Esta semana hay un poco de lío y, ya que estábamos, me he metido aún más en ello echándole un ojo a las sugerencias del Comedy Feed de BBC Three, con el resultado habitual. Por ejemplo, A Brief History of Tim (UK), historia de Tim Renkow, un cómico con un parálisis cerebral que aprovecha el hecho en sí no solo para entrar en los planes de diversidad de la BBC; también para comportarse como un imbécil. Algo que, me temo, a estas alturas es algo a lo que nos vamos acostumbrando -pensemos en varios de los personajes recurrentes de Michael J. Fox en estos últimos años- de manera que ese factor sorpresa se pierde. Por lo demás… Bueno, es lo suficientemente aceptable dentro de ese tipo concreto de humor como para que sea de imaginar que vayan a darle una oportunidad.

Uno -yo- afronta los dramas de la ABC -sus series, no sus broncas internas- con ciertas expectativas: ¿Cómo van a lograr shondizar lo nuevo que presentan? En este caso parece que Conviction (USA) hubiera tenido más sentido en el contexto de la CBS, una serie de agentes de la ley más o menos luchadores y un subtexto tirando a conservador por no decir otra cosa. La shondización llega cuando los personajes pasan a comportarse en el once y se intenta apuntar algún tema un poco menos claro o explícito, aunque sin pasarse que esto es antes copia que original. Y ese es su problema principal, una serie desastrosa y desastrada con unos actores que no están mal del todo pero que tampoco acaban de estar bien. No sé yo si va a durar mucho pero creo que al menos unos capítulos le daré a ver si se define.

No sé en qué estaría pensando Amazon pero sospecho que en Crisis in Six Scenes (USA) no. De hecho, no se me ocurre una serie que logre a la vez ser tan quintaesencial de su autor y tan vaga en el sentido tanto de poco trabajada como de poco definida. O, mejor aún, ¿es esto para lo que ha quedado Allen? Porque para el caso podía haber presentado su propia idea de programa de sketches. Y no creo que fuera peor que esta deslavazada sucesión de escenas. Pero mira, tampoco podemos decir que el título mienta.

Los australianos parecen estar en marcha esta semana, comenzando por Deep Water (AU) que sabe darle una vuelta a la tendencia del true crime con un giro en un crimen conocido que, además, incluía elementos de crimen homófobo. A partir de ahí la creación de esta obra paralela que parece a mayor gloria de Noah Taylor – incluso cuando Jeremy Lindsay Taylor se las apaña para robarle la cámara un par de veces- logrando si no algo revelador al menos sí un policíaco sólido con un punto meta.

En una semana tan extraña como esta encontrarse con Divorce (USA) tampoco puedo decir que sea la mayor sorpresa que he tenido pero la verdad es que lo nuevo de Sharon Horgan, que es además lo nuevo para la HBO de Sarah Jessica Parker, es una comedia muy inglesa en manos de unos americanos que parecen estar interpretando un texto de una época muy anterior, tal es la aparente desconexión entre lo que se cuenta y cómo se interpreta, como si estuviera sacado de algún tipo de farsa de época con unos personajes llenos de cremas y afeites. El resultado final es, lamentablemente, una persistente sensación de falsedad no ya por manierismos teatrales que hacen suponer que Woody Allen estará más contento de ver esta que la suya propia. Total, que uno acaba pensando que la intención es buena pero todo lo demás… bueno, lo mismo todo lo demás vende.

Otro de los experimentos del Comedy Feeds de este año, Fail (UK). Poner ese título parece casi una provocación pero la verdad es que no es tanto fallido como mediocre. Es decir, no es una mala serie en el sentido tradicional de no funcional como en el de poco inspirada, suena a ya visto desde su mismo inicio. Y a partir de ahí… su título.

En un año con tanto viaje en el tiempo Frequency (USA) resulta inesperadamente interesante. No porque ofrezca demasiadas novedades -al fin y al cabo estamos hablando de una adaptación- sino porque al menos parece interesada en ofrecer un mundo en el que los cambios temporales tienen un efecto. Que ya es más de lo que pueden decir casi cualquier serie. Salvo Flash. Y en Flash aún están intentando hacer que funcione. Así que, a esperas de ver si han decidido que sea una de esas series que conducen un episodio al siguiente o algo así como Rescate de la semana -al fin y al cabo no es tan sencillo que este high concept tan concreto pueda seguir funcionando de manera constante- hay que agradecerle el cambio por mínimo que sea.

Hablando de poca originalidad, pasemos al segundo estreno australiano de la semana: Hyde & Seek (AU). Una serie policíaca con pinta de larga y de que su intrincado argumento de organizaciones terroristas va a servir menos para crear una historia original en fondo o forma y más para justificar secuencias de acción baratas que no hacen avanzar la trama. Pero si al menos sabe lo que busca no lo consideraré perdido del todo.

Por el lado bueno JPD (UK) es un programa de sketches, el único de esta sartenada del Comedy Feed, por el no tan bueno… incluso teniendo en cuenta que todo esto sale de un grupo de chavales que tienen un grupo online de creación de contenido humorístico -los Mandem on The Wall– me temo que el resultado es aún bastante verde y no muy original. Pero bueno, al menos permiten intentos de algo un poco distinto.

Mientras tanto en Limbo (UK) tenemos otro ejemplo de programa a medio hacer que el Comedy Feed parece hacer favorecido. Sí, hay secuencias más fantásticas y otras más cercanas al realismo de la situación de los jóvenes actuales. Pero ni logra que funcione el paso de unos a otro ni hace funcionar ninguno de los dos aspectos. Así que al fina no es tanto una mala serie como algo que precisa aún de más vueltas para descubrir lo que falla y lograr que tire.

En cuanto a Man Like Mobeen (UK) -de nuevo, CF– hay que agradecerle el intento de crear comedia alternativa a partir de as narrativas musulmanas y, sobre todo, de los jóvenes delincuentes (o ex-delincuentes) que confronta su realidad a lo que se está creando como una narrativa. Y no mucho más, porque en general es un resultado tirando a plano y, desde luego, no muy desarrollado.

Con No tomorrow (USA) me he llevado una sorpresa. Desagradable. No sé los años que hacía que un piloto de The CW me parecía malo. No verde o para un público que no soy yo. Malo. La premisa está claro que es muy concreta y que por un lado va a ser difícil que dure pero por otro parece gritar que quiere cinco temporadas. Peor aún, no existe ningún tipo de conexión entre los protagonistas. Entre los actores, los personajes desde luego no tienen salvación. Y es una auténtica lástima encontrar liado en esto a Joshua Sasse, que en teoría debería estar derrochando carisma, pero la verdad es que por mucho que intenta que funcione el personaje el guión es demasiado flojo como para lograrlo de manera que, al final, todo se derrumba. Una lástima y, peor aún, un mal precedente.

La última serie del Comedy Feed es Pumped (UK), una muy sencilla aproximación a un grupo de jóvenes idiotas. O de idiotas jóvenes. O algo. Hay parte sobre vivir en un pueblecito y parecer más de lo que acabas siendo -al menos de momento- y otra que es casi Dos tontos muy tontos. Y con esos mimbres hay que elegir.

