¡Libros que Salen! King, «Mar en calma y feliz viaje», Hazelwood y más

¡Que entre la pila!

Si te gusta la oscuridad de Stephen King, ed. Plaza & Janés

Pues aquí estamos, con el nuevo King de turno. Esta vez toca recopilatorio de relatos. Así que ya sabéis.

Mar en calma y feliz viaje de Bette Howland, ed. Tránsito

Tras haber leído El Pabellón 3 o Cosas que vienen y van supongo que es normal querer leer más de Howland. Así que esta antología con dos ‘nouvelles‘ y nueve relatos que tienen su centro en Chicago y en los años setenta. Y en ellos tendremos temas familiares de familias, de enfrentamientos, de problemas con los que muestra no solo todo a lo que se enfrenta la gente -del racismo al matrimonio pasando por la opresión del sistema- iluminándolo con un humor amargo y tenso.

No es amor de Ali Hazelwood, ed. Contraluz

Llega la nueva novela romántica de Hazelwood y, aunque el título no lo diga, sigue estando en el mundo de la ciencia. En esta ocasión es una ingeniera biotecnológica que trabaja en ciencia de los alimentos, hasta que una empresa decide hacer una adquisición hostil en la que -en efecto- un atractivo representante aparecerá como la mayor amenaza. A partir de ahí las leyes de la atracción -y de las novelas románticas- harán el resto en una cuenta atrás por el destino de las empresas.

Memorias de La Bella Otero de Carolina Otero, ed. Renacimiento

La -al menos teóricamente- autobiografía de Carolina Otero tiene un poco de todo lo que hacía falta a principios del S XX. Aparecida con su nombre como firma a mediado de los veinte, peor en Francia, podemos discutir si lo que se cuenta aquí es la realidad o la leyenda. Porque lo cierto es que todo indica que lo que esta artista -bailarina, intérprete, cantante- que subo subir y establecerse entre lo más granado de la sociedad parisina, y conquistar a distintas casas reales eutopeas, convirtiéndose en una forma magnífica pero controvertida de cortesana. Pero esto es lo que ella -o al menos bajo su supervisión- quiso que el mundo pensara de ella. Y, a veces, eso nos dice tanto de la persona como una versión ramplona de la cronología de datos del registro civil.

El Círculo Sáfico: Lesbianismo y bisexualidad en el Madrid de principios del siglo XX de Paula Villanueva, ed. Levanta Fuego

Este es un ensayo que podría haber sido contado de muchas otras maneras, porque la existencia a principios del S. XX de ese Círculo Sáfico madrileño en el que se podía encontrar a Elena Fortún, Rosa Chacel, Victoria Kent, Carmen Conde o Victorina Durán; y en el que la vida clandestina trataba tanto de charlas y discusiones como de relaciones privadas e ideas compartidas, podría haber sido la base de una novela (histórica, romántica, de tesis) pero se ha decidido por un ensayo que permite capturar todas esas ideas permitiéndonos acercarnos a ese mundo rodeado -casi asediado- por su contexto exterior.

El lazo roto (Leyendas de los héroes Cóndor 2) de Jin Yong, ed. Salamandra

Para los que aún se acuerden: En 2021 salió El nacimiento de un héroe, el primer volumen de la -llamémosla así- wuxia Leyendas de los héroes Condor. Supongo que habrá gente esperándolo.

El Club de las Damas Maleducadas de Alison Goodman, ed. Roca

Aquí estamos como esta nueva obra que mezcla una historia de época, misterio, un poco de humor… Parece que ahora es esto a lo que estamos pero, bueno, hemos estado a cosas peores.

Tomates verdes fritos de Fannie Flagg, ed. Capitán Swing

Hace más de una década ya de la última edición de esta novela en España -en RBA, si no me he saltado ninguna- y sigue siendo una alegría ver esta historia de amistad, resistencia y… cocina alternativa. Dos mujeres hablan, una es de mediana edad, la otra es anciana. Le está contando la historia de su vida, la historia de dos amigas a finales de los ’20s. Así, entre el presente y el pasado, hablando de la discriminación a la mujer, el racismo, la homosexualidad, la miseria o el alcoholismo, y haciéndolo desde un optimismo desbordante, van demostrando cómo abordar la realidad y, sobre todo, cómo calentar el corazón.

Piñata de Leopoldo Gout, ed. Harper Collins Ibérica

Renovar un monasterio colonial para convertirlo en un exclusivo hotel puede parecer buena idea, al menos hasta descubres que podía haber una buena razón para que estuviera allí. Eso lo descubre -por las malas, claro- la protagonista, afincada en Nueva York pero que regresa a México para encargarse de la obra y, de paso, para que sus hijas adolescentes conecten con sus raíces. Pero esas raíces pueden ser más oscuras de lo que parecen y lo que en Tulancingo parecía ominoso en Nueva York parece una catástrofe inminente. Y es que a veces olvidamos que las piñatas no solo trata de disfrutar rompiendo algo en pedazos, también de lo que sale de esa destrucción… y sobre lo que los niños se abalanzan.

Incendiary: Los poderes de los Morias de Zoraida Cordova, ed. Puck

Ya conocemos a Zoraida Cordova -por ejemplo, de La herencia de Orquídea Divina o la trilogía de Brooklyn Brujas– pero es que esta vez es personal. Bueno, no exactamente ‘personal’, pero cuando te ponen la historia fantástica en Andalucía, se enfrentan al Sangrado Prince y la protagonista se llama Renata Convida. ¡Pues claro que tenemos que meter aquí esta historia sobre una Robari -os juro que ese es el nombre de su pueblo- que finge trabajar para el rey pero, en realidad, apoya a la rebelión mientras investiga los misterios misteriosos de su pasado. Su pasado de él, de ella y del país.

