¡Libros que Salen! Leonard, «Flores particulares», Bennett y más

¡Que entre la pila!

Los cazarrecompensas de Elmore Leonard, ed. Valdemar

Pues sí, más westerns de Elmore Leonard, que siempre es algo bueno. En este tercer volumen en la colección tenemos su primera novela, publicada en los años cincuenta. Una obra de estilo clásico que ya anunciaba el gran escritor que tendríamos en años venideros.

Anna de las Cinco Villas de Arnold Bennett, ed. dÈpoca

¡Siempre es una alegría ver que dÉpoca saca una nueva obra! Además una recuperación de Arnold Bennett nada menos. Una obra de época, con muchos compromisos sociales y solicitudes de amorío en el que una joven debe afrontar que con la mayoría de edad tiene que tomar decisiones mientras se mueve en la sociedad privilegiada pero no por ello justa.

Flores particulares de Nora Eckert, ed. Tránsito

Alemania en los años setenta, una mujer trans contando de primera mano lo que fueron sus experiencias, sobre la vida cultural, la gente que conoció y, sobre todo, su experiencia durante su transición de género. Una visión privilegiada que esta periodista y crítica cultural alemana tiene a bien compartir.

Kaiki 2. Nuevos cuentos de horror y locura de VV.AA., ed. Quaterni

Nueva recopilación de cuentos japoneses de terror, otros cinco autores -dos de ellos sin presencia en el volumen anterior- con ochos relatos para seguir conociendo la parte más oscura del fantástico japonés de sus autores más clásicos.

Tren bala de Kotaro Isaka, ed. Destino

Algo de thriller, algo de humor. Un tren, cinco asesinos, varios encargos que parecen superponerse unos a otros y un trayecto para que todo aquello tenga lugar. Una obra moderna con la que conocer a uno de los grandes autores japoneses de misterio recientes en una obra que demuestra que puede jugar a muchas cosas a la vez.

– El movimiento de mujeres romaníes de VV.AA., ed. Kaótica

Un recopilatorio de ensayo de algo más de una veintena de mujeres en las que nos cuentan cómo ha ido avanzando, y hacia dónde está yendo, desde los años noventa hasta la actualizar. Una perspectiva propia que habla desde el conocimiento y el haber sufrido o visto sufrir, como protagonistas o como aliadas.

La risa en la Antigua Roma de Mary Beard, ed. Alianza Editorial

Una grandísima autora con un muy interesante ensayo. El tema del humor en Roma, de cómo se hacía, quién, hacia dónde iban y cómo funcionaba. De modo que sirve no solo para conocer a los romanos, también para saber más sobre la historia del humor.

Otros mundos de Thomas Halliday, ed. Debate

Que algo esté extinto no significa que no haya dejado huellas. Ese es el punto de partida de este libro que intenta recomponer cómo fueron distintos ecosistemas lejanos en el tiempo gracias a los restos que se han hallado y a las posibilidades más probables de su encaje y evolución.

12 bytes de Jeanette Winterson, ed. Luman

Vuelve Winterson, ahora en el Ensayo. Sobre las posibilidades del futuro, de las inteligencias artificiales, los robots y una vida más allá del binarismo percibido. Un libro sobre los cambios que nos esperan y aquellos que ya están llegando.

La calle de los espías (Serie Jackson Lamb 4) de Mick Herron, ed. Salamandra Black

Pues sí, hemos llegado ya a la cuarta novela de aquellos Caballos lentos que tan bien ha sabido traer Herron con su mezcla de humor, suspense y diversión al thriller de espionaje clásico.

El libro de las especias de John O’Connell, ed. Debate

Un gran libro para conocer las especias pero, sobre todo, para aprender a usarlas de la manera que más partido se le puedan sacar. Incluyendo su historia, porque la historia de la comida nos dice tanto sobre cómo hemos usado -y acabaremos conviertiendo- los ingredientes como el poder probarlos a la mesa.

Trece avisos de Paula Carballeira con ilustraciones de Davide Abbati, ed. Diego Pun

Un libro interesante e ilustrado, para todos los público, con mitos universales pero también con leyendas clásicas gallegas, que se van encadenando.

El enigma de Caín de Edward Powys Mathers, ed. Alfaguara Infantil & Juvenil

Puede que no sea lo que tradicionalmente se conoce como Libro-Juego pero estoy convencido de que esa cualidad lúdica por encima del texto en sí es lo que le va a dar la relevancia. Incluso aunque la competición sea contra el formato más que con el contenido -que también- porque lo que tiene de reto (o de deberes, según) es lo que lo diferencia. Ya sabéis lo que se dice: You Gotta Have A Gimmick.

Voodoo (1952-1953) de VV.AA., ed. Diábolo

Sigue publicando la editorial la Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50, esta vez en su noveno volumen con los seis primeros ejemplares de la revista de terror y fantástico del mismo título. Una mezcla de disfrute y arqueología literaria.

Sergio Aragonés sabotea Star Wars, ed. Planeta de Cómics

Aragonés siempre es un autor interesante, lo es en sus obras más personales, en sus obras silenciosas y, por supuesto, en sus parodias. Como es el caso. Puede que el cómic tenga ya un tiempo -que lo tiene- pero eso no le quita la capacidad de análisis y mala leche a un autor que ya nos ha dado muestras de lo que puede hacer.

Alergia de Megan Wagner Lloyd y Michelle Mee Nutter, ed. Maeva

Un nuevo cómic infantil en Maeva, esta vez sobre las mascotas y cómo intentar compatibilizar los contratiempos, además de hablar sobre los hermanos y sus formas de funcionar. Encantador, como siempre.

