¡Libros que Salen! Ephron, «Patos, Newburyport», Tsuboi y más

¡Que entre la pila!

No me acuerdo de nada de Nora Ephron, ed. Libros del Asteroide

¡Novedad de Nora Ephron! Sí, es cierto que se le nota el tiempo, que está instalado en el privilegio, los contactos, el dinero y un feminismo que demasiadas veces entra en el apartado Blanco; pero sigue siendo divertida de leer. Más en esta última obra suya en la que aprovecha para hacer repaso de su vida y también para reflexionar sobre lo que significa ser mujer con una cierta edad.

Veinticuatro ojos de Sakae Tsuboi, ed. Nocturna

A veces las historias empiezan de una manera y siguen de otra. Aquí tenemos a una maestra que llega a un pueblecito, con ideas nuevas y maneras educativas diferentes, y pasa lo esperable de que poco a poco va haciéndose un hueco en la comunidad. Pero, claro, el problema es que eso ocurría en el Japón de pre-Guerra (la 2GM de entre todas ellas) y antes o después tenía que alcanzarles, convirtiendo el libro en un alegato antibelicista en el que este personaje y sus pupilos se ven inexorablemente abocados a un cambio.

Patos, Newburyport de Lucy Ellmann, ed. Automática

No voy a decir eso de «novela difícil» ni nada por el estilo. Es, simplemente, una decisión de su autora. Y una vez la conoces debes decidir si te interesa entrar en el juego. El fluir de consciencia de una ama de casa durante unas mil doscientas páginas en una única frase en la que unas ideas van dando paso a otras, hay reiteraciones, hay pensamientos circulares y hay saltos mentales más o menos inconexos. Si no tienes problema con el punto de partida es más que probable que disfrutes del viaje.

El laberinto del trabajo de Amelia Horgan, ed. Levanta Fuego

Una reflexión sobre el ¡Abajo el trabajo! desde la perspectiva anticapitalista de quien no odia tanto el trabajo como la venta de una cultura del esfuerzo y de unas condiciones laborales asociadas a un capitalismo neoliberal feroz en el que cumplir las normas de los jefes, tantas veces arbitrarias, es más importante que cualquier otra cosa, y cómo podría repensarse eso para que pudiéramos poner las decisiones del trabajo en manos de los trabajadores.

Historias de Nueva York de Elizabeth Hardwick, ed. Navona

La publicación de los relatos de Hardwick no es asunto baladí, una gran autora norteamericana de posguerra pero conocida sobre todo por sus ensayos y novelas. Así que la posibilidad de descubrir esta otra faceta suya en la que muchas veces Nueva York actúa no solo como telón de fondo sino incluso como un influjo principal contra el que se comparan otras cosas, como el regreso al Kentucky natal, hace de esta una gran lectura.

Los misteriosos caballeros de Arabia de Raymond Smullyan, ed. Gedisa
La isla del silencio parcial de Raymond Smullyan, ed. Gedisa

Me permito este momento para celebrar la recuperación de Smullyan, tanto en la reedición de libros ya publicados como en la aparición de algunos que no, demostrando como siempre ser un autor que busca una manera de darle un envoltorio con narración y humor para proponer sus problemas, sus acertijos lógicos, sus paradojas, en todo un festín para los problemas que nos ponen a pensar.

El retorno de los dragones (1, Crónicas de la Dragonlance) de Margaret Weis y Tracy Hickman, ed. Minotauro

Pues sí, es verano-ish y ha pasado ya tiempo suficiente como para que Planeta intente una vez más revivir a la Dragonlance. ¡Venga, Planeta, tú puedes, quizá sea este al año!

Chew Integral de John Layman y Rob Guillory, ed. Planeta Cómic

Dentro de la gran decisión de ir recopilando integrales de Planeta le toca el turno ahora a Chew, una obra de humor, absurdo y misterio muy bien planteada y con enormes recovecos argumentales que fue todo un éxito del cómic medianamente independiente allá por los ’10s. Pero, claro, ¿quién puede resistirse a un mundo en el que la comida es un tema principal y el protagonista recibe impresiones psíquicas de lo que come?

