Que semana extraña esta. Sólo series estadounidenses. Y ninguna protagonizada por una mujer. De hecho, lo más cercano a que no estén protagonizadas por un señor blanco es una que protagoniza una llama. Que no digo yo que esté relacionado, claro. Pero en fin, eso. Vaya semana. Se estrena, por ejemplo, The Alienist (USA) que adapta veintitantos años después, la exitosa novela sobre un investigador y un asesino que pareciera jugar con él para demostrar su inteligencia aunque le limite su locura. Esto que fue un éxito en los ’90 a estas alturas nos suena a cada miércoles, al menos mientras no cambien de día Mentes Criminales.  Por supuesto aquí tenemos también la recreación de época y a los actores y todo aquello. Pero me temo que hay poco que destacar. No es que esté mal, claro, es simplemente que tiende por un lado a lo rutinario y por otro a intentar llamar nuestra atención agitando paños más que conocidos. Sí, lo hemos cogido, burdeles, desnudos femeninos y violencia, muy adulto todo. *suspiro*

Lo bueno de Counterpart (USA), más allá de la trama de universos alternativos, espionaje y dobles, es J.K. Simmons. Realmente espectacular de manera minimalista, Es una suerte que le tenga la serie porque es lo que marca la diferencia entre una historia que parece más interesante de lo que va luego mostrando, así que lo que acaba logrando que quieras ver el siguiente episodio es precisamente él. Y lo consigue.

Sí, Llama llama (USA). Para que veáis que no os miento. Otra cosa es el interés que pueda tener. Está basado en unos libros infantiles, así que lo mismo para los fanes. Pero la verdad es que ni la animación ni la historia parece muy complicada. Netflix y sus series infantiles, ya sabéis. En fin, al menos es algún tipo de cambio.

Hay que reconocer a Mosaic (USA) las buenas intenciones. Y algunos buenos actores. Lástima que este experimento a partir de una aplicación / juego de detectives acabe pareciendo una sucesión de cinemáticas. Entiendo que jugado será mucho más interesante, pero aquí no está ni en modo ver jugar a otros. Por suerte el buen hacer de los mencionados actores -sobre todo la muy escasa Sharon Stone, y, por supuesto, Beau Bridges- y del director -esto es, Steven Soderbergh– logran que merezca la pena darle un tiento, incluso aunque vaya perdiendo fuelle en cada nuevo capítulo. Pero, mira, precisamente el piloto acaba siendo el más interesante.

Es difícil lograr algo como lo que hace The Resident (USA), que nos suene TODO a sacado de otros sitios. En un año en el que, sabrá ROB! por qué, The Good Doctor es el pelotazo de USA se estrena esta serie que parece haber robado personajes y actitudes directamente de Scrubs y House y haberlas metido en un entorno de Anatomía de Grey para que las tramas que podrían haber sido descartadas por flojas en Urgencias o Chicago Hope. Supongo que hay que rellenar de contenido la televisión, y me alegro enormemente de que Emily VanCamp tenga un sueldo fijo, pero más allá de esas caras conocidas poco hay que se me ocurra pueda hacer recomendable esta serie.

Aunque hay que reconocer que han sabido dejar lo peor para el final. Porque esta Waco (USA) poco tiene que ofrecer más allá de una apología del pelucón. Ni los actores parecen estar muy interesados, ni el guión muy trabajado ni, en general, da la sensación de que a alguien le importara cómo acabara saliendo la cosa esta. Quizá sea una metáfora de las sectas, pero hacer una serie así de cualquier manera… Pues no sé yo. Si seguro que se pueden contar cosas interesantes. Qué digo, si es que el episodio de AHS es más interesante que la cosa esta. En fin. A ver la semana próxima.


¡Libros que Llegan! Atwood, «El asesinato de mi tía», Vollmann y más

Un poco más de movimiento esta semana -el propio de este momento del año, por supuesto- así que vamos poniéndonos poco a poco de nuevo dentro de las rutinas librescas. Por ejemplo, la de decir:

¡Que entre la pila! 

El asesinato de mi tía de Richard Hull, ed. Alba

El choque de dos personajes desagradables es una idea tan humorística como inglesa. En este caso tenemos a un protagonista bueno-para-nada atacado de los nervios por una tía que administra su herencia. El joven, harto, decide empezar a tramar planes para quitársela de en medio. El asunto es que la tía es tan insoportable como el sobrino. Así que los movimientos de uno y otro lado se van viendo como cómicos acercamientos al asesinato por el lado del coyote. Y es que lo único que le falta a este libro son invenciones de marca ACME. Comprar.

