Comenzamos con Antonia (O) (IT), una serie de esas de mujeres en crisis que trata de mostrar a la mujer moderna con sus problemas y contradicciones y blablabla. A veces parece que hay obras que ya no se hacen, y lo que pasa es que se han cambiado el maquillaje. Pero supongo que a algún italianófilo puede llegar a gustarle. O algo.

Es curioso como esto de la autoría puede funcionar, porque The Gentlemen (UK) es indudablemente una serie de Guy Ritchie pese a que le de una vuelta o evite mucho de sus tics más característicos. También logra ser algo así como una serie de organización criminal sin que quede tan claro desde su inicio porque al principio parece que es una serie sobre nobles en apuros. Por supuesto, como la serie dice, no es que haya mucha diferencia entre unos y otros. Así que, más allá de algunos personajes tomando decisiones que parecen claramente erróneas para alargar o justificar el guión, lo cierto es que casi podemos decir que sabemos a lo que venimos. No hay mucha sorpresa, probablemente tampoco le haga falta, y se notan las tablas. El asunto eso, supongo, hasta qué punto se es público de esto.

Todo esto del Cozy Crime está animando más aún a los británicos a sacar series. No es que necesiten mucho para hacerlo, la verdad, pero un empujón nunca viene mal. Así hemos terminado con The Marlow Murder Club (UK) Una historia de 3+1 mujeres distintas que se ven enredadas en la resolución de un crimen. Por supuesto yo siempre a favor de estas obras, aunque lo cierto es que contar un caso en dos capítulos de hora y media cada uno me parece un tanto excesivo -aunque muy británico, o galés en este caso, supongo- cuando en realidad no hay tanto ‘relleno’. Pero bueno, no es un formato precisamente extraño (ya sabéis: Agatha Raisin desde hace años, y también Vera, Shetland y tantos otros) y aunque las actrices estén simplemente correctas quiero creer que hay espacio suficiente para que con algo de rodaje logren limar los bordes y ofrecer algo realmente interesante. O más interesante, si lo preferís así.

No parecen que estén muy por la labor de organizar un trailer, la verdad. Y no sé por qué.
Parece que las series inglesas de falsa historicidad no terminan nunca, siempre con su decisión por la mugre, la violencia y el sexo. En fin. La de hoy es Mary & George (UK) a la que parece darle un poco regular tener a Juliane Moore como co-protagonista, supongo que esperando que la idea ‘escandalosa’ (suspiro) de narrar la relación entre el duque de Buckingham -el George del título- y James I de Inglaterra y VI de Escocia sirviera para tirar pa’lante con la serie. Pero como la conocida es Moore -la Mary del título, madre de George– la cosa sale como sale.

Vuelven los anuncios. Así es, y no lo disimula en absoluto, este Hot Wheels: Let’s Race (USA) que tiene poco menos que un esqueleto argumental de alambre sobre el que ir colocando los distintos coches de las distintas colecciones, porque tienen claro que se trata menos de venderte una cosa concreta que de ser escaparate de todo lo que puedan. Y, con eso en mente, se entiende que tenga menos historia o desarrollo que un anuncio de perfumes en navidades.

¿Qué sentido tiene montar una sátira sobre lo que parece un país centroeuropeo comunista como el que centra The Regime (USA) ? Quizá en la HBO hayan pensado que si los años ’70s existían era por algo. Quizá no encontraron a gente con arrestos o valor para hacer sátira sobre otras extravagantes novedades como el telégrafo, las mujeres que usan pantalones o la música disco. Supongo que como ahora mismo no existe ningún problema real, nada que se preste a la sátira ni nada a lo que tengamos que prestar atención o que pueda merecer este tratamiento es normal que hayan decidido ir a por ello con esta… cosa… que nos muestra, ante todo, un esfuerzo y un trabajo enorme. El de Kate Winslet por hacer visible la serie. Es una lástima que sea derrotada en cada batalla. Igual de lamentable es el resto del reparto que se ve arrastrado a esto – Pippa Haywood está más allá del desaprovechamiento -, o la cobardía exhibida en cada oportunidad en la que la serie tiene la oportunidad de hacer algo distinto o interesante. Con un poco de suerte la próxima vez dejarán que Stephen Frears escriba los guiones además de dirigirlos. Para todo lo demás tenemos esta serie, el tipo de obra que uno esperaría encontrar en una sátira sobre Kate Winslet protagonizando una serie de prestigio.

Una astronauta desaparece durante una de sus misiones y su marido decide investigar qué es lo que ha pasado mientras cuida de su hija. El resumen de Das Signal (O) (AL) parece uno interesante. Siendo la palabra clave ‘parece‘. Porque para llegar a eso nos encontramos con hora y dos minutos de piloto -no diré que parece haber una competición… PERO- con idas y venidas, llamadas por teléfono, esperas en salas y habitaciones, y la forma más aburrida posible de explicar la carrera espacial que se me ocurre. Y ahí aún no ha sucedido el ‘evento’ de la desaparición de la astronauta -o de los astronautas, vaya- solo te están presentando a la gente de la manera más tediosa posible. Para cuando parece ocurrir -la historia va dando saltos temporales por motivos tampoco demasiado establecidos- nos encontramos, por fin, con escenas en la estación espacial, escenas en el pasado familiar y aún más gente en habitaciones hablando, gentes con teléfonos hablando… Para el minuto 45 parece que podría empezar a pasar algo. Así que rápidamente pasamos a más gente hablando por teléfono. Parece -podría parecer- que están fingiendo que ha habido un problema y, en realidad, en la estación no ocurre nada. Yo qué sé, a esas alturas ni me interesa ni creo que le interese a ninguno de los implicados. Pero parece que empiezan a hablar de una señal de radio y sus implicaciones. Momento en el que aparecen los títulos de crédito. Supongo que con la esperanza de que alguien pique con el siguiente capítulo. A mí no me pillan.

