¡Libros que Salen! Beattie, «Mujeres Piratas», Yuruco y más…

¡Que entre la pila!

 Mujeres piratas de Laura Sook Duncombe, ed. FCE

Yo diría que es bastante claro el subtítulo, pero bueno, sí, una mirada a la piratería dirigida por mujeres, un tema que siempre parece tener algo más -algo nuevo incluso- que ofrecernos. Laura Sook Duncombe es toda una especialista, autora de dos libros sobre el tema del que tenemos aquí el primero. Así que no se me ocurre qué más necesitáis a poco que os interese el tema.

La casa en llamas de Ann Beattie, ed. Chai

Que nos lleguen editoriales de fuera siempre es bueno porque, por ejemplo, de Ann Beattie habíamos tenido novelas gracias a Thassàlia, Asteroide o Gatopardo, pero ahora la argentina Chai nos trae sus relatos.  Y los relatos de una gran autora como ella, ejemplo para tantas otras, es siempre ampliar los horizontes de los que no leen en su idioma original y, por tanto, una buena noticia.

Strange de Tsuyuki Yuruco, ed. Tengu Ediciones

He aquí un manga original con diversas historias cortas centradas en personajes muchas veces distintos, con unos contextos y unas circunstancias que son los que cambian gracias a su amistad. Porque por mucho que la autora pueda ser más conocida por obras más explícitas, por historias más de amor, aquí tenemos sobre todo relaciones de amistad, con finales felices, con tratamientos que pueden incluir algo de amor pero que no se centran tanto en eso como en la manera en la que , a través de estas historias cortas y su epilogo, el apoyo y la reexaminación de las circunstancias propias hacen cambiar la forma de ver el mundo. Para mejor.

Mi hermano de Jamaica Kincaid, ed. Lumen
Autobiografía de mi madre de Jamaica Kincaid, ed. Lumen

Aprovechando que el nombre suena en las quinielas del Nobel parece que Lumen se anima a recuperar los títulos de Jamaica Kincaid que hasta ahora estaban en castellano en Txalaparta. Y eso es bueno porque, por un lado, es de esperar que usen el dinero de ser un gran grupo en que los libros lleguen a más gente y, con algo de suerte, servirá para que los otros títulos que las editoriales pequeñas tienen sean incluidos en las ‘cazas’ de libros. Además, con un poco de suerte esto lleva a que se vayan trayendo más autoras antillanas (como es el caso), africanas y de demás localizaciones fuera del ámbito angloeuropeo. Y con el enorme talento de ellas, como es este caso, así que veamos la parte buena de estos movimientos empresariales.

La palabra bonita de Elisa Gabbert, ed. Tránsito

Parece complicado explicar lo que es el ensayo autobiográfico, pero podemos decir que hablamos de esas reflexiones que salen de la vida misma, incluso cuando son reflexiones sobre el propio acto del lenguaje y la escritura como las que articulan en gran parte este nuevo libro de Tránsito.

Maisie Dobbs de Jacqueline Winspear, ed. Maeva

¡Mystery con acento clásico! Porque aunque sea escrito ahora lo es con esa búsqueda del sabor de los misterios de entreguerras, a partir de una detective que sale, precisamente, de la primera de ellas. Una obra que busca ese momento temporal y resultados, como auténtica declaración de intenciones.

Tras tres soles de Irene Morales, ed. La galera

No creo que la idea de que estamos antes una nueva forma de contar La sirenita haga del todo justicia a este libro, porque estamos ante una novela juvenil que es perfectamente consciente de la existencia del otro libro y, a partir de ahí, construye algo que lo incluye y que a ratos casi parece que lo refleja no para deformarlo sino para ir en la dirección contraria. Y eso es lo que la hace tan interesante.

Enemigo del sol de Javier Alemán, ed. Libros.com

Pues ha tardado pero por fin está Javier Alemán con su novela tras Sanguijuela en distribución. Más vampiros y más Canarias, esta vez con un par de giros actuales.

El rastro del rayo de Rebecca Roanhorse, ed. Red Key Books

Una autora de fantástico que introduce y honra sus ancestros navajos en las obras que escribe, sin duda. Pero también la ganadora del Locus (por esta misma novela) y de muchos otros premios (por otras) porque a veces parece que se nos olvida que no es solo el punto de vista distinto sino lo que puedes hacer con ello. De ahí que esta obra que es capaz de darle una vuelta a la fantasía urbana, que muchos considerarán de hecho más fantasía que urbana, resulte un añadido tan interesante para esta pequeña editorial independiente.