En España hablar de Timeless (USA) significa hablar por un lado de la serie y por el otro de su parecido con El Ministerio del Tiempo. En lo primero podemos decir que es una serie tirando a sencillota, con un argumento muy cercano a muchas otras series sobre viajes en el tiempo aunque -eso sí- un parecido concreto pero al revés con algunas de ellas como 7 Días -la infraestructura y máquina, sobre todo- y, por supuesto, Quantum Leap -en el caso de esta última el periodo de tiempo a cubrir es concretamente el contrario, solo allí donde no pudieron estar en lugar de solo los años vividos-. Así que casi podríamos hablar de una serie genérica hecha de retazos de otras y sin atisbo de originalidad. Buena como relleno y ya. A partir de ahí podemos pasar al otro tema, sus parecidos con El Ministerio del Tiempo. Aquí ya entramos en el asunto de que uno de los creadores de esta, Eric Kripke, hubiera estado trabajando en una adaptación del Ministerio hasta que decidiera pasar a crear esto otro. Por supuesto el hecho es mosqueante como lo son algunos parecido entre una y otra serie: El trío protagonista, los papeles que se pueden asignar, los diarios de una de ellos -en un movimiento que tiene muy poco sentido, sea todo dicho-, la mujer muerta de uno de ellos, etc… Lamentablemente no creo que sea suficiente para lograr una resolución judicial porque, como digo, homenajea a muchas más obras, incluyendo su concepto de imposibilidad de compartir espacio que parece sacado directamente de Time Cop. De modo que antes de un plagio directo parece una adaptación norteamericana, una de esas que tiende a quedare con tres o cuatro rasgos y cambiar todo lo demás al gusto. Tantas veces que se ha dicho que una adaptación se parecía en el nombre y tres cosas y parece que esta productora ha decidido dar el paso siguiente y no pagar siquiera por el nombre. No sé cómo acabará la cosa, pero confío en que la mala publicidad les quite las ganas de repetir el truco.

Terminamos ahora también con Australia con esta The Secret Daughter (AU) y quizá la más floja de ellas. Con unas costuras de telenovela y girando alrededor de una actriz que, por lo visto, fue también participante de un concurso de canción allá en Australia, el resultado es lo suficientemente genérico como para poder haberse hecho en casi cualquier parte y no tan interesante como que casi cualquier parte lo reclame. Una obra que de tan sencilla parece pedir algún giro loco que justifique su visionado o, en su defecto, una emisión en la sobremesa del fin de semana.

Imagino que tendremos más tiempo para discutir sobre ella pero Westworld (USA) es una serie que, por lo menos, parece tener claro lo que es y lo que quiere: Justificación para sacar desnudos, violencia y una trama con secretos que poder ir revelando. Casi se diría que esta serie, que parece ir directamente a la película original para luego sacar ideas de la segunda e, incluso, de la primera serie de televisión que se le hizo, ha pensado que todo sería más fácil si se potenciaban los parecidos con otras obras (Blade Runner, BSG y, por supuesto, Parque Jurásico) para que nos importe menos lo que hacen en ella y más entrar en su juego. De modo que tras el perifollo y los recursos fáciles -es la segunda vez en un año que una serie utiliza el truco de las moscas, aunque en la anterior la cosa iba de posesiones- queda esa sensación de que han venido a hacer lo que querían desde el principio y que les da igual el prestigio crítico -eso ya lo conseguirán por contagio del logo de la cadena- porque esto de lo que trata es de Carne con Patatas. Y todos detrás, a ver lo que aguanta el tirón.

Dave o UKTV o como toque decidir dónde lo hecha ha creado con Zapped! (UK) una serie que cuanto más ves menos piensas que pueda durar más allá de unos pocos episodios. Un jovenzuelo no muy inteligente acaba por error viajando a un mundo mágico, a partir de ahí y rodeado de personajes tan inútiles como él, si no más, intenta regresar a nuestro mundo. El problema es que la mayoría de los personajes son meros clichés, empezando por el protagonista que llega a tener momentos en el que la bidimensionalidad hubiera sido una mejor, y la recreación del mundo o sus tramas no sólo resultan poco convincente, además demuestran que la falta de presupuesto es capaz de reducir un punto de partida como este en gente sentada en una taberna hablando. En fin, supongo lo que intentaban hacer pero me temo que así no.


¡Libros que Llegan! Liu, «Muerte de un aviador», Rymer y más

Otra semana final de mes que tranquiliza un poco el marasmo de novedades y, con eso y todo, han salido cosas más que notables. Comenzando por esa llegada que todos sabíamos que iba a suceder y que parece haber llegado para hacer olas. Aún y con eso es un respiro la menor cantidad de novedades. Uno que viene bien, sobre todo con el diluvio que viene. Relajémonos todos y pidamos con tranquilidad…

¡Que entre la pila!

El problema de los tres cuerpos de Cixin Liu, ed. Ediciones B

22597gSi uno se queda simplemente en la trama más básica – un infiltrado en un grupo secreto que entra en un extraño videojuego que pretende descubrir el motivo de una serie de suicido de científicos- nos podemos perder muchas de las reflexiones -quizá se pierda parte de la importancia de esta novela. Y es que con su origen chino y todo ha logrado respeto, éxito y premios en Estados Unidos (incluido un Hugo, que para algo tienen que servir) gracias a un trama que -pese a la pereza previa de saber que es el inicio de una trilogía- logra mantener intriga e incertidumbre durante su relato. Está por ver si esta historia de ciencia ficción llegará a ser tan revolucionaria como se nos está vendiendo pero al menos sabemos que está causando un impacto a corto plazo.

Muerte de un aviador de Christopher St. John Sprigg, ed. Siruela

9788416854004_l38_04_lPocas cosas tan satisfactorias como la recuperación de un título de un autor poco conocido en España que puede servir como gran ejemplo para los que busquen un mystery del estilo más clásico posible. Una presentación de sospechosos en el primer capítulo, una muerte sospechosa en el segundo, a partir de ahí una buena cantidad de giros e investigaciones e incluso cambios de trama desde el misterio a una aproximación más aventurera. Un gran libro de un autor no muy conocido pero con una gran historia detrás -os dejo que la descubráis- que se puede recomendar con entusiasmo a los lectores de la versión más británica y clásica del mystery.

Varney, el vampiro de James Malcolm Rymer, ed. Pulpture

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Una de las estrellas de los penny dreadful, aquellos pliegos de cordel llenos de crímenes y sensación, que sacaban en la Inglaterra victoriana y que en aquel momento -50 años antes de la aparición de Drácula– fue no solo un éxito vampírico, también un ejemplo de esa narrativa convulsa que iba moviéndose por impulsos mutantes, creando de la nada personajes como este Sir Francis Varney que tanta influencia -aunque quizá no tanto tanto recuerdo- tuvo. Lo sirve además Pulpure en una edición que incluye un intento de recreación incluyendo impresión a doble columna e ilustraciones más la selección de formato y papel. En suma: Una gran oportunidad para conocer un pedazo de la cultura popular y de su historia.

