Malas decisiones, ese es el resumen de estas Barracuda Queens (O) (SU) que intentan tirar de basado en hechos reales y que no sé qué interés real puede tener. Supongo que como es un grupo de jóvenes que sufren las consecuencias de… ¿sus propios actos? ¿las imposibilidades narrativas? decidiendo meterse en un lío más grande aún. Como si una película de fin de semana después de comer decidiera intentar extender su tiempo. Pues bueno, no sé quién puede estar interesado en algo tan… trillado. Pero siempre hay un espectador para todo, supongo.

Este Based on a True Story (USA) supongo que querría ser algo así como ‘una parodia sobre el auge del True Crime‘ pero en cuanto parece un rato da más la sensación de ser el resultado de alguien que quiso hacer Only Murders in the Building mezclándolo con Santa Clarita Diet. Con el problema de que ni el nivel de los guiones ni el de los actores alcanza a ninguno de los dos proyectos. Quizá podría haber sido una película simpática, pero me temo que como serie, especialmente una serie con un piloto que no cuenta más que la mitad del tema -pero que tampoco se molesta en establecer que tiene un piloto doble, supongo que por la vergüenza torera de que sean ocho capítulos en total- y que una vez vista la otra mitad descubres que, en realidad, no tiene mucho que ofrecer -y de ahí una serie de rellenos entre lo vergonzoso  y lo reiterativo- así que las ideas, venidas, dimes y diretes acaban ensombreciendo casi cualquier momento decente que se pueda encontrar. Podría haber estado bien, pero no es el caso.

Es difícil saber si Changing Ends (UK) se estrena en junio porque toca o porque es junio, pero bueno, se estrena. Es cierto que Alan Carr es suficientemente conocido -al menos en UK- como para hacer este clásico de Sitcom de Famoso que Recuerda su Infancia.  Con una versión tan-tan-tan que él mismo ejerce de narrador FÍSICAMENTE PRESENTE, algo que me parece difícil de justifica salvo que tenga algún tipo de hambre de cámara. Sobre todo porque, lamentablemente no parece capaz de ir mucho más allá. Es amable, es costumbrista, hasta cierto punto entrañable y, por supuesto, expone lo que significa ser un joven con pluma en la Inglaterra de Thatcher. Pues bueno, pues vale, pues me alegro. Supongo que habrá a quien le venga bien.

Mi pregunta con The Crowded Room (USA) fue: ¿Cómo puede ser tan malo esto? Los actores hacen lo que pueden dentro de lo que solo puedo considerar como una constante cascada de malas decisiones de casting, pero además tienen que intentar levantar unos guiones que transcurren entre lo pueril y lo pedorro. Todo eso mientras actúan como si fuera esto el divino ungido en aceite dispuestos a traernos la verdad al mundo. Sólo lo salva de ser peor desastre el haber salido la misma semana que The Idol que, de alguna manera, logra ser incluso peor con sus pretensiones de edginess, que aquí, en esta especie de estrenos tv, very special episode y película de sobremesa, funciona de otra manera. Total, que me fui a mirar quién había perpetrado esto y, la verdad, tenía que habérmelo visto venir: Akiva Goldsman. Y lo que he mirado demuestra que lo que sale, sale de donde sale. Es algo deliberado  y tiene pinta de que, además, vienen curvas. Así que voy a poner distancia porque, madre mía. Decía Tom Holland que iba a tomarse un descanso de un año tras grabar esto por lo intenso que ha sido. Sospecho que es para esperar a que la gente se olvide. Menos mal que es en Apple TV+ y no lo ve prácticamente nadie.

