insufrible para con la idea de que la pareja es propiedad.

La Comedia Francesa del Año, Fiasco (O) (FR) , es un ejemplo perfecto de ‘lo que su propio nombre indica’. Todo esto de ‘tipo que quiere hacer su primera película pero todo sale mal’ con formato de falso documental necesitaría, al menos, de una intención o una ejecución. Pero, no solo no hay ninguna de las dos, además se reboza en lo patético como si eso fuera a hacer gracia. Yo entiendo que los franceses tienen sus cosas, pero esto es espantoso.

A veces es difícil saber si algo es más pretencioso o rancio, sobre todo cuando la idea es denunciar los problemas de alguien pero sin darle la posibilidad de que cuenten ellos su historia, solo faltaría, a ver si van a saber ellos más que un señor blanco. De ahí historias como esta The Green Veil (USA), que se supone que es la carte de presentación del nuevo sitio de streaming The Network, en parte porque el susodicho blanco es uno de los impulsores de la misma. Y si esto es lo que nos vamos a encontrar estamos aviados. Porque aquí con la excusa de hablarnos de la manera en la que el gobierno americano oprimía a sus minorías, en este caso con una historia en la que la desaparición de una familia de nativos americanos se trató como una abducción alienígena -De manera literal-, acaba convertido en lo de siempre: Recreación de época, sexo y violencia (y violencia sexual) como forma de demostrar lo serios que somos, y en cuanto te descuidas la historia pasa a ser la de algún blanco que estaba por ahí. En fin, un desastre. Pero por lo menos les doy la razón en algo: Me ha dejado clarísimo lo que nos espera en The Network.

A veces parece que cuando se dice ‘una superproducción histórica’ acaban todos con lo mismo. Mira que habrá historias en la historia, pero aquí estamos. Heeramandi: The Diamond Bazaar (O) (IN) comienza la serie con la venta de un bebé. Supongo que porque hay cosas que nunca cambian. Ah, y el ahora casi-obligatorio patrioterismo de baratillo en las producciones indias es contra los ingleses. Que es una forma sencilla de que a nadie le parezca mal del todo. A partir de ahí seguimos con una casa de ‘cortesanas’ para lo que parece un Grandes Relatos de los que mantener de fondo mientras echas la siesta el fin de semana. Gran gasto en ambientación y trajes, mucho menos en actuación, no digamos ya en guion (a ratos podría ser tranquilamente… no un Falcon Crest, menos Luna de lobos y más El Secreto de Puenteviejo, porque aunque le pongas seda… bueno, ya sabéis cómo va) pero al menos tiene números musicales. Supongo.

No se veía tal cantidad de estrellas detrás y delante de las cámara para adaptar a Tom Wolfe desde La Hoguera de las Vanidades. El resultado de A Man in Full (USA) es similar. Bueno, lo otro era una película -así que por lo menos duraba menos- y tenía más sentido del humor. A veces incluso de manera premeditada. Pero supongo que a partir de cierta edad o formación habrá algo bueno que decir de ella. Todo es proponérselo, supongo.

Es… peculiar lo que pueden decidir sacar como serie en Netflix. Por ejemplo en Postcards (O) (NI)  tenemos a una madre y su hijo. Adultos ambos, claro. Ella es del tipo… viuda con opiniones, digamos. Viuda metomentodo, incluso. Viuda fiestera, también. El joven tiene la decisión de triunfar como… bailarín, actor, algo… El asunto es que se encuentran separados y en este piloto vemos un poco como son sus vidas -fundamentalmente la de ella- y nos encontramos también con un diagnóstico médico. Solo que en lugar de unirles o lo que sea el diagnóstico hace que ella se vaya de Nigeria a La India. Y él, por otros motivos, también. Así que es de presuponer que lo que veremos será uno de esos melodramas familiares en los que se irá cruzando y descruzando gente. Un estilo de obra un tanto anticuado pero… supongo que efectivo para su público. Que, me temo, no soy yo.


Parece que volvemos a las minis-minis, porque este Shardlake (UK) -el apellido del protagonista, parece que aquí han decidido no pillarse los dedos poniendo el título del primer libro y luego teniendo que cargarlo ante posibles temporadas posteriores- adapta la novela histórica y de misterio de C.J. Sansom Dissolution, o como se la conoció en España: El gallo negro. En tiempos de Cromwell un abogado es enviado a investigar una muerte misteriosa en un monasterio. Por supuesto es inevitable que nos acordemos de El nombre de la rosa pese a la clara distancia en intenciones y logros entre ambas obras, y quizá los cuatro episodios que duda podrían haber sido dos. Pero, por lo demás, es un misterio aceptable de esos que ponen un personaje central inteligente pero con defectos físicos acompañado (una variación respecto al libro que también nos habla de las ganas de que esto sea una serie de minis, meten al acompañante que estaría desde el segundo en lugar del que aparecía en el primero) de un personaje más fuerte y atlético, dado al conflicto físico tanto como a discutir con el protagonista. Pues bueno, para unas pocas horas está bien. Quizá para la siguiente temporada los señores de Disney hayan logrado suficiente dinero como para que las luces estén encendidas.

Parece que el que Israel esté cometiendo genocidio ha servido para que todo el mundo se ponga a recordar cuando eran los judíos, sionistas o no, los que lo sufrían. De ahí que esta semana le toque a The Tattooist of Auschwitz (UK), una insufrible pieza histórica carente de cualquier originalidad, interés o valor en el que se nos cuenta una historia genérica ‘con algunas licencias’. En fin.

