Falsumentales: Puede que no todo lo que emiten sea cierto

Tengo en proceso La Columna de hoy. Tranquilos, saldrá. Pero será esta tarde, porque parece que la actualidad manda y precisamente con El Receptor como web independiente me puedo permitir estas cosas. Así que vamos a ello.

Anoche se armó. No sé por qué, pero se armó. No lo sé porque no estaba viendo la tele. Y porque, probablemente, no hubiera estado viendo ese programa. Pero sí puedo contar lo que pasó después y lo que busqué y vi a continuación. En Salvados, el programa liderado por Jordi Évole, ofrecieron una pieza llamada Operación Palace. [EDITO: Me avisa Obdriftwood de que en realidad nunca se llegó a decir que el especial fuera parte de Salvados. Aunque medios y espectadores pensaran que sí. Una forma de cortafuegos para las respuestas posteriores.] En ella se explicaba que el 23F había sido un teatrillo puesto en práctica para reforzar la democracia.

Esto, que en realidad no está tan lejos de algunas voces que aseguran que se montó con el conocimiento del rey y quizá de algún partido, era emitido con un punto intermedio de cachondeo que hacía difícil creérselo. Pese a lo cuál hubo gente que se lo creyó, claro. Sobre todo -como ha pasado tantas veces antes- los que no vieron que al final se desmentía. Porque Évole faltó a una de las reglas principales. Decirlo también al principio. Total, hubiera sido lo mismo.

Así, mientras unos y otros discutían sobre si era el peor programa de la semana -que no- o si es lo que hace Évole todas las semanas -que tampoco- o si era un intento de apuntalar la versión oficial ridiculizando las falsas -que sería un ejercicio no ya de CT sino de uso de lo falso para apuntalar lo falso frente a lo real, demostrando que lo real es lo que nos emiten que sea, demasiado bonito como para poder creerlo, pero eh- otra gente se encontraba con un término nuevo: Mockumentary.

A mí me cuesta considerarlo como nuevo. Aunque reconozco que siempre me ha gustado más la versión española del asunto: Falsumental, por la unión de Falso y Documental. Porque en Mockumentary tenemos Mock y Documentary, y Mock significa Burla, pero no siempre hay un componente de diversión cómica. Ni en lo que se emite ni en aquellos que lo emiten. Pero novedad, novedad… pues me temo que no es.

Podemos considerar la famosa edición de La guerra de los mundos de 1938 por Orson Welles como el primer ejemplo, pero en realidad eso solo era ficción bien hecha. Con su explicación al principio y su audiencia no especialmente alta -además de la posibilidad de cambiar de cadena y comprobar que el resto pasaba- no deja de ser más una magnificación a posteriori y un ejemplo de la influencia de la ficción.

¿Dónde pondría yo el principio de estos falsumentales? -Sí, voy a seguir usando la palabreja, mala suerte- Pues en la BBC. En 1957 dentro del programa Panorma del 1 de Abril, y siguiendo el espíritu del April’s Fool presentaron la pieza conocida como Swiss Spaghetti Harvest sobre unos obreros recolectores de spaghetti del árbol que los produce. Es decir, esto:

Como veis todo muy ligero con, aquí sí, una intención de broma propia de sus Inocentes.  Pero, aquí hablamos de otra cosa así que vamos a ir delimitando.

Dentro de lo que se puede considerar falsumental están películas cómicas de una credibilidad digamos que ligera, quizá las más celebradas sean las de El Muy Honorable Barón de Haden-Guest o, como le conocemos casi todos, Christopher Guest. Dentro de las muchas que ha montado y que han ido influyendo en la televisión -véase Modern Family o The Office– como Very Important Perros (Best in show, 2000), la que puede ser mejor o al menos más divertida es This is Spinal Tap, película del año 1984 en la que ejerció de guionista junto a Michael McKean, Harry Shearer y el propio director del invento: Rob Reiner.

Sin embargo pese a la sensación de verosimilitud que podría transmitir no hay realmente una intención de hacerlo pasar por algo cierto, digamos que se limita a aplicar un formato documental a la organización y el aspecto, algo que ya hiciera Woody Allen en Zelig (1983) pero que está tan cerca de intentar tener una credibilidad total como las películas de Found footage o los Papiros encontrados que se usaban desde hacía siglos en la literatura. es un mecanismo más de la ficción para buscar un aspecto de realidad. Pero no hay realmente intención de lograr que alguien se lo crea y, desde luego,mucho menos de realizar una emisión televisiva. Algo similar al corto al estilo de los de Ken Burns The old negro space program (2005) -firmada con el pseudónimo Spacenigs– que realmente no tiene un lugar en el que encajar.

o incluso de la pieza más cercana al arte conceptual que a un intento de engañar a nadie, me refiero a la película Death of a President (2006) de Gabriel Range, que jugaba a especular con un atentado que acabara con la vida de Bush hijo. Lamentablemente se emitió no en televisión primero sino como película, y el hecho de que situar la muerte del presidente en el pasado también hacía poco sencillo llegar a creerlo. sobre todo porque lo que intentaba era establecer un discurso sobre la Patriot act y las mentiras oficiales, el control de la prensa, etc, más que jugar a confundir. Lo único que lo separaba de una película de ficción al uso era, precisamente, el uso de figuras reales. Que es por donde atacaron diciendo que era de mal gusto. Posiblemente debido a una restrictiva idea de lo que es el gusto.

