De entre todas las novedades que quedaban de abril posiblemente la más interesante sea este especial, Dinner with friends with Brett Gelman and friends (USA), en el que Gelman prepara para Adult Swim una versión incluso más loca de su personaje de escena -ese cuyas versiones hemos podido ver en Eagleheart o Go On pero que se encuentra desarrollado por completo, como suele suceder ahora, en podcasts, tanto de invitado en Comedy Bang Bang como su propio Gelmania– que comienza de anfitrión en un programa similar a esos sobre las interioridades de los famoso. Salvo que la pieza, que en todo momento es cómica, se alza usando unos raíles dramáticos  para ir mostrando una evolución hacia lo perturbado.

El estreno de Happy Valley (UK) logra ofrecer no solo un ejemplo de negro rural a la inglesa, también parece responder a la duda de lo que hubiera sucedido si hubieran decidido intentar hacer una serie de Fargo allí. El resultado, aunque se tome su tiempo para casi cualquier cosa, es bueno, con unos personajes en distintas posiciones cerca del abismo pero ni caricaturescos ni inexplicables.

Ya llegó por fin el Last Week Tonigh (USA) que marca la independencia de John Oliver como presentador de un informativo satírico. El resultado es bueno aunque solo se aproveche un poco el estar en un Cable Premium como la HBO en lugar de en un Básico o en una Network. El programa, mezcla de todos los que han funcionado antes –Daily Show, Colbert Report y por su propia situación el Weekend Update del SNL también- tiene ahí su mayor fuerza, siendo plenamente consciente de que su principal problema es que solo se va a emitir una vez a la semana con lo que la actualidad estará más alejada.

Como no todo podía ser bueno esta semana aquí comenzamos con los sentimientos mezclados y es que Over to Bill (UK) es la no muy interesante historia de un hombre del tiempo despedido por la BBC que trata de ponerse de nuevo en marcha. La historia no es gran cosa pero al menos marca el regreso del Playhouse de la BBC, ese antiguo espacio que emitía pilotos de comedias -o en el peor de los casos de comedias dramáticas-  para comprobar su éxito y aceptación entre el público. Así que si esto funciona no volveremos a saber de ella.

Mientras tanto los australianos han decidido que tocaba un telefilme sobre una figura real y con Parer’s War (AU) rinden homenaje -masomenos- a Damien Parer, fotógrafo y camarógrafo que fue famosos sobretodo por su trabajo durante la Segunda Guerra Mundial que le acabaría haciendo ganar un OscarTM. Aquí se ha enfocado por supuesto no por el dramatismo o la parte informativa o artística sino por la sentimental, comprometiendo su compromiso por el trabajo y destino final con su relación sentimental y el coste de sus decisiones al valorar ambos campos. El resultado es algo melodramático pero estupendamente rodado.

La decepción de la semana llega con Penny Dreadful (USA), que quería ser… no sé si ellos mismos tienen claro que quería ser… lo que sí puedo decir es que amontonar personajes reconocibles de la novela fantástica victoriana y ponerles a hacer cosas sin tener mucho motivo o sentido se le ha dado mejor a Drácula. Me niego a considerar siquiera que en su cabeza pudieran estar acercándose a Moore porque entonces se hubieran molestado en buscar un guión mínimamente cohesionado en lugar de una versión propia de partida de rol de ir con la camioneta recogiendo personajes porque sí. La falta de algún momento espectacular, por loco que pueda resultar, hace que esté también muy lejos incluso de Van Helsing, así que al final tenemos a un puñado de buenos actores -fundamentalmente Timothy Dalton– y otro de gente que no tiene nada mejor que hacer -como Josh Harnett– que va dando tumbos en un mundo que nadie se ha molestado en fijar, podría haber llegado quizá a ser un Blade o un Supernatural pero en lugar de eso tenemos… este batiburrillo. En fin, otra vez será.

Terminemos con Prey (UK), no, no es una versión de la mini de scifi de Messing noventera, es un policíaco de falso culpable con un policía a la fuga acusado de un crimen que -posiblemente- no cometió pero del que todo el mundo le culpa. Una historia muy clásica -y movida- que demuestra que hay fórmulas que funcionan siempre aunque sea más por la montaña rusa que por una historia memorable.


Algunas consideraciones sobre las audiencias en UK y España

Tras la anterior explicación general de las audiencias en USA podría resultar redundante volver a explicar su funcionamiento en UK y España, sobre todo porque las motivaciones de renovación o cancelación son muy similares. Sin embargo hay algunas divergencias que me parece interesante señalar para explicar también las diferencias entre los distintos modelos.

En UK, por ejemplo, la medición de audiencias la realiza un organismo independiente llamado BARB, es decir Broadcasters’ Audience Research Board, creado en los años ochenta para sustituir los métodos usados por las dos corporaciones existentes hasta el momento, la BBC y la ITV, que usaban cada uno su propio método. En esta organización; que a la fecha componen la BBC, ITV, Channel 4, Channel 5, BSkyB y el Institute of Practitioners in Advertising; se encarga de realizar las medias que, como todas las influidas por los americanos, trata de sacar el mayor número de variantes pero, haciendo valer su condición, establecer y explicar de la manera más sencilla su funcionamiento y objetivos, lo que no quita para que el tema fundamental a la hora de entenderlo no se explique.

