¡Libros que Salen! Alexiévich, «El Hijo», Adón y más

Si la semana pasada no había muchos libros esta semana quizá haya demasiados. Las avalanchas pre-Navideñas causan estos extraños movimientos y esta -como luego veremos- es notablemente pre. Lo que no significa, ni mucho menos, una falta de libros interesantes. Así que no os preocupéis que seguro que alguno veis en cuanto digamos:

¡Que entre la pila!

La guerra no tiene rostro de mujer de Svetlana Alexiévich, ed. Debate

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Alexiévich explica muchas cosas en este libro. Fundamentalmente explica lo que se queda fuera de esos mismos libros. En este caso lo que se quedó entre la primera y la segunda versión pero, sobre todo, lo que se ha ido quedando fuera de las visiones de la Segunda Guerra Mundial: El trabajo y el esfuerzo de las mujeres que combatieron en el Ejército Rojo o que ayudaron en los hospitales y la ingeniería. Siempre es bueno que se publiquen este tipo de libros, y si lo hacen antes por haber ganado algún premio… bueno, eso que adelantamos.

El hijo de Philipp Meyer, ed. Literatura Random House

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Uno de los libros de los que llevo escuchando hablar para bien más tiempo, (Hola, @KepasaMike ) con una notable cantidad de críticas positivas que parecen poder vencer el hecho de que tanto la idea principal como sus marcos parezcan poco menos que una saga familiar en el Antiguo Oeste superando el clásico Novelón mediante el refinamiento de la fórmula.

La efímeras de Pilar Adón, ed. Galaxia Gutenberg

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Estando tan a favor de Pilar Adón como quien esto escribe encontrarse con una novela de clara influencia gótica en la que se habla de la familia, la dependencia y los hilos que unen y estrangulan con la dualidad de apariencias exteriores frente a la realidad oculta, es poco menos que un regalo.

 Felipe. Heredarás el mundo de Javier Olivares, ed. Ediciones B

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Habrá quien conozca a Javier Olivares sobre todo por El Ministerio del Tiempo, habrá quien le una más a Isabel, lo que debería estar claro es que la interesa la historia y que sabe cómo narrar, de manera que parecía lógico que acabara dando el paso de regresar a la novela histórica. Ofreciendo, además, la posibilidad de saber cómo enfocaría él una revisión de Felipe II.

Por un relato futuro de Ricardo Piglia en conversaciones con Juan José Saer, ed. Anagrama

AR490_Por_un_relato_futuro.inddNo entiendo que el nombre de Juan José Saer no esté a mayor tamaño en la portada, pero en fin, lo importante es que leer este recopilatorio de charlas entre los dos autores sobre asuntos literarios variados. Algo que sirve, como siempre en estos casos, no solo para dar pie a algunas reflexiones sobre Lo Literario sino también sobre los autores implicados en el debate y sus obras.

El arte de comer de M. F. K. Fisher, ed. Debate

EC926179Antecesor directo de los libros de recetas de Julia Child, estamos ante otro clásico de los libros de cocina anglosajona. Mary Frances Kennedy Fisher fue escritora gastronómica, traductora al inglés de Brillat-Savarin y -en esa condición de puente entre los gustos europeos y los americanos- uno de los nombres y las prosas más reconocibles cuando había que tratar el tema de la cocina.

El árbol de John Fowles, ed. Impedimentafit-230x360

Aunque pueda no parecerlo esta obra de Fowles es de no ficción, casi podría decirse que un ensayo en el que la reflexión sobre la naturaleza y su funcionamiento -especialmente la que se encuentra en espacios salvajes- para acercarlo al funcionamiento de la inspiración y la producción literaria acompañándolo de reflexiones e historias sobre su propia vida logrando que sea finalmente él quien queda en el centro en esta reflexión naturalista que acaba siendo tan literaria como auto-explorativa.

Flores para la señora Harris de Paul Gallico, ed. Alba
9788490651520_1Es curiosa la historia de este autor de principios del S XX, Paul Gallico. Ganó un premio O’Henry con un relato corto que ya dejaba claro lo sentimental que iba a ser el autor, trabajó de guionista, hizo esta novela que nos ocupa y en 1969 escribió La aventura del Poseidón. ¿Quién podría unir a este autor tan sentimental pero con una comicidad amable con esa obra de catástrofes? En cualquier caso, la que nos ocupa es la primera de las novelas sobre la Señora Harris (o ‘Arris) que hablan de ese uso de la bondad y de la humildad para lograr que todo vaya funcionando, y si algo no funciona se pone buena cara y se sigue adelante. El éxito traería continuaciones y adaptaciones, en Inglaterra o Alemania, pero también en un telefilme con Angela Lansbury, Diana Rigg y Omar Sharif. Si no por el humor amable al menos agradezcámosle esto a Gallico.

