Una semana tranquila, otra llena, otra tranquila y vuelve a tocar llena. Diría que no saben organizarse pero la llegada de abril con sus sweeps, su inicio de temporada de Emmys y la cercanía de los upfronts de mayo suele significar que a partir de ahora no vamos a parar. Eso incluso sin contar con la labor de las marcas de streaming, por ejemplo Netflix que con 13 Reasons Why (USA) hace…ahm… un intento o algo, supongo, de meterse en el público juvenil estadounidense (el canadiense ya lo tenía ganado, claro) aunque el resultado… Supongo que esta serie tendrá sus defensores por el tema central, pero fuera de él casi todo resulta artificial. No es que los actores lo hagan especialmente mal tanto como que parece que no tienen mucho que hacer en realidad. Lo artificioso del planteamiento, la necesidad de que el protagonista tenga que enfrentarse a ello como un reto, las situaciones que van dando bandazos por temas que se nos presentan como fortuitos… Si por lo menos abrazara el locurón. Pero me temo que estamos lejos de nada que no sea una lección moral poco creíble en un entorno no muy interesante con un suspense que psé. Daba para tanto más.

Terri Minsky es conocida sobre todo por Lizzie McGuire así que eso es lo que está promocionando Disney a tope. Ellos sabrán, porque Andi Mack (USA) es casi más un drama juvenil al estilo Degrassi. O comedia dramática o como se llame ahora. La historia detrás de la serie la aleja bastante de las creaciones habituales de Disney, igual que lo hace el estilismo o el reparto. Así que algo hay que agradecer.

Esta es de la semana pasada, pasé de hablar de ella pero parece que tendría que haberlo hecho porque, por lo visto, The Comedy Jam (USA) ha logrado ser un algo y moverse en redes y balblabla. No acabo de entender por qué, la parte de comedia es, en el mejor de los casos, limitada. La parte de música es… ahm… apresurada. Así que si acaso será porque junta comedia, música y más-o-menos famosos. Quizá sea el nuevo formato para famosear en televisión.

Mientras tanto la BBC con su Decline and Fall (UK) logra una aceptable adaptación del clásico de Evelyn Waugh en la que podría ser una versión resumida de la misma, o quizá la propia naturaleza de la adaptación. Los actores están razonablemente bien en sus principales y rotundamente bien en los secundarios y, en fin, tampoco es que vaya a ponerle muchos más peros a algo correcto. Las quejas quedarían, por tanto, más para la categoría de lo que podría haber sido que para lo que finalmente es, así que ahorrémosnoslas.

Gran trabajo el de la BBC Three permitiendo que cinco guionistas den sus primeros pasos en five by five (UK), cada uno un capítulo en el que se juntan los novatos con los consagrados. Es difícil hablar de un episodio en concreto en lugar de toda la serie dado que hay una cierta interrelación y que, en realidad, son cortos. Pero, vaya, todo eso e Idris Elba de impulsor, más que suficiente.

En la semana del cinco resulta que Netflix ha sacado un bastante interesante documental sobre la aportación hollywoodiense -directores en este caso- a la propaganda bélica. Se llama Five Came Back (USA), adapta un ensayo -o le añade metraje, según- y resulta de lo más entretenido para comprobar las ideas, formas y movimientos de una industria que actuaba casi como respuesta a las decisiones de una serie de personas casi tanto como a las creaciones de la industria del enemigo.

Bastante bien esta Harlots (UK) a la que le falta, sobre todo, algo de rodaje. Esperemos que para demostrar que el potencial de estos primeros capítulos es aprovechable y no para diluirlo. Pero estas fieras mujeres de un burdel de la Inglaterra del S XIX -de ahí que se ocupe ITV. En coproducción con USA vía HULU, sea todo dicho- proporcionando un reparto variado y usando delante y detrás de las cámaras de una mayoría femenina. Decir que Samantha Morton está muy bien es poco menos que confirmar que el agua está húmeda así que me limitaré a sugerir que pese a lo poco apetecible de su premisa se pruebe a darle una oportunidad.

Por contra Imaginary Mary (USA) os la podéis saltar, es tan mala ¡O INCLUSO PEOR! de lo que uno podría haberse imaginado a priori. No soy capaz de entender qué les hizo pensar que esto era algo que podía convertirse en una serie, pero espero que lo tengan en cuenta para la próxima.

Por mucha pereza que me pueda dar el VICE resulta interesante comprobar este Outsider (USA), serie de más o menos documentales sobre películas hechas con poco dinero pero que se convirtieron en obras de, digamos, culto. Hay cosas que mejor pasar por alto para llegar a las partes interesantes, que las tienen, aunque probablemente dependa de lo mucho que te apetezca saber más sobre este tipo de obras. O hasta que punto aguantas los manierismos de VICE, claro.

La aceptable Rebel (USA) tuvo un debut de lo más curioso, antes de 48h. el director y uno de los principales vicepresidentes de la cadena habían dimitido. No es culpa suya, ni mucho menos, pero uno se pregunta qué será de la actual programación del canal. La serie en sí es simplemente aceptable, un trasfondo un tanto chorra, algunos ecos de blaxploitation, que siempre vienen bien, y de fondo tras este extensísimo piloto la idea de un policíaco al uso, sólido pero romo.

