¡Libros que Salen! Etter, «Space Opera», Bennett y más

¡Que entre la pila!

Fruta madura de Sarah Rose Etter, ed. Horror Vacui

Un libro que comienza con pesadillas empresariales, que sigue con el contexto y nos muestra un agujero imposible de rellenar. Una historia que podría ser costumbrista milenial, o podría ser una historia de terror, aunque en realidad ambas cosas -con los problemas, especialmente para las mujeres, y con todo lo increíble y absurdo que es la realidad- están mucho más entrelazadas de lo que querríamos reconocer.

Caja 19 de Claire-Louise Bennett, ed. Malas Tierras

Una novela que muestra las comunicaciones entre la vida y el arte, con una joven de un pueblo obrero inglés que estudia y trabaja que se dedica a escribir historias y a utilizarla como punto de partida todo lo que la rodea: las pilas de productos, los clientes, las relaciones… Una historia vital que le permite ofrecer un eco en la literatura.

Space Opera de Catherynne M. Valente, ed. Universo Alternativo


La llegada de los extraterrestres a la Tierra no es como uno esperaría. Porque las razas alienígenas quieren que les demostremos que somos sintientes… y si no nos erradicarán. ¿Cómo demostrarlo? Pues de la manera tradicional: ¡Con la música! Mientras no acabemos los últimos todo irá bien. Una historia divertida, musical y con genocidios de por medio… ¡Como el mismísimo festival de Eurovisión! Así que, si eres capaz de pasar por alto la portada, es una historia que merece la pena ser leída.

La distancia que nos separa de Maggie O’Farrell, ed. Libros del Asteroide

La tercera novela de Maggie O’Farrell, inédita aún en España, sobre la familia, la emigración, el dejar atrás nuestras raíces y las relaciones entre personas -dentro de la familia, dentro de la pareja- que pueden ser lo más importante cuando se huye.

La declaración de Stella Maberly de F. Anstey, ed. Beetruvian

Más conocido por su producción humorística y, sobre todo, su libro Vice Versa en el que un joven y su padre intercambian cuerpos, Anstey también escribió en el fantástico y sus alrededores, como esta confesión que juega a la confusión, nos presenta a una protagonista -una antigua joven adinerada caída en desgracia tras la bancarrota de su padre- que está convencida de haber visto a su amiga y empleadora morir y resucitar poseída por un demonio. Pero, ¿es eso realmente lo que ha pasado o son imaginaciones suyas? La historia y sus dudas se van desarrollando mientras el lector va decidiendo qué es lo que creerá.

FRONTIER de Guillaume Singelin, ed. Grafito

Naves espaciales, una tierra sobrexplotada y una búsqueda por el espacio más allá del territorio. Ah, y monos. Monos vestidos de astronauta. Porque vamos a seguir a un trío cuyos destinos se cruzan: una científica, una mercenaria y un minero. En una obra que mezcla las aventuras con el costumbrismo… espacial.

Albahaca y Orégano de Melissa Capriglione, ed. Astronave

A veces lo mejor que se puede buscar es algo sencillo y encantador, como esta obra sobre unas jóvenes en una escuela culinaria mágica. Con un estilo muy sencillo y una historia con su punto de drama y de romance, buscando sobre todo ese punto encantador propio de los cómics juveniles actuales.

Oso y Pía de Jarvis, ed. Blackie Books

Este pequeño libro con unas ilustraciones realmente magníficas por parte de Jarvis nos trae a un dúo de amigos en pequeñas historias con unas aventuras cortas pero entrañables. Perfectas para un momento de tranquilidad y deleite.

Orión y la Oscuridad de Emma Yarlett, ed. Edelvives

Autora de una gran cantidad de álbumes, de los que probablemente sean más conocidos los de Ñac-Ñac, Yarlett nos propone aquí la historia de un niño que tiene muchos miedos, sobre todo a la Oscuridad. Al menos hasta que la Oscuridad decide visitarla para intentar que deje de tener tantos miedos, y comiencen a vivir aventuras. La aventura de descubrir esos monstruos, esos sonidos y esa todos esos lugares sin luz. Un álbum con humor, con un dibujo estupendo y que, además, ayuda a poder hablar y comentar esos miedos. ¡Magnífico!