Estrenar una serie sobre Rocco Siffredi tan cerca del 8M es una decisión peculiar, pero así es Netflix -bien es cierto que con el mes que lleva Movistar no están ni cerca de superarles -, dispuesta a traernos la ramplona Supersex (O) (IT) que cuenta la historia de siempre disfrazada de propuesta cultural con múltiples momentos temporales y exploración del personaje y blablabla, la basura habitual. Que si Rocco como figura pública, que si su infancia, que si sus ‘demonios’ -que, os sorprenderá, vienen de los traumas de su infancia y juventud, no de sus comportamientos o declaraciones- y, en fin, el tipo de cosa que habría hecho TeleCinco, el italiano, si hubieran decidido que querían ser artísticos. Poca crítica, menos filo y todo sobre raíles. En fin.

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¿Quién mató a «Se ha escrito un crimen»?

Encontrarte con piezas de divulgación sobre televisión en español tiene siempre estos problemas. Pero he pensado que mejor que enzarzarme con alguien tiene pinta de haber leído algo en inglés -el equivalente moderno de oír campanas– es mejor escribir algo aquí.

¿Acabó Friends con Se ha escrito un crimen? Lo cierto es que no.

Podemos especular con si el primero fue algún tipo de instrumento en el final del segundo, que ahí tendríamos más que hablar, pero en ningún caso fue algo buscado o premeditado.

Si alguien fue culpable de acabar con Se ha escrito un crimen fue el nuevo presidente de la CBS, Les Moonves, más conocido ahora por los múltiples casos de asalto y acoso sexual que acabaron sacándole de la presidencia de la cadena.

Aunque, en realidad también tendríamos que hablar de un cambio en el contexto, de un hilo conductor con el pasado de la televisión, de una actriz un tanto cansada y de una muerte un tanto viva. Vayamos a ello.

Una de las ideas de Moonves al llegar al cargo fue ‘modernizar‘ la CBS. Es algo complicado de creer porque… bueno… la CBS. Pero la idea era ‘darle una sacudida’. No es la primera vez que veíamos algo así, también es cierto.

No sé si os acordáis de cuando yo tenía tiempo de hablar de historia de la televisión y hablaba de gente como El Malvado Fred Silverman, uno de los principales responsables de que la televisión sea hoy como es. El asunto es que él fue el primero en llegar a la idea -y promoverla- de que había que buscar un público joven, urbano y moderno. Así que había que acabar series establecidas, con un audiencia abultada… pero que se centraba en un perfil mayor, rural y poco dado a gastar. Sí, la idea de ‘moderno‘ es menos ‘moderno‘ que ‘gente dispuesto a pagar lo que sea por algo que le digan que es una novedad‘. Por supuesto en los años ’70s no podían vender imágenes de monos fumando, pero creo que nos entendemos.

Veinte años más tardes -aproximadamente, claro- la FOX lanzó su propio canal de televisión. Se enfrentaba a los tres grandes (ABC, CBS, NBC) y aunque podríamos hablar de las otras que lo habían hecho o intentado antes (Ya sabéis lo que digo siempre, nadie se acuerda de DuMont. Ah, y la PBS es otra historia. Tenía previsto hablar de esto algún día… luego llegó 2016) vamos a lo importante. La FOX buscó una manera de que su canal resultada interesante. Al estilo FOX, moviendo la portería. Lo hemos contado también antes: La popularización de que lo que debería de interesar a los anunciantes era el público de 18 a 39, y no el total de audiencia. Los viejos trucos siempre funcionan.

Por supuesto la CBS tenía mucho de esos programas. Los tenía cuando la ‘purga rural’ de los ’70s, los tenía cuando Les Moonves llegó en mitad de los ’90s y, sinceramente, los tiene a día de hoy. No pueden evitarlo.

No eran los únicos, por supuesto. Otro ejemplo clásico sería Matlock, una serie que duró 9 temporadas entre NBC y ABC. Con bastante menos éxito que Se ha escrito un crimen, y un poco más de ajetreo: Las cinco primeras temporadas se emitía los martes, con su mejor registro en la tercera temporada logrando el puesto 13 del año, pero para la sexta y última -en la NBC– la mandarían a los viernes. Cuando la ABC la recuperó la mandó a los jueves, pero la audiencia ya había desaparecido y acabó cerrando en 1995.

Pero con Se ha escrito un crimen la historia era otra. Toda una institución de los domingos por la noche -el día de la semana por excelencia para el drama y la familia- el puesto número 13 era el peor que había tenido. Fue en su sexta temporada, para la novena lograría el quinto puesto. Aunque el mejor que tuvo fue en su segunda temporada, cuando logró ser el tercer programa más visto. En 1994-95, cuando Les Moonves llegó a mitad de la undécima temporada, logró el octavo puesto de las series más vistas del año.

Así que nos queda por hablar de la actriz principal ‘un tanto cansada‘. Separar Se ha escrito un crimen de Angela Lansbury es casi imposible. Una actriz prodigiosa, un icono del teatro y mil cosas más. Podría hablar durante horas sobre ella, pero ya lo hice y me lo borró un idiota con dinero. Lo importante aquí es que Lansbury había ido consiguiendo cosas a lo largo de los años. Y no me refiero a que se contratara a actores con un recorrido ya, pero que así podían aprovechar los beneficios para los seguros médicos y de jubilación. Sino, más bien, a ir ‘cambiando’ el rodaje a Nueva York -de ahí esos capítulos con ella como profesora- o a salir en menos capítulos -de ahí aquellos en los que aparecía solo al principio y al final-, entre otras prerrogativas. De hecho, no solo ella fue productora ejecutiva -sí, ya sabemos cómo va esto- a partir de 1992, la novena temporada- sino también su hermano Bruce consiguió créditos -y control- de producción.

Lansbury había amenazado con largarse de la serie, varias veces. De hecho, en el artículo que el LA Times cubría el cierre de la serie era uno de los temas mencionados. Pero también el enfrentamiento entre la actriz y el directivo cuando este decidió lanzar su bien establecida y muy exitosa serie contra otra nueva que había arrancado con fuerza. Con tanta fuerza que ese famoso octavo puesto del año había sido compartido entre las dos: Se ha escrito un crimen y Friends.