Francamente, Frank de Richard Ford, ed. Anagrama

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Quizá Richard Ford esté algo mayor, lo que sí que parece es que recupera a su Frank Bascombe pese a las afirmaciones anteriores del autor. Lo hace para ofrecer cuatro historias cortas a la vez interconectadas y con temas comunes, sobre todo el declinar de la sociedad, que siguen trazadas con oficio pero quizá dicen más de su autor que de los tiempos modernos.

La guerra buena de Studs Terkel, ed. Capitán Swingguerrabuena

No es broma ese subtítulo. Si dice Una historia oral de la Segunda Guerra Mundial es porque reúne más de cien testimonios de hombres y mujeres que la vivieron, intentando recomponer lo sucedido desde los que fueron protagonistas. Una obra interesante de gran resonancia en los años ochenta -premios incluidos- que llega ahora de manera algo inesperada pero perfectamente a tiempo de complementar al trabajo posterior de Alexiévich.

Diarios (1956 – 1983) de Jaime GIl de Biedma, ed. Lumen

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Como su propio título indica, los diarios de Jaime Gil de Biedma editados -por supuesto- para centrarse sobre todo en las partes de literatura, tanto de creación como de trabajo más cercano al de oficina, además de un recorrido por una parte más privada centrada en lo sentimental y las relaciones entre esto y su obra. Un diario, en fin.

Un juego para toda la familia de Sophie Hannah, ed. RocaimgManager

La persistencia con Hannah hace que lleguemos a un nuevo intento de popularizar sus novelas policíacas. Esta vez en Roca y con una trama curiosa en la que una familia recién trasladada y las narraciones dentro de la narración articulan tanto un meta-relato como  el tema tradicional de la autora de las relaciones familiares como algo complejo y casi peligroso. Veremos si en esta ocasión tiene más suerte.

La profundidad del Mar Amarillo de Nic Pizzolatto, ed. Salamandra

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Lehane estará contento, Salamandra ha recuperado algunos relatos de Pizzolatto para continuar con su colección black, un buen momento para comprobar cuánto de la segunda temporada de True Detective debía a su creador.

–  De viaje por Europa del Este de Gabriel García Márquez, ed. Literatura Random House

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También podemos dar por inaugurada la temporada de regalos navideños con la publicación de estas crónicas de viajes por los países de la Europa del Este de cuando el luego Nobel se dedicaba a la crónica periodística. Autor conocido, tapa dura, 160 páginas, 15,90 €. ¿Es la Sandía un fruto de invierno?

Hombres desnudos de Alicia Giménez Bartlett, ed. Planeta

La isla de Alice de Daniel Sánchez Arévalo, ed. Planeta

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Los turrones…

Los besos en el pan de Almudena Grandes, ed. Tusquets

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… el mazapán…

Asalto a las panaderías de Haruki Murakami con ilustraciones de Kat Menschik, ed. Libros del Zorro Rojo

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…las iluminaciones…

La guerra civil contada a los jóvenes de Arturo Pérez-Reverte con ilustraciones de Fernando Vicente, ed. Alfaguara

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…algo en el ambiente dice que es Navidad. Las Sandías también. Pero, eh, si alguien quiere pagar los 17,95 € de las 144 páginas en tapa dura de un autor conocido, por nosotros adelante. Al fin y al cabo este libro de ilustraciones de Fernando Vicente en el que ha colaborado Arturo Pérez Reverte seguro que resuelve algún regalo.

Vieja escuela (10, Diario de Greg) de Jeff Kinney, ed. RBA

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¿Es este el segundo Greg de este año? Parece que hemos logrado ponernos a la par con la edición original. Se ve que era el año adecuado.

Metiendo la pata (1, Martin Moone) de Chris O’Dowd y Nick V. Murphy, ed. Montena

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Libros estilo Greg pero con los personajes -ligeramente autobiográficos- de Moone Boy. A mí me parece bien, lo contaré como Universo Expandido.

Tan grande como siete osos, tan pequeño como un colibrí de Julie Colombet, ed. Libros del Zorro Rojo

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Muchas ilustraciones de animales de Julie Colombet usándolas para dar datos curiosos sobre animales a veces poco conocidos. Encantador.

Míster Garabato de Lyona y Marcus, ed. Principal de los libros

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Hablando de libros ilustrados estupendos, esta historia de un garabato que puede ser lo que quiera. Al menos hasta que empiezan los problemas. Más problemas. Y un libro fenomenal, claro.

Como os decía, muy navideño todo. Ahora a ver si se van aplicando ysalen en las próximas semanas más material para los regalos. Mientras tanto tendremos que aprovechar los que ya están, así que… ¡Nos leemos!