Una vez más lo que podría haber sido una película de sobremesa se convierte en una serie. For Her Sins (UK) solo mejora un poco porque Jo Joyner sabe muy claramente lo que hace y Rachel Shenton va poco a poco creciendo -es decir, también sabe lo que hace- pero me temo que esta historia de mujer-que-lo-tiene-todo-pero-en-realidad-no en la que el marido no está en casa, está hasta el tal de criar a sus hijos y, encima, se encuentra con una mujer que quiere ser su nueva más mejor amiga y que dice cosas como «vas a pensar que te stalkeo», pensamiento razonable porque CLARO que la está stalkeando. Creo que podemos imaginarnos por dónde va a salir esto, más o menos, aunque hayan decidido recurrir al clásico ‘pecados del pasado’ en el que amenazan con que se sepa ‘ESO’ que hizo. Como decía, las protagonistas hacen que sea solo un poco insufrible y no los niveles de vergüenza ajena que podría haber llegado a dar. pero bueno, para fanses del género, supongo.

Lo más difícil de Hailey’s on It! (USA) es intentar explicar cómo es posible que hayan decidido hacer algo que parece una versión de Save Me, que a su vez ya parecía una versión para el público infantil de Rick & Morty, y que el mayor cambio que se les haya ocurrido es que el centro de la historia sean las dudas de su protagonista sobre si debe besar a su mejor amigo. Da la sensación de que si el protagonista fuera masculino no se les hubiera ocurrido que la trama romántica de algo que incluye el viaje en el tiempo, rellenar una lista de tareas y salvar el futuro de la humanidad. Aunque también da la sensación de que han creado la idea de esta serie tomando ideas de muchas obras anteriores, que, además, no ofrecían esta sensación de estar hechas por un comité. Y ese es realmente el problema central de esta serie. Que carece de algo parecida a un alma, ocupada como está intentando agradar a todo el mundo que pasa por allí. Parece mentira que no haga tanto de Star vs. the Forces of Evil, Amphibia u Owl House o que las ya mencionadas pero también Gravity Falls o Phineas y Ferb se convirtieran en éxitos.

Es imposible hablar de The Idol (USA) HBO D sin hablar del artículo que Rolling Stone escribió sobre su producción, incluyendo las acusaciones de estar cerca del ‘torture porno’ o que su creador Abel Tesfaye a.k.a. The Weeknd lo usó para satisfacer su ego. Lo cierto es que viendo el piloto no parece difícil de creer. Con más ínfulas que realidades, con un punto de vista que parecen baboseos -no quiero saber lo que serían los casting- y con una trama realmente aburrida. Supongo que a sus fans les valdrá. Al menos a los que les queden tras ver esto.

Lo que más me sorprende de este Sanyanggaedeul (O) (CS) o Bloodhounds o como sea, es que esté muy claramente localizada durante lo primeros momentos del post-confinamiento. El resto es más sorprendente porque no suele pasar a la televisión que por otra cosa. Una serie de boxeo que parece decidido a navegar entre un poco de spokon y bastante más de género criminal, menos thriller o misterio que algo tan habitual en las obras sobre el boxeo como es la historia y realidad de los bajos fondos. Pero en lugar de hacerlo desde la sordidez -que es lo habitual- o desde la denuncia como hacían en Hurts Like Hell en este mismo servicio. Aquí parecemos estar más cerca de una película ochentera, sobre todo en la escena de la lucha de finales del piloto pero también con sus malos retorcidos y sus buenos que muestran compañerismo. En fin. Estoy muy lejos de ser su público, pero supongo que este lo disfrutará.

No veo la necesidad de disfrazar una cosa como otra, pero aquí seguimos. Con Significant Other (UK), que si no hubiera presentado a una pareja central de hombre y mujer no hubiéramos asumido desde el principio que acabaría siendo algún tipo de historia romántica. Pero que parece que no va a tener otra solución. Eso sí, vendiéndonos en medio que los dos personajes centrales son desastres, capaces de montar cualquier desastre y blablabla. Pues bueno, podrían haber explorado una historia de amistad en lugar de hacer más de lo mismo, pero una obra que depende tanto de sus actores principales -con el problema añadido de que Katherine Parkinson es muy claramente superior a Youssef Kerkour– lo hace porque el guión no es gran cosa. No lo sería para una película, mantener una serie es más complicado. Otra vez será.