Y es el dinero. Como siempre. La audiencia se mide para saber quién está mirando porque, en consecuencia, se le podrá vender más o menos y una cosa u otra. Pero la BBC no funciona así. Las motivaciones de la BBC para mirar la audiencia es asegurarse de que lo que están sacando resulta adecuadamente interesante para sus espectadores potenciales. También para demostrar que los programas más comercialesTop Gear, Doctor Who, EastEnders– justifican con su tirón el dinero gastado en ellos para que engrasen el visionado de ideas menos populares como documentales y adaptaciones. Puede parecer un cambio menor pero  influye a la hora de desarrollar series y programas.

Al poder pensar más allá de los anunciantes crean un nivel que el resto de cadenas deben tener en cuenta a la hora de programar. Además, crean una competencia directa por los espectadores que aquellos deben batir para lograr una mayor cantidad de audiencia y, por tanto, la posibilidad de pedir más dinero a sus anunciantes.

El estilo de los programas, la posibilidad de emitir con formatos menos estandarizados y homogéneos que los americanos, y la distancia entre temporadas, hace que tenga que tenerse en cuenta la medida de audiencia de una manera un tanto más compleja que la americana.

La forma de colocar los programas y el análisis de costes y resultados -a demás, por supuesto, de la mayor sensación de autoría en sus programas- obliga no solo a decidir las renovaciones sino, además, a buscar en qué momento se pueden realizar y grabar los mismos. El éxito de los actores protagonistas -por buscar un ejemplo cercano: Idris Elba para Luther, Richard Aoyade o Chris O’Dowd para The IT Crowd– puede resultar más peligroso para su continuidad y discontinuidad.

E incluso así se puede encontrar uno conque una serie que logró unas audiencias en la media, no tenía problemas de actores y había ganado el BAFTA -que además de al cine da premios a la televisión y otras manifestaciones artísticas- a mejor serie dramática, como The Fades, fuera no-renovada por la BBC porque preferían gastar el -poco- dinero asignado en probar nuevos proyectos. (Su actor principal, Iain De Caestecker, acabó buscándose otros trabajo y ahora le podéis ver como el científico Leopold «Leo» Fitz en Agents of S.H.I.E.L.D.)

En cuanto a España…  Echarle un ojo a las audiencias de aquí, además de notar la irrelevancia básica que se le da a los grupos de interés, al menos de puertas para fuera, significa encontrarse con que se están haciendo audiencias muchas veces en la media o superiores a las americanas con unos presupuestos sensiblemente inferiores. Incluso si tenemos en cuenta que lo normal es algo más de dos millones y medio para lo más visto de la noche, con picos de unos cinco cuando el fútbol o las series logran dar en el blanco y alrededor de los 10 para los partidos decisivos, finales y cosas así. Lejos quedan los años de Farmacia de Guardia o Médico de Familia como grandes éxitos. En USA, por su parte, podemos encontrar lo mismo pero con el doble de audiencia. No es raro que los programas más vistos -en global- superen los 10 millones acercando e incluso sobrepasando los 15. Eso teniendo en cuenta que en España hay algo más de 47 millones de habitantes y cerca de 4 milllones de hogares con televisión frente a los 314 y unos 115 millones de hogares, con cerca de 290 millones de esos americanos como público potencial al vivir en casas con televisores funcionales.

De modo que cuando una serie como El Príncipe logra ser un éxito que se mueve entorno a los cinco millones de espectadores semanales que pueden tener las series en la parte media de la audiencia USA, los Revenge, Glee, y gran parte de las comedias. Además, por supuesto, de la práctica totalidad de las emisiones por Cable, ya sea Básico o de Pago. Apenas unos pocos –Los Muertos Vivientes, Duck Dinasty, Juego de Tronos– logran superar la barrera de los 5 millones, aunque ellos sacan dinero de la mezcla de dinero de publicidad y de las compañías que distribuyen los packs.

¿Cómo es posible que las series españolas puedan hacer estas audiencias y, aún así, estar en peor situación económica? En primer lugar deberíamos invertir la pregunta: ¿Cómo es posible que las series estadounidenses puedan tener esas audiencias y aún así sacar pasta? Pues porque -como hemos dicho en tantas y tantas ocasiones- están más acostumbrados a moverse buscando otros parámetros, fundamentalmente los famosos 18/49, y a saber dirigirse a nichos concretos de espectadores. La nichificación puede ser un ghetto, pero también una forma de crear a medida permitiendo ofertas que no tendrían sentido de realizarse para todo el público. La caída de espectadores ha estado allí, como en todas partes, solo que se las han apañado para encontrar una forma de vender que no pasaba nada.

Aquí, por nuestra parte, seguimos con un sistema de venta de anuncios anquilosado y ridículo en el que se bombardea con cantidades ridículas de tiempo y se permite la reemisión una y otra vez del mismo anuncio en una misma pausa e, incluso, la difusión a través de todos los canales independientemente de quién los esté mirando. Y ese es el problema de España.

