¡Libros que Salen! Ozzi, «Todos en mi familia han matado a alguien», Lorde y más

¡Que entre la pila!

Todos en mi familia han matado a alguien de Benjamin Stevenson, ed. Planeta

No esperaba yo estar aquí escribiendo esto, y eso que la portada que me había visto era la original australiana y no este espanto de la española. Pero en fin. Lo cogí con curiosidad y lo cierto es que las primeras páginas te ponen sobre la mesa todo: Un narrador con cierto sentido del humor y una meta-referencialidad casi excesiva, una premisa casi imposible de mantener, y la decisión de hacer un homenaje a los murder mysteries británicos de la época de entreguerras -la golden age del género, vaya- que es tan consciente de que es imposible que decide hacer todos los cambios necesarios, reconocérselos al lector y jugar con estas premisas. Y si consigues entrar y aceptas esta peculiar forma de thriller y narración te encuentras una historia familiar que resulta más creíble de lo que podría parecer, en la que parece que se intenta dar la vuelta a la clásica reunión. Vamos, que tienes que entrar en el juego, pero si lo haces es realmente divertido.

Vendido de Dan Ozzi, ed. Neo-Sounds

Podríamos decir que este libro es historia de la música, pero lo cierto es que es casi más historia del capitalismo. Del capitalismo musical, concretamente, que en cuanto vio dinero en el punk, el emo, el hardcore… entró a sacó a fichar, modelar o, directamente, inventarse lo que sus expertos decían que el público quería. El impacto que tuvo en ese mundillo, y que cuentan ahora, tantos años después.

Zami de Audre Lorde, ed. Capitán Swing Todo lo que puede ser considerada una novela, todo lo que se puede entender como biografía, puede que biomitografía sea un término complejo, pero me parece que como autoficción es más fácil de entender este recuento de la propia vida, con algunos momentos organizados, novelizados o mínimamente alterados por propósitos de claridad e interés, para concluir que esta visión a la vida de Audre Lorde por parte de la propia Lorde es una obra de un interés remarcable.

Libro de sangre de Kim de l’Horizon, ed. De Conatus La ruptura con el binarismo pero, también, la realidad de la vida hacen que le autore escriba a su abuela, ya con problemas de memoria, tanto para que ella lo entienda como para explicarlo y explicarse.

Crímenes reales de Samantha Kolesnik, ed. La Biblioteca de Carfax Una historia breve y particular sobre el impacto que la realidad, tanto la de la vida propia como la de los true crimes, hacen en una joven que sufre de una constante violencia, que ve su vida transformada por ella y que cuando por fin parece encontrar la estabilidad queda a merced de la posibilidad de superar esta transformación.

Iluminaciones de Alan Moore, ed. Nocturna

Parece que el nombre de Alan Moore aún vende, pero si miramos hacia arriba vemos que también ha entrado en la portada el título: Iluminaciones. Se trata de un conjunto de relatados. Hay estudiantes paranormales, ancianos, burdeles e, incluso, un vistazo a la industria del cómic. Así que supongo que podemos encontrar un poco de todo lo que buscamos habitualmente en las obras de Moore.

Intrusos de Jung Hyug Yong, ed. HwarangUn hombre llega, con un pasado en blanco y un futuro en negro, a una terminal de autobuses de Seúl, huyendo de algo que no se sabe. A partir de ahí intentará mantener un perfil bajo, relacionarse con la menor cantidad de gente posible y tratar de que el mundo subterráneo del que salió no le reclame. Un vistazo al género criminal coreano actual con una historia que se mueve por lo más oscuro del género y que llega ahora gracias a la editorial Hwarang.

Muros de adobe de W.R. Burnett, ed. Valdemar El último gran alzamiento apache narrado por el guionista y escritor W.R. Burnett, conocido sobre todo por sus obras de género negro pero que también contribuyó al western con obras como Mi Amigo, además, claro, de con esta obra que se adaptaría al cine con el título de Hoguera de odios.

Las lobas de John Ajvide Lindqvist, ed. Berenice

Nueva novela de terror de John Ajvide Lindqvist, conocido sobre todo por Déjame entrar pero al que en España se le ha publicado también Descansa en paz y Puerto humano. Se ve que Planeta le ha dejado libre y ahora llega a Berenice con este libro de relaciones para-familiares y pseudo-licantropía.

Cuentos romanos de Jhumpa Lahiri, ed. Lumen

Colección de los cuentos que Lahiri ha escrito con ambientación romana porque, bueno, ahora mismo vive allí y se encuentra maravillada por su cultura y forma de ser.

Infierno verde. Percy Harrison Fawcett y la ciudad perdida de VV.AA. con edición de Peter Sennet, ed. La Felguera

En La Felguera hacen su parte con la historia de la búsqueda de Z, algo que ya conocemos más o menos – al fin y al cabo hay un estupendo libro de David Grann– para hablar en diversos ensayos de distintos factores, más cercanos a lo mítico y casi mitológico, que rodearon tanto los rumores como la expedición. De El Dorado a Indiana Jones, la teosofía y Madame Blavatsky, las conspiraciones secretas y un mundo tan oculto como la propia ciudad que perseguían.

Las locas en el archivo. Disidencia sexual bajo el franquismo dirigido por Geoffroy Huard y Javier Fernández Galeano, ed. Marcial Pons

Una investigación a varias bandas que investiga cuáles, quiénes y cómo fue la disidencia sexual durante la dictadura, que habla tanto de las redes que tejieron como de la represión a la que se enfrentaron, a través del reflejo histórico documental -tantas veces invisibilizado- que tuvo este desigual enfrentamiento.

