¡Libros que Llegan! Block, «Los casos de Horace Rumpole, abogado», Gass y más

¡Vaya semana! Parecía que febrero no sería el mejor momento posible para una de estas y resulta que de la nada nos hemos encontrado con varios grandes lanzamientos y relanzamientos. Para ser un mes tan tranquilo como suele ser el encontrarnos con libros como estos resulta toda una sorpresa. Pero aquí están, así que no os retraso más que tenemos mucho por delante:

¡Que entre la pila!

Los casos de Horace Rumpole, abogado de John Mortimer, ed. Impedimenta

Cuando hace unos años se publicó en Asteroide una de las novelas de John Mortimer mencioné esta serie de Horace Rumpole como la obra más recordada de su autor. Sobre todo por su magnífico éxito televisivo que antecedió a la aparición de los libros. Es lo bueno de que Mortimer pudiera hacer ambas cosas. Rumpole se convirtió en el ejemplo de abogado televisivo británico, una mitad socarrón y humorístico, siempre metido en casos estrafalarios y con inesperados problemas, en el otro un abogado razonablemente capaz, que «Nunca alega culpabilidad» y que es el preferido de esos pequeños criminales. No sé qué más necesito deciros, pero si os interesa un mínimo el género judicial -bien por la parte de un poco de intriga o por el humor- os recomiendo mucho esta obra.

En medio de la muerte de Lawrence Block, ed. RBA

Lawrence Block es uno de esos autores de novelas negra que es imprescindible reivindicar en cada oportunidad. No solo tenemos la fortuna de que aún esté vivo y escribiendo, también estamos hablando de un clásico por derecho propio que ha creado todo tipo de personajes y se ha movido en todo tipo de ambientes. Ha hecho pulp, ha hecho spicy, ha hecho mystery humorístico y una serie excepcional de unas pocas obras sobre un asesino a sueldo. Y, probablemente aquello por lo que sea recordado -siempre el camino más fácil-, ha hecho esta serie de Matthew Scudder, un hardboiled de toda la vida, la serie de novelas en la que se encuentra Ocho millones de maneras de morir y que RBA está intentando publicar. Así que esta, la tercera novela de una larga saga que ya casi lleva veinte, es una oportunidad tan buena como otra cualquiera para probar. Y, por supuesto, de celebrar a Lawrence Block. Se lo merece.

En el corazón del corazón del país de William Gass, ed. La Navaja Suiza

Uno de los grandes narradores estadounidenses dentro de las corrientes vanguardistas, en medio de esa línea que une a Faulkner con Ozick, Gass es un autor que tiende a lo experimental  y que forma un cuarteto de grandes experimentadores en la literatura estadounidense (con Gaddis, Barth y Coover) imprescindibles para entender como a partir de sus creaciones se han logrado moderaciones asumidas. No se trata de asustar a nadie aquí, menos aún cuando nos encontramos con una editorial que acaba de publicar su primer volumen recuperando un recopilatorio de algunas piezas de tamaño no muy largo. Así que ante cualquier curiosidad como lector que se pueda tener resulta bastante recomendable echarle un ojo.

El bazar de los malos sueños de Stephen King, ed. Plaza & Janés

Vuelve King en su versión ‘relatos cortos’. Dado que quien esto escribe prefiere al King autor de relatos al autor de novelas (aunque mucho más al autor de ensayo, pero ese es otro tema) y que se trata de una colección de relatos nuevos. Personalmente no necesito mucho más, no es que vaya a sorprendernos demasiado a estas alturas pero la mano forjadora es maestra.

Las aventuras agrícolas de un cockney de Virginia Woolf con ilustraciones de Maite Gurrutxaga, ed. Nórdica

Es curioso cómo se puede acabar publicando relatos escritos durante la temprana juventud (en serio, 10 y 13 años) si el autor es suficientemente conocido. En este caso ayudan las ilustraciones, por supuesto, que le dan un aspecto también diferente a lo esperado. Podemos considerar que es una oportunidad de conocer algo -la editorial dice que inédito- de una gran autora. Por poder.

Cine cómico español 1950-1961 de Carlos Aguilar, ed. Desfiladero

La recuperación de la historia del cine -español en este caso- centrándose en una década y un género concreto con el beneficio de contar con un autor que lo conoce a la perfección y que puede aportar documentación que complementa el volumen. Una estupenda noticia.

Café amargo de Simonetta Agnello Hornby, ed. Tusquets

Triángulo amoroso y retrato de una Italia que vería el ascenso del fascismo y después la guerra, una nueva narración de Agnello Hornby relatando a dos niveles la historia de su país.

Una temporada en Tinker Creek de Annie Dillard, ed. Errata Naturae

Parece que nunca tenemos suficientes libros de irse al campo, ¿verdad?

En la tierra de los santos y los poetas de Alfredo Panzini, ed. Ardicia

Más Italia, esta vez en bicicleta, facilitado un libro de viajes e historias reposada y reflexiva.

En un bosque muy oscuro de Ruth Ware, ed. RBA

Una mujer recibe una invitación de una amiga, un recuerdo de un pasado que pensaba superado pero que seguía ahí  al que ahora piensa regresar para demostrar que lo ha superado. Imaginad cómo puede ir sucediéndose en resto de acontecimientos en lo que está claro que no era una buena idea para comenzar.

Los sauces de Algernon Blackwood, ed. Hermida

En las apenas cien páginas de esta novela Blackwood logra una de sus obras maestras, como casi siempre en él gracias a la contraposición entre sus contemporáneos y lo que había antes de que hubiera algo, esa suerte de existencia preternatural que sale no tanto de fuera de la civilización como de recordarle que da igual que intenten mostrarse como superiores.

