¡Libros que Salen! Nevill, «El misterio de la Villa Rosa», Sharp y más

¡Que entre la pila!

La casa de las sombras de Adam Nevill, ed. Minotauro

Nevill fue, en el pasado, uno de los nombres revelación dentro del terror británico, motivo por el que era lógico que con este pequeño auge del terror que hemos vivido los últimos años se volviera a contar con él, no solo reeditando El Ritual, El fin de los días o, sobre todo, Apartamento 16, sino, además, publicando sus otras obras como esta La casa de las sombras que parte de un punto clásico: Una mujer con un pasado complicado es invitada a quedarse en una casa apartada con una historia detrás para catalogar la colección de muñecas y títeres de un fallecido hace años, responsable de parte de esa historia, un fallecido con un especial gusto por la recreación histórica de la Gran Guerra con animales disecados. ¿Qué podría salir mal?

Una tarta de rododendros de Margery Sharp, ed. Hoja de Lata
En Hoja de Lata nos traen más de Margery Sharp, la autora de Cluny Brown y El árbol de la nuez moscada, se trata de su primera novela, otra encantadora obra de vida en el campo, sociedad y toques de humor. Aquí tenemos a una familia con tanto dinero que ha cultivado la extravagancia y la modernidad, lo que lleva a un choque entre hermanos cuando la pequeña parece preferir una vida tranquila, sencilla e insustancial incluyendo ser cortejada por un joven anodino.

El misterio de la Villa Rosa de A.E.W. Mason, ed. Espuela de Plata

Recuperación de todo un clásico del mystery, puede que ahora A.E.W. Mason sea mucho más conocido por Las cuatro plumas, pero que antes del éxito de la adaptación cinematográfica de esa obra lo era por sus policíacos como este en el que presentaría al Inspector Hanaud. Sesiones de espiritismo, cadáveres, joyas robadas y presuntos culpables que podrían ser inocentes a la fuga, además de muchas muchas dudas, en una obra de 1910 que está considerada entre las que le dieron un giro hacia un policíaco más moderno.

Hechizos para olvidar de Adrienne Young, ed. Umbriel

Una obra de corte gótico y corazón juvenil, un asesinato por resolver y un amor roto, una atmósfera de ambigüedad fantástica y la decisión de romper con una vida rutinaria no deseada para tratar de resolver todo esto una vez que los sucesos misteriosos comienzan.

Días de fiesta de Jo Ann Beard, ed. Muñeca Infinita

Muñeca infinita se anima a traer más historias de Jo Ann Beard, como siempre con toda la humanidad y el repertorio de los momentos buenos y malos, hasta el fondo, de sus personajes.

Una mujer de mundo de Vernon Lee, ed. El Paseo

Recuperación de la clásica historia corta – todo lo cortas que pueden parecer 160 páginas- en las que se nos cuenta una historia de viajes, arte, amistad y, sobre todo, una mirada distinta tanto al lugar de la mujer en el mundo como a la importancia de ese aprecio cultural.

Memorias de Robert Crumb con Peter Poplaski, ed. Libros del Kultrum

Quince años más tarde y en una editorial distinta, el editor de entonces vuelve a traernos ahora las memorias que Crumb quiso compartir sobre los cómics, su vida y otros temas relacionados.

Mejor si pica de Anilú Cigüeñas, ed. Planeta Gastro 

Si cada vez es más fácil encontrar una cierta cultura del picante -para bien y para mal, supongo- también es lógico que vayamos viendo este tipo de obras, a un tiempo divulgación pero también recetario, de una unidad temática de la cocina que va más allá de regiones o proteínas.

Comida de VV.AA., ed. Flow Press

Poco estamos viendo aparecer de Flow Press últimamente -que yo recuerde, solo una publicación a principios de 2022- pero al menos nos quedan estos especiales temáticos salidos de la prodigiosa gente de The Nib. Humor gráfico reunido en torno a un tema que, tras la Pandemia y las Drogas se ocupa de algo a priori menos problemático como es la Comida. Pero, claro, eso será hasta que veamos lo que tienen que contar.

Bicho pelota de Olga de Dios, ed. Apila

Nuevo álbum de la colección que Olga de Dios lleva para Apila, esta vez hablamos sobre lo que es y lo que no, con historias y sorpresas más allá de las apariencias. Porque el desarrollo de la libertad más allá de opiniones o apariencias, con insectos y los divertidos personajes que sabe crear la autora para tratar estos temas.

Nos leemos


No entiendo por qué se supone que este BEEF (USA) es una comedia. En general lo único que entiendo es el magnífico reparto asiático-americano que han reunido, pero poco más. Esta discusión que sirve para ir escalando, estas dos personas profundamente infelices, todo el mundo -el de dinero, el de su falta- que les rodea… No es ya que sea antipático -que lo es-, es que me da lo mismo. No sé si luego mejorará, no sé si procurarán que en los siguientes capítulos haya humor, solo sé que no pienso seguir viéndolo. ¿Qué necesidad?

