Volanderas

De entre las cosas que más me cuesta entender está la falta de curiosidad. Ese extraño convencimiento de que estamos bien con lo que sabemos o, peor aún, que no hay manera de que supiéramos más. No me refiero a la memorización, claro. No es algo que vea interesante salvo para un concurso, un examen o algún otro asunto en el que importe más el premio que la utilidad. Y es que los que llevéis ya lo suficiente soportándome habréis tenido que leerme ya alguna de esas Verdades Universales como «Nada gusta a todos, pero todo gusta a alguien», «El problema del impacto es que solo se puede medir a posterioridad» o la relevante para este caso «Es imposible conocerlo todo».

La producción -escritura, edición, publicación… Lo que queráis- de libros en inmensa incluso centrándonos solo en lo que se publica en español en España, seguir el rastro de los pilotos solo en inglés es de por sí una tarea de locos, y si parecía sencillo estar al día de las tiras cómicas ahora llegaron los webcómics. No es una queja, antes al contrario, a mayor variedad mayor posibilidades de encontrar algo que sea diferente o algo que nos llame directamente. El problema es llegar hasta ello. De nuevo cosas que me habéis leído mil veces: es una pena no conocer mejor lo que se publica en otros países, lo que se filma en distintos idiomas, no conocer lo que están haciendo no solo en el otro lado del mundo, muchas veces tampoco los vecinos más cercanos -¿habeis leído recientemente algún buen artículo sobre las mejores series portuguesas de la actualidad?- y, a veces, en el cuarto de al lado -¡la producción de las cadenas regionales y locales, ese desconocido!- que podría ayudarnos a conocernos mejor y a modificar lo que ya hacemos. Pero no solo eso, los estudios culturales y su impacto al hablar del pop han favorecido desde la aparición de los Fan Studies a que haya multitud de lecturas de distintos temas y fenómenos desde múltiples posiciones que en ocasiones -nah, es broma, en realidad ahí debería poner «habitualmente»- chocarán creando debate. Y eso por no pensar en que si es difícil mantener el ritmo con lo que ocurre en el momento la cantidad de material ya producido es completamente loco. Y todos esos creadores y participantes, muchos no debidamente recordados y festejados. ¡Algunos ni siquiera en vida!

En fin, que me he pasado un año sin tiempo para nada. Convencido de que algo tenía que haber porque la cantidad de temas sobre los que se me ocurría algo era enorme. Pero no tenía un momento o una posibilidad de expresión. Lo más cercano era tuiter. Así que imagínate 

De ahí surge la idea para estas Volanderas. Yo me tendré que conformar con ellas, vosotros también. No habrá de momento regreso de LaColumna en subversión quincenal temática -qué le vamos a hacer- ni tampoco en la de actualidad alternada con la primera los lunes.

Pero voy a intentar mantener esto. Cuando tenga un rato, algo que contar y batería intentaré aprovechar para hacer un texto breve -mi idea de breve, al menos- aunque sea nada más para que quede constancia. Supongo que hablaré de lo que más me interesa, así que habrá mucha TV, muchos libros, algo de ensayo, quizá cómics, puede que incluso música… ¿Quién sabe? Con mi batiburrillo de intereses no puedo asegurar nada. Llevo casi un año para sacar aquí la Trilogía de Las Guerras de la Crítica, imaginad saber de qué voy a querer hablar mañana.

De momento lo importante es que aquí están las Volanderas. Veremos ahora lo que planean.


En esta semana de terminar con lo que quedaba de otoño para empezar con las novedades de invierno o con los esperados regreso de series (bueno, mini-regresos, que muchas emitirán un par de capítulos y se pondrán de parón de nuevo) no hay muchas novedades, así que uno casi podría alegrarse de cosas como Six (USA). Mini-serie pseudo-documental o algo sobre el Navy SEAL Team Six. talibanes y blablabla. Como ser es bastante rutinaria,aunque supongo que a los amantes del bélico les gustará más. Yo me conformo con que esté protagonizada por Walton Goggins. Poco más.