Sirenas borrachas de Kat Leyh, ed. Norma

Tras el éxito de Snapdragon era lógico que estuviéramos todos esperando una nueva obra de Leyh, y aquí la tenemos. Sirenas aficionadas al alcohol tomando decisiones cuestionables que, sin embargo, parecen dar vueltas a los temas tradicionales de las interacciones entre sirenas y humanos. Mucha diversión.

Caballera de Nadège Michelotto, ed. Picarona

Una joven desafiando no solo las expectativas de género, también las limitaciones autoimpuestas por el diccionario.

Nos leemos


Bueno, pues parece que el giro de Netflix va dándolo como son ellos y ahora vamos hacia el True Crime antes que a las series de adolescentes o los de organización criminal, menos mal que hay un algoritmo detrás, que si no pensaría que todo esto van los bandazos de lo popular de toda la vida. Pero bueno, empezamos el repaso con 42 días de oscuridad (O) (CL) que tiene a su favor ser la primera serie chilena para el servicio de streaming. En contra tiene que a la familia no le ha hecho mucha gracia, y mira que desde Netflix aseguraron ser feministas y esas cosas. ¿La serie en si? Pues es más de lo mismo salvado por los actores, de hecho Pablo Macaya hace casi todo lo que puede para tirar del carro. Supongo que depende de las ganas de ver la historia, y ahí yo sí que no cuento. Vamos, no tengo intención alguna de verla entera.

Urgh. Este À La Carte (USA) tiene una pinta tan vieja que podría haber sido una serie de los años ochenta, un antecedente de Sex and the City o algo así. Muchos temas de siempre tratados como siempre y sin ningún aliciente para verla.

No entiendo en qué momento decidieron que True Crime con actor famoso -actriz, en la mayor parte de casos, en realidad- era lo siguiente de lo que se tenía que estrenar uno a la semana. La de turno es Candy (USA) y, sinceramente, podría ser la parodia del SNL de este tipo de cosas porque la peluca y las gafas de Jessica Biel podrían haber salido en No es otra estúpida película americana. Lo cierto es que sí que lo es. Sé que intentan jugar con la idea de que van a contarnos el por qué, el impulso criminal, y blablabla. Pero bueno, lo importante de esto es que podemos fingir que no existe, porque es la misma serie de todas las semanas.

La peluca de Claire Danes… perdón, no. Quería decir… The Essex Serpent (UK) es una serie interesante basada en un libro indudablemente interesante, que tiene a su favor que Apple está demostrándole al resto de servicios de streaming lo que es hacer una selección de series con mimo -y mayor o menor fortuna-, pero son los únicos que parecen hacerlo. De ahí que incluso series como esta, en las que hay algo de la BBC de toda la vida, tira más gracias a los actores principales y a una historia bien pensada pero con un problema principal: Necesita más vidilla. Un poco más de rapidez. En fin, sé que en las series de época no es siempre lo requerido, pero yo lo agradecería.

Voy a confesar que paré el piloto de Geulideu (O) (SC) para ver si me había puesto un trailer, un primer montaje o algo así. No puede ser que se pase los primeros ocho, diez minutos explicándote lo que está pasando y va a pasar con un infodump que haría palidecer a cualquier novela fantástica. El subrayado llega tan lejos que como a los quince minutos te sacan una definición en pantalla de lo que significa el título del mismo dentro del universo de la serie para que entiendas a qué se refieren. Como en el 18 ya hemos pasado a la actualidad, a un misterioso asesino. El asunto es que ni las idas y vueltas temporales, ni la tecnología, ni todas las idas y vueltas que nos trae la cosa esta y que parecen sacada de esa época en la que Lost había creado réplicas y teníamos un Flashforward casi en cada semana con mayor o menor éxito, siendo uno de esos extremos Persons Unknown. Y de verdad os digo que casi agradecería volver a estos últimos antes que seguir con esta mezcla de contar mucho pero no saber nada en la que nos han metido. En fin.

Para explicar esta serie turca, The Life and Movies of Erşan Kuneri (O) (TU), tendría que empezar explicando quién es Erşan Kuneri. Y lo único que se me ocurre es intentar explicarle a los extranjeros lo que pasaría si en Netflix decidieran hacer una serie protagonizada por un personaje recurrente de Fernando Esteso. Solo que aquí además hay un componente de metaficción. Y el resultado de la misma es… bueno… como encontrarse que Netflix ha decidido dar luz verde a El Sexólogo.

Carme con patatas, le dicen los estadounidenses a esto. David E. Kelley coge el abogado y corre, mucho mejor que en sus últimas series aunque sin la brillantez de las primeras, para sacar The Lincoln Lawyer (USA). Un agradable mixto de ‘caso de la semana’ y ‘caso gordo’ en el que las particularidades del personaje de Michael Connolly, -desde mi punto de vista más interesante como serie esta que la de Bosch– son más útiles por quienes tienen alrededor que por esa especie de tedmosbysmo de su protagonista principal, tan pan sin sal que uno echa de menos la versión de McConaughey. Por suerte hay algunos otros intérpretes, como Becki Newton, haciendo bueno esta serie de investigación criminal tan básica como agradable. Que quizá es lo que iba tocando por aquí.

De YT a las series infantiles, así es como funciona este Mimi’s World (UK) que nos ha traído Channel 5 a una de esas obras encantadoras con muñequitos, imágenes y todo eso. So charming, so sweet.

Una miniserie sobre un caso célebre, eso es lo que nos trae Oussekine (O) (FR), que supongo que a quien necesite indignarse con la policía por su manera violenta de tratar a la gente -especialmente a la gente que no se parece a sus jefes- le puede valer. Yo lo veo como otro Documentos TV porque, bueno, a estas alturas. Pero en fin.