Toda su obra de ciencia ficción (Vol. 1) de V. A. Carter, ed. Pulpture

Las primeras seis obras de uno de los pilares fundamentales del bolsilibro español en lo que a ciencia ficción se refiere, luchadores del espacio en la serie del mismo nombre que nos sirve de lectura tanto como de recordatorio.

América alucinada de Betina González, ed. Tusquets

Parece que el regreso al campo también sirve para hablar de cosas más extrañas, como esta mezcla entre el capitalismo, la búsqueda de la tranquilidad rural y los sucesos extraños que a veces parecen los más normales de todo.

Mujer en punto cero de Nawal El Saadawi, ed. Capitán Swing

Pese a la portada, recuperar esta obra de Nawāl as-Saʿdāwī permite ofrecernos de nuevo al oportunidad de leer sobre la historia de una mujer en la cárcel, cómo terminó allí, por qué, cómo es ahora su vida. Una multitud de historias alrededor de una persona eternamente oprimida hasta que no pudo soportarlo más.

Océano de sonido de David Topp, ed. Caja Negra

La música como hipertextualidad es lo que nos presenta Toop. Las uniones, conexiones y separaciones en la música desde finales del S XIX en adelante, mostrando las uniones y reverberaciones que la música ha logrado al poder acercar tradiciones de diferentes partes del globo y estilos contrapuestos.

Esperando a Mister Bojangles de Olivier Bourdeaut, ed. Salamandra

Una apuesta editorial con una familia que vive huyendo de la realidad todo lo que puede.

Media vida de Care Santos, ed. Destino

Esto más que apuesta es Premio Nadal, pero vaya.

La química de Stephenie Meyer, ed. Suma

Sí, es ella. Sí, ha sacado un nuevo libro. Y… ahm… eso.

Pasteles sin horno de Joanna Farrow, ed. Blume

Bastante más interesante de lo que «sin horno», o la idea de ofrecer alternativas «vegano», o «sin gluten» o «sin azúcar» puede parecer. Los postres son fundamentalmente fríos -claro- pero ingeniosos y, desde luego, con muy buen aspecto.

El pájaro de fuego de Alexander Afanásiev, adaptado por Sofía Rhei e ilustrado por Iratxe López de Munáin, ed. Nevsky Prospects

Nevsky se lanza a un salto con tirabuzón: álbumes infantiles adaptando clásicos que, además, son bilingües. Así que la adaptación, la historia y todo lo demás van siendo problemas a solucionar para poder llegar a la mayor cantidad de público posible. Algo que logran solventar al menos en este primer álbum en el que la historia clásica de El pájaro de fuego es reinterpretada por Sofia Rhei.

Encontramos un sombrero de Jon Klassen, ed. Milrazones

Con un estilo sintético, intentando aprovechar la sencillez sin llegar a caer nunca en la simplicidad, esta historia de dos tortugas y un sombrero puede parecer algo parca y falta de color pero tiene un fondo inesperadamente divertido en la discusión que el encuentro propicia entre ambas.

El gran, gran, gran dinosaurio de Richard Byrne, ed. Jaguar

Un libro para aprender a compartir que se beneficia de unos dibujos estupendo y una narración magnífica para expandir una anécdota hasta una lección.

La increiblemente alucinante historia de Marcial, el niño normal de José Fragoso, ed. Narval Editores

La portada no dice mucho pero una vez se ve por dentro encuentras una historia sencilla y estupenda sobre un chaval descubriendo la imaginación y transformando con ella las ilustraciones.

Matilde de Sozapato (Sofía Zapata Ochoa), ed. Kalandraka

Terminamos con una obra sin palabras que sigue a una niña decidia a poner algo de color en un mundo gris con sus pinturas.

Pues ya está. Libros infantiles, recuperaciones, lanzamiento de apuestas y tanto más. Parece mentira que estemos en febrero. A ratos casi me da pena, muchos de estos libros tendrían una oportunidad en las listas de final de año si la gente que los lee ahora pudiera recordar lo que han hecho con más de seis meses de distancia. Pero bueno, lo importante es que seguimos teniendo variedad y calidad. Y que también la semana próxima habrá cosas: White, Soseki, Vonnegut, Kerrigan, McEwan, Saer e incluso Dylan, son algunos de los apellidos que veremos desfilar. Está siendo un febrero de lo más animado. Pero bueno, eso será la semana próxima, de momento tenemos todas las novedades que acabamos de ver por delante así que vamos a disfrutarlas y, hasta la semana próxima y como siempre ¡Nos leemos!


En la interminable cascada de volver a intentar algo que ya funcionó en el pasado que es casi una costumbre anual la FOX ha sumado esta semana 24: Legacy (USA) que intenta ser la versión corta y sin Bauer de una serie que ha sobrevivido durante años gracias a Bauer. Y si ya con él se veían las costuras sin él y sin el truco estirado del día solo el locurón puede salvarlo. Que no parece el caso. Así que, ¿qué sentido tiene adaptar algo así, para lograr solo la mediocridad? Ah, sí, por la gente que sigue por el nombre, claro. ¡Ah, el capitalismo básico!

Hablando de despropósitos: APB (USA) es una de esas series que hay que ver para creer que a alguien realmente le pareció buen idea. Tiene todas las manías neoliberales, de los drones a las apps, un montón de locas decisiones ideológicas como el apoyo a la policía privada frente a su ‘estatalismo’ -que no es estatal tanto como local en lo comunitario- y a un millonario hecho a si mismo y que cada vez que abre la boca parece que alguien ha leído a Rand hasta lograr que en su cabeza tenga sentido. No es que fuera de eso sea mucho mejor serie, que no lo es, pero la atrocidad ideológica logra superar a unos clichés tan gastados que hasta eligen como ciudad aa CHICAGO, no sea que la ciudad se quede sin representación policial en la pequeña pantalla. En fin, una historia que funciona mejor para realizarle un análisis cultural que para verla.

