Dentro de la poco explicable idea de la BBC de resucitar series han salido ya las últimas, comenzando por la entretenida Are You Being Served? (UK) que intenta recuperar el espíritu de la original con la sutileza de un elefante. Siguiendo aproximadamente donde lo dejaron (en los noventa, tras cerca de veinte años de emisión) y con el problema obvio de sustituir el Mr. Humphries de John Inman -Que sigue libre- por la aproximación de un Jason Watkins que hace lo que puede, igual que la Mrs. Slocombe -y su pussy– de Mollie Sugden por la de Sherrie Hewson. Y eso sin contar con que hemos pasado de los dobles entendidos y las implicaciones sexuales y las rupturas de cuarta pared a un nivel en el que lo más anticuado no es el estilo de los almacenes.

Por suerte esta semana también hemos tenido buenos pilotos, aunque quizá no fáciles. El primero es el de Atlanta (USA), que no parece querer mostrar por dónde van los tiros durante gran parte de su piloto precisamente porque es eso lo que parece que va a ser su centro. No una claridad en un tema o estilo tanto como una forma de enfrentar el costumbrismo y el humor de manera que se vaya entrelazando. Asuntos de raza, clase, edad y acercamientos a la música así como juegos de narración. Hay un poco de cada y no ofrece una entrada fácil pero me parece de lo más interesante que se ha estrenado este año. Veremos cómo sigue tras estos dos primeros episodios.

Las series de espías siguen apareciendo, aunque este Berlin Station (USA) parece más cercana a una suerte de serie de acción con menos espionaje como motivo y más como excusa. Es una forma de rellenar tiempo aunque tras los últimos años este acercamiento que parece sacado de los viejos tiempos del spionistico parecen menos habituales de lo que probablemente sigan siendo.

Con Better Things (USA) me he encontrado con uno de los pocos disgustos de la semana. Tenía interés por ver lo que Pamela Adlon hacía en su serie respaldada por Louis C.K. El resultado es… cosas de madres. Todo el piloto se nos habla del personaje central en relación única y exclusivamente de sus hijas, incluso cuando está en el trabajo -que apenas son unos momentos- hasta el punto de que parece que es lo único que es. Y eso hablando de alguien que se nos ha mostrado como una actriz con una carrera si no brillante al menos estable. Al final queda la esperanza de que en próximos episodios veamos otras facetas -o una mayor variedad al menos- del personaje, que no se convierta esto en una oportunidad perdida.

Siguiendo con las ridículas recuperaciones de la BBC, al menos en Goodnight Sweetheart (UK) -ese inesperado cruce de viajes en el tiempo, comedia y algo de suspense- han podido recuperar a los actores originales (al menos los que siguieron a partir de su cuarta temporada) especialmente Nicholas Lyndhurst y aunque se han quedado en la parte cómica y el juego temporal -que ahora está entre los sesenta y la actualidad- y algunos de los chistes han caído tan fuera del tiempo como era de esperar al menos hay una pequeña posibilidad real de recuperar la serie sin destrozarla más que un poco. Así que supongo que tenemos un ganador de toda esta locura.

En teoría Harley and the Davidsons (USA)es una serie histórica sobre la creación de cierta famosa marca de motocicletas (nunca descubriréis cuál), en la práctica es casi tan creíble e interesante como aquel telefilme de Ross Perot. Y con la misma sutileza.

La sitcom de familias Home from Home (UK) es tan clásica que a uno casi le sorprende que se venda dentro de la sección de nuevas comedias. Dos familias y sus problemas y sus reflejos entre ellos… Quizá todo lo que ha evolucionado la televisión sirve para acabar en el mismo punto.