Nos leemos.


A partir de una película -o a continuación, según, pero se nota que algo falta delante- llega este Aníkúlápó: Rise of the Spectre (O) (NI) que nos muestras costumbres y tradiciones nigerianas. En ocasiones con más recursos que medios -no diré que habitualmente, pero- y en otros casos ni siquiera esa decisión de tirar para delante logra que funcione. Pero, al menos, tiene claro la historia que quiera contar, aunque no siempre tenga las posibilidades de mantenerse a la altura de sus intenciones.

Resulta más agradable de lo que esperaba esta -muy inglesa- The Completely Made-up Adventures of Dick Turpin (UK) que recuerda sobre todo a series como Horrible Histories o aquellos primeros YouTubes de la segunda mitad de los dosmiles. Y lo digo como elogio. Una vuelta a un momento histórico con un acercamiento más cercano a Tristram Shandy o las películas de Mel Brooks que a una auténtica aventura o drama. De hecho, me sorprende que no sea directamente una obra juvenil. Y está claro que se lo han pasado en grande. Lo que no sé es cuánto podrán alargarlo.

Cuando escuché que Great American Family quería hacer la versión ‘con dios‘ de 9-1-1 pensé que sería algún tipo de broma de la prensa USA. Cuando me he encontrado con County Rescue (USA) he pensado que sería algún tipo de broma. Porque me resulta más sencillo creer que esto es algún tipo de youtube de broma que una serie real. Aunque hecha con poco dinero. se las apañan para mentar a dios cada pocas frases y para dar esa sensación de proyecto de fin de curso del CEU. Los actores se dividen entre los de la escuela Joey Tribbiani y los de IKEA. Y todo esto es lo bueno que puedo decir de ella.

Hay buenas intenciones detrás de Dead Hot (UK), la lástima es que no siempre parezca claro lo que quiere contar. Especialmente con un piloto que pone claramente los puntos principales sobre la mesa para luego ir perdiéndose en meandros y vueltas sobre lo mismo. Algo que normalmente indicaría que o no está bien planificado el capítulo o es uno de esos casos de tener un contenido para un formato más corto que se ha reaprovechado para serie. Sea como sea, los actores defienden en la medida de lo posible sus papeles y hay una sensación general de que quieren hacer… algo. Quizá en los siguientes capítulos logren mejorarlo -aunque lo dudo- pero me temo que es poco probable que yo esté ahí para verlo.

Hay veces que sospecho que algunas series se van reproduciendo aquí y allá. En el caso de Dügüm (O) (TU), o Dilema, tenemos a una presentadora conocida por su rectitud y honradez (?) que se enfrenta a un reto cuando su hijo se ve metido en un asesinato. Así que se supone que la duda será qué hará, si seguir siendo una periodista honrada (?) o proteger a su hijo. ¿Cómo van a lograr extenderlo? A saber. Porque, bueno, esta sensación de haberlo visto ya me temo que no ayuda nada.

El Excéntrico Asesor ataca de nuevo. Esta vez se trata de Elsbeth (USA), lo que significa que los King están detrás. Y que, por algún motivo, querían hacer su propia versión de Colombo. Lo que tiene sentido porque Carrie Preston es una actriz magnífica que lleva adelante la serie cargándosela en los hombros. Aunque un año después de Poker Face -una versión de Colombo en la que Natasha Lyonne lleva adelante la serie cargándosela en los hombros- resulta curioso este interés por los murder mysteries inversos. Aunque las diferencias entre las tres series -con esta siendo la más cercana a las series tradicionales, para lo bueno y lo malo, y por una vez voy a decir que claramente necesita un poco más de duración- están claras y si bien es quizá un poco más… inconsistente que las otras -probablemente por tener que centrarse demasiado en su personaje principal y no en el malvado, además de recurrir a un truco tan viejo como un Sloan Inverso- pero al menos el piloto nos deja claro por dónde va a ir la serie, y no se empeña en vendernos una Trama B -solo lo normal-, ni nada de eso.. Supongo que es cuestión de ver ahora cómo lo gestionan. Y de esperar a ver si le cae algún premio a la protagonista. Eh, a Tony Shalhoub le funcionó.