Ocurre una cosa curiosa con esta T · P Bon (O) (JP), y es que se basa en un manga de Fujiko · F · Fujio, el dúo compuesto por Hiroshi Fujimoto y Motoo Abiko, responsables para el imaginario colectivo sobre todo de Doraemon pero que hicieron, claro, más obras. Como es el caso de esta que nos ocupa, sobre un colegial mediocre que acaba trabajando en una agencia que vela por la seguridad temporal. Así que viajes en el tiempo, divulgación histórica y esas cosas. Intentando, en la mayor parte, que el estilo de animación recuerde precisamente al de tiempos pretéritos -al fin y al cabo es un manga que salió entre 1978 y 1986- pero al que traiciona de cuando en cuando su propia decisión de hacer escenas espectaculares con animación por ordenador que, dentro de este cuadro, quedan fuera del todo de sentido y situación, como un pegote. Quitando eso, una historia bastante clásica que cuenta como punto a favor con que los personajes no son tan insufribles como los del gato cósmico.

Normalmente FX sabe lo que se hace, por eso es más extraño The Veil (USA), un aburridísimo más-de-lo-mismo de espías y anti-islamismo con media docena de ‘estrellas’ teóricas intentando llevas adelante una serie tan insulsa que he tenido que mirar si no era un reestreno.


¡Libros que Salen! Heeyung, «Bailando la Diversidad», Hämäläinen y más

¡Que entre la pila!

La herencia de Eun Heeyung, ed. Hwarang

Años después de que EmeCe -la argentina, no la de España- publicara en español El regalo del ave, nos encontramos con que la editorial Hwarang -igualmente argentina- vuelve a recuperar los relatos de esta notable autora surcoreana. Con su particular visión a la realidad cotidiana y sus problemas, siempre dispuesta a mostrar las contradicciones y también a reírse de ellas, en una contradicción propia porque muestra un humor afilado y cínico mientras intenta apostar por el amor y la esperanza.

Bailando la diversidad de VV.AA., ed. Bartlebooth

A partir de una experiencia colectiva, en la que se ahondaba en la necesidad de mostrar y montar espacios en los que la diversidad corporal (tanto desde un punto de vista de fuera de la normatividad física como sexual, aunque quiero creer que habrá incluso más puntos posibles) ofreciendo esa metáfora del baile como punto de encuentro para diversos textos y participaciones.

Continente indígena de Pekka Hämäläinen, ed. Desperta Ferro

El autor de El Imperio Comanche vuelve a ser publicado en España algo más de una década más tarde con otro libro que cuenta y examina la forma en la que se organizaban las diferentes agrupaciones indígenas antes de la llegada de los colonizadores. Cómo siguieron viviendo, se encontraron con ellos y, por supuesto, lucharon. Y toda la evolución hasta el momento actual en el que pese a todas las barrabasadas de los ingleses, estadounidenses o canadienses -el resto también claro: españoles, franceses, holandeses…, pero ya sabéis- siguen quedando aún. Así que si os apetecen unas seiscientas páginas de historia… esta es la vuestra.

El museo de Owen King, ed. Plaza & Janés

Para quien necesite leer algo de algún King, que sepa que va a salir el nuevo libro de Owen. Radicales, investigadores universitarios, museos con extrañas figuras y realidades aterradoras sobre la oscuridad en medio de un clima de reacción que va llevando a la protagonista a los límites entre mundos.

Cuatro ojos de Rex Ogle y Dave Valeza, ed. Andana

Uno de esos cómics sobre los cambios que llegan con la adolescencia. Porque a nuestro protagonista le pasa un poco de todo: Su mejor amigo le está dejando de lado, no ha pegado el estirón como los demás, además de eso los problemas económicos de su madre divorciada o sus fricciones con su padrastro y hermanastro, ¡y, además, le mandan ponerse gafas! Pero con eso y todo, a veces la situación complicada y la sensación no saber quién eres y cuál es tu camino solo significa que tienes que ponerte a buscarlo.

El libro que te lee la mente de Marianna Coppo, ed. Andana

Siempre parece que queda aún algo que se puede hacer, nuevo y viejo a la vez, con los libros. Por ejemplo, revisar un antiguo libro de magia para actualizarlo para las jóvenes generaciones. El funcionamiento es sencillo, el libro presenta unas ‘butacas’ de 4 filas y 4 columnas, con 16 personajes distintos en ellas, y pide al lector que escoja uno y diga en qué fila está, hace un intermedio y al volver están los personajes en otras butacas, así que tienen que escoger fila de nuevo, y con solo eso… ¡el conejo mago adivina qué personaje era! Tan sencillo como eso, ni más ni menos.

Nos leemos.


En una semana como esta hasta se agradecen series como Briganti (O) (IT), que está más cerca de aquellos ‘grandes relatos’ italianos -casi eurotrash– que del cine de época que podría haber sido. Con una mezcla de estilos cercana tanto a la telenovela como al bandolerismo de Curro Jiménez, esta historia de un tesoro, un país y un grupo de personajes metidos en una serie de líos, que a ratos se acerca al spaghetti-western y otras al exploit turbio de Robin Hood, logra ofrecer algo que, a fuerza de tener mil partes de otras gentes, logra ser lo suficientemente único. Una ensaladilla de momentos y referencias, normalmente tan excesivo y disparatado que parece pensado para una larga tarde de domingo en la que estás haciendo otras cosas y, de cuando en cuando, dices… Espera, ¿qué? Algo es algo.