De los creadores de Bump llega Year Of (AU), que vuelve a ser una serie de adolescentes ‘reales’ o ‘realistas’ como llevan siendo estas cosas desde, mínimo, Degrassi. Estos van un poco más por el palo de los Skam -por suerte- y supongo que ese es el mejor resumen, las vidas de unos adolescentes. Pues bueno.


¡Libros que Salen! Barnes, «Oh, qué espléndida música», Lethem y más

¡Que entre la pila!

Es bueno que el éxito de La herencia Hawthorne esté ayudando a publicar otras series de Jennifer Lynn Barnes, y es mejor aún que hayan decidido comenzar por The Naturals, probablemente su mejor serie junto a la bilogía de las Debutantes. En esta caso tenemos un thriller juvenil, con el FBI llevando un programa secreto para jóvenes con habilidades especiales. La protagonista tiene la capacidad de trazar perfiles psicológicos con enorme facilidad, pero también hay jóvenes que saben reconocer una mentira, leer las emociones o calcular probabilidades, entre otras cosas. Por supuesto pronto tendremos dos de los clásicos en este tipo de novelas: Cadáveres y una figura geométrica amorosa.
A partir de un esqueleto clásico de hardboiled, con un detective en una destartalada caravana y una neoyorquina sarcástica encargándole un caso, pronto pasamos a una historia de tinte apocalípticos en plena Era de TRUMP!, con un Estados Unidos convulso, con desiertos y vagabundos, y con comunidades que actúan al margen de la sociedad… aunque sean budistas. Todo eso y una zarigüeya.
Con una parte de nostalgia a través de lo autobiográfico y otra de invención que permite apartarlo de su propia historia, Dorothy Evelyn Smith hace una encantadora revisión de los años previos a la Primera Guerra Mundial, entre un padre Pastor de moral rígida y los primeros amores. Y cómo las cosas se iban encaminando hacia ese final de la inocencia.
El diablo de los buitres de Marlon James, ed. Libros del Kultrum
Recupera Libros del Kultrum la primera novela de Marlon James, una obra particular por mostrar la lucha entre dos párrocos por lograr la primacía de su ministerio en un mundo en el que aún queda magia que coexiste con la religión. Una lucha entre una iglesia de lo cotidiano y otra del fuego y el azufre. Una obra sobre el bien y el mal, el fundamentalismo y, también, el mismo alma de los pequeños pueblos.
Una curiosidad bien curiosa, Anagrama publica una biografía de Tom Sharpe… de autor catalán: Fragmentos de inexistencia de Miquel Martín i Serra, saldrá para el finalísimo de mayo y cuenta con el apoyo y los documentos aportados por Montserrat Verdaguer, albacea del legado de Sharpe, presidenta de su Fundación y artífice de la Cátedra Tom Sharpe de la Universidad de Giro. Así que podemos sospechar que no le dejará en muy mal lugar.
Recuperación del más que notable libro de relatos de Starobinets al que solo han añadido un prólogo de alguien que nunca sabe de lo que habla y, por tanto, os recomiendo obviar. (Personalmente lo arrancaría, pero eso son cosas mías) Lo importante es que estamos ante el probablemente mejor y más variado de los libros de relatos de la autora rusa, en el que tenemos obras más cercanas a la ciencia ficción y otras al horror, a veces a ambas, a veces a ninguna porque aunque está claro que hay un fondo de extrañeza no es tan sencillo meterlo en una definición concreta. Sea como sea, os lo recomiendo mucho.
Una obra de misterio reconfortante, en todos los sentidos, una joven cocinera y su padre ex-detective llevan una cafetería/restaurante en la que ejercen de detectives… a la búsqueda de los platos perdidos. Sí, la reconstrucción del plato, tomado como una búsqueda policíaca, que lleva a entender el contexto, la persona y también a las relaciones con otra gente. Todo ello para poder devolver ese plato del pasado a la persona que quiere volver a experimentar esos sabores. Una forma distinta de hacer el cozy crime.
Una historia de Gideon Fell en el que, en lugar de la habitación vacía, tenemos un misterio en una habitación llena. Una persona decide organizar una demostración de la poca fiabilidad de los testigos, pero acaba con un cadáver entre las manos. Logrando, eso sí, que toda esa gente se a al vez testigo y sospechosa de haber tenido que ver en esta extraña historia con un tipo disfrazado y relatos contradictorios.