Como esta parece una semana de decisiones terribles desde Reino Unido han decidido estrenar The Good Karma Hospital (UK) una serie en la que bitánicos intentan salvar un hospital en La India, Una de las doctoras viene de UK y ha pedido el traslado por un asunto amoroso fallido, la otra es la directora ‘de facto’ del hospital al que acaba trasladada. Uno en el que no hay medios y hay que hacer la medicina con las manos, o algo igual de ridículo. La acumulación de colonialismo, escritura vaga y pintoresquismo orientalista podría tener un pase si al menos el vehículo mereciera la pena. Que tampoco.

Cuando pensabas que las cosas no podían empeorar llega la CNN con su documental The History of Comedy (USA) y te encuentras que los que le han puesto el nombre no deben de haberse visto la serie. O que pasan de todo. Por supuesto podríamos decir aquello de «Los modificadores, nuestros amigos» para señalar un hecho tan obvio como que en este documental sobre La historia de la comedia han decidido obviar… bueno… la parte histórica. Las referencias más antiguas llegan al siglo XIX y son siempre mínimas, cuando no cuestionables. Frases como «Con el vodevil por primera vez la comedia se convirtió en una industria» en los cinco primeros minutos dan ya la idea de que les da exactamente lo mismo no solo la historia fuera de Estados Unidos sino, incluso, cualquier otra representación sea en libros, en cómic o incluso en obras de teatro. Por supuesto esta y otras afirmaciones cuestionables -como el primer disco cómico grabado- ofrecidas como certezas tienen como finalidad ofrecer un discurso claro, que es de lo que va esto. Nada de historia o contexto histórico sino una serie de temas estructurados en tres o cuatro secciones distintas no necesariamente por orden histórica sino, digamos, por ideas afines o algo así. La verdad es que es complicado entender la organización decidida, pero tampoco es que el tema de este primer capítulo, que parece que podríamos resumir como el humor ofensivo o algo así, incluye el uso de palabrotas. Incluyendo, por supuesto, «Las siete palabras» de Carlin. Salvo que como la emite la CNN están tapadas con pitidos. Como muchas otras palabras durante el capítulo. Si alguien es capaz de encontrar una idea más loca que dedicar el primer capítulo a un tema en el que se tiene que tapar, a veces hasta rozar la parodia consciente, el mismo asunto que se discute… Que lo diga. Y si es esto -bueno, esto y más, que no he hablado de que solo aparecen expertos no-hombres blancos cuando el tema del que se habla es, precisamente, una persona de color. Podría haber dicho un hombre porque además, pero vamos a ir limitando las quejas.- si esto, digo, es lo que nos espera en el resto de capítulos de la serie el único motivo que se me ocurre para verla es, como tantas veces en este tipo de programas, el uso del archivo. Los documentalistas salvando el documental, una vez más.

Como no todo va a ser malo también hay cosas a medio hacer, como Imposters (USA), una farsa de timadores que parece realizada por alguien que pensaba que The Catch era demasiado seria. de modo que esta serie encantadora -de Bravo, por cierto- sobre alguien al que estafaron con una boda y un golpe realmente complicado no solo tiene cosas sacadas directamente de aquella -el uso de la reputación, el jefe ‘misterioso’- sino que la misma falta de plausibilidad en una historia que, sin embargo, salvan los actores a base de lo que solo se me ocurre definir como adorabilidad. Todo es una farsa, todo suena a falso, pero parece jugar con esa idea de comedia romántica agradable antes que con otras posibilidades de la trama por el lado criminal. Supongo que había un hueco y han buscado cubrirlo.

Posiblemente la estrella de la semana sea Legion (USA), con un piloto tan brillante que es difícil que pueda mantener el nivel. Un piloto que juega con la música –The Who y Rolling Stones son dos de los grupos de los que toman canciones-, con todos los aspectos de diseño – recordándonos a Utopia y a Fuller, aunque dejando claro que no es ninguno de los dos… bueno, más o menos claro- hasta el punto de que hay momentos en los que no sabes si están haciendo una referencia directa a Wes Anderson o si les ha quedado así porque intentan recuperar un mismo momento y sentimiento. (De manera, además, bastante correcta. El uso de la tecnología a todo nivel que aparece, ya sea de la cercana o de la de transportes, es elegantemente desdibujada para que mientras no sea necesario sacarlo en pantalla la sensación de una cierta atemporalidad con ecos de un momento concreto y casi de un país sirva de fondo). La trama en sí, y aquí comienzan los problemas, sirve tanto de planteamiento como conlleva ese problema de hacia dónde avanzará la serie, que en este piloto podría funcionar perfectamente como un telefilme.¿Podrá mantener el nivel, podrá seguir con una historia que cuenta poco y que ya ha liquidado la presentación de sus dos personajes principales y va a tener que empezar a aclarar cosas? ¿Podrá sobrevivir la serie al listón que ha marcado este piloto? No lo sé, pero espero -mucho y fuerte- que lo haga.

Parece que no hay semana sin una miniserie de tema masomenos histórico con los británicos, y esta le ha tocado a The Moorside (UK), como casi de costumbre en ellos es otro de esos crímenes célebres a los que tratan de ¿comprender? ¿explicar? mediante una dramatización de los hechos. Y… bueno… supongo que a los que les gustan estas cosas estarán contentos. Me temo que yo no tengo mucho más que aportar.

Por suerte Nella the Princess Knight (USA) es menos habitual. Sin duda es una serie para preescolares -y no sé si sería capaz de verme mucho más allá de un episodio- pero es una serie que además de los animales, y las canciones y los colores y una animación discutible tiene a una protagonista femenina que se transforma en caballero sin dejar de ser ella misma, a un buen montón de secundarios que juegan a la vez a traer diversidad y a funcionar de manera que pueda servir tanto para hacer el tonto como para tocar temas cuando no se están comportando bien, y que, en general, parece el resultado del esfuerzo de ofrecer algo dentro de lo habitual pero que demuestre cómo se pueden estirar los bordes para que el resultado sea un impulso positivo. Y canciones como la de abajo, claro.