La semilla de la bruja de Margaret Atwood, ed. Lumen

Una novedad de Margaret Atwood siempre es buena noticia. Parece que no hay como que sea un éxito en otra editorial un autor sobre el que te has pasado años sentado sin novedades para que mires a ver qué puedes sacarle. Como esta obra que pertenece a la iniciativa Hogarth Shakespeare en la que autores contemporáneos dan su propia versión de historias shakesperianas clásicas. En el caso de esta Hag-Seed le toca a Atwood acercarse a La tempested. Así que, en efecto, el resultado es de lo más interesante. Y, además, nos hace esperar que no tarden mucho en traer el de St AubynComprar.

El atlas de William T. Vollmann, ed. Pálido Fuego

Imagino que antes o después le llegará a Vollmann el reconocimiento que merece y que, sin embargo, siempre parece mantenerle en un círculo de culto y confianza. No sé si podrá ser esta obra, extenso libro de relatos con historias interconectadas en el que cabe un poco de todo, la que lo consiga. Pero bien está que nos llegue tras casi veinte años, y, bueno, uno nunca sabe por dónde puede acabar saltando la liebre. Mientras tanto podremos, al menos, disfrutar de que se le siga publicando. Comprar.

El chef cabreado de Anthony Warner, ed. Ariel

Chef y bioquímico, quizá una combinación extraña pero sin duda útil para este autor que ve publicada una versión de su blog -o algo así- en el que intentaba explicar que muchas de las ideas sobre lo que es comida sana, natural, anti-toxinas y blablabla son poco menos que excusas para vender otra cosa sin base científica alguna. Mucho menos sin beneficios reales demostrables. El tipo de libro que uno esperaría fuera rápidamente recibido. No se bien con qué, pero recibido sin duda alguna. Comprar.

Petty de Warren Zanes, ed. Neo-Sounds

Un libro que no necesita de mucha explicación o presentación, creo yo. Warren Zanes pasó una buena temporada preparándola con él aprovechando que es escritor, roquero y alguna cosa más. Así que, como era esperable, un libro si no íntimo si al menos desde el interior del famoso músico. Comprar.

– La cámara verde de Martine Desgardens, ed. Impedimenta

El acercamiento al gótico con toques fantásticos en el lado canadiense del asunto y con una narradora tan poco esperable como la que ofrece este libro es, cuanto menos, una creación original que nos permite asistir a la desintegración de una familia puede que adinerada pero ciertamente cicatera. Y del choque entre todas esas personas detestables surge el libro. Comprar.

Un violín con las venas cortadas de Carlos Salem, ed. Navona

Nueva novela de Salem, mezcla de géneros además, que ofrece una aproximación inicial más cercana a Saramago, con manifestaciones sin temas ni lemas y políticos desconcertados. Pero, además, hay varios tipos de criminales metidos por medio, periodistas, un violinista sin cuerdas y una joven que quizá sea una suicida. O quizá no. Comprar.

La transparencia del tiempo de Leonardo Padura, ed. Tusquets

Van reapareciendo los nombres y personajes, como en esta nueva entrega de Mario Conde. Ya con casi sesenta años. Y, de fondo, a historia de las peripecias de  una virgen negra. Una estatua, quiero decir. Así que aquí estamos de nuevo, más crepusculares pero no por ello peores.  Comprar.

– Barbazul de Kurt Vonnegut, ed. Hermida

Entre las agradables recuperaciones está esta obra de Vonnegut que llevábamos como veinte años sin tener fresca una edición. Por suerte la recuperación del autor sigue adelante y esta sátira del mundo de las artes, de las técnicas secretas de pintura y de los artistas que artistean como este  Rabo Karabekian pueden ser leídas de nuevo. Comprar.

Muerte con pingüino de Andrei Kurkov, ed. Blackie Books

Otra obra que llevábamos como una década sin ver, con un autor interesante -a ver si hay suerte y le siguen recuperando obras- que nos presenta aquí una obra con asesinatos que, en realidad, está más ocupada con el humor y la depresión. Pese a lo cuál logra convertir todo el absurdo que parece reunir en una historia lo suficientemente sólida como para que podamos esperar más encuentros. Comprar.