Por todas las veces que digo que no soy el público objetivo de algo hay ocasiones en las que lo soy claramente, otra cosa es que luego me ponga la serie en sí y resulte que tampoco. Esta vez me ha pasado con Dead Boy Detectives (USA), que en teoría tiene detectives juveniles y fantástico, pero a la que le pesa mucho más una mezcla particular: La necesidad de alardear y, a la vez, la decisión de contenerse. Es algo completamente ridículo, claro, sobre todo porque no sabes si se están conteniendo de verdad -el clásico ‘no me dejéis que ya sabéis cómo me pongo’– o es que en realidad no hay más. Que es lo que tiene pinta. Parece mentira que Netflix hiciera a penas el año pasado Lockwood & Co., mucho mejor serie que esta, y no haya sido capaz no de repetirlo sino de tomar notas de lo que funcionaba. Por contra, parecen haber tomado nota de la aparición de sus personajes principales en Doom Patrol -la serie de Warner– para… empeorarlo en lo posible. No solo la relación entre los protagonistas -a  un tiempo histriónica y ridícula, más que conmovedora o sentida- y del otro una creación y diseño que parece de un canal canadiense aunque se tome a sí misma como una producción británica. Así que, gota a gota, va sacándome tanto de que me interese la historia o los personajes como de que me de lo mismo nada de lo que estoy viendo. No tengo interés ya ni por saber en qué cobran estos dos o para qué quieren esos emolumentos. Con que no me den la barrila con que la van a cancelar y hay que salvarla me conformo.

No tengo claro cuál será el trato que Netflix haya logrado para esta Destiny (O) (JP) pero probablemente ellos tampoco. En cualquier caso el primer capítulo, y no tengo intención de ver más, nos pone a un grupo de amigos en la universidad. Un grupo que se nos explica su formación y es completamente ridícula. Pero teniendo en cuenta que los actores están más cerca de los 40s que de los 20s no tengo yo muy claro en qué universitarios están pensado. En cualquier caso parece que nos meten dos intrigas criminales, uno sobre el padre de la protagonista, otro sobre algo sucedido en esos años universitarios que ha cambiado la relación del grupo. Lo primero no parece importarle ni a ella, lo segundo tarda TANTO en ponerse en marcha que para cuando lo hace resulta una chorradita en la que no hay muchas opciones y, sobre todo, no puede dar más lo mismo. Es una lástima porque sobre el papel tenía potencial, pero una vez visto no me interesa ni leerme la resolución en la wikipedia.

Dios sabe qué habrá liado Netflix o a qué extraño acuerdo habrá llegado, porque de esta serie no veo trailer ni en Netflix
Una de esas series juveniles de siempre, este Dil Dosti Dilemma (O) (IN) que entiendo es algo como El Dilema de la Amistad nos presenta a tres amigas-muy-amigas cada una con sus problemas propios: Una es una pija clasista insoportable, la otra se ha fijado en un chico que no le hace caso (y que es el hermano de algo así como las reinas del instituto) y la tercera… no sé… sus padres no demuestran afecto o algo. De entre estas tres lo más importante será la primera, pero iremos viendo también a las otras dos. El centro de la historieta es que la primera iba a irse de vacaciones a Canadá, pero se porta tan mal con su abuela -que es una mujer de vida humilde pero mucho corazón, o algo así- que sus padres deciden castigarla a que se vaya con ella -y su abuelo, claro- a pasar esas vacaciones. Como esto es una serie juvenil tenemos también a un chaval del barrio que claramente se va a convertir en novio o lo que sea de ella -la protagonista, no de la abuela. Aunque hubiera sido más interesante- y también que ella decide mentir a sus amigas -¡oh!- y seguir haciéndoles creer que está en Canadá. Total, que podemos imaginar los líos amorosos, los líos de amistad y el Aprender una Valiosa Lección. Pues bueno, no soy el público pero alguien lo será.

No tengo muy claro qué es este I Dina Händer (O) (SU) o Deliver Me o lo que sea. ¿Es un drama sobre los peligros de la Industria Criminal, sobre los peligros de la Infancia, sobre las víctimas colaterales? Desde luego no parece nada que desentonaría en el Lifetime de los noventa.  Excepto porque aquellos lo contaban en 90 minutos. En fin, una serie aburrida y reiterativa que tira de todos los lugares comunes y los más explotados de los trucos para lograr, más que nada, un aburrido sermón.

Uno pensaría que a estas alturas montar un culebrón sobre una familia de ricos y poderosos debería de ser sencillo, pero Fukuro to Yobareta Otoko (O) (JP) oフクロウと呼ばれた男 o House of the Owl, deja claro que hace falta cierto mérito. Porque, de lo contrario, habría salido mejor. Un patriarca que conduce la familia con mano dura y sin escrúpulos, el hijo más joven, lleno de recursos pero bondadosos, y toda una serie de familiares entre medias, y de empleados, y de conexiones políticas y financieras, en un piloto en el que es cierto que en todo momento está pasando algo, pero no es menos cierto que no parezca tener tensión ni utilidad real más que para apagar el fuego del momento, como si alguien hubiera decidido montar un resumen semanal de una telenovela diaria y ese apelotamiento y bandazos de los conflictos sirviera antes para mostrarnos las costuras que para otra cosa.

