Que bueno es encontrarse con series como The Doomies (USA), que ya solo aparecen de cuando en cuando pero que marcan lo que debería de ser o de haber sido las series de Disney. Un estilo de dibujo de apariencia sencillo pero con obvias referencias tanto a la famosa SoCal como a la BD independiente, pero manteniendo una forma propia y expresiva de contar la historia. Y la historia en sí mezclando una serie de aventuras autoconclusivas con una trama de fondo -una trama que, visto más allá del piloto, diré que tiene sus idas y vueltas- de modo que aunque sea inevitable recordar a series de otra época como Gravity Falls o Star vs. the Forces of Evil, Que, por otro lado, es la mejor recomendación que se me ocurre: Una trama curiosa, personajes, una clara evolución -el piloto está lleno de avisos de lo que vendrá, claramente- y una trama central de aparente simplicidad que se irá complicando: Dos chavales de un pueblecito turístico de la Bretaña abren una puerta al submundo. A partir de ahí no solo cerrarla será el objetivo, también ir enfrentándose a los distintos enemigos y maldiciones que salgan de ella, mientras siguen con los problemas propios y ajenos y se va perfilando el grupo central y los secundarios. En fin, que ojalá Disney se acordara de vez en cuando de que se podían hacer series así. Y ojalá que tenga más temporadas esta, por supuesto.
Por un lado me sorprende de esta
Head Girl (NZ) que estemos otra vez haciendo una versión de
Girls. Tanto en lo que retratan -un grupo de amigas jóvenes en su paso a la vida adulta- como en la manera de retratarlo -con más pretensiones que logros y con ese punto de pensar que si usas un cierto tono de comedia da igual lo escatológico o turbio que sea lo que cuentas- pero supongo que es lo que pasa cuando lo que decides adaptar a serie es un poemario. Por otro… si total, cada semana hay una variación del true crimen y la serie de policías de siempre. El problema no es solo la repetición, es también la falta de ideas. Pero supongo que, mientras tanto, a alguien le servirá.
Mucho más interesante de lo que esperaba,
The Killings at Parrish Station (AU) parte de una premisa que se va desenvolviendo, en primer lugar colocando a un par de investigadores llamados por la policía local a un a ‘base’ en el desierto australiano. Son los años ochenta y lo que se encuentran ahí podrían haberlo encontrado si les hubieran llamado a una expedición ártica en 1982 o a una nave espacial de trabajadores en 1979. Es decir, está muy claro desde el primer minuto que han llegado a la post-masacre. Pero ahora tienen que establecer qué ha pasado. Esto, que daría para serie de por sí, especialmente gracias al magnífico trabajo de
Mia Wasikowska como una de las investigadoras, claramente el centro de la historia. Aún tiene un par de vueltas más cuando la serie pegue un salto a la ‘casi actualidad’ y lo haga de una manera astuta en el meta y el humor: Una pareja de podcasters van a basar su nueva temporada en estas muertes misteriosas. La recreación del ‘mundo podcaster’ y su absolutamente falta de seriedad, suplida por una creación de comunidad discutible y unas opiniones de mierda -no digamos ya la necesidad de mercantilizar todo lo posible, sea de la manera que sea- sirve para ofrecer no solo adelantos sobre lo que está pasando en el pasado, también para mostrar un contraste intrigante. Que aún tendrá una tercera vuelta cuando en ese mismo presente la investigación se ponga en marcha de nuevo, solo faltaría. Todo ello con un reparto que va de lo aceptable a lo brillante -ya he hablado de
Wasikowska, que está imperial, pero lo cierto es que
Heather Mitchell o
Doris Younane demuestran también sus tablas- y que, por supuesto, me ha convencido de seguir viendo la serie. A ver si saben estar a la altura de este punto de partida cuando tengan que desarrollar los conceptos y, sobre todo, darle una explicación a lo sucedido. ¡Por pilotos como este me veo tantos otros!