En cuanto a Disney, aún le quedaban un par de estrenos, Rocket & Groot (USA) se beneficia de tener a Skottie Young como referente y se perjudica en la comparación, porque por mucho que Passion Pictures intenten con Arnaud Delord, Chris Doc Wyatt y Kevin Burke para llevar los cortos web a buen puerto el resultado queda más como explotación de los personajes que como creaciones con una finalidad propia.

Algo que podríamos decir también de Tangled: Before Ever After (USA) aunque aquí por lo menos tenemos otro estilo de animación y unos guiones algo más cuidados, quizá porque esto va para televisión o porque han liado a Alan Menken aunque sea solo para hacer canciones. Pero mira, algo es algo, y así van rellenando el espacio entre la película y el corto. (El corto que hicieron porque a ver qué era eso de darle ese final a la película, claro)

Terminamos con una novedad alemana porque parece que Amazon se ha puesto también a crear en Europa, comenzando por You Are Wanted (O) (A), serie de robos de identidades malvadas conexiones a internet y todos esos clichés que, por suerte, cuenta con Catrin Striebeck como la ‘investigadora’ Sandra Jansen en un papel teóricamente secundario (con deciros que no aparece en el piloto sino en el segundo capítulo, que quizá sea el mejor por otro lado) pero que se come la función a cada aparición. Así que aunque solo sea por eso felicitémonos por la apuesta de Amazon.


«Seriously Funny» or Die. Casi mejor Die, de hecho.

[Esto no iba a salir aquí, pero tras pegarme con distintas posibilidades aquí hemos terminado. Disfrutadlo si podéis.]

La historia va así: No soporto al autor de este libro. Y es que… Tras el piloto de Sherman-Palladino decidí buscar un par de anécdotas concretas que recordaba haber leído. Creía, por la época, que estarían en este libro. Pero no. Resulta que no estaban y que, de hecho, me encontré con que no había llegado a terminarlo y no recordaba por qué. Así que decidí continuar con su lectura.

La mejor forma posible de recordar por qué has dejado de leer algo. El libro cumple con un dos de las tres cosas que más me molestan en un ensayo: Está espantosamente escrito y El autor no para de dar su opinión sobre todo. Por supuesto ambas situaciones se unen en una hilarante combinación que lleva a que lo que esté contando contradiga lo que está opinando. A veces antes de terminar el párrafo. Por si esto no fuera suficientemente malo además sus opiniones pueden ser resumidas poco menos que en: Los cincuenta fueron una década magnífica en la que todo iba bien y a la que la gente tiene manía por a saber qué tontos motivos. Y, por supuesto, minimiza todo lo que puede minimizar. PERO… Incluso cuando opina una cosa altamente estúpida a continuación da los datos. No es tanto que los datos le contradigan -que también- como que tienden a mostrar una realidad diferente a la que cuenta,, incluso cuando podría usarlos para reforzar su propia narración.
Pero un desastre con buena información hace que haya en mí una lucha entre soportar a un autor capaz de pasarse páginas enteras de ridículas felaciones a sus objetivos en lugar de mostrar lo que está diciendo de ellos -de modo que muchas veces cuando lo hace te encuentras con esas contradicciones; como intentar defender que Mort Sahl no era un cretino para, a continuación, poner declaraciones de Mort Sahl que dejan bien claro que fue, es y será un cretino- y obtener información interesante sobre la comedia en esas décadas. Incluso aunque esté tan espantosamente escrito -incluyendo aquí las elecciones de declaraciones y cómo se presentan, no digamos ya cuando intenta exponer alguna anécdota- que lo único que valga la pena sean alguna de las declaraciones y las posibilidades de unir nombres.
Supongo que, como debió suceder en la ocasión anterior, llegará un momento en que perderé la paciencia, dejaré el libro y olvidaré por una temporada. Y no me extrañaría que fuera en uno de los apartados dedicados a una de las cómicas de la época. Pero hoy toca enseñaros las primeras páginas centradas en Phyllis Diller:
Como veis en las imágenes lo que dice sobre Phyllis Diller señala lo poco habitual para, a continuación, decir que no había ningún tipo de sesgo machista contra las mujeres cómicas, que si no había más era porque no había más y, de remate, dedicar cinco páginas a las antecesoras. Para, eso sí, distanciarla una última vez dejando bien claro que ella era como ninguna otra. Si exceptuamos a la que usó para basar como la mitad de su acto, vamos a dedicarle página y pico a hablar de ella y… ¡Basta! Si el autor del libro supiera escribir probablemente notaría las contradicciones, como no es así logra que esté leyéndole entre resoplidos.
No dejéis de echar un ojo a las páginas, que son bastante autoexplicativas. Y, ahora sí, voy a dejar de rajar y a intentar llegar al final del capítulo sin ir a buscar al ya casi octogenario autor del mismo y partirle las piernas. Al menos esto me ha explicado por qué el año pasado no me hice con Showstoppers!. ¡Con un libro de este señor tengo más que suficiente!