Lansbury tenía claro que la serie era una institución los domingos, un día tranquilo y familiar, y que un jueves, un día más ‘joven y moderno’ iba a ser más complicado que funcionara la serie. -Y, sí, ahí se incluye el capítulo en el que Se ha escrito un crimen usaba el plató de Friends… perdón, de Buds para los asesinatos- Lansbury tenía, por supuesto, razón. Por primera vez cayó no ya del TOP13 sino del 50. Y eso sirvió para que Moonves tuviera una excusa para cancelarla. Dejó los últimos cuatro capítulos de nuevo para el domingo, eso sí.

Pero -diréis-, espera. ¿No son entonces esos ratings más que motivo suficiente para la cancelación? Pues… Como decía, en esos años hubo una purga. Pero siempre hay excepciones, claro.

En 1991 se había hecho la prueba de una película que podía dar lugar a una serie. Le habían seguido otras tres películas hasta que, finalmente, en 1993 arrancó Diagnóstico: Asesinato. Una serie cuyo personaje principal, el Doctor Sloan -sí, el de Hacer un Sloan– de Dick Van Dyke, se había presentado en otra -ya cancelada- serie de la CBS: Jack y el gordo, a su vez un spin-off (o spun-off, según se mire) de Matlock. Sí, Matlock no era de la CBS pero estas cosas pasan. Aunque el propio Matlock haría una aparición en su cuarta temporada -tras la cancelación de la suya propia, claro- en un episodio doble. La serie duraría 8 temporadas, hasta 2001.

Durante los cuales sus puestos más altos fueron el 27 en su quinta temporada y el 30 en la sexta. Sí, de ocho. Y luego tuvo dos películas más.

El truco -por llamarlo de alguna manera- era que Diagnóstico: Asesinato estuvo los tres primeros años en los viernes. El segundo peor día de la semana en lo que a datos se refiere (el peor es el sábado, pero prácticamente nadie tiene nada los sábados) en el que suelen funcionar las series de corte familiar y casi infantil/ juvenil (ejemplos típicos de lo que funciona ahí: Los Picapiedra, La Tribu de los Brady, Primos Lejanos…) y que con la llegada de la FOX, y ese cambio de peso en las audiencias a favor de los 18-39, fue acogiendo también a series para un público digamos que de mayor edad. (La reina ahora es Blue Blood, que va a terminar este año en su temporada catorce después de haber ascendido de su peor puesto la segunda temporada en el 22 al 5 el año pasado. Y sí, la cancelan también.) con lo que podían tener la manga más ancha con esas series. Total, algo tenían que emitir. (O no, CW se pasó la mayor parte de su ‘vida‘ sin emitir los viernes. Pero esos ‘cuartos‘ canales ya sabemos que son otra cosa. Ojalá algún día vuelva a tener la capacidad y estabilidad como para escribir sobre eso.) Como a Diagnóstico: Asesinato le fue bien los viernes le pasaron a los jueves en la cuarta. Sí, los jueves. Aunque para la última, cuatro años más tarde, volvería otra vez el viernes.

¿Por qué no hicieron algo similar con Se ha escrito un crimen? Quizá os dijeran que Diagnóstico: Asesinato lo producía Viacom -parte del grupo al que pertenece la CBS– mientras que Se ha escrito un crimen lo hacía Universal -los de la NBC-. Pero las opciones estaban ahí. Bien devolverla a los domingos -total, tampoco es que el público se hubiera perdido un arco de trama- o haberla pasado a algún otro día de la semana, incluyendo ese viernes en el que la presión era menor. Pero no se hizo. ¿Por qué? Eso tendréis que preguntárselo a Les Moonves.

Como decía al principio, en realidad la serie estuvo solo medio muerta. Igual que le pasaría años después a Diagnóstico: Asesinato, a Se ha escrito un crimen le ofrecerían una serie de telefilmes. La primera se emitirá en 1997, luego de 2000 a 2003 el resto.

Sí, a todos los efectos Se ha escrito un crimen duró 12 temporadas y cuatro telefilmes de 1984 a 2003.

La lástima es que no hiciera un crossover con Detective Conan, que se empezó a publicar en 1994.

Volviendo al principio… Sí, Friends era una serie en ascenso. En la temporada anterior, su primera, había empatado en el 8 puesto con Se ha escrito un crimen, el segundo había logrado el 3 puesto. Y aún llegaría más alto. En su quinta temporada logró, por fin, el 2 puesto. Y en 2001, en la octava, logró por primera y única vez ser el número 1, el programa más visto de la televisión estadounidense. Durante su emisión el puesto más bajo en el que estuvo fue ese 8 de la primera temporada, el resto de ellos estuvo en el Top5. Incluyendo su último año, en el que fue el 4 programa más visto.

Pero Friends no mató a Se ha escrito un crimen, como mucho podríamos discutir si sirvió como arma, como medio para justificar ese cierre. Fue la propia CBS la que decidió ir en contra de lo que parecía el sentido común y de lo que su actriz principal opinaba, para intentar acabar con una serie que acababa de empezar pero ya estaba suficientemente establecida. Una misión kamikaze. Pensada para ‘sacudir las cosas’. En este caso sustituyéndola los domingos por un bloque de comedia.

La primera mitad del bloque con la serie Cybill, de Chuck Lorre y a mayor gloria de -claro- Cybill Sheperd, que se había estrenado el año anterior en lunes, había tenido un éxito moderado de público pero mayor de crítica; incluyendo el que Christine Baranski hubiera ganado el Emmy a actriz secundaria. Así que la idea era acompañarla primero por la serie Almost Perfect de Levine e Isaacs, y que para el capítulo 17 ya la habían movido al lunes.En el hueco dejado, a ver si tenía más éxito, a Bonnie, una sitcom a mayor gloria de Bonnie Hunt. Que duraría seis capítulos. A partir de ahí decidieron llevarse los últimos capítulos de Se ha escrito un crimen y luego ya desechar la idea de las comedias -claro- (Cybill iría el año siguiente al lunes, reuniéndose de nuevo con Almost Perfect) y sustituir Se ha escrito un crimen por una serie producida por la propia cadena, en CBS Productions, y que en la anterior temporada había acabado en el puesto 81. Esa segunda tuvo una notable mejoría al heredar la franja esa en la que Se ha escrito un crimen había quedado en el 8 y quedar ‘solo’ en el 34. Se trataba de Tocada por un Ángel. Una serie que pasaría a ocupar los domingos hasta principios de los dosmiles.