 

En cuanto a Throwing Shade (USA), adaptación del teórico podcast que en USA deben conocer o algo. Bueno… Mal no está como repaso a la actualidad y eso. Pero se nota la falta de dinero en la producción y el formato original. Podría estar mejor, quizá con algo de rodaje, pero no sé si para entonces habrá alguien para avisarnos. Y no es que falten buenas ideas, conste, pero necesita tiempo.

 


¡Libros que Llegan! Coe, Japón Fantástico Siglo XXI, López Rubio y más

Empieza el año… o terminan las fiestas… el caso es que vuelven a publicarse libros. No muchos de momento, que aún estamos de resaca y ya sabemos todos que esto no mejorará hasta que a mediados de marzo decidamos que podemos empezar a considerar que quizá para el Día del Libro hay que comprarse algo. Aunque, claro, con lo mal que cae este año… pero no le demos más vueltas. Lo importante ahora es ahora lo importante. Han salido libros nuevos, estamos aquí para hablar de ellos y son estos. Es decir:

¡Que entre la pila!

El número 11 de Jonathan Coe, ed. Anagrama
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Coe puede estar produciendo algo más de lo habitual estos últimos años pero no tiene por qué ser una mala noticia. Al fin y al cabo sus libros tienen un nivel lo suficientemente bueno como para que sigamos celebrándolos. Más si, como en este caso, hay un cierto sentido de continuación con esas primeras obras, en este caso con esa mirada incrédula y ácida que en ¡Menudo reparto! hacía de las élites inglesas y su forma de repartirse el pastel apartando a patadas al resto de clases sociales. Así que aquí, con un poco menos de locura y más variedad de tramas en sus personajes intenta explicar la Inglaterra de los últimos años. Cierto es que queda antes del Brexit, pero espero que todos estemos de acuerdo en que eso merece novela a parte..

Japón Fantástico Siglo XXI de VV.AA., ed. Donostia Kultura

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Como ya llevamos un poco de Siglo XXI en la Semana de Cine Fantástico y Terror de San Sebastián han pensado que sería buena idea continuar con la publicación de sus textos sobre el cine asiático fantástico, al menos con el del cine japonés. Y si bien se centra en un solo país y el reparto del mismo tiene más de revista que de publicación, además de contar con un grupo de sospechosos habituales (Antonio José Navarro, Antonio Trashorras, Jesús Palacios…) el conocimiento y buen hacer de Daniel Aguilar como coordinador logra que resulte un repaso interesante. Que quizá podría haber dado más de si pero que ya habrá tiempo, total, aún hay mucho Siglo XXI por delante.

Roque Six de José López Rubio, ed. Barrett

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José López Rubio es uno de los genios del humor de inicios del Siglo XX español, un renovador que estuvo en las vanguardias con Gómez de la Serna y en  Hollywood con Edgar Neville y Jardiel Poncela. Así que siempre es buena noticia que esta novela, que reaparece cada cierto tiempo, mostrando lo que podía haber sido el humor español que tanto movimiento tuvo en los veinte si detrás de ellos no hubieran llegado los treinta.

Saint-Exupéry en la guerra de España, ed. Ken

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Saint-Exupéry estuvo varias veces en la Guerra Civil española para realizar crónicas de lo que estaba sucediendo para un par de diarios franceses, en ellas más allá de una crónica bélica del conflicto procuró hablar de los horrores de la guerra y reflexionar sobre su componente inhumano. Eso es lo que nos traen en este pequeño volumen.