Puede que
Life, Larry, and the Pursuit of Unhappiness (USA) sea una de las series con menos gracia que haya visto jamás. Ni el formato de sketches ni la acumulación de invitados hace que salga nada memorable porque, en realidad, lo que tenemos es a
Larry David gritando cosas que tienen poco que ver con cada pieza, y mucho con el propio
David. Supongo que él piensa que eso es divertido. Pero -al menos para mí- no hay nada de gracioso, nada que merezca la pena, la idea de ‘
sketches históricos‘ no está bien tratada ni, desde luego, es nueva en modo alguno. –
History Of The World Part 2 es de hace tres años, y con todos sus fallos es MUCHÍSIMO mejor que esto-. Así que la conclusión es, simplemente, que estos señores famosos estadounidenses siguen sin saber moverse de su papel conocido, repartir juego y preocuparse por un resultado que quizá no sea ‘a mayor gloria’ suya, pero desde luego será mejor que esto.
No se me ocurre nada bueno que decir de
Maen Kkeutjul Sonyeon (O)(CS), o
맨 끝줄 소년 o
Notes from the Last Row o
El chico de la última fila o… , probablemente porque no soy su público objetivo que -imagino- es algo así como Señores Sesentones Pitopáusicos. La historia de un profesor de literatura pretencioso y mediocre -un profesor universitario, vaya- que se encuentra con un alumno que le va contando por entregas una historia bastante estúpida sobre su infiltración en la familia de un compañero… es lamentable porque intenta venderte que la calidad y esas cosas están en frases completamente estúpidas. Cuando empieza echándole la bronca a una compañera ‘influencer’ por no saber escribir y luego se queda alelado con las chorradas que le cuenta el otro queda bastante claro que el problema es que la otra persona no era del sexo correcto. Los atisbos de juego entre realidad y ficción (de una puerilidad propia de un alumno universitario, eso es cierto) y la idea de construir un suspense sobre los motivos del uno para hacer o contar y del otro para leer y alentar… en fin. Supongo que este es el tipo de cosas que pasan hoy día por ‘escritura de prestigio’ cuando no dejan de ser juegos de salón de los que los victorianos practicaban. Pero, claro, si su referencia es
Goethe… Supongo que hay quien vive rehén de considerar sus propios gustos como lo que debería de valorar el resto. Con estos mimbres no debería de sorprendernos el pobre resultado, tampoco es que pudiéramos pedir algo más de un punto de partida tan lamentable.
Lo que le cuesta arrancar a veces a las series surcoreanas. Manager Kim (O)(CS), o 김부장 o Agent Kim Reactivated o…, parece seguir una historia muy sencilla: Un tipo es un agente encubierto retirado, una especie de doble agente surcoreano que trabajó para los norcoreanos. Un día su hija -con la que se lleva regulara tirando a mal- desaparece y él tiene que volver a la acción para recuperarla. Pues para contar esto nos pasamos una hora y pico, con mucho personaje secundario (otros ex-agentes, la gente del instituto de la hija en la que le hacen bullying, los compañeros del banco en el que trabaja el protagonista) y una notable falta de ritmo a cambio de martillear una y otra vez en lo mismo y de dejar claro que el tema central va a ser que ir por las buenas es una humillación y solo la violencia es respetable. En fin. No era esto lo que yo esperaba, la verdad. Pudiendo ir a la violencia directamente sin excusas chorras.
Mientras no vayas buscando algo original supongo que Naeildo Chulgeun! (O)(CS), o 내일도 출근! o See You at Work Tomorrow! o ¡Nos vemos en la oficina! o…, tendrá su pase. Imagino que sobre todo si lo que buscas es ese rancho, ese más-de-lo-mismo de la fórmula que se repite. Una mujer está encallada en su trabajo y con problemas en su vida amorosa, un nuevo jefe con aspecto de borde llega, a partir de ahí parece que las cosas van a cambiar en ambos lados. Un mínimo de intriga empresarial, algunas escenas con ese humor surcoreano, en fin… lo de siempre. Ni bien, ni mal, simplemente su público es concreto y yo no estoy en él.