Warcross de Marie Lu, ed. Nocturna

Juegos más reales de lo que parecen, un Tokyo aún más futurista de lo demás y las clásicas intrigas de persecución de los que intentan aprovecharse del juego o los que, quizá, tengan planes de mayor recorrido. Lo importante, en cualquier caso, es ir viendo cómo siguen llegando aobras de una autora que a estas alturas debería empezar a ser conocida en nuestro país. Aunque sea solo porque se va acercando a la docena de títulos publicados. Comprar.

La niña más pequeña de toda la escuela de Justin Roberts y Christian Robinson, ed. Alba

Christian Robinson es un ilustrador magnífico, así que esa parte podemos darla por sabida. Centrémonos por tanto en la historia, la historia de una chica muy pequeña que, sin embargo, va viendo cosas. Cosas curiosas, cosas interesantes y cosas poco agradables. Eso le lleva a dar el paso de hablar, intentar cambiar esas cosas, tomar la acción… Como medio de demostrar que incluso una persona, pro pequeña que sea, puede ser motor para el cambio. Así que ahí lo tenemos, una buena historia acompañando un buen dibujo. No está mal para comenzar el año. Comprar.

Poco a poco, sí, vamos poniéndonos de nuevo en marcha. La semana próxima tendremos más, tendremos Detectives Victorianas, lo nuevo de N.K. Jemisin, la llegada de Becky Chambers, más Despentés, lo último de Orciny, lo nuevo de La Navaja Suiza, seguimos esperando el Dietland… ¡Esto nunca se para! Pero, mientras tanto, tenemos la suerte de que hay cosas para tenernos entretenidos mientras tanto, así que… ¡Nos leemos!


Parece mentira que una semana tan floja como esta nos haya traído también una de las primeras grandes… bueno, a saber si series, pero desde luego el primer gran piloto del año. Me refiero, por supuesto, a Black Lighting (USA), que logra no sólo ser relevante en la discusión sobre raza sino, sobre todo, sobre cómo hablar de esa raza y cómo manejar el asunto. Un reparto casi exclusivamente negro y un centro en las decisiones antes que en las acciones -algo así como si DC hubiera querido enseñarle a Marvel cómo hacer correctamente Luke Cage– logra un magnífico episodio de presentación y desarrollo. Que no creo que sean capaces de aguantar más allá del capítulo 4, el 6 en el mejor de los casos. Me encantaría equivocarme pero esto se podría mantener durante cosa de una docena de episodios, en el mejor de los casos. O menos. Quién sabe. Ojalá hubiera manera de que durara porque, de verdad, es un piloto que merece la pena ser visto. Y sí, estoy tan sorprendido como vosotros.

Lo que me parece más importante decir de Britannia (UK) es que he pasado gran parte de la misma convencido de que era una parodia. Es decir, es MUY evidente que han visto Vikings y si en lugar de ser Sky fuera STARZ podría llegar a creer que era en serio. Pero luego resulta que parece que sí, que en realidad han pensado que subirlo todo a la 11 y presentar los locurones como si fuera la nueva normalidad era una forma lógica de enfocarlo. Y, mira, no me parece necesariamente mala idea pero me temo que entonces las ganas de repetir lo ya existente se enfrentan a la decisión de ir más allá y… Bueno. Podría ser peor, supongo. O podrían hacerla directamente cómica, que también.

Por contra Corporate (USA) es difícil de creer que sea una comedia. O que alguien crea que es divertido. O nuevo. Sospecho que Comedy Central tiene una idea de cuál es su público.  Cada vez tengo más claro que no soy yo. Pero si queréis más series de Oh, las oficinas, Que aburrido. Trabajar para una gran empresa. Blablabla. Más blablablá. Aún más blablabla. 

No se me ocurre cómo puede ser este el piloto de una serie nueva. Es decir, House of Payne duró 8 temporadas -9 más de las que merecía- de las cuales la primera fue en sindicación y el resto en la TBS. Cuando la TBS decidió prescindir de Tyler Perry parecía que llegaba el final… hasta que el OWN de Oprah decidió que total para qué y que podrían estirarla más aunque con un nuevo nombre, ahora es The Paynes (USA). Aunque han cambiado más bien ninguna cosa. Urgh.


