Empezamos un año aunque podría haber empezado mejor porque Beyond (USA) es el tipo de idea floja que reúne una serie de tópicos disfrazando el desconocimiento de misterio para ver si así se crea artificialmente una sensación de suspense. Lamentablemente olvidan que en esos casos la única forma de que funcione la narración es hacerla tan excesiva que el locurón resultante justifique la capacidad de sorpresa. En lugar de esto tenemos la enésima serie más o menos juvenil con secretos y mentiras y duda de todos y blablabla. Así que esta puede que sea o no la primera serie que veas este año, pero lo que parece seguro es que será la primera que olvides.

Que es justo lo contrario que pasa con Emerald City (USA), el guión parece pensado para escurrir spaghetti y ni los personajes ni sus acciones parecen tener un sentido, utilidad o profundidad, pero es bonita de ver, muchas ideas que vienen del imaginario europeo -cuando no directamente de Gaudí– que van no solo en la creación de estilos y fondos para los personajes, también en su manera de reconstruir el camino de baldosas amarillas, por ejemplo, o el uso del color con los personajes, y luego ya la idea de presentar algo que puede ser o no algo que se base en lo que ya conoces de la historia de manera que tengas que prestar atención -y puede ser duro porque no es especialmente interesante- de modo que al final da la sensación de creación divisiva que señala algo realmente creativo detrás. No creo que tenga paciencia para verme entera la temporada pero podría ser una buena fotonovela.

En cuanto a The Halcyon (UK)… Supongo que querer ser tan fuerte el nuevo Downton Abbey debería dar puntos de algo. A mí no me ha parecido gran cosa, la verdad. Mucha reconstrucción, mucho suspiro, pero poco sustento. Aunque lo mismo es porque a mí las series de periodo histórico me dan un poco lo mismo. En fin, por lo menos así sabéis que están muy a tope con esta en la ITV.

Un nuevo ejemplo del paso de weberies a emisión en la cadena, Jeff & Some Aliens (USA) es también un nuevo ejemplo del espanto de elecciones que Comedy Central lleva años haciendo. Hacia el humor por el lado lo más feista y grotesco posible con una serie de gags que se baan en que lo que se está haciendo es grotesco y no muy inteligente. El Humor Incómodo, como la Poesía de Verso Libre, se creó con un propósito, no para maquillar el rango de capacidades propias. Pero al menos no intentan engañar a nadie, supongo.

Hablar de The Mick (USA) sin mencionar la otra serie protagonizada por Kaitlin Olson y en la que los hermanos Chernin -creadores de esta- han trabajado como guionistas tiene un punto de ridículo. Fundamentalmente porque esto es una mitad de Uncle Buck -aunque su remake fuera enterrado el año pasado-  y la otra mitad muy obviamente IASIP. Salvo que, claro, la FOX no es ni la FX ni la FXX así que todo tiene que ser rebajado. Y ese es su problema, o al menos el nuestro como espectador, que todo está al borde de llegar a la locura de IASIP pero quedándose siempre sin atreverse de modo que todo parece más real y, por tanto, peor. Los excesos en un mundo tan caricaturesco y pasado de vueltas como el de IASIP son parte del juego, que en esto, que no deja de ser una comedia familiar y no van ni a acercarse a ellos -teniendo en cuenta al primer capítulo de la última temporada no creo que se acercaran ni a la puerta- es difícil que pudieran aceptarlo pero, a al vez, hace que las ruindades que sí que se permiten sea más ruines. En fin, ya veremos cómo avanza a partir de su exitoso -por colocación- primer capítulo.

Bueno, pues también hay programas infantiles de esos que hacen que te plantees si alguna vez intentarán introducir alguna novedad o marcar algún progreso. En el caso de My Knight and I (O) (F) la parte de ilustración y animación parece avanzada, sobre todo comparada con la enésima rutina de niño con adre desastrosos/genial y amiga responsable. En fin.