Nicole Byer debería ser considerada una estrella en ascenso si alguien le prestara atención: Desde la Upright Citizens Brigade, el espanto de Girl Code o Ladilike y, por supuesto, la webserie Pursuit of Sexiness Party Over Here hasta este Loosely Exactly Nicole (USA) ha ido convirtiéndose en una presencia más o menos habitual en la comedia estadounidense. Así que no era inesperado que acabe teniendo su propia serie con una versión ficcionalizada de su vida. Llena de energía y con un humor peculiar, esperemos que sea el siguiente peldaño de su carrera porque ofrece una energía menos habitual de lo que uno esperaría, incluso aunque esta serie no deje de ser la adaptación de un formato clásico a las necesidad de la MTv.

Hablando de adaptar cosas a la MTv, no creo que haya una sola reseña de Mary + Jane (USA) -la nueva comedia sobre traficantes/cultivadoras/vendedoras de nunca-sabrás-qué – que sea capaz de dejar de lado el parecido con Broad City. Es una versión más propia del canal pero… bueno, supongo que al menos lo están intentando.

Aquí ya sí que estamos centrados en las madres, y resulta que, además, funciona. Quizá porque  Motherland (UK) tenga a dos creadores tan ilustres como Sharon HorganGraham Linehan o por el gran trabajo que en ella realizan las cuatro madres: Anna Maxwell Martin, quizá la más protagonista, estupenda como siempre, Diane Martin -que brilla siempre- como una madre algo pasota, Paul Ready en un papel diferente al habitual actuando de amo de casa que busca ser admitido en el círculo de madres y, finalmente, Lucy Punch como madre perfecta. Los juegos y roces no se hacen esperar, a veces con unos hijos que parecen más parte del castigo de Sísifo y otra con los problemas asociados a ellos. Si logran reunir a este reparto de nuevo espero que den rápidamente luz verde para una serie.

Por contra Our Ex Wife (UK) es una vieja serie de hombre entre dos mujeres -su actual esposa, su ex- en la que parece que encuentran todos mucho solaz en que uy, la ex qué loca. Y en la falta de redaños del protagonista para básicamente cualquier cosa. A veces me sorprenden los procesos selectivos de los canales.

Con Quarry (USA) se nos ofrece una experiencia similar a la de Vietnam. Tanto por estar localizada a principios de los años setenta y seguir a dos veteranos que no encuentran su hueco en la sociedad norteamericana del momento como por lo que toca soportar. Adaptación de una novela de Max Allan Collins, un autor apropiado para ofrecer forraje, tenemos un poco de todo lo que puedes imaginar que hay en una serie de veteranos, fuerzas del órden corruptas, muertos y blablablalba. Poca imaginación, poca ruptura.

Me resulta complicado hablar del piloto de Queen Sugar (USA) porque lo que tengo que decir de ella es, muy sinceramente, poco ortodoxo: Saltaos el piloto. Vale, sí, el piloto establece quienes son los personajes, sus conflictos y blablabla. Pero lo hace TAN lento, especialmente al inicio de un capítulo con unos primeros 25 minutos que parecen pensados para que te vayas a cualquier otra serie. Y no solo eso, resulta que todo lo que van es poniéndote las fichas para lo que ocurrirá al final de ese capítulo que es, en realidad, el principio de la historia. Vale, está basado en un libro y esta es parte de la manera de establecer series que son menos -digamos- episódicas y más parte de una historia en arco. Pero ese primer capítulo es de los que hacen pensarse la necesidad de ver la serie. Y, sin embargo, una vez comienza la parte interesante de la historia, aquella que le da su título y que parece más capaz de crear y llenar nuestras expectativas… es decir, cuando pasamos al segundo capítulo, pese a que sigamos encontrando aquí y allí escenas estiradas y sobre utilización de los momentos en silencio y e las melodías como texto/subtexto/exposición al menos tenemos ya una trama a la que agarrarnos. Espero que el resto de capítulos sigan por la senda del segundo. Pero ya sabéis, si no os importa empezar con la premisa ya establecida estamos ante una serie en la que es casi mejor empezar por el segundo y luego rellenar con el primero. Todo ello sin apartar mucho el dedo del botón de avance rápido. Si me aceptáis la sugerencia.