Weird Science Vol. 2 de VV.AA., ed. Diábolo

Pues sí, el segundo volumen de este recopilatorio de la EC. Más historias de ciencia ficción con ese giro especial suyo, que se hace de rogar pero que acaba llegando.

5- Bloom de Kevin Panetta y Savanna Ganucheau, ed. Planeta Cómic

Es una buena cosa que ahora estén los cómics infantiles/juveniles funcionando tanto y tan bien, y que Heartstopper haya sido un éxito editorial, porque anima a las editoriales a probar suerte con obras como esta. Una historia de un joven que se siente atrapado en su pueblo, su familia y su trabajo y otro que llega a tomarle el relevo en la pequeña panadería familiar. Y ahí, entre los problemas personajes y el amor por hornear cosas, van sucediendo… otras cosas.

Marcus Pocus de Pedro Mañas y David Sierra, ed. Destino Infantil y Juvenil

Es bueno ver que sale un spin-off de una serie infantil española. Esperemos que se vaya a hacer para aprovechar el éxito del libro de Mañas y Sierra y no para ofrecer una alternativa que quieran leer los niños y que no se les caiga el pito. En cualquier caso, es una buena cosa tener más opciones siempre.

Chibi Usagi de Stan y Julie Fujii Sakai, ed. Planeta Cómic

Hablando de más opciones. He aquí una versión muy peculiar de Usagi Yojimbo, centrada en un público casi exclusivamente infantil aunque con guiños a los adultos (seguro que en la misma portada veis alguno de ellos) en el que el fondo reflexivo de la serie se adapta para que los más pequeños puedan disfrutarlo también, con menos ruido, menos lío, y más diversión.

Todas las familias de mi pueblo de Ophélie Celier, Thomas Piet y Ariane Caldin, ed. Picarona

Las familias cambian, los pueblos… bueno… tienen la posibilidad de usarse como microcosmos como aquí, en el que se repasa las distintas familias que hay desde una visión actual en la que hay abuelos que bailan y papás que de pequeños eran niñas. Una obra sencilla y alegre capaz de explicar la diversidad sin cargarla de importancia o drama.

La mala pipa de Jory John y Pete Oswald, ed. Serres

Para los que aún recordamos Un huevo muy bueno, la obra anterior de John y Oswald, era imposible no caer de inmediato en este nuevo álbum que le da la vuelta al anterior. Aquí su personaje protagonista es malo, rudo, desagradable. Pero, ¿qué pasaría si quisiera cambiar? De nuevo, mucho humor, historias cívicas y un dibujo espectacular.

¡Nos leemos!


Extraordinariamente floja, y ya lo siento, esta The Midwich Cuckoos (UK). Es una lástima porque los actores infantiles británicos salen de una factoría especial, pero aquí parecen los pobres los extras de una fábrica de cabbage patch kids, a lo que se unen unos papeles femeninos de poner los ojos en blanco y una notable incapacidad para… básicamente para cualquier cosa. No tengo muy claro porqué han hecho esta serie si no tenían ganas, pero aquí está.

No sé lo que esperaba -o creía- que tendría que ser Pistol (USA) pero está claro que Boyle ha decidido usar todos sus trucos visuales para intentar hacer más interesante esta especie de docudrama. Lo que por un lado hace que al menos no sea rotundamente aburrida de ver pero, por otro, da la sensación de que no confía en la historia o en su presentación. Porque no tiene pinta de que las decisiones formales estén pensadas para elevar la historia sino para mantener entretenido al público mientras te la cuentan. A saber. Quizá los fanses del grupo tengan más interés, pero yo ya he visto todo lo que necesitaba.

Parece que los australianos también tienen derecho a tener su propio The OC viendo Surviving Summer (AU), aunque los cambios están hechos a la idiosincrasia propia del país. Hubiera sido peor The OC en Suecia. Aquí la principal temática es la competición deportiva de surf, y alrededor de ella están las broncas con los adultos, los amoríos que sí/que no y las tramas secundarias de doctores y todo eso. Pues bueno, pues vale, pues una serie juvenil para el verano sin demasiada chicha ni complicación. Yo qué sé.