Ojalá me hubiera gustado Savage Beauty (O) (SA), habla de muchos asuntos sudafricanos y de distintos problemas como las expectativas sobre las mujeres, la industria de la belleza y todos los alrededores de género que se os puedan ocurrir. Lamentablemente va todo muy lento, demasiado lento. Pasan cosas pero poco a poco. Demasiado poco, de hecho. Es decir, ocurren muchas cosas por capítulo a un ritmo de paseo. Cuando deberían ir rápido todo el rato. Si haces una telenovela lo mejor sería entender un poco mejor el formato. En fin.

Alguien pensó que era buena idea sacar algo de Barrio Sésamo y robots y supongo que para venderlo de muñequitos de las hamburguesas o algo así, Sesame Street Mecha Builders (USA)es el resultado de todo ello: Construcciones en CGI sin alma. Que espanto.


¡Libros que Salen! Dalrymple, «Nunca delante de los criados», Xue y más

¡Que entre la pila!

El último mogol de William Dalrymple, ed. Desperta Ferro

Más Dalrymple, más historia de La India, una gran lectura siempre. La convulsa historia de La India en el S. XIX -debido sobre todo al Imperio Británico- siempre tiene más que ofrecer y tras el magnífico ensayo histórico que fue La Anarquía ahora podemos seguir con ello porque parece que siempre hay algo más, algo lleno de interés, que contar.

Hojas rojas de Can Xue, ed. Aristas Martínez

No es mucho lo que se ha publicado de Can Xue en España, aunque el año pasado tuvimos La Frontera y este nos ha llegado un nuevo libro de la autora china, una de esas Eternas Candidatas al Nobel -aunque Mo Yan la adelantara pese a lo que Sontag opinara- que demuestran siempre los motivos para esa condición. Con un uso del fantástico en los detalles envolventes y en los giros a la vez que nos presenta a unos personajes muy reales enfrentados a situaciones entre lo surrealista y lo experimental.

– Nunca delante de los criados de Frank Victor Dawes, ed. Periférica

He aquí una historia social escondida dentro de lo que podría parecer una historia oral, porque los cambios y desapariciones del grupo de los criados como fuerza motora de las grandes casas se va explicando y expandiendo gracias a lo que una extensa colección de testimonios de aquellos que sirvieron, ordenada y recopilada por el propio autor, va descubriéndonos. De aquel mundo, de cómo se reflejó en series como la famosa Arriba y Abajo o la más reciente y menos fiable Downton Abbey. Puede que no esté pensado como una obra de lucha de clases, pero desde luego ofrece combustible de sobra.

Chica conoce a chico de Ali Smith, ed. Nórdica

El poder transformador del amor… pero son las Metamorfosis de Ovidio. Y es que la escocesa se va al mito de Ifis para hablarnos de amor, cambios y activismo mediambiental, porque como el agua en esta historia todo fluye. Para ofrecernos, al final, una historia encantadora. Que también nos merecemos cosas así.

La gran serpiente de Pierre Lemaitre, ed. Salamandra

Los primeros y los últimos, así es el negocio editorial. Pero gracias a él vamos a poder leer como novedad la primera novela negra que escribió Lemaitre. Y aunque se le note el verde siempre es bueno conocer todos los frutos de un autor como él.

Otro país de James Baldwin, ed. Tres Puntos

Parece que esta vez sí, que ha llegado la versión íntegra y directa desde el inglés de este libros de James Baldwin. Una en la que no se han expurgado comentarios izquierdistas, referencias a España -especialmente las referidas a Franco- y cualquier cosa que les pareciera un atisbo de homosexualidad y que su autor trataba con la naturalidad propia de sus propias vivencias. De ahí que tanto la raza como la sexualidad fueran una parte importante aunque fuera el mundo del jazz el centro a través del que se habla del exilio, la redención y, por supuesto, el amor.

El perdedor de Myriam M. Lejardi, ed. Fandom Books

Otra de las obras de romance juvenil de su autora, esta con falsas parejas y el paso de enemigos a otras cosas, a poco. Con, eso sí, un personaje central sin una buena idea en la cabeza. Una obra contemporánea.

La tejedora encantada de Alexandra Bracken, Leigh Dragoon y Kit Seaton, ed. Mab Graphic

Magia, tejido, amor, un mago malvado y unos jóvenes que deben de ir más allá para evitar ese peligro. Un cómic juvenil de los que esta editorial nos suele ofrecer, vaya.

Heartstopper: Libro para colorear oficial de Alice Oseman, ed. Cross Book

Puede que el cómic esté algo atascado, pero no hay como que salga adaptación audiovisual para encontrar un ALGO que traer.

Un fin de semana súper-espacial de Gaëlle Almeras, ed. Nórdica

Descubrir el Universo puede que no sea, o no parezca, fácil, pero desde luego es divertido. Sobre todo si se aprovecha como este cómic para añadir toda una serie de historias y enseñanzas de ciencia debajo de un descubrimiento que incluye a piratas o dinosaurios para amenizar un viaje de estudios muy diferente.

El pequeño robot de madera y la princesa tronco de Tom Gauld, ed. Salamandra Graph

Encantador como siempre con su autor, un pequeño gran cómic infantil en el que la misma idea central, con hermanos, madera, canciones y mucha-mucha-mucha magia.

Nos leemos


¿Sé de qué va Annarasumanara (O) (CS)? No. ¿Creo que sus creadores lo saben? Menos aún. Lo único que tenía claro desde el principio era que teníamos otro Webtoon entre manos. Luego ya la decisión de contar una historia terrible en lo dramático y poco convincente en lo fantástico, con una serie de canciones que parecen más decididas por un dado que con una intención -lírica, poética o dramática- y que al final ni parecen estar yendo a ningún lado ni contar nada interesante… pues bueno. Supongo que por acumulación -si es que alguien ha durado después del piloto que lo diga- a a algún lado acabará yendo la historia. Pero no seré yo el que lo intente comprender, la verdad.