A una cantidad razonable de empresas que se les venda esto y que se les venda garrafón les parece lo mismo. Si le preguntas a los publicistas posiblemente logres que saquen espuma por la boca. Pero ninguno de los dos grupos se han opuesto seriamente a que las cadenas sigan destrozando sus productos, ya sean los anuncios o lo que se anuncia. Posiblemente porque no tienen muchas más posibilidades. Sí es cierto que ante campañas en contra se ha logrado que retiren la publicidad de algunos programas. Victorias pírricas habitualmente. Pero mientras no entre alguien a revolucionar la medición y venta de publicidad es poco probable que sirva de nada.

Sobre todo porque la multiplicación de canales ha traído una locura añadida, y es que a más canales accesibles para todo el mundo más pastel que repartir, incluso teniendo en cuenta que el Ente Público no debería estar teniendo ninguna *cof cof*  y que los restantes canales se reparten en realidad en cuatro grandes corporaciones que poseen las emisoras o, como poco, las alquilan.

En este contexto la audiencia es incluso más relativa y la huida de los espectadores 18/49 más acusada, hartos de tener que ver series para toda la familia con un bar, un abuelo y al menos un niño.

Pese a lo cuál, es la audiencia -y, más aún, el cumplimiento de las espectativas marcadas para los programas- lo que favorece la renovación o no. Al fin y al cabo la ficción está casi desaparecida de nuestra parrilla y las series pueden pasarse años en un cajón. Pero así, sin presión para cambiar los métodos, no se ve aún el punto final para esta explotación del espectador.

De ahí las diferencias, entre cada país. Aunque no sé si podemos sacar alguna solución -por claro que sea el problema- para España. Mientras eso llega limitémonos a constatar las diferencias entre países y lo poco -aunque fundamental- que varían las cosas en ellos.


Violaciones y atropellos

He estado por titula esta columna «Violación, Atropello, Pancakes». Y es que escribir sobre la actualidad televisiva a veces significa dejarse llevar por las últimas broncas ocurridas. Bien sea para tomar partido, reflexionar sobre ellas o tratar de explicar cómo hemos llegado hasta dónde.

Mientras vemos algunos temas ir moviéndose y creando alteraciones como los bailes de presentadores de Late Shows que aumentaron ayer tras el estreno de Last Week Tonight de John Oliver, otros parecen ir calmándose. O, al menos, teniendo que tomar una resolución.

Lo que parece que abunda, sin embargo, es una cierta violencia televisiva. Pero no tanto en el interior de los programas -que ahí ya podrían aplicarse más y mejor, aún admitiendo que Banshee o Arrow hacen lo que pueden- como en su trato hacia la sociedad que recibe sus emisiones.

La más gorda de las broncas recientes viene de Juego de Tronos. Procuraré hacer el menor destripe posible, dado que no es tanto un asunto de trama como de opción adaptativa. En los libros se nos narra encuadrada en una escena de por sí malsana un encuentro sexual consentido que parece buscar aumentar más aún el efecto de desagrado de la escena a la vez que mostrar la interacción privada de dos personajes. El problema ha venido de que en la serie lo que se nos mostraba como «sexo consentido» ha sido adaptado a «violación».

Aquí hay que ser claros. La bronca subsiguiente no ha sido por mostrar una violación, ni por hacerlo en toda su crudeza. Incluirlas puede tener su razón de ser.  Mostrarlas es un recurso que puede resultar más o menos justificado y razonable. Pero, ¿cambiar algo que no lo es por algo que sí?

Aceptando que adaptar siempre es cambiar y que a veces esos cambios no son precisamente a mejor ni -como es el caso- respetan a los personajes tal y como originalmente estaban concebidos, no ha sido esa la queja principal estos días. Sí, ha habido seguidores que se han quejado por el cambio. Especialmente por el que se realiza sobre el violador.

El problema es que la serie ha demostrado en el pasado una querencia por las violaciones, incluso por aquellas que no estaban incluidas, que ya ha sido denunciada en temporadas anteriores. La noche de bodas de Daenerys con Khal Drogo pasa a ser la -espinosa- primera vez de una joven a una suerte de violación. Melisandre hace algo parecido a una violación -entre otras cosas- a Gendry, y a Theon le han hecho de casi todo. En todos esos casos sin estar presente en el texto originalmente.

Podríamos decir que el problema no es con las violaciones a mujeres sino con las violaciones en general -si bien esta es una serie tramposa, de vez en cuando suelta algo de carne de hombre para tratar de disimular que a menudo lo hace con la de mujer- de manera que, ¿por qué? ¿Qué necesidad había?

La explicación quizá más sencilla, teniendo en cuenta que GRR Martin, autor y asesor de la serie, se ha manifestado en contra y que nadie en el equipo técnico o artístico parece tener una buena razón o acordarse si quiera de cómo se les ocurrió la idea, es que sea un automatismo. La búsqueda de un mayor impacto mediante uno de los recursos más fáciles del manual.

Sí, fáciles. No porque parezca que hay guionistas que poco más saben hacer con las mujeres. O que cuando lo hacen con los hombres tiene un componente más exagerado en lo cómico o lo dramático que en muchos casos añade un punto de homofobia. Hasta el punto de que la serie que más en serio se ha tomado la violación de un hombre a manos de una mujer en los últimos años es Glee!, que trató de explicar que pasa y que no debe ser recibido como una suerte por parte de los engorilados espectadores a los que se les confía.