Tal y como el subtítulo indica, estamos ante un recopilatorio de relatos clásico, con llamadas a que algunos son recuperaciones de mitos orales, que se centra en autores de finales del S XIX y principios del S XX. Una forma de recordar y acceder a las obras de ese momento histórico que ofrece tanto un recordatorio como una manera de establecer esos puntos, comunes o diferentes, en el imaginario.
Pues aquí tenemos un nuevo caso para La Husmeadora de Portosal. En este caso el enigma tiene que ver con un tesoro, pero no de la manera que uno esperaría. Porque el tesoro le ha llegado a Oona, y es ella la que tiene que ocuparse tanto de mantenerlo oculto como de descubrir quién -¡y por qué!- se lo ha enviado.
Contraseña nos trae el más reciente premio Goncourt. Una historia de aflicción y posibilidades, con una mujer afectada por una muerte revisando todo aquello que llevó a la tragedia, todas las partes de una cadena de actos, y como alguno de ellos pudo haber cambiado el desenlace. O eso es lo que su herida abierta y su obsesión con revisar cómo sucedió parece llevarle a hacer, antes que a continuar con su vida. Una historia, por supuesto, desde un punto de vista biográfico.
Recopilación de historias periodísticas reales de criminales de todo pelo que el autor de No digas nada o El imperio del dolor. Doce retratos reales que van desde capos de las drogas a una abogada que se opone a la pena de muerte aunque eso signifique representar a los peores criminales, un repaso por todas las posibilidades del lado más oscuro de la vida, tanto los auténticos asesinos odiosos hasta encantadores timadores, o rebeldes. Todos tienen una historia, y Patrick Radden Keefe la expone.
El nuevo libro editado por Servando Rocha en La Felguera va a darle una vuelta al sexo, a un cierto tipo de sexo, divulgado en libros y revistas, muchos de ellos clandestinos, pornografía ilegal o disfrazada bajo nombres más aparentes usando el nombre de la sexología para lo que solo era morbo. Un recorrido que llevan desde el fin del Siglo XIX hasta la llegada de la transición.
Publicado por Alba con el título de El cuello no engaña, y siendo quizá su más conocido libro de ensayos, reflexiones y humor, entre el diario y el libro de consejos, volvemos a tener disponible una de las obras que más hace que echemos de menos a Nora Ephron.
Cómic revelación de Angouleme en 2021, que habla de baile, Broadway, amores improbables, y las partes buenas y malas de ser un joven artista. Con un estilo de dibujo muy suelto tenemos el viaje de un joven apasionado por el baile desde la Alemania de los años ’50s hasta Estados Unidos, todo con la intención de dedicarse en cuerpo y alma a su sueño. Algo que no está claro si es una buena o una mala idea, pero sí que es lo que su corazón le dicta.
Este cómic de aspecto simple y dibujo sencillo esconde la historia de una amistad tan obvia como improbable, puede que sus choques parezcan cosas de chavales preadolescentes. Pero en sus pequeñas historias se ve que es más lo que les une que lo que les separa, aunque parezca que por su aspecto y contexto no lo fueran. Pero es que a veces eso no es lo más importante para lograr una amistad.
Nico y los dinos de Òscar Julve, ed. Beascoa Un divertido cómic infantil para primeros lectores en el que uno niño encuentra un huevo de dinosaurio, y también la entrada a un mundo en el que aún perviven, dando lugar a aventuras en las que les defiende o convive con ellos.
Dentro del universo de Isadora Moon -la joven mitad vampiro, mitad hada-, y también Mirabella o Victoria Stitch, tenemos ahora un nuevo personaje, ¡la sirena Esmeralda! Sí, llega el momento de sumergirnos en nuevas aventuras con un personaje que es parte de su mundo.
Una nueva visita a El Bosque de los Cuentos, esta vez a la zona oscura en la que están los monstruos más divertidos, allí donde vive Drácula y su sobrino Draculete, al que han mandado para ver si su tío logra que sea tan aterrador como, por lo menos, El Lobo Feroz. Por supuesto allí andarán Lobito, Ricitos o Garbancito para hacerse amigos de él. Porque, además, a Draculete no le gusta la sangre, prefiere los pasteles. Al menos hasta que se le cae un colmillo. Como veis, seguimos con diversión y giros a personajes ya conocidos, esta vez con un extra de Halloween.

