Parece mentira que una semana tan floja como esta nos haya traído también una de las primeras grandes… bueno, a saber si series, pero desde luego el primer gran piloto del año. Me refiero, por supuesto, a Black Lighting (USA), que logra no sólo ser relevante en la discusión sobre raza sino, sobre todo, sobre cómo hablar de esa raza y cómo manejar el asunto. Un reparto casi exclusivamente negro y un centro en las decisiones antes que en las acciones -algo así como si DC hubiera querido enseñarle a Marvel cómo hacer correctamente Luke Cage– logra un magnífico episodio de presentación y desarrollo. Que no creo que sean capaces de aguantar más allá del capítulo 4, el 6 en el mejor de los casos. Me encantaría equivocarme pero esto se podría mantener durante cosa de una docena de episodios, en el mejor de los casos. O menos. Quién sabe. Ojalá hubiera manera de que durara porque, de verdad, es un piloto que merece la pena ser visto. Y sí, estoy tan sorprendido como vosotros.

Lo que me parece más importante decir de Britannia (UK) es que he pasado gran parte de la misma convencido de que era una parodia. Es decir, es MUY evidente que han visto Vikings y si en lugar de ser Sky fuera STARZ podría llegar a creer que era en serio. Pero luego resulta que parece que sí, que en realidad han pensado que subirlo todo a la 11 y presentar los locurones como si fuera la nueva normalidad era una forma lógica de enfocarlo. Y, mira, no me parece necesariamente mala idea pero me temo que entonces las ganas de repetir lo ya existente se enfrentan a la decisión de ir más allá y… Bueno. Podría ser peor, supongo. O podrían hacerla directamente cómica, que también.

Por contra Corporate (USA) es difícil de creer que sea una comedia. O que alguien crea que es divertido. O nuevo. Sospecho que Comedy Central tiene una idea de cuál es su público.  Cada vez tengo más claro que no soy yo. Pero si queréis más series de Oh, las oficinas, Que aburrido. Trabajar para una gran empresa. Blablabla. Más blablablá. Aún más blablabla. 

No se me ocurre cómo puede ser este el piloto de una serie nueva. Es decir, House of Payne duró 8 temporadas -9 más de las que merecía- de las cuales la primera fue en sindicación y el resto en la TBS. Cuando la TBS decidió prescindir de Tyler Perry parecía que llegaba el final… hasta que el OWN de Oprah decidió que total para qué y que podrían estirarla más aunque con un nuevo nombre, ahora es The Paynes (USA). Aunque han cambiado más bien ninguna cosa. Urgh.


Dado que en la misma publicidad dicen que Trolls: The Beat Goes On! (USA) es la serie realizada para los que se quedaron con ganas de más tras la película y yo estoy muy lejos de ser uno de ellos estoy muy lejos de ser el espectador al que pueda interesar esto. Sobre todo teniendo en cuenta que estamos ante otro de esos desastritos baratos que perpetra Netflix en lo que a programación infantil se refiere.


¡Libros que Llegan! Okorafor, «No son molinos», Cozzens y más

¡Ya estamos de vuelta! Tras el follón navideño y toda la juerga de distribución de estas semanas ya hemos empezado a recibir novedades. Estas cosas al final parecen no acabar de saberse nunca. Pero bueno, esto significa que ya estamos otra vez en las mismas y que vamos a ir viendo todas esas novedades que a finales de año parecen haberse olvidado y que sirven para sobrellevar el siempre duro primer trimestre del año. Porque hasta que se acerque el Día del Libro veréis vosotros las risas. En fin. Olvidemos todo eso que para lo que estamos aquí es para hablar de novedades y decir, por tanto, aquello de…

¡Que entre la pila!