Basado en hechos reales de Delphine de Vigan, ed. Anagrama

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El éxito de Vigan con su anterior obra es lo que ha motivado esta. De manera prácticamente literal. Una historia sobre lo que le pasa a alguien que es como ella en nombre, familia, rasgos… y carrera. Porque es la publicación del anterior libro -de la versión del libro escrita por su versión escrita- la que crea la cadena de hechos entre el drama y el thriller que conduce a esta obra y que cuenta con una historia que intenta mostrarse como real mientras muestra sus respetos a la parte menos fantástica de Stephen King.

Las sillitas rojas de Edna O’Brien, ed. Errata Naturae

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Tras recuperar su éxito de los años sesenta, la trilogía que comienza con Las chicas del Campo, que eran además sus primeras novelas, Errata Naturae ha pasado directamente a su última obra, publicada el año pasado y en la que se habla de problemas actuales que en muchos casos son reflejos de otros que llevan años. Todo ello a través de Fidelma McBride y su relación con un misterioso médico que aparece por su pueblecito irlandés, porque será su viaje emocional el vertebrador del relato.

La reina de picas de Alexander Pushkin, ed. Nevsky

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Con unas interesantes ilustraciones de Sandra Rilova a juego esta breve novela sobre el juego que se permite incluir sorpresas, fantasmas, obsesiones y misterio que en su muy breves páginas. Una más que agradable joya rusa.

El camino de los Madigan de Anne Enright, ed. Siruela

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Cuatro hermanos y una casa familiar que va a ser vendida, una última cena de Navidad con la Madre presidiendo el reparto. Os podéis hacer a la idea de lo que sería lo siguiente en esta obra irlandesa que fue una de las más claras candidatas al Premio Baileys.

El Fantasma de Arnold Bennett, ed. Erasmus

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Tras sus problemas de imagen por los enfrentamientos con el círculo de Bloombury parecía que el interés en la obra de Arnold Bennett hubiera disminuido. Sin embargo, su importancia en el terreno del misterio y el fantástico gótico inglés es difícil de cuantificar, como demuestra esta narración que se pone ante nosotros a simple vista.

Los tres Cristos de Ypsilanti de Milton Rokeach, ed Impedimenta

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Un hecho real que está lejos de resultar creíble, o deseable. Un psiquiatra reúne a tres personas con trastorno de personalidad. Solo que las tres tienen el mismo: Creen ser Jesucristo. Las posibilidades éticas no se tuvieron en cuenta frente a los problemas que, rápidamente, comenzaron a surgir.

El hombre invisible y Vuelo a casa de Ralph Ellison, ed. DeBolsillo

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La importancia de Ralph Ellison en la literatura estadounidense en general y la afroamericana en particular es enorme. Sus comentarios en la raza y en las costumbre de la época tanto como su gran sensibilidad para retratar ambas le han convertido en un nombre imprescindible.

Perros salvajes de Ian Rankin, ed. RBA

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Ah, por cierto, este es el Premio Internacional de Novela Negra RBA de este año. Una nueva historia de John Rebus.

La cocina vegetariana de oriente próximo de Salma Hage, ed. Phaidon

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Estupendo libro que reúne recetas vegetarianas con procedencia de Oriente Próximo -seguro que os he pillado a todos por sorpresa- sin requerir de ingredientes -excesivamente- extraños y con muy buenas ideas. Que, al fin y al cabo, es de lo que se trata.

El fantasma sin rostro de Sean Michael Wilson y Michiru Morikawa basado en los relatos de Lafcadio Hearn, ed. Quaterni

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Adaptación al manga de algunas de las conocidas historias de Lafcadio Hearn, interesante más por lo que es que por cómo se realizó, pero interesante siempre.

Más allá del viento del norte de George MacDonald, ed. Ático de los Libros

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Un nombre que sonará conocido sin duda a los aficionados a los cuentos fantásticos por el lado de la fábula de las islas británicas. Esta completa historia, una novela a medio camino entre lo infantil y lo juvenil y con un fondo muy propio de la época victoriana en que se creó. Acompañado además -por supuesto- por una bella edición de Ático de los Libros.

Archie de Mark Waid, Fiona Staples y VV.AA., ed. Norma

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Revisión de los cómics clásicos de Archie con un nuevo giro gracias a los guiones de Mark Waid, y un diseño más moderno gracias a Fiona Staples. El nuevo archiverso trae muchos interesantes cambios y, cuanto menos, la posibilidad de leer esos cómics tantos años más tarde. Ya veréis el de Jughead.

Harry Potter y el legado maldito de Jack Thorne, John Tiffany y J.K. Rowling, ed. Salamandra

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El libro que parece destinado a comerse a muchos otros espacios. En realidad es una obra de teatro. Y es más obra de Jack Thorne (The Fades) con organización escénica de John Tiffany bajo supervisión de J.K. Rowling que otra cosa. La trama, con uno de los hijos de Potter y el de Malfoy y una serie de desarrollos que comienza muy lento y personal -con inesperados saltos temporales- hasta recuperar lo que era de esperar en esos libros. Y ya veremos cómo sigue la cosa.

Como siempre: Variedad. Y también como siempre podemos ir viendo acercarse las novedades de la semana própxima. Que,a demás, van a llegar a lo grande. Ishmael Reed, Juan José Saer, Joyce Carol Oates, Stephen Dixon, Annie Proulx, James Wilcox, Ian Morris, Noah Hawley y hasta Aziz Ansari son algunos de los autores cuyas obras llegarán. ¡Y El Cura Guapo! ¡Y el atalantazo de este año! Nada menos que las obras completas bilingües de Arthur Rimbaud. ¿No os estresáis solo de escuchar todas las novedades que se nos vienen encima? Pues motivo de más para relajarnos con tranquilidad esta semana. Y ya sabéis… ¡Nos leemos!


La semana de transición ha salido… bueno, ha salido. Aunque como poco podemos alegrarnos por la variedad. Por ejemplo, los canadienses de Space estrenaron Aftermath (CA), una historia postapocalíptica que tiene un poco de todo -incluyendo su propia variedad de zombificados que aquí son algo así como poseídos, aunque no parezca claro si se trata de algún tipo de demonio o de extraterrestre- pero que va fundamentalmente de como afronta una familia todos estos imprevistos. No es que esté especialmente inspirada pero parece tener una idea de lo que está haciendo, así que supongo que gustará al menos a los fanes del postapocalíptico.