Por contra en The Americans, además de una mala actuación magnífica, hemos comprobado cómo sexo consentido dentro del matrimonio planificado y rodado de la manera correcta podía resultar más espeluznante. Pero, claro, para todo hace falta talento.

Lo bueno de la reacción ocurrida es que quizá se lo piensen la próxima vez. O la próxima serie que lo haga. Pero, sobre todo, que puede ayudar a que la gente recuerde que hay que cuestionarse los motivos de que se tomen las decisiones. Y quizá también el de que nos parezca perfectamente normal haberlas tomado.

Mientras tanto, en España parecían decididos a superar cualquier muestra de mal gusto procedente del extranjero. ¿Recordáis el lío de los canales que sobraban de la TDT? Uno de esos sindioses propios de la adjudicaciones de los gobiernos, he hablado sobre el asunto -si bien no de manera exclusiva- tanto en esta columna como al tratar la evolución de la TDT en esta otra, de manera que mientras iba viendo caer canales tomaba notas a la espera de dos cosas: Que se hubieran eliminado definitivamente todos los sobrantes dejando un panorama claro y que el gobierno tomara alguna decisión. Para esto último me había recostado tranquilamente en un sofá con comida y bebida en abundancia.

Pero, hablando de bebida en abundancia, resulta que las cadenas, bueno, los conglomerados, han decidido contraatacar. Aún me cuesta entender que tengamos 6 cadenas en abierto y sean todas del Gobierno y dos grupos como para tratar de entender la ridícula cantidad de cadenas destinadas a la nada más absoluta de la TDT. Pero resulta que en vez de alegrarse por no tener otros dos canales que mantener a base de reposiciones de lata y cero innovación.

Recordemos que de los afectados ya habían cumplido Veo TV (Grupo Uniedisa. Por entendernos: El Mundo) acabó con su relación con Mediaset en MarcaTV y con el canal de pago AXN y los de Net TV (Grupo Vocento. Vamos, el ABC. Sí estas dos adjudicaciones venían de la época de Aznar.) se ha deshecho de Intereconomía TV -total, por no pagar- y de MTv España, que pasaba de nuevo a Cable Básico.

Quedaban aún las dos de Mediaset y las tres de Atresmedia/Planeta que tenía sus dos de turno y uno de La Sexta. Al final han caído La Siete y La Nueve del primero y Nitro, Xplora y La Sexta 3 del segundo. ¿Que cómo se lo han tomado estos dos gigantes que pierden dos pero siguen teniendo cinco -Los primeros con TeleCinco, Cuatro, Boing, Divinity, FDF y los segundos Antena 3, La Sexta, Neox, Nova y -alquilado- GolTV– ?

Pues como cualquier persona que llevara años disfrutando de una concesión ilegal a la que un tribunal ha obligado a cumplir la ley después de pasarse años demorando de la aplicación de una sentencia firme.

Con su buen gusto habitual, claro.

Atresmedia dice que «El Gobierno nos obliga» porque nadie ha debido de avisarles de que el Tribunal Supremo era el que había dictado sentencia y que lo que se esperaba de ellos era que cumplieran la ley. Resultaría increíble pensar que la libertad de expresión puede haber tenido algo que ver con esto, no ya por tratarse de un grupo de palmeros sino porque los canales eliminados poco podían incomodar al Gobierno.

En cuanto a Mediaset… pues lo esperable, otro ejercicio repugnante que no contento con obviar también que es una sentencia judicial -lo poco que les gusta a los grupos de comunicación cumplir con la ley- han decidido tirar por la mala tecnología y el drama facilón. añadiéndole un «Entre todos las mataron» que clama al cielo. ¿No fue un accidente entonces? ¿Ha sido un asesinato? ¿Y quienes son ese todo? Porque podríamos pensar que El Gobierno y Los Jueces, pero entonces también habría que añadir a la persona que le dio a los conductores la foto de los que tenían que morir. Esos y no otros habían sido los elegidos. Pero que parezca un accidente. Sí, es un Entre todos porque el que ha señalado con el dedo ha sido Papá Mediaset en persona. ¿La llamada de teléfonos es del Hospital para comunicarles la muerte o de los sicarios para dar fe del trabajo realizado?

En ambos casos torpes ejemplos no ya del habitual mal gusto de los segundos y las ganas de manipular de ambos, sino del intento de usar la falta de información -que ellos mismos han promovido, faltaría más- y el sentimentalismo más barato creando su propio storytelling gomoso, porque, claro, lo mismo si tenían que reconocer en público que recibieron favores del gobierno –Zapatero en ese caso- que un grupo de jueces ha decidido que eran ilegales tenía que caérseles la cara de vergüenza por haberse pasado cuatro años aprovechándose.

Por eso se recurre, también aquí, a lo facilón. -lógico, limitas tus series semanales a la mínima expresión y luego no tienes un equipo que pueda crearte algo más decente-, en un último intento de demostrar al Gobierno que se pueden poner en su contra. Uy, sí, qué miedo. ¡Pero si hasta El Intermedio ha aprovechado para hablar de una campaña de Vertele en Change!

