En 2006 se estrenó la película Bon Cop, Bad Cop (CA) , sobre dos detectives canadienses -uno francófono y el otro anglófono- que debían investigar un asesinato de frontera. (De frontera interna, pero de frontera interna. Aunque mejor no dar ideas o nos acabamos encontrando con una versión española entre un vizcaíno y un burgalés) La cosa fue bien y en 2017 sacaron una segunda parte. Y, con la misma tranquilidad, llegaron ahora a la serie. Con un cambio de reparto y el fondo de una nueva investigación. Aunque a estas alturas los actores estén mayores -bastante- pero la mezcla de acción y humor, desde el lado de las broncas y la destrucción de… lo que les pille por medio, la verdad… La historia nos presenta a cada uno de los polis en su contexto propio, que -debo decir- es la parte más floja con exactamente el humor que os podéis imaginar, y el caso que les va a unir. Y no hay mucho más pero, supongo, sirve para que los que lo conozcan puedan pasar a lo que viene y los que no… bueno… tengan una idea clara… quizá demasiado clara… de lo que se van a encontrar.
Mi recomendación con
Cape Fear (USA) es sencilla: Buscad el libro de
John D. Macdonald, que es mejor. Es mejor que cualquiera de sus versiones, cada una peor que la anterior, y también es exactamente igual de
Película de Lifetime que todas ellas. Pero si en aquella, de 1957, ya teníamos todo lo que es ideológicamente discutible -la criminalización de la reinserción, la idea de que la justicia solo ayuda a los encarcelados (?), y de que las penas son cortas y muy débiles con los culpables…- en las posteriores las cosas han ido empeorando. La primera película, la de 1962, recortaba los años de prisión 14 a 8, hacía que el protagonista le hubiera pillad como testigo y no como policía, metía el ‘proceso para inhabilitar’ al abogado por los intentos de quitarse de en medio al agresor y, en un movimiento propio de la época… cambiaba (un poco) el final. Frente a la muerte sin sentido del antagonista que ofrece la novela y que es más fruto de la bronca y la casualidad -el protagonista en el libro es bastante inútil, pero más real- que algún tipo de venganza…. aquí el castigo ejemplarizante es ‘que vuelva a la cárcel por siempre’. La del ’91 es incluso peor. El protagonista ahora no solo era un abogado, era SU abogado, aquí ya no hay una detención o una interrupción, aquí es que decidió esconder una pieza clave en el juicio. ¿Cuál? Pues que la muchacha a la que violó ‘era promiscua’. Cada nuevo giro peor que el anterior. Y entonces llegamos a esta serie… y es aún peor. No solo es peor ideológicamente, que también. Además es peor en cuanto a la necesidad que tiene de ser ‘extrema’ -es decir, esa idea de adultez de los adolescentes según la cual hay que mostrar cosas sórdidas y violentas para demostrarla- y a la necesidad de estirar una historia que estaba bien con la duración que tenía. Por si fuera poco, la pendiente se ha ido resbalando en más campos: En la novela y la primera película el delincuente es un estadounidense más, en la de los noventa es claramente un italo-americano, aquí directamente es un migrante. Cada nueva decisión peor que la anterior. Igual que lo es que aquí haya un asesinato por medio, una confesión de culpabilidad en un entorno que ni en Lifetime hubieran aceptado, una serie de movimientos y repercusiones legales completamente incoherentes con nada que no sea un ‘pánico-moral’, todos los personajes parecen a estas alturas la caricatura de su caricatura, en parte porque los creadores parecen desconocer más allá de la última versión, como si fuera un eco cada vez más lejano o una fotocopia cada vez más borrosa… y en parte porque están interpretados con la absoluta desgana que uno ha aprendido a asumir en una serie de
Apple. Solo falta
Nicole Kidman. Aunque la decisión de que los protagonistas sean una pareja de abogados… y que le representaran, de nuevo… No es solo que haya muchísimas series mejor que esta, que las hay, a patadas, es que todo lo que cambia y adapta solo nos muestra una cosa: Lo mucho peor que consideran el momento actual los que toman las decisiones: peor que en el post-reaganismo de
Bush Padre, peor que los años de
Kennedy -sin duda- y, claro, peor que con
Eisenhower. Ahora estamos en los años de
TRUMP!, en su segundo mandato, así que es normal que la violación no sea siquiera el delito principal.
Creo que
Chamgyoyuk (O)(CS), o
참교육 o
Teach You a Lesson o
Así aprenderás o…, es algún tipo de fantasía de poder mezclado con una obra de venganza. Empezamos con un instituto en el que el acoso se gestiona como siempre: los profesores no hacen nada, los que intentan hacer algo son dados de lado, lo único que logran ofrecer es trasladar a las víctimas, en ocasiones no ya de clase… de colegio, y todo eso mientras el equipo directivo dice que todo está bien y que ellos no sabían nada. La rutina de costumbre. Solo que aquí aparece un adulto, teóricamente un profesor, que se lía a golpes con los abusones. La cosa irá escalando a lo largo del capítulo y terminará con lo que se supone que es una ‘lección aprendida’. Obviamente es una historia que casi entraría en lo fantástico. Y que parece realizada más por el gusto de escribirla que pensando en que sea posible o lógico. Pero supongo que si lo que os apetece es ver que ahostian a abusones… pues supongo que esto es lo que tienes.