Carne de Ángel de Laura Lee Bahr, ed. Orciny

Bueno, pues parece que tras el atasco de la Illuminatus Trilogy! -que espero que tengáis ya a poco que os interesen sus temas- vuelve a ponerse en marcha Orciny. Y lo hace con una de sus autoras clásicas, metidas como siempre en un fantástico dentro del weird, del bizarro, con lo que eso significa para sus propuestas.

Leñadoras 7. Parada técnica de VV.AA., ed. Sapristi

Pues sí, aquí estamos, ya en el séptimo volumen.

Intrusos: El misterio del lago de Breena Bard, ed. Maeva

Misterio también en los cómics infantiles y juveniles de Maeva con estos Intrusos que nos presentan una historia ligera de suspense, porque el éxito del género llega a todas las edades, formatos y decisiones.

Falastin de Sami Tamimi y Tara Wigley, ed. Salamandra

Pues sí, Sami Tamimi el cocinero palestino compañero de aventuras de Ottolenghi tiene un nuevo libro en el mercado, precisamente con más de cien recetas e historias de la tradición palestina, con sabores de oriente próximo y toda la pericia que años de experiencia en el sector le dan a Tamimi y Tara Wigley para el libro.

La cocina coreana ilustrada de Luna Kyung y Ahnji, ed. Col and Col

Pues tras el éxito de la encantadora y muy ilustrada versión de este libro centrada en la cocina japonesa nos llega ahora la versión coreana. De nuevo una mirada más allá de las recetas, compartiendo también los instrumentos necesarios, los alimentos habituales y todo lo que da contexto a la gastronomía de ese país.

¡Nos leemos!


Bueno, pues una vez más no soy el público de una serie. En este caso de Becoming Elizabeth (USA) que intenta jugar con el lado cinematográfico, mucho movimiento, mucho cosas a oscuras, y luego es otra de esas series históricas sobre los reyes ingleses. Ha llegado el momento en que no tengo claro dónde empieza una y termina la siguiente… o al revés. No sé. En fin, yo paso.

No sabía yo que en Italia hicieran también series de Antena 3, pero aquí estamos, con Blocco 181 (O) (IT) y con un ¿rapero? que por lo visto es el responsable de esto. Os puedo contar la historia y vosotros os hacéis a la idea: En un Milán multicultural hay una banda latina a la que pertenece una chica que se plantea su fidelidad a ellos pero también duda sobre el amor en un ¿peligroso? triángulo amoroso cuando dos amigos de distintas clases sociales pero muy unidos se fijan en ella. Creo que lo que más me ha sorprendido de este piloto es que no sale Mario Casas. Supongo que le dejarán para más adelante.

Es imposible ver Dark Winds (USA) y no pensar en una casita de muñecas. Se nota que se han gastado el dinero y se nota que hay lo que vamos a llamar buenas intenciones, pero  la mayoría de lo que se cuenta suena tan falso que es imposible no ver esto como un decorado. Más aún cuando tenemos ejemplos cercanos como Reservation Dogs que comparten tantas cosas -incluyendo a Zahn McClarnon interpretando a un policía de la reserva, se ve que no hay actores-  que transmitían autenticidad. Así que, acabado el capítulo, me he ido a ver cuánto de esto eran prejuicios míos. De entrada están basados en los libros de Tony Hillerman, que no era nativo aunque se supone que creció con ellos o algo, así que mucho de lo que me sonaba era porque parte de estas historias fueron publicadas en España por Grijalbo, Júcar e, incluso, ya a principios del S XXI, por Olañeta. Así que no es tanto ‘de época’ por mucho que cubra momentos de 1971, es decir, de hace más de cincuenta años, como porque refleja parte de las novelas -porque han hecho un burullo de las mismas y, según avance esto, os diré si la diferencia entre el Chee de los libros y de la serie es tanto como me ha parecido a mí. Luego me fui a los productores. Entre los productores están bien a la vista los nombres de George R. R. Martin y Robert Redford, que un poco da a la idea de por dónde van los tiros. Aunque por suerte han tenido la mínima decencia de colocar también a Chris Eyre, que ya produjo con Redford un par de películas con estos personajes a principios de los ’00s. Así que al final es el showrunner Graham Roland que es descendiente chickasaw, y asegura que la sala de guionistas es completamente de nativos americanos. En fin, que no me extraña que de ese batiburrillo haya salido esta serie en la que parece que hay varias ideas tirando cada una hacia un lado distinto. Pero, al menos, anima a seguir viendo a ver cómo continúa.