Del mismo modo el italiano Il mistero di Lovecraft (2005) -como veis unos años muy locos para tratar de distinguir lo real de lo televisado- de Federico Greco y Roberto Leggio jugaba con la posibilidad de que Lovecraft hubiera viajado a Italia y descubierto algo aterrador. Lo que pasa es que, además de ser otro film, es casi un thriller rodado con aspecto documental. Así que está tan cerca de ser un falsumental como lo estuvo en su día El misterio de la Bruja de Blair (The Blair Witch Project, 1999)

Dentro de todas estas creaciones que estarían en el borde de lo que podríamos considerar similares a lo ocurrido ayer vamos con la última que se puede dejar de lado sin problemas. Al menos en mi opinión. Me refiero a Paedogeddon!, el Especial Pedofilia (2001) del programa satírico inglés Brass Eye. Un programa y un especial del que ya hemos hablado antes, en el que sus responsables, Chris Morris fundamentalmente, aunque entre los guionistas estaba Charlie Brooker, querían llamar la atención sobre el problema del tratamiento sensacionalista de los medios y que tuvo problemas pero no por que nadie se confundiera, ni mucho menos, sino porque los medios se tomaron la crítica… como se toman siempre estas cosas. Era imposible, tras una temporada entera de Brass Eye ya emitida en 1997, que nadie pudiera realmente pensar que nada de lo allí ocurrido, con un tono extremo y disparatado, era cierto. Así que fuera también.

He explicado todo esto para dejar claro que no es tan sencillo. Que siempre ha habido creaciones falsas que buscaban el aspecto de realidad pero que no muchas veces conseguían ser emitidas en televisión de una manera medianamente razonable. Es decir, que espero que haya quedado claro que por cada Swiss spaghetti harvest hay tres Borat. ¿Y entonces?

Pues pese a todo esto aún puedo sacar unos cuantos ejemplos de falsumentales similares a lo vivido ayer. Y, sorprenderos si queréis, pero los ha habido durante décadas.

Si a algo le debe homenaje y respeto lo de ayer es al explícitamente aludido Operación Luna (Opération Lune, 2002) de William Karel que emitió el canal ARTE explicando que la llegada del hombre a la Luna no se había producido, siendo en realidad una costosa creación de Hollywood dirigida por Kubrick. Para darle más verosimilitud se buscó la forma de que aparecieran personas reales. Para ello se dirigieron a la viuda de Kubrick o a Buzz Aldrin con falsos pretextos de rodaje realizando preguntas vagas para poder insertalas, también buscaron ne los archivos de entrevistas algunas que poder sacar con políticos existentes –Rumsfeld y Kissinger entre ellos- para dotar de verosimilitud algo que no tenía nada que ver. También podemos considerarlo exitoso por ser la base de First on the moon (Первые на Луне, Pervye na Lune, 2005) de Aleksei Fedorchenko que explicaba cómo los rusos llegaron en los años treinta y que salió como película aunque durante su rodaje algunos periódicos rusos creyeron estar ante un auténtico documental. Pero volviendo al de Karel, cuando fue preguntado explicó que la finalidad de la pieza era demostrar que con un grado medio de manipulación se podía crear la sensación de realidad que aumentaba gracais al contexto proporcionado por, en este caso, el serio canal ARTE.

Lo que no significa que el contexto sea innecesariamente reprochable como demostró el especial del SyFy -entonces aún SciFi Channel– emitía en 2004 The Buried Secret of M. Night Shyamalan documental de Nathaniel Kahn sobre el director de la recién estrenada The Village en un intento de crear una pieza original y, a la vez, de crear una cierta publicidad en ambas direcciones. Incluyendo en su estrategia a Shyamalan diciendo días antes del estreno que estaba molesto por la emisión del documental y que tenía intención de evitarlo. La historia, que buscaba explicar la verdad tras el director -en fin- hizo que el canal tuviera que emitir una disculpa oficial días después. Y aún hoy hay gente quejándose, así que quizá el contexto no sea lo único.

Por ejemplo, ¿podría alguien realmente creerse The canadian conspirancy (1985)? Este falsumental emitido por la HBO narraba los intentos de los canadienses por hacerse con la industria del espectáculo estadounidense para, a través de ella, hacerse con el control del resto del país. Robert Boyd aprovechaba que Erik Nielsen, hermano de Leslie, era en ese momento vicepresidente para lanzar una serie de ideas bastante ridículas aprovechando la entrada de cómicos canadienses, con Lorne Michaels señalado como sucesor de Lorne Green al mando del asunto y la colaboración de nombres conocidos como Eugene Levy, John Candy, Martin Short y, por supuesto, William Shatner. Por algún extraño motivo la gente pareció creérselo menos que el de Shyamalan.

Puede que se deba al responsable del invento. Quizá si eres Peter Jackson te resulte más sencillo, incluso cuando emites en una televisión neozelandesa en un horario dedicado habitualmente a miniseries y telefilmes te dejan que les casques un Forgotten Silver (1995) sobre un compatriota pionero olvidado del negocio del cine. Armarse se armó, claro, a la TV ONE de Nueva Zelanda le tocó salir a dar explicaciones de por qué no se había sido más claro -¡más aún!- sobre lo ficticio que era el producto.

Aunque eso no es nada comparado con la que puede ser mi pieza favorita de todo el recorrido. En 1992 la BBC decidió celebrar Halloween con un especial de fantasmas. Originalmente pensado como una serie que usara a personas reales y conocidas, problemas de presupuesto y tiempo obligaron al canal a convertirlo en un especial. Así nació Ghostwatch. Quizá uno de los más controvertidos de entre todas las creaciones que estamos viendo, pese a que se emitieron anuncios al principio y que las líneas habilitadas para que llamaran los espectadores explicaban que era una creación. Dio igual. Los presentadores -gente conocida de la televisión de aquella época- iban exponiendo casos a la vez que desde la misma realización se jugaba con la ambigüedad de lo que había sucedido en una casa en la que una mujer divorciada y sus dos hijas decían estar siendo sometidos al acoso de algo paranormal, así hasta llegar a una primera conclusión, que la hija mayor lo había montado todo. Pero aquello parecía solo el principio y pronto en la casa y el estudio se iban multiplicando los sucesos. Podéis echar un ojo a este texto de Santi Pagés, el Dr Zito, sobre el programa. La gente llamó primero para compartir sus experiencias con Lo Paranormal pese a que se les dijera que era falso. Luego para alarmarse, sin acabar de creer la explicación que se les ofrecía. Y es que la sugestión era mucho más poderosa que, en fin, la realidad. Lo que llevó, por cierto, a cambiar en el último minuto el final de la obra para no sugerir que ahora los fantasmas se habían trasladado a las de los espectadores mediante la televisión. Pero ya hablaremos más a fondo de este caso en otra ocasión.