¡Otra agradable sorpresa! No salgo de mi asombro. Pero resulta que Speechless (USA), aún cuando la mayoría de sus personajes puedan reducirse a estereotipos más o menos conocidos y estén más ocupados creando un entorno a partir del cuál continuar la serie, funciona y funciona bien. Quizá sea por los actores. Quizá sea por la manera en la que se estructura la historia buscando no empatizar o antagonizar con ellos sino, simplemente, comprenderlos. La serie rehuye el sentimentalismo al que podía haber apelado con facilidad y, en su lugar, está más ocupada en destacar de manera ligera las hipocresías que en lanzarse a la autocomplacencia. Tengo muchas ganas de ver cómo sigue.

Quizá el más desastroso de todos los programas de esta semana, Tracks (USA) demuestra la dependencia de Spike de Lip Sync Battle pero, sobre todo, la incapacidad del canal para realizar un buen concurso de una premisa interesante: Las canciones están compuestas de diferentes pistas y la forma de entenderlas y separarlas pueden servir para un buen entretenimiento. Lamentablemente ni la mecánica ni la construcción de las rondas -no digamos ya la forma en la que los concursantes se enfrentan a ellas- logra destrozar la buena idea original haciendo que unos y otros parezcan meros juguetes del destino en un momento en que cualquiera puede ganar y esas ganancias sirven de bien poco. Quizá si el canal le da una vuelta a sus reglas aún puedan sacar un buen concurso de ahí, pero la verdad es que dudo que sean capaces.

Terminamos con otra de las nuevas series, una no tan brillante como Motherland pero al menos agradable: We the jury (UK) depende más de sus actores que de su guión y los altos no siempre tapan los varios bajos -por cliché o por fallar el tiro- de su humor, pero al menos presenta un buen puñado de actores y una trama que podría llegar a tener cierto interés. Sobre todo es un entretenimiento agradable, pero no sé si eso será suficiente para que la BBC le dé una oportunidad. Yo no me opondría, pero tampoco es mi primera candidata del grupo.


¡Libros que Llegan! Dick, «Los hombres me explican cosas», Strout y más

¡Ya hemos vuelto! Bueno… No. Ya han vuelto. Nosotros seguimos aquí, pero el descanso de los libros se ha acabado y, como de costumbre, ha arrancado con un par de apuestas para eso que llaman retrée y que las editoriales intentarán extender hasta Navidades. Sí, aún no terminaron los calores y ya estamos pensando en los turrones, como votantes cualquiera. Tenemos además algunas editoriales decididas a asaltar las estanterías a base de bien. Y no me refiero solo a La familia real. Pero también. Tranquilos, no me enrollo más que seguro que habéis vuelto con mono. Así que…

¡Que entre la pila!

Los hombres me explican cosas de Rebecca Solnit, ed. Capitán Swing

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El interés en los nuevos modos y modelos del feminismo manifestado -sobre todo en una serie de situaciones denunciadas que parecen modernas aunque lleven años produciéndose- ha facilitado también la aparición de libros divulgativos sobre el tema que, como en este caso, ofrecen visiones interesantes incluso aun cuando el que parece tema principal, el aún conocido en inglés como mansplaining,  ocupe en realidad solo una porción de las ideas e historias que abarca esta recopilación de artículos.

Gestarescala de Philip K. Dick, ed. Cátedra

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Los inéditos de Dick no abundan y si bien aquí podríamos discutir si la edición setentera de la argentina Intersea Saic modifica más o menos esa ineditud lo que está claro es que durante décadas ha sido una obra difícilmente encontrable y que es a eso a lo que pone remedio Cátedra en una edición con una introducción a la obra y el autor que ocupa las cien primeras páginas de este volumen, acompañada por unas pocas notas colocadas en cinco páginas al final del mismo. Quizá esta distopía alegórica sea una obra menos conocida pero está claro que la editorial ha decidido aprovechar la ocasión.

Me llamo Lucy Barton de Elizabeth Strout, ed. Duomo.