Una voz en la noche de Carlos Giménez, ed. Reservoir Books

Lo nuevo -un decir- de Carlos Giménez es una adaptación y pico. Dos obras de W. H. Hodgson con su terror merinero, una más larga, Una voz en la noche, la otra no tanto, La nave abandonada, ambas en esa mezcla de misterio, aventuras y horror que hicieron conocido a Hodgson.

Daño cerebral de Shintero Kago, ed. Ponent Mon

Continúa la edición de los cómics de Kago por parte de Ponent con estas cuatro historias de misterio y muerte en la que el aspecto fantástico muchas veces es menos aterrador que el humano. Por supuesto con la crítica casi satírica que caracteriza al autor.

Veil de Kotteri, ed. Planeta Cómic

Con un muy notable estilo gráfico que lleva a cierta tendencia a convertir el manga en libro de ilustraciones, esta especie de historia romántica entre una joven que decide irse de su mansión y un policía que le ofrece una ocupación, pero centrándose sobre todo en los pequeños momentos de la vida de estos protagonistas. Una obra bonita de ver sobre todo, vaya.

Gintama de Hideaki Sorachi, ed. Planeta Cómic

Una exitosa serie que mezclaba una parte histórica de samuráis con otra de extraterrestres y, por supuesto, con un peculiar sentido del humor. No sé yo cómo le irá en España, más aún teniendo en cuenta que el anterior intento de publicación -si la memoria no me falla- fue la de EdT. Pero supongo que hay cierto sentido en ver si este éxito de principios de los ’00s tiene aún tirón.

Incendios de Breena Bard, ed. Maeva

Un cómic juvenil que sirve para acercarse a una realidad. La protagonista y su familia tuvieron que mudarse tras un pavoroso incendio. Ahora, en su nueva ciudad, no entiende por qué sus padres se manifiestan contra el cambio climático hasta que se une al club de medioambiente de su colegio y empieza a comprender como muchos de esos hechos están relacionados.

Nos leemos.


No sé quién pensó que Ariel: Mermaid Tales (USA) tenía que hacerse, pero no tiene pinta de que sea la gente que se ha encargado de ella. Porque está claro que nadie tenía muchas ganas. Son episodios muy cortos y con eso y todo casi parecen anuncios de unos juguetes que aún no existen, con una mezcla de absolutamente ninguna sutileza en lo que presentan con incluso menos cuidado en crear una historia o un trasfondo o algo. Pero en fin.

Es una pena que Austin (AU) se quede tan a medias porque hay buenas ideas e interpretaciones en mitad de una serie que parece improvisada y no de la manera buena. Más bien como «He tenido esta ocurrencia, a ver si podemos hacer una serie». Y, claro, poder se puede hacer. Pero se nota que los actores están tirando de un carro sin ruedas.

Supongo que las buenas intenciones de Dxktexr khilmæks pucchâ phâ seîyw (O) (TA), o ดอกเตอร์ ไคลแมกซ์ ปุจฉาพาเสียว o Doctor Climax o…, es lo más interesante.. Porque parece llegar un poco tarde a la fiesta de series sobre sexo/sexología que hace un par de años tuvimos con Minx y Sex Education y que casi podríamos rastrear a Masters of Sex. La diferencia es que aquí vivimos una especie de todas las anteriores porque tenemos por un lado la reivindicación de un consultorio sexológico más un contexto que va más allá de lo sentimental.Total, que supongo que habrá algún público, bien porque el interés sea ver cómo andaban en Tailandia, bien porque la idea de un género como tal etcétera.

Sorprendentemente bien este The Fairly OddParents: A New Wish (USA), aunque en realidad es la serie antigua que ha hecho un par de ajustes -parece que han aprendido del espanto de versión en imagen real- cambiando la animación no a un 3D -por suerte- sino a un extraño nuevo estilo. con mezcla de texturas que hace algo por actualizar las cosas. Igual que lo hace la decisión de alejarse de Dimmsdale a favor de Dimmadelphia, cambiando el entorno de ‘pueblecito’ por el de ‘ciudad’ y pasando el protagónico a una joven afroamericana. Solo tres personajes de la original parecen haber regresado, aunque no me extrañaría que en algún momento aparezcan alguna cara familiar. Pero, de momento, la idea es establecerlos. Y lo hace de una manera sencilla, clara y que funciona tanto si conocías la anterior serie como si no. Casi diría que es un ejemplo modélico de cómo hacer un reboot sabiendo mantener cosas antiguas y traer las nuevas, sin dar por hecho cosas ni sobre-explicarlas. Una sorpresa, ya digo.

Hay algo en el fondo de Joko Anwar’s Nightmares and Daydreams (O) (IN) que hace que me acuerde de otra serie antológica de terror. De Garth Marenghi’s Darkplace, concretamente. No la parte del humor, me temo, sino la de tener más voluntad de hacer una serie que medios. Bueno, y probablemente las opiniones sobre que solo los cobardes usan el subtexto. Así que aquí estamos, con una verbena con efectos digitales y alguno no-tan-digital, algo de gore por las risas y, en general, algunas ideas más apuntadas que apuntaladas. Supongo que quienes hayan visto alguna de las otras películas de terror del director de cine indonesio tampoco se sorprenderá demasiado. Pero en estas versiones el que duren alrededor de los cuarenta y cinco minutos, sin llegar a la hora, las hace más simpáticas.

