Sark de Oro 2020: Repaso al año o ¡Maldito sea el Corona y sus hijos!

No sé si acabaréis de descubrir estas cosas o si seréis de los que lleváis años leyendo esto. Lo importante es que estáis aquí, que yo también lo estoy y que ahora toca toda esa pila de texto sobre la cosa de los libros de este año.

Pero vamos con el texto de siempre:

Un año más (¡20 años ya, qué barbaridad, cómo pasa el tiempo! y parecía que fue ayer cuando empezamos con la tontería) aprovecho el comienzo de año para entregar el “Sark de Oro” al libro que más me ha gustado del año recién concluido

Comienzo con la clásica advertencia así que quien quiera pasar al resumen del año que se salte este párrafo. Las listas de “Lo mejor de…” acaban siendo los resultados de la intersección de los gustos personales con los libros leídos a lo largo del año. La posibilidad de que haya aparecido un libro revelador y no salga en esta lista puede deberse más a no haberlo leído que a criterios de selección. Recapitulando en estos años y para que quede constancia, los anteriores Sark de Oro recayeron en “El Hada Carabina” de Daniel Pennac“Huérfanos de Brooklyn” de Jonathan Lethem“Cíclopes” de David Sedaris,“La Disco Rusa” de Wladimir Kaminer“La Mosca” de Slawomir Mrozek“El Martillo Cósmico” de Robert Antón Wilson “Pégate un tiro para sobrevivir” de Chuck Klosterman, “Las Ovejas de Glenkill” de Leonie Swann, los “Cuentos Completos” de Connie Willis“Al pie de la escalera” de Lorrie Moore, “Mi Tío Napoleón” de Iraj Pezeshkzad, “Los amigos de Eddie Coyle” de George V. Higgins, “Hermana mía, mi amor” de Joyce Carol Oates, “Boston. Sonata para violín sin cuerdas” de Todd McEwen, “Americanah” de Chimamanda Ngozi Adichie, “La hoguera pública” de Robert Coover, “Descolonizar la mente” de Ngũgĩ wa Thiong’o, “Las Mitford” de Charlotte Mosley, «Experimental film» de Gemma Files, «Bienvenidos a Dietland» de Sarai Walker y «En un lugar solitario» de Dorothy B. Hughes.

Al final tendré que crear una wiki o un algo para que entren todos. Sin contar con que debería empezar a pensar en poner también los Sark de Plata y las otras dos categorías inventadas, el premio a No-Ficción Sark de No-Oro y el premio a libro en lengua inglesa Golden Sark. Porque esto cada vez queda más largo.

Aviso, también como casi todos los años, de que mis lecturas suelen determinarse por autores y escuderías, es más sencillo que lea algo de las editoriales pequeñas y medianas a que lo haga con lo que sacan PlanetaAlfaguara Anagrama. Vamos, que no pretendo engañar a nadie: No me he leído todo lo publicado ni de lejos. Dicho lo cuál y antes de entrar en los ganadores de este año vamos a repasar lo que han hecho los editores.

En cuanto a los libros… Vaya año. Quiero decir, al principio parecía un poco lo de siempre, el género del Western parecía que iba a estar muy presente durante todo el año. Se anunciaban libros interesantes de todo tipo y, en general, no daba la impresión de que fuera a haber una ruptura muy importante. Pero resulta que entre la primera semana de marzo y la última de mayo hubo un vacío. Diez semanas sin libros. Bueno, no, con libros en las casas, pero no en las librerías ni en los estantes de novedades. Y mientras el gigante electrónico que se ha mostrado como el clásico estraperlista que aprovecha la desgracia ajena para hacer caja y se saltaba cualquier recomendación sanitaria porque las leyes no van con ellos – al fin y al cabo el ascenso del nazismo siempre va unido a la existencia de una Era de la Impunidad contra los poderosos- el resto sufríamos y buscábamos alternativas. Intentar pararlo combatiendo sus batallas en sus campos no ha sido tampoco la mejor de las ideas, pero al menos se le ha plantado cara. Para bien o para mal mucha gente ha demostrado qué le importaba más, si la salud o el negocio. Y si ha preferido intentar acercar su obra o ayudar a al gente, acompañándola, o bien hacer caja y autopromo gratis.