Absolutamente encantadora esta Dead End: Paranormal Park (USA) que Netflix parece haber escondido entre sus novedades. Supongo que la han estrenado para ganar puntos con aquello de que en junio estrenan contenido queer que los otros once meses cancelan, pero ya que tienes a creadores trans montando una de animación juvenil que parece tomar elementos de Gravity Falls o Beetlejuice (la serie de animación, aunque tenemos de doblador al actor que le está interpretando en Broadway) entre otras. Así que puede no ser muy revolucionaria pero sin duda es una buena obra. (que podría tener mejor animación, también os digo)

Insufrible. God’s Favorite Idiot (USA) es así. Y menos mal que sólo me he visto el piloto que al menos no tiene demasiada cosa religiosa, porque tiene pinta de que más allá de lo malo -que es mucho- la cosa religiosa podría ser peor incluso. Por lo demás, es una obra que se supone a mayor gloria del marido de Melissa McCarthy. Bueno, en realidad la forma de intentar tirar de esto es meter muchas veces a McCarthy por ahí en medio para hacer sus cosas a ver si así. Y no, claro. Estoy seguro que habrá algún fan de esto, pero no parece que Netflix vaya a molestarse en encontrarlos.

Muy bien esta The Lake (CA) que es algo así como si hubieran ido a por una película de media tarde, la hubieran injertado con una del Disney Channel y, a continuación, le hubieran subido el mamarrachómetro al once. Jordan Gavaris y Julia Stiles están espectaculares, el exceso que va de lo camp a lo simplemente ridículo consigue funcionar de alguna manera inexplicable, posiblemente porque a todo el mundo le parece razonable tirar p’alante como si estuvieran en serio pese a que podamos ver casi cualquier barrabasada, incluyendo bitch slaps. Lo único que quiero ahora mismo es que esa promesa de segunda temporada salga, y que sea añadiendo al reparto a más actores que hacen de sobreactuar con clase su modo de vida, Joan Collins o alguien así.

Supongo que hace… ¿cinco años? me habría entrado mejor The Lazarus Project (UK) Pero una serie de gente que viaja en el tiempo para arreglar problemas recientes ya lo vi en Siete días, y lo que me apetece ahora mismo una serie sobre luchar para evitar una pandemia es… Nada. De hecho, hay una frase en concreto sobre las vacunas que es la que me ha acabado de rematar. Así que por bien que esté Caroline Quentin o por entretenido que quieran hacer este más de lo mismo lo cierto es que no estoy de humor.

Pues estamos en 2022 y seguimos recibiendo series inspiradas por Mujeres desesperadas. La de hoy es Maldivas (O) (BR), que es más aceptable cuanto menos se parece a la americana y más a las telenovelas brasileñas. La historia en sí es forraje porque lo de las cuatro amigas y una persona por fuera del grupo y una de ellas muere y las otras tres tienen secretos y… en fin. Más de lo mismo. De hecho varias de las protagonistas son… en fin. Pero los giros a la telenovela y alguna cosa -incluida la interpretación de Natália Klein, que no hay como ser creadora de la serie para disfrutar en el mejor papel- logra hacerla mínimamente tolerable, así que supongo que los fanses lo disfrutarán. O algo.

La firgen… No sé lo que esperaba de The Old Man (USA) pero ya os puedo decir que no este piloto que me ha quitado las ganas de seguir viéndola, la alegría de vivir, el agua de las plantas y probablemente también los billetes de la cartera. Qué espanto de 45 minutos de charla por teléfono de dos señores en distintas habituaciones dentro de una hora de piloto, que desperdicio de actores, qué secuencia de acción de patio de colegio, qué horror todo. ¿Pero cómo puede ser esto un FX for HULU cuando parece uno de esos reciclados que ROKU ha sacado de Quibi? No lo entiendo.

Nunca fui un fan de American Vandal, y este Players (USA) no tiene pinta de que vaya a cambiar,, no digo ya mejorar… mi opinión. Con la sutileza de una operación de fimosis, y aproximadamente la misma gracia, tenemos una mirada a los e-sports, los streamers y en general cualquier cosa que se pueda vender como joven a los ejecutivos de una cadena. Pero ni parece interesado en hacer nada con ello ni, desde luego, en tratar los problemas propios y específicos como hace, por ejemplo, Mythic Quest, Total, que no.

Hasta qué punto es algo real o medio real o casi nada real parece ser una de las historias de Sherwood (UK), pero de las que suceden por detrás. Porque los dos crímenes, independientes aunque con un par de puntos en común, que sucedieron en 2004 y sirven de inspiración están muy libremente tomados. Hay una cierta intención de que parezca que tiene algo de la historia de Robin Hood, aunque luego esté casi tan libremente tomado o más. Por suerte para ellos los actores son buenos -solo faltaba con y el trabajo de David Morrissey, Lesley Manville y Robert Glenister, entre otros- y James Graham sigue lento pero seguro con sus cosas. Que me dejan siempre esa sensación de que no están mal pero podrían estar mejor y a ver si la próxima es la buena, seguro que si.