He tenido que ir a mirar los antiguos de esta serie porque estaba convencido de haberlo visto ya. Pero no, es que en estos últimos años hemos visto Atracción Fatal, que en lugar de esa parecía esta Presumed Innocent (USA). Pero esto, bueno… han decidido separarse del libro y la película, no sé si para sorprender o porque los años pasan, pero el paso a película sorprendentemente hace que de la sensación de que no tiene suficiente material y tiene que estirarlo. Eso y que mucho tiene que gustarte el protagonista -y yo no soy esa persona- para aceptarlo. Pero supongo que al menos no es tan espantosa como la adaptación barra remake de American Gigolo. En fin, supongo que en unos meses iremos viendo los de Instinto Básico y Análisis Final. A ver a qué se parecen.

No sé si Snoopy será kitsch, naïf o, incluso, camp. Sí sé que Snoopy Camp (USA) es una serie encantadora y recomendable aunque tenga un problema clásico. No presenta a la gente porque da por hecho que ya sabes quiénes son y cuáles son las circunstancias. No explican los contextos ni hay presentaciones en absoluto. Fuera de eso, hay multitud de adaptaciones de tiras e historias, más o menso claras, y un fondo entrañable que se va desarrollando mientras los humanos van pasando por allí con sus cosas más o menos infantiles. Supongo que si alguna vez has visto especiales o series, o has leído los cómics que todo puede pasar, sabes por dónde van los tiros. Incluso aunque, como aquí, hayan decidido ponerlo en un campamento de verano.


¡Libros que Salen! Solar, «La guía de los Baldíos para viajeros precavidos», Myles y más

¡Que entre la pila!

El buzón de las impuras de Francisca Solar, ed. Umbriel

La autora chilena Francisca Solar de la que ya hemos tenido oportunidad de leer algunos libros como La vía Damna o Los últimos días de Clayton & Co., nos cuenta ahora una historia que -en teoría al menos- no pertenece ni al fantástico ni al terror. En su lugar nos cuenta la historia de unas mujeres que perecieron en un pavoroso incendio, uno en el que la Iglesia estaba tan por medio como las clases altas chilenas, hasta el punto de que se cerró la investigación casi sin hacerla primero. A partir de ahí llega esta obra, con dos personajes centrales ficticios, usados para la reconstrucción de un proceso real en el que el lugar de las mujeres y su sumisión dentro de la iglesia tenían una parte tan importante como esa caja que sobrevivió en la que ellas se confesaban: El buzón de las impuras.

Chelsea Girls de Eileen Myles, ed. Las Afueras

Una de esas obras capitales de la literatura queer estadounidense que, sin embargo, han tardado en llegar a España. Cercana a la biografía en su interior, con la autora narrando su juventud en la Nueva York de ’70s y ’80s dentro de la escena underground con el consabido drogas, alcohol y sexo. Una historia agridulce al que ayuda el humor propio de la autora para presentar la lucha entre su familia conservadora y sus deseos de libertad y rebelión.

La guía de los Baldíos para viajeros precavidos de Sarah Brooks, ed. Umbriel

Una nueva autora con una propuesta peculiar, y es que en esta historia ambientada en el S XIX nos encontramos con un mundo lleno de prodigios y con un tren transiberiano, la única manera de acercarse a los páramos y sus moradores. Un viaje que ha estado interrumpido porque algo sucedió a los últimos viajeros… aunque ni estos logran recordar el qué. Pero ahora se reabre, con una serie de personajes que se suben a él lo hacen por distintos motivos: una mujer doliente, un naturalista caído en desgracia, un polizón o una pasajera que parece tener un propósito oculto para su viaje. Una oportunidad de mezclar fantástico, thriller, terror y, claro, gótico. En un tren.

La turista de Yun Ko-eun, ed. Reservoir Books

Una parodia sobre el turismo por parte de una autora surcoreana que muestra una visión de la irresponsabilidad del mismo casi tanto como de los que buscan lucrarse con estos turistas que nunca parece saberse en qué se detendrán.

Los niños están mirando de Laird Koenig y Peter L. Dixon, ed. Impedimenta

¿Hasta qué punto son inocentes los niños? Sin duda los lectores de La chica que vive al final del camino pueden imaginar la respuesta, y es que estamos aquí de nuevo con Laird Koenig, esta vez toca recuperar su primera novela en la que le acompañaba el guionista Peter L. Dixon (conocido por Danger Bay sobre todo, pero que transitó la televisión de los setenta y ochenta con soltura) y en la que tenemos a cinco pequeños mocosos, insufribles y racistas hijos de unas estrellas de cine que les han dejado solos con la niñera. Pero… ¿Dónde está la niñera? ¿Qué está pasando ahí? ¿Por qué los adultos se empeñan en interferir? Especialmente ese tipo que va por las noches a mirar por las ventanas. Al fin y al cabo, ¿qué pueden haber hecho cinco niñitos por muy insoportables que sean? ¿Quién les podría desear algún mal? ¿Quién puede matar a un niño?