De alguna manera en Netflix han logrado hacer una precuela de una película anterior. ¿Cómo es posible que una película vietnamita tenga una serie francesa como precuela? Mira, yo qué sé. Lo cierto es que no tiene sentido -aunque quizá un poco más que el que sea precuela de la espantosa película francesa del mismo año-. Pero lo importante es que si nos olvidamos de eso y de varios giros tan arbitrarios y ridículos de la trama que una película de Lifetime no se atrevería a hacerlos, este Furies (O) (FR) ofrece la suficiente cantidad de mamporros como para justificar lo injustificable (por si no ha quedado claro: el guión) así que, bueno… Supongo que es lo que buscas si te gusta el menú. (De nuevo: Ensalada de hostias)

En Australia deben de estar teniendo unas de esas rachas porque House of Gods (AU) parece no decidir si quiere ser otra de esas series de iglesias -una mezquita en este caso-, un culebrón tradicional o uno de inspiración turca. En realidad ninguna de ellas funciona, en parte por las tensiones entre modelos -especialmente cuando se toma en serio- y en parte porque tampoco da la sensación de que le interesa gran cosa a ninguno de los implicados.

Es curiosa esta serie sudafricana, Koek (O)(SA), que parece quedarse a un salto de ser como Claws pero… se queda ahí. Dentro de la zona más segura que une a ‘mujeres normales’ con ‘organización criminal’, y aunque haya algunas escenas y momentos en los que parece que se va a soltar el pelo me temo que en ningún momento logra dar ese salto, al camp, al musical o al que no le importe a nadie porque tienen una historia que contar. O quizá es que esa historia no es tan capaz de llevar adelante lo que tenemos ante nosotros. O, con algo de suerte, solo necesitará algo de rodaje y mejorará a partir de una hipotética segunda temporada. Que es justo lo contrario que le pasó a Claws.

Tras tanto tiempo resulta que Iwájú (O) (NI) llega a Disney + para ofrecernos una mezcla de diseños más o menos bonitos y coloristas junto con una historia bastante repugnante. La parte de la relación padre/hija es lo de siempre y no parece interesarle mucho a nadie, toda la historia sobre lo peligrosos y manipulables que son los pobres y como los ricos intentan mejorar su vida… en fin.

A favor de Kuvvetli Bir Alkış (O) (TU) – o A Round of Applause o Un fuerte aplauso – tenemos la decidida apuesta por lo no-convencional. No siempre funciona, por supuesto, sobre todo en los segmentos más discursivos o cotidianos. Pero incluso ahí se nota que tienen la intención de mostrarlo como una obra teatral en la que se quiere explotar la pareja y relaciones filiales.A ratos casi parece estar viendo una de esas obras de tele-teatro de los setenta. En otros momento te preguntas si no será alguna serie española actual. Así que, de nuevo, hay que agradecerles el intento.

Tras verme Maamla Legal Hai (O) (IN)me he quedado con la mosca de a qué serie española me recuerda. Porque hay una mezcla de coralidad, costumbrismo, marrullería y cutrez en esta serie de abogados -a la vez inverosímil y perfectamente creíble- que nos muestra cómo operan en La India y todas las trapisondadas que montan entre ellos o con la justicia. La duración de los capítulos es un tanto excesiva pero entiendo que ese es un mal de nuestro tiempo. Así que ya solo depende de las ganas de meterse en estos asuntos. Que pueden parecer surgidos de otra época pero que me temo que esas ‘realidad’ a la que apelan –ripped from the headlines, que dicen los anglos- sigue ahí, entre nosotros.

Parece que alguien se ha acordado de que tenía una propiedad sin explotar y de ahí que ahora hayamos tenido una película para televisión y también una serie. Que es de la que hablaremos, claro: Megamind Rules (USA) no parece tener muy claro su público. Hay chistes que no creo que pillen ni los padres de los niños y el ritmo y tema va variando de esas dentro de estos. Así que… bueno… ¿quizá para los superfans del personaje (de haberlos)? Porque parece hecho sin más interés que mantener vivo el derecho legal a usar al nombre, porque no parece que nadie haya tenido ningún interés real en hacerla.