De nuevo una serie dramática y familiar con un público de más edad pasaría a reinar en las noches de los domingos en la televisión USA, CBS mediante. ¿No podrían haber traído para esto de vuelta a Se ha escrito un crimen? Quizá no rezaron lo suficiente.

En resumen: Una serie establecida, protagonizada por una mujer ya con una edad y con un cierto poder sobre el programa, se enfrenta a la decisión de un nuevo ejecutivo de cambiar las cosas, sin que intenten siquiera reflotarla.

Así que, si me preguntáis a mí, Friends era solo un señuelo. El asesino fue, como tantas otras veces, el Ejecutivo.

 

 


¡Libros que Salen! Etter, «Space Opera», Bennett y más

¡Que entre la pila!

– Fruta madura de Sarah Rose Etter, ed. Horror Vacui

Un libro que comienza con pesadillas empresariales, que sigue con el contexto y nos muestra un agujero imposible de rellenar. Una historia que podría ser costumbrista milenial, o podría ser una historia de terror, aunque en realidad ambas cosas -con los problemas, especialmente para las mujeres, y con todo lo increíble y absurdo que es la realidad- están mucho más entrelazadas de lo que querríamos reconocer.

– Caja 19 de Claire-Louise Bennett, ed. Malas Tierras

Una novela que muestra las comunicaciones entre la vida y el arte, con una joven de un pueblo obrero inglés que estudia y trabaja que se dedica a escribir historias y a utilizarla como punto de partida todo lo que la rodea: las pilas de productos, los clientes, las relaciones… Una historia vital que le permite ofrecer un eco en la literatura.

– Space Opera de Catherynne M. Valente, ed. Universo Alternativo


La llegada de los extraterrestres a la Tierra no es como uno esperaría. Porque las razas alienígenas quieren que les demostremos que somos sintientes… y si no nos erradicarán. ¿Cómo demostrarlo? Pues de la manera tradicional: ¡Con la música! Mientras no acabemos los últimos todo irá bien. Una historia divertida, musical y con genocidios de por medio… ¡Como el mismísimo festival de Eurovisión! Así que, si eres capaz de pasar por alto la portada, es una historia que merece la pena ser leída.

– La distancia que nos separa de Maggie O’Farrell, ed. Libros del Asteroide

La tercera novela de Maggie O’Farrell, inédita aún en España, sobre la familia, la emigración, el dejar atrás nuestras raíces y las relaciones entre personas -dentro de la familia, dentro de la pareja- que pueden ser lo más importante cuando se huye.

– La declaración de Stella Maberly de F. Anstey, ed. Beetruvian

Más conocido por su producción humorística y, sobre todo, su libro Vice Versa en el que un joven y su padre intercambian cuerpos, Anstey también escribió en el fantástico y sus alrededores, como esta confesión que juega a la confusión, nos presenta a una protagonista -una antigua joven adinerada caída en desgracia tras la bancarrota de su padre- que está convencida de haber visto a su amiga y empleadora morir y resucitar poseída por un demonio. Pero, ¿es eso realmente lo que ha pasado o son imaginaciones suyas? La historia y sus dudas se van desarrollando mientras el lector va decidiendo qué es lo que creerá.

– FRONTIER de Guillaume Singelin, ed. Grafito

Naves espaciales, una tierra sobrexplotada y una búsqueda por el espacio más allá del territorio. Ah, y monos. Monos vestidos de astronauta. Porque vamos a seguir a un trío cuyos destinos se cruzan: una científica, una mercenaria y un minero. En una obra que mezcla las aventuras con el costumbrismo… espacial.

– Albahaca y Orégano de Melissa Capriglione, ed. Astronave

A veces lo mejor que se puede buscar es algo sencillo y encantador, como esta obra sobre unas jóvenes en una escuela culinaria mágica. Con un estilo muy sencillo y una historia con su punto de drama y de romance, buscando sobre todo ese punto encantador propio de los cómics juveniles actuales.

– Oso y Pía de Jarvis, ed. Blackie Books

Este pequeño libro con unas ilustraciones realmente magníficas por parte de Jarvis nos trae a un dúo de amigos en pequeñas historias con unas aventuras cortas pero entrañables. Perfectas para un momento de tranquilidad y deleite.

– Orión y la Oscuridad de Emma Yarlett, ed. Edelvives

Autora de una gran cantidad de álbumes, de los que probablemente sean más conocidos los de Ñac-Ñac, Yarlett nos propone aquí la historia de un niño que tiene muchos miedos, sobre todo a la Oscuridad. Al menos hasta que la Oscuridad decide visitarla para intentar que deje de tener tantos miedos, y comiencen a vivir aventuras. La aventura de descubrir esos monstruos, esos sonidos y esa todos esos lugares sin luz. Un álbum con humor, con un dibujo estupendo y que, además, ayuda a poder hablar y comentar esos miedos. ¡Magnífico!

Nos leemos.


A partir de una película -o a continuación, según, pero se nota que algo falta delante- llega este Aníkúlápó: Rise of the Spectre (O) (NI) que nos muestras costumbres y tradiciones nigerianas. En ocasiones con más recursos que medios -no diré que habitualmente, pero- y en otros casos ni siquiera esa decisión de tirar para delante logra que funcione. Pero, al menos, tiene claro la historia que quiera contar, aunque no siempre tenga las posibilidades de mantenerse a la altura de sus intenciones.