Binti de Nnedi Okorafor, ed. Crononauta

Dar la bienvenida a una nueva editorial es siempre alegre. Si lo hace como Crononauta trayendo una obra de Nnedi Okorafor que mezcla la necesidad del viaje para mejorar el conocimiento con el choque que supone tanto dejar atrás lo que para uno era familiar como enfrentarse a los prejuicios y problemas del nuevo lugar. Y un peligro ajeno alienígena, eso además. Una pequeña gran obra, una autora a punto para descubrir y todos nuestros parabienes. Además, ¿habéis visto qué portadón?

La tierra llora de Peter Cozzens, ed. Desperta Ferro

Las historias de la conquista del Oeste desde el punto de vista de las tribus indias suelen ser desoladoras. Esta, además, es muy completa. Una obra de divulgación histórica, una narración del avance, los problemas y las luchas y, por supuesto, un relato del enfrentamiento y exterminio de una población a manos de otra que acaba siendo -por supuesto- desoladora. Otro gran título en una editorial histórica estupenda.

No son molinos de VV.AA., ed. Cerbero

Otro paso en la Estrategia de Dominación Mundial de Cerbero. Antología con multiplicidad de voces y de excusa Lo Rural. Cierto es que, a ratos, pareciera que Lo Rural es un único tipo de ambientación y personajes. Pero bueno, vayamos poco a poco.

El harén del Tibidabo de Andreu Martín, ed. Alrevés

¡Andreu Martín! Siempre es una alegría ver que sigue publicando novelas criminales, sean de lo que sean. Esta obra reúne todo el sabor del pulp setentero español y lo mismo te saca -con abundancia- un burdel y sus alrededores que frisa con el fantaterror y sus sectas satánicas, sacrificios humanos y vudú. No es el más actual de los temas o los estilos pero que me aspen si no ha sabido mantener su muy peculiar encanto.

Carne para la eternidad de Robert W. Chambers y H. Carrington, ed. Pulpture

Hablando de otros tiempos, sigue la nueva colección de Pulpture con otra recuperación interesante, en este caso con Momias de fondo y dos relatos, cada uno de un autor distinto: Una historia bien clásica en La bella durmiente de Saïs de Robert Williams Chambers y una inesperada obra teatral  Zenobia: un sueño del antiguo Egipto de Hereward Carrington. Historias muy clásicas para una colección prometedora.

– El legado de los espías de John le Carré, ed. Planeta 

Vuelve le Carré con sus historias de espías, esta vez intentando reubicarse en unos nuevos tiempos en los que comienza a parecer que la caída del muro no ha supuesto un fin de su trabajo sino una reconfiguración mutante en la que la actual generación, mucho más tecnológica y menos paciente, se enfrenta a un problema de aquel pasado que lleva a rescatar a uno de los personajes clásicos de le Carré para enfrentar y casi oponer ambos modelos de espionaje vistos desde la actualidad.

Negro como el mar de Mary Higgins Clark, ed. Plaza & Janés

¡Otro regreso! Parece que a esta dama del crimen no se le acaba nunca el fuelle. Y si bien sus intrigas siguen siendo tan sencillas como el día en que empezaron, y estas nuevas portadas parecen toda una declaración de intenciones, no hay duda de que saben lo que su público reclama: Robos de joyas, muertes entre las clases sociales más alta y un entorno tan cerrado como puede ser un crucero. ¡Nunca subestiméis los años de recorrido de esta profesional del crimen!

¡Y eso es todo por ahora! Como veis hemos empezado con tranquilidad. Casi mejor. Aunque ya vamos viendo llegar la próxima semana algunos títulos y autores notables como Vonnegut, Vollmann, Salem, Desjardin, Padura, la hilarante El asesinato de mi tía de Richard Hull, El chef cabreado de Anthony Warner o las recuperaciones de Kurkov y Ford. Además del esperado debut de otra de esas pequeñas editoriales que tanto nos alegran: Carmot Press, que nos va a traer la corrosiva Bienvenidos a Dietland de Sarai Walker. Pero lo más importante es que ya estamos otra vez en marcha. Así que vamos a ir leyendo lo que ha llegado esta semana, y el acumulado tras los regalos vacacionales, y a esperar al desarrollo de lo que tenga que pasar. Y lo haremos despidiéndonos, como siempre, con un ¡Nos leemos!


