¡Pilotos Deathmatch!

Tengo una teoría sobre Benidorm is Murder (UK). Porque esta idea de hacer una especie de Muerte en el Paraíso pero colocarlo en Benidorm y darle la investigación a un ex-poli que choca constantemente con los policías nacionales (en todos los sentidos) y que en realidad allí lleva un bar inglés ‘de mala muerte’… al final lo que logra es parecer no solo una parodia de la otra serie. También convertirse en un reflejo ‘cutre’. Todo en ella se dedica a magnificar lo ‘cutre’ en Benidorm, desde unas vistas que en lugar de para que te apetezca ir parece estar para disuadir a cualquiera de que se acerque, algo que se refuerza con las constantes quejas de la policía de estar sobrepasados y carecer de efectivos, con el bar ‘deprimente’ y que no cuenta más que con una sandwichera, y con una de las secundarias, una mujer que atiende un puesto de ‘recuerdos’ que parece más un quiosco de chorraditas. Pero es que no es solo eso, es que en el centro del primer caso está una ‘banda homenaje’ a Take That que es igual de cutre y de ‘estáis desperdiciando vuestra vida’ -frase esta que se dice tantas veces, de tantas maneras y entre tantos personajes que casi parece el centro emocional de la obra- a lo que tampoco ayuda que la mayoría del reparto vaya más allá de lo lamentable. Este espantajo tiene la enorme suerte de que John Hannah sea el protagonista, porque es lo único que ayuda a no salir corriendo. Incluso aunque parezca haber decidido que tiene que interpretar a su personaje como si fuera Johnny Vegas o Mark Benton. Porque el resto… madremía el resto. Es curioso, además, cómo se compara con otras series parecidas de las que hacen fuera de UK. Porque esta serie, además, tiene un extra habitual de las series UK: El racismo. En cuanto salen de casa parece que lo único que pueden hacer es quejarse de cosas. Cuando te lo montas como en Muerte en el Paraiso cambias el asunto al convertirlo en territorio propio -y así el problema deja de ser claramente el racismo y pasa a ser el colonialismo- pero en cuanto estás con Madame Blanc, Signora Volpe o la serie de ‘británicos de excursión’ que se te ocurra… ahí el riesgo de liarla es grande. Curiosamente estas dos últimas buscan una manera de ‘colaborar’ con los locales, de manera que las críticas al país son mínimas y el retrato es casi tanto de unos ‘ghettos’ autoimpuestos porque los británicos son incapaces de integrarse como de una decisión de vivir allí. No es eso lo que tenemos aquí. Los personajes españoles salen casi todo el rato o estando superados e incapaces -como el ayudante de policía- o dedicándose poco menos que a timar turistas. Los personajes ingleses… son ingleses. Así que al final el misterio es pura filfa, enorme, porque solo está para todas las cosas cutres -la banda homenaje, el hotel para turistas, los disfraces de mexicanos…- Pero es que está claro que se podría haber hecho una serie mejor, una serie distinta. Benidorm se podía haber filmado de otra manera. La superioridad del detective extranjero frente a los locales establecido de forma distinto. El centro de la historia… No lo he contado pero voy a hacerlo ahora. El muerto lo es, aparentemente, al haber caído del balcón a la piscina. El problema es que cae DENTRO de la piscina. CON AGUA. Y NO HAY SANGRE. Así que es obvio que ESE no ha sido el motivo de la muerte. Pero, en cualquier caso, ¡¿es que no hay un británico que sea que cuando caes DENTRO DE LA PISCINA CON AGUA es cuando es MÁS DIFÍCIL QUE TE MATES?! Es todo tan cutre, tan lamentable, tan hecho como a propósito sin necesidad que lo primero que pensé era que alguien tenía un proyecto y un Jefe decidió que sí pero ‘con cambios’. Un poco como pasaba en Una vida menos en Canarias, que tenías cuatro series distintas pegándose por quedar por encima dentro de la serie principal. Lo segundo fue al ver las productoras. Documentales en Canarias, SL y Zebra Producciones, SA. Sinceramente, si me dicen que esto lo han hecho unos canarios para hundir a la competencia valenciana me lo creo.

