Lo intentan, de verdad que lo intentan. Los actores de Alice and Steve (UK), especialmente sus protagonista: Nicola Walker y Jemaine Clement respectivamente, tratan de sacar adelante un guión que parece compuesto en varias partes por el aviso ‘pon caras’ o ‘di cualquier cosa’. Pero el problema está en que si en la primera parte del episodio la cosa no pasa de tolerable por lo justo cuando se descubre de qué va realmente el asunto el interés se va directamente por el desagüe. Porque resulta que este Alice and Steve que nos cuenta la amistad entre la una, de 56 años, y el otro, de 52, no se centra en su realidad sociocultural -digamos- ni en el él hecho de que ella tiene una familia compuesta por un marido y dos hijos y él está soltero. No. Eso es lo que podría parecer de, como decía, la primera mitad de la serie. Pero entonces llega el giro, porque Steve se enamora… de la hija de 26 años de Alice. Supongo que por eso nos han enseñado que ella está casada con un tipo de 41 años (que, tocaré madera, no es el padre de la niña sino el segundo marido con el que tiene el segundo hijo de unos 20 años, sobre lo que no opinaré tampoco). Como los demasiado numerosos chistes de ‘nos metemos coca’, no parece haber forma de seguir adelante con esto de una manera que no sea un bochorno para todas las partes implicadas. Más aún cuando está claro que el programa pretende que nos pongamos del lado de la pareja. Que esto tenga una creadora mujer o haya elegido para el papel principal a Clement -que lleva casi veinte años casado con una mujer de su edad- no dejan de ser añadidos a la extrañeza. Siendo la extrañeza: Pero quién pensó que esto era buena idea. Algo que, me temo, es el resumen perfecto de demasiadas series.
Yo hubiera jurado que ya habíamos superado el Momento House, con protagonistas masculinos claramente imbéciles pero, a la vez, muy capaces en lo suyo pese a sus tendencias autodestructivas. Pero se ve que no. Al menos
Avvocato Ligas (O)(IT) pertenece claramente a ese modelo de hombre, y casi de serie. Con un abogado que es muy bueno en lo suyo y un desastre con sus compañeros de trabajo y, sobre todo, su mujer e hija. El caso central -un asesinato que tiene toda la pinta de que va a resolverse en la segunda parte porque este piloto tiene pinta de ser en dos partes y no un ‘caso de temporada’, ese arco largo es de suponer que corresponda al proceso interno autodestructivo del tipo este- es aceptable sin mucho más, y tampoco a los guionistas parece importarles mucho más que para sus posibilidades con la trama. Ah, y por algún motivo han decidido que tienen que meter escenas de sexo que tampoco es que aporten mucho. En fin, que parece que retroceder un par de décadas en lo que a TV ser refiere es algo que siempre está a disposición del público.
La verdad es que un poco me sorprende que
Tsunami Umino no haya -que yo sepa- sido publicada en España. Hace una década o así ya fue adaptada a serie con… algo así como
Esposa a tiempo completo. Creo que ahora andaba por
Netflix. Y supongo que le ha ido razonablemente bien porque ahora le hacen una adaptación nueva,
Chloe et Emma (O)(JP), o
クロエマ o… , esta vez en
Prime pero igual de… particular. En este caso sigue a dos mujeres, en su treintena, y muy diferentes. Emma está en el que puede ser el peor día de su vida. Tan malo que se ha buscado un jardín para pasar la noche. Pero resulta que la casa a la que pertenece el jardín está ocupada. Por Chloe. Que se a encuentra -bueno, es algo un poco más complicado, pero os podéis hacer a la idea. De hecho la narrativa es particular, aunque no es lo más extraño de la serie. Sino, quizá, su discurso sobre las amistades inesperadas y las pequeñas alegrías. En este caso la relación entre las dos protagonistas, su relación con la ¿adivinación? ¿lectura del futuro? y también con los postres. Bueno… postres, bocadillos, pequeñas piezas de comida -supongo-. Ahm… ¿Meriendas? Algo así. Lo cierto es que es una serie muy particular, supongo que dentro de estos estilos ‘suspense y cariño’ que están ahora moviéndolo. Una serie peculiar, en cualquier caso.