No estoy yo nada contento con este The Summer I Turned Pretty (USA), pero voy a asumir que es porque no soy su público. A su público le tienen que gustar no solo las series juveniles románticas, también las que ven con normalidad que haya bailes de debutantes, que la gente tenga un cierto nivel económico y que la diversidad parezca pintada encima. El drama de chichinabo y que el interés romántico esté claro desde el minuto dos es un inevitable, me temo. Pero esto me ha parecido un aburrimiento. En fin. Otros vendrán, y que su público lo disfrute.


¡Libros que Salen! County, «Las diabólicas», Saer y más

¡Que entre la pila!

Man enough to be a woman de Jayne County, ed. Colectivo Bruxista

Siempre con interesantes propuestas, en el Colectivo Bruxista nos traen ahora esta autobiografía en la que la punk Jayne County nos habla de su vida musical, de su vida personal, y de cómo interaccionaron ambas cosas, especialmente en lo que al hecho de ser una mujer trans influyó en todo ello.

10- Cicatrices de Juan José Saer, ed. Rayo Verde

La muerte de una mujer, asesinada de manera nada delicada, será el punto central de una historia que nos presenta cuatro caras. No del crimen ni casi de sus figuras principales. De cómo se ve y juzga desde fuera: Periodistas, abogados, jueces, escritores… De hecho, el crimen en sí -nada misterioso- va ganando presencia según transcurre el libro, mientras las vidas de los otros implicado, muchas veces menos interesados en el mismo de lo que se podría considerar, al menos hasta llegar a esa cuarta parte, se nos va contando. La recuperación que Rayo Verde hace, lenta pero segura, de la obra de Saer puede marcar otro título interesante recuperado.

Las diabólicas de Pierre Boileau y Thomas Narcejac, ed. Siruela

Seguimos con la semana de las recuperaciones, porque esta vez es a Siruela a quien le toca recuperar uno de los más famosos libros del género negro francés. Con sus adaptaciones y todo pero, sobre todo, con un juego peligroso a partir de un triángulo en el que lo amoroso quizá no sea el sentimiento principal.

Los diez pasos hacia Nanette de Hannah Gasby, ed. Reservoir Books

Por un lado, una reflexión de lo que llevó al monólogo. Por otro, un título que sirve como autobiografía de su autora. En suma, tanto un título que aprovecha el éxito de la obra como una historia sobre esa misma obra a partir del contexto que la explica tanto como a su autora.

Utopia Avenue de David Mitchell, ed. Literatura Random House

La música de los años sesenta en Londres y su escena. No es que sea muy original, especialmente teniendo en cuenta lo que Mitchell acostumbra a hacer. Pero lo que hace lo hace bien, hay novedad suya y yo aviso.

El peor escenario posible de Alejandro Morellón, ed. Fulgencio Pimentel

Alejandro Morellón ha sido colaborador, así que entiendo que se pueda sospechar de mi por meterle aquí.  En cualquier caso, esta es una colección de relatos cortos de catástrofes y desgracias presentes o inminentes.

5- La chica del mar de Molly Knox Ostertag, ed. Astronave

El éxito de El niño brujo hace que este cómic sea esperado no solo para ver cómo se presenta la historia más allá, también por encontrar esta nueva historia que tiene amor adolescente, dificultad para encajar, y elementos fantásticos. Creo que da muchos más motivos el cómic en sí que cualquier cosa que pueda yo añadir.

Escuela de esgrima 4 de C.S. Pacat, Joana Lafuente y Johanna The Mad, ed. Mab Graphic

Pues sí, casi por sorpresa ha llegado el cuarto volumen de la serie. Y ahora que se pongan las pilas, que desde que se pasó de serie regular a especiales solo ha salido uno -este de aquí- en 2020. Digo yo que van tocando ya más números.

Check, please! 2 de Ngozi Ukazu, ed. Astronave

Hablando de darse prisa, aquí tenemos el segundo -y último- volumen recopilatorio de este webcómic. Se nota mucho que la edición es… en fin. No muy pensada. Pero al menos la historia merece la pena, por mal que la hayan editado.