Que suerte tenemos de que One day at a time (USA) sea de Netflix, así he podido ver más allá de su piloto. Un piloto agradable, no muy arriesgado y que tiene todo lo bueno y lo malo de Norman Lear. Bueno, y también risas enlatadas, cuando parecía que nos habíamos librado de ellas. Pero al ir avanzando en episodios vemos no solo su persistencia, también la manera en la que se repiten, entrelazan y lanzan ideas, se recuperan temas y personajes y se va creando un tejido. Sí, tiene lo mejor de Norman Lear pese a que aquí haya sido un productor más bien asesor, pero se centra en los personajes -no en vano está recuperando una serie antigua suya sobre una madre criando sola a dos hijas- y saca temas importantes de manera regular. Se tocan algunos asuntos habituales como la emigración o la religión y otras menos habituales como la salud mental, la herencia cultural o los veteranos. Todo ello rodeando a la gente de dosis de humor y un gran trabajo de los actores, especialmente la enorme Rita Moreno. Y también está lo malo: Trata de confortar a todos, rehuye los momentos más tensos a favor de soluciones para poder volver a un punto de no-agresión, un todo-el-mundo-es-bueno que se hace irreal y que, además da un aire de irrealidad a lo que los grandes temas acercan. Es una gran serie clásica familiar, sin duda, pero no intenta ni quiere ir más allá. Y esa forma de conceder a unos y a otros -excepto en el asunto Cubano, ahí se nota que Miami está MUY presente y no va a realizar concesiones ni de coña- significa que todos los personajes son tratados con respeto pero que a todos se les va a matizar en lo que tienen razón y lo que no sin preocuparse en cuestionar de dónde vienen esas ideas y decisiones -por resumir, está el clásico tropo de la Niña Progresista a la que a veces le toca cuestionar que el mundo no funciona como ella querría, pero nadie se pregunta por qué es así. Y al menos es tratada con mucho más respeto que casi cualquier otra serie- de modo que lo que aquí tenemos nos suena a ya visto o incluso a hecho con más sofisticación en, digamos, Jane the Virgin. Pero lo importante es que haya más, y que sean capaces de hacerlo en una serie que con un estilo tan antiguo logra crear una sensación de que esto podría haberse hecho mucho antes. Así que preguntémonos por qué ha hecho falta llegar hasta aquí con Netflix. Y, ya puestos,  ¿cómo es que no es más conocido aún el nombre de Norman Lear?

Creo que voy a dotar de significado a un nuevo verbo, porque es ver algo como Ransom (USA) y pensar en lo necesario que es poder decir que la serie CBSea. Está muy claro que cuando decidieron CBSear pensaron que era lógico porque para eso estaban en la CBS y eso facilitaba sus CBSaciones, como tener a un señor inteligente, con dinero, profesional y muy blanco con un equipo variado que se enfrenta a amenazas vagas aunque con un origen no-normalizado (vamos, que o son de otra raza, o de otro país, o de otra religión o de varias si no todas las anteriores) que su equipo diverso ayuda a que no se note tanto. Ah, y hay alguna secuencia de acción venga al caso o no y una vaga sensación de que trabajan en una organización vagamente gubernamental pero que no sigue las reglas de esas. Y puestos a CBSear lo que aquí nos ocupa son secuestros, que para algo estamos. Bueno, en realidad son negociaciones porque tenemos que tener un hueco para cada cosa.

Por algún momento en la BBC pensaron que podían seguir dando coba a una suerte de Bro-Humor en sketches que han creado llamada Revolting (USA) y a partir de ahí algunas cosas que no están mal del todo pero una intencionalidad y un subtexto poco menos que agradable. Sobre todo cuando se pasa a la parte de cámara oculta. Incluso para ser ingleses.


Los premios: El Sark de Oro Tv 2016

Hecho el repaso del año vamos a hablar un poco más de las dos series que han merecido los premios opinión de quien esto escribe. Así que lo que toca ahora es… ¡la explicación de todos los años!

Como cada año he de señalar que el criterio para el premio es tan sencillo o complicado como el mío propio. De entre todas las series nuevas que veo -es decir, que no me quedo solo en el piloto sino que continúo con ellas hasta su final de temporada o, como poco, su hiato de media temporada- elijo aquellas que más me han gustado. Como veis el único miembro del jurado con el que me tengo que poner de acuerdo soy yo. De modo que paso a indicar cuales son estos ganadores de tan simbólico galardón y cuáles han sido los motivos. (Y un año tengo que poner las listas de Sark de Plata y Oro Tv pasados) (¡Este mismo: Desde que comenzó ElReceptor allá por 2009 en Libro de Notas hemos tenido Sark de Plata y Sark de Oro. Por orden de aparición los Sark de Plata han ido para: Misfits, Justified, Revenge, Bullet in the Face, Sleepy Hollow, Jane the Virgin y Agent Carter.  Siguiendo ese mismo orden, los de Oro han recaído en: Better off Ted, Louie, SPY, Moone Boy, The Americans, Inside Nº.9 y UnREAL. ¡Mucho más organizadito ahora!)

