Normalmente diría que The Hunting Party (USA) es un más de lo mismo pero la verdad es que esto suena a sobras recalentadas. Una buena parte de las cuales vienen de Criminal Minds y otra de esas series de profilers y de premisas ridículas. La de esta serie lo es especialmente, más por lo que dejan de hacer que por lo que se ve. Porque por lo menos hace década y pico en Alcatraz había un sentido a la fuga y la persecución, aquí el descubrir que algunos de los reclusos huidos a los que hay que atrapar se supone que fueron ejecutados hace años y toda la trama de misterios -ese Lost que nos sique acechando- resulta francamente risible por lo poco que se molestan en contarnos en el piloto. Así que al final tienes esto: sobras recalentadas. Supongo que alguna cadena lo echará a las siete de la tarde, porque no da para mucho más.

Tener una vez un éxito es el motivo más importante para insistir en ello. The Joe Schmo Show (USA) fue un exitazo hace algo más de veinte años. Tuvo tres temporadas y un intento de revival. Ahora volvemos con un nuevo intento que, en realidad, tiene tos problemas. Primero: Que lo más importante es el casting de la figura central. Segundo: Que el programa tiene que ser menos interesante que las dinámicas humanas. Ah, que he dado por hecho que os acordaríais pero no hay por qué. El concurso era una parodia de aquella ola de telerrealidad y se basó en poner a una persona anónima en mitad de un concurso que estaba amañado… porque todos los demás eran cómicos / actores. Sí, lo de Jury Duty pero en Spike a principios de los ’00s. Y el problema aquí es que el ‘inocente’ es un tanto meh, pan sin sal, y que el programa -se supone que la primera de una adaptación USA de uno surcoreano- parece más pensado que el resto de cosas. Supongo que también es el paso del tiempo y el haber visto los giros y movimientos de una y otra cosa.

Con un inicio de película de acción, unos títulos de crédito que de puro espantosos podría creerse que son paródicos y un un desarrollo de serie médica -sección Imbécil al Cargo muy claramente inspirado en House, pero también usando trucos que vimos en Urgencias hace ya tantos años, y de New Amsterdam no hace tantos- da igual que Jungjeungoesangsenteo (O)(CS), o 중증외상센터 o The Trauma Code: Heroes on Call o Héroes de Guardia o…, intente luego nivelarlo un poco con un par de momentos surcoreanos, demostrar el dinero gastado y acabar de nuevo como en una de acción. Supongo que podríamos decir que el resultado es mejorable, pero sospecho que es también lo que buscaban hacer.

Puede que Martin Clunes lograra ser un tesoro nacional gracias a Doc Martin y Men Behaving Badly, pero no sé si eso justifica esta Out There (UK) a mayor gloria suya. Un padre solo con un hijo metido en líos y una granja aislada, un asedio, y no mucho más, la verdad. Lo mismo como película hubiera tenido más gracia, así que supongo que depende de lo bien que os caiga Clunes.

Otro estreno ‘blandito’ de Apple nos llega esta semana, esta vez Prime Target (UK) presenta una historia de… ¿espías? a saber… con un matemático y sistemas de vigilancia. Lo cierto es que pone a muchos actores más o menos conocidos -como David Morrissey– casi como cebo, y la serie no es… bueno, no ofende. Quizá después de este piloto logre remontar o algo, pero es que tampoco hay mucho que haga seguir adelante, más allá que la propia inercia.

Parece mentira que en septiembre del pasado año tuviéramos Thalaivettiyaan Paalayam y ahora llega Sivarapalli (O)(IN), que no deja de ser una versión demasiado similar pero ciertamente peor. Aunque, en teoría, se trate de una actualización de Panchayat. En cualquier caso, de nuevo tenemos a un joven que ha estudiado y que acaba teniendo que ocupar un puesto en un pequeño pueblecito cuando él preferiría estar en otro lado. Sí, como Doctor en Alaska, ya sabemos. Pero me temo que esta es la que tiene personajes más flojos y tramas menos interesantes. Y el problema es que estas series dependen más de los personajes, su carisma y sus relaciones que de cualquier otra cosa. Aunque, al menos, no nos quedamos sin opciones si queremos algo un tanto mejor.