Estoy ciertamente sorprendido por The Bombing of Pan Am 103 (UK), que parte del mismo hecho real para contar algo completamente diferente -por suerte- sobre la explosión del avión. Porque aquí está contado no desde el sensacionalismo bien del suspense o del sentimental, sino como una suerte de crónica de cómo y por qué se hizo lo que se hizo, de la islamofobia que hubo a su alrededor en la prensa pero también entre políticos y policías, de la colaboración no siempre fácil entre agencias y países. Y todo contado sin prisa pero sin pausa, sin descuidar el fondo humano del asunto entre los investigadores pero sin tratarlo como un puzzle o como una fuente de drama. Lo cierto es que parece más un homenaje a la capacidad de organización de la investigación, y una explicación de por qué se decidió tardar tanto con ella, antes que… bueno… lo de Firth del año pasado. Quiero creer que si a mí, que no me podría importar menos, me ha impresionado con ser un poco fan de estas cosas puede ser toda una revelación. Aunque, por supuesto, haya que tener claro desde el principio lo que llevo diciendo todo el rato. Esto no es lo que ahora se llama true-crimen.

Con todo el follón que ha habido para el estreno de esta versión taiwanesa de algunas de las historias de Junji Ito, la llegada por países de Cong Ming Zhen (O)(TA) o 聰明鎮 o Bloody Smart o…, es una meritoria adaptación que intenta mezclar una historia más o menos principal con toques y miradas de otras, poniendo un centro en un pueblo combinado y sus extraños sucesos, de manera que antes que una serie al uso o una antología consiguen un híbrido mejor hecho de lo que esperaba. Y con una animación como ending que también resulta meritorio. Sin ser yo fan del autor adaptado, me parece un buen intento, una adaptación razonable, y el tipo de título que al fan de ese cierto tipo de terror puede agradecer. Luego ya que se organicen ellos como quieran o puedan.

Ciertamente particular esta Daikuuko: GATE24 (O)(JP) o 大空港~GATE24~ o GATE24: The Border o…, que presenta la historia de un grupo interdisciplinar que se pone en marcha en un aeropuerto japonés para coordinar todo lo relacionado con el movimiento de personas. Es, por supuesto, pura copaganda para quienes ven todos esos programas sobre fronteras. Y lo hacen, además, explicando y comentando qué hace cada sección y de qué personas o asuntos se encargan. Es una buena copaganda porque, además, buscan la manera de crear unas tramas secundarias -sobre todo centrada en la ya clásica ‘detective autista’- y, sorprendentemente de nuevo como comentamos también con Tokyo Salad Bowl, es decir, una serie más humana y menos xenófobo de lo que esperaría en una serie de japoneses tratando con extranjeros. Así que, bueno, supongo que hay un tipo de espectador concreto que estará contento con esta serie.

Una semana más con Netflix decidiendo que no hay necesidad de… nada.

Supongo que a algunos fanses de Power y similares la aparición de este Fightland (USA) les puede interesar. Una mezcla de Organización Criminal y Trama de Venganza con el boxeo de fondo. No es que haya mucho que rascar porque, bueno, parece montado por módulos. Los personajes son los clásicos estereotipos, la violencia dice más ‘somos adultos’ que añade algo a la historia, y el esqueleto general es el que podría haber tenido una telenovela hace varias décadas. Carne con patatas, rancho, llamadlo como prefiráis.

Voy a presuponer que esta Fired Up! (O)(TW) es una comedia romántica. Pero porque lo quiero suponer no porque sea tonalmente consistente la serie. De hecho eso puede ser también su punto interesante, el que en mitad de una serie más de no-tan-adolescentes que claramente se van a enamorar, y con un trasfondo de serie ‘de cocina’ con elaboración de platos y todo el rollo -ella es una crítica de cocina influencer, él es un cocinero en un pequeño local, ¿podría ser más evidente?- pero de improviso un secundario suelta ‘me alegro de cuando tuve oportunidad no haberla, ya sabes…’ y te muestra a una niña a la que un tipo agarra por el cuello mientras duerme, o el chico dice ‘me vengaré de lo que le hicisteis a mi padre’ o aparecen secundarios de la nada que parecen de una serie distinta con criminales. En fin, yo qué sé. Supongo que es el intento de estirar y hacer interesante, poniendo obstáculos en el camino, esta historia tan particular. Imagino que alguien habrá para ver esto. Yo reconozco que quizá por separado podría haberme interesado por alguna de las series. No mucho, pero quizá. Pero todas juntas se me hace un tanto… indigesto.

 

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No tengo muy claro cómo hemos acabado con tantas series de nombre similar esta semana, pero peor aún es que de la casualidad de que dos de ellas sean en el mundo de las peleas. Aunque en Fúria (O)(BR) no es el boxeo. O no exactamente. Yo qué sé. Hay una trama general de gente que se zurra, con dos gimnasio o algo. Y luego hay múltiples flecos de organización criminal. Que el personaje central llegue con una amnesia tampoco es que parezca tener mucho sentido, pero imagino que estas cosas funcionan así. En fin, supongo que al menos es… si no mejor… sí menos ‘prefabricado por módulos’ que la otra. Así que podría ser victoria, pero a los puntos.