Para cuando mayo nos devolvió a una tímida apertura y el verano nos goleó en la cara con la inevitabilidad de los tiempos, ya estábamos casi noqueados. Los tres últimos meses del año han sido el intento de ir reconstruyéndonos. Hemos visto publicados títulos en noviembre que tendrían que haber salido en mayo, pasar al 2021 otros y algunos desaparecer de todo plan editorial.

A la vez, muchos lectores entran bien en periodos de bloqueo y de problemas para leer o mantener la atención de la lectura, otros se arrojan a los libros como ruta de huida -aunque me temo que estos son menos- y eso junto con los problemas lógicos económicos y las inseguridades que tienen alrededor, añadiéndolos a la imposibilidad de hacer con seguridad muchos de los actos de difusión, construcción de comunidad y beneficio económico que se desarrollaban en librerías como presentaciones, charlas o clubes de lectura, han puesto en jaque a las independientes. Confío en que la gente sea consciente de lo en el aire que está ahora mismo todo.

Por suerte siempre queda alguna cosa. Lo que salió en Western este año, como decía antes, algunas novelas que han logrado llegar hasta nosotros. Lo que la avalancha final nos ha traído. Siempre quedan libros por llegar. Y aunque este año haya sido complicado dentro y fuera de España -de nuevo, hay alternativas como Wordery o Blackwell’s, pero como cumplen las leyes y uno de los enemigos de editoriales y librerías independientes este año ha sido el Correos de España pues… todo más difícil- siempre nos quedan lecturas.

Narrativa ha estado más parada, aunque hemos tenido buenas noticias como las llegadas de El fantasma y la Sra. Muir, Orfeo, M*A*S*H o varios libros de relatos. Novela negra ha tenido casi más movimiento gracias a recuperaciones como La hija del tiempo, Prótesis o Pánico al amanecer que a las novedades, aunque ahí sí que quiero destacar uno de los que me parecen libros del año: Momoko y la gata. Una obra de gótico japonés basado más en los silencios tensos que en las muertes e investigaciones. Ensayo ha tenido que superar una sobreexposición al virus que ha hecho que parecieran ajenos otros temas, no significa que no haya habido grandes libros tanto ajenos al mismo – Nuestro hombre, Océanos sin ley, Utopía no es una Isla, Libérate, Horas cruentas, La mujer sin sepultura, El vampiro…- como dentro del tema – Epidemiocracia, El mapa fantasma…- o incluso relacionados –Por qué creemos en mierdas, Un paraiso en el infierno…- , también lo ha sentido cocina, que aunque ha visto aparecer un par de buenos títulos –Bazar, Pan Tartine (por supuesto)…- ha ido más lento que en otras ocasiones.

Por suerte también ha habido cosas que han tenido un buen año. En Western hemos tenido, por supuesto, En la costa desaparecida o A lo lejos o La caída de Yellow Black Radio o Diario de los años de plomo son algunos de los títulos que demuestran el buen momento. Juvenil nos ha dado alegrías como la llegada de la (más cercana al infantil, cierto) Hamster Princess de Ursula Vernon -un título que no puedo dejar de recomendar-, El circo de la rosa o un nuevo McManus. Muchas más novedades de intriga, mucho movimiento, muchos saltos entre géneros y demás porque en juvenil y en fantástico había veces difíciles de separar. Y es que en terror las cosas han ido un poco como siempre, con buenos títulos de un puñado de editoriales -estoy pensando en Ella dijo Destruye o Agujeros de sol e incluso la macarrada de Baxter… más la llegada de Obscura que nos ha traído, por ejemplo, Los últimos días de Jack Sparks-, en Fantástico lo más destacado han sido recuperaciones como las de Marge Piercy o la continuidad de Octavia E. Butler y, por supuesto, la culminación de la rehabilitación de Ursula K. LeGuin. Y a ver si siguen con otras autoras, que Connie Willis ya ha asomado la patita y no hemos sabido nada de McMaster Bujold después de que el año pasado se reeditaran sus Vorkosigan. Por supuesto las editoriales pequeñas (Cerbero, Crononauta… han seguido dándonos buenos momentos -y no puedo más que recomendar a todo el mundo lector al que le guste el fantástico que se haga una cuenta de apoyo a Crononauta, porque podrá leer algunos de los mejores relatos del año a razón de dos por mes. Para mí una de las grandes iniciativas del año.)  han seguido tirando del carro. Ofreciéndonos cosas como El demonio en el interior de Siriel, The Poppy War o, yendo a las un poco mayores, Lionheart Qué pasa cuando un hombre cae del cielo.