La vida se abre camino, o algo. Así que después de la versión original de The Thundermans (2013–2018) y de que el año pasado se estrenara el telefilme The Thundermans Return el éxito -suficiente- de este último facilitó que ahora nos llegue The Thundermans: Undercover (USA) que es más o menos la serie original con una premisa ligeramente distinta y, bueno, con una nueva adolescente por aquello de que los adolescentes de la original tienen ahora 12 años menos y esta no es una serie de instituto como para hacer pasar a gente de veintitantos por chavales. Así que más humor sencillo y superhéroes más sencillos aún para lo que no deja de ser un muy decidido y voluntarioso más de lo mismo. Es decir, muy claramente han decidido que sea más de lo mismo. Eso es lo decidido y voluntarioso.

Supongo que ya hemos llegado al punto en el que se puede hacer una obra histórica como Whiskey on the Rocks (O)(SU) intentando que sea una no-muy-interesantes sátira. Hay una serie de decisiones en cómo mostrar a los diferentes líderes políticos y, en general, parece más que alguien contó esto como anécdota y pensaron que daría para serie que como material que realmente sirva. Más aún cuando su idea de comedia es gente sorbiendo la sopa. En fin, yo qué sé.


¡Libros que Salen! Condé, «Un libertario se encuentra con un oso», Moreno-García y más

Las amigas primero

Un mes en Villacolmillo de Laurielle, ed. Té con Cerveza

Siempre una alegría tener algo nuevo de Laurielle, como este encantado cómic sobre la historia de una cartera novata que llega dispuesta a dar buena impresión a su primer destino. ¡Un pueblo lleno de monstruos! Habrá humor, diversión y muchas peripecias por delante.

¡Que entre la pila!

Un libertario se encuentra con un oso de Matthew Hongoltz-Hetling, ed. Capitán Swing

Este, que podría ser el mejor ensayo del año a poco que se hayan esmerado con la traducción, nos cuenta una historia antigua -al fin y al cabo el libro original es de 2020- pero que sigue teniendo plena vigencia y siendo más que válida. Porque es la historia de un pueblo en el que los anti-leyes, anti-impuestos y anti-más-cosas deciden hacerse con el poder, lo logran, y suceden cosas por esas decisiones. Así que si no fuiste de los que decidió que al ritmo que iba el asunto se lo leía mejor en inglés es un gran momento para leer esta historia completamente real y más divertida de lo que debería sobre lo que ocurre cuando legislas ‘a favor de la libertad’. Y, quizá, incluso preocuparte por cuándo, dónde y con quién se va a reproducir esto.

Victoire de Maryse Condé, ed. Impedimenta

Llega con el año nuevo una nueva obra de la gran Maryse Condé, esta vez centrada en las raíces (¿o ramas?) de su árbol genealógico en Guadalupe. Su abuela materna, una cocinera que llegaría a ser famosa y, a la vez, se enfrentó a los problemas propios de las razas y los conflictos culturales. Una obra hecha con amor en el que, sin embargo, no se rehúyen los momentos dramáticos.

Meridiano Cero de Silvia Moreno-García, ed. Minotauro

Anhelos de Marte mientras se vive en la Tierra, algo así podría ser el punto de partida de este libro de 2017 de Silvia Moreno-García, el tercero que publica en Minotauro -así que tendremos que cruzar los dedos a ver si hay suerte con la traducción… o como siempre- y en el que la vida que hay que llevar pesa más que las esperanzas de fantasía del mundo en el que se vive.

Teatro completo de Gilbert K. Chesterton, ed. Espuela de Plata

Parece que siempre queda algo más que publica de Chesterton. Conocido por sus relatos policíacos, sus ensayos, sus novelas, y supongo que ahora hay una oportunidad para conocer también su faceta como autor teatral. Total, ya puestos.

Señal de venganza de Edward Marston, ed. Alma

Por algún motivo la editorial Alma ha decidido comenzar la serie de investigaciones ferroviarias del Detective Inspector Robert Colbeck, Detective de Ferrocarriles, por la novela número 13 de 22. Una mujer casada, en una relación adúltera, encuentra el cadáver de su amante en los raíles. Y como era un empleado del ferrocarril Colbeck entra en acción. La verdad es que dicho así no suena que vaya a haber tanto ferrocarril pero, bueno, supongo que por algún lado tenían que empezar.

Diario de un fumador de Simon Gray, ed. Gatopardo

El dramaturgo Simon Gray era muy británico, sin duda, colaborador de Harold Pinter y Alan Bates, un tipo… complicado. Británico, sin duda. Y eso es lo que se puede encontrar en este volumen biográfico, el quinto de ellos. No sé si realmente habrá un público en España esperando esto, pero supongo que habrá algunas personas a las que pueda llamar la atención.