Soy el primero que apoyaría más canales de televisión o el regreso de los que ya se han ido, siempre y cuando se modificara el contenido con unos mínimos de emisión obligatorios. Si se hubiera puesto como en el caso británico original unos mínimos de producción propia en ficción, de informativos, de programación cultural, de programación infantil y apoyo al cine, si se hubiera regulado y perseguido el cumplimiento. Entonces sí sería no a necesario sino imprescindible que volvieran. Xplora. MarcaTV o LaSexta3 estaban más cerca de tener un propósito que los demás. pero para tener el batiburrillo de MTvNitro, o -sobre todo- los refritos de la 7 y la 9, los morosos de Intereconomía y canales de pago por visión como AXN… casi que nos quedamos como estamos, se establecen unos espacios de emisión razonable, se trata de arreglar el desaguisado con la publicidad -a ver si algún día entienden que «emitirse en muchos canales» no es lo mismo que «llegar al público»- y se racionaliza el panorama televisivo gratuito española. Aunque no creo que eso lo lleguen a ver mis ojos.

Total, ni la creación de los canales tuvo ningún sentido -como ha dejado claro el Tribunal Supremo, que parece mentira tener que insistir; si su programación parecía tener un criterio, ni su desaparición importa realmente. Lo que demuestra la perspicacia de uno de los grandes momentos de una de las más grandes series recientes:

Nobody belongs anywhere.

Nobody exists on purpose.

Everybody’s going to die.

Come watch TV.


Esta semana hay poco más de una docena de pilotos nuevos en parte porque he recuperado dos que tenía traspapelados, el primero de los cuales es Ali G Rezurection (USA), que han emitido en FXX y del que no había hablado porque no deja de ser una recuperación de Da Ali G Show que incluye ahora programas inéditos en Estados Unidos en su etapa HBO.


Vamos con la primera serie original -risas enlatadas- que es Bad Teacher (USA) en la que un grupo de buenos actores cómicos – Sara Gilbert y Ryan Hansen, por ejemplo- se ven metidos en un intento de aprovechar el éxito de la película de Diaz/ Timberlake/ Segel en lo que podría ser la serie en la que trabajan en Episodes. Perdón. Quería decir que es tan genérica, tan incapaz de buscar más allá de un chiste, tan completamente plana en su maldad -en contraposición con, por ejemplo, la Bitch del Ap. 23– que logra la perfecta definición de relleno.

Por su parte la ABC está tan ocupada queriendo ser la nueva NBC que no duda en estrenar Black Box (USA), serie de médicos inenarrable en la que dentro del clásico universo culebronesco a la Rhimes juegan con la idea de que el personaje central tiene un problema mental. Pero no como en A gifted man o Do no harm -sí, la idea es TAN original-  sino al estilo Homeland, con caras, gritos, bailes y mucho mucho jazz. Hay momento en los que se podría llegar a pensar que es algún tipo de broma, de parodia. Pero no, es la ABC.

En Nueva Zelanda, por su parte, hacen incluso telefilmes. Como este Field Punishment No.1 (NZ) que aprovecha que La Primera Guerra Mundial está ahora de moda para presentarnos una historia poco conocida aunque bastante oscura de su país, la detención e internamiento en 1916 de los más destacados y vocales opositores a la intervención en la guerra, sometiéndoles a condiciones infrahumanas de tortura y muerte. Incluso notándose en ocasiones lo ajustado del presupuesto -y una duración algo excesiva- el resultado es magnífico.

Parece que siempre hay algo de Daphne du Maurier dando vueltas, y esta vez le toca a la adaptación -la segunda para tv después de la cinematográfica de Hitchcock– de su obra gótica Jamaica Inn (UK), drama de suspense y melodrama del que por esta vez no tenemos que preocuparnos en exceso gracias a la idea de innovar con el sonido y los diálogos logrando un desastre mayúsculo que hace difícil entender de carajos están diciendo. Otra vez será, total es cuestión de tiempo.

Dentro de esa categoría que podríamos llamar Y para estas cosas hace falta una televisión pública la BBC ha emitido Messiah at the Foundling Hospital (UK), documental sobre cómo -lugar, circunstancias- compuso Händel su famosa pieza, por medio de narración, recreación y su siempre omnipresente voz en off. Para interesados en el tema.

La otra recuperación, más por dejar constancia que por olvido, es la espantosa Mighty Med (USA), producto Disney que habla de unos chavales que descubren por casualidad la entrada a un hospital para superhéroes, lo que les permite meterse a trabajar allí. Esto, que parece un buen principio, es desperdiciado completamente por las ganas de meter tramas de instituto y multitud de personajes estereotipados insufribles. Hay una buena serie dentro de este desastre, pero no creo que nadie pueda encontrarla.

¿Qué opináis de los remakes? Os presento Playing House (USA) en el que Lennon Parham y Jessica St. Clair nos muestran a dos amigas diferentes pero muy unidas que debido a la ruptura sentimental de una de ellas deciden volver a vivir juntas en una suerte de recuperación del espíritu de Lavern & Shirley. ¿Significa esto que se une a otras novedades de este año como Broad City o Doll & Em? Pues no. Ni tiene el desparpajo y patetismo cómico de la primera ni la capacidad de presentar un mundo familiar y extraño en el que la relación de las protagonistas es compleja, En su lugar estamos más cerca de Best Friends Forever, esa serie de hace un par de años cancelada en el sexto capítulo en el que dos amigas vuelven a vivir juntas pese a sus diferencias cuando un desengaño sentimental hace que una abandone su vida -de la que no está tan segura- y que, oh, sorpresa, estaba interpretada por Lennon Parham y Jessica St. Clair. La anterior vez duró seis capítulos.