Tras esta debida precaución vamos a ello. Venga el redoble.

Sark de Plata Tv para…

Atlanta

De entre las novedades de este año creo que puedo decir con tranquilidad que esta Atlanta es la menos puedo explicar. Supongo que es comedia pero su carga dramática es enorme. O al revés. Solo que su humor no es ni habitual ni sencillo. Casi no parece ni que esté buscando tanto el humor como la extrañeza. Una sensación que se usa en ocasiones para realizar un comentario político o social, otras simplemente como si quisiera ver la cara de tontos que se nos queda. Y, sin embargo… En una serie en la que no te puedes fiar ni de los anuncios esa irrealidad acaba siendo precisamente lo más valioso. Atlanta podría haber sido muchas cosas, al final ha acabado siendo Atlanta.

Sark de Oro Tv para…

American Crime Story: The People v. O. J.

Quizá sea un poco injusto para Ryan Murphy que haya sido esta última serie suya la que mayor aclamación esté logrando. Entre otras cosas porque responde a la famosa pregunta, ¿qué podría ser de Ryan Murphy si fuera capaz de contenerse un poco? Y precisamente lo último que Murphy significa es contención. Sin mencionar que eso mismo se podría haber dicho de The New Normal y todos sabemos cómo acabó aquello. Pero para los que venimos siguiéndole desde Popular, de locura en locura o de Nip/Tuck a Glee y de allí a American Horror Story y Scream Queens, Murphy se había convertido en un sinónimo de caos inesperable tal que pocos anuncios produjeron más sorpresa que el de que se iba a centrar en una historia real. Parecía el clásico anuncio de prestigio para ganar premios. Pero, claro, en todo hay clases. Murphy (y Scott Alexander y Larry Karaszewski, no nos olvidemos de ellos) ha sabido centrarse en hacerlo lo mejor posible sin salirse de la realidad. Quizá porque la obra en sí, que va funcionando en tensión creciente y que ha logrado sorprender incluso a los que recordamos todo el circo -no digamos ya a los que no lo hicieron, no lo recuerdan o nunca lo supieron- por la forma en la que ha articulado la narración y, de hecho, ha usado la misma para establecer su importancia pop. El caso fue muy popular, sí, pero también tuvo una de las persecuciones más seguidas -y locas, claro, una persecución lenta- de la televisión. Su existencia sirvió a los medios para establecer los superjuicios, establecer las noticias durante 24 horas, cimentar la mezcla de información y entretenimiento en el que un personaje popular de un lado podría salir en el otro. Todo aquello de lo que se hablaba ya en Chicago y que se multiplicaba hasta la locura. A partir de ahí un reparto excepcional en el que -para mi eterna sorpresa- destaca por encima de todos Sarah Paulson, una habitual de la troupe de Murphy que hace aquí el que podría ser el papel de su vida. Y no es solo ella, Courtney B. Vance está inconmensurable, Sterling K. Brown enorme, Nathan Lane brillante, John Travolta y David Schwimmer no lo hacen mal y Cuba Gooding Jr. logra ser patético sin estorbar demasiado. De modo que al final la historia interna, ya conocida, y la historia de esa realidad falsa creada a aprtir de ella y que sería una manera de reenfocar los realities -algo en común con la magnífica Roanoke que ha sido este año el AHS de Murphy y, quizá, la versión incluso más pasada de esta mirada a lo qeu la televisión decide que es la realidad y por qué no te puedes fiar nunca, ni de los teasers–  permitiendo un discurso completo que ha durado casi todo el año y que ha terminado estableciendo lo que podríamos considerar el perfecto resumen del año: A veces la realidad es la mejor de las ficciones.

 

Y, un año más, esto es todo. Ponemos el contador a cero, empiezo a apuntar cosas para los Pilotos Deathmatch y ya veremos dentro de un año con qué nos encontramos.


Repaso televisivo a 2016: El Sark de Oro Tv

Que año más loco. En general y en concreto. Como pasa con los libros, este año el repaso a las novedades va a ser más sencillo gracias a que a los Pilotos Deathmatch One Shot para ir llevando al día las anotaciones y que luego se me escapen menos programas.