Integral Lucky Luke de Goscinny y Morris, ed. Norma
Pues aquí comienza la edición de Norma de Lucky Luke, cinco de sus aventuras creadas por Morris y Goscinny. Lo que no sabemos aún es cuáles, pero podemos imaginar que estará bien. Aunque no estaría de más alguna información más, la verdad.

¡Qué mala suerte, Mary Anne! de Cynthia Yuan Cheng basado en la novela de Ann M. Martin, ed. Maeva
Pues aquí estamos, con una nueva entrega de El Club de las Canguros, una historia de mala suerte con Halloween cerca. Nos pilla un poco lejos temporalmente pero creo que estos cómics funcionan en cualquier época. Más aún sobre la suerte.

Nos leemos.


Supongo que cuando haces una serie a partir de una película pasan cosas. Con la italiana A.C.A.B. La serie (O)(IT) lo que pasa es que se nota que en realidad no tenían algo que contar. Así que van contando cosas aquí y allá, a ver si algo parece interesante como para seguir con ello. Una decisión discutible -sin duda- en la que las posibilidades de la premisa acaban desperdigadas y sin que esté muy claro ni qué es lo que pretenden ni a dónde quieren ir con ello. Pero bueno, supongo que son los peligros de intentar extender un film.

No sé si es sencillo explicar de qué va esta Adsız Aşıklar (O)(TU) porque tampoco ella parece convencida de si es una comedia o un drama. Yo diría que más lo primero, pero a saber. Porque esta historia de un tipo que perdió la fé en el amor y ha consagrado su vida a vender esto… pero no de manera directa sino por medio de na especie de ‘representante -marioneta’ que se hace pasar por él, y en la que además tenemos la apertura de una clínica para ‘curar el amor’ y luego la aparición /reaparición de una mujer… En fin, por  mucho que Halit Ergenç, el actor principal, se empeñe en tirar adelante con ella… Lo cierto es que requiere de una cierta aceptación en todo lo que está contando, todo el rato. Y supongo que todos tenemos claro que va a acabar encontrando el amor y bla. Pero bueno, supongo que si lo que hay en el centro del batiburrillo es una comedia romántica todo lo demás tendrá sentido. O algo.

Los británicos y sus cosas, la decisión de hacer este Brian and Maggie (UK) en el que se repasa una entrevista entre Thatcher y uno de sus ‘periodistas de cabecera’ que, además, era amigo, y que acabó tan mal -la entrevista- que dejaron de hablarse se supone que pretende… ¿qué? ¿Que creamos que ahí aún existía el poder de la prensa? Porque lo cierto es que pareció más un ‘movimiento propagandístico’ que sale mal. En fin. Sea como sea Coogan hace lo que puede para centrar en él la historia, ayudado porque Harriet Walter -siendo generosos- no está en su mejor papel. En fin, ingleses y sus cosas.

Ni mal,ni bien, ni todo lo contrario. Esta The Crow Girl (UK) es uno de esos thrillers británicos con los que rellenar alguna tarde, alguna noche, bien actuados pero sin alaracas, con una historia entretenida pero no sorprendente, llena de giros tan comunes como los lugares por los que transita, pues bueno, pues vale, pues me alegro. No es ni de lejos la peor serie de la semana, ni siquiera dentro de thriller inglés, pero tampoco es algo que vaya a recordar en unos días.

Quiero creer que esta La liberación (O)(MX) se ha hecho con la mejor de las intenciones, y no para intentar capitalizar el MeToo y el éxito de Barbie. Lo cierto es que es una obra más ambiciosa de lo que su creadora es capaz de hacer, mostrar o, en general, dirigir. Con varios niveles temporales y estilos que, sin embargo, tiene un tufo a señora blanca rica queriendo ser artísticamente relevante con Un Mensaje y su idea es ‘hablar de las contradicciones’ y no… cualquier otra cosa. Pero, en fin, al menos sirve para demostrar que puedes sacarle los dineros a una productora sin que nadie tenga muy claro para qué o para cómo. Ahora, si tiene idea de cómo quiere cerrarlo o a dónde quiere ir voy a estar MUY sorprendido. Aunque no tenga intención de ver mucho más, la verdad. Porque para qué. Si ya está encantada de haberse conocido.

Pues bueno, pues agradable y ya este Sakamoto Days (O) (JP) sobre un antiguo asesino a sueldo que se ha reconvertido en dueño de un bazar de barrio. Por supuesto su pasado no le va a dejar, y aparece un joven, y hay escenas de acción y momentos de humor doméstico, y esas cosas. Bien, sin más.