Más brío demuestra la igualmente llena de idas y venidas Jibaejong (O) (CS), o 지배종 o Blood Free o lo que sea, que parece más el inicio de una idea para una serie que una serie en sí. Una empresa alimentaria que comenzó creando réplicas de piel y se ha pasado a la réplica de carne, y a su alrededor una serie de conspiraciones. El problema es que no parece tener muy claro qué hacer con eso, igual que no tienen muy claro si la empresa es buena o mala, o para dónde tirar con todos los personajes que nos han presentado. Sí que tienen claro que van a montar algo de lío amoroso entre el nuevo guardaespaldas -con un pasado y motivaciones propias- y la directora de la empresa. Todo eso después de un extenso piloto en el que, como decía, no dejan de pasar cosas. Pero muchas veces con menos orden y concierto del que debería para dar la sensación de que tienen algo concreto en mente y no simplemente ir tirando a ver qué sale. Y, con eso y todo, aquí sí que consiguen que pasen cosas con un mínimo de interés y crear algunos momentos de tensión. Pero está verde, está muy verde aún.

De entre todas las novedades de la semana, y vaya semana ha sido, probablemente Jongmalui Babo (O) (CS), o 종말의 바보 o Goodbye Earth o …, sea la peor. Una extensísima duración para un piloto que parte de una idea -un meteorito se dirige hacia la tierra y probablemente acabe con la mayoría de la vida humana- que tiene dos problemas de partida. El primero es que tras una pandemia la mitad de las cosas que hacen no parecen realistas. Por ejemplo, que no les estén obligando a trabajar hasta el último día. El segundo, y casi peor, es que en este mismo Netflix hará seis meses tuvimos una magnífica serie animada que partía de EXACTAMENTE LA MISMA IDEA. Todo lo que ​Carol & The End of The World hacía magníficamente bien desde un piloto que con sus problemas y todo demostraba que se podía abordar el asunto y tirar para delante aquí pasa a ser un incidir en las mismas ideas y mostrar una histeria colectiva que ni siquiera en los momentos más obvios -los ‘negacionistas’ del meteorito- logran superar a la primera, que de nuevo lo hizo mejor. Así que lo que nos queda es una serie excesivamente larga, reiterativa y sin una trama interesante en la que queramos algo distinto de que caiga de una vez el meteorito.

Cómo estará la cosa para que probablemente sea esta Knuckles (USA) la mejor serie de la semana. No por méritos propios tanto como por deméritos del resto. Bueno, es cierto que Red Eye podría disputárselo y que Jibaejong o Briganti tienen sus momentos. Pero lo importante es que en Knuckles saben lo que quieren, saben cómo hacerlo y saben de quién tirar. Así que tenemos una aventurilla para el sector infantil/ adolescente y luego para más mayores una historieta cómic de humor de la incomodidad, Presupongo que para los que crecieran en los noventa jugando a estos juegos. Mucho de lo que vemos parece de manera directa o de manera paródica una referencia a aquellos años y sus películas -de hecho, es casi imposible no pensar en el Kingpin de los Farrelly tanto como en las escenas de bolos de El Gran Lebowsky. Dos grupos que aparentemente no podrían estar más separados demográficamente pero que está claro que se complementan en su puerilidad. Y aunque estoy claramente lejos de ser el público de cualquiera de las dos opciones resulta agradable en toda esta semana ver una serie que lo tiene tan claro.

Nuestra otra contendiente a serie de la semana es Red Eye (UK), que sigue esta extraña tendencia de intriga aérea en la que parece que estamos, pero lo hace como los thrillers británicos hacen. Comenzando por una historia contada a medias y pasando a una situación de presión, en parte dentro del avión, en parte fuera. En su contra está el inevitable armazón de Una Gran Conspiración, pero se ve que es lo que toca ahora, como el Hijack de Idris Elba. Con la diferencia de que aquí -de momento, ya veremos- no parece que vayamos a tener un secuestro aéreo, sino a un tipo que afirma ser inocente de un crimen por el que el gobierno chino (bbrrrrr brrrr malvados comunistas brrrr) le quiere de vuelta. Por supuesto los británicos hacen todo lo que les piden en el movimiento menos británico que he visto en una de estas series en siglos. Ante USA aún me lo creería, ¿pero ante China? En fin, al menos eso sirve para montar nuestro punto de partida, con una policía de Londres de padre chino acompañándole en el viaje. Y, por supuesto, toda una serie de extrañas, sospechosas o directamente exageradas situaciones. No vayas a no darte cuenta. También hay alguna nota con los participantes del vuelo, supongo que porque el género de la catástrofe aérea así lo requiere, supongo que para poder meter algún giro con alguno de ellos. En resumen, que incluso pese a esa necesidad de que detrás de todo haya una megaconspiración está claro que los británicos tienen suficientes tablas para montar una de estas y le podamos dar, al menos, el beneficio de la duda.


