Cadenas y organización televisiva UK

La organización de cadenas en Reino Unido es mucho más sencilla que la Americana y más cercana a la nuestra. Aunque su desarrollo haya sido notablemente distinto.

Ya hemos hablado aquí del inicio de la BBC en -oficialmente aunque sobre todo de facto– 1936 y de cómo para mediados de los ’50 se dio entrada a la competencia comercial. Al promulgarse en 1954 la Television Act se abrió la posibilidad de que se estableciera esa televisión comercial independiente mediante la ITA, Independent Television Authority que facilito la creación de una serie de cadenas que en 1955 comenzaban a emitir la Independent Television o ITV.

Frente a la BBC y sus 18 divisiones regionales con una programación más unitaria y una cabeza común la ITV comenzó como diversas emisoras. En 1955 la Associated Television, o ATV, en Londres que tenía una emisora para diario y otra para fines de semana, en el ’56 la Associated se expandió a otra emisora más para las Midlands inglesas -el Centro, vaya- en donde emitía de lunes a viernes, en el norte de Inglaterra se abría una nueva emisora Granada Televisión, también de lunes a viernes porque los fines de semana en ambas regiones operaba la Associated British Corporation, que no es la ATV sino la ABC. 

Pero pronto llegarían las cadenas que emitían toda la semana, siendo la primera la Scottish Television a Escocia -bueno, a su parte central-. Aún quedaban cadenas por aparecer porque en 1958 la Television Wales and the West, TWW, comenzaría a emitir en el sur de Gales y el oeste de Inglaterra. Southern Television para el Sur del centro y el este de Inglaterra, en, el noroeste sería para Tyne Tees Television en el ’59, el este para Anglia Television, el norte de Irlanda vería ese mismo año la creación de la Ulster Television.

La principales cadenas de la ITV estaban ya aunque seguirían apareciendo y ocupando regiones. Cada vez que se podía se iban creando nuevas empresas ya que la falta de competencia por el dinero de la publicidad lo convertía en un negocio rentable para casi todo el mundo. Sólo una empresa, la WWN, para el norte de Gales y el oeste de Inglaterra, se declaró en bancarrota siendo comprada y asimilada por la TWW. El resto iba conformando un tablero similar en su composición a las televisiones regionales españolas.

De esta manera el organismo regulador, la ITA, lograba crear unos canales que prestaran atención a la información regional antes que un gigante nacional que se centrara en las grandes poblaciones y olvidara el resto del país. No es lo único que buscaban, la necesidad de una programación de calidad y de un plan de viabilidad demostrando que no se iban a quedar sin dinero -o que no iban a estar apostando por entradas de dinero desde el mismo momento de la concesión-, de modo que se aseguraban la posibilidad de revocar licencias.

Porque las licencias tenían que ser revisadas cada diez años aproximadamente por el ITA, suya era la potestad de quitárselas, o de imponer multas, a los canales que no hubieran cumplido con la calidad o con las leyes. La idea era que el ITA funcionara de manera separada al Gobierno y, por supuesto, a la BBC, que estaba también ocupada porque a su vez había sacado en 1964 su segundo canal, el primero en UHF, con el esperable nombre de BBC2. De esta manera se garantizaba un organismo separado e igualmente funcional. Si bien en 1964 se había cambiado la forma de financiación para compensar la aparición de este nuevo canal público, pasando a depender los canales independientes no de la publicidad sino de un fondo de impuestos cercano al fee de la BBC.

No era lo único que hacían. En 1967, durante la primera gran reunión de evaluación decidieron que se terminara con la separación entre fines de semana y diario para todas las regiones salvo Londres que veía como la ATV perdía la concesión a favor de la London Weekend Television de David Frost, cuya programación de fines de semana comenzaría los viernes a las 7 a partir de ese momento. A cambio la ATV pasaba a tener la concesión de las Midlands para toda la semana, también la Granada pasaba a tenerlo. Con lo que la ABC se quedaba sin franquicias por lo que les ofrecieron formar una compañía nueva controlada al 51% por ellos y junto a Rediffusion y  London, su finalidad sería producir programación y servir como cadena para alguna zonas de Londres a las que la LWT de Frost no llegaba, la compañía resultante se llamó Thames Television. 

Aunque los cambios no tendrían efecto hasta el año siguiente. De momento ese 1967 fue la creación del noticiero televisivo conjunto para todas las cadenas que componían la ITV, el News at Ten. Estos cambios no hacen olvidar al público una extraña realidad en UK, la del florecimiento de estaciones de televisión piratas atraídas, precisamente, por esa falta de competencia y por el éxito que las emisoras de radio piratas estaban teniendo.

Bien es cierto que la primera referencia a una emisora televisiva pirata -con parodia de la programación de la época de la BBC- se produce en el film inglés Band Waggon de 1940, pero no será hasta los sesenta que realmente podamos hablara de una auténtica revolución llena de intentos más o menos locos – Tower TV quería emitir desde una plataforma petrolífera, City TV desde un buscaminas y Caroline TV… ¡desde un avión!- con escasa fortuna hasta propuestas más exitosas como Tv Syd, Odelia TV y, sobre todo, TV Noordzee, la más exitosa de la época, colocada en una isla artificial y que emitía fundamentalmente programas americanos enlatados porque eran piratas no por lo ideológico sino por lo monetario.