Un tipo de apocalipsis más cercano es el que trae Damned (UK), comedia -de puro negra un decir- británica sobre los trabajadores de un teléfono de servicios sociales para la infancia. Partiendo de un piloto de hace un par de años  y con un buen reparto que incluye a Jo Brand (que es, además, co-creadora junto con la también presente Morwenna Banks), Alan Davies o Kevin Eldon. Más la interpretación del ex-EastEnders Himesh Patel que aprovecha lo fuera de lugar que está rodeado de tantos actores cómicos para trasladarlo a su personaje. El resultado es similar al de la también creada por Brand -y, por tanto, inevitable en las comparaciones- Getting On. Se supone que las excentricidades y los problemas habituales -tratados con una mezcla de dramatismo y resignación – son puestos en algo de perspectiva mediante el uso del humor negro. El problema es que todo suena a rutinario, los personajes atienden todos los problemas como si fuera un calvario que pasan a diario. Y es posible que así sea pero entonces no hay mucho que hacer ni, me temo, que ofrecer para el futuro. Así queda el asunto, puede parecer muy negro pero está descafeinado.

Por suerte también hemos tenido espacio para buenas series. Como esta Insecure (USA) que sigue con esa tendencia actual de narrar vidas de los jóvenes de color -fundamentalmente negro- permitiéndonos en esta ocasión conocer a Issa Rae, que hace algo así como una adaptación de su webserie Awkward Black Girl pero con más presupuesto -y más contención, algo que sospecho debe venir por el lado del co-creador de esta versión para la HBO, Larry Wilmore– con lo que el resultado logra un aspecto más televisivo y, supongo, llegar no a más público pero sí a uno distinto. La veracidad que logran darle a los personajes, el acercamiento a un grupo en un momento de paso de la adolescencia a una adultez aún joven  y la sensación de que los guionistas han decidido alejarse de cualquier impostura logran convertirla en una serie meritoria. Queda ver ahora cómo se va desenvolviendo.

Tras tanto British Noir con The Level (UK) encontramos un policiaco más cláico -convencional incluso si entendemos como tal la fidelidad a los clásicos norteamericanos- pero, a al vez, un sitio con menos desesperación. Las cosas malas siguen sucediendo y donde menos te lo esperas una relación reaparece para modificar métodos y comportamientos, pero no hay esa sensación de imposibilidad del bien. Nuestra protagonista intenta en todo momento comportarse de la mejor de las maneras posibles y eso significa verse envuelta en lo que uno podría esperar por el tipo de obra: tiroteos, persecuciones y discusiones. Pero todo es soleado mientras se intenta arreglar lo que se pueda, porque parece que algunas cosas sí están aún a tiempo de ser salvadas. Y es que una cosa es vivir en un mundo cínico y otra muy distinta es que sea además desesperanzador, y The Level es solo de las primeras.

Ay, Luke Cage (USA). Ya estamos otra vez. Ya volvemos con las discusiones que parece que solo entienden el POM y el ARGH! Qué pereza. Qué pereza las discusiones, pero también qué pereza la serie. Marvel / Netflix debería intentar comprender que no necesitan 13 capítulos de 1 hora si no tienen guión para ellos. Crear series estiradas hasta el aburrimiento puede ser una marca personal, pero no necesariamente una buena. Y menos mal que esta vez el showrunner no es una pareja de blancos sino Cheo Hodari Coker, guionista de series masomenos policíacas y co-productor de Southland. Que no sé si eso deberíamos contarlo como algo bueno. El caso es que uno adivina o presupone algo interesante por ahí, entre toda esa recreación de barrio negro con todos los tópicos que puedas comer (incluyendo escenas que parecen sacadas menos de Spike Lee que de El príncipe de Zamunda) hasta el punto de que uno llegaría a pensar que lo que están haciendo es un remake de algún blaxploitation en lugar de adaptar un cómic. De nuevo, no es una decisión necesariamente mala, como no la es de por sí incluir un bar con actuaciones en directo por muy ridículo que pueda parecer todo. Al menos en este no actúa Vonda Shepard. Y tiene un punto decididamente bueno: Los personajes femeninos son bastante interesantes e importantes para la trama. Es una pena que en lugar de haber aprovechado para hacer una serie sobre ellas decidieran llamar a esto Luke Cage. Por lo menos he de concederle una cosa a la serie: Han logrado trasladar una situación clásica para los lectores de cómics. La de esa serie que te compras para mirar el bonito dibujo y los múltiples detalles mientras intentas que eso justifique que la historia esté de adorno.

Por suerte para el resto de series de esta semana se ha estrenado Morgana Robinson’s The Agency (UK) que sirve para demostrarnos como una de las peores imitadoras de UK puede seguir logrando no ya trabajo sino incluso una serie propia. Vale, es una serie que intenta encontrar un formato que justifique seguir con sketches de imitaciones mediante el uso de una agencia de talentos que trabaja para todos los imitados. Pero hace más por esa imitación el departamento de vestuario y efectos especiales -hasta donde pueden llegar, claro, que el recurso característico de abrir mucho los ojos hasta hacerlos casi saltones de Robinson no es tan fácil de corregir- que la recreación -mínima- o el humor – tan básico que parece centrarse en un único aspecto- sirviendo únicamente para demostrar que los imitadores de famosos que solo lo hacen medio bien pero que logran programas son una plaga mundial.

Imagino que este es el tipo de cosas que se hacen con un público muy concreto en la cabeza. Mezclar cuentos clásicos con una historia de universo paralelo con un poco de Magical Girl y un estilo de diseño occidental para que haya un poco para todos y así poder estrenar en Nickelodeon su nueva serie animada:  Regal Academy (USA). Yo no solo soy u público sino que le veo unas costuras frankensteinoides a esta serie así que mejor me alejo de ella.

Adaptación de una -por lo visto muy conocida en Australia- novela romántica cómica de Zoë Foster BlakeThe Wrong Girl (AU) se centra en una mujer que trabaja en un programa televisivo matutino como productora que se mete en ese embrollo catalizador cuando su opinión sobre -entre otras cosas- el nuevo chef para los segmentos de cocina de su programa sale a la luz. Por supuesto ese es solo el punto de salida y luego se van añadiendo compañeras, mejores amigas, antiguos amigos y muchas más cosas para crear lo que sin duda parece el espíritu de las comedias románticas que se han estado haciendo si no en el cine desde los noventa al menos si en canales como Hallmark o Lifetime. Por supuesto aquí no hablamos de un telefilme sino de una serie con lo que hay un intento de subir algo la apuesta. Me temo que no soy el público de este tipo de obras pero me alegra que al menos haya alguien intentando darle vueltas. Solo espero que sepan parar antes de tener que estirar demasiado la historia.


¡Libros que Llegan! Gerhardie, «Azul Marino», Petry y más

Se empieza a proyectar la luz de un par de cosas een el futuro cercano. Sobre todo la de la llegada de Octubre y, con ella, el inicio del ciclo: Nobel, Halloween, Navidades. Si hemos tenido ya El Regreso ahora empieza a ponerse seria la cosa. Bueno, empezará, que esta semana y la que viene aún están relativamente tranquilas. Ideales si quieres ir pensando a quién votar para #LaPorraNobel o esperar al monstruo de Potterstein que nos espera la semana próxima para un siempre bienvenido aumento de ventas -al menos mientras la gente decide si leer un guión les apetece más o menos- pero, como decía, lo uno no quita lo otro. O, mejor, os lo demuestro:

¡Que entre la pila!