Anda que vaya semana de estrenos que parecen reposiciones. Como Burden of Truth (CA), serie de la que me costaría decir algo sin añadir antes algo peor. Por ejemplo, en un momento determinado dejan claro que no es una serie anti-vacunas. Que bien ¿eh? Una abogada con un futuro prometedor lo tira todo por la borda y acaba en un pueblecito ayudando a unas chicas enfermas en una gran batalla blablabla. Creo que he visto tantas versiones de esta historia que alguna hasta se ha llevado el ÓscarTM. Aquí, sin embargo, suficiente será con que no les toque pagar el catering, porque a un desarrollo previsible y ramplón se unen interpretaciones planas y unos giros que logran que cada vez parezca más un telefilme. No es tanto que no vea un motivo para esta serie como que me cuesta entender la necesidad de emitirla.

Los galeses de la S4C han hecho a medias con la BBC este Craith (O) (G) que se llamará Hidden cuando lo estrenen los otros en otro idioma. Sí, está ahora mismo en galeses. Mira, yo qué sé. Pero me parece bien. Lo de que hagan co-producciones en idiomas co-oficiales, digo. De manera que luego pueda verse en todo el país, esta vez en inglés. Porque luego lo que ofrecen es un poco ese lugar común del British Noir. Pueblecito, joven muerta, secretos, paisajes… Si creéis que están intentando hacer otro Broadchurch o aprovechar el tirón de Y Gwyll/ Hinterland no se me ocurre cómo podría disuadiros de ello. El norte de Gales sale bonito, eso también.

Ufff… Hard Sun (UK). ¿Echabais de menos esas series inglesas en las que hay un secreto secretoso de índole pseudo-ecológico/ apocalíptico y gente matando a otra gente y mucha gente corriendo de un lado para otro? ¿Son, quizá, limitadas las ideas de las series británicas y tienen que repetirlas una y otra vez? En fin. Aquí tenemos esta, a mayor gloria de Agyness Deyn -que psé- y de Jim Sturgess -que si fuera más genérico no tendría ni rostro-, de la que lo mejor que puedo deciros es que lo mismo necesitáis una serie a la que no prestar atención mientras se está haciendo la plancha o algo así. Y, mira, para que esté de fondo y no tener que preocuparte pues lo mismo te da NCSI que esto. Si total.

Estoy completamente seguro de que con Kiri (UK) se está intentando hacer algo diferente. Jack Thorne suele tener una idea de lo que quiere y esa aproximación de cuatro personajes y cuatro capítulos parece prometer algún tipo de juego rotatorio. Eso y un reparto estupendo y entregado, especialmente con Sarah Lancashiremasomenos– al frente de la parte actoral que a estas alturas parece ya toda una garantía, deberían haber permitido que esta historia sobre crimen, raza, clases y servicios sociales fuera un bombazo. Pero no acaba de funcionar. Quizá porque Lancashire tiene que hacer simpático un personaje muy poco creíble -o, mejor, con unas circunstancias de trabajo muy poco creíbles- o porque las discusiones sobre raza y demás parecen realizadas por alguien que no ha sido directamente afectado por ellas, o porque estamos de niños desaparecidos un tanto aburridos, o a saber por qué. Pero, incluso teniendo en cuenta que es la mejor de la semana, sigue siendo una lástima. Se adivina con facilidad que el potencial es mucho mayor que su resultado.