Dado que en la misma publicidad dicen que Trolls: The Beat Goes On! (USA) es la serie realizada para los que se quedaron con ganas de más tras la película y yo estoy muy lejos de ser uno de ellos estoy muy lejos de ser el espectador al que pueda interesar esto. Sobre todo teniendo en cuenta que estamos ante otro de esos desastritos baratos que perpetra Netflix en lo que a programación infantil se refiere.


¡Libros que Llegan! Okorafor, «No son molinos», Cozzens y más

¡Ya estamos de vuelta! Tras el follón navideño y toda la juerga de distribución de estas semanas ya hemos empezado a recibir novedades. Estas cosas al final parecen no acabar de saberse nunca. Pero bueno, esto significa que ya estamos otra vez en las mismas y que vamos a ir viendo todas esas novedades que a finales de año parecen haberse olvidado y que sirven para sobrellevar el siempre duro primer trimestre del año. Porque hasta que se acerque el Día del Libro veréis vosotros las risas. En fin. Olvidemos todo eso que para lo que estamos aquí es para hablar de novedades y decir, por tanto, aquello de…

¡Que entre la pila!

Binti de Nnedi Okorafor, ed. Crononauta

Dar la bienvenida a una nueva editorial es siempre alegre. Si lo hace como Crononauta trayendo una obra de Nnedi Okorafor que mezcla la necesidad del viaje para mejorar el conocimiento con el choque que supone tanto dejar atrás lo que para uno era familiar como enfrentarse a los prejuicios y problemas del nuevo lugar. Y un peligro ajeno alienígena, eso además. Una pequeña gran obra, una autora a punto para descubrir y todos nuestros parabienes. Además, ¿habéis visto qué portadón?

La tierra llora de Peter Cozzens, ed. Desperta Ferro

Las historias de la conquista del Oeste desde el punto de vista de las tribus indias suelen ser desoladoras. Esta, además, es muy completa. Una obra de divulgación histórica, una narración del avance, los problemas y las luchas y, por supuesto, un relato del enfrentamiento y exterminio de una población a manos de otra que acaba siendo -por supuesto- desoladora. Otro gran título en una editorial histórica estupenda.

No son molinos de VV.AA., ed. Cerbero

Otro paso en la Estrategia de Dominación Mundial de Cerbero. Antología con multiplicidad de voces y de excusa Lo Rural. Cierto es que, a ratos, pareciera que Lo Rural es un único tipo de ambientación y personajes. Pero bueno, vayamos poco a poco.

El harén del Tibidabo de Andreu Martín, ed. Alrevés

¡Andreu Martín! Siempre es una alegría ver que sigue publicando novelas criminales, sean de lo que sean. Esta obra reúne todo el sabor del pulp setentero español y lo mismo te saca -con abundancia- un burdel y sus alrededores que frisa con el fantaterror y sus sectas satánicas, sacrificios humanos y vudú. No es el más actual de los temas o los estilos pero que me aspen si no ha sabido mantener su muy peculiar encanto.

Carne para la eternidad de Robert W. Chambers y H. Carrington, ed. Pulpture

Hablando de otros tiempos, sigue la nueva colección de Pulpture con otra recuperación interesante, en este caso con Momias de fondo y dos relatos, cada uno de un autor distinto: Una historia bien clásica en La bella durmiente de Saïs de Robert Williams Chambers y una inesperada obra teatral  Zenobia: un sueño del antiguo Egipto de Hereward Carrington. Historias muy clásicas para una colección prometedora.

– El legado de los espías de John le Carré, ed. Planeta 

Vuelve le Carré con sus historias de espías, esta vez intentando reubicarse en unos nuevos tiempos en los que comienza a parecer que la caída del muro no ha supuesto un fin de su trabajo sino una reconfiguración mutante en la que la actual generación, mucho más tecnológica y menos paciente, se enfrenta a un problema de aquel pasado que lleva a rescatar a uno de los personajes clásicos de le Carré para enfrentar y casi oponer ambos modelos de espionaje vistos desde la actualidad.

Negro como el mar de Mary Higgins Clark, ed. Plaza & Janés

¡Otro regreso! Parece que a esta dama del crimen no se le acaba nunca el fuelle. Y si bien sus intrigas siguen siendo tan sencillas como el día en que empezaron, y estas nuevas portadas parecen toda una declaración de intenciones, no hay duda de que saben lo que su público reclama: Robos de joyas, muertes entre las clases sociales más alta y un entorno tan cerrado como puede ser un crucero. ¡Nunca subestiméis los años de recorrido de esta profesional del crimen!