Radio Banana de Clémentine Mélois y Rudy Spiessert, ed. SM

Una novela infantil con mucha ilustración de los autores de Los perros piratas pero, sobre todo, una historia divertida con animales y lo que podemos llamar medios de comunicación por medio. Hecha de manera que haya humor a la vez que un trasfondo de reflexión.

Las ardillas (no) comen rosquillas de Mika Song, ed. Astronave

Dos ardillas en un pequeño cómic infantil persiguiendo una rosquilla. Es difícil no hacer el repaso a todos aquellos cortos que han trabajado esto y, por otro lado, conociéndolos está claro que hay una tradición que saben hacer funcionar perfectamente.

Nos leemos


La pasividad es el centro de Avoidance (UK), y también lo que va a definir el cómo se vea, supongo. Personalmente no soy fan, y toda esta pasividad lo que más me hace es ponerme de los nervios. Pero supongo que es lo que buscan. En general todo el mundo parece odiar al personaje principal, y voy a sospechar que eso incluye a los espectadores porque mi paciencia con este tipo de personajes es limitado. De hecho, si no fuera por los actores secundarios, especialmente por el joven Kieran Logendra que demuestra una vez más que los ingleses tienen la mejor granja de niños actores del mundo, difícilmente hubiera podido verla de una sola vez. Sinceramente, evito ver este tipo de series porque podría asesinar a alguien. Pero supongo que alguien habrá al que le haga gracia. Hay gente pa’ to’.

Por algún extraño motivo Baby Fever (O) (DI) parece la respuesta danesa a Jane The Virgin. Es decir: han logrado que sea menos lógica, más egoísta y absolutamente menos divertida de aquella otra. MUCHO menos. Hay veces que no entiendo los procesos de esta gente, de verdad.

A veces me acuerdo del Tentaciones y todo aquello de Del libro a la pantalla y cosas así. ¿Qué tendrá que ver con este Everything I Know About Love (UK)? Al final parece que los ingleses también están sacando cosas de los estadounidenses, en general la parte que me pone de los nervios. Porque esto intenta ser divertido, pero sobre todo intenta que nos lo creamos o algo, como si fuera una cosa en serio tipo Sexo en Nueva York. En fin.

Pues no muy original pero tampoco creo que sea lo que buscaran. Es inevitable pensar que First Kill (USA) es el resultado de mezclar Buffy con Killing Eve, pero lo cierto es que sería fácil incluirla en toda una mitología de series supernaturales del fantástico en la que probablemente tendría más sentido emparentarla con The Vampire Diaries. Teniendo en cuenta que sale de un relato tirando a breve de V. E. Schwab en una -interesante- antología creo que el resultado es aceptable. Es rancho, pero es buen rancho.

Lo bueno de Irma Vep (USA) es la mescolanza de la que sale, que ya estaba en la película del mismo nombre. ¿Estaba mejor en la película? Sin duda, porque la película tenía en su centro a Maggie Cheung lo que permitía unos temas y unos registros que Vikander tiene difícil igualar. Por otro lado, es lógico que Assayas no llamara a su ex-mujer para hacer esta auto-adaptación. Son cosas que pasan. ¿Pero es una mezcolanza que merece la pena fuera de eso? Bueno, supongo que si no has visto la película original y todo lo que te viene a la mente con el título no es el espectáculo drag -que lo llamen como quieran que es lo que es- de The Mystery of Irma Vep de Ludlam sino La venganza de Ira Vamp de Sáenz de Heredia… Bueno, entonces sí. Es mejor. Pero si te ha puesto nervioso todo este mencionar personas, obras y tal… mejor tampoco te acerques. Si la película original está ahí.

La falta absoluta de cualquier atisbo de ironía en Lovely Little Farm (USA), la nueva serie infantil de Apple +, tiene un efecto doble. Por un lado resulta increíble pensar que algo así, tan formuláico y claro que parece una parodia, pueda existir en un mundo como el actual; por el otro lado, casi parece hasta bueno que se puedan seguir creando programas infantiles tan faltos de ironía que podríamos hablar de desvergüenza si realmente pudiéramos sospechar que está hecho con una intención. Como hacerle la crítica literaria a un libro de imágenes de animales. Se puede hacer, por supuesto, pero… ¿cuál tendría que el centro de la misma?