Volvamos a lo de ayer. Si hemos visto que el contexto y el contenido muchas veces no influyen en el público tanto como el formato, ¿qué sucede cuando todo se junta? Es decir, ¿cuándo fue la última vez que se armó a lo grande? Posiblemente la respuesta a esa pregunta sea Bye, bye, Belgium (2006) en el que el periodista Philippe Dutilleul usó el canal público belga RTBF para ofrecer un boletín especial sobre Flandes declarándose independiente. Todo el proceso y reacciones posteriores es tratado con la seriedad propia del tema de modo que apenas media hora después de iniciado el programa, y a resultas de una llamada directa del Ministro del ramo, aparecen unos bloques de texto impresos indicando que es todo falso. La historia, preparada durante dos años, causó un revuelo internacional enorme entre sus vecinos y algunos otros países europeos y lo que podríamos calificar si buscáramos una definición técnica como Tormenta de mierda sobre el responsable dentro de Bélgica con prácticamente todos los políticos llevando antorchas a su puerta.

La gente, cómo es. ¿Eh? Porque en España… ¿Qué pasa con España? ¿Es que no tenemos inventiva? Ni mucho menos. Ya antes de que terminara el programa la gente estaba recordando otros sucesos. Sin salir de La Sexta se hablaba del famoso Os la hemos colado de Wyoming a Intereconomía en 2009, del documental ucrónico ¡Viva la república! de Jaume Grau, emitido también por La Sexta en 2008 que especulaba con un triunfo del otro bando en la Guerra Civil de manera similar al que en 2004 había hecho el falsumental C.S.A.: The Confederate States of America de Kevin Willmott con los Estados del Sur y su propia Guerra Civil. Pero ninguna de esas dos pueden ser consideradas como realmente equivalentes. Tenemos que remontarnos a Camaleó.

En 1991 dentro de TVE-Cataluña se emitía el espacio Camaleó que decidió jugar con la realidad y ficción televisiva y emitir un falso informativo sobre un golpe en la URSS.

Que La Vanguardia parara sus rotativas a la espera de saber si era o no cierto no es demasiado preocupante, que el resultado de este… experimento… fuera el cese del área de programas de la cadena, o esta maravillosa frase de Enric Sopena, en aquel entonces jefe de TVE-Cataluña, «es falso que L’¡nformaflu se haya emitido bajo amenazas. Lo único que hizo la dirección fue recordar al grupo de redactores que se oponía a su emisión que tendrían que atenerse a las consecuencias». ¡Que es una cosa completamente diferente! El asunto trajo cola y aún hoy los responsables, Miguel Ángel Martín y Manuel Delgado, se resienten como me recordaba ayer MeComíaUnFlan aportando este documento que, por cierto, tanto viene al caso. Y eso incluso sin saber que unos meses más tarde ocurriría de verdad.

Con eso y con todo, y por difícil que os resulte creerlo, aún se armó aún más gorda en otra ocasión en España. Aunque no por culpa de los españoles. Bueno, no exactamente culpa nuestra. Me recordaba ayer Fangar que, por si a mí se me pasara, había que hablar de Alternativa 3. No se me pasa, pero lo agradezco, claro que sí. Y es que Alternativa 3 fue…

Alternativa 3 fue un falsumental escrito por David Ambrose en 1977 -¿Recordáis cuando decía que tampoco era un asunto tan novedoso? ¡Ta-Da!- sobre desapariciones de científicos por todo el mundo que el aguerrido periodista de turno descubre que forma parte de un plan para crear una estación espacial ante la inminente destrucción de la Tierra por culpa de un fenómeno climático ante la cuál pocas alternativas quedaban siendo esta la preparación para establecerse en Marte. Inicialmente pensado para emitirse el April’s Fool, problemas de producción lo postpusieron hasta junio, dejando la fecha original como pista para los espectadores -que lo pillaran desde el principio, como siempre- que, como de costumbre, se quejaron por la falsedad. ¿Y qué pintan los españoles en esto? Si no aparecen ni en el final. Y eso que sí había otros países apareciendo como los rusos y estadounidenses que son mostrados cooperando para llegar a Marte. De neuvo la cadena explicó que era falso y al día siguiente sacó un comunicado. ¿Entonces? Pues porque nosotros somos así.

Esto es, ¿cómo creéis que se organizó? Pues porque en 1983, seis años después -Sí, seis. España, ¿recordáis?- Fernando Jiménez del Oso emitió en su programa La puerta del misterio el documental como si fuera verdadero. En serio.

Más aún, cuando llegaron las críticas porque se lo hubiera tragado y emitido se limitó a decir que estaba integrado dentro de una serie de documentales y que cómo iban a saber ellos que era falso. Repito: SEIS AÑOS DESPUÉS. Sobre algo desmentido al día siguiente y que se había avisado a los críticos televisivos de que era falso antes de emitir. [EDITO: No os perdáis lo del libro que cuenta Emilio Martín en los comentarios.] Por si os lo estáis preguntando, Jiménez del Oso tardó solo un año en volver a tener un programa en la televisión. Por aquel entonces la pública y única.