Lo que cuentan los animales de Elena Fortún, ed. Renacimiento En su momento Celia Fortún hizo una sección para acercar los animales a los pequeños lectores, una manera de llevarles con alegría y curiosidad hacia aquellos que podían visitar en La Casa de Fieras de Madrid, o de los que podían aprender en los museos de la capital. Ahora, todas esas historias que escribió para el suplemento infantil Gente Menuda son recopilados aquí para seguir construyendo el corpus de su obra y, también, para dar testimonio de cómo se realizaba esa creación artística y divulgativa para los peques en ese periodo de 1930-1931.

A toda pastilla de Josephine Mark, ed. Astiberri Un divertido cómic infantil, con un fondo un tanto negro, porque trata de una pareja inesperada, un lobo y un conejo, que se encuentran en la consulta de la enfermera y son perseguidos por un cazador. Una historia que logra llevar todo a la vez: la acción frenética, el humor y la enfermedad.

Malditas maldiciones. Cabeza de gallo, cola de serpiente de Marina Tena Tena con ilustraciones de Bartolomé Seguí, ed. LoQueLeo

Dentro de lo que parece está siendo el año de Marina Tena Tena, con novedades casi todos los meses, llega esta colección infantil, Malditas maldiciones, que sigue a dos jóvenes cuyos padres parecen haber caído en una maldición y, para romperla, tienen que vivir aventuras y descubrir qué hay de real y de falso en la mitología y los cuentos. Una obra que, además, va acompañada por las ilustraciones de Bartolomé Seguí.

Cuentos para leer con lupa del Detective Piccard de Pedro Mañas y Carlos Lluch, ed. BeascoaUna nueva colección de Pedro Mañas, esta vez con Carlos Lluch dibujando, que tira esta vez del interés por los investigadores poniendo al Detective Picard en el centro y pequeñas historias con ilustraciones que mirar para solucionar los enigmas.

La oveja de Zeina Abirached, ed. Salamandra Graph

Tras sus cómics, llega un álbum infantil sobre ese pelo rizado y diferente que la protagonista lleva mal y que tiene que aprender no solo a apreciar sino a defender. Y es que muchas veces el pelo no es solo pelo.

Busca al ratón dormilón de Tony Cliff, ed. SerresCon los magníficos dibujos de Tony Cliff, tan expresivos y divertidos, tenemos una historia pero también un libro con el que interactuar buscando a ese ratón dormilón y guiando también hacia ese momento de buenas noches. Aunque sospecho que preferirán estar lo más despiertos posibles para disfrutarlo.

Nos leemos.


Creo que la última vez que vimos por aquí a Aunty Donna era porque acaban de estrenar una serie de sketches en Netflix, así que este Aunty Donna’s Coffee Cafe (AU) supongo que es una decisión más o menos lógica desde el punto de vista de volver a trabajar en los grandes canales de su Australia natal, pero también… bueno… un intento de reinventarse. Que sale regular. Porque intentar mezclar el humor de sitcom con el habitual humor de sketches del grupo… digamos que no suele funcionar. Menos aún cuando parece que las ideas sobre las que hacerlos se les acaban con facilidad, o cuando crean personajes que son poco menos que bocetos. No, me temo que esta versión de Aunty Donna no funciona demasiado bien, pero supongo que quizá así lo próximo que hagan volverá a ser un programa de sketches.

Esta #BringBackAlice (O) (PO) puede ser polaca -que lo es- pero resulta curioso lo española que puede llegar a parecer. Partiendo de un punto de género criminal -dos muchachas desaparecen, una es una joven de buena familia e influencer, la otra… no. Parece que ha habido búsqueda de ambas, pero no al mismo nivel porque desigualdades. Un día, más de un año después, la primera reaparece.- nos tejen una historia dentro del género pero hecha más con secretos, silencios y cosas que no se pueden contar. Pero, sobre todo, con muchos jóvenes juveneando. Bueno, jóvenes de aquella manera porque el papel del novio de la chica parece interpretado por un treintañero de la escuela de interpretación Al salir de clase. Por lo demás, lo esperable en este tipo de casos. No es especialmente brillante, tampoco especialmente horripilante. Supongo que a estas alturas de HBO Max podemos decir que Es, que ya es mucho.

Ojalá poder decir cosas buenas de Florida Man (USA), pero me temo que no es el caso. Con unos mimbres que parecen salir de echar de menos los sexy thriller noventeros en su sección Muchos criminales, algunos cuerpos, tenemos a un expolicía caído en desgracia y en la colaboración con un mafioso de poca monta que tiene que buscar a la chica del gangster. Pero todo como con mucho relleno, con mucha complicación, como intentando justificar que lo que podría haber sido una película acabe siendo una serie. Hay que tener ganas de ver este tipo de serie para seguir adelante. Y aquí no puedo ni decir que no sea yo el público objetivo.

Es curioso como en esta serie, Jane (USA), lo que no acaba de funcionar es algo que en las series infantiles de Apple solía ser lo más sencillo. Y es que parece que se hubiera desbocado la ambición porque lo que en otro momento podría haberse solucionado -mejor o peor- con dibujos, animaciones o mil otras maneras aquí se intenta hacer con una mezcla de efectos especiales e imagen real… que canta en todo momento. El punto de partida es, claro, loable. Una joven con sus amigos, familia, vecinos, etc… tiene aventuras en un doble plano. En el que podemos llamar ‘real’ hay un suceso y una decisión, siempre alrededor de temas ecológicos y con la protección de especies de por medio, por el otro, en el plano ‘irreal’, la joven y sus amigos tienen aventuras con el animal de turno. De esta manera se aprende tanto sobre el animal y su contexto -en la parte dos- como sobre acciones cotidianas que pueden ayudar al medioambiente -en la uno-. El problema es, claro, que la integración de ambos planos necesita de unos efectos especiales que la serie no puede permitirse, así que cuando hay integración de animales o cuando se intentan hacer determinadas transiciones entre uno y otro plano… canta. Y distrae, que es peor.