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Nuevo libro de Elizabeth Strout. Todos los que recordamos su Olive Kitteridge estamos expectantes ante esta obra de dos mujeres, madre e hija, reencontrándose y recordando su relación en unas circunstancias más que especiales. Una forma distinta de trabajo que no tiene por qué ser malo.

Autobiografía de un sinvergüenza de A. G. Macdonell, ed. Belvedere

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Para los que leyeron en esta misma editorial Inglaterra, su Inglaterra no resultará sorprendente el sentido del humor de Macdonell, su mala baba al hablar -casi diríamos que juzgar- a sus compatriotas. Y si aquella tenía a Lo Inglés como dardo de sus burlas aquí lo son los políticos. Algo en lo que podemos reconocernos más allá de los pueblos. El que protagoniza esto es un trepa de la peor especie, peor aún que el Leslie Titmuss de John Mortimer, casi comparable solo al Alan B’Stard de Rik Mayall, si bien menos deliberado en sus acciones. Y es que este Edward Fox-Ingleby es tan mezquino y rastrero y a la vez tan político en sus movimientos que casi dan ganas de compararle con los que se mueven ahora. ¡Tal es su catadura! ¡Tan tremenda la sátira!

Tres días y una vida de Pierre Lemaitre, ed. Salamandra
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Empezamos con la sección de vientos de la rentrée, esas obras que -como decía antes- tienen a las editoriales sin parar de promocionar. Y aunque en el caso de Salamandra el trimestre se presente apretado y lleno de sucesos, con un Harry Potter en breve, no hay duda de que traer este Lemaitre que habla de la culpa y que examina tres momentos de un individuo ante ese hecho violento, es sin duda un buen principio.

Las chicas de Emma Cline, ed. Anagrama
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Quizá no hayáis oído hablar de esta. Puede que hubiera hecho falta un poco más de publicidad para que no pase desapercibida. En cualquier caso, Anagrama confía en esta historia sobre unas chicas y una secta para arrancar el movimiento. Habrá que ver si el movimiento se parece al provocado en Estados Unidos.

Brújula de Mathias Enard, ed. Literatura Random House

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Publicar un Goncourt siempre da su parte de caché así que esta suerte de libro de viajes más o menos sentimental e imaginario a oriente -próximo- posiblemente aproveche para reclamar la fama.

El río sin descanso de Gabrielle Roy, ed. Hoja de Lata
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La escritora quebequesa se presenta con este enorme drama sobre una madre soltera inuit y los problemas para criar a su hijo en territorio casi virgen. Curiosamente se precede por tres relatos llamadas Novelas esquimales que presentan un contexto previo para entender la historia. Así que… bienvenida sea.

Horizonte móvil de Daniele de Giudice, ed. Ático de los Libros

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Podríamos considerar esto como un libro de viajes extremo, la narración de un viaje a la Antártida que incluye, además, la recreación de anteriores viajeros en famosas aventuras del Siglo XIX y XX

Portal o la ciencia del videojuego de Eva Martín Cid, ed. Héroes de Papel

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Un completo estudio sobre los dos videojuegos que procura analizarlo antes como un ensayo que como una guía buscando resaltar no solo todos aquellos aspectos que podríamos considerar ocultos sino, sobre todo, reflexionar sobre su propósito e importancia.

Loco de Paco Loco, ed. Hurtado & Ortega

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La vida del productor musical Paco Loco contada por él mismo y llena de anécdotas e historias de las bambalinas de la industria musical española, en todo lo que vale y pesa.

Beatlebone de Kevin Barry, ed. Rayo Verde

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En esta curiosa novela Barry -al que quizá recordéis de Ciudad de Bohane– narra una relación casi psicológica entre John Lennon y su isla en Irlanda. Sí, no una sino su. Todo ello con un fondo sobre la creatividad y el bloqueo, y los fantasmas del pasado en sus diversas posibilidades. Porque parece que siempre hay algo más que se puede sacar de los integrantes de los Beatles.