Hecatombe de William Gerhardie, ed. Impedimenta

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Quizá recordéis Los políglotas en esta misma editorial, o tuvierais la fortuna de comprar en Siruela Inutilidad, pero lo importante aquí es que en realidad eso da un poco lo mismo. Es útil para que sepáis quién es el autor y animaros a echarle un ojo a esta locura. Sí, es una completa locura. Incluye familias rusas, magnates de la prensa, escritores, científicos locos y, quizá, el apocalipsis. Biológico y social, quién sabe cuál puede ser más importante. Todo ello escrito con la mejor versión del humor inglés que este nacido en San Petersburgo es capaz de crear.

Azul marino de Rosa Ribas y Sabine Hoffman, ed. Siruela

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Tercera de las historias de Ana Martí, la periodista con la que Ribas y Hofmann nos han estado mostrando la España de los años cincuenta en sus diferentes facetas. Si la primera – Don de Lenguas – establecía el paisaje y usaba un tema filológico de fondo, la segunda – El gran frío – era casi una historia de terror religioso y tradición oral, esta tercera se centra en el aperturismo teórico de la llegada de los marineros estadounidenses y en los problemas de la traducción. Una mayor recreación en el ambiente de la época y de los problemas de la cooperación con los estadounidenses tanto como de la forma en la que la prensa seguía siendo controlada que permite cerrar cuanto menos la década.

Los huesos de Louella Brown de Ann Petry, ed. Palabrero

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La primera mujer de color que logró vender un millón de ejemplares de uno de sus libros puede ser una buena frase para un artículo de prensa pero no ayuda tanto a saber lo que realmente importan sus obras. O sólo desde un punto de vista crematístico. En realidad las historias de esta mujer, que estudió farmacia siguiendo los pasos de su padre y que tuvo que soportar toda su vida el racismo de la sociedad estadounidenses desde su nacimiento en 1908.A partir de ahí tuvo suficiente material para sus novelas y para lo que nos ocupa en esta ocasión, un conjunto de relatos que tienen la condición humana como sujeto y el uso de un cierto tipo de suspense para darle interés a las dudas que les surgen a lectores y protagonistas. La sensación de que nunca se puede estar tranquilo y una visión que podríamos llamar a la vez pesimista y expectativa del comportamiento humano hace que la obra de esta autora -que tiende a transitar por el borde entre la denuncia racial y el gótico americano- merezca no solo reconocimiento, también nuestra alegría por que por fin alguien se haya animado a traerla a España.

Quien pierde paga de Stephen King, ed. Plaza & Janés

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Se ha hecho esperar pero ya ha llegado un nuevo King. En este caso el segundo de los tres libros que se supone que compartirán los protagonistas de Mr. Mercedes, así que una aproximación antes al policíaco en su versión más dura que al horror. Pero es un nuevo King.

Antología Poética de Philip Larkin, ed. Cátedra

ca00309801Si esta antología poética tiene algo que ofrecer como contraposición a aquella Poesía reunida que Lumen sacó hace año, es sin duda toda la parafernalia alrededor de los poemas. Un extenso estudio previo que ocupa casi la mitad del total del volumen así como algunos comentarios añadidos. Así que eso es lo que puede añadirse a un resumen portatil de la obra de Larkin.

¡Japón ganó la guerra! de Jesús Hernández, ed. Melusina

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Hay una suerte de coincidencia cósmica brasileña esta semana que comienza con este más que curioso libro en el que se habla de un fenómeno realmente peculiar. Durante la Segunda Guerra Mundial hubo una extensa cantidad de movimiento de personas, varios de ellos personas que huían de los territorios de combate en busca de otros más pacíficos, de ahí la creación de comunidades de exiliados en los que podía acabar surgiendo asuntos como este: Una extensa cantidad de de esos japoneses que se fueron a Brasil estaban convencidos que Japón ganó la guerra. A todas las preguntas que -sin duda- hace salir esta difícil imposibilidad se busca dar respuesta en el libro.

Memorias de un sargento de milicias de Manuel Antônio de Almeida, Marmara

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A mediados del Siglo XIX Manuel Antônio de Almeida presentó esta obra, mezcla de retrato de realismo costumbrista con humor picaresco que retrata las peculiaridades de los habitantes de Río de Janeiro. Así que seguimos con este mini-ciclo de Brasil con la recuperación de este importante clásico muy clásico.

El oro perdido de los Arienim de Frei Betto, ed. Hoja de lata
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Terminamos el recorrido brasileño con esta historia del país desde sus primeras ciudades en el Siglo XVI hasta el Siglo XX centrándose en una familia -los Arienim del título- y su ansia de dinero y poder que les hace enfangarse en todas las expediciones de conquista, golpes de Estado y guerras que se le ponen por delante si les surgiera oportunidad. Un muy interesante libro alocado para comprender la igualmente alocada historia de un país.

La furia de las imágenes de Joan Fontcuberta, ed. Galaxia Gutenberg

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Una reflexión sobre el poder y la utilidad de la imagen desde un punto actual, dado que se establece el momento actual de creación, distribución y consumo de imágenes, moviéndolas por Internete y ofreciéndolas de manera más o menos agresiva, permitiendo tanto creaciones con un propósito artístico a variaciones periodísticas, un cambio agresivo de su cantidad -al margen del uso- tanto como de la sociedad tecnificada y consumista que ha propiciado este cambio hacia lo que el autor llama la postfotografía.

Mortal y fúnebre de Aida Miguez Barciela, ed. Dioptrías

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Una historia de amor al origen clásico de nuestra cultura tanto como una mirada desde las visiones actuales filosóficas que se extienden del lenguaje a los motivos y precios de la fama. Una obra que lleva a la lectura del clásico de Homero o que aumenta el haberlo hecho.

Kathleen de Christopher Morley, ed. Periférica

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Comedia razonablemente romántica en la que los diálogos se afilan y las aventuras absolutamente inesperadas llevan a pensar que estamos ante algo influido por las farsas clásicas. Por las que los -algo ridículos- esfuerzo en los qu eun grupo de estudiantes universitarios aburridos se van metiendo va construyéndose hacia un gran final que permite jugar con las posibilidades de lo ficticio y lo real cuando se decide crear un relato.

La mierda arde de Petr Šabach, ed. Huso

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Puede que el checo Petr Šabach no sea muy conocido en nuestro país, pero este libro de relatos que pretendía (en 1994) capturar no solo un momento de cambios -como demuestra el último relato- sino, además, ofrecerlo con suficiente humor como para hacer interesante esta toma de pulso.

El amor del revés de Luisgé Martin, ed. Anagrama

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Luisgé Martín lleva años escribiendo ficción, libros de viajes y otros asuntos similares como ediciones de clásicos. Aquí ha decidido, sin embargo, irse al flanco autobiográfico por un motivo muy concreto: Explicar la parte de su vida en la que pasó de esconder su sexualidad en la españa de los años setenta a poder casarse con otro hombre hace una década. Esta historia será, por tanto, también la de la manera en la que parte del colecctivo LGBTIA+ -por lo menos la más afortunada de ellos- ha ido avanzando en España.