Lo que más me ha sorprendido de The Crossover (USA) es que frente a tantos spokones más o menos disimulados, tanto drama deportivo, aquí parece que el baloncesto es un asunto lateral a lo que realmente quiere contar la serie, que es la separación entre dos hermanos que parecían hasta ese momento llevar el mismo camino. Porque si bien ambos estaban centrados en el baloncesto, queda claro rápido en este piloto que en realidad es su crecimiento, su paso a la edad adulta, lo que va a centrar la narración por mucho que el baloncesto vaya a estar ahí siempre. Sobre todo porque veremos con rapidez que el punto de partida en esa ‘separación’ es que uno de ellos vive para el baloncesto, el otro tiene el baloncesto en su vida. Dos cosas que pueden no parecerlo pero son diferentes. De ahí que acabe pareciendo más una serie de Disney sobre una familia -que es lo que es, al fin y al cabo, hasta el punto de que el padre es el entrenador y la madre la directora del colegio, todo de lo más conveniente- en la que el baloncesto es la excusa que lo contrario.

¿Sabéis eso de cuando decís «Esto es un corto alargado» y siempre hay gente quejándose de que digamos eso? Pues bien, el problema de Dreamland (UK) es que es un corto alargado. No, no, literalmente. Un corto de 10 minutos de Sharon Horgan que tenía un buen reparto Sheridan Smith, Morgana Robinson y Frances Barber, la única que repite, con una estructura directa y a la yugular. Un éxito. El problema es que convertirlo en una serie significa cambiar el ritmo, también perder a Horgan -bueno, le dan un crédito de producción, pero en fin- y a la mayoría de actrices. Y, además, le quitan mucha rotundidad y mordiente porque sería imposible mantener lo que se mantiene en diez minutos durante tantos capítulos. (Bueno, en teoría es posible, el problema es que ya sabemos que la práctica tiende a divergir de la teoría) Así que lo que hacen es mover el estilo a una versión más… amable, digamos; con menos estridencias, también. Y, claro, da la sensación de que han podido usar una bolsa de té similar a la original, pero en lugar de en una taza la han sumergido de una jarra. Que es, normalmente, lo que suele significar esa queja del corto alargado. Han perdido substancia a favor de ganar cantidad.

Una cosa puedo decir de The Good Mothers (O) (IT), si te gustan los dramas con la mafia por medio en la que esta organización criminal es despiadada y oscura, y si te gustan los dramas de mujeres haciendo lo correcto y luchando contra el mundo… Entonces has encontrado una gran serie. Lamentablemente mis opiniones sobre las obras de organización criminal -aunque en este caso al menos es mostrada para mal- y una cierta sensación de ¿pero esto no lo he visto yo ya? hace que no resulte tan efectiva como estoy seguro de que va a ser para mucha otra gente. Por suerte no se recrea como hacía La Piovra, pero aunque no llegue a esa dureza está, desde luego apuesta por la parte más dramática posible. No soy su público, pero el que lo sea estoy convencido de que la va a disfrutar.

Sentimientos encontrados con este Grease: Rise of the Pink Ladies (USA) que me da la sensación de que intenta morder más de lo que le cabe en la boca. Empezar con una versión actualizada de una canción del musical es buena idea, el resto de canciones… pues hay un poco de todo, en general los números en sí son mejores que las canciones -es decir, lo que hacen de coreografía, uso de props, etc- y ese puede ser el problema más importante. Tanto las canciones como el guión son muy facilones. Se ven venir desde lejos y ofrecen poco interés o sorpresa. Es cierto que las actrices hacen lo que pueden y que tienen el aliciente de tener a Jackie Hoffman como directora. Pero si la serie funciona es más por la parte de producción, con un diseño magnífico -sobre todo en vestuario-, unos decorados estupendos, un montaje que aprovecha la parte de musical para intentar también fuera de ella otra manera de contar las cosas. Así que es una pena que algo tan bonito de ver y en el que se ha puesto tanto empeño luego tenga un guión ramplón y una canciones que tienden a ser broadwaysies del montón.