Cómo veis no es un asunto de si en España nos lo podemos tragar, de si lo que pasó con esta Alternativa 3, con Camaleó o con las diversas ideas alternativas de La Sexta funcionan con nosotros. Es un asunto del valor que le damos a la realidad televisada. ¿Necesitamos realmente que nos digan «Esto te lo crees», «Esto no»? ¿O podemos tener una conciencia crítica como espectadores para decidir lo que no nos cuadra de lo que vemos e intentar aprender más sobre ello?

Mucho se ha hablado del programa de ayer de Évole. De lo cercano que estaban los hechos para bromear sobre ellos (?), de su utilidad para combatir toda versión que se aparte de la oficial, del famoso giro a la derecha de los medios con esa teoría según la cuál Lara pretende meter en vereda a La Sexta aún a costa de destruir a sus caras reconocibles, ¡o quizá es algo que se buscan ellos solos? Tanto da. Porque quizá la pregunta importante que podemos sacar de esto. Del de ayer, pero también de todos los otros ejemplos que he estado poniendo es:

¿Está usted preparado para ver la televisión sin tutela?


El Musical: It’s Von Trapp

La muerte de Maria Von Trapp con 99 años, la última de las Von Trapp vivas, parece el momento de sacar por aquí Sonrisas y lágrimas. Demasiado conocido como para que realmente sea necesario asíq eu nos limitaremos a hablar de la versión de la NBC y, concretamente, de su impecable Sixteen going on seventeen.

¡Que no! ¡Que es broma!

Vamos a poner un vídeo del homenaje a Julie Andrews que es más variado y saca otras obras. ¡Si Sonrisas y lágrimas ya nos la sabemos todos! ¡Disfrutadlo!


Libros que llegan: Fresán, Fouche, Stevenson y más

Semana plácida también esta, con febrero consumiéndose lentamente. Aún y con eso nos ponemos en casi una treintena de novedades destacables. Así que pongámonos con ellas cuanto antes:

 ¡Que entre la pila!

La parte inventada de Rodrigo Fresán, ed. Literatura Random House 

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Una nueva obra de Rodrigo Fresán es algo que siempre apetece, pese al tamaño de letra que le pongan o a lo metaliterario y autobiográfico que sea como parece este caso. Esperemos que con ella podamos reencontrarnos con San Fresán.

– Las dos señoras Abbott de D. E. Stevenson, ed. Alba

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Primero fue El libro de la señorita Buncle y luego su Matrimonio, ahora nos toca el retrato de Inglaterra durante la guerra y los cambios que eso supone para un pequeño pueblecito. También las relaciones no de nuestra protagonista, convertida aquí en observadora y consejera, sino de una joven pariente. Sigue siendo deliciosa, eso sí.

– CeroCeroCero (Cómo la cocaína gobierna el mundo) de Roberto Saviano, ed. Anagrama

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Aún no sé por qué está en la colección Panorama de Narrativas, teóricamente de ficción, en lugar de en una de ensayo, pero el caso es que el repaso y explicación de Saviano al negocio mundial de la droga es tan interesante como fue su mirada a la mafia en Gomorra.

La cocina fácil de Lorraine Pascale de Lorraine Pascale, ed. Grijalbo

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Lorraine Pascale es una cocinera que sabe transmitir la alegría por la cocina y por unos alimentos sencillos y reconfortantes. Yo, que tengo cierta debilidad por su programa, no puedo dejar pasar este primer recetario que le sacan en español.

Memorias (1759 – 1820) de Joseph Fouché, ed. Biblok

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Creo que habrá pocos que nieguen el magnífico libro que es el Fouché de Stefan Zweig, en parte gracias al magnífico personaje en el que se centraba. Pues bien, ahora podemos ver también su versión de los hechos, interesante por lo lejos que está de cualquier autocrítica y complemento perfecto del anterior por su dulcificada versión de los hechos.

Pequeñas guerras, lugares remotos de Michael Burleigh, ed. Taurus

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La guerra como algo que siempre sucede pero que se va alejando de los nucleos de poder para dirimir disputas por todo el orbe, en un mundo que ha pasado del colonialismo a una globalización que permite ir disputando por toda la Tierra debido a movimientos políticos y sociales que se influyen unos en otros.

– Siempre lecturas no obligatorias de Wislawa Szymborska, ed. Alfabia

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Continúan las recopilaciones de textos ensayísiticos de Wislawa Szymborska, aunando reflexiones sobre temas de actualidad con reseñas o reflexione sliterarias. Una gran labor -quizá algo costosa- para conocer mejor a esta gran autora.

– El sur pide la palabra de Slavoj Zizek y Srecko Horvat, ed. Los Libros del Lince

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Zizek en conversación con el filósofo croata Horvat habla de las desigualdades norte/sur -sobre todo en Europa, pero no solo- y de los problemas que tecnócratas, neoliberales y racistas crean.

– Artistas sin obra (I would prefer not to) de Jean-Yves Jouannais, ed. Acantilado

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Recuperación de un ensayo de 1997 sobre los autores que perecieron o abandonaron contra la literatura. Catálogo de autores más o menos reales, que por distintos motivos fueron desapareciendo y pasando a ocupar otros puestos en su particular historia.

 Musketaquid de Henry David Thoreau, ed. Errata Naturae 

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Thoreau (Walden) recrea en este libro la relación con su hermano fallecido a través de una mezcla de libro de viajes y reflexión filosófica y sentimental, quizá la obra más sentida de su autor.

 Rostros escritos (Monólogos con creadores españoles de los setenta) de Robert Saladrigas, ed. Galaxia Gutenberg

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Desde 1968 y durante la década de los ’70 Robert Saladrigas entrevistó a gran parte de los creadores literarios más importantes de España, y lo hizo tratando de que hablaran no solo de sus obras sino de sus ideas y de sus esperanzas para el futuro que se adivinaba.