De entre las cosas que no esperaba era que en el enésimo romance de oficina, sección doctores -como deja claro el nombre-
Dakteo Seomboi (O)(CS), o
닥터 섬보이 o
Doctor on the Edge o
El médico del fin del mundo… fuera a encontrarme con imágenes de esas de Generación Automática. Así que el resto de comentario se lo pueden genera automáticamente que yo no tengo intención alguna de darles publicidad de ningún tipo.
Lo primero que vemos en
The Fortune (UK) es a una misteriosa persona con guantes negros pegándole un tiro a alguien. Que, claro, debería de haber sido un cuchillazo para seguir con los tópicos. Porque todo lo que hay aquí es una cadena de topicazos tales que lo siguiente que vemos -un desayuno familiar- podría haber salido de una película de
Lifetime. De hecho lo que viene detrás, un restaurante a tope de gente a cuya dueña le dicen que ha heredado toda LA FORTUNA de un hombre que se supone que no conoce (así que o será su padre o le habrá matado, las reglas de
Lifetime, no las mías), se supone porque lo siguiente que hace es buscar una imagen y descubrir que aparece en una foto junto a ella. Así que decide hacer lo lógico: Rechazar la fortuna. Por supuesto nadie la cree. Tampoco entienden que decida investigar qué conexión tenia o qué sucedió en su pasado. En fin. Que para echarse unas risas una tarde gritándole al televisor para que dejen de hacer el idiota y sacar giros inesperados… En serio, lo siguiente que hace es irse a ver a su madre con Alzheimer a ver si ella le cuenta algo. Lo que sucedió a continuación desde luego no os va a sorprender. Que tengan a un tipo conduciendo un tractor y mirándola mal quizá sí, es decir… deberían de ser más discretos. Pero, claro, hablamos de una serie en la que la protagonista tiene un número registrado como MARIDO. En fin, que poco les pasa.
Pues ya estamos otra vez con una de Organización Criminal, que se ve que no teníamos suficientes. En este caso
Morfeusz (O)(PO), con un drama familiar que no parece ir a ninguna parte y toda la lógica de estar lanzando dados. En fin.
Imagino que este piloto de
Night Shift for Cuties (O)(IN) busca ponernos en situación. Una empleada nueva y una con un tiempo ya en una tienda especializada en… productos surcoreanos o algo así… tienen distintos problemas en la vida -una familia con problemas de dinero en un caso, una familia empeñada en casarla en la otra… y la incapacidad de ver que el repartidor de agua está interesado… en el otro- y algo en común: Su amor por el K-Pop y, sobre todo, por un grupo. El final del capítulo deja claro que van a tener una oportunidad de verlo así que las opciones son o que se peguen entre ellas o que colaboren. Ninguna de las dos me parece una opción especialmente interesante, la verdad. Pero yo qué sé, esta cosa de costumbrismo y fan… me temo que no es lo mío.
De entre los muchos problemas que tiene
Not Suitable for Work (USA) quizá el principal es lo claro que se trata de una serie ‘de oídas’. Es una serie antigua -MUY antigua, a ratos está claro que le gustaría ser
Friends, y eso significa más de 30 años- pero finge que no poniendo la idea de una señora de los ochenta de lo que hablan, dicen, sienten y son los jóvenes hoy día. Y está tan empeñada en ‘agradar’ que toma varias decisiones más allá de lo ridículo como dejar en el aire varias posibilidades amorosas o justificar cameos a futuros. Es como si hubieran querido condensar distintas temporadas de una sola vez para llegar a donde ellos quieren. Y, claro, no funciona. Podría ser peor, sí, pero dado que es una comedia también podrían haberse acordado de que debería de tener gracia en algún punto.
Si en algún momento de la semana aparece una serie que deteste más que
Tip Toe (UK) probablemente mi presión explote. El discurso
gay-de-ciudadanos de
RTD es infumable, pero peor aún es la interpretación de
Alan Cuming. Una de las peores de un actor protagonista que he visto en los últimos años. El resto del reparto está a por uvas y que parezca una fusilada de
American Beauty a la que han puesto los tics de
RTD para hablar de
Lo Queer claramente no ayuda nada. Hay poquísimo que podría decir a su favor pero, sobre todo, no hay motivos alguno para que lo busque o lo haga.