La yassificación de Tom Swift (USA) es un hecho interesante. Interesante porque hablamos de la primera adaptación tras más de cien años de una serie de libros que siempre parecía tener problemas para dar el salto al cine o la televisión -hasta el punto de que lo más cercano que tuvimos hasta ahora fue un piloto-, interesante también por el racismo de la serie original con su comedia del minstrel que en fin, e interesante porque han decidido ir a por todas: han pasado solo 4 años desde que los estadounidenses tuvieron en una serie de una cadena generalista el primer protagonista queer de una serie -es decir, protagonista real y no parte de un reparto coral o secundario robaescenas- y la cosa ha ido avanzando pero tan poco que es solo la segunda vez que logra ser el protagonista cuyo nombre es también el de la serie. Pero es que además han ido por todas, porque no solo han decidido que fuera negro, sino negro chocolate. Es decir, han optado porque sea una persona racializada de un color oscuro, que es algo poco habitual incluso ahora. Cierto es que se trata de The CW y que no tiene pinta de que la serie -o la cadena, ya puestos- vaya a durar mucho más. Pero motivo de más para ir a por todas incluyendo las demostraciones de afecto sexual. ¿Y la serie en si? Pues promedio, como suelen ser estas cosas del canal, con una trama genérica, personajes definidos con un par de rasgos, un claro malo malísimo y la posibilidad de crecer que llega, me temog, demasiado tarde. Así que esta lilnasxicación, esta yassificación, no solo es lo más importante sino que, sospecho, va a ser también su mejor legado. Habrá que ver si logra resistir a los vaivenes del Stratemeyerverso.

Posiblemente lo más interesante de esta serie nueva de Disney Channel sea la parte exterior, y es que Ultra Violet & Black Scorpion (USA) era la famosa serie que iba a unir superhéroes con luchadores y que iba a coprotagonizar Blue Demon Jr. Al final tuvieron que ir a por un personaje nuevo pero no creo que eso vaya necesariamente a hacerle mal. Al fin y al cabo hay muchos tipos de vueltas que darle. Aunque este inicio nos diga que, por encima de todo lo demás, esta es una serie de Disney Channel.

Reciclar le hace bien al mundo, dicen, así que The Villains of Valley View (USA) -la otra serie que se estrena en comandita- es todo un canto de amor al planeta Tierra. Porque la premisa toma un poco de los Thunderman, de Los brujos de Waverly Place e incluso de los telefilmes de Descendant. Todo ello obras con un recorrido y un interés que supongo son las que esperan aprovechar aquí. Tengo mis serias dudas porque, bueno, el olor a refrito es poderoso… pero cosas más raras se han visto triunfar. Supongo.


¡Libros que Salen! Ward, «Forajido Literario», Semiónov y más

¡Que entre la pila!

La pequeña Eve de Catriona Ward, ed. Alianza

Tras el -muy merecido- éxito de La última casa en Nedless Street nos llega por fin el libro que catapultó a la autora a su actual posición dentro de los escritores de terror. Una historia ambientada a principios del S XX, una extraña secta, un grupo de niños y una isla que les separa y una guerra que les llega, todo lo necesario para presentar una obra gótica en la que las sombras que proyectan los personajes demuestran que no puedes fiarte de nadie.

No se necesita contraseña de Yulián Semiónov, ed. Hoja de Lata

Ha tardado un poco en llegar este Semiónov, pero ha llegado que es lo que importa. De nuevo historias de espías de la época de USA vs. URSS, con la diferencia de que esta vez el protagonista es ruso. Un gran thriller de espionaje, como en ellos es habitual.

Forajido literario: Vida y tiempo de William S. Burroughs de Ted Morgan, ed. Es Pop

Magnífica y muy extensa, esta obra que nos trae Es Pop es realmente monumental, un estudio realmente en profundidad del escritor que nos sirve para comprenderle mejor tanto a él como a su obra. E incluso al impacto que supuso entonces y ahora.

Los hijos de Shifty de Chris Offutt, ed. Sajalín
Dos veces en el mismo río de Chris Offutt, ed. MalasTierras

Es bueno ver cómo Offutt se ha hecho con un hueco en nuestras estanterías publicando con regularidad en distintas editoriales. Por un lado la segunda novela negra protagonizada por Mick Hardin tras el éxito de Los cerros de la muerte. Por el otro, una obra de corte autobiográfico en el que el autor con una vida ya más estable recorre los Estados Unidos y su propia memoria en la que habla de la primera vez que hizo un viaje similar, conociendo gentes y parajes, en un momento de gran incertidumbre personal.