– Contra un ignorante que compraba muchos libros de Luciano de Samosata, ed. Olañeta

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Que no se sienta nadie aludido, que esta sátira de los pedantes que van acumulando libros como si por poseerlos los hubieran leído e incluso comprendido no va por nadie. Pero resulta agradable que en Olañeta la recuerden y procuren una de sus pequeñas ediciones.

Plan D de Simon Urban, ed. Grijalbo

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Es difícil ubicar esta obra, ¿es una distopía? ¿es un thriller? En cualquier caso esta historia en el que aún en 2011 sigue existiendo un bloque comunista que está tan al borde de la crisis como el capitalista con un cadáver de por medio y la necesidad de que en la investigación colaboren policías de las dos Alemanias.

– Ácronos (Antologia steampunk vol. 2), VV.AA., ed. Tyrannosaurus Books

79-207-large_leobookSegundo recopilatorio de relatos steampunk de autores españoles -y una colaboración especial de S.J. Chambers– para que podamos comprobar de primera mano que el género sigue resistiéndose a morir de mano de estos 9 hombres y 5 mujeres.

– El hombre sin rostro de Luis Manuel Ruiz, ed. Salto de Página 

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La propuesta del curtido aunque no muy reconocido escritor Luis Manuel Ruiz es interesante de entrada, ambientada en la primera década del siglo XX, en Madrid, una historia de ambientación extraña y fondo misterioso y científico, esta primera aventura del Profesor Fo puede ser el inicio de algo nuevo e interesante.

– El caso de Charles Dexter Ward de Howard Phillips Lovecraft, ed. Acantilado

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Seguimos con la recuperación de Lovecraft que se inició a finales del año pasado y que tanto entretenimiento nos está trayendo. Esta vez con el regreso de otra de sus narraciones fundamentales dentro del catálogo de Acantilado.

– Eric de Aztalan y Otras Historias de Golden Fleece, VV. AA. ed. Barsoom

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Cuando no son los unos son los otros, esta semana toca una novedad de Barsoom con este primer recopilatorio de novelas pulp de un género menos asociado, el histórico, mediante una selección de las mejores historias aparecidas en la revista Golden Fleece.

– Lolito de Ben Brooks, ed. Blackie Books

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No tengo yo todas conmigo con esta novela, pero seguro que os gusta saber que este intento de narrar la juventud actual en toda una declaración de intenciones ya desde ese título tan referencial como carente de relación o sentido en comparación con lo que se nos ofrece dentro.

– La torre de Londres (Seguido de El museo Carlyle) de Natsume Soseki, ed. Olañeta

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Una nueva obra de Soseki llega a España, una breve dentro de la colección Centella de Olañeta. Esta vez son dos historias con mucho de observación de lo que Londres significaba en la era victoriana.

El manuscrito de Arno Strobel, ed. Pamies

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Arno Strobel, exitoso autor alemán de thrillers, menos exitoso en España hay que decir, suele producir encantadores pasapáginas. Quizá en esta ocasión, con un autor de novelas de misterio que se ve envuelto en una serie de muertes que incluyen un libro escrito sobre piel humana sea difícil decidir si se le ha ido de la mano. Pero queda claro que no le asusta intentarlo.

– El valle del asombro de Amy Tan, ed. Planeta

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La apuesta de Planeta para el mes con el regreso de Amy Tan y otra de esas historias familiares de madres e hijas a través del Siglo XX en oriente. ¿Qué queréis que os diga?

– El secreto de mi marido de Liane Moriarty, ed. Suma de Letras

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Por su parte, la novela destaca del grupo Santillana en una intriga romántica, que en realidad de romántica tiene más bien poco y de íntriga… digamos que la capacidad de mantener el suspense sobre tres mujeres, sus familias y las interacciones entre ellas.

 Poesías Picarescas de Francisco de Quevedo, ed. Visor

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Cualquier poesía inédita de Quevedo ha de ser recibida con alegría, pues aunque sean menores significan que aún se pueden encontrar cosas nuevas de los grandes de la literatura.

 La casa de Hades de Rick Riordan, ed. Montena

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Las aventuras mitológicas de Rick Riordan son un magnífico entretenimiento juvenil. Su saga más conocida, Percy Jackson, se vio continuada en esta saga de Los héroes del Olimpo. Que no deja fuera a sus antiguos personajes, pero que se centra en unos nuevos. En esta ocasión sigue la aventura de la lucha contra monstruos gigantes que hacen necesario cerrar las Puertas de la Muerte.

– El último guardián de Eoin Colfer, ed. Montena

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La saga de Artemis Fowl ha ido estirándose y dando vueltas durante años. Aquí Eoin Colfer asegura que le pone final. Pero también lo dijo las anteriores veces así que a saber. De momento lo que podemos decir es que en un nuevo enfrentamiento entre el relativamente malvado joven prodigio que da nombre a la saga y un antiguo enemigo.

– El país de los ciegos de H. G. Wells, ed. Nórdica

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Un texto inesperado del gran autor inglés sobre la ceguera como metáfora y la capacidad de gobernar y manipular a la gente servida, además, con ilustraciones de Elena Fernández.

– Mejor que vivir de Miguel Noguera, ed. Blackie Books 

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Un nuevo volumen de las cosas de Noguera. Todo muy post y eso aunque se parezca a los recopilatorios de todos los demás humoristas. Qué le vamos a hacer si no hay postlibros aún.

Como veis un par de cosas interesantes, muchas curiosidades y un sinnúmero de acuses de recibo. Y es que esto no se detiene nunca. Al menos esta semana, ya veremos la próxima. Si queréis venir.


Que algo sea nuevo no significa que sea novedad

La semana pasada en los Goya se concedió un premio honorífico a Jaime de Armiñan, un favorito de esta página de quien algo hablamos en el pasado. El miércoles falleció Sid Caesar, al que hemos mencionado alguna vez de pasada, sobre todo para elogiar el impresionante grupo de guionistas y actores/guionistas que reunió en Your show of shows.