¡Y eso es todo por ahora! Como veis hemos empezado con tranquilidad. Casi mejor. Aunque ya vamos viendo llegar la próxima semana algunos títulos y autores notables como Vonnegut, Vollmann, Salem, Desjardin, Padura, la hilarante El asesinato de mi tía de Richard Hull, El chef cabreado de Anthony Warner o las recuperaciones de Kurkov y Ford. Además del esperado debut de otra de esas pequeñas editoriales que tanto nos alegran: Carmot Press, que nos va a traer la corrosiva Bienvenidos a Dietland de Sarai Walker. Pero lo más importante es que ya estamos otra vez en marcha. Así que vamos a ir leyendo lo que ha llegado esta semana, y el acumulado tras los regalos vacacionales, y a esperar al desarrollo de lo que tenga que pasar. Y lo haremos despidiéndonos, como siempre, con un ¡Nos leemos!


Anda que vaya semana de estrenos que parecen reposiciones. Como Burden of Truth (CA), serie de la que me costaría decir algo sin añadir antes algo peor. Por ejemplo, en un momento determinado dejan claro que no es una serie anti-vacunas. Que bien ¿eh? Una abogada con un futuro prometedor lo tira todo por la borda y acaba en un pueblecito ayudando a unas chicas enfermas en una gran batalla blablabla. Creo que he visto tantas versiones de esta historia que alguna hasta se ha llevado el ÓscarTM. Aquí, sin embargo, suficiente será con que no les toque pagar el catering, porque a un desarrollo previsible y ramplón se unen interpretaciones planas y unos giros que logran que cada vez parezca más un telefilme. No es tanto que no vea un motivo para esta serie como que me cuesta entender la necesidad de emitirla.

Los galeses de la S4C han hecho a medias con la BBC este Craith (O) (G) que se llamará Hidden cuando lo estrenen los otros en otro idioma. Sí, está ahora mismo en galeses. Mira, yo qué sé. Pero me parece bien. Lo de que hagan co-producciones en idiomas co-oficiales, digo. De manera que luego pueda verse en todo el país, esta vez en inglés. Porque luego lo que ofrecen es un poco ese lugar común del British Noir. Pueblecito, joven muerta, secretos, paisajes… Si creéis que están intentando hacer otro Broadchurch o aprovechar el tirón de Y Gwyll/ Hinterland no se me ocurre cómo podría disuadiros de ello. El norte de Gales sale bonito, eso también.

Ufff… Hard Sun (UK). ¿Echabais de menos esas series inglesas en las que hay un secreto secretoso de índole pseudo-ecológico/ apocalíptico y gente matando a otra gente y mucha gente corriendo de un lado para otro? ¿Son, quizá, limitadas las ideas de las series británicas y tienen que repetirlas una y otra vez? En fin. Aquí tenemos esta, a mayor gloria de Agyness Deyn -que psé- y de Jim Sturgess -que si fuera más genérico no tendría ni rostro-, de la que lo mejor que puedo deciros es que lo mismo necesitáis una serie a la que no prestar atención mientras se está haciendo la plancha o algo así. Y, mira, para que esté de fondo y no tener que preocuparte pues lo mismo te da NCSI que esto. Si total.

Estoy completamente seguro de que con Kiri (UK) se está intentando hacer algo diferente. Jack Thorne suele tener una idea de lo que quiere y esa aproximación de cuatro personajes y cuatro capítulos parece prometer algún tipo de juego rotatorio. Eso y un reparto estupendo y entregado, especialmente con Sarah Lancashiremasomenos– al frente de la parte actoral que a estas alturas parece ya toda una garantía, deberían haber permitido que esta historia sobre crimen, raza, clases y servicios sociales fuera un bombazo. Pero no acaba de funcionar. Quizá porque Lancashire tiene que hacer simpático un personaje muy poco creíble -o, mejor, con unas circunstancias de trabajo muy poco creíbles- o porque las discusiones sobre raza y demás parecen realizadas por alguien que no ha sido directamente afectado por ellas, o porque estamos de niños desaparecidos un tanto aburridos, o a saber por qué. Pero, incluso teniendo en cuenta que es la mejor de la semana, sigue siendo una lástima. Se adivina con facilidad que el potencial es mucho mayor que su resultado.