La típica serie que quiere y no puede, intentando con toda la serie ser el nuevo Power pero, me temo, quedándose muy lejos en posibilidades y realizaciones. Eso es lo que nos espera en Perimeter (USA), que intenta ser a la vez un drama, una de organización criminal y un fondo de ¿denuncia social?. Quién sabe. El problema es que la ambición existe, y los actores hacen lo que pueden con distintos niveles de capacidad, pero ni el guión ni los medios sirven para llevarla adelante.

Esta Royallodeo (O) (CS), o 로얄로더 o The Impossible Heir o El heredero Ilegítimo, tira de varios clásicos populares surcoreanos pero tiene el problema de que, sin estar mal, no acaba de colocar las piezas en el tablero durante el piloto. No tiene pinta de que sea porque va a estar en evolución constante sino, más bien, porque lo hará con el segundo. Así que, bueno, una especie de telenovela que aún no sabemos por dónde va a tirar. No digo que no vaya a verme más capítulos, más bien que no tengo ninguna prisa en verlo. Así que mitad y mitad.

Si algo pueden hacer el resto de series esta semana es agradecer a Shōgun (USA) que no van a ser las más aburridas. Con un estilo que hace que Silencio parezca un thriller, entiendo que la reconstrucción histórica -o algo así- y la mugre -que lo mismo es digital- es a lo que apuestan. A mí no me puede interesar menos. Supongo que porque no soy el público, pero si esperan que me crea que esta es una gran serie van a tener que usar mucha persuasión.

Es irónico que pocas cosas estén más ‘muertos que caminan’ que la franquicia que da pie a esta The Walking Dead: The Ones Who Live (USA), pero aquí estamos, sin que se acabe de morir. Esta vez la extremadamente aburrida agrupación de series opta por algo así como un drama romántico en el que los zombies no dejan a dos amantes reunirse. De verdad que no soy capaz de entender por qué siguen intentándolo o qué esperan sacar de esto, pero a ver si se mueren todos de una vez. Por favor.

 


¡Libros que Salen! Mukasonga, Higashino, Covington y más

¡Que entre la pila!

Nuestra señora del Nilo de Scholastique Mukasonga, ed. Minúscula

Mucho hemos tardado en tener en España -que no en español, porque en Argentina alguna cosa había salido- a Scholastique Mukasonga, no solo uno de los nombres propios que estuvieron sonando para el Premio Nobel, también -sobre todo- una magnífica autora ruandesa. Como ruandesa tutsi lleva años en Francia, publicando libros como este (que ganó el premio Renaudot allá), y en el que refleja a través de una joven en un colegio privado a principios de los años setenta las tensiones del país. Con un porcentaje limitado de tutsis por parte del gobierno hutu y en un entorno elegido por las familias con dinero, retos como la amistad o la aceptación se ponen realmente cuesta arriba en un clima de juegos de poder y de violencia contenida que presagia el futuro del país.

Los milagros de Namiya de Keigo Higashino, ed. Quaterni

No esperaba yo este Higashino por sorpresa, pero mira. En lugar de una de las obras de Galileo tenemos una mezcla de misterio y fantástico, pero con ‘buen fondo’. Un trío de delincuentes, una tienda, viajes en el tiempo y, sobre todo, un señor que da consejos. No es en absoluto una obra que podamos llamar policíaca -yo no lo llamaría así, vamos- aunque haya criminales y haya un mínimo de suspense, más bien una forma entrañable de jugar con esos conceptos mientras se va desarrollando una tesis. No esperaba esto de Higashino, pero eso demuestra que aún puede sorprender(me).

Riviera Redneck de Dennis Covington, ed. Dirty Works

Cierto es que el nivel de Salvación en Sand Mountain es difícil que se repita, pero eso no significa que Covington no tenga más cosas -reales, vividas, prácticamente ni transformadas- que contar. Así en esta historia que empieza con una herencia y un timo (o viceversa, según) le vemos luchando no solo contra lo que significa lo uno y el deseo de arreglar lo otro, también con la realización de que en Florida hay muchas cosas -comenzando por la interpretación de la ley- que se se malea para mal. Pero, en fin, al menos hay armadillos, supongo.