El intento de Disney de crear una serie original ha dado StuGo (USA), que logra canalizar esa mezcla de absurdo en el que todo es posible con un mínimo de sentido gracias a un grupo de chavales -seis- que van a un ‘campamento formativo’ para encontrarse que en realidad son carne de cañón para una científica peculiar. Por supuesto eso permite tener a un grupo variopinto en un entorno en el que todo puede pasar y en el que se permita el humor y la fantasía sin necesidad de dar muchas explicaciones. Como pasa en estas cosas los primeros capítulos no cuentan demasiado ni dan mucho trasfondo, así que supongo que se puede ver si te interesan este tipo de obras animadas. Y si no, pues lo mismo se puede esperar a ver si deciden crear algún tipo de trama interna. Pero vaya, que tiene todo el aspecto de haber decidido qué tipo de serie querían crear antes que cuál era el argumento a desarrollar. Si es que hay alguno.

Los ingleses sacan mucho thriller con distintos grados de éxito, esta An t-Eilean (UK) o The Island, se ha promocionado como la serie en gaélico más cara de la historia. Y para lo que han hecho la verdad es que se podían haber quedado en su casa. Porque sí, mucho decorado y mucha gente pero al final, subtítulos a parte, es lo de siempre. Y ni siquiera un ‘lo de siempre’ muy interesante, porque la investigación de una asesinato en una familia rica en una mansión en una isla, con un par de hijas que no estaban ni presentes, un par de hijos que parecen puestos a pegote, un padre tiránicos, relaciones extrañas con los policías y con el pueblo y, en fin, todos los clichés para una telenovela de clase alta antes que una investigación criminal que, en realidad, no parece interesarles ni a los creadores de la serie. Pues puedes meterle todos los paisajes escoceses que quieras. No tiene mucha solución, no sé ni si para usarla de fondo durante la siesta.

Dos veces me he visto el piloto de Unmasked (O)(CS) porque no me podía creer que lo que sobre el texto era interesante tuviera algo que ver con lo que me encontraba luego. Pero aquí estamos, con una teórica historia de periodistas y casos del pasado que acaba siendo más luchas de personajes y tramas complicadas para, sinceramente, algo que ni necesita ni merece ni la complicación ni la extensión del capítulo. Supongo que por eso tiene tanto relleno, tanto chascarrillo de humor surcoreano. Pero si le estás ya metiendo relleno al piloto, ¿qué ganas vas a tener de mirar más allá? Yo, desde luego, ninguna. Y es que no se puede uno fiar ni de las sinopsis, porque también ellas necesitan talento luego para su desarrollo.


¡Libros que Salen! Wehunt, «La voz del oráculo», Nekro y más

¡Que entre la pila!

Los inconsolables de Michael Wehunt, ed. Dilatando Mentes

Quizá recordéis a Michael Wehunt de Un lugar mejor, su anterior recopilatorio de relatos. Porque eso es lo que tenemos aquí, otra colección original de relatos que van desde un giro a la perspectiva del vampirismo a la vejez, la enfermedad o los paisajes más inesperados, y todo ello con el fondo de pesadumbre y turbación propios del autor.

La voz del oráculo de Liv Strömquist, ed. Reservoir BooksVuelve Liv Strömquist y lo hace con un cómic sobre esos ‘expertos’ que han ayudado a grandes figuras, algo que solía ser un ‘adivino’ en los tiempos de Delfos -o de Reagan– pero que ahora se han multiplicado como ‘expertos’, influencers en redes sociales que te hablan del amor o de la piscología con un giro a la autoayuda. Y así, de Bauman a Illouz y de Lacan a Zizek, Strömquist repasa la búsqueda del bienestar como fin último. Aunque, al final, te mueres.

Deseo disidente. Las Políticas del Placer de Anneke Nekro, ed. Levanta Fuego

Esta, que tendría que haber sido una de las últimas novedades de 2024, ha acabado llegando en 2025. Entre medias una historia de las distintas disidencias sexuales, bien por la desviación desde el heterocentrismo, bien por responder a formas de organización distintas, o por mostrar apetitos y deseos distintos. De esta historia que va más allá de la moral establecida se nutre este paseo histórico de la, muy claramente llamada, disidencia del deseo.