Tenía ganas de ver Salem (USA) tanto por el tema como por ser la primera serie del canal de cable básico de Chicago WGN. La idea de realizar una serie alrededor de los juicios de brujas jugando con un componente sobrenatural permitía todo tipo de posibilidades, incluyendo reconstrucción histórica, comentarios sobre sexismo y puritanismo, puede que incluso personajes fuertes. El resultado es tibio. La reconstrucción no está mal, por supuesto, pero tras todo lo que hemos visto últimamente, tras ese American Horror Story: Coven o Sleepy Hollow por poner dos de los ejemplos más recientes, encontrarse con esto recuerda más a una versión de época con dinero de Las brujas de West End. Claro que siendo solo el primero quizá mejore en los siguientes. Seamos pacientes.

Quizá alguno recuerde la loca idea de The Inspectors, un thriller con Louis Gossett Jr. y Jonathan Silverman en el que encarnaban a agentes de la Oficina de Investigación Federal más antigua de la historia de USA, los Inspectores de Correos. Esto, que dio para un par de telefilmes en Showtime pero no para conseguirles una serie,  podría considerarse como el más importante antecedente para esta novedad del canal Hallmark, una historia de trabajadores de la sección de cartas perdidas de correos llamada Signed, Sealed, Delivered (USA) que tuvo telefilme el año pasado con el suficiente éxito como para que ahora le den serie propia a este grupete de trabajadores que entregan y desentrañan casos así como poco complicados y algo ñoños -vamos, lo propio del canal- mientras antiguas estrellas –Carol Burnett, Valerie Harper– pasan a saludar.

Entre los próximos lanzamientos de la NBC se encuentra esta comedia-de-acción coproducida con el TF1 de Francia, Taxi: Brooklyn (O) que presenta a Chyler Leigh como la Détective Caitlin «Cat» Sullivan y a Jacky Ido como el taxista Leo Romba. Tiene cosas de las películas originales -aunque no muchas- y otros tics más cercanos a Alerta Cobra, así que podríamos hablar de un acercamiento de las series de acción europeas a la televisión americana. Que se enteren.

El interés de los ingleses por sus artistas, cómicos incluidos, es lo que ha permitido la creación en ITV de Tommy Cooper: Not Like That, Like This (UK), un telefilme sobre las sombras -alguna luz también, pero sobre todo las sombras- en la vida personal del cómico inglés Tommy Cooper. En realidad no tiene mucho más interés que el cotilleo pero todo se hace.

La comedia no tiene una buena semana como demuestra Trying again (UK), la historia de una pareja prometida que vive en un pueblo pequeñito que conocen todos los secretos… como cuando el novio descubre que ella acaba de engañarle con su jefe. Pero pese a esa traición deciden darse otra oportunidad. En un pueblecito que lo sabe todo. Esta es su idea de «Comedia dramática» y la mía de «¿Era esto necesario?».

Por si creíais que ya lo habíamos visto todo, Warren United (UK) nos presenta una serie animada inglesa que no contenta con seguir el trillado: clase media + señor blanco de mediana edad + familia relativamente alocada a la que añaden como elemento diferenciador… ¡el fútbol! Ay, señor, que año nos espera.


Antes de ninguna otra consideración sobre estos libros hay que hablar de los libros como tal. En primer lugar, debo señalar que la idea de poner los dos se debe a lo interconectados que están, hasta el punto de que una edición conjunta parece en ocasiones la única manera de seguir alguna de las historias que en ellos se narran. En segundo, las fechas indicadas son de las segundas ediciones, revisadas y ampliadas, de los textos, que aparecieron en realidad en 2002 –The Greatest Sci-Fi Movies Never Made– y 2004 –Tales from development hell– y que se benefician de la casi década que pasó desde su publicación añadiendo información y viendo, en algunos casos, cómo se acabaron haciendo las películas que centran los libros.

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Porque de lo que van estos dos libros, inexplicablemente inéditos en español, es de esos proyectos de películas. De varios tamaños aunque con guiones a menudo espectaculares, que fueron dando tumbos entre escollos para no acabar siendo producidos en muchos casos. E incluso de aquellas películas que acabaron viendo la luz finalmente, muchas de ellas adaptaciones que parecían más allá de toda esperanza, se podría considerar que en realidad no son las que se mencionan aquí sino una consecución lógica de la necesidad de vender material conocido. Y por eso hay una película -¡o dos!- de Spider-Man pero ninguna dirigida por James Cameron y mucho menos con Leonardo DiCaprio.