A la vez que estos monumentos a la antigüedad eran recuperados aparecían nuevas apreciaciones del presente en forma de inesperados ditirambos. Por un lado para el plano-secuencia del último capítulo de True Detective; por otro para la nueva temporada de House of cards, especialmente para un giro que ha dejado de piedra a muchos de sus espectadores.

Lo que me llevó a una reflexión, ¿cuánto de lo que impacta lo hace por la novedad y luego se diluye? Es del todo imposible que el espectador del original House of cards -que como he dicho siempre es un monumento televisivo británico.- se pudiera sorprender por ese giro. No lo hacen igual, claro, pero si es el mismo resultado.

En cuanto al tan traído plano-secuencia, escuchando a la gente parece que no es un recurso tan habitual. No digo en el cine, donde hemos tenido versiones de Orson Wells a Nicolas Cage y todo tipo de secuencias montadas a su alrededor. Pero es que en la televisión también. En The West Wing y Urgencias eran habituales, en 19-2 le dedicaron 13 minutazos a un tiroteo en una escuela, en los inicios de The Bill era la forma habitual de darle aspecto de documental a sus momentos de acción policíaca, Loco por ti se marcó un capítulo que era prácticamente una única toma, Expediente X realizó uno de sus mejores capítulos con Triangle que tiraba de este recurso y comenzaba con un plano absolutamente titánico de Gillian Anderson haciendo de Scully y Psychoville hizo un homenaje a La soga de Hitchcock con un capítulo en el que había un único corte. Aunque el rey de los long take es, para mí, Joss Whedon. A la que te descuidas te mete uno; sea en Angel (el primer día del grupo en Wolfram & Hart, por ejemplo), en Firefly (en el último capítulo, con River andando por la nave) o Buffy (que tiene de todo aunque el más recordado sea el de The Body) convirtiéndolo en un rasgo propio del director.

No significa esto que la toma no tenga mérito, ni mucho menos, ni que merezca ser destacada… pero. Cuando uno escucha los elogios infinitos sobre algo que ha visto muchas veces empieza a preguntarse qué se mueve detrás.

Asumamos que el público espectador no tiene por qué recordar o haber visto nada de lo anterior. Quién sabe, quizá es la primera serie que ve y de ahí la sorpresa. Pero, ¿y la crítica? ¿No tienen memoria? ¿No han hecho los deberes? ¿También son estas las primeras series que ven?

Es difícil no reconocer la influencia de Sid Caesar en la comedia americana, tanto la cinematográfica como la televisiva, no solo trabajaron para él, o con él, genios como Carl Reiner, Neil Simon o Woody Allen, también Larry Gelbert o Mel Brooks que tanto hicieron por la televisión con M*A*S*H y Superagente 86 respectivamente.

Gracias a Jaime de Armiñan tuvimos Galerías de Maridos y de Esposas, Doce caras de Juan y de Eva, aunque será más conocido, supongo por obras más recientes como Suspiros de España , Ramón y Cajal, Cuentos imposibles, Una gloria nacional y, por supuesto, Juncal. Todo lo cuál le convertiría en un referente para la televisión española -de hecho, solo con la última…- pero es que además colaboró -entendámonos, tampoco las anteriores las hizo solo- con Chicho Ibáñez Serrador y Augusto Algueró en uno de los hitos de la televisión franquista, las Historias de la Frivolidad.

Por lo menos Armiñán ha visto reconocido su trabajo, y creo que Chicho también lo ha visto varias veces reconocido. Aunque con nuestros pioneros todas las que sean serán pocas. -Sobre todo cuando algún canal español decide hacer una serie de documentales sobre nuestra historia y decide centrarse en los actores, olvidando esa frase de Eva al desnudo según la cuál Ya es hora de que el piano se dé cuenta de que no ha escrito él el concierto.-

Quizá sea por estos motivos por los que me gusta recordar a las glorias vivas que tenemos, quizá sea que he visto demasiado y no es solo la vista lo que tengo cansado. O todos esos pilotos. -El 3 de marzo toca el primer Pilotos Deathmatch de 2014, por cierto- pero no me deja de asombrar cómo unos y otros logran colocarse.

Cierto es que no todo se explica tan fácilmente. Veo poco movimiento elogiando Broad city o Rick and Morty, y poco comentario sobre Inside Nº 9. Así que quizá solo sea una mezcla de desafección e incomprensión ante el éxito de lo que la memoria me dice que no es para tanto frente a aquello que me dice que al menos se están esforzando. Pero, claro, cuando veo el segundo capítulo de la antología que es Inside Nº9 y me encuentro un ejercicio mudo a medio camino entre Hitchcock y Tricicle lo primero que hago es alegrarme. Y lo segundo pensar…

¡Pero esto también lo hizo antes Whedon!

En fin, habrá que procurar disfrutar pese a la historia, pero -por supuesto- sin olvidarla. Hay que templar en algo nuestras opiniones. Y quizá recordándola, teniéndola más presente, logremos celebrar mejor a los que se lo merecen. Así que, por favor: Un poco de memoria para todos.


El Musical: Pintan negro en los Goya

Un año más en los Goya trataron de hacer un número musical debido a… eh… uh… ahm… ¿que por pura probabilidad estadística antes o después uno tiene que salirles bien? Si la idea es demostrar que nuestros equipos técnicos y artísticos no tienen nada que envidiarle a los anglos a lo mejor tendrían que buscar una forma mejor que… bueno… cosas como esta que vimos la semana pasada:

 

 

Así que ahora estaréis pensando que voy a hacer un repaso a los números musicales de OscarsTM o de TonyTonyTony para avergonzarles….

¡¡¡POR FAVOR!!!

Que estamos hablando de los Goya.

Voy a poner unos cuantos números de estudiantes de secundaria.

