No hay mucho pero al menos lo que hay es algo. Esta semana digo. Por ejemplo, la última serie del subgénero británico alumnos con problemas en entorno multicultural, es decir: Ackley Bridge (UK). Como todas estas cosas que hacen los ingleses, los actores muestran pericia -que notable invernadero actores jóvenes tienen- y las tramas están engarzadas para tratar todos los temas de interés mientras muestran a personajes que podrían ser personas. Supongo que hace falta algo de interés en la materia,.pero hay que reconocerles la destreza.

Puede que al espectador no le suene el canal UP, con el estreno de Date My Dad (USA) dudo que eso varíe en exceso pero al menos le quedará claro que cuando se abre un canal con transfondo religioso cristiano -su especialidad es el gospel– decide hacer una comedia dramática se busca a un viudo encantador al que sus hijas encantadoras buscan una novia (encantadora, claro) en una historia que es, en todos sus aspectos, más blanca que el culo de copito de nieve. En fin, al menos le dan de comer a Raquel Welch.

Divertida en lo telenoveleroDaytime Divas (USA) es un producto coregrafiado para que Vanessa Williams se luzca -como es razonable – y llena de muchas más actrices intentando tener su rato de éxito en el que cuentan historias que parecen reflejar de forma bastante transparente a The View. Al final el problema es que necesita más hueco para que se luzcan el resto del reparto y atrevimiento para llevar al once la locura, si lo hacen pueden lograr una gran serie para el verano. Si no… bueno… rellenarán horas.

Dentro de la habitual tendencia de Netflix de pagar por series que ofrecer internacionalmente para luego hacerles un caso limitado parece que My Only Love Song (O) (Corea del Sur) es el último ejemplo. Comedia romántica, como no podría ser de otra manera, en la que una actriz maleducada acaba viajando en el tiempo y metida en un lío mayúsculo del que lo más importante acaba siendo su relación con un tipo codicioso, de modo que pueda reunirse a Gong Seung Yeon con Lee Jong Hyun, que ya fueron pareja virtual en el reality de variedades -por llamarlo de alguna manera- We got married, y quizá incluso animarnos a aprovechar que esto tiene detrás a Netflix (de aquella manera, como está siendo habitual en ellos) para animarse a probar otras de las muchas series surcoreanas que ofrecen.


¡Libros que Llegan! Jiménez/ Camprubí, «Oso vs. Tiburón», Mather y más

En una semana especialmente tranquila -quién ha visto la semana central de la Feria del Libro y quién la ve- aún han aparecido un puñado de libros que merecen la pena. y es que al final siempre hay alguna cosa interesante mientras hay vida, o se van publicando cosas, según. Pero bueno, lo importante es poder presentar novedades y para eso está aquello de…

¡Que salga la pila!

Oso vs Tiburón de Chris Bachelder, ed. Automática

 

Con la era de los realities y el entretenimiento extremo -pero también ciertas resonancias de que en realidad este tipo de espectáculos se organizaban ya en el pasado- la idea de una familia que viaja  presencia la secuela de este enfrentamiento sirve, sobre todo, para reflejar y satirizar nuestra situación actual. Además, por supuesto, de darnos uno de los mejores títulos y portadas que podremos encontrar ahora en una librería.

Monumento de amor de Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí, ed. Publicadiones de la Residencia de Estudiantes

Una de las novedades inesperadas de esta semana es el epistolario entre Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí, su correspondencia amorosa en concreto, que continúa con la labor de publicación de su epistolario mostrándonos esta vez su interacción como novios.

Así se cuelga a una bruja de Adriana Mather, ed. Libros de Seda

Lo bueno de una semana como esta es que permite algo de respiro a libros que normalmente no hubieran tenido mucha visibilidad. Por ejemplo esta novela, mezcla de juvenil, terror y alguna cosa más, con una joven regresando a Salem que sirve a la autora para establecer paralelismos entre los Juicios de Brujas y algunas actitudes actuales. Una obra curiosa.

La Guerra Civil Español a través de las crónicas de los corresponsales soviéticos de Enrique Piquero Cuadros, ed. Miraguano

Creo que es uno de los títulos más autoexplicativos -probablemente gracias a su extensión- que he visto en el último año. Así que no sé qué más queréis que os cuente del libro, son las crónicas de Mijaíl Koltsov, Iliá Ehrenburg, Ovadi Sávich y Román Karmén, traducidas del ruso y comentadas. Ni más ni menos.