En infantil La anarquía explicada a los niños, A veces mamá tiene truenos en la cabeza, Un vampiro peligrozo, Unicornio se cree genial  o Las brujas de Ariete han sido buenos ejemplos de la variedad de un año. Igual que en ilustración el regreso con fuerzas de Aventuras Literarias o en cómic o… bueno, si no queréis que esto se convierta en un repaso de títulos mejor echáis un ojo a lo que sale en este índice que también es una buena idea. Incluso aunque sea retorciendo conceptos y procurando no sacar muchas de la misma editorial por bueno que haya sido su año.

Dicho esto y antes de cerrar el capítulo, solo una cosa más que añadir. Hemos visto la mierda de año que ha sido,  pero eso no significa que todo lo fuera. Por supuesto hubiera preferido que no existiera la pandemia a que se crearan estas obras, solo faltaría, pero ya que hemos tenido que sufrir lo uno al menos poemos tener lo otro.

Esta es mi forma divagante y extensa de decir que para mí COnviVIenDo 19 días es el cómic del año a todos los niveles y que si hubiera un Sark de Oro de Cómic él se lo llevaría.

Así que ya está bien de tanto título y tanta cosa, ¡que tampoco habéis venido para que os aburra durante todo el día! Así que pasemos a lo que os interesa de verdad. ¡Los Sark de Oro! Y los ganadores son…


Los premios: El Sark de Oro Tv 2020

Hecho el repaso del año vamos a hablar un poco más de las dos series que han merecido los premios opinión de quien esto escribe. Así que lo que toca ahora es… ¡la explicación de todos los años!

Como cada año he de señalar que el criterio para el premio es tan sencillo o complicado como el mío propio. De entre todas las series nuevas que veo -es decir, que no me quedo solo en el piloto sino que continúo con ellas hasta su final de temporada o, como poco, su hiato de media temporada- elijo aquellas que más me han gustado. Como veis el único miembro del jurado con el que me tengo que poner de acuerdo soy yo. De modo que paso a indicar cuales son estos ganadores de tan simbólico galardón y cuáles han sido los motivos. (Y, por si alguien se lo pregunta, aquí están las listas de Sark de Plata y Oro Tv pasados. Desde que comenzó ElReceptor allá por 2009 en Libro de Notas hemos tenido Sark de Plata y Sark de Oro. Por orden de aparición los Sark de Plata han ido para: Misfits, Justified, Revenge, Bullet in the Face, Sleepy Hollow, Jane the Virgin, Agent Carter, Atlanta, Strong Woman Do Bong-soon, BUSTED!, Just Roll With It! y The Masked Singer. Siguiendo ese mismo orden, los de Oro han recaído en: Better off Ted, Louie, SPY, Moone Boy, The Americans, Inside Nº.9, UnREAL y American Crime Story: The People v. O. J., Claws, Pose y Los Espooky. ¡Mucho más organizadito ahora!)

Tras esta debida precaución vamos a ello. Venga el redoble.

Sark de Plata Tv para…

Home Before Dark

Sé que no es una serie especialmente popular -el día que Apple Tv decida mover lo que contrata no sé cómo me van a pillar- pero ya sabéis que a mí me ponéis un detective juvenil y tenéis por lo menos mi atención. Así que si además presenta un misterio competente, el clásico pueblo lleno de secretos e interpretaciones dignas ya no necesito mucho más. Pero si aprovecha para hacer un policíaco que critica las decisiones policiales de defender a unos ciudadanos frente a la totalidad, se le da un trasfondo de defensa del buen periodismo y se deja claro que hay toda una historia pensada y planificada… ¡Ya es para mí una de las series del año! Algo que sé siempre porque 1) voy mencionándola recurrentemente y 2) ¡a ver qué pasa con la siguiente temporada ya, leches!