No tengo muy claro si acabaremos llegando a un punto en el que la película de 2003 de Nollywood tenga algo que ver con lo que tenemos Blood Sisters (O) (NI), pero desde luego que sabe reproducir su dramatismo. Y es que es una telenovela de las de toda la vida pero elevada al diez (que no al once porque echo de menos que haya extraterrestres o algo así, pero supongo que ya habrá más temporadas)  Netflix. Parece que uno de los temas quiere ser las diferencias de clase tanto como ‘evolución vs. tradición’. Y no sé a dónde irá, pero desde luego que promete ser una carretera llena de curvas.

Este Bosch: Legacy (USA) es en teoría la punta de lanza de Freevee que, a su vez, es el cambio de nombre de IMDB Tv por parte de Amazon. Dentro de la actual estrategia de pensar que quizá HULU hace tres lustros tenía razón y lo que hacía falta era ofrecer una versión gratuita con anuncios y otra de pago. Al final todo va circulando hacia lo mismo. ¿Y por qué hablo de todo esto y no de la serie? Pues porque por mucho Legacy que le hayan colocado lo que han hecho ha sido mudar Bosch de Prime aquí, disimulando para por los acuerdos que pudiera haber, pero sin cambiar gran cosa más. Que supongo que al menos para sus seguidores será una alegría.

A veces sospecho que la forma de elegir proyectos de Netflix es Sí. Ahora estamos con una racha de intentar que el docudrama de true crimes vaya a funcionar, especialmente los que parecen cercanos a temas populares. Y ahí por medio anda este Clark (O) (SU) porque qué mejor que Suecia para hablarnos del Síndrome de Estocolmo con un criminal encantador. Lo raro es que esto no se le haya ocurrido antes a Lifetime.

Hay algo familiar en DI Ray (UK), y es que aunque la ITV haya intentado que las diferencias raciales y las dinámicas que causan la separara del pelotón, estamos ante un más de lo mismo. Probablemente una que querría ser otra cosa. Se nota un cierto anhelo por ser si no distinta al menos si mejor de donde las capacidades o situaciones les parece posible llegar, y eso casi siempre con la idea de que iba a poder escapar de los problemas propios usando esa carta de raza. Pero bueno.

Parte del acuerdo con Sky de HBO es esta serie, DoDo (USA) que llega también a Cartoonito y que cuenta la vida de un chaval de 11 años con sus pocos de dramas que parecen insuperables y su algo de imaginación para ir viviendo día a día. Pues bueno.

Es extraña esta The Dry (UK) porque entiendo que quiere ser una de esas comedias dramáticas antes que un drama cómico, aunque supongo que no debería sorprenderme con estos últimos años de trauma como centro de la comedia. Sea lo que sea, esta serie muy irlandesa tiene un fondo claramente dramático porque para algo habla del alcoholismo. Y aunque logra hacerlo de una manera divertida aunque no ligera el fondo no deja de ser ni menos negro ni menos amargo. Supongo que es lo que buscaban, así que tendrá sin duda su público. Lástima que no sea yo.

Supongo que Meyers ha conseguido un trato para hacer sus cosas, porque este The Pentaverate (USA) no es muy inspirado, huele muchas veces a viejo, y si funciona es porque Meyers empuja con fuerza y se puede rodear de un gran reparto -cuando no está muy ocupado siendo varios personajes a la vez- más que porque tenga algo interesante que contar. Pero bueno, supongo que es la famosa frase aquella de que lo que más valen son las tablas. Porque el que tiene tablas flota.

No sé qué está pasando con Acorn pero sus series policíacas de este año están siendo tirando a aburridas, la de Signora Volpe (UK) da igual que juegue con un trasfondo de espía bliblibla. Ni siquiera es un Murder Mystery competente, que es lo mínimo que se le puede pedir a estas cosas, sino más una serie de profesionales de vacaciones. Y si bien no llega a ser tan terriblemente mala como Harry Wild desde luego que no deja con muchas ganas de ver cuál es la siguiente serie de misterio que nos traen. Mucho mejor pasarse a los telefilmes de Hallmark Movies & Mysteries.

Lástima que ya me la sepa. Porque en The Staircase (USA) está claro que HBO Max ha echado los restos para adaptar una de las historias de juicios más conocidas y controvertidas -tanto que la primera temporada de Trial & Error jugaba con su adaptación allá por 2017-  y lo han hecho sacando dinero para meterlo en esta adaptación de true crime dramática -¿qué decía antes de que están a tope con esto?- pagando a un reparto en el que se encuentran Colin Firth, Toni Collette, Parker Posey o Juliette Binoche. Un poco como cuando esto lo hacían telefilmes/miniseries para pasar la tarde del fin de semana mientras decías «Ay, mira, ahí está ese actor, ¿te acuerda? Que salía en aquella cosa.» y procurabas no mirar la historia original porque era menos maniquea pero también más difícil de creer. Pues en eso estamos. Menos mal que tienen dinero para contratar actores competentes. Aunque tampoco así superen al documental de 2004 francés y todo lo que vino detrás -que fue mucho-. Qué le vamos a hacer.

A veces sospecho que hay ‘propiedades intelectuales‘ que tienen a sus fanses como rehenes. Todo lo que se pueda ordeñar será ordeñado. Y de ahí esta Star Trek: Strange New Worlds (USA) que promete un regreso a lo clásicos, porque la nostalgia siempre vende y porque lo malo conocido es siempre más fácil de enseñar. Como de costumbre tenemos una visión del futuro que llaman optimista: Razas del  mundo (y el universo) unidas siempre bajo el mando de un señor blanco en un mundo idílico en el que la idea de mostrar disidencias sexuales es encamarse con extraterrestres como si quisieras explicar cómo pudo extenderse la sífilis galáctica. Los buenos viejos tiempos, vaya. En fin, al menos es menos terrible que los dos intentos últimos, porque está claro que han conseguido lo que buscaban: Volver a ser básicos. Pero bueno, para tenerlo de fondo mientras meriendas supongo que vale.