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Luego ya de entre todas las historias contadas las hay más o menos titánicas, algunas con simplemente notas de color o anécdotas divertidas -como la obsesión de Nicolas Cage por interpretar a una pareja de gemelos diferentes- o conocidas -como lo relacionado con el Superman de Kevin Smith y la araña mecánica gigante, entre otras muchas cosas- que en ocasiones muestran cómo funciona Hollywood -como ese guión del remake del Planeta de los Simios desestimado por el baseball– pero prácticamente nada nos prepara para las historias totales, las más grandes, las que podrían justificar la creación de una película sobre ellas. Las increíbles vueltas hasta que Fincher se comió los marrones de Alien³, los tortuosos avatares del guión de Tomb raider, las rocambolescas vueltas para adaptar Sandman y, en la historia más épica de todas, la versión con Marlon Brando de La isla del Doctor Moreau. Así que podemos discutir cómo de adecuado era el título de las obras, pero lo importante para cualquier aficionado al género es leérselas.


Quizá el Día del Libro se podría resolver tirando un dado

Recomendaciones. Sugerencias. Ideas.

Llega una fecha como la de hoy y parece inevitable hacer algún tipo de lista orientadora. Más aún, la gente pregunta por ellas. Así que en lugar de una reflexión me pongo a decidir la mejor forma de hacerla. Es decir, ¿cuál sería la forma en la que se cubrirían más posibilidades?

Sobre todo teniendo en cuenta que en donde Absence podéis leer las dos Epístolas de este año, la de enero y febrero y la de marzo y abril… Pues haciéndolo por partes, claro. Tranquilos, solo una frase por libro y luego podéis pasar por los enlaces a ver si os convencen.

Algunos Libros de 2014

La noche a través del espejo de Fredric Brown, Ed. Reino de Cordelia

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La recuperación de uno de los más brillantes clásicos de la literatura negra.

– Los niños se aburren los domingos de Jean Stafford, ed. Sajalin 

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Magnífica colección de relatos de una autora americana inédita.

– La nariz de un notario de Edmond About, ed.Ginger Ape

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Hilarante recuperación que lo mismo satiriza los salones parisinos que habla de la identidad.

– El Maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov, ed.Nevsky Prospects
24-maestro_previa_corregida_rgb_largeBrillante nueva edición a partir de los mejores materiales del gran clásico fantástico ruso.

– Relatos hispánicos asombrosos y de terror de VV.AA., ed. Cátedra

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Colección de relatos del fantástico entre el Romanticismo y el Modernismo español absolutamente imprescindible.

Le ParK de Bruce Bégout, ed. Siberia

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Curiosa versión de una guía de visita de un parque de atracciones que satiriza los usos y tendencias de la vida moderna.

– Maten al león de Jorge Ibargüengoitia, ed. RBA

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¡Lean a Ibargüengoitia, que es uno de los mejores y más divertidos escritores sudamericano que podrán encontrar!

– El unicornio de Irish Murdoch, ed. Impedimenta

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Historia gótica y alucinatoria con ciertos usos de cuento de la mano de la gran escritora.

– Piel de serpiente de James McClure, ed. Reino de Cordelia

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Un nuevo triunfo de la novela policiaca sudafricana con Kramer y Zondi luchando en tiempos del apartheid.

Cuentos detectives victorianos de VV.AA., ed. Alba

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Estupenda selección de autores, conocidos e inéditos, con lo más destacable de los detectives victorianos.

Trabajos de amor ensangrentados de Edmund Crispin, ed. Impedimenta

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La búsqueda de un manuscrito de Shakespeare pone en marcha este prodigio mecánico de sangre lleno de ingenio y humor.

Muerto el perro de Carlos Salem, ed. Navona

muerto-el-perroOtra gran novela de Salem, esta vez con un estilo más clásico a través de una mujer en problemas.

– La cámara sangrienta de Angela Carter con ilustraciones de Alejandra Acosta, ed. Sexto Piso

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Cuentos clásicos con un giro siniestro e ilustraciones tan perturbadoras como bellas.

Cazador de ratas de Alexander Grin, ed. Pasos Perdidos

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El resultado de la postguerra revolucionaria rusa contada en forma de relato que muestra lo difuso que pasaron a ser realidad y fantasía.

En un metro de bosque de David George Haskell, ed. Turner

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Bella historia naturalista sobre lo que sucede con plantas y habitantes de una pequeña porción de bosque durante un año.

Ángeles fósiles de Alan Moore, ed. La Felguera

Portada_Angeles_Fosiles_Alan_Moore_prensa-2-9fda2El maestro de guionistas realiza una introducción a la Magia.

La Bestia de Paris de Marie-Luise Scherer, ed. Sexto Piso 

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Relatos de Paris que nos ofrecen una mirada completamente diferente.

– Cocinar de Michael Pollan, ed. Debate

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Todo lo que se debe reflexionar sobre la cocina y sus impactos.

Diez de Gretchen McNeil, ed. Maeva

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Una nueva versión de Diez Negritos enmarcada como una historia de adolescentes.

Hilda y la cabalgata del pájaro de Luke Pearson, ed. Barbara Fiore

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Los cómics de Luke Pearson siguen siendo pequeñas maravillas para todos los públicos.

Sugerencias de 2013

Mal dadas de James Ross, ed. Sajalín

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¡El Sark de Plata 2013, una historia de pueblos deprimidos y violentos!

Los forajidos del Misisipí de Allan Pinkerton, ed. Ginger Ape Books

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Uno de los casos del mítico creador de La Pinkerton contado por el mismo y lleno de extras.