Empezamos la semana con la única incorporación inglesa.  After Hours (UK) es una agradable comedia -más agradable que comedia, todo sea dicho- sobre un chaval que se encuentra un día tirado por su forma de ser, dejado atrás por los amigos y por su ex-novia con solo un programa de radio como centro de su vida, de modo que su relación con los responsables del pequeño programa será uno de los ejes de la serie. El otro es su padre, que acaba de quedarse sin trabajo por la construcción de un gran centro comercial, con un amigo igualmente en crisis. Es curioso cómo pese a la presencia de personajes femeninos parece que el interés está en los masculinos. En fin, agradable y ya.

Por lo visto es algo de Sky 1, o bien porque es un piloto, o quizá sea una previa para estrenarla el año que viene aunque parece que no, o yo qué sé… así que no le toca trailer aún.
En cuanto a Ash vs Evil Dead (USA), Raimi -y Campbell, claro-  hace todo lo posible por recuperar el espíritu festivo de Posesión Infernal, el resultado quizá sea un poco más Coscarelli pero no por ello menos divertido. Al menos si entiendes el juego que siguen.

Empezamos la docena de Amazon con Danger & Eggs (USA), curiosa serie de animación sobre dos amigos que logra tener una animación y aproximación suficientemente interesante como para buscar quién está detrás. Y resulta que es gente vinculada a Yo Gabba Gabba!, tanto en la productora como uno de los creadores, Mike Owens, aunque no es que el otro, Shadi Petosky, vaya mal tampoco.

Se ve que es la semana porque en Amazon han sacado 12 pilotos y ningún trailer.
Por cierto, olvidé mencionar hace unos meses que Netflix había sacado Dinotrux (USA) así que os lo resumo ahora: Mitad dinosaurios, mitad vehículos de obras, todo un regalo para estas navidades.

Volvamos a Amazon y a sus ideas infantles/ juveniles porque toca Eddie of the Realms Eternal (USA), una serie agradable pero que ofrece poco -incluso teniendo en cuenta que es una serie con una presentación de arco argumental muy clara- como para interesarnos realmente.

Aunque sea animado Amazon funciona igual.
Es curiosa esta Edge (USA), porque es un western excesivo y lleno de sangre pero sobre todo porque la dirección está mucho mejor que el guión. Cuando uno ve algunos lucimientos volvemos a la vieja consulta de responsabilidades. Y, para mi sorpresa, el director es nada menos que Shane Black. Lamentablemente no es el guionista -o el adaptador, que esto está basado en unos libros-, aunque no le pilla muy lejos porque es su viejo compinche Fred Dekker junto al que escribió Una pandilla alucinante y que fue responsable de dirigir y guionizar además de la antes mencionada House, Night f the Creeps y Robocop 3. Se le nota algo desentrenado, eso sí. Y los actores… bueno… están.Así que… bueno… dudo mucho que nadie pida una serie de esto, pero al menos daría de comer a gente que me cae bien. Verla no creo que la viera.

Amazon también.
Otra serie de animación, Everstar (USA), y una demostración de cómo realizar un producto genérico, por muy space opera que quiera ser, es una forma de lograr más que nada bostezos.

Doce ha sacado Amazon, todos sin trailer.
Hablando de bostezos: Flesh & Bone (USA), la nueva serie de Starz sobre el mundo de la danza y las bailarinas y el juego sucio y… Yo qué sé… No es Mozart in the Jungle, no es Cisne Negro y, definitivamente, no es Bunheads. Pero si puedo decir que es algo es, ante todo, un muermo.

La forma de definir mi opinión sobre Good Girls Revolt (USA) es con la palabra División. Por un lado la idea tras la trama -la discriminación sexual de las trabajadoras de no-lo-llames-Newsweek en los sesenta a partir de un libro de nombre muy parecido- logra acercarse tanto a Mad Men como sería sufrible, pero a la vez es literalmente eso hasta niveles locos, pero los personajes -incluida Nora Ephron– y sus actores sí logran ser interesantes, pero parece que lo han hecho con un listado de lo que tiene que aparecer en una serie de los sesenta, tanto en temas como en canciones, en fin… Parece la idea de una serie que podría ser interesante en la actualidad pero pensada para agradar a las segundaoleras si logran que dejen de leer el Bahbelia, quizá porque de esa manera -lanzándolo atrás en el tiempo- se ahorran la posibilidad de que los personajes elijan mal, o que no se sepa si son extremismos porque, eh, quizá ya hemos llegado al punto en el que podemos señalar los problemas de hace cincuenta años -¡por fin!- pero los de ahora aún se nos escapan. De modo que como en la discusión que se mantiene sobre cultura o en la la de relevancia, de modo que el señalar que algo tiene que ser Mainstream para ser Relevante. No sé si serían conscientes de la propia ironía del asunto, pero sí sé que al final casi querrías disculpar lo malo de la serie porque lo que hacen bien lo hacen realmente bien.