¡Libros que Salen! Ramírez, «Viuda de Hierro», Burnet y más

¡Vamos con los amigos!

Pequeño Alce de Angela Porras Lorzagirl, ed. Foscanetworks

La mezcla de fantasía y humor que eran las Crónicas Funestas ha tenido un pequeño retoño. Un libro pequeño, situado después, con algunas cosas que pueden revelar puntos de aquellas y muchos otros que lo evitan para que la gente lea por el orden que prefiera lo que más le guste. Así que si el tamaño de aquella os intimidaba pero queréis saber lo bien que se le da -y el humor que le pone- a esta mezcla particular… ¡Adelante!

Quiche de puerro de Bianca Pinheiro, ed. Cicely

Un cómic curioso de una autora independiente y autopublicada brasileña que llega a España en esta pequeña editorial. Con una historia central que es casi un momento en el que echamos un ojo a algo y en el que podemos asistir a parte de una historia sobre la violencia en la que no se ve violencia.

Rumbo a 2000 A.D. de Óscar Alarcia, ed. Libritos Jenkins

Estupendo repaso, por mucho que él lo llame «Breve historia», de lo que la 2000 AD ha significado, con los movimientos, cabeceras y títulos, con cierta profusión de imágenes pero no por ello con menos texto del necesario. Como siempre con Libritos Jenkins, algo inesperado e interesante.

¡Que entre la pila!

Viuda de Hierro de Xiran Jay Zhao, ed. Molino

Aparatos gigantes que luchan contra monstruos destruyendo de forma literal o figurada la vida de sus pilotos. Seguro que os suena. Y, sin embargo, hay algunos giros propios, algunas ideas -incluso en las mitologías y entornos manegados-, e incluso algunas ideas sobre las mujeres y los sometimientos que les toca sufrir.

Sí soy de David Ramírez, ed. Norma

El elegible para múltiples premios del Saló incluyendo el Gran Premio David Ramírez nos trae otro de esos álbumes en los que se desnuda, sin pelos, para… ahm… Perdón. Páginas de humor costumbrista que quizá no sean lo más destacado de su producción pero que siguen siendo parte de su producción. ¿Cómo no querer a DR?

Caso clínico de Graeme Macrae Burnet, ed. Impedimenta

Identidad, locura y ¿anti?psiquiatría usadas como centro para una historia quizá no tanto de misterio como de suspense. Una mujer convencida de que su hermano fue empujado al suicidio por su psiquiatra, un novelista leyendo una obra que le ha llegado, y una mezcla de humor como el género: Negro.

Muerte en Santa Rita de Elia Barceló, ed. Roca

Siguiendo con su nueva vida como autora de novelas de misterio generalistas Elia Barceló nos presenta en esta obra un entorno encantador con gente de diferentes edades y procedencias para, a continuación, aliñarla con asesinato. A partir de ahí la clásica búsqueda de respuestas que tiende, inconveniente, a revolver y aflorar más cosas de las que parecen razonables.

Venganza para víctimas de Holly Jackson, ed. Cross Books

Tercer y -de momento, uno nunca sabe- título protagonizado por Pippa. De nuevo ejerciendo a su pesar de detective. Y, en esta ocasión, con una trama en la que se puede decir, sin lugar a duda, que Decisiones Fueron Tomadas. Decisiones coherentes, por supuesto, pero eso no significa que tengamos que estar de acuerdo. Aunque espero que sigamos recibiendo libros de Holly Jackson en el futuro.

La traición de Rita Hayworth de Manuel Puig, ed. Seix Barral

Hablando de libros que vienen con vierta frecuencia, siempre es una alegría que decidan volver a poner disponibles los de Puig. Incluso aunque el plan para hacerlo sea ponerles prólogos con distintos casos de discutibilidad y buscar unas bonitas portadas a juego. He destacado aquí su primera novela, de las ocho que escribiría a lo largo de veinte años, porque digo yo que no vamos a estar siempre dándole vueltas a las más conocidas. Y dado que aún no han recuperado Cae la noche tropical podemos ir nosotros también en orden. Eh, ya que se está recuperando a Lemebel y ahora a Puig quizá el próximo sea Silviano Santiago. Seguro que hay dinero para traductores.

Hasta el día en que ella muera de Julian Maclaren-Ross, ed. Reino de Redonda

Las cosas de la editorial-juguete de Marías facilitan que tengamos de vuelta a Maclaren-Ross en algo que no es una edición de La Bestia Equilátera. Que no es que tenga yo nada en su contra, pero desde que Lumen tuvo a bien hacer un hueco hará tres lustros no le teníamos por aquí en edición nacional. Regresa con esta novela que, no juzguemos las decisiones del que manda, poco ofrece en su portada. Así que: Estamos ante un giro a la novela-enigma del policíaco clásico. Una joven regresa a Oxford y es amenazada, pronto descubre que no eran solo amenazas, y a partir de ahí, entre el misterio a la inglesa y la descripción algo más social, para que este escritor-de-escritores pueda usar esta trama para mostrarnos con humor y opiniones lo que opina de varios temas en este rompecabezas con dientes afilados.

Bajo un cielo lívido de Phillip Fracassi, ed. Dilatando Mentes

Supongo que para los lectores de Contemplad el vacío no será una sorpresa que este recopilatorio de relatos de Fracassi, un nuevo ejemplo de su capacidad de ir de lo más clásico a las aguas del weird. Una obra de lo más interesante, con peso y personalidad propia, que no necesita de ningún tipo de prólogo. Y menos mal.