La piedad de los dioses (1, La Guerra de los Cautivos) de James S.A. Corey, ed. Nova

Pues parece que tras el éxito de The Expanse -y supongo que gracias a que son dos hombres- Nova ha decidido seguir publicando a Corey, esta vez con la saga La Guerra de los Cautivos en la que la humanidad ha sido conquistada por una raza extraterrestre, una raza enfrentada a otra en una guerra interestelar y en la que los humanos poco parecen importar. Al menos hasta que deciden rebelarse. Así que supongo que si alguien quiere seguir con sus novelas y no preguntarse mucho por las política de las mismas le interesará saber que esto existe.

Nos leemos.


-Empiezo a sospechar que en algún momento alguien vio el éxito de Yellowstone y pensó: ¡Lo que Estados Unidos quiere es western aburridos! Y aquí seguimos, este semana con American Primeval (USA), que decide que lo que quiere es más sangre y menos color. O algo. Los 48 minutos que dura este primer capítulo parecen hora y media de alguno otro. También salen los mormones por medio, como uno de los bandos, pero a estas alturas la promoción que hacen no me podría dar más lo mismo. Creo que estamos menos ante una serie para la siesta que a una serie para conciliar el sueño.

Lo nuevo de Hirokazu Koreeda es Asura (O)(JP), que no es Cazadora de Cartas sino una especie de melodrama familia. Por supuesto con todo el buen hacer y el cariño por las personas y los personajes que Makanai -sobre las cocineras de las Maikos- mostró hace unos años. Lo cierto es que esta es más tradicional, una historia de cuatro hermanas, de problemas familiares y de las cosas que hacen -o se ven obligadas a hacer- que recuerda con las debidas distancias a aquella Hermanas con una maravillosa Swoosie Kurtz que la NBC emitió durante la primera mitad de los noventa. Y digo esto como un elogio, porque se nota no solo el cariño sino el interés en los personajes, más allá de los hechos más o menos novelescos en los que se ven involucrados y, sin duda, con una mirada diferente. No exactamente más reposada, a veces casi al contrario, pero sí más dedicada a preocuparse por otro tipo de escenas que mostrar.

El valor de Black Warrant (O)(IN) supongo que está en la capacidad de lograr una serie que sea a la vez de época y carcelaria. Así tenemos la historia de un joven que se une a las filas de los carceleros por motivaciones generales -su familia necesita el dinero- pero con un cierto idealismo. Por supuesto a eso siguen toda una serie de movimientos criminales que tienen más que ver con otra serie de problemas estructurales y que, precisamente, van mezclando las partes dramáticas con las más dramáticas. Sí, aquí no hay comedia alguna. Así que depende del ánimo del espectador y las ganas de seguir una reconstrucción del ciertamente peculiar pero no muy lejano sistema penitenciario indio. Porque, además, se basa en las memorias de un funcionario de prisiones, así que todos los momentos que parecen demasiado increíbles probablemente sean hechos reales.

Algo tienen los surcoreanos para hacer sus melodramas románticos entretenidos, así que aunque Byeoldeulege Muleobwa (O)(CS), o 별들에게 물어봐 o When the Stars Gossip o Si las estrellas hablaran o…, parezca tener una buena cantidad de trucos que más o menos nos imaginamos por dónde irán, y algo así como el fondo de un webtoon, creo que la forma en la que mete historias dentro de historias y el sentido del humor que usa para envolver aspectos más dramáticos lo que la convierte en una serie quizá no recomendable pero, al menos sí que transitable. Que no es tan habitual últimamente.

El problema -bueno… problema– de que sea tan sencillo ver series de otros países es que cuando llega DOC (USA) te has podido ver ya la original italiana y hacer comparaciones. Y las comparaciones -además de odiosas- son lo de siempre: Americanizaciones en las que se empeñan en aplicar criterios conocidos y aprendidos y darle una pátina de luz blanca y limpieza que hace que todo parezca artificial. Así que eso es lo que nos acabamos encontrando, una de médicos genérica y artificial.

Supongo que las series suecas tienen estas cosas pero Genombrottet (O) (SU) no deja de ser una miniserie de true-crime en cuatro capítulos que en su piloto se dedica a demostrar que debería haber sido otra cosa. Porque para contarnos que tardaron 16 años en resolver el caso y que mientras la vida familiar del inspector se vino abajo y que los alrededores blablabla… pues no había falta tanta historieta. Más aún cuando la solución acabó siendo la que fue. Que en el piloto no se menciona pero, mira, normal. Si esto cuentan en el piloto cómo acabaron arreglándolo no pasa la gente. Y ya me cuesta creer que lo vayan a hacer.