Trump: Ensayo sobre al imbecilidad de Aaron James, ed. Malpaso

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Podríamos comenzar con la discusión de si este sonoro imbécil es lo suficiéntemente cercano al asshole del título original, pero lo realmente importante aquí es el análisis del comportamiento bufo e intolerante y cómo sirve incluso como atracción para parte del público que entiende esa falta de medida, conocimientos y su defensa de una anti-intelectualidad aprovechando sus privilegios para mostrarlo como contrapartido a ello.

Perro (Vida de Rainer María Rilke) de Albert Roig, ed. Galaxia Gutenberg

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He aquí una biografía de Rilke que aprovecha la figura al fondo de su perro para intentar mostrar una narración distinta de su vida. Puestos a realizar el acercamiento al menos hay que reconocer la originalidad.

De noche, bajo el puente de piedra de Leo Perutz, ed. Libros del Asteroide

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Recuperación, tantos años más tarde, de este clásico centroeuropeo, contraposición de las historias de las personas frente a la de los historiadores que mediante varios relatos unidos intenta que conozcamos mejor a sus protagonistas históricos. Una obra estupenda por lejana que parezca de nuestra idea actual de novela histórica.

Cuando llega la luz de Clara Sánchez, ed. Destino

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El gran lanzamiento de Planeta, la continuación de aquel thriller que tanto éxito tuvo como premio Nadal de Lo que esconde tu nombre.
Los herederos de la tierra de Ildefonso Falcones, ed. Grijalbo

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El gran lanzamiento de PRH, la continuación de aquella novela histórica que tuvo tanto éxito de La catedral del mar.

Seis de cuervos de Leigh Bardugo, ed. Hidra

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El gran lanzamiento de Hidra, nueva saga -estilo Doce del pátibulo en universo fantástico, nada menos- de la autora de aquella novela fantástica juvenil que tuvo tanto éxito de Sombra y hueso.

El rey escualo de R. Kikuo Johnson, ed. Fulgencio Pimentel

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Fulgencio Pimentel decide intentar acercar los cómics a los pequeños y comienza con esta obra de colores llamativos y línea clara. A ver si tienen suerte.

El paseo de Antón de Juan Berrio, ed. Bang

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Tras su paseo por el zoo ahora Antón va por la ciudad intentando evitar los problemas de su gorro. Un cómic mudo del gran Juan Berrio que recupera a sus personajes en un nuevo álbum para la colección Mamut de Bang.

Como veis, un poco de todo. Y estas son solo las primeras salvas. Con deciros que para la semana próxima tendremos un nuevo Rampo Edogawa. Pero no os pongáis nerviosos, que hay muchas más cosas en las próximas semanas y no es cosa de ponerse anticipativos a tope. Mejor disfrutar de lo que tenemos ahora. Así que ya sabéis, hasta la semana que viene… ¡Nos leemos!


Yo estaba esperando la tercera temporada pero me he encontrado con un Vimeo Original. Perdón, no he empezado por donde debería… The Midnight Beast ha sacado un piloto: All killer (UK). Aquí iría esa primera frase mía, y ahora sigo: Es una ficción que reúne a un grupo de estudiantes, un club de canto y una muerte más que sospechosa. Teniendo en cuenta que, en teoría, estaban preparando esa tercera temporada y que esto de aquí no parece tener más continuación que comprobar cuanta gente estaría dispuesta a pagar por verles no tengo muy claro lo que nos están proponiendo. Pero mira, a mí tampoco me desagrada. Cierto es que alguna de las nuevas canciones parecen compartir estilo con alguna de las antiguas -es decir, Spotlight es básicamente Life is a musical con nuevas letras- y que esto de comenzar un misterio a ver si lo explican o qué es una cosa muy de… bueno… de la televisión de toda la vida, la verdad. Así que echadle un ojo por lo menos al trailer y si os gustó su serie lo mismo poner 3€ no es tan descabellado. Luego ya veremos. Pero con el año de asesinatos que llevamos casi mejor esto.