Que en USA lo mismo te hacen una versión Concierto como este medley de Les Misérables por los alumnos de la escuela pública de Texas McKinney Boyd High School

que te montan el musical entero con vestuario, decorados y toda la pesca como demuestran en la Amity Regional High School de Conectica con su montaje de Sweeney Todd del que os pongo sólo la Ballad of Sweeney Todd

que lo mismo pensáis que es cosa de USA, motivo por el que quiero que conozcáis a unos jóvenes de Canada, de Vancouver más concretamente, alumnos de la Eric Hamber Secondary que prepararon un montaje de Grease del que os traigo sus Summer nights

o a estos chicos de Reino Unido, escoceses además, alumnos del Holyrood Secondary School en Glasgow que adaptaron Oliver! y para muestra un Food, glorious food!

cómo veis no es cosa de que los estadounidenses puedan montarse su propio Chicago como hicieron los alumnos de El Dorado High School de California como demuestra este We both reached for the gun.

Al final podría parecer que, como exponen estos chavales de Washington del Ferndale High School a partir de un número de Annie get your gun: Anything you can do I can do better.

Así que, chicos y chicas del cine español…

¿Habéis pensado ya en buscar adolescentes para que hagan vuestro trabajo?


Libros que llegan: Edmund Crispin, Cocinar, Salem y más

Una nueva semana y otro cargamento de novedades que ha llegado a la librería. Poco -por no decir nada- hay destacable del mayor grupo editorial español, por suerte el mayor grupo editorial mundial parece decidido a darnos una buena cantidad de material aunque, como casi siempre, serán las más pequeñas las que nos traigan un buen puñado de interesantes novedades. Pero no os entretengo más que ya sé que lo que queréis es que diga:

¡Que entre la pila!

 Trabajos de amor ensangrentados de Edmund Crispin, ed. Impedimenta

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¡Otro Gervase Fen más! ¡Otro motivo de celebración! En este caso el más metaliterario y despreocupado de los pobladores de la novela problema tendrá un par de asesinatos y un manuscrito perdido por medio, aunque todos sabemos que aquí se viene por el humor inglés y la acidez de algunos comentarios académicos.

Cocinar de Michael Pollan, ed. Debate

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Los más metidos en las gastrocosas recordarán sin duda Saber comer de Michael Pollan, a otros quizá les suene su libro El detective en el supermercado, en cualquier caso las aportaciones ensayísticas del autor al placer de la mesa no es algo que convenga dejar de lado.

Muerto el perro de Carlos Salem, ed. Navona

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Establecido como uno de los nombres más interesantes de las letras -negras- en español, el siempre original Salem nos propone en esta ocasión otra de sus delirantes incursiones en el género, esta vez con una viuda decidida a descubrir qué pasó con su marido por gordo que sea el lío en el que se esté metiendo.

 El hombre bicolor de Javier Tomeo, ed. Anagrama

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En la novela póstuma de Tomeo encontramos todo su arsenal habitual, empezando por la extrañeza. Un inspector de hacienda llega a un pueblo y no encuentra a nadie. La excentricidad y lo inesperado pronto van haciendo mella en este hombre, con un ojo de cada color, que siente como se va separando de la realidad.

La ciudad de N de Leonid Dobychin, ed. Nevsky Prospects 

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Con solo un puñado de obra escrita y esta novela como única incursión fuera del relato Leonid Dobychin podría pasar por un autor menor. Nada más lejos de la realidad. No por menos extenso su producción es peor ni su influencia más limitada, como sin duda notará quien se lea esta gran obra que explica de una manera aparentemente neutral cómo una pequeña ciudad de provincias vivió la revolución mientras un joven -el protagonista- se hacía mayor. Pero precisamente esta manera distraída de ir narrando situaciones sería la que permitiría diversas interpretaciones de lo que está siendo contado.

 Rituales cotidianos (Cómo trabajan los artistas) de Mason Currey, ed. Turner

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Repertorio de manías y formas, repaso a lo que escritores, científicos, pintores, inventores y todo tipo de gente creativa hacen -o dejan de hacer- cuando se disponen a trabajar, permitiendo hacerse a la idea de las anécdotas -muchas de ellas contrapuestas- y descubrir a cuál se acerca uno más.

– La sátira de Pollux Hernúñez, ed. Rey Lear

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En los tiempos antiguos los poetas no dudaban en lanzar sus dardos en verso a los poderosos y corruptos, precisamente por ello Pollux Hernúñez ha decidido hacer una pequeña antología de alguno de los más afilados dardos y, de paso, traernos un recorrido por la más afilada forma de humor.

¿Y tú qué clase de madre eres? de Paula Daly, ed. Literatura Random House

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No, tranquilos, no es un libro de autoayuda. Ni tampoco un tratado pedagógico. Uno de esos thrillers que se hacen ahora y aún están buscando una etiqueta común para el público, aquí prueban con thriller doméstico desdechando lo de high concept thriller, pero, en cualquier caso, lo que este libro es es la historia de la desaparición de una adolescente, de la sobrepasada madre de su amiga que ayuda a buscarla y de todas las pequeñas historias ocultas que salen a la luz con esta investigación.

– Cartas de Francesco Petrarca, ed. Espuela de plata

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Petrarca fue no solo un poeta, también fue un amante de la la literatura y, por eso mismo, escribió una serie de cartas que le sirvieran de diálogo con algunos de los más grandes autores de la literatura clásica grecolatina para dialogar con ellos ensalzando sus virtudes y criticando también sus defectos y actuaciones menos honrosas. De esta manera no solo recordamos a los grandes de la antigüedad sino que accedemos a una faceta diferente de una de las figuras más importantes del Renacimiento.