Resulta más agradable de lo que esperaba esta -muy inglesa- The Completely Made-up Adventures of Dick Turpin (UK) que recuerda sobre todo a series como Horrible Histories o aquellos primeros YouTubes de la segunda mitad de los dosmiles. Y lo digo como elogio. Una vuelta a un momento histórico con un acercamiento más cercano a Tristram Shandy o las películas de Mel Brooks que a una auténtica aventura o drama. De hecho, me sorprende que no sea directamente una obra juvenil. Y está claro que se lo han pasado en grande. Lo que no sé es cuánto podrán alargarlo.

Cuando escuché que Great American Family quería hacer la versión ‘con dios‘ de 9-1-1 pensé que sería algún tipo de broma de la prensa USA. Cuando me he encontrado con County Rescue (USA) he pensado que sería algún tipo de broma. Porque me resulta más sencillo creer que esto es algún tipo de youtube de broma que una serie real. Aunque hecha con poco dinero. se las apañan para mentar a dios cada pocas frases y para dar esa sensación de proyecto de fin de curso del CEU. Los actores se dividen entre los de la escuela Joey Tribbiani y los de IKEA. Y todo esto es lo bueno que puedo decir de ella.

Hay buenas intenciones detrás de Dead Hot (UK), la lástima es que no siempre parezca claro lo que quiere contar. Especialmente con un piloto que pone claramente los puntos principales sobre la mesa para luego ir perdiéndose en meandros y vueltas sobre lo mismo. Algo que normalmente indicaría que o no está bien planificado el capítulo o es uno de esos casos de tener un contenido para un formato más corto que se ha reaprovechado para serie. Sea como sea, los actores defienden en la medida de lo posible sus papeles y hay una sensación general de que quieren hacer… algo. Quizá en los siguientes capítulos logren mejorarlo -aunque lo dudo- pero me temo que es poco probable que yo esté ahí para verlo.

Hay veces que sospecho que algunas series se van reproduciendo aquí y allá. En el caso de Dügüm (O) (TU), o Dilema, tenemos a una presentadora conocida por su rectitud y honradez (?) que se enfrenta a un reto cuando su hijo se ve metido en un asesinato. Así que se supone que la duda será qué hará, si seguir siendo una periodista honrada (?) o proteger a su hijo. ¿Cómo van a lograr extenderlo? A saber. Porque, bueno, esta sensación de haberlo visto ya me temo que no ayuda nada.

El Excéntrico Asesor ataca de nuevo. Esta vez se trata de Elsbeth (USA), lo que significa que los King están detrás. Y que, por algún motivo, querían hacer su propia versión de Colombo. Lo que tiene sentido porque Carrie Preston es una actriz magnífica que lleva adelante la serie cargándosela en los hombros. Aunque un año después de Poker Face -una versión de Colombo en la que Natasha Lyonne lleva adelante la serie cargándosela en los hombros- resulta curioso este interés por los murder mysteries inversos. Aunque las diferencias entre las tres series -con esta siendo la más cercana a las series tradicionales, para lo bueno y lo malo, y por una vez voy a decir que claramente necesita un poco más de duración- están claras y si bien es quizá un poco más… inconsistente que las otras -probablemente por tener que centrarse demasiado en su personaje principal y no en el malvado, además de recurrir a un truco tan viejo como un Sloan Inverso- pero al menos el piloto nos deja claro por dónde va a ir la serie, y no se empeña en vendernos una Trama B -solo lo normal-, ni nada de eso.. Supongo que es cuestión de ver ahora cómo lo gestionan. Y de esperar a ver si le cae algún premio a la protagonista. Eh, a Tony Shalhoub le funcionó.

De alguna manera en Netflix han logrado hacer una precuela de una película anterior. ¿Cómo es posible que una película vietnamita tenga una serie francesa como precuela? Mira, yo qué sé. Lo cierto es que no tiene sentido -aunque quizá un poco más que el que sea precuela de la espantosa película francesa del mismo año-. Pero lo importante es que si nos olvidamos de eso y de varios giros tan arbitrarios y ridículos de la trama que una película de Lifetime no se atrevería a hacerlos, este Furies (O) (FR) ofrece la suficiente cantidad de mamporros como para justificar lo injustificable (por si no ha quedado claro: el guión) así que, bueno… Supongo que es lo que buscas si te gusta el menú. (De nuevo: Ensalada de hostias)

En Australia deben de estar teniendo unas de esas rachas porque House of Gods (AU) parece no decidir si quiere ser otra de esas series de iglesias -una mezquita en este caso-, un culebrón tradicional o uno de inspiración turca. En realidad ninguna de ellas funciona, en parte por las tensiones entre modelos -especialmente cuando se toma en serio- y en parte porque tampoco da la sensación de que le interesa gran cosa a ninguno de los implicados.

Es curiosa esta serie sudafricana, Koek (O)(SA), que parece quedarse a un salto de ser como Claws pero… se queda ahí. Dentro de la zona más segura que une a ‘mujeres normales’ con ‘organización criminal’, y aunque haya algunas escenas y momentos en los que parece que se va a soltar el pelo me temo que en ningún momento logra dar ese salto, al camp, al musical o al que no le importe a nadie porque tienen una historia que contar. O quizá es que esa historia no es tan capaz de llevar adelante lo que tenemos ante nosotros. O, con algo de suerte, solo necesitará algo de rodaje y mejorará a partir de una hipotética segunda temporada. Que es justo lo contrario que le pasó a Claws.

Tras tanto tiempo resulta que Iwájú (O) (NI) llega a Disney + para ofrecernos una mezcla de diseños más o menos bonitos y coloristas junto con una historia bastante repugnante. La parte de la relación padre/hija es lo de siempre y no parece interesarle mucho a nadie, toda la historia sobre lo peligrosos y manipulables que son los pobres y como los ricos intentan mejorar su vida… en fin.