Hace como cuatro años se publicó en España, en
GatoPardo, el libro
Trío de
Johanna Hedman, una historia que ahora vemos convertida -adaptada, en realidad- en la serie
Trion (O)(SU). Con una joven que viene de una familia de posibles, un estudiante universitario con ganas de artistear y un tercer joven que acaba de llegar y es incluido con los anteriores para dar lugar a, efectivamente, un trío. Y si entre dos hay posibilidades de fricción -sí, también- pues imagina un trío. Lo que pasa es que al final es lo de siempre porque por algún motivo la ficción con ganas de ser generalista siempre tiene que hablar para mal de estas cosas y unirlo a jóvenes idealistas y blablabla, a ser posible de posibles. En fin. Más de lo mismo. Algún día se animarán a otra cosa, espero.
Pequeña y agradable, supongo que eso es lo que se puede decir de la australiana
Two Years Later (AU) que nos presenta una extraña relación entre dos ‘jóvenes y guapos’ acostumbrados a ¿ligar? cuando se encuentran en el autobús que pierden el contacto durante el confinamiento del COVID y, dos años más tarde -por si alguien no había pillado el título- se reencuentran. Por supuesto nos van dejando ver cómo más allá de lo que muestran y se cuentan hay una realidad algo más complicada en ambas partes -que en el primer capítulo parece ir en una dirección concreta en ambos casos, pero a saber- y que, supongo, iremos viendo cómo se desarrolla en ambos lados. La verdad es que no tengo muy claro qué es lo que pretenden. Supongo que una comedia romántica ligera. O algo así, agradable y no muy pensado.
No tengo muy claro -y añadiré: No lo tengo claro yo, me da la sensación de que la serie sí lo sabe pero no quiere mostrar sus cartas- que se supone que es
The Pyramid Scheme (O)(IN). Sí, claro, en el piloto vemos a un tipo que está en una mala situación -y, con todo, claramente empeorable- que decide sumarse a un timo piramidal por la mezcla habitual de motivos: el atractivo de un enriquecimientos rápido y fácil, y una situación estructural en apariencia inasumible. El asunto es que esto, que se nos presenta en varias ocasiones con ropas de comedia, deja ver por detrás también en distintos momentos tanto lo que tiene de Organización Criminal como lo que hay de drama detrás. ¿Cómo de oscura puede ser una comedia negra? ¿En qué momento deja de ser comedia para ser… otra cosa? me da la sensación de que quien quiera seguir con esta -no es mi caso- se lo va a encontrar de frente. Porque está claro que las manipulaciones a los que están cerca -a la familia, pero no solo- se presenta como un virus que se propaga -dentro de la ‘pirámide’ pero también con la gente a la que se manipula para sacar el dinero- y como parte de una maquinaria más grande que hace a solo unos pocos más ricos mientras al resto de la cadena acaba haciéndoles más miserables y rompiendo sus relaciones. Mientras llegan a ambos, lo que tenemos aquí es una comedieta que busca una cierta cercanía y algo de ‘empatía’, como si buscara una manera de que los espectadores sufrieran el mismo viaje. Me pregunto si también expondrán la corrupción necesaria no solo para que algo así funcione, también para que no se pare a esas empresas. Pero, como decía antes, no tanto como para seguir viéndola.
Una vez más un piloto que deja las piezas puestas para lo que quiere contar… aunque al menos en el caso de
Qiao Chu (O)(CH), o
翘楚 o
Ashes to Crown o
De las cenizas a la corona o…, la forma de hacerlo es con lo que podría haber sido algún tipo de película previa. Porque en este piloto asistimos al casamiento, subida y tragedia de una mujer, que ve cómo su enlace con un tipo aparentemente medio idiota acaba significando para su padre -un general-, para su… ¿guardaespaldas?…, y para toda su estirpe una condena al llegar al mayor puesto de poder posible. Solo que, a veces, las cosas no son como parecen y el destino le da, de forma literal, otra oportunidad. El cómo la maneje y hasta qué punto repita los mismos errores parece que será el argumento de una serie que claramente intenta mezclar la parte De Época y la parte De Batallas / Intrigas Cortesanas más el Romanceo para contar una historia variada, bien armada y con dinero detrás para las recreaciones. La decisión de este piloto sigue siendo, sin duda, peculiar -más aún teniendo en cuenta la de veces que hemos visto despachar el truco tras el primer tercio del mismo, pero quién sabe. Quizá esta vez sirva para algo. Le daré algún capítulo más.
Lo que les gusta a los británicos una recreación dramática de un true-crime, de verdad. En el caso de
The Witness (UK) la excusa es que el hijo de 2 años de la víctima lo vio todo. Así que su familia le quiere proteger de todos: El culpable, la policía, la prensa… Ah, sí, es que la muerta era una mujer blanca y rubia, así que la prensa la sacaba todo el rato. El resto es el habitual blablaba de estas cosas de ‘tenemos un sospechoso’, ‘los medios nos acosan’, ‘nuestra vida nunca será la misma’, etc. En un momento dado se van a España, durante una década y pico, lo que permite la parte más entretenida: Escuchar a gente hablando catalán. Pero bueno, también terminan con un
‘necesitamos la cooperación o el asesino volverá a matar’. A ver, que llevas como doce años desde ese asesinato: No te flipes. En fin, ingleses y sus cosas.
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