El gabinete de los delirios de VV.AA., ed. Valdemar

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Otra de esas antologías temáticas a las que nos tiene acostumbrados Valdemar, esta vez con los Sabios Locos como centro argumental. Dentro  un repertorio de clásicos que incluyen el propio Valdemar de Poe o el Herbert West, Reanimador de Lovecraft junto con obras menos conocidas de autores bien conocidos como H.G. Wells, Hodgson, Doyle,  Asthon Smith, Bierce, Hoffmann, Hawthorne o Machen y la participación de otros autores menos habituales como L’Isle Adam, Erckmann-Chatrian,Starrett, Wollheim o Langelaan. Así que es un buen regalo para el interesado en el tema pero también una buena incorporación por selección y autores a cualquier colección propia.

Mentiras que matan de Sophie Hannah, ed. Roca

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Como decía al principio, empezamos a movernos. De ahí novedades como esta de la británica Sophie Hannah, una historia de culpas secretas que pueden ser más peligrosas que las acusaciones públicas.

El motel del voyeur de Guy Talese, ed. Alfaguara

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Seguimos moviéndonos. Y sí, esta es la del lío.

La pareja de al lado de Shari Lapena, ed. Suma

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La apuesta para comienzo del año de Suma es uno de esos High-Concept Thriller que beben mucho de la relación y situación percibida femenina, en este caso en su relación con la maternidad. Porque la desaparición de un bebé debería afectar a todos por igual pero la realidad es que no a todo el mundo se culpa de la misma manera. Independientemente de lo que tengan que esconder

El vacío elocuente de José María Ridao, ed. Galaxia Gutenberg

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Colección de ensayos de Ridao sobre la vida y obra de Camus, que no solo la parte de ficción se tiene que poner en marcha.

Por esta semana solo hasta aquí, que vamos aún poco a poco -y pronto han empezado a moverse, para lo que han sido otros años-.y aún así alguna novedad interesante, algo de variedad y una excusa para que volvamos a los libros y a las librerías. Aunque sea a poquitos. Mientras tanto y como siempre… ¡Nos leemos!


Los canadienses siguen a sus cosas. Por ejemplo, con Pure (CA) proponen una historia de congregaciones menonitas y tráfico de drogas que podría haber funcionado en alguna otra realidad alternativa, o algo así. Desde luego en esta ocasión lo que logran es una perezosa historia de drogas que sale en serie como podría haber sido un -especialmente extraño, también es verdad- telefilme de Lifetime.

Es curioso esto de A Series of Unfortunate Events (USA), consigue capturar a la perfección el espíritu de los libros: es tremendamente inteligente en su forma de presentar el argumento y de jugar con el lenguaje, traslada a la perfección el ambiente decadente y algo barroco del asunto y ofrece una falsa desesperanza humorística de continuo. Además de eso poner a Patrick Warburton como narrador / Lemony Snicket es un acierto de elección de reparto. Pero, precisamente, es también el punto desde el que se puede comenzar a hilar los problemas que tiene. Y es que le falta… algo. Quizá por estar tan cuidada en lo visual y por las muy medidas actuaciones de Warburton y, especialmente, de un Neil Patrick Harris al que parecen haber pedido específicamente que fuera más comedido que Jim Carrey -con enorme éxito, digámoslo también, su pierrenodoyunesco Count Olaf es más temible y menos caricaturesco, otra cosa es que sea algo necesariamente bueno- da una sensación no ya estética sino incluso estática, impostada, un divertimento sin el motor necesario que la haga moverse. O que haga que nos intriguen los mil guiños y desventuras que se van sucediendo. Algo que se puede resumir precisamente en el uso de Warburton, en un mundo en el que el narrador puede ser tan fundamental para una creación televisiva -esto es, existiendo Jane the Virgin– la decisión de  integrarlo físicamente y, a la vez, que nadie parezca percibirlo, unido al propio estilo deadpan elegido para la interpretación, refuerza esa sensación de farsa que tan poco hace por ayudar a la serie. En fin, que puede que no sea más que un problema del piloto pero que es una pena que con todo lo bueno que tiene acabe quedándome esta sensación de vacío.