A veces me pasa con alguna serie, como esta Kwinmeikeo (O) (CS) o Queenmaker que acaba de sacar Netflix, que me parece todo bien pero me da bastante igual. Quizá es porque se trata de un drama político, con un estilo -mujer idealista dispuesta a cambiar la política, inesperado aliado (aliada aquí) que le asegura que combatirá a su lado. ¿Es tan buena la buena? ¿Es tan aliada la aliada? ¿No tendrán alguna de ellas, quizá ambas, oscuros intereses?- que está a estas alturas bastante transitado. Los dimes, diretes, giros y apuñalamientos de la política… bueno, supongo que hacen un buen caldo para estas cosas, pero por mucho que hagan o por bien que estén las actrices principales -que lo están- le falta, para mí, un ‘algo más’ que me haga interesarme por el resultado. Quizá es que, en realidad, ni me creo los dramas ni me creo los políticos. Qué le voy a hacer.

Hablando de películas convertidas en serie, esta The Last Thing He Told Me (USA) puede que esté basada en un libro -que lo está, claro que lo está- pero no sé quién pensó que mejor contarlo como serie/ miniserie. Porque me temo que el material original daba, en el mejor de los casos, para una película de sobremesa. No una particularmente buena, además. Y ni los actores ayudan a hacerlo tragable –Jennifer Garner está particularmente mal, como si siguiera aún en Elektra, claramente necesita pasar por la Donna Mills Soap-Acting School– ni, muchas veces, tienen el tiempo o la oportunidad. No sé qué pinta, por ejemplo, John Harlan Kim interpretando a la pareja de la hija adolescente de Garner. Si difícil es creerse que la actriz tenga 16 años, ponerle al lado a un tipo de 30 al que llevamos años viéndole hacer de adulto… no ayuda precisamente. Por muy bueno en lo suyo que sea. Que lo es. En fin, todo malas decisiones y peores resultados en esta adaptación.

Si hace un rato hablaba de los Sexy Thriller noventeros y Netflix ahora podría repetir mucho -para peor- con este Obsession (UK) que no tiene ni la excusa del género criminal. Al menos no en su piloto. Porque esta historia de un señor obsesionado por la novia de su hijo en la que en realidad hay como dos personajes y medio -espero que a Indira Varma le hayan pagado por la serie completa y no por palabra, porque su papel como mujer del señor es casi anecdótico- y lo que da, más que cualquier otra cosa, es risa. Hay un momento en el capítulo en el que la pareja va a tener sexo por primera vez, ella le desnuda y él comienza ahí mismo a hacerle cosas que es cómico. Sólo faltan efectos de sonido y una banda sonora de Benny Hill. En la parte buena el piloto no dura demasiado, pero, claro, una serie que son cuatro capítulos de una media hora… es una película de dos horas troceada. Se pongan como se pongan. En fin, vaya semanita.

Terminamos por una serie juvenil de música, o con música, o algo así. Reconozco que esta Tá Tudo Certo (O) (BR) se parece tanto a otras series que Disney + lleva un año estrenando que me ha costado saber si era nueva, una adaptación de otro país, o qué. Concretamente de Só Se for por Amor, que ya en su día me pareció algo que Disney podía haber emitido. Aunque es verdad que frente a esta -o a O Coro: Sucesso, Aqui vou eu, El Club de los Graves, @GinaYei, Entrelazados…- tampoco es que sea exactamente lo mismo. Sólo muy parecido. Jóvenes metidos en la cosa musical, dramas románticos, luchas por encontrar un lugar en todos los frentes posibles -empresarial, exitoso, romántico- y distintos niveles y situaciones entre unos y otros, incluyendo contraposiciones de colores y gestiones inesperadas con objetivos más o menos ocultos. Además de menores de edad traviesos, o algo así. La verdad es que es inevitable pensar en ello como algo que ya hemos visto porque, bueno, no se ha contado exactamente esto así, pero sí se han contado muchas cosas parecidas de muchas maneras similares. Supongo que habrá un público al que le gustará ver estas variaciones. No soy yo, pero puedo entenderlos.


¡Libros que Salen! Nevill, «El misterio de la Villa Rosa», Sharp y más

¡Que entre la pila!

La casa de las sombras de Adam Nevill, ed. Minotauro

Nevill fue, en el pasado, uno de los nombres revelación dentro del terror británico, motivo por el que era lógico que con este pequeño auge del terror que hemos vivido los últimos años se volviera a contar con él, no solo reeditando El Ritual, El fin de los días o, sobre todo, Apartamento 16, sino, además, publicando sus otras obras como esta La casa de las sombras que parte de un punto clásico: Una mujer con un pasado complicado es invitada a quedarse en una casa apartada con una historia detrás para catalogar la colección de muñecas y títeres de un fallecido hace años, responsable de parte de esa historia, un fallecido con un especial gusto por la recreación histórica de la Gran Guerra con animales disecados. ¿Qué podría salir mal?

Una tarta de rododendros de Margery Sharp, ed. Hoja de Lata
En Hoja de Lata nos traen más de Margery Sharp, la autora de Cluny Brown y El árbol de la nuez moscada, se trata de su primera novela, otra encantadora obra de vida en el campo, sociedad y toques de humor. Aquí tenemos a una familia con tanto dinero que ha cultivado la extravagancia y la modernidad, lo que lleva a un choque entre hermanos cuando la pequeña parece preferir una vida tranquila, sencilla e insustancial incluyendo ser cortejada por un joven anodino.