Más de lo mismo, que para eso Amazon funciona como funciona.
No sé qué esperaba de Highston (USA), pero sí que el resultado me ha parecido un desperdicio. Un desperdicio del talento de sus actores (Chris Parnell, Mary Lynn Rajskub o Curtis Armstrong entre otros), de la buena fama de sus responsables, tanto directores (Jonathan Dayton y Valerie Faris) como guionista (Bob Nelson) y, sobre todo, como un ejercicio para poder sacar cameos de famosos cada semana. Un aburrimiento, pero todo con el mejor aspecto de cine independiente pero sin ofender.

Sí, Amazon.
En cuanto a If You Give a Mouse a Cookie (USA), se puede ver con rapidez que la intención de adaptar una serie clásica de libros ilustrados es tomada como una oportunidad de celebrar -quizá incuso de revolcarse- en esa fuente. Así que…

Que si Amazon decide sacarlo lo mismo lo cambio o algo.
Esperaba algo interesante de este Master of None (USA) de Aziz Ansari y el resultado es incluso mejor de lo que esperaba. Ansari no se ha limitado a repetir su papel ligeramente sobreactuado o a adoptar alguna historia similar sino que ha hecho una variación de su propio Extras, su propio Funny People, con una carga autobiográfica clara pero no por ello nostálgica o narcisista, creando el ambiente perfecto para una serie con muchas posibilidades de repartir juego entre sus actores y así, entre todos, lograr un brillo especial.

Supongo que habrá niños a los que The Numberlys (USA) llamará la atención por sus colores o por el diseño suave y redondeado o por a saber qué ideas extrañas. Desde luego yo no soy u público. Ni entiendo la necesidad de hacerlo por ordenador, claro.

Las cosas de Amazon, vaya.
Quizá el piloto más acertado de la semana sea One Mississippi (USA), una obra alrededor de la cómica Tig Notaro que contaría como ejemplo de humor negro si es que me sintiera capaz de llamarlo humor con tanta tranquilidad, pues el número de temas tratados y su profundidad o fondo, así como la manera casi podríamos decir que anticómica en la que lo trata y retrata lo convierten en una obra tan majestuosa que a penas si se le pueden sacar un par de peros: Una cierta sensación de que en algunos momentos prefiere ‘rellenar’ antes que contar una historia, y la extraña sensación de que ha tomado el libro de recetas de Louis C.K. para hacer una serie que arrase en premios y ha decidido doblar las dosis. Por lo demás: El piloto que te tienes que ver esta semana, incluso teniendo en cuenta que es el tipo de comedia que requiere estar de buen humor antes de ponértela.

Una auténtica lástima que Amazon tampoco haya puesto este.
¿Has algún nombre para esas series que toman una fórmula extremadamente manoseada pero deciden subvertirla solo que desde unos puntos de vista tan claramente transitables y autocomplacientes que lo que logran es manosearla un poco más? Además de Patriot (USA), quiero decir. Que no es que sea una mala serie por si mismo tanto como un ejemplo como para hacerle una foto y ponerla en un libro de Intentar ser rompedor a toda costa pero dentro de un orden. Quizá incluso en la Wikipedia.

¿Tenemos ya claro lo de Amazon, verdad?
La serie infantil que sí ha lanzado Netflix esta semana es Popples (USA), por mí se podían haber quedado en su casa dedicando el trabajo de renderizado delos ordenadores a algo más provechoso pero se ve que intentar revivir series antiguas con un tratamiento 3D es algún tipo de adicción para el portal de streaming. Aunque estoy a dos series de convocar una intervención.

Lo primero que pensé al ponerme Yoyotoki HappyEars! (USA) es que estaba contemplando la versión marca blanca de esas series tipo Adventure Time que ahora parecen funcionar -bueno, hace ya unos años, ahora estamos con más sentimientos a la Universe– de una manera tan descarada que he tenido que mirar si la creadora salía de ahí. Y efectivamente, Niki Yang es una dobladora, guionista, etc… que ha trabajado en Adventure Time, Gravity Falls, Bravest Warriors y  Clarence entre otros. Es una pena lo mucho que parece una copia lo que podría haber sido algo original.

Si los anteriores no, estos tampoco que Amazon funciona así.
Terminamos la semana con la Z (USA) que con el subtítulo The Beginning of Everything trata de narrar la vida de Zelda Fitzgerald mientras la cadena se empeña en señalarlo como comedia. Quiero creer que por un error con las pegatinas porque ni el tono ni, desde luego, la historia parece tener demasiado de humor. Christina Ricci es la protagonista y trata de sacarla adelante pero al final vale más como reconstrucción de época que como comedia o biografía. Quizá si tuviera más claro lo que es o lo que quiere ser resultaría más sencillo empatizar con la serie.