Lo que nos lleva a Taboo (UK). Una serie seria. Muy seria. Y oscura. En casi todos los apartados: de imagen a tema pasando por la sociedad que describe. Lamentablemente está tan convencida de su propia importancia o lo que sea que deja poco espacio a… bueno, a casi nada que no sea ella misma. Y mira que una película sobre un aventurero que regresa tras la muerte de su padre a por una herencia fabulosa y enfrentarse a la malvada Compañía de las Indias parece no solo una historia muy clásica del S XIX sino, sobre todo, una buena aventura de época. Y algo hay, no lo niego. La historia en sí, las interpretaciones y -por supuesto- la recreación está en el nivel esperado. Pero habiendo captado lo que eran las aventuras de aquella época les ha faltado entender también la música. Bueno, no asumiré eso, asumiré que han decidido imponer la suya propia, algo más que razonable en una obra original. Muy propio del momento actual. Que para quien esto escribe hace más por cargar la serie que otra cosa. Qué le vamos a hacer.

Esto estoy aún procesándolo. Tina & Bobby (UK) es la historia del matrimonio -o del amor, quién sabe- entre una Tina y un Bobby. Por lo visto él, Bobby Moore, es un famoso futbolista. La verdad es que sospecho que podría haber sido cualquier otra cosa y me hubiera parecido igual de inexplicable este canto a la mujer sacrificada siempre intentando salvar su historia de amor y al idiota ese al que ama. Que sí, que los amores (más aún los que tienen que enfrentarse a mil problemas y ser abnegados) nunca han sido de mi interés; pero es que este canto al hombre -sobre todo cuando el hombre tiene pinta de ser tirando a poco deseable- y a la mujer a su lado porque mira que buena pareja hacen me ha parecido un anacronismo. Por no decir algo peor.

Los canadienses, como vemos, llevan desde principios de año -esto es, dos semanas- intentándolo muy fuerte a ver si algo les funciona. Me temo que Workin’ Moms (CA) tampoco va a ser esa serie, al fin y al cabo historias teóricamente humorísticas de madres que se ven sobrepasadas por la idea de la supermadre que la sociedad parece fomentar y que,a demás, son un poco desastre… pues no es muy original, ni está especialmente bien llevado ni, francamente, le veo mucho que elogiar más allá de la intencionalidad y el arrojo.

Terminamos con una juvenil, The Worst Witch (UK), adaptación de la serie de libros de Jill Murphy que tuviera ya adaptación primero como telefilme y luego a finales de los noventa como serie que tendría a lo largo de los ’00 un par de spin-offs. Así que casi podríamos decir que es una reedición de la historia, o su propia franquicia. En cualquier caso, lla historia es clara, sencilla y bien realizada. No tiene mucho más misterio, una coproducción con la alemana ZDF y la presencia protagonista de Bella Ramsey que por lo visto fue revelación el año pasado en GoT y ahora le toca llevar el peso de la serie. En resumen, una producción que tiene muy claro lo que es y cómo conseguir serlo, así que queda más a los intereses del público.


Empezamos un año aunque podría haber empezado mejor porque Beyond (USA) es el tipo de idea floja que reúne una serie de tópicos disfrazando el desconocimiento de misterio para ver si así se crea artificialmente una sensación de suspense. Lamentablemente olvidan que en esos casos la única forma de que funcione la narración es hacerla tan excesiva que el locurón resultante justifique la capacidad de sorpresa. En lugar de esto tenemos la enésima serie más o menos juvenil con secretos y mentiras y duda de todos y blablabla. Así que esta puede que sea o no la primera serie que veas este año, pero lo que parece seguro es que será la primera que olvides.

Que es justo lo contrario que pasa con Emerald City (USA), el guión parece pensado para escurrir spaghetti y ni los personajes ni sus acciones parecen tener un sentido, utilidad o profundidad, pero es bonita de ver, muchas ideas que vienen del imaginario europeo -cuando no directamente de Gaudí– que van no solo en la creación de estilos y fondos para los personajes, también en su manera de reconstruir el camino de baldosas amarillas, por ejemplo, o el uso del color con los personajes, y luego ya la idea de presentar algo que puede ser o no algo que se base en lo que ya conoces de la historia de manera que tengas que prestar atención -y puede ser duro porque no es especialmente interesante- de modo que al final da la sensación de creación divisiva que señala algo realmente creativo detrás. No creo que tenga paciencia para verme entera la temporada pero podría ser una buena fotonovela.