Gracias a estos repasos y a la posibilidad de verlo como un todo general hemos podido observar el éxito en cantidad -aunque aún está por ver alguna en calidad- de las series de viajes temporales. Quizá este año tengan más suerte pero de momento parece que lo más cercano a una serie de viajes en el tiempo competente sea la de Flash. De modo que al final acaba siendo más interesante otra de las tendencias, la de las series en las que los jóvenes afroamericanos hablan de sus cosas. Sus inseguridades, sus necesidades y sus retos. Algo que pudimos encontrar en Insecure o Loosely Exactliy Nicole además de en una de las joyas del año de la que ya hablaremos en breve.

Y es que ha sido un año curioso para la comedia. Con creaciones dentro de lo familiar pero que funcionaban como un tiro. Tanto la inglesa Love, Nina como la canadiense de origen coreano Kim’s Convenience o como la estadounidense Speechless han demostrado que sigue habiendo hueco para redescubrir y expandir las comedias familiares. La última con una gran actuación de comedia física de un actor con parálisis cerebral. Aunque no es el único punto de ataque de la comedia este año. También inglesa, Fleabag ha sido capaz e ofrecer un retrato generacional, juvenil y, esta vez, blanco.

Dos coas más que comentar aún entre las comedias. Por un lado que en el Late se van afianzando las cosas. Samantha Bee ha sabio aprovechar el momento y situarse, aunque el verdadero ganador -cuanto menos moral- de estas últimas elecciones USA ha sido Seth Meyers, que lleva camino de convertir su programa en el próximo Daily Show.

Por el otro, la TBS ha intentado reinventarse. Cierto es que Angie Tribeca no le ha salido muy bien y que no se ha prestado demasiada atención a The Detour, pero creo que con People of Earth han logrado una gran serie, humana y alocada a la vez. Lo que no sé es si ahora lograrán que alguien la vea. Al fin y al cabo en la FX, ahora FXX, lleva 11 temporadas ya It’s Always Sunny in Philadelphia ofreciendo alguno de los mejores capítulos cómicos del año en cada ocasión y aún no parece que haya calado.

En lo que sí se parecen comedias y dramas es en los problemas que han tenido este año muchas series en su segunda temporada. Vale, es cierto que a Supergirl le ha venido de perlas el paso de la carca CBS a la moderna The CW, que Ash vs Evil Dead ha sabido subir de nivel o que American Crime ha sido estupenda. Pero por cada una de estas, que llevan a que se aprueben cosas como Stan Against Evil, nos encontramos con los problemas de segundas temporadas de UnREAL, Agent Carter, Crazy Ex-Girlfriend, Scream Queens o Mr. Robot. O con la extraña mezcla de Documentary NOW!, capaz de mezclar uno e los mejores episodios del año –Juan sueña con arroz y pollo, una pequeña maravilla de sentimiento y comida como solo puede encontrarse este año en el episodio del  Menú Degustación de Please Like Me– con otros algo menos acertados.

Pero, claro, ¿qué es estar acertado? Cierto es que The Americans y Halt and Catch Fire han tenido unas temporadas estupendas pero echando un ojo… ha habido un poco de todo.

Por ejemplo, ha habido bastante movimiento en la parte del terror. Sí, hemos tenido una gran temporada de American Horror Story. Pero fuera de eso… uf. Crazyhead cumple, El Exorcista está, The Living and the dead es una curiosidad. Dead of Summer consigue remontar a partir de la mita de temporada gracias al locurón. American Gothic y Braindead solo ellos saben dónde entrarían. De Lucifer para qué hablar. De Stranger Things mejor no me tiréis de la lengua. Y hemos tenido algunos tordos notables. Channel Zero destroza cualquier posible buen punto de partida en lo que está convirtiéndose en toda una característica del trabajo de Max Landis (No hay más que ver lo que le hace a Dirk Gently) aunque eso es aún poco que decir comparándolo con los espantos de Slasher y Damien. Parece mentira todas las novedades que han salido de terror -con deciros que aún podrá señalar más- para que luego no tenga nada especialmente bueno que decir de ellas.

El otro tema de interés del año ha sido la HBO. En general ha funcionado de manera irregular, Juego de Tronos les sigue dando audiencia y la carne con patatas de Westworld parece haber gustado, incluso hay gente hablando bien de esa adaptación que es The Night Of. Pero eso solo ha servido para que la cosa no parezca un completo desastre, solo un trabajo pendiente de mayor desarrollo. Podría haber sido peor. Y mejor. Pero ha sido.