A favor de Kuvvetli Bir Alkış (O) (TU) – o A Round of Applause o Un fuerte aplauso – tenemos la decidida apuesta por lo no-convencional. No siempre funciona, por supuesto, sobre todo en los segmentos más discursivos o cotidianos. Pero incluso ahí se nota que tienen la intención de mostrarlo como una obra teatral en la que se quiere explotar la pareja y relaciones filiales.A ratos casi parece estar viendo una de esas obras de tele-teatro de los setenta. En otros momento te preguntas si no será alguna serie española actual. Así que, de nuevo, hay que agradecerles el intento.

Tras verme Maamla Legal Hai (O) (IN)me he quedado con la mosca de a qué serie española me recuerda. Porque hay una mezcla de coralidad, costumbrismo, marrullería y cutrez en esta serie de abogados -a la vez inverosímil y perfectamente creíble- que nos muestra cómo operan en La India y todas las trapisondadas que montan entre ellos o con la justicia. La duración de los capítulos es un tanto excesiva pero entiendo que ese es un mal de nuestro tiempo. Así que ya solo depende de las ganas de meterse en estos asuntos. Que pueden parecer surgidos de otra época pero que me temo que esas ‘realidad’ a la que apelan –ripped from the headlines, que dicen los anglos- sigue ahí, entre nosotros.

Parece que alguien se ha acordado de que tenía una propiedad sin explotar y de ahí que ahora hayamos tenido una película para televisión y también una serie. Que es de la que hablaremos, claro: Megamind Rules (USA) no parece tener muy claro su público. Hay chistes que no creo que pillen ni los padres de los niños y el ritmo y tema va variando de esas dentro de estos. Así que… bueno… ¿quizá para los superfans del personaje (de haberlos)? Porque parece hecho sin más interés que mantener vivo el derecho legal a usar al nombre, porque no parece que nadie haya tenido ningún interés real en hacerla.

La típica serie que quiere y no puede, intentando con toda la serie ser el nuevo Power pero, me temo, quedándose muy lejos en posibilidades y realizaciones. Eso es lo que nos espera en Perimeter (USA), que intenta ser a la vez un drama, una de organización criminal y un fondo de ¿denuncia social?. Quién sabe. El problema es que la ambición existe, y los actores hacen lo que pueden con distintos niveles de capacidad, pero ni el guión ni los medios sirven para llevarla adelante.

Esta Royallodeo (O) (CS), o 로얄로더 o The Impossible Heir o El heredero Ilegítimo, tira de varios clásicos populares surcoreanos pero tiene el problema de que, sin estar mal, no acaba de colocar las piezas en el tablero durante el piloto. No tiene pinta de que sea porque va a estar en evolución constante sino, más bien, porque lo hará con el segundo. Así que, bueno, una especie de telenovela que aún no sabemos por dónde va a tirar. No digo que no vaya a verme más capítulos, más bien que no tengo ninguna prisa en verlo. Así que mitad y mitad.

Si algo pueden hacer el resto de series esta semana es agradecer a Shōgun (USA) que no van a ser las más aburridas. Con un estilo que hace que Silencio parezca un thriller, entiendo que la reconstrucción histórica -o algo así- y la mugre -que lo mismo es digital- es a lo que apuestan. A mí no me puede interesar menos. Supongo que porque no soy el público, pero si esperan que me crea que esta es una gran serie van a tener que usar mucha persuasión.

Es irónico que pocas cosas estén más ‘muertos que caminan’ que la franquicia que da pie a esta The Walking Dead: The Ones Who Live (USA), pero aquí estamos, sin que se acabe de morir. Esta vez la extremadamente aburrida agrupación de series opta por algo así como un drama romántico en el que los zombies no dejan a dos amantes reunirse. De verdad que no soy capaz de entender por qué siguen intentándolo o qué esperan sacar de esto, pero a ver si se mueren todos de una vez. Por favor.

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¡Libros que Salen! Mukasonga, Higashino, Covington y más

¡Que entre la pila!

– Nuestra señora del Nilo de Scholastique Mukasonga, ed. Minúscula

Mucho hemos tardado en tener en España -que no en español, porque en Argentina alguna cosa había salido- a Scholastique Mukasonga, no solo uno de los nombres propios que estuvieron sonando para el Premio Nobel, también -sobre todo- una magnífica autora ruandesa. Como ruandesa tutsi lleva años en Francia, publicando libros como este (que ganó el premio Renaudot allá), y en el que refleja a través de una joven en un colegio privado a principios de los años setenta las tensiones del país. Con un porcentaje limitado de tutsis por parte del gobierno hutu y en un entorno elegido por las familias con dinero, retos como la amistad o la aceptación se ponen realmente cuesta arriba en un clima de juegos de poder y de violencia contenida que presagia el futuro del país.

– Los milagros de Namiya de Keigo Higashino, ed. Quaterni

No esperaba yo este Higashino por sorpresa, pero mira. En lugar de una de las obras de Galileo tenemos una mezcla de misterio y fantástico, pero con ‘buen fondo’. Un trío de delincuentes, una tienda, viajes en el tiempo y, sobre todo, un señor que da consejos. No es en absoluto una obra que podamos llamar policíaca -yo no lo llamaría así, vamos- aunque haya criminales y haya un mínimo de suspense, más bien una forma entrañable de jugar con esos conceptos mientras se va desarrollando una tesis. No esperaba esto de Higashino, pero eso demuestra que aún puede sorprender(me).

– Riviera Redneck de Dennis Covington, ed. Dirty Works

Cierto es que el nivel de Salvación en Sand Mountain es difícil que se repita, pero eso no significa que Covington no tenga más cosas -reales, vividas, prácticamente ni transformadas- que contar. Así en esta historia que empieza con una herencia y un timo (o viceversa, según) le vemos luchando no solo contra lo que significa lo uno y el deseo de arreglar lo otro, también con la realización de que en Florida hay muchas cosas -comenzando por la interpretación de la ley- que se se malea para mal. Pero, en fin, al menos hay armadillos, supongo.