Sark de Oro Tv para…

The Goes Wrong Show

Teniendo en cuenta cómo ha sido este 2020 me vais a permitir que haga trampa. O si no trampa sí al menos dejar que sea una serie cuyo primer capítulo se emitió en 2019 -aunque fuera sólo ese capítulo- la que gane por goleada el puesto de mejor serie. Y es que si antes hablaba de hablar recurrentemente de ella y de esperar a la siguiente temporada aquí ya estamos en el campo del proselitismo activo. Sí, son Los payasos de la tele con un mayor conocimiento de los tropos y el metalingüismo, así que no veo qué tiene de malo. Antología en al que cada episodio parodia un género diferente, en el que queda claro lo difícil que es hacer algo que parezca fácil, y en el que lo más fácil es que tengas que vértelo más de una vez para vértelo al menso una vez porque tanto tortazo, caída, juego de palabras, tantos errores acaban siempre provocando carcajadas y ataques de risa que imposibilitan seguir viendo la obra que el Cornley Polytechnic Drama Society está ejecutando. De manera casi literal. Y eso es PRECISAMENTE lo que hacía falta en 2020.

Y, un año más, esto es todo. Ponemos el contador a cero, empiezo a apuntar cosas para los Pilotos Deathmatch y ya veremos dentro de un año con qué nos encontramos.


Repaso televisivo a 2020: El Sark de Oro Tv

Es curioso cómo puedes acabar en un año viendo más televisión -porque supongo que todos hemos visto más televisión este año- y, sin embargo, que no sea tanto el nivel como el año anterior.

A favor de la evolución que llevan estas cosas debo de decir que al menos he visto más pilotos (e incluso series) de procedencia no-anglo, que siempre es una alegría, aunque poco se haya quedado en la memoria. Fundamentalmente la agradable serie taiwanesa Tai Xun Zhe -o The Devil’s Punisher– y la algo anticuada pero llena de corazón serie colombiana Chichipatos.

También ha sido el año de Quibi. No tanto porque haya durado un año como porque ha parecido la creación de algo que tenía una buena idead detrás y mucho (quizá demasiado) dinero para apoyarlo, pero que ha acabado convertida en una historia que se contará durante quizá muchos (demasiados) años. Y no es que careciera de algunos atractivos, había un poco de todo. Particularmente creo que Die Hart tenía una buena mezcla de actores e idea, aunque tuviera el problema habitual de presentar más una película troceada que series de corta duración. Mapleworth Murders era una agradable parodia de series estilo Se ha escrito un crimen llena de los mejores invitados especiales que las conexiones del SNL podían conseguir. Aunque mi favorita fue Nikki Fre$h, mezcla de comedia, musical y algo de ¿reality? en la que nunca parece claro dónde empezaba la ficción.

Lo cierto es que el año empezó con lo que parecía la normalidad. Un musical como Zoey’s Extraordinary Playlist, una continuación como 9-1-1: Lone Star, una de supes como Stargirl e incluso las dos primeras agradables sorpresas del año, las comedias Mythic Quest: Raven’s Banquet Upload por no mencionar lo nuevo de Josh ThomasEverything’s Gonna Be Okay. Y, mira ojalá. Pero no.

En animación hemos tenido un año en el que hemos podido ver Kipo and the Age of WonderbeastsThe Owl House. Incluso se ha llegado a estrenar finalmente Star Trek: Lower Decks, que no acababa yo de verlo claro, la verdad. Y series más o menos juveniles que demuestran lo bien -y lo maduro- que está el género, la cantidad de temas que se pueden tocar. Como en The Hardy Boys pero, sobre todo, con una de las grandes sorpresas del año, The Baby-Sitter Club.

Y hemos tenido también algunas propuestas interesantes, pues claro que sí. Tuvimos Unorthodox, tuvimos Out of Her Mind , tuvimos la peculiar reinvención de Perry Mason y, por supuestísimo, tuvimos P-Valley (de la que ya podemos esperar una más pulida segunda temporada) además, claro, de las dos series que podrían haber estado en cualquiera de los puestos de premio pero no ha sido así.

Queda, sin embargo, su mención como puestos de más que honor. Queden muy recomendados tanto la magnífica Betty como la muy sentida Ted Lasso.

Puede que este año no haya estado tan a tope como otros, pero no podemos decir que hayan faltado novedades que ver. -Y que podremos seguir viendo, aunque no sean novedad- Y al final eso es lo más importante. Supongo.