Lo que os decía de los títulos. Aunque esta Furious (USA) no tiene nada que ver. En su lugar está más cerca de Killing Eve, solo que aquí la asesina va detrás de gente mala, mala, remala. No tiene mucho más que ofrecer, las interpretaciones son simplemente aceptables y toda la organización es el clásico ‘gato y ratón’ de estas obras. Sin que los intentos de giro o sorpresa logren demasiado en cuanto hayas visto varias. En fin, tendrá su público pero no seré yo.

Parece que en este Paris is Always a Good Idea (USA) Hallmark ha ido directamente a coger uno de sus clásicos y estirarlo. Es una lástima porque el estirado se nota más que la parte de los clásicos. El resumen es el de siempre: una mujer de éxito pero con un mal pasado amoroso debe regresar al sitio en el que le rompieron el corazón. Hay un poco más de variedad entre los responsables pasados y una muy obvia posibilidad en el presente, y una trama familiar para intentar añadir un poco de chicha. No es que funcione demasiado y, la verdad, las escenas más divertidas son las de la protagonista en los flashback en la que tenemos que creernos que es poco menos que una veinteañera. En fin, que es un punto de partido básico para una oportunidad a la que Hallmark debería de haber buscado una mejor forma de sacarle partido.

Los spin-off son así, han sacado President Curtis (USA) a partir de Ricky & Morty y en lugar de a cualquier temporada de aquello a lo que recuerda sobre todo es a Inside Job. En lugar de organización secreta es el Presidente Chachi Chorra este. Salvo que con un tono incluso más… adolescente. En fin. Supongo que es lo que buscaban. Ellos sabrán.

La idea de Netflix de seguir sacando capítulos de corta duración, de 7 a 10 minutos que con los títulos de crédito lo deja en unos 6 minutos de cada, en historias como esta que acaba teniendo 20 capítulos que podrían haber sido en realidad esas dos horas de película o tres capítulos de 40 -igual de ridículos, diré- hacen que, una vez más, me pregunte cómo es que este Proyecto Final (O)(MX) no ha acabado siendo emitido en vertical. La historia, por lo demás, es la clase de movimiento que ni ellos parecen tener claro. Empieza con una imagen de tres personas deshaciéndose de un cuerpo, pero rápidamente pasa a un drama estudiantil de finales de los noventa/ principios de los dosmil. Pero con intentos de actualización que -como tantas otras cosas en la serie- crean un humor accidental. Todos los momentos del protagonista masculino golpeándose con un martillo para el lookmaxxing o sus referencias a ello… logran ser ciertamente ridículos. Cuando creo que buscaban otra serie de cosas. Pero el problema de apilar cosas encima, y trata de montar un Élite por encima de ese andamiaje entre Pretty Little Liars y un ‘slasher’ del cambio de siglo, es que acaba siendo un enorme despropósito. Es cierto que uno que puede lograr hacer aullar de la risa, con unas interpretaciones floja pero no tan desastrosos como el intento de guion y de golpes de efecto, el absoluto descabezamiento de cualquier acción o trama o la decisión de incluir personajes como el Inspector Madero. Hay momentos en los que uno podría pensar que está ante una parodia, pero en general mi sensación es que es un paso más de Netflix hacia esas series verticales a las que, claramente, aún no se ha animado. Como no se ha animado a buscarle un título acorde y ha dejado el que podría ser de ese ‘slasher‘ de hace 20/ 30 años. Supongo que Una gótica enamorada del hijo de un abogado que quizá ha querido matarme no era aún una decisión aceptable.

Es poco, y menos bueno, lo que tengo que decir de The Rapture (UK), una especie de criminal fantástico sobre una joven que dibuja visiones, una inspectora en silla de ruedas, la secta de la que el padre de la joven es jefe y la muerte de la madre de la joven, de la que es culpable aunque la inspectora decida investigar porque pasan cosas raras como que la joven hubiera hecho un dibujo de ella antes de conocerla. Pues bueno. La verdad es que esta serie galesa parece tener una historia detrás, pero también que hubiera funcionado mejor como película si tenemos que juzgar lo mucho que estiran, repiten, reinciden y machacan con lo mismo. Así que, como mucho, serviría para tenerla de fondo mientras se sestea, plancha o actividad similar.


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