Pánico de James Ellroy, ed. Literatura Random House

Pues sí. Sé que la sorpresa estará ahí. Quizá incluso queráis comprobarlo. Pero ya os lo digo yo -y la canalla a sueldo encantada de las entrevistas- Ellroy sigue vivo aún. Y le ha dado tiempo a escribir un libro sobre malvados comunistas. Es sorprendente cómo el pasado puede ser el presente cuando todo te da vueltas.

La casa en el mar más azul de T.J. Klune, ed. Cross Books

Otro libro de Klune que llega a España, y este es claramente menos… Menos. O más. Según se vea. En cualquier caso, llega en buen momento porque la decisión permite conocerle por aquí. Por un libro sobre un señor que tiene una vida muy organizada que salta por los aires cuando alguien decide que tiene que ocuparse de un orfanato de niños con poderes. No será una aventura de acción y misterio ni de terror, sino de familia encontrada, conexiones y un tipo de sorpresas diferentes gracias a unos descubrimientos distintos.

Rosa de Gaelle Geniller, ed. La Cúpula

Pese al disparado (¿disparatado?) precio esta historia, Le Jardin, Paris en el título menos dado a las personalizaciones del original, merece la pena. En parte por la recreación de los años veinte, pero sobre todo por lo que nos cuenta de una persona tan especial como Rose -mucho mejor también el nombre original, aunque la editorial no parezca entender lo que tiene entre manos más que para cobrar por ello-,  porque su decisión de trabajar en ese escenario, de ser algo más que intérprete, vertebrará una historia encantadora, que se beneficia tanto de la magia del emplazamiento como de sus encantadores secundarios. Así que, si no sabéis leer francés, os recomiendo mucho esta lectura. Por compra, por préstamo o haciendo presión a vuestra biblioteca más cercana.

El árbol de agua de Tonino Guerra con ilustraciones de Carlos Baonza, ed. Pepitas de calabaza

Una encantadora edición de tres de los libros del italiano Guerra, gran guionista pero muchas más cosas, tanto en el campo de las palabras como en el de las obras. Motivo por el cual parece de justicia que esta edición venga acompañada por los linograbados de Baonza, acompañando la belleza de una obra con la de otra y con la contextualización y trabajo del poeta Juan Vicente Piqueras.

La pluma mágica de Gwendy de Stephen King y Richard Chizmar, ed. Suma

El segundo de los relatos de Gwendy, expandidos como siempre gracias a las ilustraciones de Chizmar, nos llega ya. En breve llegará el tercero. Y es que siempre parece ser un buen momento para un King.

Quienes se marchan de Omelas de Ursula K. Le Guin con ilustraciones de Eva Vázquez, ed. Nórdica

Pues sí, un relato ilustrado de Le Guin. La misma semana que sale en Minotauro Poderes, el tercer volumen de sus Anales de la Costa Occidental, en Nórdica nos presentan este relato que es estupendamente realzado por las magníficas ilustraciones de Eva Vázquez. Todo un lujo.

El recreo de Loïc Dauvilier y Olivier Deloge, ed. Picarona

Siempre es bueno ver álbumes capaces de darle una vuelta a los conceptos clásicos, como esta historia sobre lo que sucede en el recreo que viene, además, con la posibilidad de usarlo para comprobar y recalcar la importancia de la atención y la percepción de las historias con algo más -a ratos incluso justo lo contrario- que los clásicos libros de búsqueda de objetos. Siempre hay maneras nuevas para fondos clásicos.

Nos leemos.


Lo que más me ha sorprendido de Les 7 Vies De Léa (O) (FR) es que la novela original tenía los géneros cambiados. Pero supongo que hablar de los cambios hechos por una adaptación no es lo primero que debería hacer. Lo dejaré para lo segundo. Como serie es moderadamente competente, siempre en un Estilo Netflix/Élite del que parece difícil escapar en este servicio de streaming. Una historia que, en general, se vale de una premisa con sucificiente fuerza como para ir viendo cómo avanza pese a los claros problemas que tiene… y aquí es donde lo primero se junta con lo segundo porque gran parte de ellos vienen de la decisión de cambiar lo que estábamos acostumbrados. Es cierto que pasar de un protagonista masculino y víctima femenina a viceversa parece una buena idea a priori. El problema es cuando además se meten muchas más tramas con la intención aparente de que sean ‘más… no sabrái decir más qué. Porque lo que se mete se mete tan de refilón que casi podría ser un cartel de «Comentario social». La decisión, además, de cambiar… todo… sobre la víctima y su peso en el pueblo en la actualidad -no digamos ya la decisión de no mostrarnos primero el pueblo actual y luego el del pasado (aunque hayan decidido cambiar la década)- hace que la buena idea de la premisa, que en el libro podía sonar un tanto artificiosa, aquí resulte completamente artificial, difícil de entender y no digamos ya de seguir. Más aún cuando comete el mismo error que Alguien está mintiendo de revelar demasiadas sorpresas en el piloto. Decisiones fueron tomadas, decisiones que me llegan a sugeriros que os leáis el libro y ya si eso os veais la serie.

Pues este The Baby (UK) es una serie inglesa -de Sky en coproducción con HBO– que se supone que es una comedia de terror. Y visto el piloto… Más vale que se pongan mucho las pilas porque casi ni hay terror, ni comedia, ni nada a lo que prestar mucha atención.