Así que ya está bien de dar vueltas y hablar de unos y otros y vamos a por aquello a por lo que venís. Digamos ya aquello de: Los ganadores de los Sark de Oro TV 2020 son…


Lo primero, buenos días.

O una charla, según.

Sí, 2020 fue muy mal año. Y no sé lo que nos espera en 2021, pero sí os puedo decir una cosa: Creo que lo que mejor puedo hacer es poner el contador a cero.

Sí, tengo una enorme -muy enorme- cantidad de post con apuntes o a medias o casi nada. Porque se han seguido estrenando series, porque han seguido llegando libros, porque la vida -aunque diferente- ha seguido pasando.

Pero desde  que empezó el desconfinamiento el atropello vital me llevó a centrarme en tirar adelante con el trabajo antes que con esto. Lo primero es lo primero y este blog no deja de ser un ‘al cabo nada os debo’. Así que no sé o no creo saber cuándo podré subir lo que quiera que suba. Tampoco sé cuando saldrá este año lo de los Sarks de Oro. O lo de las películas. Al fin y al cabo Canino, su casa desde que empecé a hacer lo de los locurones -bendito Tones, las cosas en las que le lío-, ha sido una de las bajas de ese aciago 2020.

Me gustaría que fuera hoy, por supuesto, pero no puedo prometer nada.

Sólo que seguiré intentándolo. Es decir, a ver si a partir de este viernes 1 de enero podemos ir recuperando al menos las series y los libros ya que todo lo demás que escribía parece que no va a haber posibilidad de lograr. Ya sabéis, hasta que las cosas vayan mejor y mientras los apoyos lo permitan.

No sé si alguna vez se recuperarán todos aquellos meses perdidos, o si un día me dará la ventolera y publicaré los borradores tal y como están.

Pero esto es lo que hay.


Vamos con otra semana de más estrenos que sentido común. Al menos en esta hemos visto mundo porque, por ejemplo, lo mejor que puedo decir de Blood & Water (O) (SA) es que es sudafricana. Aunque no lo parezca en absoluto. Es el problema de hacer fotocopias, que luego las obras transcurren en sus países como podrían haber pasado en el cobertizo de villatelevisiva. En fin. El caso es que se usa de cebo un misterio más Lifetime que otra cosa, pero al final lo que tenemos es la enésima serie juvenil de calidad discutible y destable a penas como relleno. Me pregunto durante cuánto tiempo seguirán con estas cosas.

Pues nada, vamos con la enesimo primera. Control Z (O) (MX) es una serie juvenil que tiene un elemento de misterio -párame si lo has oído antes- que  intenta meter algún elemento original en lo que parece una mezcla de Gossip Girl y Élite. Por supuesto podríamos discutir si son realmente estas dos las series referentes, podría llegar a discutir hasta qué punto también toman ideas de Verónica Mars. Pero lo cierto es que cualquier crítica, dureza o arista que pudiera tener la última se vería convertida en un cuchillo de madera con esta. No solo por el trabajo de un reparto plagado de unos actores pésimos a los que no les creerías ni un ¿Lo quiere con patatas?,  sobre todo por una trama en la que parece que todo es impostado y plasticoso, ni la diversidad parece creada por alguien que haya tenido contacto con ella ni las tramas son capaces de un mero remedo de lo que se ha podido ver en series americanas, algunas de la temporada pasada. Y, sobre todo, falta locurón para compensar la falta de inteligencia. Lo ideal sería tener las dos cosas pero ya que no tenemos una por lo menos podríamos tener otra. Pero no. Más de lo mismo y sin que nadie parezca interesado en buscar la manera de diferenciarlo.

Está curiosa esta Dead Still (IR), aunque hubiera querido que me gustara un poco más. Porque funciona, es distinta en lo que trata (un fotógrafo especializado en muertos que viene de ser ‘forense’) y en lo que promete (una especie de serie de misterio) así como en los personajes que decide juntar (su sobrina con aspiraciones de actriz, un joven enterrador que quiere ser su ayudante) y pese a todo esto y un sentido del humor seco… se queda a medias. Promete mucho, sí, pero no acaba de explotar el potencia. Esperemos -confiemos- en que esta extraña mescolanza (empezando por ser coproducción entre la rama irlandesa de AcornTV y la canadiense de CityTV) vaya cogiendo tracción, engrasándose, en cuanto vayan pasando episodios. Porque el punto de partida lo tienen.