La casa del Dr. Edwards de Francis Beeding, ed. WHO


Quizá no tanta gente conozca a Francis Beeding, sobre todo porque no deja de ser el pseudónimo que usaban para su producción conjunta John Palmer y Hilary A. Saunders. Sin embargo es más que probable que les suene Sospecha, la película de Alfred Hitchcock, un thriller psicológico. Como de costumbre la forma de adaptar Hitchcock hace que tenga poco que ver con este libre, que va sobre un asilo al que llegan dos psiquiatras. Una es una psiquiatra recién graduada que va a trabajar con un viejo amigo de su padre -el Dr. Edwardes-, el otro es un nuevo psiquiatra. Uno al que que rápidamente le toma aprecio. Pero en ese ambiente aislado, en el que quizá no todo sea lo que parezca o la gente no sea quien dice, los aspectos góticos sean más importantes que los psicológicos.

Sangre y espina de Margaret Owen, ed. Puck


Tras Muerte y Fortuna nos reencontramos con Vanja Schmidt, que está buscando trabajo honrado… pero ha acabado inventando a una diosa. Por supuesto las cosas nunca son tan sencillas, su prefecto es precisamente la persona que debe investigar si la diosa existe de verdad… y quien ha sido elegido para ser su sacrificio. Los problemas se van apilando, entre seres divinos, monstruos y lo más complicado de todo: Su pasado. Y todo para conseguir un futuro, que aún está por ver si podrá ser al lado del prefecto.

El sueño de la sultana / Padmaragde Begum Rokeya, ed. Kaótica

Begum Rokeya Sakhawat Hossain fue una escritora bengalí de finales del S XIX además de pionera del fantástico en el que escribiría obras como estas dos. El sueño de la sultana está situado en un mundo gobernado por mujeres con un punto de humor satírico, Padmarag funciona como complemento, hablando de la opresión machista y de la necesidad de buscar esa sociedad en la que las mujeres, independientes de razas, clases o religiones, se unieran para luchar contra la sociedad patriarcal. En ambas muestra su convicción de que es la educación lo que más ayuda a avanzar, especialmente a las mujeres. De ahí que creara diversas asociaciones y promoviera todo tipo de escuelas y acciones. En España había salido -que yo recuerde- solo el primero en aquella bella edición de novela corta más cuaderno de Palabrero, así que bienvenida sea esta recuperación, y más con la ampliación.

El horror de Dunwich de H.P. Lovecraft con ilustraciones de François Baranger, ed. Minotauro


Pues siguen los álbumes ilustrados de historias de Lovecraft, esta vez le toca a Dunwich y a los paisajes llenos de nieblas creados por Baranger.

En la noche de los tiempos de Gou Tanabe en adaptación de H.P. Lovecraft, ed. Planeta Cómic

Pues aquí seguimos con las adaptaciones de Tanabe de las obras de Lovecraft. Esta vez con un hombre que recupera la consciencia tras cinco años para descubrir que su cuerpo ha estado ocupado mientras tanto por una consciencia ajena… que ha dejado en él recuerdos y sensaciones antiguas. Muy antiguas.

La cólera de los dioses (1, Los pequeños misterios de Egipto) de Pierre Gemme y Mary Gribouille, ed. Bruño

Una colección de aventuras y misterios con una niña con poderes y un gato, y -sobre todo- la decisión de divulgar sobre el Egipto clástico aprovechando todo lo demás.

El viaje de Tiago de Jutta Bauer, ed. Bindi Books

Tiago es muy rápido, por eso el Rey le ha dado un mensaje muy importante para llevarle al rey del país vecino. Tenía que cruzar las colinas, seguir el río y llegar más allá. Pero pronto Tiago empieza a encontrar problemas, y gente que le pide su ayuda. ¿Cómo podría no echar una mano? Y mientras, el Rey, espera. Espera, además, en una barra inferior, en colores grisees. De esa manera este álbum ilustrado nos va contando distintas historias

Nos leemos.