– La casa del Dr. Edwards de Francis Beeding, ed. WHO


Quizá no tanta gente conozca a Francis Beeding, sobre todo porque no deja de ser el pseudónimo que usaban para su producción conjunta John Palmer y Hilary A. Saunders. Sin embargo es más que probable que les suene Sospecha, la película de Alfred Hitchcock, un thriller psicológico. Como de costumbre la forma de adaptar Hitchcock hace que tenga poco que ver con este libre, que va sobre un asilo al que llegan dos psiquiatras. Una es una psiquiatra recién graduada que va a trabajar con un viejo amigo de su padre -el Dr. Edwardes-, el otro es un nuevo psiquiatra. Uno al que que rápidamente le toma aprecio. Pero en ese ambiente aislado, en el que quizá no todo sea lo que parezca o la gente no sea quien dice, los aspectos góticos sean más importantes que los psicológicos.

– Sangre y espina de Margaret Owen, ed. Puck


Tras Muerte y Fortuna nos reencontramos con Vanja Schmidt, que está buscando trabajo honrado… pero ha acabado inventando a una diosa. Por supuesto las cosas nunca son tan sencillas, su prefecto es precisamente la persona que debe investigar si la diosa existe de verdad… y quien ha sido elegido para ser su sacrificio. Los problemas se van apilando, entre seres divinos, monstruos y lo más complicado de todo: Su pasado. Y todo para conseguir un futuro, que aún está por ver si podrá ser al lado del prefecto.

– El sueño de la sultana / Padmaragde Begum Rokeya, ed. Kaótica

Begum Rokeya Sakhawat Hossain fue una escritora bengalí de finales del S XIX además de pionera del fantástico en el que escribiría obras como estas dos. El sueño de la sultana está situado en un mundo gobernado por mujeres con un punto de humor satírico, Padmarag funciona como complemento, hablando de la opresión machista y de la necesidad de buscar esa sociedad en la que las mujeres, independientes de razas, clases o religiones, se unieran para luchar contra la sociedad patriarcal. En ambas muestra su convicción de que es la educación lo que más ayuda a avanzar, especialmente a las mujeres. De ahí que creara diversas asociaciones y promoviera todo tipo de escuelas y acciones. En España había salido -que yo recuerde- solo el primero en aquella bella edición de novela corta más cuaderno de Palabrero, así que bienvenida sea esta recuperación, y más con la ampliación.

– El horror de Dunwich de H.P. Lovecraft con ilustraciones de François Baranger, ed. Minotauro


Pues siguen los álbumes ilustrados de historias de Lovecraft, esta vez le toca a Dunwich y a los paisajes llenos de nieblas creados por Baranger.

– En la noche de los tiempos de Gou Tanabe en adaptación de H.P. Lovecraft, ed. Planeta Cómic

Pues aquí seguimos con las adaptaciones de Tanabe de las obras de Lovecraft. Esta vez con un hombre que recupera la consciencia tras cinco años para descubrir que su cuerpo ha estado ocupado mientras tanto por una consciencia ajena… que ha dejado en él recuerdos y sensaciones antiguas. Muy antiguas.

– La cólera de los dioses (1, Los pequeños misterios de Egipto) de Pierre Gemme y Mary Gribouille, ed. Bruño

Una colección de aventuras y misterios con una niña con poderes y un gato, y -sobre todo- la decisión de divulgar sobre el Egipto clástico aprovechando todo lo demás.

– El viaje de Tiago de Jutta Bauer, ed. Bindi Books

Tiago es muy rápido, por eso el Rey le ha dado un mensaje muy importante para llevarle al rey del país vecino. Tenía que cruzar las colinas, seguir el río y llegar más allá. Pero pronto Tiago empieza a encontrar problemas, y gente que le pide su ayuda. ¿Cómo podría no echar una mano? Y mientras, el Rey, espera. Espera, además, en una barra inferior, en colores grisees. De esa manera este álbum ilustrado nos va contando distintas historias

Nos leemos.


Es curioso cómo los surcoreanos logran hacer a la vez el mismo programa y algo completamente diferente. El último ejemplo de esto llega con Apateu 404 (O) (CS)  o 아파트404 o Apartamento 404 o… ya imagináis. En este caso, decía, hacen ese programa que tienen ellos como Running Man o Busted, pero contando la historia de Corea del Sur -la historia reciente al menos- a partir de sus edificios. Bueno, no exactamente. Con la excusa de un apartamento en el que irán preparando acciones, pruebas y juegos, se va contando un momento de la historia. Con grabaciones y documentos. Porque recrear la época es parte de esa gracia. Entre la recuperación del hecho peculiar y de la rememoración histórica, con unos juegos más o menos integrados, con su tradicional humor -que hace mucho por lograr que el resto funcione, por cierto- y con un formato que en realidad uno se sorprende que no se exporte más a otros países. Porque en todo momento se juega a que aquello sea lo real, pero también a que todos saben que es una grabación. Quizá por eso logran que estos programas sean siempre interesantes, por poco que llamara en principio la premisa. Al menos para mí.

Creo que podemos empezar a montar un ‘adaptódromo’ o algo así. Un sitio en el que poner en orden las adaptaciones de anime/ manga que va haciendo Netflix. Así yo podría decir que Avatar: The Last Airbender (USA) está por debajo de One Piece pero por encima de Cowboy Bebop y vosotros podríais discutirme que Avatar es estadounidense. En realidad tampoco dejaría claras las cosas, porque la distancia no es central. El problema principal viene, supongo, de que no tienen muy claro su público. Hay una introducción al inicio que se repite de nuevo por un personaje dentro de la historia, hay decisiones que parecen venir de querer ‘subir la edad’ de los personajes que no cuadra con lo que se supone que sabemos de ellos, así que no sabemos si esto está pensado para mayor o menor edad, lo que junto a algunas decisiones no sé si de producción o de presupuesto hace que en ocasiones parezca una serie de Nickelodeon / Disney Channel y en otras una de esas series del momento en el que Xena y Hércules reinaban en la sindicación. Sin entrar en cosas que los que recuerdan la serie original puedan pensar, claro. Pero el resultado no deja de ser algo que puedes tener de fondo mientras haces otras cosas, antes que algo en lo que fijarte.