Camouflages de Joan Fontcuberta, ed. Gustavo Gili

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Catálogo de la exposición parisina del mismo nombre que, a través de diez series de fotografías, ofrecía a Fontcuberta la posibilidad de reflexionar mediante imágenes sobre el concepto de camuflaje. Como siempre con él las reflexiones, tanto las directas como las volcadas en forma de imagen, son a la vez tremendamente sugestivas y dotadas de un perfecto sentido.

– Moon Tiger de Penelope Lively, ed. Contraseña

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Esta historia de una mujer moribunda pero con un interesante pasado que se va recordando en el hospital no es solo un gran libro por el que su autora ganó el Pulitzer a finales de los ochenta, también es una demostración de que Lively -británica aunque nacida en Egipto- tenía algo original y diferente que aportar a su literatura madre.

La mujer que no quería amar de Stephen Grosz, ed. Debate

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A primera vista podría parecer algún extraño libro de autoayuda. En realidad se trata de un recopilación de casos reales en los que el psicoanalista Stephen Grosz expone diferentes formas de acercarse a los sentimientos en todas sus variedades mediante algunos casos con los que se ha encontrado.

 Lo poco que sé de Glafcos Zrasakis de Vasilis Vasilicós, ed. Hoja de Lata 

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El escritor griego Vasilis Vasilicós ha sido poco editado en España, pero eso no significa que sea menos importante como demuestra esta obra sobre el escritor como exiliado que logra unir una trama bufa con una casi de suspense y espionaje a la vez que examina la vida y significados de ser escritor. Una obra inesperada.

 El resucitador de H. P. Lovecraft, ed. Periférica

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La cada vez mayor valoración del de Providence ha facilitado que su obra, circunscrita primero a colecciones o editoriales de género, vaya permeando al resto lo que está facilitando la recuperación por parte de un gran número de editoriales como esta nueva traducción del clásico Reanimator.

El campamento de Napoleon de Sir Arthur Conan Doyle, ed. Espuela de Plata

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Las ficciones históricas con toques de aventura, suspense y humor son menos conocidas que las grandes historias de Sherlock Holmes, pero aún así merecen un vistazo. Aquí nos encontramos con otro de los personajes recurrentes de Doyle, el Brigadier -aquí aún Teniente- Gerard, un húsar de Napoleón. Será precisamente el Emperador quien se lleve la gloria y la atención en estas páginas,

El sexto hombre de Charles Cumming, ed. RBA

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Espionaje a la inglesa con una trama sobre el grupo de espías de Cambridge al servicio de los rusos e integrados plenamente en la sociedad inglesa que entre los cincuenta y los sesenta fueron descubiertos por el público. Sobre esa base real Cumming da un par de giros al estilo clásico.

La lista de Frederick Forsyth, ed. Plaza & Janés

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A estas alturas y Forsyth sigue escribiendo thrillers, ahora con un consumo más rápido y una premisa cada vez menos creíble, mereciendo la pena ser notado todo esto.

 Exploradores del futuro de Juan Scaliter, ed. Debate

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La ciencia y sus aplicaciones, las posibles evoluciones de la misma y cómo no podemos siquiera empezar a imaginar lo que se puede avanzar -o como- en unos años. De todo eso trata este libro.

 Malas hierbas (Historia del rock experimental 1959-1979) de Óscar Carrera Sánchez, ed. T&B

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Tras la desaparición del rock clásico llegaron diferentes corrientes que en las siguientes dos décadas tratarían de explorar otras posibilidades, de todas ellas trata este libro que procura ofrecer una panorámica de los grupos que estuvieron implicados.

Cómo funciona la música de David Byrne, ed. Literatura Random House

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La música como tecnología y arte, con Byrne como una voz autorizada desde las actuaciones y también desde las posiciones más académicas y divulgativas permitiendo un vistazo más general a lo que llamamos música y a lo que nos permite considerarlo así.

– Ciudad de llegada de Doug Saunders, ed. Debate

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Las migraciones y su efecto en la población, los cambios culturales, políticos y económicos que facilitan y su impacto real; de todo esto y mucho más hablar el libro de Saunders que nos acompaña y que pretende servir como una completa representación de este fenómeno.

 

– El lápiz de la naturaleza de William Henry Fox Talbot, ed. Casimiro 

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El primer libro fotográfico comercializado, sus veinticuatro láminas abrieron el camino revistiendo a la obra de un carácter pionero.

 Canciones de amor y de lluvia de Sergi Pàmies, ed. Anagrama

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Los cuentos de Pàmies son siempre bienvenidos con toda su ironía y sencillez, pensados desde la literatura pero para todos los lectores.

 Insaciabilidad (Despertar) de Stanislaw Ignacy Witkiewicz, ed. Círculo d’Escritores

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Una vez más se publica en España este texto, que ya Barral tratara de recuperar. Su influencia se ha mantenido, quizá por esa Europa en decadencia que presenta, o quizá porque todos esos personajes que van desplegando ante nosotros -especialmente su protagonista- permiten hacerse idea de las diversas posibilidades del ser humano.

La aventura comunista de Jorge Semprún de Felipe Nieto, ed. Tusquets

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El último premio Comillas ha recaído en esta historia del periodo -y periplo- comunista de Semprún. Una historia que él ya había contado a su manera y que ahora aparece reconstruida desde fuera y comparada con sus propias declaraciones.

Cataratas de John Berger, ed. Gustavo Gili

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El gran escritor y crítico John Berger se sometió a una operación y, a partir de ahí, reflexionó sobre la posibilidad y el acto de mirar. Aquí se nos presenta toda esa obra en una pequeña edición encantadora acompañada por ilustraciones sobre el tema que convierte este pequeño volumen en una más de las obras sobre El Mirar que nos ha brindado su autor, y quizá en la más singular.

Y hasta aquí hemos llegado una semana más. en la que hemos tenido una notable cantidad de ensayos. Veremos la semana que viene por qué géneros y temas se decantan las novedades. De momento esta semana no da para más.