Cuentos de amor y muerte de Daria Pietrzak, ed. Dilatando Mentes

Nuevo libro de Pietrzak, esta vez toca relatos. Una colección de ocho en la que da vueltas a sus temas habituales en los que el horror y el dolor están, pero también un acercamiento al amor, a los secretos guardados, a las sombras que crecen detrás de los ojos y que son parte de lo que constituye la oscuridad. Todo para ofrecer una mirada, distinta pero no mucho, de lo que ya esperamos de esta autora.

Amor y otros desastres de Sophie Kinsella, ed. Newton Compton Editores

Tanto tiempo más tarde y aquí tenemos a Kinsella de nuevo, con una nueva comedia romántica en la que una mujer estresada decide tomarse unos días para ir al hotel al que solía ir de vacaciones con su familia cuando era pequeña, un encantador hotelito junto al mar… solo que es temporada baja, el tiempo es frío, el hotel se encuentra algo desmejorado y el otro huésped del hotel le parece insoportable. Así que ya vemos cómo en sus nuevas obras Kinsella intenta recuperar aquella chispa del pasado.

Anarquía y perros viejos de Colin Cotterill, ed. Amok

Pues aquí estamos, ya con la cuarta escena de la serie del Doctor Siri Paiboun, que sigue en su papel como forense nacional de la República Democrática Popular de Laos en 1977 pero que esta vez se va a encontrar con un complot para derrotar al Politburó, y lo hace como todo: Reluctante, rodeado de amigos y allegados aparentemente tan poco convencionales como él, con mucho humor y explorando la parte humana -pero también la histórica- de un país revolucionario y rural.

Historia no oficial durante la hipotética Transición: el caso Vídeo-Nou / Servei de Vídeo Comunitari de Daniel Gasol, ed. Rayo Verde

Un caso real que recuerda que no todo es como se intenta que lo recordemos. Porque el colectivo anarcosindicalista Video-Nou, en activo entre 1977 y 1983, organizó durante la Transición ese Servei de Vídeo Comnitari, lanzado en 1979, un servicio de historias y noticias al margen de la oficialidad, uno que sirviera a los vecinos para estar informados de lo que los medios -por supuesto los escasos canales y los muy dominados periódicos- no contaban, mediante una propuesta que pretendía difundir el vídeo como manera de transmitir el conocimiento, de expandir el vídeo y favorecer la televisión local. Pero esa misma situación casi-al-margen y esa necesidad de la oficialidad de controlar la información rápidamente chocaría con su proyecto. Y de eso, precisamente, trata este libro.

Él/ Ella/ Elle de Schuyler Bailar, ed. Tendencias

El divulgador, autor y nadador Schuley Bailar ha escrito un libro que va más allá de sus experiencias como hombre trans, para ofrecer una guía -que en parte podría servir como introducción- que explica que no es una elección, habla de los pronombres y su importancia, de la utilidad y necesidad de la cirugía de afirmación de género o por qué el deporte es bueno para todes les niñes, trans incluides. Una obra escrita desde la confianza y el cariño, tanto para todo el mundo.

Cumpleaños total (8, Leñadoras) de VV.AA., ed. Sapristi

Dos años llevábamos sin noticias de nuestras leñadoras -más o menos- pero aquí estamos de nuevo.

Maelstrom: Príncipe del mal de Lorian Merriman, ed. Astronave

Maelstrom es un Príncipe del Mal, un Demonio. Se dice que le colocaron en la cuna del heredero al trono, intercambiándole, para que los demonios pudieran hacerse fuertes en el reino. Empezando por la regente, su madre. Pero… Ni todas las leyendas son ciertas, ni todos los planes salen como se esperaba. Porque Maelstrom se aburre. Se aburre tanto que cuando se encuentra con una joven que pretende derrocarle portando la Espada de la Virtud decide que la Resistencia parece más divertido que seguir viviendo en el Castillo. A partir de ahí tendremos humor, aventuras, acción y… Magia negra.

El acuanauta de Dan Santat, ed. Astronave

Animales cautivos, un padre desaparecido y, por encima de todo, un parque marítimo en el que ocurren cosas. Con ese entorno es casi normal que una banda de criaturas -un cangrejo, una tortuga y un pulpo- esté pilotando un viejo traje de buzo para intentar hacer justicia. Y así, con humor y amor, habla sobre la naturaleza, el duelo, la amistad o la ciencia… entre otras muchas cosas.

Los Piratas Cuatropatas de Jack Henseleit y Chris Kennet, ed. B de Block

Dentro de la literatura infantil/juvenil se hace esta historia que mezcla perros y piratas, ¿qué más podemos decir sobre la serie que no sea claramente obvia?

Despierta, naturaleza de Karen Jameson y Marc Boutavant, ed. Coco Books

Tras el éxito de Sueños del bosque, un libro pensado para ir despidiéndose a la hora de dormir, nos llega este Despierta, Naturaleza en la que podremos ayudar a despertar a los más pequeños a la vez que vemos todos los animales, plantas y demás, y les saludamos en la mañana. Como siempre, con el buen hacer de Karen Jameson en lo escrito y, sobre todo, las ilustraciones de Marc Boutavant (bien conocido por Perro apestoso) creando un entorno divertido y con mucha acción, ¡que para algo nos estamos despertando!

Nos leemos.