Presupongo que alguien mandó la idea para The Red King (AU) con un ¿qué os parece si montamos The Wicked Man pero es una serie? Por supuesto también tendrían que cambiar alguna cosa -mínima- pero el resto está ahí. Excepto, bueno, todas las canciones folk que convertían a la primera en casi un musical. El asunto es que a partir de darse uno cuenta de las más que obvias similitudes deja de preguntarse cómo avanzará la historia para preguntarse en qué se parecerá o se dejará de parecer a esta. Más aún cuando alguno de los cambios ya los realizó la versión de Nic Cage -aunque de momento no hay abejas a la vista- y no parece que tengan intención tampoco de innovar mucho, dado que es un mus tan claramente visto. En fin, decisiones.

No sé si este Swift Street (AU) busca algún tipo de público juvenil o, simplemente, que ya nos las hemos visto demasiadas veces con este tipo de series, pero lo cierto es que parece un poco desubicada en una trama general de drama criminal pero con una protagonista juvenil, casi una pícara, en su centro. El resultado es tan blando como uno podría esperar, sin tener muy claro por dónde tirar y con la historia entre hija y padre -y la deuda de este último- en el centro. Supongo que es un problema del piloto y quiero creer que en sucesivos capítulos estarán más centrados, pero lo cierto es que no me ha dicho gran cosa y lo que más gracia me ha hecho es que al final aparezca un resumen de la deuda como si fuera esto 2 Broke Girls.

Otra para la que no tengo nada bueno que decir. Espero que Wondeopul Woldeu (O) (CS), o 원더풀 월드 o Wonderful World o etc, pase de este piloto cuanto antes a algo realmente interesante, porque tenemos una hora para contarnos lo que podría haber sido una secuencia inicial de menos de veinte minutos y pasar al tema real de la serie… es mucho esperar. Más aún cuando no sabemos qué es lo que nos van a contar, ni lo que quieren hacer. Y no por falta de tiempo. Vale, la protagonista es profesora y autora superventas, tiene un hijo y un marido y se quieren, un tipo (al azar, parece) atropella al niño y ella ve cómo la justicia no cumple su papel. Pues bueno. No hay mucho crecimiento posible para la historia y todo el inicio de la misma sobraba. Estoy dispuesto a creerme que una mujer tiene éxito y ama a su familia sin tener que dedicarle media hora. En fin, yo qué sé, cada semana me sorprendo más con este tipo de decisiones que toman las cadenas. Menos mal que el número de series es limitado.


¡Libros que Salen! Ferris, «Niños de la calle», Prichard y más

¡Que entre la pila!

Lo que más me gusta son los monstruos 2 de Emil Ferris, ed. Reservoir Books

Efectivamente, la continuación de ese extraño tocho en el que, como su autora dice, las cosas no venían de una en una para hablar de un único tema, porque la vida no es así, continúa desde donde lo dejó. Así que ya podemos ir marcando en el calendario a ver con qué nos encontramos ahora.

Niños de la calle de Nguyễn Phan Quế Mai, ed. AdNovelas

Tras la estupenda El canto de las montañas volvemos a encontrarnos con Nguyễn Phan Quế Mai en una nueva historia que mira al pasado vietnamita para comprender su presente, con un inicio en la guerra, en la que vemos a las chicas de bar y a los hijos que los soldados dejaban atrás, y cómo, décadas después, algunos estadounidenses regresaban para intentar hacer frente a lo que les sucedió allí, igual que alguno de esos niños, ya crecidos, decidían buscar a sus padres. Historias humanas, de personas a las que la guerra les pasó por encima y para la que resulta complicado encontrar puntos comunes y demasiado fácil distanciarse por la etnia, generaciones, culturas o idioma.

Una noche de luna de Caradog Prichard, ed. Muñeca Infinita

Quizá la novelística galesa no sea muy conocida (aunque sí que lo sean Kingsley Amis o Roald Dahl) pero la historia que este novelista galés nos trae, sobre un pueblo minero con trabajo, hambre y religión, pero también con un grupo de niños que van a pasar a ser adultos y que aún en la magia, lírica y naturaleza. Una historia que mezcla luz y oscuridad para contar con una prosa propia y un particular sentido del humor algo que podría haber sido autobiográfico.

El familiar de Leigh Bardugo, ed. Hidra

Cuando uno (yo) escucha hablar de una novela de fantasía ambientada en el Siglo de Oro lo primero que hace no es pensar que vaya a haberlo escrito uno de los nombres importantes de la actualidad (lo primero es temerse lo peor), pero aquí estamos. Con Leigh Bardugo, autora de la bilogía de Seis de Cuervos entre otras (muchas) cosas, nos encontramos con la historia de una sirvienta que hace pequeños milagros, de su señora decidida a explotarlos, de Antonio Pérez que busca una ventaja para recuperar el favor del rey tras el desastre de la Armada Invencible, y de… la Inquisición. Porque la sirvienta tiene un secreto que guarda, entre videntes y charlatanes, y que es más peligroso que sus poderes. Su sangre judía. Sí, uno nunca sabe por dónde van a salir los giros, pero aquí estamos.

Enseñar comunidad. Una pedagogía de la esperanza de bell hooks, ed. Bellaterra

Siempre es bueno ver más libros de hooks publicarse. Y si se publican con la intención de animar a la esperanza, de hablar de la manera en la que se puede construir comunidad, aplicarla y ampliarla en la enseñanza y salirse de los sistemas tradicionales de desesperanza… pues supongo que mejor aún.