Un hombre ocioso de Yusuf Atilgan, ed. Gallo Nero

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Estamos en un momento en que una novela turca como esta puede entenderse como una manera de comparar lo que se escribió a finales de los cincuenta con la actual situación del país pese a que entre entonces y ahora hayan pasado tantísimos años. Sin embargo el personaje central, ese C. tan poco convencional como no muy por la labor de callarse ante aquello que no le gusta, acabría siendo un símbolo del malestar y el deseo de cambio de la época que, sin embargo, poco desentonaría ahora.

El molino de momias de Petr Stančík, ed. Tropo

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¡Otro checo! En esta ocasión uno que sitúa su obra en 1866 y que contrapone las muertes en la guerra franco-prusiana con las actividades de un asesino en serie de carteros, permitiéndose una ambientación en ocasiones con sensaciones fantásticas pero siempre ajena al policiaco clásico, no digamos ya al de época.

El piso mil de Katharine McGee, ed. Molino

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Partiendo de la idea de un edificio de gran altura y de una muerte segura se cuentan las historias de los habitantes -de algunos de ellos- mientras se establecen paralelismos con la actualidad. Pero seguro que ya esperabais el devenir de esta apuesta editorial.

Jane, el zorro y yo de Isabelle Arsenault, ed. Salamandra Graphic

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Un cómic con fondo literario pues la historio de soledad de una muchacha se va intercalando con la lectura de su libro favorito, Jane Eyre, y con las reflexiones que le van provocando, especialmente cuando encuentre un zorro, y vea la posibilidad de que su gris mundo comparta el color no solo de los libros sino también de esa otra vida posible. Una forma de explicar la manera en la que en ocasiones se externalizan los porblemas o se busca una vía alternativa como solución.

Desayuno en Tiffany’s de Truman Capote con ilustraciones de Karen Klassen, ed. Libros del Zorro Rojo

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No creo que haga mucha falta hablar del texto en sí, hagámoslo mejor de esta nueva edición que incluye las ilustraciones de Karen Klassen, tan propias de una moderna revista de tendencias (en color) y cómo sirven para ofrecer una versión perfectamente regalable de tan conocida narración.

Un hoyo es para escarbar de Ruth Krauss con ilustraciones de Maurice Sendak, ed. Kalandraka

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Absolutamente particular -aunque no sé hasta qué punto juvenil, infantil o adulto- libro de definiciones que se beneficia, además, de llevar las ilustraciones de Sendak.

Me gustan los globos de Pablo Caracol, ed. Narval

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Quizá la mejor manera de acercar a los pequeños los problemas del Alzheimer sea hacerlo de manera elíptica mediante rodeos como el que nos propone esta obra que no acaba de decir claramente lo que, sin embargo, es obvio para sus lectores.

La aventura atómica del profesor Astro Cat del Dr. Dominic Walliman, ed. Barbara Fiore

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Tras el éxito de su versión espacial este nuevo acercamiento científico es otro triunfo de la creación de libros infantiles didácticos. El muy reconocible estilo de Walliman y su facilidad para resumir cuestiones científicas lo convierten en una obra de indudable valor para cualquier biblioteca infantil.

Una semana más: ¡Variedad! Una semana más, cosas para unos y otros y algunos buenos libros ya. También algunas novedades para la semana próxima incluyendo lo que todos sabemos, claro. Y, mientras tanto… ¡Nos leemos!


Bull (USA) Shit. Empezamos la semana del regreso y estreno de nuevas series con una pieza especialmente dolorosa. El Tres Veces Doctor… No, espera, ese era otro… Bueno, da igual, el Dr. Phil hizo un Lie to me con jurados y el resultado marca cualquier casilla de prejuicios hacia una serie de la CBS que se te pueda ocurrir que exista. Parece hecho por un comité e igual de plástico.

Sigue el reinado de los True Crimen con The Case of: JonBenet Ramsey (USA) que en principio debería ser The Case Of a secas, pero vaya. La muerte de la niña reina de belleza que ha influido en autores como Joyce Carol Oates ha tenido suficiente influencia cultural y este programa en concreto suficiente controversia -por señalar al culpable que los realizadores creían responsable. En fin, las modas tienen estas cosas y estos riesgos.

Lo llamemos Designated Survivor (USA) o bien Presidente Bauer, la verdad es que esta historia, que parece surgir de una lectura parcial de Clancy y que va mezclando conceptos visto no hace tanto en diversas series políticas o no (y sí, eso incluye Battlestar Gallactica) tiene como principal punto fuerte a un Kiefer Sutherland muy alejado de sus personajes de acción. El resultado es agradable sin más y -francamente- dudo que logren estrenar demasiado la premisa, pero, en fin, quizá logren darle algo de gracia y ritmo a la cosa. Habrá que esperar.

Que ya es más de lo que me veo capaz con Easy (USA), serie sobre relaciones y parejas y cosas que logra ser casi tan aburrida como el resto de intentos románticos del canal. En fin, quizá algún día hagan algo de este palo que me interese.

Por el lado bueno, The Exorcist (USA) no reúne a un exorcista y una bella policía para resolver crímenes. Por el malo, pensar en lo que puede salir de aquí significa equivocarse bien poco. Con la sobresaturación de exorcismos de los últimos años y las ideas realmente interesantes que hemos visto recientemente (Midwinter of the spirit, South to hell) casi podemos hablar de que la sorpresa es que logre ser incluso menos inspirada aún que Outcast. Y mira que el listón está progresivamente más bajo cada vez.

Creo que para hablar de algo como Falling Water (USA) podemos ir creando una etiqueta tipo «Falsa Complejidad», en parte porque trata de imitar las ideas de Nolan y en otra porque logra ser incluso más inepta en el uso de las mismas, en este caso de los sueños compartidos y los misterios misteriosos. Parece mentira que hace nada habláramos de Crunch Time, que usa también ea idea de entrar en la cabeza de las personas pero que logra no solo reconocer que han tomado prestado el concepto sino, además, establecer una narrativa clara. Aquí, sin embargo, tenemos un juego de tramas no reveladas y de oscuridades ominosas que quizá hubieran servido para lanzar la serie durante una única temporada. Y en eso están ahora.

Con Fix-Her-Up (AU) nos encontramos una pequeña comedia australiana -muy pequeña, de hecho- sobre cuatro compañeras de trabajo y casi-amigas. No es que la situación vaya mucho más allá de esa propuesta inicial ni que el examen de la amistad surgida por el roce diario y esas cosas que a mí particularmente no me han interesado pero que lo mismo hay espectadores que sí. Yo qué sé.

Es curioso esto de The Good Place (USA) porque los problemas que tiene -que los tiene- son conceptuales antes que otra cosa. Porque los actores hacen un trabajo magnífico –Kristen Bell consigue llevar el peso de la serie haciendo que funcione- y los guiones son adecuados, con algunos buenos chistes entre ellos… pero el concepto… Uf. Hace aguas por todas partes. Bien sea porque han decidido no pensarlo mucho o porque mejor verlo desde lejos, la cantidad de sucesos arbitrarios, ilógicos o que -directamente- invitan a pensar que tendremos un giro de los acontecimientos a no mucho tardar hacen de menos a lo que podría haber sido una serie incluso mejor. Pero el problema con las series basadas en High Concept es el tipo de High de los que hablamos y, con un poco de suerte, en cuanto esté asentado el entorno de la acción podremos olvidarnos de todo lo demás y centrarnos en las cualidades buenas. Que también las tiene, y muchas.