Terminamos con otra creación agradable, si por agradable podemos entender una serie de abogados en la que es difícil explicar por qué el personaje principal no se ha suicidado aún. Y es que aunque Newton’s Law (AU) sea muy amable en su forma de enfocar los problemas y busque a personajes fáciles de querer y con traspiés comprensibles lo que acabas teniendo es una sobredosis de problemas para una sola persona que ve cómo su carrera no acaba de funcionar, su vida amorosa está destrozada y la gente a su alrededor en el mejor de los casos no está bien. Por no decir que están fatal. Y que tampoco tienen pinta de mejorar. Pero, en fin, se supone que para algo crearon los anglos el término de lighthearted, porque alegre no sé si será esta serie pero que busca quitar un peso con una trama aceptable y un puñado de actores esforzándose para sacarla adelante, eso desde luego.


¡Libro que Llegan! Oates, «El universo de cristal», Benett y más

Hay semanas tranquilas y otras en las que se acumulan las novedades. Bien es cierto que en ocasiones se debe a las acciones y recciones de las inexorables fuerzas que rodean al mundillo. Pero, en fin, tampoco nos quejaremos por que por lo menos esta semana han tenido a bien llegar las novedades. Eso sí, para un mes tan tranquilo como este lo han hecho en tromba, dos docenas de novedades tenemos aquí -imaginad lo que se ha quedado fuera- así que no os voy a entretener más. Vamos ya a decir:

¡Que entre la pila!

Dame tu corazón de Joyce Carol Oates, ed. Gatopardo

Una grande y una gran colección que tiene en las distintas formas de amor su centro. El amor en pareja pero también en la familia, historias con giros y vueltas, llenas de suspense psicológico. Historias en las que el lado oscuro de las relaciones, el poder, la desconfianza, son el terreno común. Otro libro estupendo de una autora escabrosa y perturbadora.

El universo de cristal de Dava Sobel, ed. Capitán Swing

La historia de las mujeres que estudiaron las estrellas. Las Computadoras de Harvard, un grupo de mujeres que ayudaron a comprobar y descubrir el universo con sus estudios, con sus acercamientos, con su perspicacia y análisis. Un grupo que pronto se establecería y en el que se encontraría gente tan destacable como Williamina Fleming, Annie Jump Cannon o la doctora Cecilia Helena Payne. Una obra para descubrir una contribución enormemente valiosa a la ciencia.

Estanque de Claire-Lousie Benett, ed. Eterna Cadencia

Podemos discutir si es un libro de relatos o una suerte de memorias conectadas solo por su narradora o si es una narración postmoderna presentada de forma desarticulada, lo que no hay duda es que Claire-Louise Bennett, con sus historias de una mujer que vive sola en una casa en Irlanda, logra ofrecer algo distinto pero también conocido, aplicando modelos modernos a hechos cotidianos y ofreciendo a través de ellos una obra desafiante pero no arisca.

Un asesino en escena de Ngaio Marsh, ed. Siruela

No sé si alguien recordará cuando hablé de este libro, años ha, pero me parece una buena manera de probar si os interesan estas obras absolutamente clásicas de Mystery a la inglesa escritos por una neozelandesa que en su día fue Reina del Crimen.

El libro de la fama de Lloyd Jones, ed. GalloNero

La historia de una gira, aquella que convertiría a los All Blacks, los que serían conocidos como Original All Blacks, en auténticas leyendas. Una historia de deporte, sí -rugby nada menos- pero también la historia de un grupo de personas que no eran jugadores profesionales pero sí que eran un equipo.

La muñeca de nieve y otros cuentos de Nathaniel Hawthorne, ed. Acantilado

El último de los volúmenes de los cuentos completos que discretamente ha ido publicando Acantilado, con aquellos últimos publicados en vida por el que sería uno de los padres de las letras estadounidenses, no creo que tenga que decir mucho más de ellos.

Almas rotas de Nikos Kazantzakis, ed. Ginger Ape

En esta obra dura y poética el griego Kazantzakis ofrece una mirada a su generación y a aquellos en ella que buscando cambiar las cosas acababan chocando contra un sistema injusto y una realidad inapelable. Y si aquello ocurría a principios del S XX qué os voy a contar de lo aplicable que puede ser esta obra a la actualidad.

La carrera por el segundo lugar de William Gaddis, ed. Sexto Piso

Al final salieron los escritos de ensayo -incluidas las críticas literarias- de Gaddis. Ahora a esperar a las cartas.

Sin compromiso de Curtis Sittenfeld, ed. Siruela

Una versión, podríamos considerarla un remake, un reboot o como mejor os pareja, quizá simplemente una actualización de Sentido y Sensibilidad a un contexto contemporáneo. ¡Con la de años que llevan haciéndolo en el cine lo raro es que no se hubiera hecho más en literatura!

– Retiro de Serguéi Dovlátov, ed. Fulgencio Pimentel

Recuperan los de Fulgencio Pimentel a Dovlátov con intención, parece, de que sea para publicar todo lo posible de su obra. Una buena noticia, aunque sea sobre un autor difícil como este, que encontraba el humor en representaciones que podrían ser de la tragedia y la memoria, como puede verse en esta misma obra  sobre su estancia en un retiro que parece un parque temático a mayor gloria de Pushkin. Cuentan con mi simpatía.

Historia de los hombres lobo de Jorge Fondebrider, ed. Sexto Piso 

Lo que dice su título. Estamos ante un ensayo que hace un repaso a los hombres lobo a través de las historias que se han ido contando sobre ellos buscando una unidad y desarrollo cronológico. Puede que el enfoque más naturalista que esotérico haga creer a algunos en un error de colección pero si hay interés en conocer sobre su aparición y relato, aunque sea desde un punto de vista más que externo, esta es su obra.