Más aún pensando en los adioses de este año: Person of Interest, Galavant, The Good Wife, Banshee, Rectify… y más que se irán en 2017 -pero ya hablaremos de ello-. Algunas de nuestras favoritas han ido acabando y no sé yo si hemos tenido la sensación de que estén llegando reemplazos. Las cosas se están moviendo, no recuerdo jamás una época en la que no se hubiera cancelado oficialmente ninguna de las series estrenadas por las networks en su temporada de otoño al llegar el cambio de año. Pero aquí estamos, con unas cuantas series que esperan solo a que alguien salga a rematar el hachazo (Infamous o Conviction, por poner dos zombies)  pero sin ninguna muerte declarada. En fin, supongo que irán apareciendo reemplazos, pero con todas las series que se están emitiendo ya podrían darse prisa.

Menos mal que cuando aparecen son tan estupendas como Sweet/ Vicious, de la que ya he hablado, pero que aprovecho de nuevo para recomendaros por su mezcla de vigilantismo y realidad que hace que los golpes sean dolorosos a varios niveles.

Así que ya está bien de dar vueltas y hablar de unos y otros y vamos a por aquello a por lo que venís. Digamos ya aquello de: Los ganadores de los Sark de Oro TV 2016 son…


Sark de Oro 2016: Los Premiados

Dicho todo esto, vamos a por lo que realmente está esperando la gente. Bueno… alguien habrá que lo espere, digo yo. Así que vamos con los premios de este año.

Golden Sark

– Lovecraft Country de Matt Ruff, ed. Harper Collins

y648

Creo -o, mejor dicho, supongo- que una gran mayoría de los que me siguen saben de mi parcialidad por Ruff. Alcantarillado, gas y electricidad es un libro que sigo recomendando hoy día pese a los problemas que semejante locurón tenía. De manera que siempre que he tenido la oportunidad he leído lo que Ruff ha ido sacando. Y puedo decir que la novedad de este año es de las de pedir por favor a las editoriales españolas que reconsideren darle otra oportunidad pese al batacazo previo. Porque qué cosa más interesante, que forma de jugar con la cultura popular, que manera de mezclar conocimientos y reflexiones ofreciendo por un lado  una serie de relatos con fondo fantástico inspirados en su mayoría por historias de la época y círculo de Lovecraft y por otro una reflexión sobre la raza. Porque los protagonistas son todos afroamericanos, afroamericanos viviendo en los Estados Unidos de los años cincuenta, enfrentándose a todo tipo de peligros reales que muchas veces parecen más peligrosos que los sobrenaturales -Y aquí aprovecho para sugerir que se mire de nuevo la portada, magnífico resumen de lo que nos encontraremos dentro- porque las pesadillas engendradas por Lovecraft son sus historias pero también sus pensamientos y precisamente por ello el contraste entre unas y otras aventuras -no digamos ya lo magnífico que resulta el antagonista principal- parecen pensados para que veamos como, en comparación, podría ser incluso un refugio. Y, puestos a rematar esta recomendación, venga unos párrafos del primer capítulo del libro.

Sark de No-Oro

Cocina de combate de Anastacia Marx de Salcedo, ed. Melusina

cocinacombate

Puede que sea por mis intereses pero me lo he pasado en grande con esta historia de los lazos entre las industrias alimentarias y la de defensa explicando muchas interacciones que han propiciado la aparición de nuevos modelos de consumo y preservación de alimentos, pero también en como cambian esos mismos alimentos para poder durar, prepararse y satisfacer. Desde el afianzamiento de empresas con la Segunda Guerra Mundial a las luchas para crear determinados alimentos válidos para las tropas, es toda una lección de historia y una posibilidad de comprender mucho de lo que podemos encontrar en las tiendas. 

Sark de Plata

El perro espectral (Investigadores de lo oculto) de VV.AA., ed. Biblioteca del Laberinto

cache_44428283

Gustándome mucho los Detectives de los Sobrenatural no esperaba yo gran cosa de este volumen. ¡Que equivocado estaba! Una muy interesante panorámica de la producción entre los años ’30 del S. XIX y los del S. XX con autores ingleses y franceses y todo tipo de obras, de las más cercanas a un detectivesco clásico con explicación racional a las más alocadas creaciones paranormales. Para quien esto escribe ha sido todo un gozo el paseo por esta veintena de obras. 

