Sark de Oro 2015: Repaso al año o El Libro del Tren. (En La Sombra)

Si algo no puedo decir de 2015 es que no haya estado entretenido. Quizá no sea la mejor palabra para definirlo pero seguro que no me equivoco con ella. No han dejado de pasar cosas con distintos grados de gravedad y a ratos más que un año parecía un ejercicio de salvamento. El paso previo a un ejército de salvación. Entre otros sucesos permitidme comentar que el última día de marzo me encontré sin trabajo tras el cierre de la librería en la que estuve trabajando los últimos ocho años y pico, lo que llevó a que a finales de noviembre -y gracias a la ayuda y soporte en distintos grados de múltiples amigos, clientes, lectores y familiares, no les olvidemos- pudiéramos abrir La Sombra. Se va una librería, entra otra. Aunque para encontrar una librería dispuesta a abrir tuviéramos que montarla nosotros. En fin, un follón que tampoco viene más a cuento y que simplemente comparto no tanto por animaros a que compréis mis hermosos jabalíes como para dejar constancia de que vaya año fue 2015. Pero vamos con el texto de siempre:

Un año más (16 años ya, y parecía que fue ayer cuando empezamos con la tontería) aprovecho el comienzo de año para entregar el “Sark de Oro” al libro que más me ha gustado del año recién concluido

Comienzo con la clásica advertencia así que quien quiera pasar al resumen del año que se salte este párrafo. Las listas de “Lo mejor de…” acaban siendo los resultados de la intersección de los gustos personales con los libros leídos a lo largo del año. La posibilidad de que haya aparecido un libro revelador y no salga en esta lista puede deberse más a no haberlo leído que a criterios de selección. Recapitulando en estos años y para que quede constancia, los anteriores Sark de Oro recayeron en “El Hada Carabina” de Daniel Pennac“Huérfanos de Brooklyn” de Jonathan Lethem“Cíclopes” de David Sedaris,“La Disco Rusa” de Wladimir Kaminer“La Mosca” de Slawomir Mrozek“El Martillo Cósmico” de Robert Antón Wilson “Pégate un tiro para sobrevivir” de Chuck Klosterman, “Las Ovejas de Glenkill” de Leonie Swann, los“Cuentos Completos” de Connie Willis, “Al pie de la escalera” de Lorrie Moore, “Mi Tío Napoleón” de Iraj Pezeshkzad, “Los amigos de Eddie Coyle” de George V. Higgins, “Hermana mía, mi amor” de Joyce Carol Oates, “Boston. Sonata para violín sin cuerdas” de Todd McEwen, «Americanah» de Chimamanda Ngozi Adichie y «La hoguera pública» de Robert Coover.

Aviso, también como casi todos los años, de que mis lecturas suelen determinarse por escuderías, es más sencillo que lea algo de las editoriales pequeñas y medianas a que lo haga con lo que sacan PlanetaAlfaguara Anagrama. Vamos, que no pretendo engañar a nadie: No me he leído todo lo publicado ni de lejos. Dicho lo cuál y antes de entrar en los ganadores de este año vamos a repasar lo que han hecho los editores.

En cuanto a los libros… la cosa sigue sin que nadie tenga claro nada. Los libros de colorerar para adultos parecen haber dado paso a la micropoesía, como si alguna de las dos cosas pudieran mantenernos. Aunque al segunda aproveche el éxito de los microlibritos que tanto se estan exportando a otros lados como el magnífico Todos deberíamos ser feministas de Chimamanda Ngozi Adichie que logra pasar de las Sandías a las Pipas. Pero, en fin, al menos las tendencias van relevándose unas a otras, y mientras nos encontramos con un éxito enorme del que nadie parece muy interesado en hablar como es La chica del tren el balance general fue el de que en las listas de ventas estaban los nombres de siempre, unos con más éxito como Grandes y Mendoza, otros con menos como Franzen o esa Harper Lee cuya novela fue la sensación del año… hasta que la gente se la comenzó a leer. Gran contraste con ese otro libro que se ha ido vendiendo lento pero seguro todo este año, La luz que no puedes ver, un dramón con premio -el Pulitzer, en concreto- que se ha convertido en otro de los éxitos de ventas del año. Claro que las ventas son así, por un lado te encuentras con los intentos de sacar oro de los youtubers aunque al final el éxito por ahí venga del Diario de Greg tanto como de los nuevos Asterix e incluso Mortadelo, que supo aprovechar este año electoral mejor que casi cualquiera de los políticos del país.