¿Por qué a esta serie no le ha tocado trailer? ¿Es que Netflix está haciendo de las suyas y en realidad la han sacado de a saber dónde y no se han molestado en crearle uno? ¡Yo qué sé!
Pues aquí llegamos con North of North (CA), una sitcom medianamente actual en la que una joven inuk harta de su vida y, sobre todo, de la manera en la que se comporta el cretino de su marido, decide que tienen que cambiar las cosas. Inofensiva, pero supongo que medianamente agradable. Podría ser peor. Podría llover. O nevar. O algo.

Dick Wolf tiene un hijo. Ya, yo también estoy sorprendido. Pero Hollywood. Es caso es que Elliot Wolf es el co-creador de On Call (USA), que es algo así como si Wolf (padre) hubiera decidido mezclar COPS y The Rookie. Por suerte es como media hora. Pero imagino que las cosas dependen de cómo se miren, así que para consumir tiempo – ¿ocuparlo?- y tratar de recordar de dónde conoces a ese actor… supongo que podría valer.

Me gusta cuando puedo usar lo de ‘Como su propio nombre indica’ al hablar de series, libros y esas cosas. En el caso de Patience (UK) estamos ante la versión británica de Astrid et Raphaëlle o, como lo han llamado en España en otra de esas demostraciones de incapacidad para hacer traducciones de títulos: Bright minds. Lamentablemente es una versión tirando a chapucera, no solo porque el piloto sea doble, también porque está claro que han decidido no trabajar, ni adaptar, demasiado lo que pasó originalmente. Así que acaba siendo bastante más floja de lo que podría, o debería. Y es raro, porque los ingleses a estas alturas deberían ser capaces de hacer un policíaco más o menos prototípico. Será que lo de El Excéntrico Asesor no les acaba de funcionar igual. Una pena. Porque, al final, para soportar todo el capítulo hace falta… lo que su propio nombre indica.

Es imposible hablar de The Pitt (USA) sin hablar de Urgencias. Pero, peor aún, es imposible hablar de The Pitt y decir que es como Urgencias. ¡Ojalá! La verdad es que esta mezcla de estilos en la que entra un punto de partida similar al de Urgencias, un truco de gestión de los tiempos propio de 24 y un estilo de serie genérica de doctores. Ninguna sensación de urgencia y toda de que el sistema americano de salud está podrido, a punto de hundirse y necesario no de una reforma sino de una revolución. Es decir, un nada nuevo disfrazado para ver si nos lo tragamos. Pues bueno, pues vale, pues me alegro.

Pues nada, ya tenemos otra serie de esas que hacen los ingleses Playing Nice (UK), que funciona como drama familiar y como serie de suspense, eso del thriller doméstico que parece nuevo pero que lleva haciéndolo Lifetime ni sé las décadas. En este caso una familia se encuentra con que su hijo fue cambiado por otro en la UCI del hospital. La otra familia parece ‘particular’, su ‘hijo’ ya estaba pareciendo particular -porque se ve que esta gente cree más en la sangre que en el contexto-, y parece que la responsabilidad del hospital en el cambio queda a medio explicar. Así que eso, para echarse la siesta un fin de semana.

¿Qué posibilidades había de que Joséphine Jobert interpretara a una policía en una pequeña isla a la que la llegada de otro policía fuera de lugar obligara a ayudarle a aclimatarse mientras resuelven crímenes misteriosos? Da igual que sean solo dos, ya es lo suficientemente raro. Sobre todo porque en lugar de la Florence de Muerte en el Paraíso la Arch de Saint-Pierre (CA-FR) parece estar en un nivel de igualdad y mantener sus propios secretos. No solo eso, esta vez la isla es canadiense, de ahí la parte francesa -hay frases en su idioma de cuándo en cuando- y si bien los colores son BASTANTE más apagados y a ratos parece recordar más a las series policíacas francesas lo cierto es que la hibridación funciona tan bien como era de esperar. Al fin y al cabo los puntos de contacto entre la antes mencionada serie y, digamos, Cassandre son fáciles de mostrar. Y dentro de la explotación de la idea -que ya hemos comentado que se ha visto replicada en distintas latitudes y países- lo cierto es que la creación propia canadiense casi parece que ha tardado un poco demasiado en llegar. Total, que una serie agradable, de esa que usan para rellenar una tarde tonta o un domingo por la noche, que supongo que es para lo que sirven estas series.