El misterio de la Villa Rosa de A.E.W. Mason, ed. Espuela de Plata

Recuperación de todo un clásico del mystery, puede que ahora A.E.W. Mason sea mucho más conocido por Las cuatro plumas, pero que antes del éxito de la adaptación cinematográfica de esa obra lo era por sus policíacos como este en el que presentaría al Inspector Hanaud. Sesiones de espiritismo, cadáveres, joyas robadas y presuntos culpables que podrían ser inocentes a la fuga, además de muchas muchas dudas, en una obra de 1910 que está considerada entre las que le dieron un giro hacia un policíaco más moderno.

Hechizos para olvidar de Adrienne Young, ed. Umbriel

Una obra de corte gótico y corazón juvenil, un asesinato por resolver y un amor roto, una atmósfera de ambigüedad fantástica y la decisión de romper con una vida rutinaria no deseada para tratar de resolver todo esto una vez que los sucesos misteriosos comienzan.

Días de fiesta de Jo Ann Beard, ed. Muñeca Infinita

Muñeca infinita se anima a traer más historias de Jo Ann Beard, como siempre con toda la humanidad y el repertorio de los momentos buenos y malos, hasta el fondo, de sus personajes.

Una mujer de mundo de Vernon Lee, ed. El Paseo

Recuperación de la clásica historia corta – todo lo cortas que pueden parecer 160 páginas- en las que se nos cuenta una historia de viajes, arte, amistad y, sobre todo, una mirada distinta tanto al lugar de la mujer en el mundo como a la importancia de ese aprecio cultural.

Memorias de Robert Crumb con Peter Poplaski, ed. Libros del Kultrum

Quince años más tarde y en una editorial distinta, el editor de entonces vuelve a traernos ahora las memorias que Crumb quiso compartir sobre los cómics, su vida y otros temas relacionados.

Mejor si pica de Anilú Cigüeñas, ed. Planeta Gastro 

Si cada vez es más fácil encontrar una cierta cultura del picante -para bien y para mal, supongo- también es lógico que vayamos viendo este tipo de obras, a un tiempo divulgación pero también recetario, de una unidad temática de la cocina que va más allá de regiones o proteínas.

Comida de VV.AA., ed. Flow Press

Poco estamos viendo aparecer de Flow Press últimamente -que yo recuerde, solo una publicación a principios de 2022- pero al menos nos quedan estos especiales temáticos salidos de la prodigiosa gente de The Nib. Humor gráfico reunido en torno a un tema que, tras la Pandemia y las Drogas se ocupa de algo a priori menos problemático como es la Comida. Pero, claro, eso será hasta que veamos lo que tienen que contar.

Bicho pelota de Olga de Dios, ed. Apila

Nuevo álbum de la colección que Olga de Dios lleva para Apila, esta vez hablamos sobre lo que es y lo que no, con historias y sorpresas más allá de las apariencias. Porque el desarrollo de la libertad más allá de opiniones o apariencias, con insectos y los divertidos personajes que sabe crear la autora para tratar estos temas.

Nos leemos


No entiendo por qué se supone que este BEEF (USA) es una comedia. En general lo único que entiendo es el magnífico reparto asiático-americano que han reunido, pero poco más. Esta discusión que sirve para ir escalando, estas dos personas profundamente infelices, todo el mundo -el de dinero, el de su falta- que les rodea… No es ya que sea antipático -que lo es-, es que me da lo mismo. No sé si luego mejorará, no sé si procurarán que en los siguientes capítulos haya humor, solo sé que no pienso seguir viéndolo. ¿Qué necesidad?

Lo que más me ha sorprendido de The Crossover (USA) es que frente a tantos spokones más o menos disimulados, tanto drama deportivo, aquí parece que el baloncesto es un asunto lateral a lo que realmente quiere contar la serie, que es la separación entre dos hermanos que parecían hasta ese momento llevar el mismo camino. Porque si bien ambos estaban centrados en el baloncesto, queda claro rápido en este piloto que en realidad es su crecimiento, su paso a la edad adulta, lo que va a centrar la narración por mucho que el baloncesto vaya a estar ahí siempre. Sobre todo porque veremos con rapidez que el punto de partida en esa ‘separación’ es que uno de ellos vive para el baloncesto, el otro tiene el baloncesto en su vida. Dos cosas que pueden no parecerlo pero son diferentes. De ahí que acabe pareciendo más una serie de Disney sobre una familia -que es lo que es, al fin y al cabo, hasta el punto de que el padre es el entrenador y la madre la directora del colegio, todo de lo más conveniente- en la que el baloncesto es la excusa que lo contrario.

¿Sabéis eso de cuando decís «Esto es un corto alargado» y siempre hay gente quejándose de que digamos eso? Pues bien, el problema de Dreamland (UK) es que es un corto alargado. No, no, literalmente. Un corto de 10 minutos de Sharon Horgan que tenía un buen reparto Sheridan Smith, Morgana Robinson y Frances Barber, la única que repite, con una estructura directa y a la yugular. Un éxito. El problema es que convertirlo en una serie significa cambiar el ritmo, también perder a Horgan -bueno, le dan un crédito de producción, pero en fin- y a la mayoría de actrices. Y, además, le quitan mucha rotundidad y mordiente porque sería imposible mantener lo que se mantiene en diez minutos durante tantos capítulos. (Bueno, en teoría es posible, el problema es que ya sabemos que la práctica tiende a divergir de la teoría) Así que lo que hacen es mover el estilo a una versión más… amable, digamos; con menos estridencias, también. Y, claro, da la sensación de que han podido usar una bolsa de té similar a la original, pero en lugar de en una taza la han sumergido de una jarra. Que es, normalmente, lo que suele significar esa queja del corto alargado. Han perdido substancia a favor de ganar cantidad.