Ponemos el nivel tan bajo que parece que cualquier cosa que no nos escupa a la cara es amor. Y no creo que sea así como debiera funcionar el asunto. Más aún cuando están los muchimillonarios detrás. Por eso una cosa es que sea de celebrar que hayan mantenido (más o menos) el origen racializado de Ms. Marvel (USA) y que se hayan preocupado de intentar un estilo visual mínimamente interesante -aunque mucho menos original de lo que sería de desear- y otra cosa es… bueno… todo lo demás. Con un piloto innecesariamente alargado que tira de dos de los temas que más gastados están en estas cosas como son el Todo en un día y el Madre autoritaria con la que la protagonista choca que llevan una racha tan alta de apariciones que este mismo año tenemos dos ejemplos en Disney + también con sus respectivos protagonistas parte de una minoría infrarrepresentada como son Better Nate Than Ever y Turning Red.  Y con una excusa argumental que más allá de lo Lizzie McGuire que sea está muy poco pensada para las implicaciones que su propio recreacionismo ofrece. Y si nos ponemos a hablar de los cambios sobre el personaje principal, que van precisamente por el lado de pulir aristas y hacerlo más estándar en fin. Necesitamos variedad, diversidad y puntos de vista o personajes en los que ver reflejos diferentes. Pero los necesitamos en obras mejor hechas, mejor pensadas y más interesantes. Que con el dinero, medios y atención de Marvel se haya pagado una obra que solo es superior en presupuesto al estreno de la semana pasada de Ultra Violet & Black Scorpion es una triste realidad. Así que ya pueden ponerse las pilas porque puede que a priori yo no sea el target de esta serie -ni, desde luego, tenga que serlo- pero aquellos que sí que lo son se merecen tener que tragar con algo menos mediocre.

El problema de Queer as Folk (USA) -junto con, sospecho, que a Stephen Dunn le faltan tablas- es que han pasado 23 años desde el estreno en Channel 4. No voy a entrar en las diferencias entre la emisión del original de RTD en una televisión generalista UK entre 1999 y 2000 y la de Showtime (cable de pago en USA) y Showcase (cable básico en Canadá) de Cowen y Lipman entre 2000 y 2005, vamos a dejarlo es que la segunda era más telenovelesca y menos arriesgada, pero os puedo decir que esta nueva versión logra ser una tierra de nadie a ratos incluso más tibia que la original coproducción norteamericana. Y no solo eso, también toma decisiones como usar un paralelo de Orlando para su lanzamiento, de centrarse más en personajes jóvenes frente al arcoíris de edades del original y, en general, a actuar como si no existiera una cultura televisiva que ha ido dando más espacio a multitud de realidades queer, hasta el punto de ser una obra que juega la baza de la juventud y, a la vez, logra quedar más antigua que la desaparecida Genera+ion o esa mole de Euphoria. En una serie generalistas sin un título reconocible habría sido simplemente hablar de ‘una más’, incluso si no fuera porque The L Word: Q Generation es mejor continuación -sin tener tampoco mucho de lo que alardear- que esto.  Pero llevando el nombre de Queer as Folk da la sensación de haber entrado en la tercera expansión de un restaurante: Hemos pasado de la comida que la hizo famosa, a la expansión que la dio a conocer, a la franquicia que hace caja. Queer, pero de marca blanca.


¡Libros que Salen! Ephron, «Patos, Newburyport», Tsuboi y más

¡Que entre la pila!

No me acuerdo de nada de Nora Ephron, ed. Libros del Asteroide

¡Novedad de Nora Ephron! Sí, es cierto que se le nota el tiempo, que está instalado en el privilegio, los contactos, el dinero y un feminismo que demasiadas veces entra en el apartado Blanco; pero sigue siendo divertida de leer. Más en esta última obra suya en la que aprovecha para hacer repaso de su vida y también para reflexionar sobre lo que significa ser mujer con una cierta edad.

Veinticuatro ojos de Sakae Tsuboi, ed. Nocturna

A veces las historias empiezan de una manera y siguen de otra. Aquí tenemos a una maestra que llega a un pueblecito, con ideas nuevas y maneras educativas diferentes, y pasa lo esperable de que poco a poco va haciéndose un hueco en la comunidad. Pero, claro, el problema es que eso ocurría en el Japón de pre-Guerra (la 2GM de entre todas ellas) y antes o después tenía que alcanzarles, convirtiendo el libro en un alegato antibelicista en el que este personaje y sus pupilos se ven inexorablemente abocados a un cambio.

Patos, Newburyport de Lucy Ellmann, ed. Automática

No voy a decir eso de «novela difícil» ni nada por el estilo. Es, simplemente, una decisión de su autora. Y una vez la conoces debes decidir si te interesa entrar en el juego. El fluir de consciencia de una ama de casa durante unas mil doscientas páginas en una única frase en la que unas ideas van dando paso a otras, hay reiteraciones, hay pensamientos circulares y hay saltos mentales más o menos inconexos. Si no tienes problema con el punto de partida es más que probable que disfrutes del viaje.