Pocas cosas son más aburridas que intentar revestir una serie de las de toda la vida -lo que probablemente surge de este aspecto de venir de adaptar un bestseller… y que no sea ni eso- con un tono edgy que pueda colar como moderno solo porque… bueno… crean que eso sirva para algo. así que cuando Hightown (USA) presenta sus pintorescos habitantes, su personaje central y las tramas… la sensación real que queda es que han querido hacer un grim’nd gritty Cape Cod para poder decir que este no es el pueblecito de la Señora Fletcher. Y es cierto, no lo es. Su serie era mucho más entretenida.

Aunque la serie de la que esperaba mucho más esta semana es The Luminaries (NZ), precisamente porque el libro que adaptan sí que lo conozco. Y si bien es una elección un poco particular, con las formas, giro y temas que toma, como para que hubiera sido una adaptación al uso; desde luego no creo que fiarlo todo a que Eva Green tire del carro en un papel principal pero no protagonista me parece mucho confiar. El resultado logra mantener algunas de las virtudes del texto original, todo lo sencillo de adaptar y prácticamente ninguna de sus rarezas. Lo hace dándole menos peso a casi todos los personajes excepto las protagonistas y, en general, es un buen ejemplo de cómo hacer accesible acaba siendo un rodillo igualador. Que no es mucho que ofrecer.

Lo primero que tengo que decir es que esta sí que la cogía con sesgo negativo. No me gusta nada del cine de Bong Joon-ho, que he visto casi por completo en salas de cine por motivos que jamás entenderé, y de entre todas ellas probablemente la que menos me gusta sea Snowpierce (USA). Sufrir de nuevo esta historia simplista, incoherente y ladrona en la que solo destellos ocasionales de su reparto -espero que a Tilda Swinton le doblaran el salario- hacían tolerable entre subrayado y subrayado de su mensaje hasta llegar a la bofetada final de gritar el posible subtexto como muy obvio texto hacía que pocas cosas me apetecieran menos que ver la adaptación a serie. Al final me he puesto porque cuando uno es idiota con estas cosas lo es hasta el final. Y es incluso peor. Pero de forma diferente. Por supuesto la incoherencia en el diseño sigue ahí -aunque han intentado arreglar algunos de esos problemas de ‘pasar por todos los puñeteros coches cada puñetera vez’ y el tiempo que se tarda en ello- pero al menos han dejado de robar la mecánica de Game of Death aunque no para mejor. Ahora es un policíaco con la investigación de un asesinato. Cualquier contenido social se ha matizado -aunque sigue siendo desesperantemente obvio como mensaje- y han metido un par de ‘sorpresas’ divergentes de la trama original que supongo que buscan animar un poco un cotarro bastante muerto, pero que le hacen poco bien a la ya de por sí implausible coherencia de lo poco. Así que, resumiendo, ahora además es rutinario. Así que, una vez más, parece más interesante lo que ha tenido que ser la producción de esta serie que el resultado que han logrado.

Una serie OK es una serie OK. Tú ves Stargirl (USA) y piensas OK. No hay grandes actores (casi al contrario) y lo que cuenta lo hemos visto tantas veces en la CW que no sé ni cómo no han intentando mejorar un algo. Pero bueno, vale, OK.

Ojalá Sweet Magnolias (USA) fuera Steel Magnolias, pero ni por el reparto ni por los logros tenemos algo más que una serie creada como para un dispositivo inexistente entre Hallmark y Lifetime, es una historia muy familiar y encantadora de una mujer de mediana edad rehaciendo su vida, con un reparto más o menos diverso y basado más en los buenos sentimientos que en un intento de contar algún tipo de historia. Supongo que el equivalente a aquello de la comida reconfortante. Para una tarde de domingo o similar.


Está curioso este Chichipatos (O) (CO) que no es ni de lejos muy original pero sí que está hecho con suficiente cariño como para que tanto lo anticuado de los arquetipos como el estar -otra vez- con una Empresa Criminal como centro de las historias de Netflix, acabe siendo uno de sus estrenos más notables de la semana.  Al final es el retrato amable de sus personajes, empezando por su desastroso protagonista, y no el fantástico o el ‘policial’ el que hace que, con todos sus problemas, se acabe teniendo interés en sus andanzas.