Es interesante el punto de partida de Jubilee (O) (IN), mitad historia de los orígenes de Bollywood -de ahí ese título español de Camino a Bollywood-, mitad historia de la partición de 1947 (palabra horrorosa, por cierto, siempre he pensado que división o reparto sonarían mejor en castellano). Quizá por eso eligen empezar como si fuera un documental más que un drama, o quizá es porque así se acepta mejor ese infodump. Irónicamente hay una cierta sensación de producción británica de época, aunque quizá sea una demostración deliberada de fortaleza, igual que lo son los guiños al Bollywood actual. El problema principal es, por supuesto, el exceso de personajes. Supongo que la idea es sacarlos a todos desde el principio y así que cuando les toque su parte importante les tengamos conocidos, pero el problema -como en ese Infodump inicial- es que tanta información al principio hace difícil mantener a todos en mente. Uno hecha de menos que les vistan de colores diferentes. El otro asunto es que se nota que en realidad querría ser más telenovelesco aún, con tanta traición y juego de poder. A lo mejor en lugar de una miniserie de 5 capítulos de una hora podrían haber hecho una de 40 en 8, pero en fin, esa es otra guerra. Por cierto, me encanta el aviso del principio del todo. Voy a acabar coleccionándolos.

En un momento en el que los mockumentaries parecen necesitar reinventarse para no sonar siempre a lo mismo llega este Jury Duty (USA) que parece casi un reallity con intenciones humorísticas. La idea es que hacen un documental sobre el devenir normal de un jurado. El asunto es que no lo es. Son todos actores… excepto por uno de sus miembros. Se supone que a continuación llegan una serie de momentos humorísticos para ver cómo reacciona. En la práctica… es un poco discutible lo de humorístico, incluso desde un punto de vista costumbrista. Y, más aún, es complicado lo de que se suponga que son movimientos humorísticos hacia el señor ese -que tampoco explica de dónde sacaron o por qué se lo creyó- pero que en ocasiones parecen su propia serie humorísitica de dudosa calidad. En fin, no sé quién pensó que esto era buena idea. Pero supongo que por eso acabó en Freevee.

Un thriller al estilo habitual,  Jusqu’ici tout va bien (O) (FR) tiene a penas la novedad de que es francés. Una periodista televisiva, un hermano que se mete en líos, una familia completa metida en un follón con un traficante de drogas y lo que se promete que van a ser una serie de malas decisiones que van a hacer crecer la bola de problemas, líos e ilegalidades. No es tanto que sea bueno o malo como que es rutinaria. Pero supongo que precisamente por eso.

Esto ya no es un asunto de Animación para Adultos, mi némesis, esto ya es pura desgana. Este Royal Crackers (USA) no parece tener nada original, puedes intentar sacar los parecidos con Padre de Familia, Bob’s Burguer, King of the Hill o las mil series que [as] y CC llevan haciendo desde hace años pensando que son edgys. Es decir, para adolescentes. Hasta un punto de reciclado de chistes e imágenes que casi podríamos decir que más que un homenaje es una exhumación.

A veces parece que cada vez que Kathryn Hahn tiene la oportunidad vuelve a hacer el papel de la mujer en una espiral, a medio camino entre lo humorístico y lo dramático, en lo que no deja de ser el equivalente a lo que llevan tantos actores haciendo ni sé los años. Aunque en Tiny Beautiful Things (USA) aquí por lo menos hay una parte pasada y otra presente, bueno… varias partes pasadas y una presente. En la que explicar por qué el personaje central es y está así. Y sus problemas y blablabla. Siempre de la manera más Feminismo Blanco posible, claro. (Aunque no parece ni ser consciente de lo que está haciendo) En lo que, al final, acaba siendo otro ejemplo de esas series que te ponen a decidir cuánto vas a aguantar de la serie solo porque la actriz principal esté siendo brillantísima. En fin, que la podéis colocar entre I Love Dick y Mrs. Fletcher.

Reconozco que esperaba algo más El viaje de los malditos pero se ve que estamos más cerca de la miniserie Holocausto en esta Transatlantic (USA), que no sé yo si pretende actualizar aquella -¡hay gente de otras racializaciones y orientaciones sexuales!- o si solo pensaba que no se había destacado lo suficiente que lo buenos que fueron los estadounidenses. Supongo que lo que se gana por el lado histórico y la actualización tenía que salir por algún otro lado. También supongo que a los fanses de estas cosas -que es cierto que es muy de miniserie de ponerse seguida en Semana Santa- supongo que le hará más gracia.

No sé si Óscar Jaenada ha firmado un acuerdo con Disney para salir en sus series, pero lo parece, porque tras la de hace ¿un mes? nos lo encontramos ahora en Viaje al centro de la Tierra (O) (MX), que no puede ser más mezcla de esas series infantiles de un grupo de niños -con extra por estar de campamento- enfrentándose a un problema más o menos fantástico que en esta ocasión es una libérrima adaptación de, precisamente, Viaje al centro de la Tierra. Pese a que tenga que ver con el libro original de Verne entre nada y menos. Como en realidad el espíritu de esas películas infantiles de niños aventureros logra ser reproducido dentro de un orden -parta del cual es, me temo, que no hay tantos buenos actores infantiles como requerirían estas historias- supongo que cumple lo que quería. Otra cosa es si tiene un público limitado, pero siendo Disney no creo que sea demasiado problema para ellos.