Kat Dennings es una gran actriz cómica con un gusto pésimo para sus proyectos. También una a la que se le nota el paso del tiempo, porque por lo menos del piloto de 2 Broke Girls pudo tirar. Claro que en Shifting Gears (USA) el peso lo lleva Tim Allen, y ni Tom Hanks es capaz de salvar algo así. Por supuesto eso significa que es Su Casa, Sus Reglas. El punto de partida pero también la serie, que es poco menos que el sueño húmedo de un señor blanco conservador no muy inteligente. Su hija rebelde vuelve a vivir con él porque se da cuenta de que su vida es una mierda, así que necesita a su padre aunque choque con él, y en el fondo sabe que tiene razón. El tipo de historia que uno esperaría encontrar en una cuenta alternativa de Elon Musk. Iba a decir que no en la ABC, pero vistos los mínimo cuatro años que tenemos por delante, pero… Mejor pasar a otra cosa. Porque esta comedia solo sirve para deprimirme.

Me temo que el pilot de Subteran (O) (RU) está desaprovechado. Demasiado ponerte en contexto para, al final, matar a una buena cantidad de personajes, cambiar la historia en general y acabar en lo que parece algún tipo de Imperio Criminal en lugar de en un thriller o algo de suspense. Por supuesto puede que tengamos más por delante pero, sinceramente, ¿para qué me voy a poner a verla si el piloto se pasa yendo de un lado a otro entre la confusión y el cliché? La misma idea de meter a unas hermanas gemelas parece pensada para causar esto, lo que hacen luego sirve más para que quede claro que no tenían muy decidido qué hacer. Supongo que para ponerla de fondo mientras planchas o algo, sin tener que llevar mucha atención de quién vive o muere, y sin tener que preocuparte en exceso… quizá valga. Pero poco más, la verdad. Y es una pena, porque parece que podría haber sido otra cosa.

Creo que lo que más me ha llamado la atención de Wzgórze psów (O) (PO) es que use -con insistencia- un tema musical central cercano al de El club de la meda noche. Todo lo demás se podría contar desde una perspectiva general que haría parecer la serie más interesante de lo que es. El escritor volviendo al pueblo, el crimen en el pasado, las atmósfera oscura, desagradable y casi cutre… Se podría hacer algo interesante con ello. Lamentablemente todo es, además de oscuro, bastante plomizo. La acción es lenta, hay mucha cháchara innecesaria, hay demasiadas escenas centradas en lo desagradable -probablemente por un concepto propio de adolescentes de que es lo que crea algo atmosférico- y, al final, todo da bastante igual. Sobre todo como para dedicarle mucho más tiempo a algo que parece no ir a ninguna parte por mucho que demuestre que le gustaría parecerte más interesante de lo que realmente es. La verdad es que cuanto más escribo sobre ella más pienso que pudo haberla escrito algún adolescente.


Lo primero que no entiendo de Conspirators (USA) es que use lo que parecen gráficos generados por IAs. Si lo son, por usarlos, si no lo son por el mal gusto obvio de usar algo que lo parezca. Luego ya la historia, que podría haber estado bien, acaba siendo no solo lo mismo de siempre, también está hecho con las vueltas del pan y grabado en un par de escoberos. Así que… en fin. No una gran manera de comenzar el año.

De verdad que no sé cómo han acabado aquí, pero la RAI italiana y la France 2… francesa, claro, decidieron montar una miniserie de ocho capítulos adaptando The Count of Monte Cristo (O)(FR – IT). Sí, en inglés, ni en FR, ni en IT, no sé si porque así lo vendían más fácil, si por tener a Sam Claflin de Edmundo Dantes, si para que Jeremy Irons hiciera de Abad Faría (hombre, Jeremy Irons, siempre aportando calidad) o porque vieron la última adaptación cinematográfica y querían quedar lo más lejos posible de ella. Claro que el que la hayan estrenado antes Suiza o Suecia… en fin, la magia de la televisión. Lo cierto es que estas adaptaciones a tv, como la italiana del ’66, la (bastante teatral) española del ’69, la francesa del ’79 o la del ’98, tienden a parecerse más al libro. Pero no sé yo si no sería más sencillo ver las antiguas. Lo cierto es que es bien conocida y dada a inspirar en unos y otros países (hay adaptaciones en Japón, México, India, Corea del Sur o Venezuela. Por mencionar algunas) pero siempre que se saca se asegura que ‘esta vez’ será ‘más fiel’ a la novela. Que vista la última película tampoco parece tan difícil, aunque diría yo que esta serie -más automatizada que sentida, un tanto más ramplona de lo que debería- se toma también sus licencias en el orden. Pero bueno, supongo que hay un público para ello.