Asumo que este
Dragon Striker (USA) se estrena ahora por las cosas de fútbol. La verdad es que más que serie parece una ensaladilla: Toman cosas de aquí y allá y lo cubren con una salsa más popular que otra cosa. En un momento pensé que la idea detrás era
‘haz Oliver y Benji pero más manga’, en otra pensé en mirar si es que tenían ya unos muñecos o unos videojuegos. En cuanto al botín del saqueo tenemos… un jovencito que descubre que tiene ‘poderes’, una entrada en una especie de institución con muchas historias detrás, el misterioso pasado de su (aparentemente muerta) madre, fútbol como concepto, tiros con nombres especiales que son poco menos que combos de videojuegos, un dibujo de ese que parece que calcula cuánto es un manga, cuánto es el manga de los estadounidenses esperan, y qué es lo que buscan estilo
Avatar -el bueno-. Total, que para rellenar unos días tontos de verano supongo que servirá, ahora, no sé exactamente qué miembro del Comité que la ha creado se llevará el bonus.
Me alegra que estemos teniendo un cierto éxito en las series románticas. Ahora solo espero que empiecen a respetar al público. Porque
Every Year After (USA) es un insulto. Un cúmulo de cosas ya vistas -y mejor- con muy pocas ideas -ni las líneas temporales son especialmente interesantes- y unas interpretaciones con menos registros que la sección de nacimientos de El Vaticano. Eso sí, si queréis mucho lloriqueo y mucho enfurruñe y una serie de decisiones completamente ilógicas… Bueno, a ver, poder podéis verla pero quizá la pregunta sea… ¿realmente queréis hacerlo?
Yo llegué a
Kenka Dokugaku (O)(JP), o
喧嘩独学 o
Viral Hit o…, pensando que sería otra historia de hostias. Y resulta que no, que es una historia de
bullying en la que hay alguna hostia. Supongo que partirá de un manga,
webtoon o similar, porque esta idea de que lo más importante sea que un grupo de ‘adolescentes’ en el instituto se llevan mal y buscan la viralidad… pues bueno. Los restos de humor…. pues vale. Pero el estado general del asunto es que todo este piloto es solo la construcción del sitio al que quiere llegar. Pero al que le va a costar más tiempo que paciencia tengo. Qué le vamos a hacer si parece que estas series tienen un problema para ir al grano.
Parece que están todos lanzándose a por las producciones verticales. Al menos en el caso de
Disney este
Locker Diaries: Phineas and Ferb (USA) ha buscado una excusa: Se cuenta desde dentro de las taquillas. Y así nos muestra escenas de las vidas de los protagonistas cuando NO están en verano. Son historias muy cortas, que a ratos recuerdan a ese
Cambio de Clase que tantos años duró en
Disney. Solo que multiplicado por las habituales ideas despendoladas de
Phineas & Ferb. Así que, siendo conscientes de lo que tienen, el resultado es bueno.
La telenovela desatada siempre ha sido una de las especialidades sudafricanas, así que supongo que no debería de sorprenderme que este
The Polygamist (O)(SA) sea un ejemplo de ello. Aunque sí que me sorprende lo poco que el título tiene realmente que ver. Uno pensaría que va de un hombre que tiene dos mujeres -o más- a escondidas. Pero nada más lejos de la realidad. El tipo se ha largado y está con la segunda, con su amante, pero no logra que su mujer acepte ni los papeles del divorcio ni la misma idea de ello. Y en gran parte es porque ella es una ‘influencer’ que ha basado su imagen pública en que es la esposa y madre perfecta. Así que no puede verlo amenazada por algo tan tonto como que su marido quiera el divorcio porque está con otra persona. Hay un momento en el que no está claro hasta qué punto está siendo una comedia o un melodrama cuando va a llevarle a la casa que comparte con su amante la invitación para su 20 aniversario de bodas. El puro planteamiento supera el ridículo, igual que lo hace el
cliffhanger de final del capítulo o la manera peculiar para picar nuestra curiosidad con la que empieza. En fin, que si me hubieran dicho que es algún tipo de parodia podría llegar a creérmelo.