Si algo deja claro el primero de My Next Guest Needs No Introduction (USA), programa de entrevistas -o algo- mensual que llevará a cabo David Letterman con invitados muy muy muy famosos es que… Bueno. Que Letterman está oxidado. Ya la última temporada de su programa estaba claro que Letterman pasaba en canoa pero que ahora que le han puesto esto el trabajo que realice sea tan limitado… Como, además, el invitado es rápido, ocurrente y divertido su aparente decaimiento se acentúa más aún. Y si tenemos en cuenta que el susodicho invitado no es un cómico o un escritor o algo similar sino Barack Obama… pues el resultado de todo esto -al margen de lo mal organizado del segmento pregrabado interrumpiéndose con la entrevista- es que más te vale que te interese mucho lo que tiene que decir la persona entrevistada, porque como tengas intención de verlo por el programa en sí puedes acabar tumbado en el suelo. (Por supuesto también está la cuestión de qué pasará si el invitado del mes es expuesto, pero teniendo en cuenta el pasado del propio Letterman no creo que Netflix, que parece que los atrae, tenga problema alguno)

Termina esta semana de estrenos británicos que suenan a ya vistos con Next of Kin (UK) en la ITV. Una historia de familia con posibles lazos terrroristas y blablabla por culpa de los prejuicios racistas y blablablabla y una mujer en el centro que no entiende lo que pasa y ve cómo es juzgada ella y su familia por blablabla. Tiene la (enorme) suerte de que esa mujer es Archie Panjabi y que el reparto de secundarios tiene a gente tan sólida como Jack Davenport o a auténticas leyendas como Shabana Azmi. Son ellos los que les salvan las castañas a Paul RutmanNatasha Narayan, y el motivo para darle uno o dos capítulos más como oportunidad. Pero como no cambien las cosas tampoco mucho más, la verdad.


Parece que el comienzo de año ha llegado con fuerza, más de media docena de series, algunas con nombres más que reconocibles. Como esta 9-1-1 (USA), que tira con fuerza de tener a Ryan Murphy como productor. Pese a que Murphy sea co-creador, junto a su viejo compañero de correrías Brad Falchuk, la responsabilidad como showrunner será para Tim Minear, otro viejo conocido de los seguidores de Murphy. Así que al final todo queda en casa, y se nota. Porque lo que no deja de ser una de esas series tradicionales con equipos de emergencias -si queréis, un Chicago, si preferís algo más concreto, un Third Watch– se beneficia tanto de esa mirada extraña que vimos en Nip/Tuck como de un reparto muy por encima de lo que este tipo de programas suele tener. Con una Connie Britton como narradora y personaje -pero tan desligada del resto que uno no puede dejar de sospechar que está haciendo un Eric Roberts-, con Peter KrauseAngela Bassett (como cabezas respectivas de los bomberos y los policías), y con un reparto de secundarios tan brillante que tiene entre ellos Aisha Hinds, Kenneth Choi o Rockmond Dunbar. Incluso el resident beefcake es medianamente competente -y viene de Into the Badlands– así que parece que vamos a tener un Más de lo mismo pero perfectamente actuado y con algún toque de originalidad. Veremos lo que tarda en explotar el murphysmo y enloquecer del todo, que ahí es cuando podremos empezar a recomendarla.

Poco que decir, y no muy bueno, de Alone Together (USA). Enésimo intento de la historia de dos tipos cuasi-repugnantes pero amigos que intentan sobrevivir los días blablabla. Me alegra que las cadenas den oportunidades a cómicos menos conocidos y todas esas cosas, pero la verdad es que espero que intentan ofrecer un algo. Cualquier algo. Algo algo.

Hablando de viejos conocidos, con Derry Girls (UK) tenemos otra de esas series memorialistas de intención cómica, que esta vez se centran en la Irlanda del Norte de los noventa, con todo lo que ello significa. El trabajo de Lisa McGee de hacer una mezcla biográfica y cómica funciona a medias, está claro que los personajes están afectuosamente sacados de su pasado, pero el interés en las tramas es mínimo y el humor se supone que funcionará por contexto o algo. No es que resulte irritante, ni mucho menos, pero está muy lejos de poderse recomendar… excepto a los que quieran recordar aquella época, si es que alguno hay.