Acabamos con Amazon que esta semana lo de los tubos ha sido un no parar.


Problemático

Hay tantas cosas que están mal. O, bueno, al menos que podrían estar mejor.  En las series digo. Y no me refiero a esos aspectos técnicos o artísticos habituales sino, más bien, al fondo.

Cuando hablé hace meses de las dimensiones a tener en cuenta al hablar de una obra cultural -ya sabéis: Intencionalidad, Contexto, Impacto, Técnica– comentaba como más allá de la intencionalidad que los creadores pusieran en la obra, tanto guionistas como actores o directores, siempre estaba de fondo el contexto de la época y de cada una de las personas implicadas. Algo que puede parecer una tontería pero que muchas veces explica cómo haciendo algo de manera no-intencional acaba estando cargada de significados.

La evolución tanto de la sociedad como de la crítica sirve, precisamente, para poner de relieve esos subtextos obligando a sus creadores a tener que afrontarlos. Algo que en una obra puntual -una película, un libro- suele ser un toque de atención para el futuro pero que en las seriadas -cómics, ficción televisiva- puede tener una influencia más inmediata. Sobre todo porque, de la misma manera, la televisión mantiene una relación más directa y prolongada con las críticas que los profesionales y los espectadores van depositando semanalmente. Una relación más íntima que ayuda a que se tenga que oír hablar sobre los puntos problemáticos, se quiera o no.

Esto, que podría parecer el preámbulo a que hablara una vez más de la serie problemática por excelencia de la televisión actual, Juego de Tronos, en realidad lo es para hacerlo de dos series que han sido tan conscientes de sus problemas que han intentado arreglarlos antes de salir a la luz. Con resultado desigual pero, cuanto menos, demostrando que son conscientes de la existencia de algunos problemas. Me refiero, por supuesto, a Supergirl y a Crazy Ex-Girlfriend.

– Es curioso pero mientras escribía esto llegaban de fondo los tambores de guerra a cuenta de la nueva serie de la ITV inspirada -muy libremente- en Jekyll & Hyde, empezaron siendo unas cuatrocientas y al final eran más de ochocientas quejas, a la que acusan de ser demasiado violenta para la hora de su emisión, anterior a las nueve de la noche que es cuando termina la protección infantil. No solo queda lejos de la violencia original del personaje, aunque sepan acercarla inteligentemente, sino que dudo mucho que las otras críticas puedan sostenerse mucho, pero está claro que el intento está ahí. –

En ambos casos saben que su tratamiento de las figuras femeninas son problemáticas. Crazy Ex-Girlfriend y su complicada historia de creación y viaje, de la CBS a The CW, tiene clarísimo desde el primer minuto que la forma de presentarlo ha sido uno de esos errores morrocotudos que en televisión últimamente pasan más de lo esperable y causan a las series – Cougar town, Don’t trust the bitch in apartment 23, Trophy Wife – un innecesario alejamiento de las mismas de las que pocas veces llegan a sobrevivir. Incluso cuando logran sobreponerse a estos problemas –Black-ish, Fresh off the boat– la relación del público es decididamente hostil en muchos aspectos.

Sin embargo el centrarse en uno de estos asuntos puede hacer que se descuiden otros. En el caso de Crazy Ex-Girlfriend es más un asunto de lo que se considera aceptable en lo relativo a la salud mental, incluso teniendo en cuenta que no es ni de lejos la primera serie que une los números musicales con dolencias cerebrales -por poner dos ejemplos recientes, el episodio musical de Scrubs y todo Eli Stone se basaban en versiones de esto- pero aquí el esfuerzo puesto en la parte femenina es mayor. En cuanto a Supergirl, se incluyen discusiones sobre temas como el girl o su posición a la sombra del man pero fallan en tenderlo no solo en toda otra serie de asuntos cercanos -la necesidad de ser salvada laboralemente por hombres-  sino incluso en los paralelismos en asuntos inmigratorios, el tokenismo de las minorías -una de las grandes discusiones de las últimas décadas agravadas en los últimos años- o en el motivo inicial de intervención.