En cuanto a The Halcyon (UK)… Supongo que querer ser tan fuerte el nuevo Downton Abbey debería dar puntos de algo. A mí no me ha parecido gran cosa, la verdad. Mucha reconstrucción, mucho suspiro, pero poco sustento. Aunque lo mismo es porque a mí las series de periodo histórico me dan un poco lo mismo. En fin, por lo menos así sabéis que están muy a tope con esta en la ITV.

Un nuevo ejemplo del paso de weberies a emisión en la cadena, Jeff & Some Aliens (USA) es también un nuevo ejemplo del espanto de elecciones que Comedy Central lleva años haciendo. Hacia el humor por el lado lo más feista y grotesco posible con una serie de gags que se baan en que lo que se está haciendo es grotesco y no muy inteligente. El Humor Incómodo, como la Poesía de Verso Libre, se creó con un propósito, no para maquillar el rango de capacidades propias. Pero al menos no intentan engañar a nadie, supongo.

Hablar de The Mick (USA) sin mencionar la otra serie protagonizada por Kaitlin Olson y en la que los hermanos Chernin -creadores de esta- han trabajado como guionistas tiene un punto de ridículo. Fundamentalmente porque esto es una mitad de Uncle Buck -aunque su remake fuera enterrado el año pasado-  y la otra mitad muy obviamente IASIP. Salvo que, claro, la FOX no es ni la FX ni la FXX así que todo tiene que ser rebajado. Y ese es su problema, o al menos el nuestro como espectador, que todo está al borde de llegar a la locura de IASIP pero quedándose siempre sin atreverse de modo que todo parece más real y, por tanto, peor. Los excesos en un mundo tan caricaturesco y pasado de vueltas como el de IASIP son parte del juego, que en esto, que no deja de ser una comedia familiar y no van ni a acercarse a ellos -teniendo en cuenta al primer capítulo de la última temporada no creo que se acercaran ni a la puerta- es difícil que pudieran aceptarlo pero, a al vez, hace que las ruindades que sí que se permiten sea más ruines. En fin, ya veremos cómo avanza a partir de su exitoso -por colocación- primer capítulo.

Bueno, pues también hay programas infantiles de esos que hacen que te plantees si alguna vez intentarán introducir alguna novedad o marcar algún progreso. En el caso de My Knight and I (O) (F) la parte de ilustración y animación parece avanzada, sobre todo comparada con la enésima rutina de niño con adre desastrosos/genial y amiga responsable. En fin.