El laberinto del trabajo de Amelia Horgan, ed. Levanta Fuego

Una reflexión sobre el ¡Abajo el trabajo! desde la perspectiva anticapitalista de quien no odia tanto el trabajo como la venta de una cultura del esfuerzo y de unas condiciones laborales asociadas a un capitalismo neoliberal feroz en el que cumplir las normas de los jefes, tantas veces arbitrarias, es más importante que cualquier otra cosa, y cómo podría repensarse eso para que pudiéramos poner las decisiones del trabajo en manos de los trabajadores.

Historias de Nueva York de Elizabeth Hardwick, ed. Navona

La publicación de los relatos de Hardwick no es asunto baladí, una gran autora norteamericana de posguerra pero conocida sobre todo por sus ensayos y novelas. Así que la posibilidad de descubrir esta otra faceta suya en la que muchas veces Nueva York actúa no solo como telón de fondo sino incluso como un influjo principal contra el que se comparan otras cosas, como el regreso al Kentucky natal, hace de esta una gran lectura.

Los misteriosos caballeros de Arabia de Raymond Smullyan, ed. Gedisa
La isla del silencio parcial de Raymond Smullyan, ed. Gedisa

Me permito este momento para celebrar la recuperación de Smullyan, tanto en la reedición de libros ya publicados como en la aparición de algunos que no, demostrando como siempre ser un autor que busca una manera de darle un envoltorio con narración y humor para proponer sus problemas, sus acertijos lógicos, sus paradojas, en todo un festín para los problemas que nos ponen a pensar.

El retorno de los dragones (1, Crónicas de la Dragonlance) de Margaret Weis y Tracy Hickman, ed. Minotauro

Pues sí, es verano-ish y ha pasado ya tiempo suficiente como para que Planeta intente una vez más revivir a la Dragonlance. ¡Venga, Planeta, tú puedes, quizá sea este al año!

Chew Integral de John Layman y Rob Guillory, ed. Planeta Cómic

Dentro de la gran decisión de ir recopilando integrales de Planeta le toca el turno ahora a Chew, una obra de humor, absurdo y misterio muy bien planteada y con enormes recovecos argumentales que fue todo un éxito del cómic medianamente independiente allá por los ’10s. Pero, claro, ¿quién puede resistirse a un mundo en el que la comida es un tema principal y el protagonista recibe impresiones psíquicas de lo que come?

Weird Science Vol. 2 de VV.AA., ed. Diábolo

Pues sí, el segundo volumen de este recopilatorio de la EC. Más historias de ciencia ficción con ese giro especial suyo, que se hace de rogar pero que acaba llegando.

5- Bloom de Kevin Panetta y Savanna Ganucheau, ed. Planeta Cómic

Es una buena cosa que ahora estén los cómics infantiles/juveniles funcionando tanto y tan bien, y que Heartstopper haya sido un éxito editorial, porque anima a las editoriales a probar suerte con obras como esta. Una historia de un joven que se siente atrapado en su pueblo, su familia y su trabajo y otro que llega a tomarle el relevo en la pequeña panadería familiar. Y ahí, entre los problemas personajes y el amor por hornear cosas, van sucediendo… otras cosas.

Marcus Pocus de Pedro Mañas y David Sierra, ed. Destino Infantil y Juvenil

Es bueno ver que sale un spin-off de una serie infantil española. Esperemos que se vaya a hacer para aprovechar el éxito del libro de Mañas y Sierra y no para ofrecer una alternativa que quieran leer los niños y que no se les caiga el pito. En cualquier caso, es una buena cosa tener más opciones siempre.

Chibi Usagi de Stan y Julie Fujii Sakai, ed. Planeta Cómic

Hablando de más opciones. He aquí una versión muy peculiar de Usagi Yojimbo, centrada en un público casi exclusivamente infantil aunque con guiños a los adultos (seguro que en la misma portada veis alguno de ellos) en el que el fondo reflexivo de la serie se adapta para que los más pequeños puedan disfrutarlo también, con menos ruido, menos lío, y más diversión.

Todas las familias de mi pueblo de Ophélie Celier, Thomas Piet y Ariane Caldin, ed. Picarona

Las familias cambian, los pueblos… bueno… tienen la posibilidad de usarse como microcosmos como aquí, en el que se repasa las distintas familias que hay desde una visión actual en la que hay abuelos que bailan y papás que de pequeños eran niñas. Una obra sencilla y alegre capaz de explicar la diversidad sin cargarla de importancia o drama.