Una cosa puedo decir de The Good Mothers (O) (IT), si te gustan los dramas con la mafia por medio en la que esta organización criminal es despiadada y oscura, y si te gustan los dramas de mujeres haciendo lo correcto y luchando contra el mundo… Entonces has encontrado una gran serie. Lamentablemente mis opiniones sobre las obras de organización criminal -aunque en este caso al menos es mostrada para mal- y una cierta sensación de ¿pero esto no lo he visto yo ya? hace que no resulte tan efectiva como estoy seguro de que va a ser para mucha otra gente. Por suerte no se recrea como hacía La Piovra, pero aunque no llegue a esa dureza está, desde luego apuesta por la parte más dramática posible. No soy su público, pero el que lo sea estoy convencido de que la va a disfrutar.

Sentimientos encontrados con este Grease: Rise of the Pink Ladies (USA) que me da la sensación de que intenta morder más de lo que le cabe en la boca. Empezar con una versión actualizada de una canción del musical es buena idea, el resto de canciones… pues hay un poco de todo, en general los números en sí son mejores que las canciones -es decir, lo que hacen de coreografía, uso de props, etc- y ese puede ser el problema más importante. Tanto las canciones como el guión son muy facilones. Se ven venir desde lejos y ofrecen poco interés o sorpresa. Es cierto que las actrices hacen lo que pueden y que tienen el aliciente de tener a Jackie Hoffman como directora. Pero si la serie funciona es más por la parte de producción, con un diseño magnífico -sobre todo en vestuario-, unos decorados estupendos, un montaje que aprovecha la parte de musical para intentar también fuera de ella otra manera de contar las cosas. Así que es una pena que algo tan bonito de ver y en el que se ha puesto tanto empeño luego tenga un guión ramplón y una canciones que tienden a ser broadwaysies del montón.

Es interesante el punto de partida de Jubilee (O) (IN), mitad historia de los orígenes de Bollywood -de ahí ese título español de Camino a Bollywood-, mitad historia de la partición de 1947 (palabra horrorosa, por cierto, siempre he pensado que división o reparto sonarían mejor en castellano). Quizá por eso eligen empezar como si fuera un documental más que un drama, o quizá es porque así se acepta mejor ese infodump. Irónicamente hay una cierta sensación de producción británica de época, aunque quizá sea una demostración deliberada de fortaleza, igual que lo son los guiños al Bollywood actual. El problema principal es, por supuesto, el exceso de personajes. Supongo que la idea es sacarlos a todos desde el principio y así que cuando les toque su parte importante les tengamos conocidos, pero el problema -como en ese Infodump inicial- es que tanta información al principio hace difícil mantener a todos en mente. Uno hecha de menos que les vistan de colores diferentes. El otro asunto es que se nota que en realidad querría ser más telenovelesco aún, con tanta traición y juego de poder. A lo mejor en lugar de una miniserie de 5 capítulos de una hora podrían haber hecho una de 40 en 8, pero en fin, esa es otra guerra. Por cierto, me encanta el aviso del principio del todo. Voy a acabar coleccionándolos.

En un momento en el que los mockumentaries parecen necesitar reinventarse para no sonar siempre a lo mismo llega este Jury Duty (USA) que parece casi un reallity con intenciones humorísticas. La idea es que hacen un documental sobre el devenir normal de un jurado. El asunto es que no lo es. Son todos actores… excepto por uno de sus miembros. Se supone que a continuación llegan una serie de momentos humorísticos para ver cómo reacciona. En la práctica… es un poco discutible lo de humorístico, incluso desde un punto de vista costumbrista. Y, más aún, es complicado lo de que se suponga que son movimientos humorísticos hacia el señor ese -que tampoco explica de dónde sacaron o por qué se lo creyó- pero que en ocasiones parecen su propia serie humorísitica de dudosa calidad. En fin, no sé quién pensó que esto era buena idea. Pero supongo que por eso acabó en Freevee.

Un thriller al estilo habitual,  Jusqu’ici tout va bien (O) (FR) tiene a penas la novedad de que es francés. Una periodista televisiva, un hermano que se mete en líos, una familia completa metida en un follón con un traficante de drogas y lo que se promete que van a ser una serie de malas decisiones que van a hacer crecer la bola de problemas, líos e ilegalidades. No es tanto que sea bueno o malo como que es rutinaria. Pero supongo que precisamente por eso.

Esto ya no es un asunto de Animación para Adultos, mi némesis, esto ya es pura desgana. Este Royal Crackers (USA) no parece tener nada original, puedes intentar sacar los parecidos con Padre de Familia, Bob’s Burguer, King of the Hill o las mil series que [as] y CC llevan haciendo desde hace años pensando que son edgys. Es decir, para adolescentes. Hasta un punto de reciclado de chistes e imágenes que casi podríamos decir que más que un homenaje es una exhumación.

A veces parece que cada vez que Kathryn Hahn tiene la oportunidad vuelve a hacer el papel de la mujer en una espiral, a medio camino entre lo humorístico y lo dramático, en lo que no deja de ser el equivalente a lo que llevan tantos actores haciendo ni sé los años. Aunque en Tiny Beautiful Things (USA) aquí por lo menos hay una parte pasada y otra presente, bueno… varias partes pasadas y una presente. En la que explicar por qué el personaje central es y está así. Y sus problemas y blablabla. Siempre de la manera más Feminismo Blanco posible, claro. (Aunque no parece ni ser consciente de lo que está haciendo) En lo que, al final, acaba siendo otro ejemplo de esas series que te ponen a decidir cuánto vas a aguantar de la serie solo porque la actriz principal esté siendo brillantísima. En fin, que la podéis colocar entre I Love Dick y Mrs. Fletcher.