Es curioso como Girlfriends (UK) -nada que ver con el clásico de FOX de los ’00- se pasa prometiendo algo todo el piloto que no parece que acabe de cumplir. Posiblemente porque están solo presentando a los personajes y porque la cantidad de cosas dramáticas que suceden en esta presentación, supongo que para justificar la reunión de sus personajes centrales, hunden cualquier intento de que las partes medianamente cómicas funcionen. Sobre todo si la idea de comedia es alguien cayéndose al suelo resbalándose, y cubriéndose, de mierda de gato. De modo que por mucho interés que pudiera tener no hay nada que me llame para darle una segunda oportunidad. Bueno, miento, las tres actrices principales, especialmente la siempre brillante Miranda Richardson, pero tampoco tengo nada malo que decir de Zoë Wanamaker y Phyllis Logan, demuestran su buen hacer, y los secundarios se defienden con mayor o menor fortuna. Es un placer, como siempre, ver a Anthony Head. Y supongo que habrá gente que se alegre de ver a Matthew Lewis, aunque creo que para todo el trabajo que tenía delante es de los que menos trabajan. En cualquier caso, Kay Mellor ha dejado un tanto tirada su serie con este inicio. Espero que mejore en próximos capítulos, pero mucho me van a tener que insistir en su mejoría.

Para mi sorpresa Grown-ish (USA) está bien. Spin-off de ese Black-Ish que nunca ha logrado convencerme -con Larry Wilmore de por medio era inevitable que me pareciera una serie hecha para blancos, y Anthony Anderson sobreactúa- y pese a un inicio de episodio que parecía prometer precisamente ese más de lo mismo el cambio de estilo es rápidamente agradecido. Es decir, sigue sin ser demasiado original por no decir otra cosa, sobre todo porque está muy clara que la inspiración es A Different World, porque eso salió muy bien para su actriz principal la última vez, sí. Igual que es obvio que han tomado notas de Community porque por supuesto. Por suerte logra funcionar masomenos. Es decir, hay cosas que sobran mucho -especialmente otro de esos enlaces con la serie principal en forma del profesor de la clase que reúne a los personajes- y otras parecen menos interesadas en crear momentos dramáticos que en acercarnos a un Very Special Episode. Pero, oye, lo mismo logran que crezca por el lado bueno, y aunque Chris Parnell no sea Jim Rash sí es Chris Parnell. Así que un par de capítulos más para ver por dónde tira le puedo dar.

Más problemas de pilotos en LA to Vegas (USA). Presentación de personajes pero sin que quede muy claro cómo van a lograr que no vaya a resultar reiterativo cada semana cuando ya en este están repitiendo chistes. Quizá con la esperanza de que funcionen por acumulación. Y sí, hay algún actor esforzándose -está claro que Dylan McDermott está disfrutando mucho de su papel. Me pregunto qué estará haciendo Dermot Mulroney-, y que este tipo de historias nos ha dejado grandes comedias en el pasado, pero en casos muy extraños como The John Larroquette Show. En fin, el resultado es un batiburrillo. Imagino que quizá puede acabar funcionando. Lo que no sé es ni cuándo ni si la serie aguantará tanto.

Esta es fácil: No sé me ocurre a quién le pudo parecer que Laff Mobb’s Laff Tracks (USA) era una buena idea. Reconstruir las historias que cuentan los cómicos de stand-up no como narraciones sino como una suerte de piezas cortas teatrales -ni a entremeses llegan- mientras escuchamos sus historias, como si no se fiaran ni de una narración tradicional ni de que tengamos imaginación suficiente. y esta vez no han ni utilizado stop-motion. Una elección fallida en todos los aspecto.