Sark de Oro

Las Mitford de VV.AA., ed. Tres Hermanas

las-mitford-cartas-entre-seis-hermanas

Si alguien se ha sorprendido por esta decisión es que no he debido ser suficientemente claro este último año. Me he pasado gran parte del mismo esperándolo y su contenido no me ha defraudado. Mis reticencias ante la ruptura de la intimidad en sus comunicaciones se vence por el estilo, la humanidad y lo interesante de las mismas. Las Mitford estaban metidas en todo tipo de líos y follones durante buena parte del S. XX y siempre tenían una observación interesante o un suceso que contarse. Su visión -indiscutiblemente privilegiada- de muchos de esos momentos de la historia inglesa resulta a la vez diferente y pertinente. No sé si habrá mucha más gente a la que le pueda interesar este volumen, aunque espero que sí, lo que tengo claro es que es mi preferido de entre lo que he leído este año.

Ahora sí, ya hemos acabado. Muchas gracias por vuestra atención y hasta los próximos premios.


Sark de Oro 2016: Repaso al año o Instrumentomos de la limpieza. (En La Sombra)

Bueno, pues no sé si acabaréis de descubrir estas cosas o si seréis de los que lleváis años leyendo esto. Lo importante es que estáis aquí, que yo también lo estoy y que ahora toca toda esa pila de texto sobre la cosa de los libros de este año.

Pero vamos con el texto de siempre:

Un año más (17 años ya, y parecía que fue ayer cuando empezamos con la tontería) aprovecho el comienzo de año para entregar el “Sark de Oro” al libro que más me ha gustado del año recién concluido

Comienzo con la clásica advertencia así que quien quiera pasar al resumen del año que se salte este párrafo. Las listas de “Lo mejor de…” acaban siendo los resultados de la intersección de los gustos personales con los libros leídos a lo largo del año. La posibilidad de que haya aparecido un libro revelador y no salga en esta lista puede deberse más a no haberlo leído que a criterios de selección. Recapitulando en estos años y para que quede constancia, los anteriores Sark de Oro recayeron en “El Hada Carabina” de Daniel Pennac“Huérfanos de Brooklyn” de Jonathan Lethem“Cíclopes” de David Sedaris,“La Disco Rusa” de Wladimir Kaminer“La Mosca” de Slawomir Mrozek“El Martillo Cósmico” de Robert Antón Wilson “Pégate un tiro para sobrevivir” de Chuck Klosterman, “Las Ovejas de Glenkill” de Leonie Swann, los“Cuentos Completos” de Connie Willis, “Al pie de la escalera” de Lorrie Moore, “Mi Tío Napoleón” de Iraj Pezeshkzad, “Los amigos de Eddie Coyle” de George V. Higgins, “Hermana mía, mi amor” de Joyce Carol Oates, “Boston. Sonata para violín sin cuerdas” de Todd McEwen, “Americanah” de Chimamanda Ngozi Adichie, “La hoguera pública” de Robert Coover y «Descolonizar la mente» de Ngũgĩ wa Thiong’o.

Al final tendré que crear una wiki o un algo para que entren todos. Sin contar con que debería empezar a pensar en poner también los Sark de Plata y las otras dos categorías inventadas, el premio a No-Ficción Sark de No-Oro y el premio a libro en lengua inglesa Golden Sark. Porque esto cada vez queda más largo.

Aviso, también como casi todos los años, de que mis lecturas suelen determinarse por escuderías, es más sencillo que lea algo de las editoriales pequeñas y medianas a que lo haga con lo que sacan PlanetaAlfaguara Anagrama. Vamos, que no pretendo engañar a nadie: No me he leído todo lo publicado ni de lejos. Dicho lo cuál y antes de entrar en los ganadores de este año vamos a repasar lo que han hecho los editores.