Prosas reunidas de Wisława Szymborska, ed. MalPaso

Los ensayos de Szymborska siempre son interesantes así que el que hayan reunido los tres volúmenes que en tiempos publicara Alfabia en uno solo es toda una noticia. No digamos ya la posibilidad de que al que se le escapara alguno de ellos pueda ahora hacerse de una vez con todos.
La vida negociable de Luis Landero, ed. Tusquets

Y van apareciendo nuevas apuestas editoriales, que no se diga que la maquinaria española está del todo parado. Toca Landero esta vez.

Siroco de Sabrina Ghayour, ed. Salamandra

Estupendo libro de cocina oriental, entendiendo en este caso el Oriente de Oriente Medio. Y si en su anterior libro, Persiana, se centraba sobre todo en la comida Persa aquí decide emplear ese estilo de cocina oriental para reimaginar platos occidentales, es decir, buscando que sean sencillos de hacer y con ingredientes encontrables aquí. Así que supongo que es una forma tan buena como otra cualquiera de recomendarlo.
El día antes de la revolución de Ursula K. Le Guin con ilustraciones de Arnal Ballester, ed. Nórdica

Adaptación del relato ganador de diversos premios de ciencia ficción sobre la vida de Odo, la líder de un pseudoanarquismo que aparece en sus obras bajo el nombre de odonismo. Acompañado en esta ocasión por las ilustraciones bastante directas de Ballester.

El perdón y la furia de Altarriba y Keko, ed. Museo del Prado

Altarriba y Keko trabajando juntos parece motivo más que suficiente como para echar un ojo al cómic. Si además el tema son dos cuadros perdidos de una serie especialmente lúgubre de El Españoleto motivo más que de sobra para comprobar qué es lo que se está trayendo entre manos el Museo del Prado con su colección de cómic.

Los lobos de Currumpaw de William Grill, ed. Impedimenta

Western ilustrado, con ilustraciones digo. Un problema con una manada y su jefe, el Rey Lobo, un pueblo y el naturalista elegido para ponerle remedio. Todo ello con el estilo personal del autor que puede hacer algo complicado entrar pero que una vez allí -sobre todo cuando recuerdas que está hablando de algo basado en hechos reales- agarra y retuerce opiniones y sentimientos hacia los humanos pero, sobre todo, hacia los animales.

¡Salvar a Cleopatra! (1. Egipto Aventuras) de Alain Surget y Fabrice Parme, ed. Exkáliber

Tres amigos y una aventura, diría que en el tiempo pero más bien en su tiempo. Porque son egipcios -más o menos, que Antinos… pero ese es otra asunto-  y tratan de resolver problemas en ese tiempo en el que tienen que vivir y para el que Surget ya inventara a Tirya hace años. Así que nueva colección de una editorial reciente y con una idea original pues además del libro en sí también vienen pegatinas para completar las ilustraciones del mismo.

13 palabras de Lemony Snicket y Maira Kalman, ed. Limonero

Snicket – de moda de nuevo, o algo- es uno de los nombres conocidos que trae la llegada a España de Limonero. Álbum ilustrados a partir de unas pocas palabras y muchas ganas de juerga por parte de los autores que, como no podría ser de otra manera, van realizando un cuento aparentemente básico que se va embrollando con cada nuevo añadido.

Ni guau ni miau de Blanca Lacasa y Gómez, ed. NubeOcho

Un perro que parece que no se siente muy perro, en una historia en la que también salen gatos que no siempre parecen lo que son. ¿O será al revés? Y a aprtir de ahí la historia en la que el papel del niño que le cuidaes también importante porque siempre hay que comrpender y aceptar.

– La hija del rey de Darío A. Levin y Ana Safelippo, ed. Quipu

En este libro ilustrado argentino hay dos historias, la primera de una Princesa cuyo padre quiere que se case inmediatamente con alguien y la manera en la que ella buscará evitarlo. La segunda, más corta, de un duende en el jardín que era más duende de lo que suelen serlo. Historias graciosas que, más allá de las diferencias de idioma, muestran comportamientos e historias fáciles de entender por todos.

El pedo de Lauren Cohen, ed. Tramuntana

Para esa época escatológica de los infantes o de los adultos la historia de un elefante que quería evitar tirarse un pedo por lo que pudiera suponer para el planeta. Por supuesto todo se complica -¡¿cómo va a no ser complicado aguantarse un pedo?!- pero precisamente ahí está la gracia del asunto. A ver si no se puede alargar un chiste de pedos para llenar un álbum infantil.

El zorro y la estrella de Coralie Bickford-Smith, ed. Nube de Tinta

Con unas ilustraciones preciosas, la historia de un zorro que tenía una estrella amiga hasta que la perdió y que salió a buscarla después es una historia que da igual lo que nos parezca porque como vehículo para las ilustraciones merece la pena todo.

Pequeña en la jungla de Marta Altés, ed. Blackie Books

Una monita harta de ser la más pequeña de la familia decide que puede vivir grandes aventuras, ¡y como! Añadámosle unas ilustraciones estupendísimas y tendremos un libro ilustrado de los que dan ganas de tener aunque sea solo para poder mirarlo de cuando en cuando.

¡Hala cuanto! Pero ya ha pasado, ya hemos terminado con esta extraña semana de febrero y podemos pasar a la siguiente y probablemente más tranquila -aunque sale el Rumpole de Mortimer, y un nuevo King, y recuperan un Gass, y..- pero eso será la semana próxima. Mientras tanto, y como todas las semanas… ¡Nos leemos!