Terminamos para bien con McMafia (UK). Uno de esos dramas de prestigio con mucha violencia, diversidad de escenarios y mucha intriga y drama y tal. Una historia que parece hecha para el gran público, porque aún conservando muchos elementos oscuros y mucho gusto por el uso de idiomas con subtítulos y todo eso que se supone que el Gran Público rehuye, su complejidad es tirando a lineal, se subrayan discretamente algunos aspectos y explicaciones, e incluso la oscuridad está a un nivel mucho más soportable que, por seguir en las historias de mafia, lo que hace décadas mostraban en La Piovra. Pero todo muy bonito, muy bien actuado, con actores aceptablemente guapos y blablabla. Una buena manera de pasar el rato, que deja un cierto interés en saber por dónde van a tirar… aunque tampoco mucho. Así que al final parece que han logrado algo tan poco probable como hacer que una serie sobre la mafia sea, fundamentalmente, una serie agradable.


Los premios: El Sark de Oro Tv 2017

Hecho el repaso del año vamos a hablar un poco más de las dos series que han merecido los premios opinión de quien esto escribe. Así que lo que toca ahora es… ¡la explicación de todos los años!

Como cada año he de señalar que el criterio para el premio es tan sencillo o complicado como el mío propio. De entre todas las series nuevas que veo -es decir, que no me quedo solo en el piloto sino que continúo con ellas hasta su final de temporada o, como poco, su hiato de media temporada- elijo aquellas que más me han gustado. Como veis el único miembro del jurado con el que me tengo que poner de acuerdo soy yo. De modo que paso a indicar cuales son estos ganadores de tan simbólico galardón y cuáles han sido los motivos. (Y, por si alguien se lo pregunta, aquí están las listas de Sark de Plata y Oro Tv pasados. Desde que comenzó ElReceptor allá por 2009 en Libro de Notas hemos tenido Sark de Plata y Sark de Oro. Por orden de aparición los Sark de Plata han ido para: Misfits, Justified, Revenge, Bullet in the Face, Sleepy Hollow, Jane the Virgin, Agent Carter y Atlanta.  Siguiendo ese mismo orden, los de Oro han recaído en: Better off Ted, Louie, SPY, Moone Boy, The Americans, Inside Nº.9, UnREAL y American Crime Story: The People v. O. J.. ¡Mucho más organizadito ahora!)

Tras esta debida precaución vamos a ello. Venga el redoble.

Sark de Plata Tv para…

Strong Woman Do Bong-soon

En un año con tanta variedad y posibilidades dentro de la comedia, como decía en el repaso, y con un par de series interesantes en drama o en animación -ya, ya sé que no es un género- sin embargo lo que ha conquistado el segundo puesto y mi corazón es más muestra de cómo están llegando de manera regular y accesible series no anglo-europeas gracias a los portales de streaming. Strong Woman Do Bong-soon -aunque sea como ejemplo no de ella misma sino de las múltiples series coreanas que hemos podido ver, ahora sí, por lo legal- nos muestra, además, los parecidos y diferencias con los modelos cercanos. Por un lado tienen muy poco problema en mezclar narrativas y tirar por donde les da la gana, organizando muchas veces escenas en las que en lugar de diálogos vagos se nos muestran cosas. Cosas que no nos han contextualizado aún y que tardaremos un tiempo en comprender. Por el otro, la duración. Capítulos de una hora o un poco más. Sí, la duración es -generalmente- excesiva, no, no es algo que solo ocurra en España. Pero lo que tiene, sobre todo, es mucho humor y desparpajo, mucha capacidad para liar y desliar tramas, una idea central: Una mujer -y aquí ya hay que hacer un OJO porque pese a la edad la serie tiene muy claro que es Woman, no se apoya en ella para justificar un Girl– con superfuerza, una serie de extrañas amenazas a su alrededor, una familia peculiar y una mezcla de trabajo y colaboración con la policía que es tan diferente que la serie parece terminar dos capítulos antes de su final. En resumen, una de las series más divertidas y originales del año. Un auténtico placer esta oportunidad de decir que no solo ha sido algo distinto, también ha sido algo interesante.