En cuanto a los libros…

Otro buen año y, sobre todo, otro año variado. Bien es cierto que se siguen resintiendo las estructuras del negocio libresco que este año se ha notado sobre todo en la distribución, ahora mismo el gran problema de la cosa de los libros. Por suerte las grandes siguen con sus saraos y las medianas y pequeñas siguen, aunque sea como en una carrera de relevos, intentando sacar más y mejor. Así que en general podemos hablar de un buen año. Algunas editoriales pequeñas parecen ya consolidadas, Hoja de Lata ha tenido un año magnífico en el que la calidad de su docena de novedades ha sido tan alta como la del año anterior y ha contado con títulos revelación como Tea Rooms, Héroes de Papel ha seguido publicando libros sobre videojuegos muy interesantes aunque haya perdido por el camino la posibilidad de una distribución razonable, Dos Bigotes ha publicado la divertidísima  La increíble boda de Gilbert y Moira, Rayo Verde ha seguido con Saer y se ha puesto con Ngũgĩ wa Thiong’o -que este año tampoco ganó el Nobel-, Dioptrías sacó la chifladura de El delirio blanco, EsPop ha sacado un magnífico libro sobre el Ulises y un nuevo Klosterman -¡bravo!- y Dirty Works publicó obras como la Autobiografía de un Búfalo Pardo de Zeta Acosta. O que se siga publicando a Jaroslav Hašek, este año en Mármara y en La Fuga. Un poco de todo, como os decía. Incluso un par de obras maestras en editoriales chiquititas como La familia real de Vollman en Pálido fuego y Mumbo Jumbo de Ishmael Reed en la antes mentada La Fuga.

Pero no solo entre las más pequeñas han salido cosas interesantes. Incluso entre las que son más grandes, sea en un tamaño pequeño para mediano como Sajalín que entre sus novedades ha publicado la áspera pero brillante Cutter y Bone o también La escena y Glanbeight, algo mayor es Capitán Swing que ha publicado entre sus ensayos no solo a Lakoff, también el Los hombres me explican cosas y, sobre todo, el Mala feminista de Roxane Gay, mientras Impedimenta recuperaba a Margery Allingham y Angela Carter entre otras. O de tamaño intermedio como Turner que se ha asomado al comentario cultural con Muerte por videojuego, además de publicar pequeñas maravillas como El primer bocado y Huellas. Por su parte Renacimiento ha sacado el inesperado Oculto sendero de Elena Fortún demostrando que una edición sistemática de un autor conocido puede seguir ofreciendo sorpresas y Blackie se ha acercado por la crítica cultural con Time of my life. También es destacable Siruela, con un año especialmente de provecho en novela negra, no solo por lo último de Rosa Ribas  sino por todo un año publicando a Ms. Fisher o Una chica con pistola y, sobre todo, la estupenda colección de clásicos con la que se ha recuperado a Ngaio Marsh o a Christopher St. John Sprigg y ese librazo que es Misterio en blanco e incluso en las más grandes, que Random House sacó el Sin Palabras de St. Aubyn, en Debate un nuevo Packer con La puerta de los asesinos, en Taurus Velázquez Desaparecido y en Fantascy tuvieron a bien publicar a Morán con El dios asesinado en el servicio de caballeros.

Por cierto, buen año para el fantástico, con Ediciones B apostando por él y sacando un éxito con Cixin Liu además de publicar El despertar del Leviatán de James S.A. Corey. Nevsky ha hecho una gran labor publicando desde Amatka al más gótico Los que no perdonan pero, sobre todo, el primer volúmen de la colección de Ciencia Ficción Rusa y Soviética. Y en terror hemos tenido el Varney el vampiro de Pulpture pero, sobre todo, las locas novedades de Orciny Press que está ofreciendo terror contemporáneo que complementa perfectamente a la oferta más clásica que Valdemar o Ediciones del Laberinto han estado publicando. Y es que con su Colección Bizarro los de Orciny han sacado ya un trío de títulos – Fantasma, La casa de arenas movedizas, Ciudad revientacráneos– a la vez distintos entre sí pero con una cualidad unificadora. Aunque si un nombre propio ha tenido el fantástico este año ha sido el de Rampo Edogawa, tras años desaparecido y con solo tres libros publicados en español este año se han publicado ¡otros tres! Dos en Satori, El extraño caso de la isla panorama y el libro de relatos La mirada perversa, y uno más en Quaterni: Los crímenes del jorobado. A ver si dura la racha, que es un autor magnífico. De momento ya sabemos que en enero Salamandra Black publicará El lagarto negro así que por lo menos de momento algo coleará.