El momento de la verdad de Damián Tabarovsky, ed. Mardulce

Nos ha llegado un nuevo Tabarovsky, uno de esos libros suyos en los que el mismo lenguaje es parte de la discusión. Y por eso mismo es una narración en la que lo que se cuenta va de la mano con cómo se cuenta porque según se cuenta es distinto lo que se ve y se dice y, por tanto, se tiene en cuenta.

Legendborn de Tracy Deonn, ed. WonderbooksSeres extraños, una universidad llena de secretos, una sociedad secreta descendiente del Rey Arturo, magos, bestias, guerreros… Un poco de todo -o de cada- para una historia que ha ganado el primer Premio Coretta Scott King – John Steptoe de la historia. Qué podemos decir, a veces las historias juveniles fantásticas de éxito tienen suerte.

Showtime de Jeff Pearlman, ed. Contra

No es exactamente un Anunciado en Televisión pero sí que es fácil que hayáis visto u oído algo sobre la serie que -con muchas libertades- adapta esta historia sobre los Lakers en los ’80s, sus jugadores, sus líos y todo lo que hubo entre medias. Es decir, una obra que resultará más que interesante a los fanses del baloncesto estadounidense.

Kanjiro. La magia de los Kanjis de Takeshi Hirano y Mitsuru Nagata, ed. SatoriLa nueva obra de Satori nos trae los kanjis con ilustraciones por un lado pero también con frases accesibles (dichos, refranes o frases hechas) creado por Takeshi Hirano, el director de Japonés en la nube, con ilustraciones de Mitsuru Nagata. Es, por tanto, un libro que sirve para ayudar a aprender más sobre el idioma japonés tanto como a tener un libro bello y didáctico sobre el idioma japonés.

Los irregulares de Nanking Road de Silvia Aliaga, ed.Nocturna Literatura juvenil metiéndose a la vez por el lado de la investigación, con Los Irregulares de Sherlock Holmes como punto de partida, pero también con un inesperado cambio de aires porque esta vez será en Corea donde se encuentren. Y es que siempre hay una manera más de darle una vuelta a un concepto interesante.

El caso del camino invisible (2, Jessica Little) de Ulysses Kingsmann, ed. Duomo

Pues sí, estamos de enhorabuena porque ya está aquí la segunda novela juvenil con esta joven detective que aprovecha el tiempo que va a vivir con su abuela. ¿Qué más comentar?

Historias fantásticas de Nada de Alejandra Green y Fanny Rodríguez, ed. HarperKids

Un cómic juvenil muy interesante. Un mundo fantástico en el que el protagonista es un humano acompañado de una criatura diferente a aquella con la que suelen convivir o pelear estos primeros, una historia con aventuras, algo de humor y algunas otras cosas que, aunque a ratos parezca más un piloto que una historia completa, propone una historia interesante con personajes encantadores.

Los cazafantasmas de VV.AA., ed. Picarona

Un nuevo ejemplo de esos álbumes ilustrados para los pequeños que surgen para llenar un punto intermedio en el que los héroes del pasado -llamémoslos así- tienen aventuras para los jóvenes de ahora. Porque no estamos ante una adaptación como hemos visto en otras ocasiones, sino ante una historia nueva que saca ideas de la obra clásica para ofrecernos algo nuevo.

Oso quiere ser apicultor de Pip Cornell y Alex G. Griffiths, ed. MiauLa apicultura explicada con sencillez al alcance si no de todos al menos sí de osos, con mucho humor y, por supuesto, un dibujo que logra a la vez ser divertido pero también divulgar entre parodia y parodia.

¡Oh, una cuerda! de Cho Wonhee, ed. Picarona

Un álbum coreano que nos enseña con un estilo sencillo la utilidad y necesidad de buscar una forma diferente de hacer las cosas a partir de una cuerda misteriosa, lo que puede haber al otro lado y la utilidad de la imaginación para todo esto. Una obra pequeña pero encantadora.