Eso no significa que no hubiera algún momento extraño, como cuando en 1977 la señal de la Southern fue interrumpida por un mensaje de la Intergalactic Association que decía:

«Esta es la voz de Asteron. Soy un representante autorizado de la Misión Intergaláctica y traigo un mensaje para el planeta Tierra. Estamos empezando a entrar en la Era de Acuario y hay mucho que corregir en la gente de la Tierra. Todas vuestras armas del mal deben ser destruidas. Tenéis un corto espacio de tiempo para aprender a vivir juntos en paz. Debéis vivir en paz… o abandonar la galaxia.»

Por su puesto sirvió de poco. De hecho el Daily Mail se inventó su propia versión de lo sucedido:

Un sujeto identificado como Gillon, del Mando Galátcio Ashdown. dijo: «A menos que las armas de la Tierra sean entregadas la destrucción por una invasión del espacio exterior sucederá pronto.» 

Y es que algunas cosas nunca cambian. Por ejemplo, que el responsable del canal dijo que era parte de la emisión en curso. Daba igual que la emisión interrumpida fueran las noticias. Pero para eso están los jefes de organismos.

La ITA iba sacando regulaciones por su parte, y aunque introdujeron la televisión en color junto con la BBC en 1969, el documento más importante de la época fue el Sound Broadcasting Act de 1972 que disolvía la organización para sustituirla por la Independent Broadcasting Authority o IBA, tomando bajo su control las radios independientes recién aparecidas. Permitiendo, a su vez, que los concesionarios permanecieran una década más con sus licencias para compensar el cambio de sistemas a color que se les había impuesto. Cambiaron también la forma de financiación, eliminando el fondo estatal y haciendo que volvieran a depender de los anuncios.

Las cadenas estaban ya tan asentadas y el tablero tan repartido que empezaron a salir voces exigiendo unos canales comerciales extra. Sin demasiado éxito, por supuesto. Al fin y al cabo eran años borrascosos con muchas protestas y paros tanto en la BBC como en las emisoras de la ITV. Años complicados que parecían prever la llegada de algo que haría la vida televisiva incluso más complicada: Margaret Thatcher.

Por suerte para las televisiones en 1978 el IBA había extendido su propia vida y las licencias de las emisoras hasta 1981, pero según llegó al poder empezó con los movimientos que no solo recrudecieron las broncas sindicales hasta lograr que tanto la BBC como la ITV tuvieran apagones -especialmente graves en el segundo caso que llegó a tener un paro de casi once semanas- además decidió que había demasiada regulación y que hacía falta, efectivamente, otro canal de televisión. Y, de paso, cambiar algunas regiones de la ITV de manos.

Cuando por fin se pudo lanzar en 1982 surgió Channel 4, un canal controlado por el IBA y que en cierto modo actuaba como ITV 2 por tener que abordar programas que estos no llevaran. Su programación inicial consistía sobre todo en programación artística y en series americanas que los canales de la ITV no quisieran emitir.

Antes de ese, el año anterior, en 1981, habían comenzado a aparecer los primeros canales para satélite ingleses y a establecerse los movimientos legales necesarios para que se pudiera acceder a ellos.  De modo que en 1982 no solo llegó Channel 4, también el canal satélite creado de la unión de Central, TVS y TSW con el original nombre de Satellite Television, el primero de propiedad integramente europea, que poco después pasaría a llamarse Sky Channel.

Ayudaba a todo estos que el gobierno de Thatcher sacara un decreto abriendo la mano con los requisitos en la programación -es decir, la parte de servicio público- que los canales debían de cumplir, así como los estándares de calidad que se medían. Eso y que se aumentara hasta 1996 las licencias de las ya clásicas franquicias.

Como parecía que con un segundo canal independiente más los de satélite había poca competencia lo siguiente que hizo el gobierno fue crear una Cable Authority para el lanzamiento en 1985 de un servicio de televisión por cable, aprobándose cinco canales, siendo el primero en iniciar sus emisiones Aberdeen.

Pero el golpe de gracia llegaría en 1987: El IBA anunció que les tocaba -a ellos y a la BBC, todo sea dicho- producir un 25% de su programación mediante productoras independientes. Lo quisieran o no. En lugar de crear programas propios o del intercambio de programas entre las cadenas del grupo pasaba a ser obligatorio contratar a terceras personas porque, eh, así es como funciona la libertad de mercado. A cambio de esta canallada se abría la mano con el horario de programación permitiendo a las emisoras ocupar las 24 horas del día si así lo deseaban en lugar de solo unas pocas por la mañana, a medio día y por la noche como venía haciéndose desde la creación de la BBC.