Si algo deja claro el primero de My Next Guest Needs No Introduction (USA), programa de entrevistas -o algo- mensual que llevará a cabo David Letterman con invitados muy muy muy famosos es que… Bueno. Que Letterman está oxidado. Ya la última temporada de su programa estaba claro que Letterman pasaba en canoa pero que ahora que le han puesto esto el trabajo que realice sea tan limitado… Como, además, el invitado es rápido, ocurrente y divertido su aparente decaimiento se acentúa más aún. Y si tenemos en cuenta que el susodicho invitado no es un cómico o un escritor o algo similar sino Barack Obama… pues el resultado de todo esto -al margen de lo mal organizado del segmento pregrabado interrumpiéndose con la entrevista- es que más te vale que te interese mucho lo que tiene que decir la persona entrevistada, porque como tengas intención de verlo por el programa en sí puedes acabar tumbado en el suelo. (Por supuesto también está la cuestión de qué pasará si el invitado del mes es expuesto, pero teniendo en cuenta el pasado del propio Letterman no creo que Netflix, que parece que los atrae, tenga problema alguno)

Termina esta semana de estrenos británicos que suenan a ya vistos con Next of Kin (UK) en la ITV. Una historia de familia con posibles lazos terrroristas y blablabla por culpa de los prejuicios racistas y blablablabla y una mujer en el centro que no entiende lo que pasa y ve cómo es juzgada ella y su familia por blablabla. Tiene la (enorme) suerte de que esa mujer es Archie Panjabi y que el reparto de secundarios tiene a gente tan sólida como Jack Davenport o a auténticas leyendas como Shabana Azmi. Son ellos los que les salvan las castañas a Paul RutmanNatasha Narayan, y el motivo para darle uno o dos capítulos más como oportunidad. Pero como no cambien las cosas tampoco mucho más, la verdad.


Parece que el comienzo de año ha llegado con fuerza, más de media docena de series, algunas con nombres más que reconocibles. Como esta 9-1-1 (USA), que tira con fuerza de tener a Ryan Murphy como productor. Pese a que Murphy sea co-creador, junto a su viejo compañero de correrías Brad Falchuk, la responsabilidad como showrunner será para Tim Minear, otro viejo conocido de los seguidores de Murphy. Así que al final todo queda en casa, y se nota. Porque lo que no deja de ser una de esas series tradicionales con equipos de emergencias -si queréis, un Chicago, si preferís algo más concreto, un Third Watch– se beneficia tanto de esa mirada extraña que vimos en Nip/Tuck como de un reparto muy por encima de lo que este tipo de programas suele tener. Con una Connie Britton como narradora y personaje -pero tan desligada del resto que uno no puede dejar de sospechar que está haciendo un Eric Roberts-, con Peter KrauseAngela Bassett (como cabezas respectivas de los bomberos y los policías), y con un reparto de secundarios tan brillante que tiene entre ellos Aisha Hinds, Kenneth Choi o Rockmond Dunbar. Incluso el resident beefcake es medianamente competente -y viene de Into the Badlands– así que parece que vamos a tener un Más de lo mismo pero perfectamente actuado y con algún toque de originalidad. Veremos lo que tarda en explotar el murphysmo y enloquecer del todo, que ahí es cuando podremos empezar a recomendarla.

Poco que decir, y no muy bueno, de Alone Together (USA). Enésimo intento de la historia de dos tipos cuasi-repugnantes pero amigos que intentan sobrevivir los días blablabla. Me alegra que las cadenas den oportunidades a cómicos menos conocidos y todas esas cosas, pero la verdad es que espero que intentan ofrecer un algo. Cualquier algo. Algo algo.

Hablando de viejos conocidos, con Derry Girls (UK) tenemos otra de esas series memorialistas de intención cómica, que esta vez se centran en la Irlanda del Norte de los noventa, con todo lo que ello significa. El trabajo de Lisa McGee de hacer una mezcla biográfica y cómica funciona a medias, está claro que los personajes están afectuosamente sacados de su pasado, pero el interés en las tramas es mínimo y el humor se supone que funcionará por contexto o algo. No es que resulte irritante, ni mucho menos, pero está muy lejos de poderse recomendar… excepto a los que quieran recordar aquella época, si es que alguno hay.