Que semana más loca. Por ejemplo en BET han sacado dos novedades y una es Madiba (USA), una historia de Mandela en formato miniserie a partir de un par de autobiografías suyas -sí, un par, es una de esas semanas- y con un nada convincente Laurence Fishburne más ocupado en estar que en ser. Claro que, a ver, ¿quién se puede creer que Fishburne tenga 25 años? Creo que es un nuevo récord de alsalirdeclasismo que… pero me estoy desviando. La historia nos cuenta lo que ya sabemos con actores que nos suenan –Orlando Jones también pasa por allí- y más vale que estés muy interesado por el tema porque ellos pasan. Eso sí, si sobrevives al tostón siempre podrás decir que es muy interesante. Supongo.

De la webseries a los canales… ¿Puede Viceland ser considerado habitual? Bueno, el caso es que ese ha sido el camino seguido por Nirvanna The Band The Show (CA) una comedia musical excepto por la parte musical que lo acaba convirtiendo en una suerte de mockumentary. Y… bueno… eso. Canadiense. En fin, que la idea no es mala pero digamos que se me ocurre un par de formas en las que esto podría mejorar.

Lo mejor de Powerless (USA) son los títulos de crédito. Son inteligentes, realizan una función que incluye un repaso por la editorial y el colocarnos en el punto de comprensión de lo que vendrá detrás. Quizá podríamos discutir la ejecución o la originalidad pero el punto de partida es ciertamente inteligente. En cuanto al resto.. bueno, los actores están bien elegidos, y de aquellos minutos que vimos el año pasado a lo que se ha acabado emitiendo ha habido tantos cambios que al menos un par de las escenas son exactamente las contrarias de las que se nos mostraron -concretamente el accidente inicial y la persona que llega nueva a la oficina- por no contar que mencionan a Bruce Wayne tantas veces más que Gotham que incluso podríamos decir que se menciona más que en las últimas tres películas. Por suerte el cambio de estilo ha sido para hacerla más parecida a Better Off Ted y, como decía, los actores están bien elegidos. Así que presupongo que hay una buena comedia en algún lado, que acabaremos viéndola con algo de pericia, y que quizá el piloto anterior realmente tenía menos recorrido. Puestos a ser positivos.

Con The Quad (USA) parece que BET quiere acercarse a Shondaland. Lo que no es necesariamente algo malo, faltaría más. Lamentablemente carece de, por sorprendente que pueda resultar, cualquier tipo de sutileza tanto en los personajes como en la intencionalidad de la trama. La idea de hacer un drama universitario es muy buena, el resultado es tirando a la brocha gorda. Pero podemos presuponer que al menos como telenovela puede acabar cubriendo un espectro de locura que parecía estar ocupando OWN.

Yo confío en Víctor Fresco, la mayor parte de su trabajo suele estar en el lado alto de casi cualquier temporada, tanto Better off Ted (sobre todo) como Andy Richter Controls the Universe tenían rasgos de genio e incluso en su trabajo mercenario para My name is Earl o Dinosaurios solía tener un gran nivel. Lamentablemente su Sean Saves the World era tirando a flojo y esta Santa Clarita Diet (USA) es un batiburrillo. Buenos actores, muchas apariciones especiales, golpes de humor y de genio de manera puntual, todo perdido en una innecesariamente complicada trama que se va enredando y perdiendo en si misma en lugar de hacer avanzar la historia. No sé si es por estirar un concepto inicial, si es por autocomplacencia o porque ha tenido un exceso de libertad pero me temo que, de nuevo, Fresco ofrece una serie que, por muchos destellos momentaneos de genio que encontremos, está muy por debajo del nivel que él mismo marcó.

Hay muchas maneras en las que podría hablar de Superior Donuts (USA), la primera es que es una comedia tan CBS que cuando la vi pensé que era rarísimo que un canal hubiera decidido emitir una comedia tan CBS como esta, hasta que caí en que era para la CBS. Otra es decir que para una obra de teatro con cierta aceptación pero un consenso en que en realidad era más un efecto de placidez que un fondo real la adaptación ha decidido tirar más por el sentimiento que por el fondo, llenando la diferencia con clichés. Por último podría ofrecer la siguiente lectura: Adaptando una obra del ganador del Pulitzer y el Tony Tracy Letts, adaptada por los guionistas de Community, Scrubs y creadores de Nobody’s Watching Neil Goldman y Garrett Donovan así como por el candidato al Emmy por Frasier Bob Daily, protagonizada por el dos veces ganador del Emmy por su trabajo en Taxi, dos veces ganador del Tony, una ganador del Globo de Oro, múltiples premios menores y candidaturas más a estos mismos premios y a otros muchos entre los que destaca una al ÓscarTM Judd Hirsch,  la ganadora del Globo de Oro Katey Sagal o actores tan reconocibles como David Koechner llega una comedia que les permite comer caliente una temporada y quizá comprarse algo bonito y ahorrar para el futuro.

Ahora bien, si creíais que el resto de pilotos de la semana eran flojos es porque no habíamos llegado aún a Training Day (USA). Que como adaptación es innecesaria pero como piloto es vergonzoso, no porque sea difícil entender su trama -antes al contrario- sino porque es difícil entender qué pinta Bill Paxton aquí. La CBS continúa así una racha de errores que, francamente, no creí que fueran capaces de juntar. Un desastre televisivo que lo único que logra que te preguntes es: ¿Cómo ha podido pasar esto?


No hay demasiada televisión hoy en día.

Mucho he leído estos últimos años que «Hay demasiada televisión hoy en día». Más de las que me parecen razonable, sobre todo cuando el motivo que se da para afirmarlo es que hay ahora más que antes y que no da tiempo a verlo todo. Reconozco que en ocasiones incluso me sorprende. ¿Realmente alguien tiene el interés o la intención de verlo todo? Pongamos que sea no un Todo de TODO sino de Lo que me podría interesar. ¿Realmente alguien cree que esto es malo? ¿Que solo ocurre en la televisión? ¿Que el resto de críticos, comentaristas y opinantes en distintas áreas sí que se conocen ese Todo de lo suyo? Más aún, ¿no entienden los problemas asociados? ¿Los problemas filosóficos incluso?