Es curioso cómo los surcoreanos logran hacer a la vez el mismo programa y algo completamente diferente. El último ejemplo de esto llega con Apateu 404 (O) (CS)  o 아파트404 o Apartamento 404 o… ya imagináis. En este caso, decía, hacen ese programa que tienen ellos como Running Man o Busted, pero contando la historia de Corea del Sur -la historia reciente al menos- a partir de sus edificios. Bueno, no exactamente. Con la excusa de un apartamento en el que irán preparando acciones, pruebas y juegos, se va contando un momento de la historia. Con grabaciones y documentos. Porque recrear la época es parte de esa gracia. Entre la recuperación del hecho peculiar y de la rememoración histórica, con unos juegos más o menos integrados, con su tradicional humor -que hace mucho por lograr que el resto funcione, por cierto- y con un formato que en realidad uno se sorprende que no se exporte más a otros países. Porque en todo momento se juega a que aquello sea lo real, pero también a que todos saben que es una grabación. Quizá por eso logran que estos programas sean siempre interesantes, por poco que llamara en principio la premisa. Al menos para mí.

Creo que podemos empezar a montar un ‘adaptódromo’ o algo así. Un sitio en el que poner en orden las adaptaciones de anime/ manga que va haciendo Netflix. Así yo podría decir que Avatar: The Last Airbender (USA) está por debajo de One Piece pero por encima de Cowboy Bebop y vosotros podríais discutirme que Avatar es estadounidense. En realidad tampoco dejaría claras las cosas, porque la distancia no es central. El problema principal viene, supongo, de que no tienen muy claro su público. Hay una introducción al inicio que se repite de nuevo por un personaje dentro de la historia, hay decisiones que parecen venir de querer ‘subir la edad’ de los personajes que no cuadra con lo que se supone que sabemos de ellos, así que no sabemos si esto está pensado para mayor o menor edad, lo que junto a algunas decisiones no sé si de producción o de presupuesto hace que en ocasiones parezca una serie de Nickelodeon / Disney Channel y en otras una de esas series del momento en el que Xena y Hércules reinaban en la sindicación. Sin entrar en cosas que los que recuerdan la serie original puedan pensar, claro. Pero el resultado no deja de ser algo que puedes tener de fondo mientras haces otras cosas, antes que algo en lo que fijarte.

Hay buenas ideas en Boarders (UK) y, sobre todo, buenos actores jóvenes -los ingleses, ya sabéis- el asunto es que parece que no acaban de tener claro qué es lo que quieren hacer. ¿Una sátira de las escuelas privadas inglesas, un choque entre los ‘chicos de barrio’ y los pijos, una historia juvenil en la que el punto de partida es ese? Ah, sí, el punto de partida: Los jóvenes de una escuela tipo Eton se hacen virales por hacer un vídeo en el que maltratan a un mendigo, como medida de Relaciones Públicas deciden llevarse a cinco estudiantes negros. Los estudiantes becados de ese programa -y lo que decide hacer cada uno de ellos- será el centro de la serie en la que hay muchas posibilidades pero no demasiada claridad con lo que pretenden. Aunque, al menos, está claro que hay un punto de partida interesante. Supongo que por eso está en BBC Three.

Es complicado hablar de Breathtaking (UK) porque por muy bueno que sea Jed Mercurio -que lo es- esta idea de hacer un drama médico sobre lo más duro de la pandemia del COVID es… ¿Demasiado pronto? ¿Demasiadas opiniones todavía? ¿Demasiado…? No sabría decirlo. Sin duda está bien hecha y bien actuada, pero entre las cosas que el espectador ya sabía por dónde iban a tirar, las cosas que en fin y el hecho mismo de que no me apetece -y sí, sé que esto es de un atroz subjetivismo, fuera de mi habitual subjetivismo que solo es deplorable. pues, mira, quizá en otro momento. Pero no ahora. De verdad que no.

A ver si puedo explicar esto: En teoría Catch Me a Killer (O)(SA) es una serie inglesa que transcurre en Sudáfrica. En la realidad es una serie sudafricana para la que han puesto dinero algunos ingleses. Una serie sobre psicóloga criminal que se mete en la mente de sus perseguidos para atraparlos -figuradamente, claro- basada en los hechos reales de una especialista. El resultado es un poco lo de siempre, qué le vamos a hacer. La verdad es que pensaba que ese ‘pensar como un criminal’ estaba más que superado, pero uno nunca deja de sorprenderse.

Si no me hubieran jugado ya este trile supongo que Constellation (USA) me apetecería un poco más, pero la historia de una mujer que tiene un problema en el espacio y al volver nota que todo ha cambiado suena a demasiadas cosas vistas antes. Y si bien la propia Gravity o, sobre todo, Coherence, parecen referencias inevitables lo cierto es que es Lost la que no vamos a poder dejar de mencionar porque mucho me temo que aquí no hay mucha más idea de la explicación -o de cómo darla- que en aquella. Supongo que tendrá su público. Me temo que no seré yo.