Es curioso como Girlfriends (UK) -nada que ver con el clásico de FOX de los ’00- se pasa prometiendo algo todo el piloto que no parece que acabe de cumplir. Posiblemente porque están solo presentando a los personajes y porque la cantidad de cosas dramáticas que suceden en esta presentación, supongo que para justificar la reunión de sus personajes centrales, hunden cualquier intento de que las partes medianamente cómicas funcionen. Sobre todo si la idea de comedia es alguien cayéndose al suelo resbalándose, y cubriéndose, de mierda de gato. De modo que por mucho interés que pudiera tener no hay nada que me llame para darle una segunda oportunidad. Bueno, miento, las tres actrices principales, especialmente la siempre brillante Miranda Richardson, pero tampoco tengo nada malo que decir de Zoë Wanamaker y Phyllis Logan, demuestran su buen hacer, y los secundarios se defienden con mayor o menor fortuna. Es un placer, como siempre, ver a Anthony Head. Y supongo que habrá gente que se alegre de ver a Matthew Lewis, aunque creo que para todo el trabajo que tenía delante es de los que menos trabajan. En cualquier caso, Kay Mellor ha dejado un tanto tirada su serie con este inicio. Espero que mejore en próximos capítulos, pero mucho me van a tener que insistir en su mejoría.

Para mi sorpresa Grown-ish (USA) está bien. Spin-off de ese Black-Ish que nunca ha logrado convencerme -con Larry Wilmore de por medio era inevitable que me pareciera una serie hecha para blancos, y Anthony Anderson sobreactúa- y pese a un inicio de episodio que parecía prometer precisamente ese más de lo mismo el cambio de estilo es rápidamente agradecido. Es decir, sigue sin ser demasiado original por no decir otra cosa, sobre todo porque está muy clara que la inspiración es A Different World, porque eso salió muy bien para su actriz principal la última vez, sí. Igual que es obvio que han tomado notas de Community porque por supuesto. Por suerte logra funcionar masomenos. Es decir, hay cosas que sobran mucho -especialmente otro de esos enlaces con la serie principal en forma del profesor de la clase que reúne a los personajes- y otras parecen menos interesadas en crear momentos dramáticos que en acercarnos a un Very Special Episode. Pero, oye, lo mismo logran que crezca por el lado bueno, y aunque Chris Parnell no sea Jim Rash sí es Chris Parnell. Así que un par de capítulos más para ver por dónde tira le puedo dar.

Más problemas de pilotos en LA to Vegas (USA). Presentación de personajes pero sin que quede muy claro cómo van a lograr que no vaya a resultar reiterativo cada semana cuando ya en este están repitiendo chistes. Quizá con la esperanza de que funcionen por acumulación. Y sí, hay algún actor esforzándose -está claro que Dylan McDermott está disfrutando mucho de su papel. Me pregunto qué estará haciendo Dermot Mulroney-, y que este tipo de historias nos ha dejado grandes comedias en el pasado, pero en casos muy extraños como The John Larroquette Show. En fin, el resultado es un batiburrillo. Imagino que quizá puede acabar funcionando. Lo que no sé es ni cuándo ni si la serie aguantará tanto.

Esta es fácil: No sé me ocurre a quién le pudo parecer que Laff Mobb’s Laff Tracks (USA) era una buena idea. Reconstruir las historias que cuentan los cómicos de stand-up no como narraciones sino como una suerte de piezas cortas teatrales -ni a entremeses llegan- mientras escuchamos sus historias, como si no se fiaran ni de una narración tradicional ni de que tengamos imaginación suficiente. y esta vez no han ni utilizado stop-motion. Una elección fallida en todos los aspecto.

Terminamos para bien con McMafia (UK). Uno de esos dramas de prestigio con mucha violencia, diversidad de escenarios y mucha intriga y drama y tal. Una historia que parece hecha para el gran público, porque aún conservando muchos elementos oscuros y mucho gusto por el uso de idiomas con subtítulos y todo eso que se supone que el Gran Público rehuye, su complejidad es tirando a lineal, se subrayan discretamente algunos aspectos y explicaciones, e incluso la oscuridad está a un nivel mucho más soportable que, por seguir en las historias de mafia, lo que hace décadas mostraban en La Piovra. Pero todo muy bonito, muy bien actuado, con actores aceptablemente guapos y blablabla. Una buena manera de pasar el rato, que deja un cierto interés en saber por dónde van a tirar… aunque tampoco mucho. Así que al final parece que han logrado algo tan poco probable como hacer que una serie sobre la mafia sea, fundamentalmente, una serie agradable.