Macaco se hace caca de Laura Vila y José Fragoso, ed. Lata de Sal

Pues sí, un muy divertido libro infantil con animales y cacas, con la urgencia de la llamada de la naturaleza y, por supuesto, los magníficos dibujos de Fragoso. Una posibilidad, por tanto, de aumentar nuestros álbumes de humor escatológico.

Nos leemos.


No sé qué esperaba de Big Boys (UK) pero el inicio de su piloto es, sin duda, una cosa que recordar. En general la mezcla de buen fondo y temas complicados, con un humor que a veces es más esquivo no tanto por humor como por los temas que tratan: problemas mentales, diversidad sexual, tragedias más o menos cotidianas, y mucho más. Es una serie realmente encantadora, con muchísimo de eso que llaman corazón, y su mera existencia -incluso en su inglesitud- hace que recordemos historias como las de Please Like Me. Pulgares arriba para Jack Rooke.

Dicen que si no tienes nada bueno que decir de alguien que está muerto es mejor no abrir la boca. Por otra parte, mi opinión de Obi-Wan Kenobi (USA) es

Menos mal que los ingleses vienen al rescate esta semana. Porque PRU (UK) no es tan original, y a ratos resulta un tanto… un tanto. Pero resulta bastante interesante, excesiva donde debe serlo y lo suficientemente variada como para tener algo de interés dentro de esta mezcla de comedia y drama y comedia y… Ah, sí, una lasaña de sentimientos.

Pues muy encantadora esta Sea of Love (O) (TA), claramente para preescolares que quieran una de animalitos distinta de los habituales. No es que tenga mucho que rascar pero, claro, es para preescolares. Con lo bonita que es ya vale.

Hay días en los que uno tiene que ponerse la serie para creer de verdad que la serie en cuestión ha conseguido. De ahí que el estreno de Slippin’ Jimmy (USA) parezca una broma interna, un chiste, un sketch del SNL, porque esto de hacer una serie que sea precuela de Better Call Saul que, a su vez, era precuela de Breaking Bad… En fin. Por supuesto no podía ser solo una serie, es una Animación para Adultos. Y tiene la pretensión de homenajear a un género distinto en cada capítulo, que es una cosa que… bueno. El primer capítulo es un homenaje a los western. Y no pienso mirar más capítulos, que a mi esta cosa de este creador no puede interesarme menos. Pero bueno, supongo que a los completistas les hará gracia.

No sé quién recordará la particular comedia canadiense Letterkeney, pero sale ahora una versión de aquella, un spin-off basado en un personaje al que allí no se veía la cara, Shoresy (CA), que Crave estrenó hace un par de semanas pero que cumple la triste regla de que cuando se hace serie de los personajes invisibles resultan ser bastante flojas. Quizá si a alguien le van las series de mamporros de denominador común bajísimo, bastante más tirada que su curiosa serie original, pueda al menos disfrutarlo. Pero… bueno… quizá a los fanses del hockey. (Y sí, esto tenía que haber salido hace dos semanas, pensaba que lo había hecho, y no. Así de olvidable es para mí.)


¡Libros que Salen! Cho, «Las degeneradas trans acaban con la familia», Miller y más

¡Que entre la pila!

El hechicero de la corona de Zen Cho, ed. Duermevela

Una nueva obra de Zen Cho nos llega gracias a Duermevela, con su primera novela, una sobre Inglaterra, la pervivencia -o no- de la magia y las alianzas inesperadas que eso provoca. Porque también la raza, el sexo y el colonialismo -incluso el patriotismo- serán tocados por esta historia que ya iba mostrando -aunque fuera solo la patita- los intereses de su autora.

Galatea de Madeline Miller con ilustraciones de Ambra Garlaschelli, ed. AdN

Un relato ilustrado, eso es lo que tenemos aquí. De la autora de Circe o La canción de Aquiles y, como aquella, con un trasfondo de los mitos clásicos -porque tenemos Galatea y Pigmalión– pero también una obra actual sobre una mujer apartada, encerrada, llevada al extremo para buscar una manera de recuperar a su hija. Puede que el formato sea algo diferente, pero la historia merece la pena.