El bendito arte de robar de Christopher Brookmyre, ed. MalPaso

Dentro de lo que se ha dado en llamar Tartan Noir, ese género negro escocés moderno, Brookmyre sería el que reúne a la vez historias con humor y metanarrativa, a veces incluso algo de comentario social. Sin embargo no es lo que más llama la atención en esta obra, para mí es que hayan optado por publicar la segunda novela de un personaje, que lo hayan hecho eligiendo la que parodia los romances entre ladrones y detectives, que lo hayan hecho con una novela que tiene ya quince años y que no tiene siquiera un premio para venderla, de un autor que lleva ya como veinte libros y empezando por un personaje que no es tampoco el más representativo del personaje. Al final será este el auténtico misterio. Pero bueno, lo importante es que ya tenemos a Brookmyre entre nosotros, a ver si hay suerte y en el futuro es con libros mejores.

Más allá del invierno de Isabel Allende, ed. Plaza & Janés

Ah, las tradiciones. En tiempo las editoriales gordas sacaban sus apuestas durante la segunda semana de Feria. ¡Alguna tenía que mantener viva la llama!

Antrobus de Lawrence Durrell, ed. Tusquets

Tusquets ha tenido a bien recuperar, tantos años más tarde, una muy divertida novela de Lawrence Durrell (sí, yo también me sorprendí) poniéndole -eso sí- una portada mucho peor. Pero, en fin, no podemos tenerlo todo.

Órficas de Max, ed. Nórdica

recuperación de la obra-total/catálogo en el que Max realizó hace un par de décadas un recorrido por al figura de Orfeo. Total porque no es solo un cómic, también hay un estudio, un trabajo de compilación de citas y varios materiales más que demuestran el esfuerzo por lograr abarcar un mito tan grande.

Ramones de Joe Padilla y Soledad Romero, ed. Reservoir Books

Terminamos por esta semana con una rareza. Un cuento infantil sobre Los Ramones. Sí. Lo que han hecho ha sido recortar, endulzar, blanquear y procurar ofrecer una cara amable para que los padres -bueno, el adulto de turno- acerque su figura a los jóvenes. De todo tiene que haber.

Un poco más corta, pero no por ello menos interesante. Y es que con la pila uno nunca sabe. Tampoco es que la semana próxima parezca que vayamos a tener mucho movimiento, aunque, como siempre, alguna cosa habrá, como la novedad de Barbara Pym. Pero, una vez más, eso será en una semana, mientras tanto… ¡Nos leemos!


Lo bueno es que ha sido una semana tranquila. Lo malo… Que lo que han estrenado ahora lo han hecho ahora por algún motivo. Por ejemplo, Broken (UK) viene a ser San Manuel Bueno, Martir con Sean Bean. Lo primero puede ser algo más exagerado, pero solo un poco, es un melodrama sobre un cura de barrio olvidado con mucha problemática social, problemas tanto en su pasado como con su madre y la sensación bastante clara de que en lo suyo cree lo justo. De momento Sean Bean sigue vivo pero yo he aguantado regular tanto drama religioso.

En cuanto a Still Star-Crossed (USA), los que nos preguntábamos cómo es que la ABC estaba esperando tanto para estrenar una serie de Shondaland hemos tenido respuesta con este piloto. Una ensalada de buenos actores y otros que no tanto, un marco incomparable que ya veremos lo que tarda en ser multitud de interiores, pero, sobre todo, muy poco sentido. No es que eso sea algo malo si fuera porque estamos ante otro locurón, pero me temo que en este caso lo que hay ante todo es mucho caos, muchos personajes parecidos, muchas relaciones que están así porque están así, y muy poca definición de lo que está o, cuanto menos, de el cómo se han organizado entre ellos. Sobre todo porque lo que está de fondo es la historia de siempre -en serio, de siempre de siempre- en una suerte de obra derivativa de la que, francamente, podrían haber prescindido. Menos mal que por lo menos estarán dando de comer a gente.

Terminamos la semana con un concurso de competición. Y es que World of Dance (USA) es un intento de reinventar los concursos de baile sin famosetes de por medio, con un plató central y muchas ganas de mostrar variedad. No es que vaya a ser revolucionario pero al menos es interesante saber que se están haciendo otras cosas. Y que Jenna Dewan tiene algo en lo que trabajar.