Como poco es curiosa esta Bang Bang Baby (O) (IT), aunque no sabría decir si por méritos propios o por las decisiones que se toman. Porque esta historia de una joven metida en líos con los bajos fondos italianos -bueno, de su ciudad- en los años ochenta tira de muchos recursos de cámara, composición, fotografía, color y etc. Supongo que en parte para hacerlo más memorable, o más atractiva, en parte porque son los recursos que han visto usar a la gente a la que están… ahm… haciendo homenaje. Así que el resultado es menos interesante que curiosa, pero a estas alturas me parece incluso notable que se sigan haciendo estos extraños batiburrillos de ideas y todos. Incluso cuando tienen un resultado irregular.

Los australianos siguen a sus cosas y parece que esta hola de series de emprendedores también les ha afectado, aunque no hayan sido capaces -o no hayan querido, o todo lo anterior- de usar empresas de verdad (he mirado a ver si lo eran y parece que no aunque usan de modelos a Billabong y Quiksilver) para hacer esta Barons (AU) aunque lo entiendo si una de las primeras cosas que cuentas de ellas es lo importante que eran las drogas para ellos, hasta el punto de hacer contrabando. Pero bueno: drogas, cervezas y pibas. Algo así parecen los intereses principales de los dos protagonistas que, además, tienen nombres que parecen sacados de una película de Cheech y Chong. Snapper y Trotter son dos amigos que van a discutir cuando uno de ellos diga que su idea de negocio tal como está le va bien mientras el otro quiera controlar el mundo y comprarse redes sociales o algo, no sé. Lo cierto es que entiendo que necesita un punto extra de interés que a quien esto escribe ni le está ni le aparece. No me puede dar más igual las discusiones y luchas de dos señores que querían hacerse ricos vendiendo cosas a surferos -ropa, principalmente- y, desde luego, no me interesa nada ni los tropos ni los ambientes de aquella época setentera. Bues bueno.

Bueno, pues en la actual decisión de tirar pa’lante con el western como género hemos llegado a la ¿biografía? de Billy the Kid (USA) que nos trae Epix pero que, la verdad, podría haber traído casi cualquier cadena porque es un poco Pinta y Colorea, no hay ninguna innovación real -aunque supongo que habrán tomado decisiones sobre los límites entre historia conocida y leyenda, pero eso pasa siempre con las pretensiones historicistas- y desde luego está muy lejos de cualquier épica que se suponga le quieren dar. Pues bueno. Supongo que a los que les vaya el rancho les gustará. El rancho de western, me refiero. Quiero dec… da igual.

Reconozco que lo que más me ha sorprendido de Fairwood (USA) es saber que Crackle sigue pagando por material original. Luego ha sido la historia en sí, bueno, la metahistoria en sí. Porque lo que tenemos es poco menos que la trama de una película de los ochenta. De hecho, podría juntarse con la primera película de Elvira o con el UHF de Weird Al Yankovic y probablemente nadie notaría nada demasiado raro. Aunque no sea tan competente como ninguna de esas dos y tenga que depender de la tolerancia a la idea de raritos pero amigables rednecks religiosos que no sé yo si es el mejor momento para confiar en ello. En fin, que si algo os puedo decir de Faiwood es que es, de hecho, una serie que existe.

 Hay muchas cosas en este Gaslit (USA) que no logro entender, aunque quizá la principal sea… ¿qué hace Sean Penn en el traje de Leguizamo en Spawn? En fin. Parece que a estas alturas todo el mundo quiere historias reales e históricas con grandes nombres detrás. No sé si es culpa de Murphy, de The Crown o de ambas, lo que está claro es que saben lo que quieren pero no cómo conseguirlo porque esta serie, por mucho que Julia Roberts se empeñe en tirar del carro, parece más una redacción de un joven intentando convencer a sus compañeros de instituto de que su familia era muy importante que una historia de alguien realmente importante, por mucho namedropping que hagan. Hay momentos que de puro bochorno podrían ser una trama de Cuéntame. Pero, en fin, supongo que esta es ahora la imagen de la televisión estadounidense. Y, al menos, no es tan abisal como la de las primeras damas de la otra semana.

No hay nada original en este Here We Go (UK), no lo había a finales del 2020 cuando decidieron hacer poco menos que un saqueo pandémico de A very Moody Christmas, no lo hay ahora cuando hacen lo de ‘ponen la cámara para una foto de familia pero se cae‘. En fin. Relleno inglés. Comedia, dicen.

Menos mal que también hay novedades que traen sorpresas agradables, como esta I Love That for You (USA) que para mi sorpresa saca Showtime. Para mi sorpresa porque esto podría haber sido una serie para la NBC sin demasiado pensarlo. Porque está muy basada en Vanessa Bayern y porque su carrera y mucho de lo que vemos sale de lo que ya hemos visto, sobre todo en el SNL. Normal, por tanto, que se haya apoyado en Molly Shannon como referente y con un magnífico reparto bastante amplio. El piloto es duro en algunos momentos, se nota que nos están presentando a todos y se nota también que a Bayern le gusta la awkward comedy, pero tiene unas posibilidades por delante de funcionar muy bien si logra engrasarse pronto y encontrar el lugar y modo de los distintos personajes, porque hay una idea de fondo a la vez diferente y muy clásico. ¡Habrá que ver si logra ir rodando!

Al margen de cualquier opinión -negativa, fundamentalmente- que tuviera sobre las dos obras que han venido antes de The Man Who Fell to Earth (USA) (es decir, el libro original y, sobre todo, la película) reconozco que la idea de empezar a la mitad con un «Os preguntaréis cómo he llegado hasta aquí» dejando claro que ‘aquí’ es algún tipo de mierda de éxito al estilo Steve Jobs -¿la gente aún recuerda quién era Jobs?- y continúa con un extraterrestre diciendo que tuvo que decidir venir a la Tierra porque quería sobrevivir, para a continuación elegir tener rasgos racializados… Bueno, no parece la mejor de las formas de sobrevivir en USA, la verdad. Bien es cierto que para ser un estreno de Showtime tiene el mérito de lograr no enseñar penes. Lo que sí parece hacer es abrazar esa teoría de los lizardianos detrás de los ricos y poderosos de la tierra, un viejo truco para hablar de los judíos, así que quizá no hayan acabado de entender los tiempos modernos. En fin. Si alguien quiere seguir viéndola ya me contará si ha logrado algo interesante, que lo dudo.