Cuchillo de Salman Rushdie, ed. Literatura Random House


El último intento de asesinato contra Salman Rushdie tuvo varios efectos, incluyendo el que escribiera un libro sobre este ataque desde un punto de vista reflexivo y ensayístico.

Nuevas crónicas de Gran Bretaña de Bill Bryson, ed. RBA
Casi una década más tarde llega a España The Road to Little Dribbling: More Notes from a Small Island, un libro en el que Bryson volvía a viajar por Reino Unido para ver cómo habían cambiado las cosas desde su anterior viaje -veinte años antes, es decir… hace unos 30 años- permitiéndole opinar sobre los cambios. Si tenemos en cuenta que sigue siendo un libro hecho pre-Brexit, pues os podéis imaginar la disonancia con la actualidad.

El manuscrito del asesinato de George Limnelius, ed. Espuela de Plata

Vuelve a publicar Espuela de Plata a George Limnelius, y tras El asesinato del fuerte Medbury lo hace ahora con El manuscrito del asesinato. Un autor de la Golden Age capaz de ofrecer un estilo distinto y un giro inesperado, con dos narraciones separadas que transcurren de forma paralela a la narración. Así, más allá de la vida militar británica y algún escenario discretamente pintoresco -una fábrica de conservas de carne en Uruguay-, aunque son los libros lo que están en el centro de estas tramas. Además de la duda de qué es la realidad, y cómo de creíble resulta.

Cultura de derechas de Furio Jesi, ed. Bellaterra

Lo más notable de este libro, que examina a qué podemos llamar Cultura de derechas y cómo se relaciona con el vacío de significado, bien por quitarlo de cosas que lo tenían, bien por pedir que se borre de cosas que la tienen, y en el que se habla también de la construcción de unas tradiciones inexistentes, de la reformulación de algunas de ellas para adaptarlas a sus gustos aunque sea podando ese significado primero, o directamente de crear nuevas que han estado ‘siempre’ para opacar a otras que siempre estuvieron pero no eran de su agrado. Lo notable de todo esto, digo, es que por actual que nos suene Furio Jesi falleció en 1980. No en vano esto es una recuperación desde aquella lejana edición de Muchnik Editores en 1989. Pero supongo que hay guerras -aunque sean de las llamadas ‘culturales’- que llevamos librando toda la vida.

El misterio de los misterios (La muerte y la vida de Edgar Allan Poe) de Mark Dawidziak, ed. Neo Person

Especialista en Twain, Dickens y el horror ‘clásicos’ -vampiros, pero no solo- Dawidziak es bien conocido, por sus ensayos sobre estos campos y por sus biografías. Así que parece normal que decidiera dedicar un libro a la muerte de Poe, y lo hiciera con una doble línea temporal. Por un lado, centrada en esos últimos días y en las distintas hipótesis que se han ido haciendo para justificar su fallecimiento con tan solo 40 años. Por otro, echando un vistazo a su breve pero muy atribulada vida. Además, claro, de proponer su propia teoría. Y lo hace en ese formato de ensayo que puede leerse como una novela.

For what is worth de Thomas Feulmer y Lisa Le Feuvre, ed. Monacelli

Una obra profusamente ilustrada que explica la evolución del arte conceptual a partir de los sesenta, y cómo sirve para comentar o cuestionar estructuras sociales, sistema de intercambio el mercantilismo, además del propio estado de Lo del Arte. Todo ello aprovechando, sobre todo, los fondo de la Colección Rachofsky. ¿Qué os puedo decir? No me lo he inventado y El arte es así.

Mister Morgen de Igor Hofbauer, ed. Desfiladero

No sé por qué pensaba yo que al croata Igor Hofbauer le habían publicado ya en España, sería alguna serigrafía porque no aparece -no veo- más registro de sus obras publicadas aquí. Así que bienvenida sea esta edición de Desfiladero de Mister Morgen, una obra oscura, con un estilo muy marcado y una paleta en negros, pero sobre todo grises y el contraste con los rojos, perfecto para la sangre y también cierta sensación de destrucción. Una obra que supongo que llevará a hablar del Black Hole de Burns como contextualización para el lector de aquí, pero que ciertamente sigue una de esas decisiones del underground de crear una obra impactante en su sencillez en tantos niveles como sea posible. Así que la publicación de esta antología de relatos, tantos años después de su edición original, merecerá por lo menos que le echemos un ojo.

Los países de Amir de Séverine Vidal y Adrián Huelva, ed. Nuevo Nueve

Amir es un refugiado, un inmigrante que ha tenido que huir de su país y que ha acabado en Francia. Tras su última desgracia ha tenido la suerte de que Solange le acoja con su marido e hijos. Marcel, el racista -entre otras cosas- padre de Solange no se lo va a poner fácil. Pero cuando el restaurante que regenta junto a Héléna, la hermana de Solange, se ve en necesidad Amir se ofrecerá a echar una mano en la cocina. Y, a partir de ahí, las situaciones se sucederán.

Nos leemos.