Reconozco que esperaba algo más El viaje de los malditos pero se ve que estamos más cerca de la miniserie Holocausto en esta Transatlantic (USA), que no sé yo si pretende actualizar aquella -¡hay gente de otras racializaciones y orientaciones sexuales!- o si solo pensaba que no se había destacado lo suficiente que lo buenos que fueron los estadounidenses. Supongo que lo que se gana por el lado histórico y la actualización tenía que salir por algún otro lado. También supongo que a los fanses de estas cosas -que es cierto que es muy de miniserie de ponerse seguida en Semana Santa- supongo que le hará más gracia.

No sé si Óscar Jaenada ha firmado un acuerdo con Disney para salir en sus series, pero lo parece, porque tras la de hace ¿un mes? nos lo encontramos ahora en Viaje al centro de la Tierra (O) (MX), que no puede ser más mezcla de esas series infantiles de un grupo de niños -con extra por estar de campamento- enfrentándose a un problema más o menos fantástico que en esta ocasión es una libérrima adaptación de, precisamente, Viaje al centro de la Tierra. Pese a que tenga que ver con el libro original de Verne entre nada y menos. Como en realidad el espíritu de esas películas infantiles de niños aventureros logra ser reproducido dentro de un orden -parta del cual es, me temo, que no hay tantos buenos actores infantiles como requerirían estas historias- supongo que cumple lo que quería. Otra cosa es si tiene un público limitado, pero siendo Disney no creo que sea demasiado problema para ellos.


¡Libros que Salen! Offutt, «Perlas psicotrónicas de la ciencia ficción japonesa», Ligotti y más

¡Que entre la pila!

Perlas psicotrónicas de la ciencia ficción japonesa de VV.AA., ed. SatoriSiguiendo la estela de anteriores antologías o pseudo-antologías como Pioneros de la ciencia ficción japonesa, Japón especulativo o Pesadillas electromagnéticas, tenemos aquí un nuevo recopilatorio por parte de Satori que reúne de nuevo a una serie de autores – Kyūsaku Yumeno, Sampei Yoshida, Jūza Unno, Ikujiro Ran, Udaru Ōshita– que tienen en común el pertenecer a la primera mitad del S. XX, varios de ellos publicados ya por la editorial, otros con algo de obra en castellano y alguno prácticamente una novedad en nuestro idioma. Por supuesto podríamos discutir a qué han decidido llamar ‘psicotrónico‘, pero quedémonos mejor con que se ha puesto a nuestra disposición otra interesante colección de del pasado fantástico de la literatura japonesa. Lástima que sean todos hombres.

El buen hermano de Chris Offutt, ed. Sajalin Nos trae Sajalín a primera novela de Offutt, una obra que ya incluía toda la oscuridad y la violencia que caracteriza su obra, y también el entorno rural en el que la encuadra. Permitiendo comprobar lo que había desde los inicios y lo que ha sido posteriormente parte de su crecimiento.

El vínculo espectral y otras obras escogidas de Thomas Ligotti, ed. Aurora Dorada

Una nueva obra de Ligotti, uno de los más importantes autores vivos de horror cósmico -bueno, casi más desazón– con una más que curiosa selección -del propio autor- consistente en dos relatos, dos poemas y una obra que mezcla ambas, en prosa poética.

Ficcionario americano de Dubravka Ugrešic, ed. Impedimenta

Durante los años noventa, con la guerra de Yugoslavia de fondo y su marcha a Estados unidos como conferenciante invitada, Ugrešic se da de bruces con la realidad de la sociedad estadounidense. Y Construye esta obra, a medio camino entre el ensayo, la autoficción y casi podríamos decir que la sátira si no fuera porque habla de lo que allí encontró y cómo lo contrastaba con sus vivencias y, sobre todo, con la situación en su país de origen.

El diablo en coma de Mark Langan, ed. Contra

La lucha de Lanegan contra el COVID que invadió su cuerpo y acabaría siendo responsable de su muerte, narrado en primera persona.

Lucy y el mar de Elizabeth Strout, ed. Alfaguara

Lucy Barton, su marcha al pueblo y el aislamiento que allí sucedió, junto con su marido, durante los confinamientos de la pandemia.

La cuarta puerta de Paul Halter, ed. Who

Quizá como demostración del compromiso, o de la posibilidad de publicar autores considerados como clásicos aunque no fueran del periodo de entreguerras, en Who nos traen al autor francés Paul Halter, especialista en recrear el modelo clásico británico pero con una capa de irrealidad fantástica. En este caso tenemos un extraño suicidio, una casa encantada y una sesión de espiritismo que acaba causando un segundo cadáver.

Asentir o desestabilizar de Rafael Chirbes, ed. Altamarea

Las crónicas culturales de Chirbes tenían -tienen- no solo la capacidad de análisis, también el punto de vista de quien se sabe hasta cierto punto fuera del sistema incluso estando dentro del mismo, de ahí el valor de estas miradas tantas veces a contracorriente en forma de diversas creaciones de no-ficción.

Sueños de un gato azulado de Sakutarō Hagiwara, ed. Quaterni 

Una mirada en distintas composiciones -fundamentalmente poesía, pero no solo- de uno de los grandes padres de la poesía japonesa moderna, algo que podemos ver porque  los temas y contextos mostrados revolucionaron el Japón de su época con cementerios, pesadillas, mujeres de trajes increíbles, delirios dipsómanos y muchos, muchos gatos.

Monje y robot de Becky Chambers, ed. Crononauta

Una historia de robots y monjes, té y, sobre todo, reflexión. Porque es una obra de fantástico pero, sobre todo, es una obra de reflexión utópica.

Seremos el huracán de Selene M. Pascual e Iria G. Parente, ed. Molino

Una nueva versión de El mago de Oz, salvo que ahora son un grupo de adolescentes -sin cerebro, sin redaños, sin corazón- que forman un grupo musical, una chica haciéndose pasar por su hermano muerto y, por supuesto, el amor.