¿Es Peacock (UK) una comedia sobre la crisis de los treinta en señores insoportables? Pues aparentemtente. No hay mucho (bueno) que decir de ella, pero al menos el piloto no es solo las quejas de un tipo que es que mimimimi, sino que al menos hay un viaje con setas alucinógenas. O algo. ¿Es divertido? En absoluto, pero al menos es un mínimo de originalidad para contar lo mismo de siempre. En fin.

Supongo que cuando no tienes nada real que contar lo que haces es llenarlo de detalles o, en el caso de The Offer (USA), de subtramas, personajes, guiños y referencias. Supongo, de nuevo, que no había dinero para comprar los derechos de El Padrino y hacerla otra vez en serie, y no había valor para inventar. Supongo, en fin, que alguien le debía un favor a alguien para convertir en serie lo que difícilmente daba más que para artículo. Así que aquí estamos con un batiburrillo de personas, cosas, y conceptos pensado para sacar tajada de los fanses de una obra previa. Y para muy fanes en concreto, que aguantar este engendro tiene su trago.

No sé por dónde esmpezar con Samurai Rabbit: The Usagi Chronicles (USA)… o quizá si. Tenía claro que habían decidido que querían una serie 6-12 (puede que 6-10 incluso) y tenía pinta que querían una serie como la de Las Tortugas Ninja a las que no dejaban de mentar en los materiales promocionales… Lo que no esperaba es que fuera The Next Mutation. Como si la idea pudiera tirar adelante con sketches mal pegados y poco guionizados gracias al diseño de los personajes -también sin mucho sentido en muchas cosas pero con colores repartoidos para… no sé- y lo peor es que la poca idea que parece haber detrás de esto, la falta de inspiración, lleva a que haya poco menos que robos de todas partes. Incluyendo que el Shogun venga directamente de Madagascar. Es cierto que era una lástima no haber intentado adaptar bien los cómics originales, que es una lástima que no adapten los cómics futuristas derivados de los originales, pero es que incluso esto mismo se podría haber hecho de otra manera. Las mismas TMNT lo demostraron en 2012 e incluso en 2018, además, claro de 1987.  Aquí se toman tantas decisiones erróneas que a lo que realmente recuerda es al punto más bajo de otra franquicia: Scooby-Doo y los 13 fantasmas.

Es curioso, la de tiempo que ha tardado en salir esta adaptación de Shining Girls (USA) y que al final sea para esto. Una historia rutinaria, con aspecto de cansada, plomiza en sus colores y su sentimiento, muy poco atractiva… tan diferente del libro que adapta. Es una auténtica lástima que las decisiones, incluyendo el convertirla en un vehículo a mayor gloria de su protagonista, y a una historia estirada en lugar de intentar mantener el movimiento constante original. En fin, yo qué sé, comprar derechos y adaptarlos al gusto trae todos estos problemas que hemos visto esta semana. Leed a Lauren Beukes, es mucho mejor consejo.

Ya he perdido la cuenta de las adaptaciones de esta serie francesa he visto, pero esta versión inglesa llamada Ten Percent (USA) y que es toda una juerga de emisiones porque en USA la van a emitir AMC+, Sundance Now y BBC America (y para el resto del mundo Prime), tiene el problema de que su piloto es básicamente lo mismo otra vez. Vale, quizá la gente no recuerde la versión que Netflix La India hizo, o no llegó a ver la francesa cuando la cogieron en esa especie de redifusión suya. Pero teniendo en cuenta que los ingleses ya han tenido varias series de agentes – Por ejemplo Free Agents – y un resultado similar a esas películas que se van copiando de país entre sudamérica y europa, sea lo de los móviles, las llaves o lo que toque ahora. Es una lástima que los ingleses no le hayan dado una vuelta porque les creo más que capaces de hacer algo inspirado en lugar de tan… basado. Pero bueno, aquí estamos. Por lo menos han puesto en los créditos algo que parece una versión recortada de Malambo Nº 1.

No sé para qué necesita Garfield el dinero pero espero que lo reúna lo antes posible, porque Under the Banner of Heaven (USA) es poco más que un Estrenos TV, una miniserie de fondo histórico/religioso sobre el Mormonismo mal (peor) entendido y el true crime y la madre que nos trajo a todos. Supongo que para planchar -la oreja, la ropa…- una tarde de domingo de invierno podría servir. Ahora mismo… Ahora mismo po’ fueno, po’ fale, po’ m’alegro… Qué más dará.

Siempre que David Simon estrena algo espero que me guste. A veces es que sí, otras es que no. Aunque We Own This City (USA) se queda un poco en la mitad me temo que es en la mitad que no. Porque parece que lo que le interesa contar y cómo le interesa contarlo va por dos lados distintos, por un lado está la historia de los policías corruptos que es… bueno, es. Por el otro, la de los empleados públicos que buscan pararlos. Ahí tenemos algo más interesante pero, por otro lado, que es casi una reescritura de obras previas de Simon. Reconozco que sospechaba que esto iba a ser un David Simon’s The Shield. Sospecho que si hubiera decidido centrarse en la corrupción policial solo hubiera sido una serie muy distinta, aunque no sé si mejor o peor. Pero al final lo que tenemos es una serie en tierra de nadie. Una obra de relleno.