Silencios de Pánico de Diego López y David Pizarro, ed. Tyrannosaurus Books

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La mejor historia del cine fantástico español, sin discusión.

Deshielo y ascensión de Álvaro Cortina Urdampilleta, ed. Jekyll & Jill

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Brillante mezcla de narraciones en una novela psicológica que permite una visión poliédrica para componer un todo mayor.

Cuentos Completos de J.G. Ballard, ed. RBA

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Mastodonte imprescindible de uno de los grandes.

El accidente del teletransporte de Ned Beauman, ed. Alba

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Un protagonista despreciable para otro magnífico ejercicio narrativo de Beauman.

Las luminosas de Lauren Beukes, ed. RBA

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Aunque seguimos esperando Zoo City esta historia de asesinos en serie y viajes en el tiempo es una gran introducción a ella.

– Japón sobrenatural de Daniel Aguilar, ed. Satori

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Impresionante compendio y suma de ensayos sobre lo sobrenatural en Japón.

– El arte de la cocina francesa de Julia Child, ed. Debate

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El libro de cocina de referencia entre los anglos.

–  El pan de Jeffrey Hamelman, ed. Libros con Miga

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Posiblemente el mejor libro para hacer pan que se pueda encontrar.

Un poco de Fondo

Cuentos completos de Saki, ed. Alpha Decay

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Leer a Saki es maravilloso, tener todos sus relatos juntos es inmejorable.

El clan de los parricidas de Ambrose Bierce, ed. Valdemar

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Mi colección preferida de relatos negros, humorísticos, fantásticos de uno de los más grandes y amargos.

–  Siempre hemos vivido castillo de Shirley Jackson, ed. Minúscula

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Jackson no solo encarna mejor que nadie el Gótico Americano, también sabe escribir sobre habitantes, pueblos y familias rotas como si fuera de tu misma calle.

¡Guardias! ¡Guardias! de Terry Pratchett, ed. DeBolsillo

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Un Pratchett, un Mundodicos, entrada a la reflexión, al inteligencia y la sátira al más puro estilo -fantástico- inglés.

1280 almas de Jim Thompson, ed. RBA

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Una obra tan imprescindible que años después sigue jugando con nosotros.

– La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza, ed. Seix Barral

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Es difícil decidir cuál es el mejor libro de Eduardo Mendoza, pero la capacidad de reinventarse de este es difícil de igualar.

Perdida en un buen libro de Jasper Fforde, ed. Ediciones B

1136gDe entre todas las historias de Thursday Next dejad que os recomiende esta en la que todo cambia, otra vez.

– Jota Erre de William Gaddis, ed. Sexto Piso

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Una obra magnífica, casi inabarcable, sobre los monopolios y la lectura.

Todo modo de Leonardo Sciascia, ed. Tusquets

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Sciascia en uno de sus grandes momentos de oscuridad revelada y burlada.

Huérfanos de Brooklyn de Jonathan Lethem, ed. DeBolsillo

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Una historia de género distinta, con personajes de medio pelo determinados a ir más allá de donde pertenecen.

Al final, un poco de Infantil y Juvenil

Cuentos por correo de Raquel Díaz Reguera, ed. Tres Tigres Tristes

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La mezcla perfecta entre un cuento y una colección de postales, que crean una ilustración mayor.

¿Las princesas usan botas de montaña? de Carmela Lavigne Coyle con ilustraciones de Mike y Carl Gordon, ed. Picarona

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Un libro que demuestra que las niñas pueden hacer lo que quieran y preguntar lo que se les pase por la cabeza.

El sueño de la marioneta de Fernando Rubio con ilustraciones de Eugenia Nobati, ed. La Guarida 

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Estupenda historia que sirve para hacer un teatrillo y que difícilmente podría ser más adecuado para un día como hoy.

– Animales domésticos de Jean Lecointre, ed. Ekaré

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Una historia digna de Buñuel con formato de fotonovela para los no tan pequeños.

DeSastre & Total de Stephan Pastis, ed. RBA

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Si Pastis es un gran humorista en dibujo esta novela sobre un detective desastroso ya sabíamos que iba a ser muy muy muy divertida.

Relatos inquietantes para chicos valientes de VV.AA., ed. Valdemar

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Selección para todos los jóvenes de historias y extractos con los mejores autores de aventuras y fantástico del catálogo de Valdemar.

La maravillosa O de James Thurber, ed. Ático de los Libros

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Thurber en persona con un apasionante juego literario con las letras.

Libro de la fantasía de Gianni Rodari, ed. Blackie Books

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Recopilación de libros y relatos de Gianni Rodari, un autor superlativo para chavales y mucho más que eso.

– ¿Quién puede ser a estas horas? de Lemony Snicket con ilustraciones de Seth, ed. La Galera

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Lemony Snicket ha regresado a España por fin y lo ha hecho con ilustraciones de Seth y un libro de intriga completamente diferente.

Matilda de Roald Dahl, ed. Alfaguara

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Para terminar nada como el gran clásico de Dahl lleno de amor por la lectura.

Por este año vale. Además, ya sabéis que podéis consultar los Libros que Llegan así como las sugerencias del Día del Libro Infantil y Juvenil o los de LIJ que hice el año pasado. Sin contar con los Sark de Oro y las Epístolas Librescas, claro.