Es curioso esto, pensaba que ya había hablado sobre Defending Jacob (USA) pero resulta que no. Y no es la única. En fin. Chris Evans está muy bien, Jaeden Martell está estupendo también. Puede ser una de las series más ‘británicas’ que han hecho los estadounidenses. Y con eso y todo… sobran capítulos. Vale, están adaptando una novela sobre un misterio con adolescentes y paternidades de por medio. Es normal que tengan que estirar la trama cuando se hacen estas adaptaciones, pero llega un momento en el que se nota demasiado el relleno. Una lástima, porque sigue siendo una buena miniserie. Incluso aunque podría ser mejor.

La adaptación a miniserie de la novela de Pierre Lemaitre Recursos Inhumanos llega con el nombre de Dérapages (O) (FR) porque el canal original francés es ARTE. Luego ya llega Netflix para la distribución internacional y así es más fácil que nos enteremos todos. Supongo. En cuanto a la adaptación en sí, Éric Cantona saca todo el juego que puede en esta reinvención y la historia está lo suficientemente bien llevada. No puedo que decir que sea mala, ni mucho menos, pero los capítulos dejan la sensación de tomárselo con tanta calma que quizá podría haber dado si no de más al menos para un poquito más de brío.

Hay veces que llegan series y otras que lo que parecen llegar son genéricos, de ahí que Diavoli (O) (IT) pueda ser una producción para Sky Atlantic en coproducción de Italia con Francia, pero el resultado sea una aburrida hasta el bostezo intriga tradicional genérica con especuladores malos, conspiraciones y gente haciendo planes dentro de planes. Supongo que para tenerla de fondo a la hora de la siesta puede tener un pase.

Posiblemente el mejor estreno de esta semana sea The Great (USA), una serie muy consciente de que tiene lo justo de histórica -y es una lástima, las dos madres hubieran sido grandes personajes, y los oscuros de Catalina, como su antisemitismo, podrían componer un mejor cuadro- pero que lo compensa siendo un melodrama de época con bastante humor y muy buena planificación. Más cerca, aún sin llegar, de Caballero Jack que de Dickinson, aunque dentro todas de ese mismo universo alucinatorio y muy medido. Con actores haciendo lo mejor que saben -qué le vamos a hacer- por cumplir con sus papelazos. Habrá que seguir viendo -que para algo la han soltado entera- para dónde tiran. Esperemos que para bien, claro.

Lo único que saco en claro de I Know This Much Is True (USA) es que más vale que seas fan de Mark Ruffalo para verte esto, no solo por el empacho del papel doble, también porque el intento de meter la novela entera -y que gire en torno a ellos- sale tan a medio cocer como la forma elegida para mostrarla. Y eso que Ruffalo tira del carro todo lo que puede y un poco más, que no es poca cosa. Y es casi lo único que hace que no sea un enorme desastre, pero de ahí a que sea algo digno de verse… hay un trecho. Pero, mira, así se demuestra lo que puede hacer falta para acabar creando una obra ‘correcta’.

Ojalá Paatal Lok (O) (IN) tuviera una décima parte de ritmo que su trailer. Lamentablemente es mucho (mucho) más lenta en todo lo que aborda que es, además, bastante y bastante extenso. En fin, al menos esta mirada al underbelly indio -sí, otra, qué le vamos a hacer- parece realizada a conciencia. Lástima que haga algo más que paciencia para seguirla. Pero bueno, al menos tenemos más series indias a nuestra disposición, que siempre es interesante. Incluso cuando no acaban de funcionar… o no con este montaje.

Supongo que habría cosas buenas que decir de White Lines (USA). Algunos de los actores hacen lo que pueden con lo que tienen, por ejemplo. Pero entre lo que tardan en casi cualquier cosa y lo encantados que están de haberse conocido entiendo que la idea de meter sexo para ver si mantienen la atención -y no conseguirlo- es menos una decisión de la trama y más de intentar ofrecer algo al espectador. Sobre todo teniendo en cuenta que siguen los tropos y temas de una telenovela pero con muchísima menos gracia. En fin.