Una cosa os tengo que decir de Blue Ridge (USA). Existe un canal llamado Cowboy Way Channel. Así que The Cowboy Channel, el antiguo Family Net y antes aún National Christian Network, parece que tiene algún tipo de competidor. Claro que esta sale del grupo INSP o The Inspirational Network. Quiero decir. Pero bueno, que estos son un canal más centrado en westerns que 13 TV (eh, espera, quizá…) con todo tipo de series y películas. Así que parece que les han convencido de aprovechar para hacer la serie tras el ¿éxito? de la película en la que se basa. Y que si creéis que es una variación entre el misterio -un decir- y la acción -lo de antes- de Walker hecha por la agrupación del pueblo. Y si compararla con Walker y que salga perdiendo ya es malo imaginad si se me hubiera ocurrido hacerlo con, digamos, Justified. En fin, decisiones fueron tomadas y, mira, por lo menos estos le ponen ganas aunque no tengan de nada más.

No sé bien por qué Netflix se avergüenza de su novedad israelí Bros (O) (IS) hasta el punto de no ponerle ni trailer… pero estoy seguro de dos cosas: De que hay una historia detrás. Y de que es mejor que la serie. Porque la serie da exactamente lo que parece, dos señores de mediana edad señoreando. Hasta el punto de que incluye un partido de fútbol como parte del motor de la trama y de que sus aventuras prometen llevarles a lugares poco aconsejables. Lo único que les falta es tener que quedarse con un grupo de niños sin ser ellos nada de esos. Pero aquí han decidido eliminar a los niños, quizá por su idiosincrasia nacional. Total, que una serie que nadie parecía tener muchas ganas ni de hacer ni de emitir ni, desde luego, de promocionar. En fin, Netflix, lo entiendo pero lo comprendo.

El que tiene tablas no se ahoga. He dicho tantas veces esta frase que me parece mentira seguir usándola aún. Pero es que Dinner With the Parents (USA) parece la viva encarnación de la idea y el sentimiento. Porque esta adaptación de Friday Night Dinner -que ya requería de un gusto por cierto tipo de comedia especial- tensa aún más la cuerda con una americanización de los guiones que hace más mal que bien, convirtiendo a los personajes originales en más estúpidos, malévolos e insoportables de los que los originales eran. Que ya es difícil. Por suerte para la serie la persona que se encargó del casting logró a unos magníficos actores –Carol Kane está incomparable haciendo, básicamente, de Carol Kane– que tiran todo lo que pueden de la barca. La barca no tiene mucho hacia donde tirar, pero supongo que a alguien le interesará.

Es curioso cómo a veces uno se encuentra series que parecen hechas por imitación de lo que se hace en otra parte, por ejemplo esta Friends Like Her (NZ) que casi pensaría uno que es inglesa de no ser porque muy obviamente no lo es. Comenzando por el terremoto con el que abre y continuando por otros varios neozelandismos como el negocio de viajes en helicóptero de una de las familias protagonistas. Y, sin embargo, parece creada mirando de reojo… ¡incluso en lo del terremoto del principio! No porque empiece allí y vaya creciendo sino porque parece pensado para agarrar al espectador y justificar un cambio en una situación que no conocemos inicialmente pero que ya nos van contando: Dos amigas casadas con unos hermanos, una de ellas -ya madre- accede a ser ‘madre subrogada’ de la otra para que puedan tener hijos. Pero en el terremoto una ve su suerte hundirse mientras que la de la otra está en las nubes. Esto hace más no tanto por sacudir las cosas -que también- como para que ambas se den cuenta de cosas que parecían estar ahí pero habían decidido ignorar. Y es, por supuesto, con una sensación ominosa como se cuentan. Porque los cambios que vienen parecen tan centrados en este ahora como en todo lo que llevan juntas y, por supuesto, en algún tipo de suceso del pasado común. Y lo hacen, tanto en el guión como en la actuación, con más oficio que talento, sin destacar, pero permitiendo una historia de esas que puedes tener de fondo durante la tarde de un fin de semana.

Para ver el trailer hay que ir aquí que es una decisión, sin duda.
Supongo que lo más importante de Gurimu Kumikyoku (O) (JP), o グリム組曲 o Gurimu Kumikyoku o Las Variaciones Grimm o como hayan querido llamarlo, son lo que ha pasado fuera, lo que pasa dentro, y cómo interaccionan. Lo que ha pasado fuera es una especie de historia extraña: Wit Studios, o George Wada, juntaron a Netflix para emitir la serie, a Michiko Yokote para escribirla y a las CLAMP para diseñar los personajes, con la idea de coger los cuentos clásicos de los Grimm y darles un giro que, al menos en este primer capítulo, mueve hacia el thriller o el terror. ¿Qué os voy a contar? Lo de convertir cuentos clásicos en versiones terroríficas tiene ya toda una historia detrás. Y visto ya lo de fuera y las relaciones con los de dentro supongo que toca comentar la serie en si. Que no deja de ser -en su piloto- una bastante peculiar aunque mínimamente divertida versión de la Cenicienta en la que la forma de comportarse de la susodicha es realmente lo más peculiar, mientras que el resto de situaciones… bueno. Además de eso diremos que las CLAMP han hecho el diseño de personajes (de algunos personajes, sospecho) pero ya. La animación es… en el mejor de los casos rudimentaria. Los guiones están cogidos con pinzas. Todo lo cual me lleva a pensar que ha sido un golpe genial. Tienen un nombre bien conocido de reclamo para pillar a Netflix y tienen a Netflix para darle relevancia. Que la serie en sí sea una chorradita que podría haberse resuelto en un par de páginas por las propias CLAMP con bastante más talento solo demuestra que, a veces, lo importante para hacer negocios es querer hacerlos. Porque como serie esto no tiene mucho interés, pero como negocio… les ha quedado niquelado.