Otro de esos programas políticos que van saliendo este año, Graves (USA) sigue a un ex-presidente estadounidense que se da cuenta de las cosas que hizo mal durante su mandato hace veinte años y que trata de solucionarlo ahora a la vez que su mujer se presenta a las elecciones presidenciales. No, yo tampoco sé si está inspirado por alguna persona real. El asunto es que lo interpreta Nick Nolte intentando salir de la apatía vital y que varios de los otros actores están bastante bien, como Sela Ward. Eso y un montón de cameos de políticos que hacen más entretenida que interesante esta idea de comedia y drama con la política y sus errores. Pues bueno.

Si Falling Water era un desastre con Halcyon (USA) nos encontramos, además, con una sección de Realidad Virtual. Sí, en serio. Un asesinato, una mezcla de episodios y un desastre que no sé si el juego en VR ayudará a arreglar pero que, sinceramente, dudo mucho. Entiendo que intentan hacer algo original, novedosos y transmedia pero si queda como algo este piloto es como ejemplo de todo lo que hay aún por recorrer.

Gran piloto el de Insecure (USA) con otro de los temas recurrentes en este último mes: Gente de color joven intentando encontrar su sitio en la vida. La serie de Issa Rae es más sencilla que la de Donald Glover y menos desenfadada que la de Nicole Byer. Quizá porque se nota la mano de alguien más conservador detrás intentando servirle de ancla. En cualquier caso, Rae derrocha carisma y verosimilitud, logra establecer simpatía desde el principio y explicar con facilidad el mundo en el que se mueve. Queda por ver en los próximos capítulos si una vez establecido el entorno es capaz de hablar de más cosas, pero visto lo visto supongo que lo podrá hacer sin problemas.

Si pensabas que Kevin Can Wait (USA) iba a ser otra comedia rutinaria de Kevin James que podría haber sido continuación directa de King of Queens o cualquier otro proyecto fácilmente intercambiable suyo sólo voy a decirte una cosa: Tienes razón.

En cuanto a Lethal Weapon (USA), si estás buscando el sentido del ritmo, la acción y el humor de la original… ahm…. Ahora bien, si es otra intercambiable serie policíaca que se llama Arma Letal como se podría haber llamado Los ricos también lloran… ¡Estás de enhorabuena! Damon Wayans pudo haber hecho El último boyscout y ser bastante más mayor que Danny Glover cuando rodó la primera Arma Letal ( 56 frente a los 41 de este ) que no parece ni con ganas de intentarlo ni, desde luego, de edad avanzada. Claro que en frente tiene a la mezcla de una patata esculpida en helado de vainilla que suficiente tiene con responder a códigos básicos. Y ese es el problema en su segunda parte: Una premisa tan básica necesitaba a unos actores como poco notable y un guión competente de lo contrario tienes una nueva iteración de Polis Compañeros.

Hablando de lo cual: MacGyver (USA). Que por lo menos lo intenta. Los actores hacen lo que pueden con lo que tienen y también con lo que les dan, pero la trama es demasiado en línea de lo que la cadena de los NCIS tiene como fórmula y de ahí que igual que hicieron NCIScorpio ahora hayan decidido ir a por MacIS. Grupos de asesores y técnicos en lo que en tiempos eran las historias de un protagonista claro (sí, con personajes recurrentes como Jack Dalton o Murdoc pero con solo MacGyver y Pete Thornton como regulares) y si bien el resultado es agradable y sin mucho recorrido el uso del nombre parece simplemente propagandístico.

Es curioso esto de la ficción. En National Treasure (UK) se nos narra de manera magnífica la historia de un hombre, un antiguo cómico de éxito que aún es querido y recordado por el público gracias a su parte en un dúo cómico -junto a nada menos que Tim Mclnnerny como su compañero- que se encuentra una mañana siendo interrogado por la policía por un cargo de violación. A partir de ahí los paralelismos con figuras estadounidenses y británicas siguen creciendo a la vez que lo importante, el drama familia, brilla gracia a los actores envueltos – Robbie Coltrane, Julie Walters, Andrea Riseboroug -, a la cercanía de los temas y, por supuesto, al buen hacer como guionista de Jack Thorne. Y, sin embargo… ¿Realmente es la comprensión del cómico acusado de los delitos lo que merece la pena de esta historia? A partir de lo cuál a uno no deja de parecerle lógico que hayan optado por un cómico de ficción. ¿Sería alguien capaz de buscar esa multiplicidad de facetas y casi justificaciones si estuviéramos hablando de Jimmy Savile o Bill Cosby?  ¿Por qué entonces no centrarnos en su mujer -que es un papelón interpretado por Walters, como decía antes, pero que sigue siendo secundaria- o una de las víctimas? ¿Para qué demostrar que El Monstruo No Es Tan Monstruo? En fin, supongo que es el problema recurrente de humanizar a los villanos. Así que, una vez hecha la reflexión nos queda lo que decía antes, unas magníficas interpretaciones y un buen guión para una tragedia publicitada que es más interesante como drama doméstico.

Dentro del mundo de la telenovelización de los dramas que la ABC ha abrazado con agrado intentando encontrar la próxima narrativa shondesca este Notorious (USA) es mejor como ejemplo de esos intentos que por la serie en sí. Más que nada porque no queda claro qué es lo que intenta contar, qué tipo de historia busca -o género, si lo preferimos para separar el género del tono que está muy claro- y si han decidido contar una historia o simplemente acumular giros de guión por ridículos que puedan parecer. En resumen, una obra más centrada en picar el interés de la siguiente locura. Que no digo que me parezca mal de por sí, sobre todo si va escalando como es previsible, pero que parece haberse quedado simplemente con la montaña rusa.

Lo bueno de los ingleses es que sus series policíacas pueden ofrecer diferentes tonos y, a la vez, ir a sitios distintos sin perder ese sentimiento común. De ahí que Paranoid (UK)tenga un inicio prometedor pero tenga aún mucho que ganarse. Una muerte -otra- para abrir el capítulo y una investigación dentro de lo esperable -mujeres profesionales pero sintiendo que se pierden algo, diversidad racial, humor desabrido- que pega un salto dentro del thriller de conspiración. Con un poco de suerte ira manteniendo las promesas iniciales y, si no… siempre podrá rellenar alguna tarde de domingo.