En algún lugar Superstore debió de ser un éxito -o algo así- y ahora estamos condenados a tener series de comercios sin mucha gracia. Lo vimos el año pasado con los canadienses, lo vemos este con Gąska (O)(PO), una serie poblada por personajes más o menos estrafalarios, clientes más o menos estrafalarios…  y todos ellos con un único chiste. En el mejor de los casos. EN FIN.

*suspiro* Estoy seguro de que los militares podrían haber comprado algo mejor que Going Dutch (USA), porque poner a Denis Leary a protagonizar una serie junto con Danny Pudi, Katherine Tate y alguno más a hacer una cosa mitad Papá Comandante, mitad Enlisted en la que parece que solo Pudi está intentando tirar del carro… Pues no. Queda viejo, queda ridículo y, sobre todo, queda muy perezoso, como si no pensaran que hiciera falta molestarse. No digo ya intentar apuntar a M*A*S*H porque miedo me daría lo que podría salir, pero por lo menos de Los Heroes de Hogan a McHale’s Navy, o… yo qué sé… ‘Allo! ‘Allo! Había formas de que no fuera… exactamente lo que es.

La tragedia de Lockerbie: A Search for Truth (UK) es el mayor atentado sufrido en UK y el asunto es que en gran medida sigue sin saberse toda la verdad. Pero eso es casi lo que nos podríamos haber esperado desde el principio. Porque el que no hubiera una reivindicación clara o que haya múltiples teorías alternativas sobre lo sucedido parece moneda común en estos casos. Pero bueno, que parece que la BBC estaba preparando una mini que luego iba a mandar a Netflix y en la Sky decidieron adelantarse con esta historia centrada en un padre buscando la verdad sobre lo que le pasó a su hija y un Colin Firth con cara de cansancio -no sabemos si por exigencias del guión o por el guión en sí- que parece más interesado en explotar el asunto como drama de catástrofes, o de post-catástrofes, que como cualquier intento de convertir un atentado terrorista real en algo más que en un espectáculo performativo con a saber qué intenciones. Al fin y al cabo esto también es true-crime.

Tener los derechos de Harlan Coben sirve para que Netflix no paré con sus cosas, esta vez ha tocado Missing You (UK), que está muy lejos del despendole de Fool Me Once del año pasado y más dentro de una mini policíaca -más o menos- de las de siempre de los británicos. Pues bueno. Pues se deja ver y para tener algo de fondo supongo que valdrá. O para ver de resaca, que lo mismo para eso aprovechan las fechas que son.

Resulta que The Naughty Adventures of Scarlett May Blossom (USA) no es solo una de las últimas series del año, también es una abominación creada por entero con IA con la capacidad e interés de un incel tratando de entender por qué sus chistes no son más populares en internet. Yo qué sé, que se gaste los billones en comprar Equis, como los demás. En lugar de en crear espantos.

JAJA ¡NO!
Que Protection (UK) sea la última serie del año podría parecer curiosidad pero en realidad al verla uno no puede dejar de pensar que la estaban escondiendo. Que la han sacado en BritBox en lugar de en ITV porque, en realidad, tampoco querían darle mucho espacio. Porque el problema es que aunque el punto de partida podría funcionar lo cierto es que no está contando mucho, o nada, que no hayamos visto -y casi sufrido- antes. Esta vez la policía de mediana edad con una vida personal desastrosa está en protección de testigos, de nuevo se encuentra ante un reto profesional en lo que parece una extraña conspiración y su vida laboral y personal se entremezclan blablablabla…. Párame si ya te la conoces, vaya. Y ese es parte del problema, no hay nada original, no hay nada interesante y, a ratos, parece que el problema está más en que los guionistas no tenían claro por dónde tirar con la historia. Que es incluso peor, porque hacer una serie que es sota, caballo y rey y no saber qué hacer con ella… en fin, esperemos que para 2025 las series sean mejores.

Parece que a las series de final de año no les tocaba trailer, tampoco puedo decir que me sorprenda.

Hay poco bueno que pueda decir de este Super Mâles (O)(FR) que, aparentemente, es adaptación de la serie española. Pero supongo que sí puedo señalar que después de tantos años adaptando sus películas alguna vez tenía que devolvérsela el karma.