Quizá porque el problema con estos asuntos es que centrarlo en solo uno es algo más sencillo que tratar de hacer un repaso general a las muchas facetas culturales que pueden requerir nuestra atención. Luego pasa lo que pasa, que echar un ojo a la CBS es un completo desastre. Como decía en su momento de Life in pieces parecen haber eliminado de Modern Family los personajes diversos por su sexualidad o su raza -y tampoco es que estemos hablando precisamente de una serie radical- para ofrecer una versión heterosexual y blanca de una serie familiar. Mientras la ABC está buscando la diversidad ea toda costa para captar al público que aún prefiere la televisión, siguiendo el truco que la FOX usó para establecerse en sus primeros años, en la CBS son cada vez más ridículamente blancos. Pero parece que el desconocimiento, incluso cuando eso significa fingir no oír las quejas, no les importa tanto. Y si ya vamos a casos como el de Juego de tronos del que hablábamos al principio podemos estar seguros de que no todas las quejas son escuchadas o tenidas en cuenta.

Pero quizá sea mayor el problema de lo que no se tiene en cuenta, porque no se han alzado suficientes voces o porque no se ha considerado problemático de la misma manera en que otros aspectos sí que pueden haberlo sido. Por supuesto, podemos discutir el tiempo que haga falta la necesidad de que existan estas situaciones problemáticas -que sirve para que entendamos cómo funciona parte del público y muchos ejecutivos- o hasta que punto las quejas son malas porque van a crear un producto políticamente correcto -es decir, que entre hacer las cosas mal o tener que trabajar más parece que apoyamos lo fácil- sin pararse a pensar en la dirección del humor -que, como de costumbre, es más sencillo ejercer desde arriba con la minoría que decidamos estereotipar o hacer blanco del humor, enorme almacén en el que cabe desde el capacitismo a las características asociadas por procedencia, raza, etc…- pero que, de la misma manera, acaba conduciendo a los que lo comentamos a preguntarnos por la misma función y capacidad del humor.

Nunca sobra, por tanto, que alcemos la voz. Para comentar, para apoyar la visión que creamos más útil o beneficiosa y, sobre todo, para recordarnos que lo que podemos creer problemático puede no serlo, pero al menos que nos sea permitido discutirlo. Escuchar la diversidad de opiniones y puntos de vista sirve no solo para entender la obra, también para acceder a historias sobre esa intencionalidad y, por supuesto, para ser un poco más conscientes de nuestro contexto. Y esto último es menos habitual de lo que uno podría pensar, aunque sea solo porque depende de nuestra percepción y de la habilidad que tengamos para reflexionar desde fuera de nuestra posición y no desdeñar las quejas externas.

Al final todo vuelve a lo mismo, reflexión crítica sobre el producto cultural que estamos consumiendo por mucho que nos guste y sin considerar que por ello mismo puede ser una extensión de lo que creemos ser.


¡Libros que Salen! Belloc Lowndes, «Londres Noir», Mendoza y más

Una semana extraordinariamente tranquila, en lugar de ir incrementando el número de novedades interesantes se han ido reducieno y ya veremos qué es lo que va quedando para este último mes antes de las Navidades. Que sean solo unos pocos no significa, por supuesto, que no sean interesantes. De modo que acabamos el mes con solo unas pocas propuestas… pero menudas son ellas:

¡Que entre la pila!

Londres Noir a partir del Newgate Calendar, ed. La Felguera

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El inicio de una forma de entender el crimen o de narrarlo, un repaso a los ajusticiados y sus historias que salía de la prisión de Newgate para ofrecer esa idea de que El crimen nunca paga y que, como de costumbre, servía sobre todo para excitar unas historias llenas de morbo, misterio y justicia a lo bruto.

El huésped de Marie Belloc Lowndes, ed. Menoscuarto 

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Seguimos con las muertes de la mano de este clásico del género criminal, una obra que tomaba como base la historia de Jack el Destripador para darle sus propios giros haciendo que sea una familia la que sospeche de la culpabilidad de su alquilado, unas sospechas que pueden estar acertadas, o que pueden ser solo un ejemplo de la suspicacia hacia los extraños, porque es sobre todo una forma de aprovechar los asesinatos para hablar sobre la sospecha.

El secreto de la modelo extraviada de Eduardo Mendoza, ed. Seix Barral

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Seguimos con asesinatos con el quinto caso del detective loco de Eduardo Mendoza, a estas alturas casi una parte en si de la obra del escritor que, incluso aunque no sea tan brillante como era en sus inicios, sigue teniendo tablas.

En la niebla de Richard Harding Davis, ed. Ardicia

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Seguimos con los asesinatos, que se ve que es un gran tema, porque aquí llega otro clásico, o al menos una obra que usa el crimen como parte de una animada forma de pasar la tarde en un exclusivo club de caballeros inglés. ¿Y a quién no le gustan estas pequeñas historias que precedieron en década y media a la creación del Detection Club?