Que suerte tenemos de que One day at a time (USA) sea de Netflix, así he podido ver más allá de su piloto. Un piloto agradable, no muy arriesgado y que tiene todo lo bueno y lo malo de Norman Lear. Bueno, y también risas enlatadas, cuando parecía que nos habíamos librado de ellas. Pero al ir avanzando en episodios vemos no solo su persistencia, también la manera en la que se repiten, entrelazan y lanzan ideas, se recuperan temas y personajes y se va creando un tejido. Sí, tiene lo mejor de Norman Lear pese a que aquí haya sido un productor más bien asesor, pero se centra en los personajes -no en vano está recuperando una serie antigua suya sobre una madre criando sola a dos hijas- y saca temas importantes de manera regular. Se tocan algunos asuntos habituales como la emigración o la religión y otras menos habituales como la salud mental, la herencia cultural o los veteranos. Todo ello rodeando a la gente de dosis de humor y un gran trabajo de los actores, especialmente la enorme Rita Moreno. Y también está lo malo: Trata de confortar a todos, rehuye los momentos más tensos a favor de soluciones para poder volver a un punto de no-agresión, un todo-el-mundo-es-bueno que se hace irreal y que, además da un aire de irrealidad a lo que los grandes temas acercan. Es una gran serie clásica familiar, sin duda, pero no intenta ni quiere ir más allá. Y esa forma de conceder a unos y a otros -excepto en el asunto Cubano, ahí se nota que Miami está MUY presente y no va a realizar concesiones ni de coña- significa que todos los personajes son tratados con respeto pero que a todos se les va a matizar en lo que tienen razón y lo que no sin preocuparse en cuestionar de dónde vienen esas ideas y decisiones -por resumir, está el clásico tropo de la Niña Progresista a la que a veces le toca cuestionar que el mundo no funciona como ella querría, pero nadie se pregunta por qué es así. Y al menos es tratada con mucho más respeto que casi cualquier otra serie- de modo que lo que aquí tenemos nos suena a ya visto o incluso a hecho con más sofisticación en, digamos, Jane the Virgin. Pero lo importante es que haya más, y que sean capaces de hacerlo en una serie que con un estilo tan antiguo logra crear una sensación de que esto podría haberse hecho mucho antes. Así que preguntémonos por qué ha hecho falta llegar hasta aquí con Netflix. Y, ya puestos,  ¿cómo es que no es más conocido aún el nombre de Norman Lear?

Creo que voy a dotar de significado a un nuevo verbo, porque es ver algo como Ransom (USA) y pensar en lo necesario que es poder decir que la serie CBSea. Está muy claro que cuando decidieron CBSear pensaron que era lógico porque para eso estaban en la CBS y eso facilitaba sus CBSaciones, como tener a un señor inteligente, con dinero, profesional y muy blanco con un equipo variado que se enfrenta a amenazas vagas aunque con un origen no-normalizado (vamos, que o son de otra raza, o de otro país, o de otra religión o de varias si no todas las anteriores) que su equipo diverso ayuda a que no se note tanto. Ah, y hay alguna secuencia de acción venga al caso o no y una vaga sensación de que trabajan en una organización vagamente gubernamental pero que no sigue las reglas de esas. Y puestos a CBSear lo que aquí nos ocupa son secuestros, que para algo estamos. Bueno, en realidad son negociaciones porque tenemos que tener un hueco para cada cosa.

Por algún momento en la BBC pensaron que podían seguir dando coba a una suerte de Bro-Humor en sketches que han creado llamada Revolting (USA) y a partir de ahí algunas cosas que no están mal del todo pero una intencionalidad y un subtexto poco menos que agradable. Sobre todo cuando se pasa a la parte de cámara oculta. Incluso para ser ingleses.


Los premios: El Sark de Oro Tv 2016

Hecho el repaso del año vamos a hablar un poco más de las dos series que han merecido los premios opinión de quien esto escribe. Así que lo que toca ahora es… ¡la explicación de todos los años!

Como cada año he de señalar que el criterio para el premio es tan sencillo o complicado como el mío propio. De entre todas las series nuevas que veo -es decir, que no me quedo solo en el piloto sino que continúo con ellas hasta su final de temporada o, como poco, su hiato de media temporada- elijo aquellas que más me han gustado. Como veis el único miembro del jurado con el que me tengo que poner de acuerdo soy yo. De modo que paso a indicar cuales son estos ganadores de tan simbólico galardón y cuáles han sido los motivos. (Y un año tengo que poner las listas de Sark de Plata y Oro Tv pasados) (¡Este mismo: Desde que comenzó ElReceptor allá por 2009 en Libro de Notas hemos tenido Sark de Plata y Sark de Oro. Por orden de aparición los Sark de Plata han ido para: Misfits, Justified, Revenge, Bullet in the Face, Sleepy Hollow, Jane the Virgin y Agent Carter.  Siguiendo ese mismo orden, los de Oro han recaído en: Better off Ted, Louie, SPY, Moone Boy, The Americans, Inside Nº.9 y UnREAL. ¡Mucho más organizadito ahora!)