Café para muy cafeteros este, The Acolyte (USA) y a mí no me gusta ni el café.Con un inicio bastante meh para cualquiera que haya visto un mínimo de acción en estos años, y un contexto de ‘cien años antes del imperio’ que podemos notar en que… hay un letrero que nos lo dice, pasamos a presenciar un asesinato bastante ridículo. Supongo que si estás suficientemente dentro de estas cosas puedes pasar todo lo demás por encima y probablemente encuentres algo de sentido. Porque dan por sentado que es algo conocido e interesante ‘a priori’ que se olvidan de construir nada de interés para el espectador que no venga ya predispuesto de casa. – Lo que es irónico teniendo en cuenta que es el problema general con las series de Marvel… o con las anteriores de SW. ¿Cuántas veces puede golpearse con la misma piedra una empresa?-. Sorprendente sobre todo cuando ves a la gran mayoría de series espaciales recientes –Beacon 23, Killjoys, Vagrant Queen, Intergalactic… – dedican tantos de sus recursos precisamente a eso. Pero en fin. Supongo que esto es lo que tenemos y que es lo que, como en el caso de los supes, llevará a los ejecutivos a preguntarse por qué el público de esto tiene una media de edad tan alto.

Debe de estar dando buen resultado esto de las vidas de los diseñadores porque Disney nos trae ahora Becoming Karl Lagerfeld (O) (FR) que tiene la suerte de que haya si no menos nazis al menos más discretos que los de la serie aquella de Saint Laurent y Channel. Brühl hace lo que puede con el personaje central, pero va todo bastante sobre raíles. Supongo que para los que sean espectadores de este tipo de temas les valdrá. No hay mucho más. Tampoco hay mucho menos. Supongo que les tendrá que valer.

Una historia que ya conocemos -y que tampoco tiene mucho más que rascar, al menos no contada así- puede mejorarse mucho con buenos actores. Eso es lo que ocurre con Clipped (USA) en la que Jacki Weaver, Laurence Fishburne, Ed O’Neill y Cleopatra Coleman están dispuestos a defender sus personajes, y sus posiciones, como si hubieran decidido ganar premios todos ellos. Es una pena que la parte racial parezca más anecdótica que la culebronesca, aunque no me sorprende. Y al menos se notan las pretensiones en que está rodada con cierta gracia, intentando gestionar la parte de ‘escandalo’ con la -muy limitada- deportiva.

Siempre es una alegría que le den un hueco a Julio Torres, lo fue en Los Espookys, que co-creó junto a Ana Fabrega y Fred Armisen, y lo es en este Fantasmas (USA) que pierde el poco intento de que la serie tuviera algo parecido a una trama a favor de una serie de sketches que van entrando y saliendo, vehiculados alrededor del surrealismo y la intensidad de Torres. Además de incorporar una buena cantidad de cameos famosos, como si hubieran decidido que eso era lo que hacía falta para mantener la serie con vida. No sé lo que durará, probablemente les implicades tampoco, pero que alegría ver algo así, con sus segmentos mejores o peores, pero siempre con ideas que se abren camino incluso en las que podrían ser descartes del SNL. Solo por MELF ya ha merecido la pena ver este piloto. De verdad, qué alegría de semana después del erial de mayo.

No tengo muy claro si este Hairak (O)(CS), o 하이라키 o Hierarchy o…, es una versión oficial o extraoficial de Élite. Pero que esté en Netflix supongo que no es casualidad. Es curioso ver cómo parte de un punto común -una muerte misteriosa- y cómo tacha algunos puntos -un colegio de élite, fiestas y excesos, poca ropa en cuanto es posible- mientras que se cortan con otra -el sexo, básicamente- y cambian algunas -la organización temporal, por ejemplo, o la manera de gestionar las diferencias de clases- así que si no se trata de una adaptación sino de una serie independiente… bueno, digamos que el impacto es notable. ¿Y por lo demás? Pues exactamente lo que os podéis imaginar, para lo bueno y lo malo. La verdad es que la intriga es tirando a mínima porque en este piloto es más importante abocetar a los personajes y dejarnos claro el contexto y las interacciones. Así que bueno. Podría haber sido un poco más coreana, pero será que no soy exactamente su público.

Pues aquí nos encontramos, con una de las mejores series del año y, a la vez, todo un ejemplo de terrorismo emocional. Lost Boys and Fairies (UK) es ese raro caso en el que se mezcla el drama con el humor de manera que aparentemente lo uno y lo otro vayan de la mano. Y también es un ejemplo de serie inglesa, porque solo tiene 3 capítulos. No necesita más. El tema parece sencillo: Una pareja gay inicia los trámites de adopción. Uno pensaría que nos van a contar los trámites incesantes, las penurias y problemas; que mucho de lo que iban a enseñar son de esas cosas que ya hemos visto y, a veces, podemos predecir. Y es verdad que lo hacen. Pero no es lo que más importa. En el primer capítulo nos muestran a todo un reparto de personajes -magníficamente interpretados, el día que se descubra cómo logran los actores infantiles los ingleses probablemente tengan que intervenir las autoridades- y logran que empaticemos con ellos, nos muestran una veracidad, un cariño, una vulnerabilidad y una determinación, hay drama pero también comedia. Así que ahí estaba más que dispuesto a recomendarla. Luego me vi los siguientes capítulos, que no van por donde esperaba pero mantienen todas sus virtudes. Que serie más dura y más bonita. Que extraña situación de haber logrado capturar cada parte. Es como si hubieran visto el año pasado In our Blood y hubieran entendido todo lo que hacía que funcionara y decidido aplicarlo a una historia completamente diferente, extendiéndolo a su vez. Jamás creí que este tipo de historias fuera a ser una de mis series del año, pero supongo que ese es el poder de la narración. Y que, al fin y al cabo, para eso hago estos ¡Pilotos Deathmatch!, para acercarme a series a las que de ninguna otra manera lo hubiera hecho.