Las degeneradas trans acaban con la familia en edición coordinada por Ira Hybris, ed. Kaótica

Dispuesta a discutir ese punto de vista de la normalidad y, más aún, el de su posición dentro y enfrente de esa misma normalidad, como contrapunto perro también como un punto de vista -o varios- distintos tanto por lo que significa como por lo que ofrece. Desde el combate al cisheteropatriarcado a las falsas amenazas sobre lo que cabe en una familia, la problemática -y expectativas- de los cuidados o los sufrimientos trans en el trabajo sexual. Muchos son los puntos de vista aquí reunidos para que podamos ver algo más que las discusiones de siempre.

Monstruos gigantes del cine japonés. Guia de Kaijû de Octavio López Sanjuan, ed. Diábolo
Telemonstruos japoneses de Óscar Alarcia, ed. Libritos Jenkins

Dos obras cercanas aunque no por ello excluyentes. Repaso a los Kaijus, a los villanos, a los héroes y, en fin, a las partes más interesantes de esas obras japoneses en las que monstruos más o menos gigantes se partían las múltiples caras. Con un componente muy visual en ambos casos pero no por ello con menos tino en los textos de acompañamiento.

Choco-Boys. Lucky Luke de Ralph König, ed. Kraken

Pues sí, le han dejado a König guionizar un Lucky Luke y el resultado ha acabado a medio camino entre Lo Meta y Brockeback Mountain. Que supongo que era lo que buscaban porque así logran recuperar relevancia con esta colección de miradas distintas de autores más o menos conocidos sobre un icono tan clásico.

Cinco martas listas de Justyna Bednarek con ilustraciones de Daniel de Latour, ed. Duomo

Una divertida novela juvenil con organizaciones, algo de misterio y muchísimo humor. Ya desde la guía de personajes se ve venir el monumental follón que van a buscar, y montar, y de todo. Y efectivamente eso, acompañado de igualmente divertidas ilustraciones, es lo que acabamos recibiendo. Que no es poco.

Cuando las ranas críen pelo de Pato Mena, ed. Pastel de Luna

Un álbum bien curioso en el que las frases hechas son tomadas con literalidad y van dándose paso unas a otras, un ejercicio de imaginación tanto como de humor.

Superamigue de Lucía Manusovich, ed. BellaterraLas realidades, no tanto nuevas como por fin visibilizadas, van abriéndose paso y dándonos estas obras, en las que la diversidad, su defensa y su normalización son tan importantes como hacer un buen libro que les peques puedan leer con gusto y diversión.

¡Aaah! ¡Hay un esqueleto dentro de ti! de Idan Ben Barak y Julian Frost, ed. Takatuka

Tras el éxito de su libro sobre microbios ahora toca el interior del cuerpo humano como eje estructural de esta obra humorística e interactiva, en la que los pequeños podrán aprender un poco más sobre su medio a la vez que se divierten con los personajes que van explicándoselo.

Nos leemos.


Que semana hemos tenido. Qué semana. Posiblemente la peor del año. Sobre todo para empezarla por Angelyne (USA), un pequeño desastre en Peacock que es básicamente la historia de una famosa de barrio. Pero como ese barrio está en LA pues para allá que vamos. Una mujer que se hizo famosa por poner carteles -bueno, ya sabéis, de esos grandes, no en plan «Se dan clases particulares»– con su imagen y su nombre. La lógica nos haría pensar que van a usarlo para hablar sobre la fama, o sobre la necesidad de buscarla, o se van a trazar paralelismos con otros que han llegado a esa ‘fama por la fama’. Quizá incluso a hablar de The Room. Pero no. Lo que tenemos es un piloto espantoso en una serie que parece que nunca sabe lo que está haciendo, con una interpretación principal de Emmy Rossum que parece que tiene una idea de lo que quiera, acompañada de un reparto de actores masculinos en su casi totalidad que se divide entre los que están desaprovechados y los que no dan para más. Con una de las peores decisiones de maquillaje y peluquería que he visto desde La mujer del viajero del tiempo. Se supone que en algún momento Martin Freeman va a tener que ver algo en esto. Lo siento mucho por él. Pero, en fin, al menos tiene el atractivo de la marcianada, ahora a ver si alguien de por aquí tiene narices de hacer una serie sobre… yo qué sé…

Supongo que hay un tipo de personas a las que Conversations With Friends (USA), las cosas de costumbrismo ombliguista de un cierto tipo de juventud, les puede gustar. Ni soy el público ni espero serlo nunca así que me ahorro mi opinión sobre el peñazo este.