Mar de nubes de Mari Jungstedt y Rubén Eliassen, ed. Maeva

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Mari Jungstedt se aleja de las narraciones nórdicas para ponerse con los asesinatos -sí, con ellos seguimos- en un entorno más cercano: Gran Canaria. Con la colonia extranjera que disfruta de la isla, las fuerzas del lugar y los diferentes motivos para acudir a la isla, en un intento de trasladar su estilo hasta aguas templadas.

Nueva York: Historia de dos ciudades de VV.AA., ed, Nórdica479084fcf55363783606243e434ecb86 Gran colección de relatos esta, con autores interesantes y quizá no tan conocidos. Quizá Zadie Smith sea la que más pero Junot Díaz, Teju Cole, Lydia DavisDave Eggers o Edmund White son también otros de los interesantes autores que se pueden encontrar en esta mezcla de miradas sobre una misma ciudad.

Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York de Gail Parent, ed. Libros del Asteroide
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Una mirada complementaria podría ser esta, setentera, desinhibida y con mucho humor, la vida de una mujer que sufre su crisis de madurez en Nueva York mientras intenta decidir qué va a hacer y con quién va a quedar esa noche, al menos hasta que su vida esté lo suficientemente ordenada como para la decisión que ha decidido tomar.

Zorba el griego de Nikos Kazantzakis, ed. AcantiladoNACA261web

Suficientemente conocida aunque sea solo por la película, que es casi como decir que lo es de oídas, de modo que el rescate de este título -publicado en los noventa por Debate, por difícil que resulte de creer- sobre la vida sencilla y las reflexiones vitales y todo eso.

Espectros del Capitalismo de Arundhati Roy, ed. Capitán Swing

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Roy sigue con la no-ficción explicando el efecto en uno de esos países que se llaman emergentes del capitalismo, en el que a algunos le funcionan pero a otros -niños, sí, pero también agricultores- el cambio en sus estructuras tradicionales ha sido -o al menos a la autora le parece que puede demostrarlo- para mucho peor.

Inmunidad de Eula Biss, ed. Dioptrias

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Un libro que más que sobre las vacunas es sobre el miedo que se le tiene, intentado explicar de dónde viene y por qué no debería ser así. Un trabajo de divulgación de gran nivel que intenta explicar los motivos para vacunarse y como los científicos son solo una parte de los mismos.

Tristeza de la Tierra de Eric Vuillard, Ed. Errata Naturae

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La historia de la historia de Buffalo Bill. Es decir, la historia de cómo Bill decidió que no iba a ser olvidado o bien decidió que aún podía sacarle más jugo a su leyenda, en cualquier caso eso supuso realizar giras circenses contando su historia y auto-interpretándose aunque eso significase ir también por el mundo con un grupo de indios de entre aquellos que sobrevivieron a las matanzas que el propio Bill propicio, cuando no ejecutó directamente. La historia, por tanto, de unas giras complicadas en las que la ficción eran parte de la propia realidad y en la que el dolor por lo vivido debía ser dejado de lado ante el temor más cercano a vivir en la miseria.

¡Gruñón! de Adam Stower, ed. Picarona

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De nuevo Stower nos cuenta historias de Oliver y del Trol,  esta vez a la búsqueda de la hermana de Oliver, Dolly, contando el encuentro de ambos amigos con Los Comilones. Otra gran historia.

 

Antes de terminar voy a aprovechar para hablar de otro libro de un amigo:

Spiderman: La historia jamás contada de Julián M. Clemente, ed. Panini

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Podría parecer que esta es la tercera vez que Julián publica el mismo libro, en realidad esta es una historia de Spider-Man dentro y fuera de las viñetas que bebe de las anteriores pero que también aplica las formas más recientes de hablar sobre el personaje, sobre sus etapas y autores, tejiendo una biografía en ambos niveles que dice mucho del cómic de superhéroes estadounidense.

Y hasta aquí hemos llegado esta semana. No es que para la próxima vea mucho más movimiento, al menos no en lo que a las novedades se refieren *cof*, pero seguro que algo cae. Mientras tanto podemos ponernos con las de esta semana mientras… ¡Nos leemos!


En una de las semanas más tranquilas del año -en lo que a pilotos se refiere- no me extraña mucho encontrarme con Cuffs (UK), un procedimental sencillote de ese tipo que algunos llaman sólidos, con sus diversas historias, toques de humor y variedad de problemas a tratar. Una serie tan de siempre que casi cuesta creer que uno esté viendo el primer capítulo , sobre todo por esa sensación de conocer ya todos. Aunque esta vez sean ingleses y no americanos, claro. Pero, en fin, siempre es buen forraje.

Que sorpresa -y qué agradable- ha sido Jekyll & Hyde (UK). Había oído que estaban preparando algo con el personaje pero teniendo en cuenta los precedentes –Do no harm, te estoy mirando a ti- me conformaba con que estuviera al nivel de cuando Moffat sabía escribir televisión. Los primeros minutos demostraban al menos una intencionalidad y un gasto bien aprovechado, la continuación dejaba claro que a partir del punto de partida habían decidido crear su propia versión de algunas ideas… modernas, digamos. El resultado me ha convencido y dejado con ganas de más. Esperemos que sepan manejarlo.