Una de las Leyes Universales -al menos de las que yo considero como tal- es «Nunca podràs abarcarlo todo, y no debería preocuparte». Da igual los buenos propósitos que te hagas, en cuanto tengas un mínimo de curiosidad veràs como una cosa lleva a la otra y siempre hay màs que conocer. Así que no tiene sentido agobiarse por no llegar, es un imposible. Puede que sea un imposible alentado socialmente, pero sigue siendo un imposible y, por tanto, solo saldrá de esa idea un sentimiento de frustración que tampoco merece la pena.

Ahora bien, volvamos a la frase para desmontarla. «Hay demasiada televisión hoy en día». Podemos empezar por el final para señalar que esa idea de que es hoy cuando la hay en realidad podríamos haberla dicho durante muchos años, esos gráficos de cantidad de series producidas ponen números, sí, pero no explican lo fundamental. ¿Es que antes la gente se veía TODO? Mi experiencia -y esto puede ser un sesgo, lo sé- es que no. Que ni en los tiempos en los que en España había una única cadena la gente veía toda la programación de ficción. No digamos ya según fueron aumentando.

Porque ese es el segundo punto «televisión» suele querer decir «series», pero no hay una correlación real. Televisión emitida para cubrir el día hay dese hace años. Sí, al principio eran solo unas horas, en España y fuera, pero eso cambió en poco más de un par de décadas. De nuevo el sesgo me hace sospechar que ni con el VHS se hubiera visto todo. Y es que ese todo rara vez es TODO y muy a menudo Lo que me gustaría ver. Pero, ¿realmente no hubiera descubierto otros programas que ver? Sospecho que sí, pero el trabajo de la crítica televisiva se ha fijado siempre en otras cosas. Incluso cuando se puedan encontrar textos noventeros quejàndose por el mal horario de emisión de Dimensión Desconocida por parte de alguien inesperado. Las emisiones en horario ‘de trabajo_ o ‘de sueño’ causaba diferencias entre lo que unos y otros veían e, incluso, conocían.

Más aún, vayamos a ese «Hay», ese verbo de existencia que nos sirve para recordar el carácter no degradable de los programas. Sí, muchos de los más antiguos se emitieron en directo, algunos se perdieron al regrabarse en las cintas que los contenían, no todo es accesible de manera sencilla… No lo dudo. Pero ese «Hay» nos recuerda también que ha habido una acumulación. Que esto existe pero existe como dice lo otro «hoy en día», que el año pasado algunas series acabaron. Y el anterior, y todos los que vinieron. Existieron series antes y si es difícil no entender cuando se dice que la multiplicación de canales y series, de ofertas incluso fuera del formato tradicional y el canal típico, es elevado imaginad si además la gente se parara a considerar como lógico que también en el pasado se creaba. Que muchas de esas obras merecen ser revisadas. Que, por gustos incluso, hay varias que más valdría conocer. Sobre todo si después quieres hablar de las que tenemos o de sus cambios e innovaciones. Algo a lo que espero más que sospecho que nos acabarán llegando los medios modernos, la posibilidad de almacenar una serie antigua. Espero que algún día esa oferta sea real, que se pueda recuperar Los Grant o Urgencias o lo que nos pida el cuerpo. Métodos hay, por supuesto, pero la cosa es: ¿No será la existencia sumada de todo lo que vino antes de nosotros un motivo más que sobrado para considerar que ya había mucha màs televisión de la abarcable?

Quizà ese es el asunto màs serio. «Demasiada». ¿Por qué demasiada? Volvamos a la comparación interdisciplinaria, y si «Demasiada» es la televisión, ¿que es lo que hay en el cine? Otro medio con producción amplia y con la posibilidad de crear y que la obra no pase del circuito de festivales, o vaya directa al VoD como nueva versión del Directo a Vídeo. -Sin que desaparezca ninguna de las dos, claro-. ¿Y los libros, cuando la cifra de publicaciones tiene una novedad anual de títulos muy por encima no ya de los 50 sino incluso de los 70 mil? De nuevo, ¿por qué es «Demasiada»?

Miremos a nuestro alrededor por un momento. Miremos incluso en esos medios que ya empezamos a tener. En Netflix el número de series es bastante amplio. Algunas de ellas ya no son anglosajonas. Incluso aunque USA siga siendo la cabeza de león y UK produzca sin parar y el resto venga detrás a ofrecer cosas. Hay series europeas, sudamericanas, asiáticas… orientales sobre todo pero confío en que vayan incorporándose del resto de Asia igual que espero que vayan apareciendo africanas. De nuevo series a unir a la pila, series que a su vez tienen su propia pila histórica detràs.

Establecido, confío, que ya hace tiempo que podríamos haber hablado de que hay cantidubi mogollón pasemos a considerar lo que este aumento de la producción ha significado. Más canales, más producciones, diferentes públicos. Diversidad. A la hora de crear series para distintas franjas de edad y de interés, para reflejar familias y tradiciones fuera de lo normativo, para intentar buscar otros tonos. Y sí, Sturgeon dice lo que sabemos. Pero igual que no vivimos una edad dorada tampoco estamos superados por la oferta. Simplemente, hay más para escoger y eso significa que si a alguien le hubiera apetecido ver vampiros gays hubiera tenido The Lair igual que Underground, Power, Insecure, Atlanta o Greenleaf permiten ofrecer distintas historias con protagonistas afroamericanos. Que puede que a ellos no les parezca suficiente. No me lo parece a mí de lo que a mi me gusta pese al aumento de series de terror y asociados los últimos años, imaginad lo que puede opinar un asiático-americano o una discapacitada de la enorme variedad ofertada. A veces hablar desde el privilegio de la normatividad produce estos efectos.