Creo que el piloto de Pitch (USA) es uno de los más notables que he visto últimamente por motivos que me cuesta incluso entender. El punto de partida es tirando a idiota -la primera mujer que juega en la liga de baseball masculina- y muchos de los conflictos son como para darse cabezazos contra la pared, incluso sin empezar a hablar de que están hablando extensamente de baseball… las interpretaciones, además, son correctas pero no brillantes. Y quizá ese es su éxito. Que logra resultar creíble de puro increíble y  hacerse interesante por no darse aires de fundamental y cambiante. No sé si tendrá éxito, si logrará que en FOX le hagan algo de caso o qué será de su futuro. Pero al menos un par de episodios más me veré, por si acaba de convertirse en esa gran serie de la que muestra potencial en algunas ocasiones.

Terminamos -que ya iba siendo hora- con This is Us (USA), uno de esos dramas familiares con personas llenas de sentimientos que le gustaba a la gente cuando Parenthood o Treintaitantos y que a mí particularmente me han parecido siempre estomagantes. Imagino que si te van los dramones sensibleros a la máxima potencia pero dentro de un orden no vaya a ser que se moleste alguien entonces esto puede funcionar. A mí no se me ocurre ningún motivo razonable para exponerme de nuevo a este banquete de azúcar y sufrimiento.


¡Libros que Llegan! Vollmann, «Una detective inesperada», Lahiri y más

Libros interesantes, mientras vayan saliendo semana tras semana algo estaremos pudiendo sacar en claro de todo esto. Y con la aparición esta semana de «La familia real» creo que podríamos tener hasta un par de semanas tranquilas que ya habría merecido la pena el año. Por supuesto eso no significa que no haya salido nada más, simplemente que es un libro realmente inesperado. Pero hay más cosas. Variedad, como siempre. Así que no os entretengo más, pasad a ver todo lo que hay y…
¡Que entre la pila!
No sabría ni por donde empezar. Vollmann ha sido un autor que muchas editoriales han intentado y pocas han conseguido mantener. Sus obras no son novelas, son novelazas, por lo que tratan, cómo lo tratan y -por supuesto- la extensión. Así que no esperaba ver este libro, sobre la prostitución, la familia y los diferentes estilos de violencia y pobreza interrelacionados. En serio, podría ser un ensayo sobre la prostitución pero en su lugar habla de las distintas maneras de llevar la Marca de Caín en una sociedad en el que La Biblia se interpreta al gusto del que está arriba. Incluso cuando es alguien tan impresionante como la Queen of Whores. No es un tema del gusto de todos ni creo que sea sencillo de vender… pero aquellos que entren en el libro. ¡OH!
Si además de lo de los libros leéis lo de las series me habréis leído alguna vez escribir sobre Miss Fisher’s Murder Mysteries, un mystery australiano que lleva dando vueltas unos cuantos años. Con un buen estilo general y la capacidad de mantener el equilibrio, es fácil ver por qué Siruela ha decidido aprovechar y   darle una oportunidad a los libros de los que partían. Así que.
El intérprete del dolor de Jhumpa Lahiri, ed. Salamandra
Interprete del dolor_135X220Siempre es buena noticia que se vayan recuperando obras antiguas de grandes escritores, así que la recuperación del primer libro de relatos de Lahiri -aquel que tantos premios le consiguiera- es motivo más que de sobra para aplaudir. Y recomendar.
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Bueno, creo que a estas alturas todos conocemos a Alexiévich. En esta ocasión es sobre los niños que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial. Huérfanos. Imaginad el resto. O mejor no, mejor leeros el libro.
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A partir de la reconstrucción posible de la relación entre Virgina WoolfVita Sackville-West la autora crea un esqueleto argumental que va rellenando con carne hasta dar lugar a una novela de lo que pudo ser, o lo que pudo pasar, que busca intentar mostrarnos toda la complejidad de aquella relación.
Recopilación de las conferencias romanas de la autora sobre el arte entendido como El Arte y su papel en la filosofía platónica relacionada, sobre todo, con los artistas – Los Artistas- y cómo trataba con adoración La belleza mientras cargaba contra sus instrumentos humanos. Así que podéis imaginar que es cuanto menos interesante.
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Piglia sigue con su pseudo-biografía. Y lo que le queda.
Repaso a la historia de este término de filosofía política acuñado por G. W. Harris y popularizado por Foucalt como el poder que la política -y la sociedad- tienen sobre la vid. Humana, fundamentalmente.  A partir de ahí la evolución en la obra de distintos pensadores e intentando siempre iluminar esos conceptos a ratos tan abstrusos que no es mala cosa tener a mano este libro.
Tras tanto tiempo llega a España este libro que comenzó como un artículo en los ’80 sobre la guerra sucia en El Salvador por un periodista americano de The New Yorker que denunciaba la manera en que su gobierno interfería y apoyaba según sus intereses a las fuerzas de países extranjeros. En los 35 años que han pasado desde entonces… Bueno, de momento se ha publicado en España este libro.
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Recopilación de historias de psiquiatría infantil que se centran sobre todo en niños traumatizados generalmente por la pérdida. Estoy seguro de que por alegre que suene hay gente que lo encontrará extraordinariamente interesante.
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Otra recuperación, en este caso de la primera novela (basada en hechos reales *cof*) de Aleister Crowley. Nunca imaginaréis lo que cuenta.
Sí. Pero a la autora es la portada que le gusta. Por lo demás este tocho -con cierta calidad en lo que cuenta e incluso cómo lo cuenta- está siendo movido como apuesta importante de la editorial. Así que lo iréis viendo aparecer en todas partes. Esa portada. Sí.
A primera vista podríamos imaginar que están haciendo una nueva versión (o acercamiento) de Moby Dick. No diré que no hay algo de eso, pero sí que incluir un asesino desconocido dentro de la tripulación del barco logra darle algo que vidilla al asunto.
Bernie Gunther sigue vivo y trabajando. Podría parecer que no, pero mientras quede algo de vida quedará algo de esperanza.
 Pues sí, pues sí. Y aquí seguimos.
Llega… ¿15 años? después de lo que uno esperaba. Pero si no tienes problemas en lo que falta -y no te lo compraste en inglés- sigue siendo un buen repaso.
Cartas ilustradas. Los nombres implicados creo que hablan por sí mismo.
Me ha encantado. Una historia sobre la belleza propia, lo que opinan los demás, el adaptarse a esas expectativas y un giro final. Un título que no se puede dejar de recomendar.
Un gran cómic, reflexivo e ingenuo a un tiempo. Con línea sencilla y dibujos encantadores. ¿Qué puedo decir? Creo que merece la pena echarle al menos un vistazo.
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Una nueva entrada de Los forasteros del tiempo, que también hay que aprovechar para hablar de los productos nacionales de éxito.
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El regreso de un clásico que es ADEMÁS un libro sobre caca. ¡Celebremos la mierda de Blackie Books!
Puesto a terminar, ¿qué mejor que con la tercera parte de uno de los libros que mejor funciona como droga para niños?
Supongo que un día no señalaré la variedad y todo eso. Pero no hoy. Variado, sí, variado como casi siempre. Una semana más. Y la que viene tenemos Hecatombe. No, el libro. También sale Azul marino. O el nuevo de Stephen King. Y más cosas. Pero, como siempre también… eso será la semana próxima. Mientras tanto… ¡Nos leemos!