Por contra Wicked City (USA) es casi una representación de todo lo que está mal en la televisión o, al menos, en un cierto tipo de televisión. Trata de recuperar la idea de serie antológica, de aprovechar el género negro y, sobre todo, las historias de psicópatas en el que ha podido ser el peor de los años para su versión thriller policiaco y el mejor para el slasher, y lo hace todo mal. rematadamente mal. Ni las interpretaciones ni, desde luego, los personajes tienen mucha solución, no digamos ya el tratamiento que hacen de los mismos y el ambiente ideológico que parece transpirar toda la seria. El resultado parece salir de una mezcla de desgana y luchas con los ejecutivos. No sé lo que tenían intención de hacer pero sí que el resultado es un churro. Pero uno congelado precocinado que logre a la vez quemarase por fuera, quedarse helado por dentro y soltar abundante aceite rancio.


«Hay alguien ahí» (2009-2010)

Es curioso cómo funcionan las cosas en la televisión.

Cuando nació Cuatro a partir de una mutación extraña de Canal Plus parecían decididos a ir a por el público juvenil tal y como la FOX hiciera décadas antes en Estados Unidos. También La Sexta parecía dispuesta a hacerlo. Pero por medio se enredaron en la Segunda Guerra del Fútbol y la cosa acabó con ambos canales vendidos a otros dueños.

En el caso de Cuatro fue al conglomerado Mediaset/TeleCinco que tantas tardes de… bueno… lo que sea ha dado a la televisión en España. De modo que lo que parecía iba a apostar por series y fantásticas estas acabaron yendo a TeleCinco con la suerte que ya conocemos. Pero antes de eso hubo tiempo de que el canal tuviera una serie fantástica propia. Si tenemos en cuenta que entre 2010 y 2013 las novedades de ficción de producción propia para el canal fueron poco menos que congeladas.

En el caso de esta serie, ¿Hay alguien ahí?,  con su loca duración de serie española moderna de 74 minutos casi lo de menos era lo que tenía de fantástico frente a cómo rellenar de tramas locas tanto tiempo. La excusa argumental de familia que se muda a una casa en la que pasan cosas, bien fuera por lo que quedara de resonancias del éxito de El Internado o porque la cadena había caído en que el género estaba poco explotado, resultaba novedosa. Las tramas complicadas de relaciones interpersonales con una urbanización de fondo parecían sacadas de Al salir de clase, eso también. Pero lo importante es que contaban con un investigador psíquico propio, el siempre agradecido y anguloso William Miller que hacía aquí las veces de Constantine de ocasión en subsección medium, y tenían claro que lo sobrenatural tenía que estar presenta aunque diera la sensación de que la historia se iba improvisando de cuando en cuando.

Por supuesto tuvo la habitual ronda de publicidad positiva antes de su lanzamiento y unos números razonables que favorecieron que lo que cada vez parecía más un drama familiar extremadamente complicado con algún fantasma de adorno pero más peligro entre los mortales que entre los espíritus tuviera una segunda temporada. Por supuesto eso supuso intentar enmarañarlo todo más, introducir personajes nuevos y  -también- resolver el cliffhanger en el que habían fiado que al gente les seguiría de una temporada a otra. Pero resulta que no, que la segunda no iba tan bien en audiencia y, además, la cadena decidió dedicarse a moverla por la parrilla a ver si acertaban o algo. El resultado fue, claro, o algo. Para la primavera de 2010 la suerte estaba comuniqueda y se pudo buscar un final… razonable, digamos, a la historia. Uno que podía haber sido revertido con la misma capacidad con la que se hicieron giros en la anterior. Salvo que esta vez sería todo más definitivo.

Lo que no significa que la cadena dejara de confiar en ellos. Los creadores del asunto, Daniel Cebrián, Joaquín Górriz Miguel Ángel Fernández, volverían a coincidir en otra serie ideada por los dos primeros: Ángel o Demonio, que tendría que haber sido para Cuatro pero que acabaría en TeleCinco.

De manera que Cuatro se encontró de nuevo sin series fantásticas. Bueno, sin series a secas y, además, sin series fantásticas. pero es que aquí la cosas parece que funcionan de esta manera. Y si no que le pregunten a La Sexta. El caso es que no volvería a haber una ficción de este tipo hasta este mismo año con Rabia, pero ya hablaremos de ello. De momento quedémonos con lo poco habitual que resultó para el canal esta serie y lo poco que supieron respetarla.