Sospecho que hay una competición para hacer series de empresas discográficas y de empresas de La Fe, así que debieron de considerar que haciendo Kingdom Business (USA) para BET+ cubrían ambas, y así ha salido, que la parte de música queda formuláica -¿cuántos años llevamos ya desde Empire?- y la de la religión da bastante lo mismo, así que el resultado es algo reiterativo e innecesario. En fin.

Supongo que la enseñanza de Night Sky (USA) es que las cosas se estropean menos cuanto menos espacio se les dan. Porque esta serie se beneficia de Sissy Spacek y J.K. Simmons mucho más de lo que sospecho que estarían dispuestos a admitir sus creadores. Y es que el ‘misterio’ central da un poco lo mismo ante lo que tiene pinta de ser una obra de teatro que se ha venido arriba. Pues vale. A sus fanses les encantará y al resto… pues según lo que esperen encontrar. Si es a dos personas hablando – o callando- como motor de la acción -por llamarlo acción. pues adelante, todos a bordo.

Cómo es la vida, la semana pasada decía que Apple TV+ parecía la única compañía de streaming que se preocupaba por ofrecer el mejor producto posible y esta estrenan Now and Then (USA) para dejar claro que no. Que también pueden producir entretenimientos muy genéricos en los que solo los actores que interpretan a los policías – Zeljko Ivanek y Rosie Perez– parecen estar para algo que no sea cobrar el cheque. Porque esta idea del Sé lo que hicisteis necesita algo más que la idea en sí misma para funcionar. Vamos, para cagarla otra vez con Amistades Peligrosas podían haber ido por lo menos a por Motivos Personales, El Pantano o Hay alguien ahí, que por lo menos nos reímos. Vamos, una -otra- oportunidad perdidad.

Que espanto, que espanto y que horror este The Time Traveler’s Wife (USA). Vale, el libro original tenía mucho que trabajar para llevarlo adelante. Pero es que las decisiones que se toman casi parecen que son porque han visto la película y han pensado en cómo se podía hacer aquello aún más inane. En lugar de intentar arreglar los problemas lógicos o de centrarse en una manera de contar la historia -a ser posible una en la que no de asco ver a un señor con toda la barba intimando con una niña con la que luego se va a casar- para que no nos desesperemos, el responsable de esto decide que mejor liarlo todo más aún y esperar que los toques de humor disimulen. Porque parece que ya debe de haber hecho un algo con viajeros temporales intimando con niñas. Ah, espera, que es que detrás está Steven Moffat. De verdad que poco nos pasa. Porque aún Rose Leslie intenta… no sé… ¿que la miremos mientras pone caras? Pero es que el resto del reparto… virgen santa que reparto. Que desastre todo. Y el apartado de maquillaje y peluquería… las peores decisiones de maquillaje y peluquería que he visto desde Angelyne.  Lo único que se me ocurre deciros si alguna vez os encontráis con La mujer del viajero del tiempo es: Basically, run.

¿Es Troppo (AU)  una mala serie? No. ¿La recomendaría? Tampoco. Hace falta un momento muy concreto, supongo, donde ver la enésima historia de investigadores privados con una vida privada destrozada que se encuentran con alguien tan roto como ellos y eso les lleva a embarcarse en una serie de extraños momentos detectivescos para… en fin, yo qué sé, un caso que podría haber sido una película en lugar de tanto episodio. Los actores centrales hacen un poco por tirar del carro, el problema es esa sensación de ya visto que hace que parezca que es un carro robado. Pues bueno, pues vale, pues si no tienes otra cosa, pues si quieres tener algo de fondo, pues si te caen bien los actores, pues… En fin.

No se me ocurre ningún motivo razonable para estar mucho rato hablando de Vampire in the Garden (O), es un espanto que roba de todas partes sin molestarse en hacer bien prácticamente nada. Es decir, ha aprendido todo lo que sabe del Ataque de los Titanes. Solo que aquí son vampiros. Pero es todo tan estúpido y tan mal animado que, en realidad, tampoco debería de preocuparnos en exceso.