Las palabras lo pueden todo de Silvia Vecchini y Sualzo, ed. Liana Editorial

Una joven que ha perdido las ganas de hablar ante todo lo que le pasa, y de cómo un encuentro fortuito le ayudará a hacer las paces con las letras.

Nos leemos


Muy agradable, pero no sé si mucho más, es lo que trae este The Big Door Prize (USA) que tiene un algo de esas historias con una máquina -menos Ride the Cyclone, más Big– con un estilo que podríamos decir más Ray Bradbury: Un pueblecito pequeño, una máquina que aparece para ponerlo patas arriba, pero no desde el terror como con King sino desde las posibilidades de un fantástico que queda a ratos algo blandurrio menos por la oscuridad que por la manera de manejarlo todo, sin grandes estruendos, como en Eureka. Ese estilo agradable y sin sobresaltos es lo principal, sobre todo porque se supone que cada semana veremos a un habitante diferente. En la práctica los tres primeros capítulos -sí, me he visto los tres, pero de momento no hay nada que no se podría aplicar al piloto por su cuenta- siguen una cierta línea que pone el foco de los dos primeros en un matrimonio, y el tercero los mantiene muy en el centro de la narración. La diferencia entre episodios es que el primero presenta la revolución, las dudas sobre la máquina y su impacto -lo cuento ya: Es una máquina que te dice para qué tienes potencial.- de modo que en el primero se juega a dejarlo para el final, en el segundo lo sabemos desde casi el principio, y el del tercero lo sabemos de antes de que empiece el capítulo. De esta manera consiguen que no sea el centro ‘lo que va a salir’ sino el impacto que tiene en las vidas de la gente. Pues eso, una serie que tiene pinta de no haberse limitado el presupuesto para lograr algo que podría haber salido de una mezcla de SyFy y Hallmark. (Al margen de esto… tengo un problema con la  máquina. Si a mí me piden mi número de la seguridad social y un escaneo de las palmas de mis manos asumo que es algún tipo de timo online y no se me ocurre seguir adelante. En serio, dos cosas muy sospechosas de pedir, es como ‘Dime el nombre de la mascota de tu infancia, el apellido de soltera de tu madre y la fecha de tu cumpleaños’, simplemente no respondes a la gente que te pide esas cosas)

No sé quién ha pensado que era buena idea hacer este Blue Lights (UK) sobre la policía de Irlanda del Norte, pero viendo el nivel voy a asumir que los guiones pronto serán reivindicados por el IRA, porque este conjunto de lugares comunes, personas miserables, situaciones que se mueven entre lo aburrido y lo improbable -cuando no ambas- y una sensación de que alguien quería copiar la propaganda policial de The Rookie para darle un lavado de cara a sus muchachos y lo que ha logrado es una de las más plomizas series policíacas que la BBC haya emitido jamás. Ni Sian Brooke – en el equivalente al papel de Nathan Fillion, solo que aquí es una trabajadora social que a los 40 decide hacerse policía porque ni una sola idea buena fue malgastada haciendo esa serie-, que es la que más ganas le pone, logra que esto funcione un mínimo. Un desastre.

Lo más sorprendente de Copycat Killer (O) (TW) no es que la decisión de adaptar la novela de la japonesa Miyuki Miyabe haga que el psicópata antagonista principal parezca una mezcla entre el muñeco malvado de SAW y El Joker, es que las decisiones sean entre el arty y el negrocriminal europeo (británico, nórdico, francés, etc…) que, sinceramente, no le hace ningún bien a la serie, convirtiéndola en un más de lo mismo con demasiada lentitud y más pretensiones que logros. Bien es cierto que la anterior vez que la adaptaron -japoneses en este caso- lo hicieron en dos capítulos de sesenta minutos, aquí tenemos 10 que son más o menos de una hora, salvo el último que es especialmente largo. Normal que pasen estas cosas. En fin, a ver si para la próxima.

Me sorprende este Eva the Owlet (USA) porque es un paso atrás para Apple TV+, un servicio de streaming que ha traído muchos de los mejores contenidos infantiles/juveniles de los últimos años precisamente por todo lo que falta aquí: El cuidado, la atención al detalle, el gusto… y no cosas como esta obra genérica que podría ser uno cualquiera de los estrenos de Netflix aprovechando una serie de vídeos de YouTube con animación 3D por ordenador que han tenido éxito. Es una lástima porque la serie en si no es realmente mala, pero desmerece dentro del conjunto.

Lo de las versiones de Great Expectations (UK) es peculiar, siempre parecen una buena idea y siempre parecen peor que la anterior. Es curioso porque Olivia Colman parece una idea clarísima para Miss Havisham. Pero no. Ni eso, ni lo otro, ni lo de más allá. Que no es que haya falta de versiones precisamente. En fin, una oportunidad perdida y un extraño traspiés de la BBC, que últimamente parece que no tiene la cabeza donde deberían.

La novedad de hoy es la antigüedad de mañana. Esto, que puede parecer una perogrullada, se nota muchas veces cuando ese intento de capturar el zeitgeist hace que el cambio en la situación -y aquí me refiero a la másomenos natural evolución de las cosas antes que al típico problema de que si decidiste poner MySpace para parecer moderno ahora… bueno… – se lleve por delante la situación hasta el punto de que necesites, para adaptarlo, decidir si prefieres convertirlo en una pieza ‘de época’ -aunque esa época sea pre-COVID-, si te vas a molestar en adaptarlo a la situación moderna o si lo pones en el momento moderno aunque las cosas hayan cambiado. Que es la solución más sencilla, también la peor y, lamentablemente, por la que han apostado en The Power (USA) haciendo que algunas buenas ideas y un buen desarrollo que se acababa echando a perder potencie sus puntos malos, quede como fuera de lugar no solo de las series sino del feminismo y, en fin… Podría ser peor, claro. Pero es una lástima, porque podría haber sido mejor.