All Killer from The Midnight Beast on Vimeo.

Dentro de las cosas que uno nunca puede estar seguro de cuándo se estrenan están muchas series de animación que parecen no importar lo suficiente a las cadenas como para darle una parte de su espacio. Como ha pasado con Atomic Puppet (USA), que se supone que se estrenó en julio pero que yo no he encontrado hasta hoy, y casi de cualquier manera. Parece que esta producción externa a Disney hubiera sido contratada más por rellenar que por auténtico interés. Y la verdad, el nivel medio de la producción no es gran cosa -probablemente porque la misma premisa tiene las patas cortas tanto en sus posibilidades como en su originalidad- pero tampoco acabo de entender yo estos ninguneos. Por hablar un poco de la serie en sí: Un superhéroe acaba reducido a muñeco-calcetín que solo recupera sus superpoderes -compartidos- cuando se lo pone su más mejor fan. Luego ya enemigos del antiguo superhéroe y un antiguo sidekick que parece estar siempre ahí para molestar.

Para mi sorpresa The Collection (UK) ha aparecido como de ningún lado y me ha llamado la atención. Veamos… Se trata de una coproducción de la BBC y la France Télévisions que ha acabado en Amazon Prime aún no tengo muy claro cómo. Producida por ambas -la BBC en su versión BBC WorldWide– junto con Amazon Studios además de Federation EntertainmentLookout Point (los de su Guerra y Paz). El resultado de toda esta locura es, para mi sorpresa, más bien positivo. Estamos ante un culebrón de época en el mundo de la alta costura -y aquí se nota que uno de los showrunners es Oliver Goldstick, uno de los responsables de Ugly Betty, Lipstick Jungle o Pretty Little Liars– en el París de postguerra. Siendo la guerra la Segunda Guerra Mundial, claro. Solo que la serie no empieza con modelos y pruebas o grandes desfiles sino con un cadáver. El showrunner, como decía.  De modo que mezclando cosas de unos y otros saca a dos hermanos con su empresa y sus problemas, uno artístico y el otro empresarial, monta muchos líos que eso siempre está bien, saca a un par de actores que ponen empeño – especialmente Mamie Gummer, aunque el que esté Michelle Gomez por ahí seguro que tampoco sobra- todo ello mientras contrapone la época gris con las intenciones estilísticas del mundo de la moda ,y al final acaba siendo un poco como aquello a lo que parece tantas veces que aspiran las series nacionales. Queda por ver por dónde tirará, pero al menos deja con ganas de más.

La BBC está en medio de un caos propio. La lucha con/tra los tories por el control o destrucción de las televisiones está en unos niveles que desde Margaret Thatcher no se veían. Y mientras en la cadena intenta recuperar el prestigio tocando el arpa o, en este caso, reclamar su posición en las telecomedias. El plan, que ya iré explicando en los varios pilotos suyos de esta semana, incluye la presentación de nuevas comedias. De momento llega la primera The Coopers vs the Rest (UK), sitcom familiar de adopciones y diversidad que es agradable y no mucho más pero que al menos cumple con la parte de la diversidad casi tanto como con lo agradable de lo mismo, lo que no sé es si intentan batir un récord en dejar claro que los niños son adoptados. Pero al menos permite lucirse a Erin Kellyman, una de esas actrices juveniles que solo saben criar en UK.

Cómo estaremos que hasta los canadienses sacan sitcom. Bueno, sitcom o algo, la verdad es que me he visto un par de veces el piloto de Four in the Morning (CA) y presupongo que es una comedia porque se supone. Hay algunos momentos visualmente bonitos -sí, así de triste es la mejor clasificación posible que se me ocurre- y creo que intentan que parezca que tiene un toque de magia. No magia en plan fantástico, claro, sino en plan realismo mágico. Yo qué sé, imagino que para alguien será una serie de culto pero yo no le he visto la gracia.