El otro día teníamos la magnífica Dinosaur, con un piloto de hace años que por fin se convertía en serie, esta semana tenemos Mammoth (UK). Que repite el juego de lo del piloto de hace años. Pero con menos… de todo. La decisión de sacar a un profesor congelado en los años setenta y revivido ahora y centrar el humor en esa diferencia entre lo que era ‘normal’ en 1979 y lo que pasa en 2024 es… bueno… siendo amables diremos que no tiene demasiado recorrido. Como, además, lo hemos visto mil veces y tampoco es que aquí parezcan tener nada mucho mejor que aportar… pues en fin. Supongo que las decisiones de la BBC funcionan también así.

Entiendo las ganas de hacer una serie como  La Partitura Secreta (O) (MX) para acabar haciendo exactamente la misma serie que uno podría esperar de Disney. Vale, el punto de partida es básicamente El Capitán Planeta pero sin ecologismo: Un grupo de chavales se encuentra con algo que les da poderes, cada uno distinto, cada uno con su marca. Todos ellos parecen tener un destino común o algo así. Además hay malos malosos -claro- que conspiran para hacerse con el poder. Como esto es Disney pasa dentro de una Academia de Música. Como es Disney, además, lo hacen con un estilo más cercano a una sitcom que a algo de acción, drama o aventura. Con momentos absolutamente bochornosos de personas poniendo los ojos bizcos y desmayándose. Es de esperar -yo espero- que esta especie de Super-Músicos de Bremen acaben teniendo que conjugar sus dos facetas mientras investigan el secreto detrás de estos poderes que, sin duda, estará oculto en la propia academia. Que aquí más que Dark es un tanto tontorrona. Pero bueno, imagino que algún público tendrá porque en Disney Channel probablemente lo hubiera tenido.

Es curiosa esta The Spiderwick Chronicles (USA). Está claro que alguien se ha leído los libros. Casi tanto como que ha decidido no hacerle mucho caso. Porque decidir pasar -al menos un mucho mayor peso- el protagonismo al villano -interpretado por Christian Slater, que supongo que es lo que hace que esto pase- y cambiar varias de las cosas de los protagonistas… bueno. Son decisiones. Que podrían tener un motivo razonable si se nos hiciera ver así, pero que frente al naturalismo con el que se nos muestran otros asuntos casi parece una decisión bien porque la idea original se acercara y alguien decidiera evitarse problemas, bien porque alguien pensara que una serie de libros de la primera mitad de los dosmiles que tuvieron una suerte de metacontinuación y una película adaptándola de alguna manera también ya para finales de esa década, podría tener algún tipo de efecto llamada. Lo cierto es que es difícil saber por qué Disney renunció a seguir con la producción -está lejos de ser peor o mejor que otras cosas, como su Percy Jackson, por ejemplo-  o cómo acabó en Roku -aunque es cierto que Roku se está convirtiendo estos últimos años en campeón mundial de los fichajes por rebote- pero aquí estamos. Podría ser peor… Podría ser mejor.. Es.

Empezaré diciendo que The Sympathizer (USA) me parece un gran libro, y no esperaba yo mucho de su adaptación. Estaba equivocado, claramente. No solo me parece que hace un trabajo impresionante como adaptación, también para transmitir esa forma de contar una historia y de gestionar tanto los ‘cómos’ como los ‘porqués’. Lo hace de una manera tan brillante que los dos peros que le puedo poner no solo son menores, además el primero -esa sensación de cuando en cuando de estar regodeándose en ser ‘televisión de culto’, ‘televisión elevada’, ‘televisión para ganar premios’- es casi inevitable y el segundo -un Robert Downey Jr. tan a tope con su trabajo que casi parece la parodia que interpretaba en Tropic Thunder y que demasiadas veces distrae del resto- supongo que es testigo de cómo ha decidido implicarse y tirar de una obra, supongo -de nuevo- que pensando que sin un ‘gran nombre’ iba a pasar desaparecida. Y sería una pena, porque no estoy muy seguro de que vaya a gustar a todo el mundo, pero sí que creo que es un hallazgo que puede servir para demostrar mucho de lo que puede hacerse en televisión.

Este paso del auge del True Crime al auge de las adaptaciones más o menos afortunadas/ cercanas/ fiables del True Crime está tan cerca de dar la vuelta y regresar a las miniseries Basadas en Hecho Reales que cualquier día nos encontramos allí de nuevo. De momento este Under the Bridge (USA) es un paso decidido en esa dirección, porque ni lo que cuenta tiene mucho interés, ni el suceso es realmente notable, ni los actores hacen más allá de lo correcto por mucho ‘pensábamos que se iba a llevar el ÓscarTM pero no’ que tengan entre sus filas. Hablaba antes de que la serie neozelandesa se había fijado muy claramente en las inglesas para lo que estaban haciendo, en este caso está claro que saben lo que son pero no se preocupan en imitarlas. Todo lo que recuerda a ellas parece más propio de algún producto lateral que a algo propio. Incluyendo el punto de partida sobre algo así como unos chavales influidos por el ‘gangsta’ y decididos a ejercer su posición teórica o yo qué sé sobre una compañera que está en una situación peor que la de ellos, como si esos ‘malvados jóvenes con su peligrosa música’ fueran algún tipo de salvajes dentro de la sociedad. En fin, un desastre.