El problema es, por tanto, que queremos llegar a todo. Pero en eso pasa como con los libros y tantas otras cosas. Más nos vale aceptar que tenemos un conocimiento razonable que tener la arrogancia de creer que nada se nos escapa. Sí, esto puede producir que tardes -o peor aún, que no llegues- a obras que te hubieran podido encantar, pero sospecho que no te tranquilizará saber que eso ya pasa porque ni la exposición publicitaria, ni el dinero de las cadenas, ni lo que la crítica tiene como temas recurrentes consigue captarlo todo.

Cómo siempre, quizá una crítica más centrada en descubrir que en sancionar podría ayudar. Pero seguiría sin dar para todo y, además, tanto lo que ofrece necesita análisis -no todo va a ser resúmenes y catálogo- y necesita también un modelo económico viable, con los problemas aparejados a ello.

Quedémonos, por tanto, con la idea de que hay lo que hay, que no hay que olvidar que muchas veces es más de lo que creemos, que podría haber más o menos pero lo importante es aceptación y tratar de conocerlo en la medida de lo posible.

Y que no es un tema de cambio en la oferta, es un cambio en todo el sistema y tenemos que aprender a aceptarlo y usarlo en nuestro provecho. Mientras tanto, cuanto màs, mejor.


¡Libros que Llegan! Edogawa, «Figuras ocultas», Rivera Garza y más

Una accidentada semana más aquí están los libros que han tenido la suerte de llegar. No son los títulos que esperaba pero al menos son los que tengo, así que vamos antes de que me entren ganas de decir alguna barbaridad a soltar ese…

¡Que entre la pila!

El lagarto negro de Rampo Edogawa, ed. Salamandra

¡RAAAAAAMPOOOOOOO EEEEEEEEEEDOOOOOOOGAAAAAWWWWAAAA! Ya, ya. En este caso es una nueva traducción al Español de una de sus historias detectivescas clásicas. También diría que de una de las más contenidas, por su puesto sigue estando esa imaginación y algunos rasgos oscuros, aunque sin los extremos grotescos que podía llegar el gran Edogawa.

Figuras ocultas de Margot Lee Shetterly, ed. Harper Collins

Ese espanto de traducción de título sirve a, supongo, el bien mayor de vender el libro aprovechando la película. Por supuesto si le quitamos la portada nos sigue quedando el texto, que en este caso es interesante y útil. No sé si merece mucho la pena que hable de algo con tanta presencia aunque haya sido fuera de este libro y dentro de «Ah, hay un libro, suena interesante». Pues sí, y aquí está.

Había mucha neblina o humo o no sé qué de Cristina Rivera Garza, ed. Literatura Random House

Rivera Garza, que tantos años ha sido publicada aquí por Tusquets, hace el paso a Literatura Random House con una obra que es menos ficción y más homenaje. Concretamente a Juan Rulfo. Un acercamiento interesante de una autora que quizá no ha sido tan valorada como debiera.

A propósito de las mujeres/ La ciudad y la casa de Natalia Ginzburg, ed. Lumen

Dos nuevas obras de Ginzburg que Lumen nos trae, una recuperándola de Debate, la otra recopilando diversos cuentos. En cualquier caso una autora que merece ser completamente recuperada.

Vernon Subutex 2 de Virginie Despentes, ed. Literatura Random House

Que no se nos pase, que ya ha salido el segundo.

Joe Dante, en los límites de la realidad de Álvaro Pita, ed. Applehead

Completísimo libro sobre Dante por una persona con acceso directo al director y el tiempo y capacidad para peinar sus creaciones, investigándolas desde dentro. Podemos estar más o menos de acuerdo en algunas apreciaciones pero si se tiene interés en el director es imprescindible.

La fábrica de canciones de John Seabrook, ed. Reservoir Books

Una historia de la creación de canciones desde un punto de vista menos gutural y más científico, diferentes ramas trabajando para crear alquimia entre científicos y expertos artísticos buscando crear superéxitos como si fueran otro producto de ingeniería capitalista. De todo esto, con muchos viajes, es de lo que viene a hablar el autor.

La CIA en España de Alfredo Grimaldos, ed. Península

Lo que la CIA hizo en España -o, si acaso. lo que se sabe que hizo, al menos de momento- ha sido objeto ya de un par de libros. Este ha sido el último, y de ahí que cuente con novedades. Dudo que haya algo que pueda mover titulares, pero nunca viene mal saber que este tipo de libros se va publicando aún.

Un misterio en Toledo de Anne Perry, ed. Ediciones B

No, en el original no dice Toledo por ningún lado, pero ya que es además el libro número 30 de la colección dedicada a Pitt y Charlotte creo que no está de más reseñarlo por aquí.

Legado mortal de Mary Higgins Clark, ed. Plaza & Janés

Siguiendo con las clásicas publicando sus novelas de misterio -debe ser cosa de la época- aquí está la más que veterana Mary Higgins Clark.

Repostería con Anna Olson, ed. Boutique de Ideas

Edición argentina -con todo lo que ello conlleva- del libro de repostería de Anna Olson que se trajo por aquí aprovechando su viaje a España y que tiene algunas recetas interesantes.

Dos detectives y medio (Perrock Holmes) de Isaac Pamiola, ed. Montena

Nueva serie infantil, niños y un perro maravillas para resolver casos. Que no me parece mal para ofrecerles.

Vivir con Hilda (y sus inconvenientes) de Bel Olid y Mercé Canals, ed. Planeta

El nuevo Apel·les Mestres llega ya, con una historia de animales que lo es también sobre la convivencia y sus problemas.

En fin, toda esta variedad por la semana. Para la semana próxima más y más variado, o eso espero. Hasta entonces, como siempre, ya sabéis… ¡Nos leemos!