No es de extrañar que en este momento apareciera la última gran emisora pirata inglesa, la Network 21, que aprovechaba todos los actos de protesta contra el gobierno para emitir programación contracultural y provocativa en la que se pudo ver a algunas figuras del underground e la época, intentando protestar así contra el gobierno y sus cambios en los medios. No llegó a vivir ni un año pero dejó una huella notable incluso en señales menores como un anuncio pagado dentro del álbum debut de Sigue sigue sputnik.

Antes de irse del gobierno aún le quedaba una cosa por hacer a los responsables de la Thatcher, y fue cambiar en 1989 las reglas de lo que podía ir patrocinado, relajándolas en toda la televisión y más concretamente en los programas de noticias meteorológicas, programas artístico y educativos e, incluso, programas con finalidad caritativa del estilo de telemaratones o especiales con finalidad recaudatoria. A su vez la ITV era urgida a crear una identidad nacional -entre otras cosas para crear una uniformidad en su programación eliminando las diferencias por zonas salvo en algunos momentos del día- para sus emisoras, algo a lo que aún se resistirían algunas como Anglia, Channel, Ulster o las recientes adjudicatarias TVS y TSW que habían pasado a ocuparse de las licencias quitadas a Southern y Westward.

Quizá penséis que al gobierno de la Thatcher no le quedaba ya nada que hacer. Un error. En el año de su marcha, 1990, se promulgó el Broadcasting Act que abolía la IBA separando el control de radio y televisión yendo el de la televisión a la recién fundada Independent Television Commission, o ITC, que vigilaría con más relajamiento. Entre otras cosas porque se eliminaba la necesidad de ofrecer programación de calidad y un plan serio de financiación para poder competir y optar a una de las licencias existentes. En su lugar pasaba a funcionar un sistema de subasta basado en la empresa que pudiera ofrecer más pasta por la región que le interesara porque así es como se logra televisión de calidad.

El escándalo fue tan mayúsculos que al final la ITC tuvo que… no recular, pero sí admitir que se haría una prueba de calidad para que no se permitiera entrar a cualquiera.

No solo eso, además el Channel 4 dejaba de ser una subsidiaria como lo había sido de la IBA para depender de… el Gobierno. Seguiría un esquema similar al de la BBC salvo que no sería la BBC. Algo solo comprensible desde la lucha que la cadena pública había mantenido contra Thatcher durante toda la década.

Como esto solo podía acabar de una manera en 1993 se relajan las leyes para que unas empresas televisivas engullan otras ya sí dentro de la ITV los grupos empiezan a devorarse. Incluso en aquellos grupos separados por el IBA cuando aún existía para evitar monopolios. De esa manera desaparecen emisoras históricas como Granada o Thames mientras el cuerpo de la ITV se conforma como monolítico aunque siga existiendo una división regional de facto.

Todo lo cuál lleva en 1995 a la creación de un quinto canal en abierto. El Channel 5. Un despropósito de adjudicación que haría pensar en que había españoles de por medio permite el primer grupo de propietarios -integrados por Pearson y MAI- obtener un canal nacional para su disfrute. La contraprestación para las emisoras de la ITV fue poder lanzar un segundo canal que se pondría en emisión en 1998 con el muy original nombre de ITV2.

Y en 2003 la BBC decide pasar algunos de sus canales digitales a canales generalistas conformando el mapa final de medios de esa década.

BBC mantiene cuatro canales en abierto, ITV dos, Channel 4 y Channel 5 los suyos propios, también tendrían la posibilidad de usar operadoras de satélite y de cable e incluso aparecen canales emitidos por Internet. El siglo XXI se había presentado con una enorme multiplicidad de posibilidades para los telespectadores. Y su punto de inflexión pudo ser que Channel 4 decidiera tomar el centro de la pista con los realities, en especial su versión de Big Brother, algo que al ser una compañía pública se entendió como una total traición a cualquier idea de servicio público que se pudiera tener.

Durante la década de los dosmil la multiplicación siguió, la BBC sacó otros cuatro canales -uno de noticias, uno parlamentario y dos de programación infantil- mientras el resto de canales, fundamentalmente el Channel 4, hacía lo mismo presentando especializados en, por ejemplo, música. La ITV, ya como un todo poderoso aunque con pequeñas variedades regionales, se limitaba a multiplicarse en el digital, mientra el resto -Sky, que había pasado a ofrecer en abierto en digital alguno de sus programas en satélite facilitando su unión a la ronda de canales habituales, Channel 5 e incluso un canal llamado Dave, un canal digital creado por UKTV, una empresa resultado de la unión de Scripps Networks Interactive con la BBC que puede ser encontrado en abierto en algunas localizaciones- se limitaban a sumar sus canales permitiendo que una televisión cualquiera de Reino Unido pudiera acceder al menos a 14 canales diferentes. Eso sin contar con los numerosos servicios de cable, internet e incluso los 3 proveedores de satélite que aún son funcionales.

Y es que al final todas las organizaciones de canales han acabado pareciéndose… más o menos, que aún tienen que pagar 145 libras por todo lo que da a cambio la BBC.

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