Nos leemos.


Me parece muy meritorio que exista Aktris (O) (TU) porque no pensé yo que una especie de mezcla entre Hanna Montana y Killing Eve en la que una actriz de gran renombre -en su país, Turquía- lleva una doble vida con asesina, y mantiene una extraña relación con el policía que la persigue sin saber realmente quién es -o algo-, que además se realiza en precariedad de medios actorales  y usando el humor para… no sé bien para qué, supongo que porque las originales lo hacían; fuera a ser una serie que pudiera llegar a realizarse. Pero aquí estamos. No sé si esto es un proyecto de su actriz principal, Pinar Deniz (Secretos de familia) o algo con lo que se ha encontrado. Pero la falta de sensatez de todo acaba siendo su mayor baza. Aunque sea por incomparecencia de rivales.

Parece bastante claro que esta The Days (O) (JP) querría ser la versión japonesa de Fukushima de aquella no tan lejana Chernobyl. Pero tiene el problema de que no puede acusar al comunismo de cosas, de hecho no parece querer mojarse -con perdón- y acaba pareciendo una obra de desastres en la que la se culpa al Fatum, así que acaba lejos de parecer una ficción competente y más algún tipo de Documentos TV basada en hechos reales de media tarde. Y es que a veces la indecisión entre el documental y la ficción lleva a obras como esta.

Muchas buenas intenciones en Deadloch (AU), pero demasiado verdes, esta serie de pequeño pueblecito con secretos, asesinatos y gente más o menos… peculiar. A la que llega una inspectora excéntrica para investigar. Solo que intentan subvertir varias cosas -el cadáver en la playa es de un hombre, algo que se comenta explícitamente en el piloto- y unas funcionan mejor que otras. Por ejemplo, el ‘héroe’ aquí es la policía que sigue las reglas y es más o menos estirada mientras que la inspectora excéntrica es, fundamentalmente, un incordio abrasivo e insufrible. La idea puede ser más o menos buena, la ejecución hace el asunto difícil de tragar. Algunos personajes son casi caricaturas, otros parecen estar solo para un chiste. Y es una pena porque se notan las buenas ideas e intenciones, Las Kates (Kate McCartney y Kate McLennan) que crearon la serie se nota que han hecho programas de sketches y similares antes, pero no una ficción más completa. Y ese ‘verdor’, se nota. Pero, en el lado bueno, lo mismo para la próxima (serie, temporada, veremos) ya están más rodadas.

No creo que haya una manera sencilla de definir Drag Me To Dinner (USA) por mucho que uno quiera. Pero precisamente por eso es tan bueno de experimentar, y da ganas de contárselo a la gente. Digamos que alguien pensara que la mejor manera de montar un Improv Drag es con su propia versión de Nailed It! centrado en fiestas temáticas, con un magnífico trabajo del drag king Murray Hill como presentador, con una serie de secciones internar entre los sketches y la ¿realidad? que parece más parte de ese improv que algo guionizado, y en el que el precio es tan ridículo e inútil , tan carente de sentido, como el resto de cosas. Incluir a Bianca del Rio en el jurado es la dinamita que faltaba en esto, que parece una manera de que Neil Patrick Harris y David Burtka pasen más tiempo juntos. Y en la que a Haneefah Wood le toca lidiar con el más desagradecido de los papeles, el de la persona que se encuentra en mitad de esta locura y se mueve entre intentar comprender lo inteligible y el decidir pasárselo en grande. Un magnífico ejercicio de caos.