Aunque Queenie (USA) parecía salir de un punto trillado lo cierto es que demuestra muchos más matices y una capacidad de mezcla problemas reales con un matiz de humor, así que aunque la presión sea real y se pasen todo el capítulo colocándonos al personaje central y su entorno, está claro que sabe sacarle el jugo -y el juego- a la situación, tanto como para mostrar su realidad.

 


¡Libros que Salen! Godfrey, «El rey de lo muerto», Jamilis y más

¡Que entre la pila!

El rey de lo muerto de Nevin Holness, ed. Young Kiwi

Como autora de la diáspora jamaicana que vive en Londres, Nevin Holness es una autora que busca mostrarnos la tradición másgoca y folclórica en las narrativas para que los jóvenes lectores de color puedan ver otras representaciones en las que encontrarse reflejadas. En este caso una historia de fantasía urbana con dos adolescentes buscando un poderoso artefacto mágico que parece estar oculto en Londres. El colmillo del dios leopardo Osebo, que puede devorar la magia. Algo que puede ser muy peligro en un mundo en el que volver a la vida es más fácil que sobrevivir y en el que los santuarios mágicos no se sabe si aguantarán esos malévolos poderes antiguos.

La lista de las cosas sospechosas de Jennie Godfrey, ed. Suma

Se nota que están moviendo el Cozy Crime en que cosas que no lo son -o lo son tanto como podrían ser True Crime– se meten en el saco. Cuando, en realidad, podrían contar que es una novela sobre una joven en Inglaterra, en el principio de los años ’80, en un pequeño pueblo del que quizá se tenga que ir, con una situación en casa complicada y, además de todo eso, con el Destripador de Yorkshire suelto. Y ella es de Yorkshire. Así que aquí vamos a ver menos sobre Peter Sutcliffe -uy, espoiler- que sobre una joven que intenta recuperar el control de su vida mediante una investigación, una lista de cosas sospechosas realizada junto a su amiga, y que servirá, sin embargo, para que conozca -para peor, pero también para mejor- más a sus vecinos, las familias, las dinámicas y todo lo que puede haber en un pueblo cuando se está creciendo en él.

Los trabajos nocturnos de Amalia Jamilis, ed. Libros de la Ballena

Como siempre, las propuestas que Libros de la Ballena que salen del Master de Edición de la UAM ofrecen acercamientos y obras interesantes y -sin duda- distintas. En este caso tenemos el desembarco en nuestro país de Jamilis, una escritora argentina conocida por su estilo poético y experimental de la que aquí se nos ofrece una colección de historias variadas en las que el peso de la dictadura impacta tanto como la tristeza de la existencia. Porque son instantáneas que captan la belleza, pero también el gris plomo de las nubes que oscurecen las vidas y los sueños.

Nitro Mountain de Lee Clay Johnson, ed. Dirty Works

Una cosa que no suele suceder con el realismos sucio americano, especialmente el que se localiza en el interior, con zonas deprimidas, esqueletos de una industria que ya no está y que ha dañado al medioambiente tanto como a las personas, y una depresión general en todos los aspectos… es que sean divertidas. Pero el humor de las situaciones, incluso aunque a veces parezca más negro y otras más surrealista por lo ilógico de las situaciones que acaban provocándose, es lo que Johnson ofrece aquí como giro sobre un género que parecía de sobra conocido.

Tierra quemada de Teresa Cardona y Eric Damien, ed. Siruela
Es una idea sin duda peculiar este encontrarse con una serie empezando por la segunda novela, pero esto se comenzó a publicar en Francia así que… Bueno, cualquier cosa. Y dado que los libros de Teresa Cardona gustan, y gustan bastante, era lógico que llegaran a la serie del teniente Philippe Andreani. Así que aquí estamos, con lo que parece un incendio accidental, una inspección interna anunciada y un notario que quizá tuvo algo que ver durante la Segunda Guerra Mundial. Así que ya veis, no nos vamos a quedar sin lectura criminal.

Las enanas de Átropos de Chloe Delaume, ed. La Fuga

Siempre es bueno encontrarse con una mujer en el catálogo de La Fuga. Chloé Delaume es una autora particular, con un estilo propio como demuestra esta obra excesiva en la que una situación en apariencia cotidiana -una mujer tradicional se harta de los líos de su marido, así que decide reaccionar decidiendo hacerse dueña de sus propias alienaciones.

La luna en el arroyo de David Goodis, ed. Sajalin

Una alegría, porque hace casi una década que no se reeditaba esta obra de Goodis -desde su última publicación por Akal– y porque no es la obra que se reedita siempre de Goodis -esa sería Disparen contra el pianista-. Así que podemos volver a disfrutar de ese negro negrísimo que nos propone, esta vez con un hombre de los bajos fondos que quiere descubrir quién fue el culpable del suicidio de su hermana, de una mujer de clase alta que visita los bajos fondos por diversión y que podría ayudarle a salir… si es que él decide que irse de allí es más importante que descubrir la verdad sobre esa muertes que le atormenta y le ronda.