En la tradición de 24, pero no solo 24, llega Rabbit Hole (USA), a mayor gloria de un Kiefer Sutherland que se mueve con absoluta familiaridad en una historia de paranoia, inteligencia y contrainteligencia, empresas poderosas, falta de privacidad y… bueno, la rutina de costumbre. En el primer episodio se nos hace una presentación de escenario casi modélica: Un primer ‘golpe’ narrado hacia detrás, una presentación de personajes y sus peculiaridades y rarezas que se centra en Sutherland sobre todo, un personaje que encarna a la justicia y es simpatético, un segundo golpe que ahora vemos suceder en el orden esperable, y una serie de giros y revelaciones que dejan el tablero montado para el resto de la serie y que, además, nos deja claro que lo que habíamos visto antes -que podría haber sido el molde de los siguientes ‘casos de la semana’ mientras se desarrollaba un arco mayor- no es lo que vamos a tener. Vamos a tener el arco y habrá que ver cómo lo mueven, supongo que por eso han sacado los dos primeros capítulos, porque pasado el piloto vemos que siguen las ‘tareas’, investigaciones, dudas y giros. Pero ahora con un formato algo más libre. Pero igual de parecido a Esa Serie En La Que Usted Está Pensando. Que, de nuevo, no es malo porque parece que algo la han actualizado.  Además, el que hayan anunciado que van a ser solo ocho capítulos hace que, al menos, sospechemos que no se va a alargar en exceso. Así que seguiremos viendo.

Parece que Hallmark sigue apostando por series, y esta vez ha tocado una telenovela en el mundo del rodeo. Ride (USA), se llama.  Lo bueno es que van full telenovela, que es lo que hace falta en estos casos, con total desparpajo y siempre como si fuera algo de enorme seriedad o de lógica aplastante, da igual que sea el ansia por el rodeo de todo el pueblo, los minutos musicales, o el que pueda tenerse un bullfighter, sea eso lo que sea, que además sea el personaje gay. Una cosa bastante increíble al que solo se puede poner el pero de que no hayan sacado a un gran villano dentro de la familia o enfrente. Pero bien, bien, quitando esto, bien.

Curiosa esta SisterS (O) (IR) que se ha marcado RTÉ y que se nota no ya a mayor gloria sino creada en todos los aspectos por sus protagonistas principales. Dos actrices y mejores amigas que han aprovechado la coyuntura para montarse esta serie sobre dos mujeres que descubren que son hermanastras y parten a la búsqueda del padre. Con una idea de comedia negra que intenta oscilar entre esta y el drama para que veamos que en realidad es más seria, o algo. Les sale regular porque, bueno, ya son muchos años de este tipo de cosas, y aquí parece hecho más por aprovechar la oportunidad y crear un proyecto que les permita explotar esa química que da años de amistad. Pero precisamente esa química, algunos momentos, y la clara intención de pasarlo bien juega a su favor. Al final es más curiosa que interesante, pero para como anda el patio tampoco nos podemos quejar.

Podéis imaginar mi sorpresa al descubrir que ITV ha sacado de tapadillo Six Four (UK), adaptación de la novela 64 del japonés Hideo Yokoyama. Lo que significa, además, que la adaptación iba a ser libérrima desde el principio. Porque su segmento dentro del género criminal era la burocracia ficción y también porque el peso del honor y de las relaciones no es el mismo en la sociedad japonesa que en otras, como es en este caso la escocesa. No porque no tengan, simplemente es distinto y eso inevitablemente tiene que impactar. La pena es que lo haga como lo hace. Porque se adapta tanto que al final es un más de lo mismo. Una chica desaparecida, un matrimonio en crisis, corruptelas y blablabla. Lo que hacía interesante y diferente la novela original -que tenemos en español pero no traducida del japonés, algo que a estas alturas de 2023 me cuesta comprender- interesante. Y al final la serie entera sirve más como ejemplo de cómo las diferencias culturales necesitan cuidado para ser traducidas que de una obra en condiciones.

Parece que la ITV no está por la labor de crearle un trailer, imaginaos cómo es la cosa.
Aceptable sin más este Unseen (O) (SA) sobre una mujer que se mete en círculos de los bajos fondos para vengar a su marido aprovechando que por su condición se supone que la gente no repara en ella. Una cosa sencillita que puedes tener pero que es bastante tibia, bastante de relleno, y no aprovecha ni el ser sudafricana, que no es lo habitual en estas cosas.

Lo más complicado de creer de Unstable (USA) es que Rob Lowe y su hijo sean padre e hijo. Y que su hijo sea actor, eso también. Lo demás es una comedieta sin mucha sustancia en la que Lowe parece querer algo entre Mythic Quest -supongo que porque Victor Fresco anda por ahí y explica la relación de esta con Better Off Ted– y, bueno, el 911: Lone Star que ya está haciendo. Bueno, supongo que si alguien quiere ver mucho rato a Lowe pero los posters no le sirven… y… ahm… Yo qué sé.

Me he pasado todo Wellmania (AU) con la sensación de que esta serie ya la había visto, pero era más inglesa -el que sea australiana la pone en un punto intermedio entre USA y UK muchas veces, pero en dirección contraria a las canadienses- hasta que he caído en que mucho de lo que se ve en el piloto de esta serie se parece enormemente a Rosie Molloy Gives Up Everything. La diferencia, supongo, llegará a partir del segundo capítulo, en el que en lugar de ir decidiendo dejar ‘adicciones’ lo que tendremos será otra cosa, intentos de llevar una vida más sana o dios sabe. El caso es que el piloto es muy clásico,  ya-no-tan-joven con vida desquiciada y secundarios entre Hallmark y Lifetime que decide cambiar su vida por completo y se supone que entre medias hace gracia. Siendo lo más importante se supone.