Hay buenas ideas en Boarders (UK) y, sobre todo, buenos actores jóvenes -los ingleses, ya sabéis- el asunto es que parece que no acaban de tener claro qué es lo que quieren hacer. ¿Una sátira de las escuelas privadas inglesas, un choque entre los ‘chicos de barrio’ y los pijos, una historia juvenil en la que el punto de partida es ese? Ah, sí, el punto de partida: Los jóvenes de una escuela tipo Eton se hacen virales por hacer un vídeo en el que maltratan a un mendigo, como medida de Relaciones Públicas deciden llevarse a cinco estudiantes negros. Los estudiantes becados de ese programa -y lo que decide hacer cada uno de ellos- será el centro de la serie en la que hay muchas posibilidades pero no demasiada claridad con lo que pretenden. Aunque, al menos, está claro que hay un punto de partida interesante. Supongo que por eso está en BBC Three.

Es complicado hablar de Breathtaking (UK) porque por muy bueno que sea Jed Mercurio -que lo es- esta idea de hacer un drama médico sobre lo más duro de la pandemia del COVID es… ¿Demasiado pronto? ¿Demasiadas opiniones todavía? ¿Demasiado…? No sabría decirlo. Sin duda está bien hecha y bien actuada, pero entre las cosas que el espectador ya sabía por dónde iban a tirar, las cosas que en fin y el hecho mismo de que no me apetece -y sí, sé que esto es de un atroz subjetivismo, fuera de mi habitual subjetivismo que solo es deplorable. pues, mira, quizá en otro momento. Pero no ahora. De verdad que no.

A ver si puedo explicar esto: En teoría Catch Me a Killer (O)(SA) es una serie inglesa que transcurre en Sudáfrica. En la realidad es una serie sudafricana para la que han puesto dinero algunos ingleses. Una serie sobre psicóloga criminal que se mete en la mente de sus perseguidos para atraparlos -figuradamente, claro- basada en los hechos reales de una especialista. El resultado es un poco lo de siempre, qué le vamos a hacer. La verdad es que pensaba que ese ‘pensar como un criminal’ estaba más que superado, pero uno nunca deja de sorprenderse.

Si no me hubieran jugado ya este trile supongo que Constellation (USA) me apetecería un poco más, pero la historia de una mujer que tiene un problema en el espacio y al volver nota que todo ha cambiado suena a demasiadas cosas vistas antes. Y si bien la propia Gravity o, sobre todo, Coherence, parecen referencias inevitables lo cierto es que es Lost la que no vamos a poder dejar de mencionar porque mucho me temo que aquí no hay mucha más idea de la explicación -o de cómo darla- que en aquella. Supongo que tendrá su público. Me temo que no seré yo.

Curiosa serie indonesia sobre un tipo que ese encuentra al mando de un club de comedia, Komedi Kacau (ID), para intentar mantenerlo a flote después de que le hayan echado de su propia empresa. El humor es un tanto peculiar, la trama parece más o menos predecible, pero supongo que el cierto encanto que tiene es precisamente por esto. Lástima que no ayude más a la serie.

Por su parte Poacher (O) (IN) trae una especie de thriller o así sobre el tráfico de Marfil. La verdad es que supongo que es un problema real y serio, pero la forma de tratarlo, incluyendo una iluminación de esa que hace parecer que nadie enciende las luces nunca en ninguna habitación, parece un poco más deliberadamente falta de gracia de lo que debería. Sí, el policíaco puede ser tener un tomo en el lado completamente opuesto al cómico, pero puede hacerlo a la vez que se le da acción, aventura o algo a la historia.

Pues parece que Prime ha hecho una de esas series animadas de [adult siwm] con The Second Best Hospital in the Galaxy (USA), que a ratos parece tener alguna idea más de Rick & Morty o algún momento de sátira hospitalaria de Grey, pero que -sobre todo- bebe de aquellas series de entonces, tanto en el diseño como en un humor que, por suerte, no se centra solo en ‘somos perdedores’ sino que muestra a dos profesionales razonablemente capaces pero tendentes a saltarse las normas y causar desastres. Esto es lo que eleva la serie -prácticamente desde el principio nos las presentan salvando vidas y demostrando que valen pese al caos que crean, que ma parece un cambio más que agradable tras tanto ‘soy un inútil deprimente’ como parecíamos habernos resignado a tener- y si bien quizá necesita un poco de rodaje al menos es una gran mejora sobre lo que suele ser habitual en estas cosas.

Es curiosa esta Triple Oh! (AU),a ratos parece algún tipo de obra romántica sáfica, a ratos una serie de paramédicos en capítulos cortos -MUY cortos-, y en ocasiones casi parece que estaba pensado para un TikTok más permisivo o algo así. No es tanto que sea experimental -que no lo parece- como que da la sensación de una prueba para una serie más grande. Sea como sea creo que habrá un público concreto al que le gustará, aunque yo esté solo entre los que se sorprende -aunque sea para bien- de que series así tengan sus posibilidades de emisión.

Sé que esto se supone que es una forma para que Michael Sheen expanda sus capacidades, pero lo cierto es que The Way (UK) lleva ni sé el tiempo dando vueltas, ha contado con la colaboración de Adam Curtis o de James Graham y cuenta una historia de rebelión en Gales, en la ciudad en la que Sheen nació, si mal no recuerdo. Las ganas de ser algo diferente, original y revolucionario se notan a casi cada paso que dan los personajes. Igual que ese fondo de que quieren contar algo que pasó como si fuera una distopía. La pena es que tanto lo que hay de fondo como la capacidad de que ‘meter fuerza‘ o ‘sorprender‘ es… bueno. Lo que es. Supongo que es el tipo de serie que acabará en Filmin con gente muy contenta de haberla conocido, lo cierto es que de este batiburrillo con más pretensiones que logros supongo que habrá más reacciones distintas que una opinión mayoritaria.

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