Como todos los años ha habido llegadas y añadidos entre las editoriales. Han llegado nombres como Defausta y su La edad ingrata o La familia al completo, Rata y su estreno de éxito con los Diarios del Sáhara de SanmaoPalabrero nos ha traído a España por primera vez a Ann Petry además de publicar a Edith Wharton, Sherwood AndersonArnold Bennett o El vergel en llamas de Shena Mackay, y Underwood ha recuperado Fat City y está preparando ya para el año próximo el desembarco de Rudy Wurlitzer en España. Y no es su año de creación pero sí de despegue porque Aventuras Literarias y sus mapas del Londres de Sherlock Holmes o Jane Austen, del Madrid de Galdós o de los Yokai de Japón -a medias con Satori-, por poner solo algunos ejemplos, han logrado hacerse con un rápido lugar entre los obsequios y coleccionismos librescos.

¿Qué más os podría contar en este repaso? MalPaso sigue a tope con sus cosas, publicando sus libros de premio como Historia de siete asesinatos y extendiéndose a otros intereses y editoriales, incluyendo el servir de puente entre América y Europa. Lo hemos visto con Jus y quién sabe lo que pasará después. Porque esa ha sido otra de las características de este año, el acercamiento entre las editoriales sudamericanas y el mercado español, sea buscando afianzarse en nuestro mercado como ha demostrado Eterna Cadencia que ha sacado este año algunos títulos memorables como el Interestatal de Stephen Dixon o las novedades de Edouard Levé o Sylvia Molloy -además de seguir trayéndonos a Kobo Abe-,  con tratos nuevos como el de Cuenco de Plata -y sus nuevas traducciones de Joyce– con Akal o con los cambios de distribuidores que han servido para *snif* que sea un poco más complicado encontrar La bestia equilatera en nuestras estanterías.

Ah, y el libro infantil sigue bien fuerte, gracias. Desde el magnífico El mejor libro para aprender a dibujar una vaca en Barbara Fiore al de múltiples lecturas El Viaje en Impedimenta pasando por la labor de editoriales como Apila y su Guapa o Andana con los libros de Benji Davies. Un repaso breve pero no por ello menos merecido,que están que no paran con este tipo de libros. Igual que debería hacer un breve repaso a los cómics, del Que no, que no me muero de Modernito al Leñadoras en Sapristi  pasando por tantas otras cosas (La Visión, Archie, Chaland…) pero tampoco voy a enrollarme más que ya llevo mucho escrito.

Y sí, también podríamos dejar un hueco para lo malo. Para las editoriales que han hecho el ridículo -más o menos anarcocapitalista- este año. Pero, total, ¿para qué? Pasemos de ellas y hablemos de libros.

Pero ya está bien de tanto título y tanta cosa, ¡que tampoco habéis venido para que os aburra durante todo el día! Así que pasemos a lo que os interesa de verdad. ¡Los Sark de Oro! Y los ganadores son…


¡Pilotos Deathmatch! Delicious, The Witness for the Prosecution y Trollhunters

Terminamos el año con los restos que quedan. Algunos mas que curiosos como este Delicious (UK) a mayor gloria de Dawn French y Emilia Fox como la ex-mujer y la actual esposa de un famoso chef propietario, además, de un hotel. Las cosas no van muy bien ni con la primera -auténtico genio en la cocina del asunto- ni con la segunda y su matrimonio. Dado que además hay un hijo de cada matrimonio y que el tono oscila entre lo levemente hedonista, lo mínimamente humorístico y lo abiertamente telenovelesco de modo que aunque el piloto es no muy útil, porque se limita a poner las piezas en orden sí que señala un camino. Ya veremos si son capaces de organizar una progresión a partir de aquí.

Nueva adaptación de Agatha ChristieThe Witness for the Prosecution (UK) o Testigo de cargo o lo que quieras llamarlo. Una adaptación muy BBC, muy bien producida, muy bien actuada, pero… las comparaciones son las que son y a esta muy inglesa versión le falta el punto socarrón y, sobre todo, vital que tenía la versión de Wilder. No es necesariamente mala esta frialdad tan inglesa, y supongo que  al que solo conozca esta versión le funcionará. Pero.

Terminemos el año con Trollhunters (USA). Típica, tópica y no muy inspirada, con la idea -supongo- de que es un público infantil y muy poco sofisticado. Pero no creo que ni eso sirva como excusa para estas cucharadas de más-de-lo-mismo sin ninguna gracia que se limita a cubrir el expediente como si estuviera más ocupado en cumplir la papeleta que en expresar o buscar algún tipo de idea. El tipo de relleno genérico que no molesta porque el diseño de los monstruos es minimamente diferente. En el sentido de… bueno, las cosas de su productor. Esperemos que para el año próximo las cosas vayan a mejor. Porque tela.