La mala pipa de Jory John y Pete Oswald, ed. Serres

Para los que aún recordamos Un huevo muy bueno, la obra anterior de John y Oswald, era imposible no caer de inmediato en este nuevo álbum que le da la vuelta al anterior. Aquí su personaje protagonista es malo, rudo, desagradable. Pero, ¿qué pasaría si quisiera cambiar? De nuevo, mucho humor, historias cívicas y un dibujo espectacular.

¡Nos leemos!


Extraordinariamente floja, y ya lo siento, esta The Midwich Cuckoos (UK). Es una lástima porque los actores infantiles británicos salen de una factoría especial, pero aquí parecen los pobres los extras de una fábrica de cabbage patch kids, a lo que se unen unos papeles femeninos de poner los ojos en blanco y una notable incapacidad para… básicamente para cualquier cosa. No tengo muy claro porqué han hecho esta serie si no tenían ganas, pero aquí está.

No sé lo que esperaba -o creía- que tendría que ser Pistol (USA) pero está claro que Boyle ha decidido usar todos sus trucos visuales para intentar hacer más interesante esta especie de docudrama. Lo que por un lado hace que al menos no sea rotundamente aburrida de ver pero, por otro, da la sensación de que no confía en la historia o en su presentación. Porque no tiene pinta de que las decisiones formales estén pensadas para elevar la historia sino para mantener entretenido al público mientras te la cuentan. A saber. Quizá los fanses del grupo tengan más interés, pero yo ya he visto todo lo que necesitaba.

Parece que los australianos también tienen derecho a tener su propio The OC viendo Surviving Summer (AU), aunque los cambios están hechos a la idiosincrasia propia del país. Hubiera sido peor The OC en Suecia. Aquí la principal temática es la competición deportiva de surf, y alrededor de ella están las broncas con los adultos, los amoríos que sí/que no y las tramas secundarias de doctores y todo eso. Pues bueno, pues vale, pues una serie juvenil para el verano sin demasiada chicha ni complicación. Yo qué sé.

La yassificación de Tom Swift (USA) es un hecho interesante. Interesante porque hablamos de la primera adaptación tras más de cien años de una serie de libros que siempre parecía tener problemas para dar el salto al cine o la televisión -hasta el punto de que lo más cercano que tuvimos hasta ahora fue un piloto-, interesante también por el racismo de la serie original con su comedia del minstrel que en fin, e interesante porque han decidido ir a por todas: han pasado solo 4 años desde que los estadounidenses tuvieron en una serie de una cadena generalista el primer protagonista queer de una serie -es decir, protagonista real y no parte de un reparto coral o secundario robaescenas- y la cosa ha ido avanzando pero tan poco que es solo la segunda vez que logra ser el protagonista cuyo nombre es también el de la serie. Pero es que además han ido por todas, porque no solo han decidido que fuera negro, sino negro chocolate. Es decir, han optado porque sea una persona racializada de un color oscuro, que es algo poco habitual incluso ahora. Cierto es que se trata de The CW y que no tiene pinta de que la serie -o la cadena, ya puestos- vaya a durar mucho más. Pero motivo de más para ir a por todas incluyendo las demostraciones de afecto sexual. ¿Y la serie en si? Pues promedio, como suelen ser estas cosas del canal, con una trama genérica, personajes definidos con un par de rasgos, un claro malo malísimo y la posibilidad de crecer que llega, me temog, demasiado tarde. Así que esta lilnasxicación, esta yassificación, no solo es lo más importante sino que, sospecho, va a ser también su mejor legado. Habrá que ver si logra resistir a los vaivenes del Stratemeyerverso.

Posiblemente lo más interesante de esta serie nueva de Disney Channel sea la parte exterior, y es que Ultra Violet & Black Scorpion (USA) era la famosa serie que iba a unir superhéroes con luchadores y que iba a coprotagonizar Blue Demon Jr. Al final tuvieron que ir a por un personaje nuevo pero no creo que eso vaya necesariamente a hacerle mal. Al fin y al cabo hay muchos tipos de vueltas que darle. Aunque este inicio nos diga que, por encima de todo lo demás, esta es una serie de Disney Channel.

Reciclar le hace bien al mundo, dicen, así que The Villains of Valley View (USA) -la otra serie que se estrena en comandita- es todo un canto de amor al planeta Tierra. Porque la premisa toma un poco de los Thunderman, de Los brujos de Waverly Place e incluso de los telefilmes de Descendant. Todo ello obras con un recorrido y un interés que supongo son las que esperan aprovechar aquí. Tengo mis serias dudas porque, bueno, el olor a refrito es poderoso… pero cosas más raras se han visto triunfar. Supongo.