¡Libros que Salen! Offutt, «Perlas psicotrónicas de la ciencia ficción japonesa», Ligotti y más

¡Que entre la pila!

Perlas psicotrónicas de la ciencia ficción japonesa de VV.AA., ed. SatoriSiguiendo la estela de anteriores antologías o pseudo-antologías como Pioneros de la ciencia ficción japonesa, Japón especulativo o Pesadillas electromagnéticas, tenemos aquí un nuevo recopilatorio por parte de Satori que reúne de nuevo a una serie de autores – Kyūsaku Yumeno, Sampei Yoshida, Jūza Unno, Ikujiro Ran, Udaru Ōshita– que tienen en común el pertenecer a la primera mitad del S. XX, varios de ellos publicados ya por la editorial, otros con algo de obra en castellano y alguno prácticamente una novedad en nuestro idioma. Por supuesto podríamos discutir a qué han decidido llamar ‘psicotrónico‘, pero quedémonos mejor con que se ha puesto a nuestra disposición otra interesante colección de del pasado fantástico de la literatura japonesa. Lástima que sean todos hombres.

El buen hermano de Chris Offutt, ed. Sajalin Nos trae Sajalín a primera novela de Offutt, una obra que ya incluía toda la oscuridad y la violencia que caracteriza su obra, y también el entorno rural en el que la encuadra. Permitiendo comprobar lo que había desde los inicios y lo que ha sido posteriormente parte de su crecimiento.

El vínculo espectral y otras obras escogidas de Thomas Ligotti, ed. Aurora Dorada

Una nueva obra de Ligotti, uno de los más importantes autores vivos de horror cósmico -bueno, casi más desazón– con una más que curiosa selección -del propio autor- consistente en dos relatos, dos poemas y una obra que mezcla ambas, en prosa poética.

Ficcionario americano de Dubravka Ugrešic, ed. Impedimenta

Durante los años noventa, con la guerra de Yugoslavia de fondo y su marcha a Estados unidos como conferenciante invitada, Ugrešic se da de bruces con la realidad de la sociedad estadounidense. Y Construye esta obra, a medio camino entre el ensayo, la autoficción y casi podríamos decir que la sátira si no fuera porque habla de lo que allí encontró y cómo lo contrastaba con sus vivencias y, sobre todo, con la situación en su país de origen.

El diablo en coma de Mark Langan, ed. Contra

La lucha de Lanegan contra el COVID que invadió su cuerpo y acabaría siendo responsable de su muerte, narrado en primera persona.

Lucy y el mar de Elizabeth Strout, ed. Alfaguara

Lucy Barton, su marcha al pueblo y el aislamiento que allí sucedió, junto con su marido, durante los confinamientos de la pandemia.

La cuarta puerta de Paul Halter, ed. Who

Quizá como demostración del compromiso, o de la posibilidad de publicar autores considerados como clásicos aunque no fueran del periodo de entreguerras, en Who nos traen al autor francés Paul Halter, especialista en recrear el modelo clásico británico pero con una capa de irrealidad fantástica. En este caso tenemos un extraño suicidio, una casa encantada y una sesión de espiritismo que acaba causando un segundo cadáver.

Asentir o desestabilizar de Rafael Chirbes, ed. Altamarea

Las crónicas culturales de Chirbes tenían -tienen- no solo la capacidad de análisis, también el punto de vista de quien se sabe hasta cierto punto fuera del sistema incluso estando dentro del mismo, de ahí el valor de estas miradas tantas veces a contracorriente en forma de diversas creaciones de no-ficción.

Sueños de un gato azulado de Sakutarō Hagiwara, ed. Quaterni 

Una mirada en distintas composiciones -fundamentalmente poesía, pero no solo- de uno de los grandes padres de la poesía japonesa moderna, algo que podemos ver porque  los temas y contextos mostrados revolucionaron el Japón de su época con cementerios, pesadillas, mujeres de trajes increíbles, delirios dipsómanos y muchos, muchos gatos.

Monje y robot de Becky Chambers, ed. Crononauta

Una historia de robots y monjes, té y, sobre todo, reflexión. Porque es una obra de fantástico pero, sobre todo, es una obra de reflexión utópica.

Seremos el huracán de Selene M. Pascual e Iria G. Parente, ed. Molino

Una nueva versión de El mago de Oz, salvo que ahora son un grupo de adolescentes -sin cerebro, sin redaños, sin corazón- que forman un grupo musical, una chica haciéndose pasar por su hermano muerto y, por supuesto, el amor.

Las palabras lo pueden todo de Silvia Vecchini y Sualzo, ed. Liana Editorial

Una joven que ha perdido las ganas de hablar ante todo lo que le pasa, y de cómo un encuentro fortuito le ayudará a hacer las paces con las letras.

Nos leemos