Sark de Oro Tv para…

Claws

Pero mi serie del año está mucho mucho más clara. Tan clara que hace un par de meses me llamaron la atención por estar comparando muchas otras novedades con esta. Se había convertido de manera inadvertida en la serie con la que medía los esfuerzos por mezclar lo lógico y lo caótico, por meter giros que son puro locurón, por mezclar diferentes sabores de género negro sin que venga mucho al caso, por promover una idea de sororidad fuerte pero falible, por lograr que la inclusión de diversidades múltiples parezca hasta sencillo y, en general, por haber logrado crear una serie que es su propio ecosistema y en el que uno puede encontrarse desde ese alucinante funeral del segundo capítulo -claro candidato a cualquier momento del año que se me ocurra- hasta el ejercicio interpretativo de Carrie Preston de lograr que comerse una cupcake lentamente sea amenazante. Porque, esa es otra, vaya reparto han logrado reunir aquí: Niecy Nash, Carrie Preston, Jenn Luon, Judy Reyes y Karrueche Tran están superiores. Jack Kesy, Dean Norris y Evan Daigle están magníficos. Jason Antoon y Harold Perrineau logran sacar adelante papeles un poco más estereotipados. Las apariciones ocasionales de Andrea Sooch, Jane Adams o Dale Dickey son titánicas. Y si, en general, la serie es una completa locura en la que son capaces de meter incluso números musicales – en serio, hay hasta un número musical acuático con Don’t leave me this way de Thelma Houston–  y que logra salir con bien de todo ello. Hay que aprovechar esos momentos en los que alguien decide hacer una serie con todo lo que nos gusta porque nunca sabes ni lo que durará ni si decidirán hacerle cambios. De momento lo que sí puedo decir es que esta es, muy claramente, mi serie favorita de este año. Y que no puedo esperar a que vuelva cuanto antes, a ver qué nuevas chifladuras se les han ocurrido.

Y, un año más, esto es todo. Ponemos el contador a cero, empiezo a apuntar cosas para los Pilotos Deathmatch y ya veremos dentro de un año con qué nos encontramos.


Repaso televisivo a 2017: El Sark de Oro Tv

No fue el peor de los años. No fue el mejor de los años. Pero ha sido un año. Como pasa con los libros, este año el repaso a las novedades va a ser más sencillo gracias a que a los Pilotos Deathmatch One Shot para ir llevando al día las anotaciones y que luego se me escapen menos programas.

Gracias a estos repasos y a la posibilidad de verlo como un todo general hemos podido observar cosas en globalidad. Podríamos decir que fue el año en el que Netflix recuperó el Mystery Science Theatre 3000, para no ofrecerlo luego a todo el mundo. Pero las recuperaciones han sido una de las constantes. Cómo  casi siempre. Hemos tenido casi más suerte con los regresos -especialmente los británicos. Más Inside Nº 9 (con un magnífico capítulo karaoke), No Offence o el final de Broadchurch– pero también con el desastre que han resultado los viajes temporales como tema central de series generalistas. La única renovación fue un ejemplo  de ese ¡Las divertidas aventuras de la NBC!, más ocupada en dejar que Greenblatt haga de las suyas, como ese regreso de Will & Grace que se ha convertido en un éxito. Claro que tampoco es que las series de superhéroes hayan ido a mucho mejor, que les pregunten a los Inhumanos. Esperemos que el giro hacia el ejército que han dado este año acabe con fortuna similar. Porque luego las grandes cadenas se preguntan qué es  lo que les ha podido estar fallando. Y no  acaban de verlo claro. 