Y hablando de cosas sin gracia, la nueva serie de animación de Comedy CentralLegends of Chamberlain Heights (USA), es de lo más lamentable que me he encontrado últimamente. No sé por qué se supone que este grupo de perdedores deberían hacerme empatizar con ellos en una obra con una animación lamentable y unos guiones extraordinariamente flojos incluso para el estándar de la bro-comedy. Ahora, si os hacen gracia enormes cantidades de clichés manidos enterrados en sexismo, racismo y otras perlas… yo que sé, lo mismo que salga baloncesto os hace gracia.

Siguiente apartado de la locura de la BBC y las sitcoms. Con la excusa de que Hancock’s Half Hour pasó de la radio a la TV en 1956 y que fue el primer gran éxito de la sitcom británica han decidido que van a celebrar este año los sesenta con varios fastos. El ya ciutado de estrenar series nuevas, que ya ves tú, la aparición de documentales y programas especiales que aquí los estamos esperando, y dos iniciativas más. La primera es Lost sitcoms (UK), que pretende recuperar capítulos nunca antes emitidos -unos por haberse perdido, otros por decisiones ejecutivas- de algunas de las series más representativas de la casa. A saber, el propio Hancock, Till Death Us Do Part -que es por la que han empezado- y Steptoe and Son. Al menos de momento. De esta manera nos recuerdan su magnífico pasado con influencia por terceros -al fin y al cabo las dos últimas darían lugar a los éxitos estadounidenses  All in the Family y Sanford and Son– y, de paso, se permite el juego de colocar a actores actuales en las partes del pasado. El resultado es… bueno… como una obrita de teatro en agradecimiento de alguien. Tiene su encanto pero no llega ni a demostrar la importancia de la misma. En fin, al menos es un intento de algo diferente…

…porque el otro método que les quedaba es mucho más suyo de ellos pero no sé yo si mucho mejor. ¡Hacer una continuación! Así que un puñado de series de éxito de toda la vida en lugar de ver repetido un capítulo han visto cómo encargaban un piloto en forma de continuación, me malicio que por aquello de que si les funciona seguirán. Entre los elegidos está Porridge (UK), que lo hace pasando el relevo a un sobrino de Fletcher encerrado ahora por delitos informáticos y… bueno… no mucho más. Cuanto menos se compare con la original mejor, sobre todo porque por un lado habría que contextualizarla y por el otro es difícil de superar.  Pero, en fin, las ideas de la BBC.

Mientras tanto en Irlanda han estrenado Smalltown (O) (IR), que es el drama humano-familiar de pueblecito pequeñito del que un par de chavales marcharon cuando tuvieron oportunidad pero ahora han vuelto y uy, los que se quedaron y uy, los que se fueron y muchos sentimientos a flor de piel y mucho dramón. Supongo que a su público le gustará.

En la ITV han decidido ponerse que mientras la BBC está con la comedia ellos se pueden poner con la cosa histórico-biográfica y se han sacado de la manga Victoria (UK), obra a mayor gloria de Jenna Coleman que de momento se supone se quedará en sus primeros años, ascensión al trono y boda con el Príncipe Alberto. Luego ya veremos. En cuanto a mi opinión sobre la misma: Es sorprendente lo que pueden parecerse y diferenciarse a la vez en estas cosas las televisiones de allá y de acá.

Terminamos con otro de esos extraños spin-off de la BBC, Young Hyacinth (UK), precuela de la tan inglesa como mordaz Keeping Up Appearances que intenta explicarnos de donde saldría Hyacinth, sus ideas y manierismos y su manía de aparentar. Bueno… supongo que como serie podría ser peor, pero se queda lejos de la mala baba original. Y estamos hablando de una serie con tanto tiempo que aquí sí que podrían haber tirado por la actualidad e intentar ofrecernos de nuevo una comedia sobre las apariencias antes que intentar recuperar esa idea de un personaje más grande que la vida, sobre todo si lo vas a mostrar en formación aún. Como si Patricia Routledge fuera replicable.