Fantomas de Pierre Souvestre y Marvell Allain, ed. Zenda / Edhasa

Tantos años más tarde -yo diría que unos veinte o veinticinco- volvemos a tener entre nosotros las aventuras de uno de los villanos por excelencia de las letras. Siguiendo los pasos de Rocambole o Lupin, Fantômas apareció en 1911. Un villano más claramente malvado que los otros dos, sin muchos escrúpulos o remilgos, alejado ya de aquel ejemplo que Vidocq había sido para muchos de ellos. Sin cualidades redentoras, más cerca de otro archivillano que aparecería el año después, el Fu Manchú de Sax Rohmer. Por supuesto para leerlo hay que tener en cuenta que estos textos tienen la edad que tienen y que no estamos ante la versión humorística y ‘bondiana‘ que las películas con Louis de Funès popularizaron. Con eso y todo, por supuesto, el interés por este villano legendario permanece.

El crimen del sátiro de Emio Carrère, ed. Libros de la Ballena

Una niña desaparecida, una habitación con signos de violencia y pocas pistas. Así nos cuenta el autor este crimen en el Madrid de principios del S XX. Una oportunidad para explorar sus bajos fondos, sus personajes y sospechas. Tanto como la importancia de la clase social y la inoperancia de la justicia.

Pinos blancos de Gemma Amor, ed. Dilatando Mentes

Terror rural y cultos arcanos, ¿para qué vamos a andarnos por las ramas? Una joven decide regresar a su pueblo, aquel en el que vivió de niña junto a su abuela. Solo que su pueblo fue construido sobre tierra sagrada. En una isla imposible, en la que un culto arcano guarda un secreto ancestral de una deidad arcana. Una autora de terror británica, ya sabéis.

Sujetos obstinados de Sara Ahmed, ed. Bellaterra

Ahmed ha sido una voz importante desde hace años, gracias sobre todo a la interseccionalidad que presenta entre feminismo, postcolonialismo, queer y antirracismo. Por todo ello no es extraño que nos presente ahora un ensayo sobre la obstinación, sobre su relación con la voluntad y sobre su capacidad para resistir, persistir y buscar -a veces incluso encontrar- el cambio.

¡Eres tan travesti! de Anto Rodríguez, ed. Egales

El interés por el Drag y sus alrededores ha propiciado -o, quizá, ha servido de excusa para- este libro en el que se repasan los caminos de transformistas, travestis y drags poniendo su inicio a finales del S XIX y mostrando una mezcla de ilustraciones, ensayo, divulgación y algo de cotilleo.

Madly, deeply. Los diarios de Alan Rickman editados por Alan Taylor, ed. Neo-Person

Sí, han publicado los diarios (una selección) de Rickman, algo que permitirá conocer mejor a sus fanses -o a los interesados- cómo pensaba y en qué anécdotas se encontraba envuelto el famoso actor de Love Actually, Sentido y Sensibilidad, La Jungla de Cristal o, por supuesto, The January Man.

The Haunt of Fear vol. 1 de VV.AA., ed. Diábolo

Vuelve Diábolo a sacar una de las colecciones de EC, lo hace esta vez regresando a sus tres pilares. Si Tales from the Crypt está ya publicada del todo pasamos de The Vault of Horror -de momento al menos- para ir a por The Haunt of Fear, la colección en la que Graham Ingels -siempre Ghastly, claro- era el dibujante principal y La Vieja Bruja era su ‘horror host’. De nuevo historias de terror marca de la casa, con Al Feldstein guionizando muchas de ellas, y esta vez con ese extra del estilo algo recargado, gótico y decadente de Ingels. 4 volúmenes recogerán la colección completa.

Team Triumph de VV.AA., ed. Rockmedia

Pues sí, alguien ha pensado que sería buena idea recuperar el Team Triumph y, además, lo ha hecho. Así que aquí están todos esos cómics parodia de los cómics de superhéroes de Marvel/ DC… Y alguna -no demasiada- cosa más. para que todo el que se lo quiera leer, bien por nostalgia dosmilera o porque realmente tenía gracia, pueda ahora hacerlo.

La chica que hablaba oso de Sophie Anderson y Kathrin Honesta, ed. Errata Naturae

Este libro juvenil ilustrado en el que Anderson y Honesta nos presenta a la joven Yanka, de 12 años, de gran tamaño y fuerza pero que nunca ha acabado de sentirse de todo parte de su pueblo, es una magnífica historia sobre esa sensación de la adolescencia de que los cambios demuestran que, efectivamente, no perteneces. Claro que en el caso de la protagonista son piernas de oso, que la llevan a una aventura en busca de respuestas en las que conocerá seres -algunos de los cuales la acompañaran- y se enfrentará a situaciones y peligros para conocer más -y mejor- a su familia. Con inspiración de los cuentos de hadas rusos pero, sobre todo, con la cercanía que estas historias pueden ofrecer.

Hermanas pequeñas de Tomo Miura, ed. Siruela

Una niña se pone a imaginar lo que sería tener una hermana pequeña… ¡o más de una! Y así, con su imaginación, con trastadas y, claro, con humor, vamos viendo las posibilidades que se le ocurren en una relación entre hermanas tan afectuosa como divertida.

Nos leemos.


He tenido que volver a este posteo para añadir B & B: Bujji and Bhairava (O) (IN), una serie animada que ha aparecido de la nada y que… bueno… podría habérmelo saltado de no ser porque me ha parecido graciosa la desvergüenza de esta animación como de disco de regalo de demostración de 3D a finales de los noventa, el guión está a la altura, por supuesto. Y el resultado, pues en fin, qué os voy a contar. Me gusta que sea un tipo y su amigo que está reducido a una especie de cerebro mecánico, en una especie de futuro distópico/apocalíptico/actual. En fin, las cosas que nos estrenan.