Regresos hemos tenido en forma digital para la CBS con The Good Fight y Star Trek: Discovery. Nuevas versiones de viejas series. (Lo de Star Trek con el añadido de que la FOX con The Orville y un capítulo de Black Mirror en su nueva temporada han intentado recapturar su interés.) Eso cuando no estaban intentando recapturar contextos como Riverdale ha hecho con Archie. O darle nuevas temporadas, algo que en 2017 sólo ha funcionado con Twin Peaks. Y porque Lynch es Lynch y ya sabes lo que te puedes esperar.
Un año que nos ha traído una nueva versión también de The Great British Bake Off que ha quedado de lo más descafeinado. Menos mal que los británicos nos han traído también a los Armchair Detectives. Pero ese es otro tema. Porque, por concluir ese repaso de lo que ya teníamos, hemos tenido la mala suerte de ver el final -quien sabe por cuánto tiempo- del Review estadounidense. Y la buena de la marcha -esperemos que por mucho tiempo- de Moffat de Doctor Who.
Aunque si tuviera que quedarme con un regreso sería el de Ducktales. Con mucha más decisión de ofrecernos variedad y de usar las propias referencias a la historia de pagos y a la cultura popular.
También brillante ha sido la revisión de Norman Lear de One Day at a Time, capaz de ofrecer algo muy distinto y, a la vez de meter nuevos problemas y preocupaciones. Además, claro, de traernos de vuelta a Rita Moreno, que siempre es de agradecer.
Pero acerquemos más a las novedades con aquellas que eran adaptaciones más o menos fieles. Strike ha sido la adaptación de dos buenas novelas detectivescas en ese formato tan británico de las miniseries con capítulos con duración de películas. Philip K. Dick’s Electric Dreams ha hecho lo propio con varios relatos de anticipación. Aunque posiblemente el mejor en este campo haya sido Legión, que a partir del personaje de los cómics de Marvel supo montar una historia razonablemente original. Claro que eso fue antes de que Disney comprara FOX, pero no dudo que les dejarán hacer en próximas temporadas.
Y hablando de esta compra, también FX y FXX de van para ellos. Habrá que ver cómo se lo toma Ryan Murphy, que ha tenido una temporada movida y muy política en su American Horror Story, pero que, sobre todo, ha conseguido otro de los grandes éxitos de la temporada. Esa adaptación del hecho real basado en la rivalidad, vamos: Feud. Una obra de actrices que muestran el buen hacer del productor.
Aunque si de dos autores tuviéramos que hablar sería sin duda de Margaret Atwood y Stephen King. La primera ha hecho un gran impacto con The Handmaid’s Tales. Y repetir con buen éxito con la coproducción Alias Grace. En cuanto a King, ha tenido de todo este año. Igual que en cine. Ha visto adaptaciones espantosas como The Mist y aceptables como Mr. Mercedes, aunque cierto es que ninguna de ellas, ni tampoco 1922, ni Gerald’s Game, han logrado replicar el éxito cinematográfico de It. Pero parece que tendremos adaptaciones suyas para una temporada.
Por suerte también hemos tenido novedades interesantes. En un año con series agradables sin más como Imposters, series que parecían que darían para más como  Harlots o locurones que poco más aportan como Blood Drive, ha habido espacio para unas pocas series notables.
Además denlas premiadas, a las que ya llegaremos, ha sido un año el el que la comedia nos ha ofrecido la brillante e incómoda I’m Sorry. También Trial & Error, parodia del true crime y los juicios que no debería funcionar pero lo hace. La comedia amable política de The Mayor. El excepcional locurón de Blazing Transfer Students Reborn y, sobre todo, el buen hacer de The Marvelous Mrs Maisel.
La nueva serie de Amy Sherman-Palladino no solo ha sido la única serie nueva del año de la subsección vidas históricas de cómicos que ha funcionado. También lo ha hecho logrando a la vez ser amable y reivindicativa y centrarse en la comedia como tema pero también en los personajes.

Así que ya está bien de dar vueltas y hablar de unos y otros y vamos a por aquello a por lo que venís. Digamos ya aquello de: Los ganadores de los Sark de Oro TV 2017 son…