No tengo muy claro esta necesidad de ir retrasando en el tiempo las series de Empresa Criminal, pero con The Gallows Pole (UK) hemos llegado hasta el S XVIII. Tampoco entiendo la necesidad de comprar un libro para adaptarlo y decir que funcione como precuela del mismo. En fin, falsificadores de monedas, mucha suciedad y violencia, una buena cantidad de actores británicos -más o menos interesantes, indudablemente británicos, aunque está claro que Michael Socha no es Stephen Graham– y cierta sensación de que querrían montarse un Peaky Blinders antes que un Tom Jones, al menos si les dejaran. Hay bastante demostración de una cierta pretensión autoral, no sé si por parte de A24 como productora o de Shane Meadows como adaptador del libro. Que una cosa es que sea más conocido por This is England y otra que no haya hecho sus cosas con la distorsión mental y la tensión, incursiones casi en el ¿terror? de Dead Man’s Shoes y lo que quiera que fuera The Virtues, que supongo que es por lógica a lo que más se acerca. Televisión hecha para ganar premios y que te dediquen columnas diciendo que eres fascinante. Me temo que yo no estoy en ello ni por tema, ni por trama, ni por estilo. Y que el piloto dure una hora y diez minutos tampoco ayuda, me temo. Pero bueno, sospecho que a su público -sea quien sea- le va a entusiasmar.

El primer capítulo de este Perfil Falso (O) (CO) alarga de manera tan innecesaria la trama que me he tenido que ver también el segundo. Es el problema de hacer una serie que podría ser una película de sobremesa e intentar que el piloto sirva más de prólogo que de inicio. Aunque supongo que si tenemos en cuenta que se supone que esto es un sexy thriller pierdan todo un capítulo centrándose en el sexy. Lástima que no les quedara tiempo para thriller. Pero bueno, lo esperable: Una joven bailarina de Las Vegas conoce a un hombre en una app, su relación va progresando hasta que decide hacer un viaje para conocerlo y descubre que lo que él le contó es falso. Al menos en lo tocante a su nombre, lugar de residencia y el estar soltero. Pero ese es el final del episodio uno, así que para ver si él la mintió, era un juego y nada más, era sólo un juego cruel de su vanidad. De todo el amor que juraba jamás hubo nada, fue simplemente otra más que lo amaba. Hay que verse el segundo y ver cómo están jugando a la telenovela clásica disfrazada de sexy ¿thriller?. Porque al margen de que ella pueda quejarse de que él la enamorase a base de mentiras, él la alimentase siempre de mentiras, la explicación -o lo que parece la explicación- tampoco da mucho de si. Y aunque sean mentiras, que se clavan en su pecho, mentiras, que se matan, que se ríen, mentiras. Tampoco es que las ‘verdades’ parezcan justificar nada. Total, que una obra a medio camino entre la telenovela sin mucho recorrido y el telefilme de después de comer que se ha disfrazado de sexy thriller para ofrecer solo sexy. Una definición que quizá habría podido funcionar si hubieran llevado la propuesta al once, o se hubieran recreado menos en el sexy y más en cualquier otra cosa que hubiera permitido avanzar la trama. Pero no. Tedioso es poco.

Siempre me resulta interesante las series de periodistas, y el caso de Scoop (O) (IN) acaba resultando curioso porque parece tirar entre este tipo de series -casi diría que a la que más se parece es, precisamente, a la española Periodistas para bien y para mal- pero también mezclarlo con una historia entre la política, el terrorismo y el thriller. Quizá porque es más fácil mostrar la violencia contra los periodistas allí, quizá porque allí aún no son todo voceros y aún quedan periodistas. Sea como sea, y aunque tenga esos problemas antes dichos tanto como drama de personajes y como extensión de capítulos, bienvenido sea que se intenten estas series.