Clichés y topicazos, casi podemos elegir de qué caja sacan cada parte en este
Proud (O)(PO) que va de un joven gay que cumple todos los arquetipos: Fiestero, promiscuo y aficionado a drogas y alcoholes. Su vida es un desastre y no deja de darle disgustos a su hermana, una madre soltera con la que está viviendo después de que la vida de él se fuera desmoronando. Por supuesto como en estos casos suele suceder la vida interviene. Él tiene que hacerse cargo de su sobrino y rehacer su vida. Algo para lo que no está preparado, blablabla. A partir de este piloto la serie puede seguir solo con los duros pasos para lograrlo, con momentos en los que parecerá que está todo perdido pero el protagonista perseverará, o como crónica de esa caída en la que el niño ahora a su cargo será el centro emocional del asunto. Tanto da, he visto ambas historias suficientes veces. Generalmente hechas de manera más interesante. Así que más allá de los que quieran ver el trasero frecuentemente desnudo del protagonista no se me ocurre mucho motivo para seguir dedicándole tiempo.
Supongo que con
Raakh (O)(IN) querían explorar el
‘true-crime’ de India. Lo cierto es que esta sección de los sucesos parece menos uno de esos pseudo-docudramas británicos y más algún tipo de ficción construida para darle una vuelta al cine quinqui. Porque la historia de los delincuentes -por falta de sentido que parezca- está hecha con muchos más elementos melodramáticos que la del dedicado policía o los dolientes padres. Porque esto, que comienza con un par de chavales desaparecidos, luego encontrados muertos y, rápidamente, una investigación sobre lo sucedido, se convierte con cierta facilidad en una historia sobre los criminales, sobre qué les llevaba a hacer barbaridad tras barbaridad y, en fin, sobre todos esos sórdidos detalles de las historias sensacionalistas. Que si tenemos en cuenta que ya había salido en
Black Warrant y ha sido sujeto de distintas reconstrucciones y reinterpretaciones no por lo intrigante -está ciertamente bastante claro todo- sino por lo sangriento que este asunto de
Ranga-Billa fue. Así que diría que no existe un motivo que justifique la serie, pero asumiré que sí que hay uno: Hacer dinero con el sufrimiento de los demás.
Más allá de lo telenovelesco o lo lógico, todo en este
Thanai Pisat (O)(TA), o
ทนายปีศาจ o
The Evil Lawyer o
Las dos caras de la ley o…, apunta a la idea de hacer un drama criminal completamente delirante que trata de fingir que lo que trata es lógico. Que haya una abogada que gana casos sin importarle la verdad o… nada en absoluto… eso parece dentro de lo razonable. Que haya un joven abogado idealista que se ve en mitad de un chanchullo, trata de que se haga justicia y le acaba explotando en la cara… eso tampoco. Que la cosa descarrile hacia el final del capítulo piloto con un giro que por un lado era el esperable pero por otro ha logrado tener incluso menos sentido del que parecía en un principio… pues bueno. No creo que le de muchos más capítulos a esto, al menos no sin saber si pretenden que el caso que aparece en este piloto dure toda la temporada -algo a lo que no le veo mucho recorrido- o si lo van a resolver y ambos abogados comenzarán a colaborar. Ya veremos, porque al menos un capítulo más se ha ganado con tanto despendole. Pero no creo que muchos más y, desde luego, menos mi interés que mi curiosiad.
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