Por suerte los libros son más que sus ventas. Gracias a lo cuál hemos podido conseguir un año literario magnífico. Quizá no haya habido una obra que pueda decir que haya dominado el año pero sí que puedo hablar de algunas editoriales. Quizá porque al hacer el repaso del año junto a mis compañeros de La Sombra hemos notado que en las listas (Ensayo ‘Historicosocial’ y Ensayo ‘Cultural‘, Narrativa, Infantil / Juvenil, Novela Negra, Novela Fantástica e ‘Histórica’) algunas editoriales se repiten más que otras. Independientemente del tamaño del grupo, incluso. Porque las novedades de Debate o Literatura Random House han sabido superar el hecho de salir del megagrupo Penguin Random House. Pero sí, como digo en el texto inmutable ese de arriba, son las pequeñas editoriales las que han campado a sus anchas. Quizá la más brillante haya sido Pálido Fuego que ha ido sacando uno tras otro grandes libros todo el año, de El cuaderno perdido de Evan Dara a un nuevo Coover como Pinocho en Venecia pasando por el que podríamos considerar extraoficialmente mi tercer libro favorito del año, Zeroville de Steve Erickson, una magnífica historia de amor al cine y quizá algo de obsesión e industria. No ha sido la única editorial en hacerme feliz este año, por supuesto. Otras como Sajalín, Hoja de Lata, Ático de los Libros o Ardicia han estado convirtiéndose con cada publicación en unos fijos para aparecer por todo lo alto en mis Libros que Salen tanto como en el lado del ensayo lo han hecho La Felguera, Contra, Turner o Es Pop. Y otras editorailes podrían haber salido también más de contínuo de no ser porque no han publicado más. Esperemos que 2016 sea mejor para la producción de Rayo Verde, RBA Nevsky Prospect / Fábulas de Albión de lo que lo ha sido 2015. Y conste que no me quejo de lo que han sacado en novedades o recuperaciones: Gallo de Pelea, H de Halcón, Papá Piernaslargas, Hollywood Gótico, Sin blanca en Paris y Londres, En la niebla, La educación de un ladrón, Diecisite instantes de una primavera, Maldito United o Lobo en la camioneta blanca son  junto a otros títulos magníficos que han publicado estas editoriales y a los que podríamos añadirles otros como Aniara en Gallo Nero, El gusano de seda de Salamandra, Cuentos escogidos de Shirley Jackson en Minúscula, Ciudad fantasma en Galaxia Gutenberg o los Cuentos completos de Kingsley Amis en Impedimenta, La conspiración contra la especie humana en Valdemar o Memorias de un asesino en Reino de Cordelia, entre otros muchísimos -de nuevo, echadle un ojo a las listas de La Sombra que veréis cómo rondamos los doscientos títulos recomendados este año- dan buena muestra de la calidad reinante este año.

Una calidad que se demuestra también en las incorporaciones. Las nuevas editoriales -aún nacidas en 2014- como La Fuga o Dirty Works, capaces de instalarse aportando algo al discurso editorial sea con apuestas por los autores norteamericanos complicados como en el caso de la segunda con títulos como El amante de las cicatrices de Harry Crews, Maldito desde la cuna de William Burroughs JR o Trabajo sucio de Larry Brown, mientras que la primera ha sabido apostar por dos colecciones bien diferenciadas, una más ‘seria’ en la que publican a Mario Soldati o El condominio de Stanley Elkin, mientras que la segunda es una auténtica gozada centrada en el humor que ha permitido la publicación de otro de mis libros favoritos del año, Historia del Partido del Progreso Moderado Dentro de los Límites de la Ley del enorme Jaroslav Hašek, además de títulos de Jerome K. Jerome o recopilaciones de autores varios como ese Humor fantasmal con el que cerraron el año. Espero que continúen con la racha en el año que entra.

Finalmente, mi agradecimiento una vez más a las dos grandes editoriales que están divulgando la literatura japonesa y que este año nos han dado también muchísimo material de lectura. Por un lado Satori, que ha sido capaz no solo de seguir con su colección de autores más clásicos sino que ha podido compatibilizar distintos estilos publicando allí a ese maestro de lo siniestro que es Izumy Kyoka, comenzar con la publicación de los duelos de Tange Sazen o recuperar a Koji Suzuki para darle una segunda oportunidad con los relatos de su Dark Water. Por su parte Quaterni ha apostado por libros como el clásico de ninjas El castillo de los búhos o realizado la aproximación al género histórico actual en La guerra contra Nobunaga, pero sobre todo se ha atrevido a publicar a Jiro Akagawa cuyo Los misterios de la gata Holmes sirve como primer acercamiento, pero sobre todo han sacado Gokumon-Tō (La isla de las puertas del infierno) de Seishi Yokomizo, todo un clásico fundamental para su narrativa de misterio. Y eso solo en lo que a Japón se refiere porque la colección Grandes Detectives que tantas alegrías nos está dando nos ha traído las historias de Byomkesh Bakshi escritas por Saradindu Bandyopadhyay y en el que los acercamientos bien por un lado más holmesiano como en El veneno de la tarántula o un poco más extensos como en Las púas del puerscoespín, nos han descubierto a un detective a la vez muy clásico y muy alejado de nuestra cultura.

Pero ya está bien de tanto título y tanta cosa, ¡que tampoco habéis venido para que os aburra durante todo el día! Así que pasemos a lo que os interesa de verdad. ¡Los Sark de Oro! Y los ganadores son…

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