Tras esta debida precaución vamos a ello. Venga el redoble.

Sark de Plata Tv para…

Atlanta

De entre las novedades de este año creo que puedo decir con tranquilidad que esta Atlanta es la menos puedo explicar. Supongo que es comedia pero su carga dramática es enorme. O al revés. Solo que su humor no es ni habitual ni sencillo. Casi no parece ni que esté buscando tanto el humor como la extrañeza. Una sensación que se usa en ocasiones para realizar un comentario político o social, otras simplemente como si quisiera ver la cara de tontos que se nos queda. Y, sin embargo… En una serie en la que no te puedes fiar ni de los anuncios esa irrealidad acaba siendo precisamente lo más valioso. Atlanta podría haber sido muchas cosas, al final ha acabado siendo Atlanta.

Sark de Oro Tv para…

American Crime Story: The People v. O. J.

Quizá sea un poco injusto para Ryan Murphy que haya sido esta última serie suya la que mayor aclamación esté logrando. Entre otras cosas porque responde a la famosa pregunta, ¿qué podría ser de Ryan Murphy si fuera capaz de contenerse un poco? Y precisamente lo último que Murphy significa es contención. Sin mencionar que eso mismo se podría haber dicho de The New Normal y todos sabemos cómo acabó aquello. Pero para los que venimos siguiéndole desde Popular, de locura en locura o de Nip/Tuck a Glee y de allí a American Horror Story y Scream Queens, Murphy se había convertido en un sinónimo de caos inesperable tal que pocos anuncios produjeron más sorpresa que el de que se iba a centrar en una historia real. Parecía el clásico anuncio de prestigio para ganar premios. Pero, claro, en todo hay clases. Murphy (y Scott Alexander y Larry Karaszewski, no nos olvidemos de ellos) ha sabido centrarse en hacerlo lo mejor posible sin salirse de la realidad. Quizá porque la obra en sí, que va funcionando en tensión creciente y que ha logrado sorprender incluso a los que recordamos todo el circo -no digamos ya a los que no lo hicieron, no lo recuerdan o nunca lo supieron- por la forma en la que ha articulado la narración y, de hecho, ha usado la misma para establecer su importancia pop. El caso fue muy popular, sí, pero también tuvo una de las persecuciones más seguidas -y locas, claro, una persecución lenta- de la televisión. Su existencia sirvió a los medios para establecer los superjuicios, establecer las noticias durante 24 horas, cimentar la mezcla de información y entretenimiento en el que un personaje popular de un lado podría salir en el otro. Todo aquello de lo que se hablaba ya en Chicago y que se multiplicaba hasta la locura. A partir de ahí un reparto excepcional en el que -para mi eterna sorpresa- destaca por encima de todos Sarah Paulson, una habitual de la troupe de Murphy que hace aquí el que podría ser el papel de su vida. Y no es solo ella, Courtney B. Vance está inconmensurable, Sterling K. Brown enorme, Nathan Lane brillante, John Travolta y David Schwimmer no lo hacen mal y Cuba Gooding Jr. logra ser patético sin estorbar demasiado. De modo que al final la historia interna, ya conocida, y la historia de esa realidad falsa creada a aprtir de ella y que sería una manera de reenfocar los realities -algo en común con la magnífica Roanoke que ha sido este año el AHS de Murphy y, quizá, la versión incluso más pasada de esta mirada a lo qeu la televisión decide que es la realidad y por qué no te puedes fiar nunca, ni de los teasers–  permitiendo un discurso completo que ha durado casi todo el año y que ha terminado estableciendo lo que podríamos considerar el perfecto resumen del año: A veces la realidad es la mejor de las ficciones.

 

Y, un año más, esto es todo. Ponemos el contador a cero, empiezo a apuntar cosas para los Pilotos Deathmatch y ya veremos dentro de un año con qué nos encontramos.