Agradable aunque un tanto previsible esta Eric (USA) que juega -un decir- a mezclar el drama familiar con una historia policíaca, ambas ambientadas en lo que parecen los primeros ochenta (sobre todo por lo que queda de setentero aún), y meter elementos de ambigüedad fantástica… pues bueno. Al final llaman más la atención los muñecos -porque está parcialmente ambientada en una especie de Barrio Sésamo– que las distintas tramas -un tanto plasticoides, un tanto huecas- que van dando vueltas. El caso es que lo intenta. Lo intenta con ganas, incluso. Y no podemos decir que sea una mala serie, ni mucho menos. Pero lo intenta tanto y es tan previsible, intenta abarcar tanto y se quedan tan a medias de tantas cosas, que se le acaban notando más las costuras y la falta de alma de lo que sería deseable. Al menos por mi.

Por su parte Geek Girl (UK) parece igual de hecha en un laboratorio pero por el otro lado. La protagonista logra no ser convincente ni como geek acomplejada de instituto ni como supermodel of the world, la trama no tiene ni pie ni cabeza, el protagonista -por llamarlo de alguna manera- masculino es un mueble de Ikea pero con menos rango actoral, y el ¿secundario? masculino ¿cómico? parece estar haciendo una imitación de alguien que no tengo muy claro de quién es (¿David Tenant? ¿Richard Aoyade? ¿Colombo?) lo que junto a un más que obvio presupuesto ajustado hace que nos acordemos más de aquellas primeras webseries de mediados de los ’00s que montaban un grupo de amigos con más ganas que rodaje que ante lo que se supone que debería de ser una serie profesional. Salvo que en aquel caso solíamos tener unas ideas más interesantes. Supongo que a su público -¿objetivo?, tengo mis dudas- le valdrá. Yo confieso que espero un poco más de todo esto.

No tengo muy claro si diciendo que How to Ruin Love: The Proposal (O) (SA) es parte de la serie How to Ruin la gente va a recordarla. Así que haré un resumen: Se trata de una serie de miniseries conectadas sudafricanas que llevan saliendo en Netflix desde 2020. Digamos que ha tenido una serie principal – How to Ruin Christmas – con tres temporadas temáticas: The Wedding, The Funeral, The Baby Shower – que vio la última en 2022 y que parece que vuelve con una nueva ‘serie’ que comienza con este The Proposal, así que sospecho que mientras haya cuerda tirarán. Lo cierto es que es una comedia romántica que carga más en lo primero, sección caos y desastres, que en lo segundo. A partir de ahí ya está lo que cada uno aguante -o le agrade- este tipo de comedia de gente haciendo las cosas mal y causando desastres a su paso intentando arreglar o mejorar las cosas. La verdad es que a mí no me va mucho, pero veo posible que pudiera tener éxito, de hecho hay varios momentos en el piloto en el que no me hubiera extrañado que ‘el gag’ se hubiera traslado tal cual a una serie española. Yo qué sé, el internacionalismo es lo que tiene.

Por un momento me temí que todos los estrenos de esta semana fueran de Netflix, pero no, resulta que Prime tenía para nosotros Viktor Bringt’s (O)(AL). No sé a qué acuerdo habrán llegado los alemanes para estar sacando tanta serie, pero ojalá alguna saliera buena. No es el caso de esta, rancia desde su inicio pero, sobre todo, mal planteada. Todo lo que se puede ver que funciona en How to ruin…, incluso para los que no nos gusta ese tipo de humor, falla aquí. Porque la historia de un padre divorciado y su hijo que ‘intentan reconectar’ cuando el segundo empieza a trabajar en la empresa de ‘chapuzas’ del primero… hace aguas por todas partes. Ni se dedica el tiempo a las chapuzas, ni los distintos ‘clientes’ son interesantes, ni la relación paternofilial está construida de manera interesante, ni nada. Es increíble que logre parecer más vieja -y peor realizada- que Manos a la obra, pero aquí estamos. Descubriéndonos capaces de sorprendernos aún.

Gran serie pese a todo, esta La vita che volevi (O) (IT) realmente tiene dos problemas: Que está muy claramente hecha a mayor gloria de Vittoria Schisano y que no todos los actores -te miro a ti, niña pequeña gritona- tienen el mismo nivel. Fuera de eso es el ‘clásico’ drama familiar con distintos giros. Los personajes tienden a servir más como ruedas de una maquinaria -y a idolatrar a Gloria, el personaje de Schisano, claro- pero están bien utilizados y son creíbles, incluso cuando hay veces en las que parezca que cada uno de ellos viene de una serie distinta – Eva, por ejemplo, es muy claramente un personaje de aquellos inicios almodovarianos- así que por mucho drama y peripecia el resultado es agradable y cálido. Y mira que la historia es rocambolesca como pocas: Gloria es una mujer trans que tras abandonar su vida en las discotecas pasó a llevar un negocio de turismo de lujo en Lecce, en la Apulia italiana, y ahora vive apaciblemente… al menos hasta que una antigua amiga, Marina, aparezca con su embarazo y sus dos hijos -cada uno de los tres de un padre distinto- huyendo del padre del bombo, un tipo peligroso, y le ponga la vida patas arriba como en cualquier buen melodrama telenovelesco que se precie. En resumen, que es un Sí Pero, pero uno que le pone mucho cariño.