Curiosa serie indonesia sobre un tipo que ese encuentra al mando de un club de comedia, Komedi Kacau (ID), para intentar mantenerlo a flote después de que le hayan echado de su propia empresa. El humor es un tanto peculiar, la trama parece más o menos predecible, pero supongo que el cierto encanto que tiene es precisamente por esto. Lástima que no ayude más a la serie.

Por su parte Poacher (O) (IN) trae una especie de thriller o así sobre el tráfico de Marfil. La verdad es que supongo que es un problema real y serio, pero la forma de tratarlo, incluyendo una iluminación de esa que hace parecer que nadie enciende las luces nunca en ninguna habitación, parece un poco más deliberadamente falta de gracia de lo que debería. Sí, el policíaco puede ser tener un tomo en el lado completamente opuesto al cómico, pero puede hacerlo a la vez que se le da acción, aventura o algo a la historia.

Pues parece que Prime ha hecho una de esas series animadas de [adult siwm] con The Second Best Hospital in the Galaxy (USA), que a ratos parece tener alguna idea más de Rick & Morty o algún momento de sátira hospitalaria de Grey, pero que -sobre todo- bebe de aquellas series de entonces, tanto en el diseño como en un humor que, por suerte, no se centra solo en ‘somos perdedores’ sino que muestra a dos profesionales razonablemente capaces pero tendentes a saltarse las normas y causar desastres. Esto es lo que eleva la serie -prácticamente desde el principio nos las presentan salvando vidas y demostrando que valen pese al caos que crean, que ma parece un cambio más que agradable tras tanto ‘soy un inútil deprimente’ como parecíamos habernos resignado a tener- y si bien quizá necesita un poco de rodaje al menos es una gran mejora sobre lo que suele ser habitual en estas cosas.

Es curiosa esta Triple Oh! (AU),a ratos parece algún tipo de obra romántica sáfica, a ratos una serie de paramédicos en capítulos cortos -MUY cortos-, y en ocasiones casi parece que estaba pensado para un TikTok más permisivo o algo así. No es tanto que sea experimental -que no lo parece- como que da la sensación de una prueba para una serie más grande. Sea como sea creo que habrá un público concreto al que le gustará, aunque yo esté solo entre los que se sorprende -aunque sea para bien- de que series así tengan sus posibilidades de emisión.

Sé que esto se supone que es una forma para que Michael Sheen expanda sus capacidades, pero lo cierto es que The Way (UK) lleva ni sé el tiempo dando vueltas, ha contado con la colaboración de Adam Curtis o de James Graham y cuenta una historia de rebelión en Gales, en la ciudad en la que Sheen nació, si mal no recuerdo. Las ganas de ser algo diferente, original y revolucionario se notan a casi cada paso que dan los personajes. Igual que ese fondo de que quieren contar algo que pasó como si fuera una distopía. La pena es que tanto lo que hay de fondo como la capacidad de que ‘meter fuerza‘ o ‘sorprender‘ es… bueno. Lo que es. Supongo que es el tipo de serie que acabará en Filmin con gente muy contenta de haberla conocido, lo cierto es que de este batiburrillo con más pretensiones que logros supongo que habrá más reacciones distintas que una opinión mayoritaria.


¡Libros que Salen! Cavendish, «Los papeles de Anna», Herzog y más

¡Que entre la pila!

Cartas sociables de Margaret Cavendish, ed. Cátedra

Una de las grandes autoras, pionera en tantas cosas, que aquí nos presenta una serie de cartas con una inexistente amiga en las que desde su posición -en todos los sentidos, incluido el geográfico- busca repasar temas y asunto no solo para intentar reconciliar al país tras la guerra civil de mediados del S XVII, también para mostrar el interés político, científico, social y literario del momento. Un interés regenerativo que, sobre todo, sirve para presentar un pensamiento, un momento y una forma nueva de transmitirlo.

Los papeles de Anna de Ellen Gilchrist, ed. Hermida


Aquí tenemos a Ellen Gilchrist con una particular novela sobre intentar que mezcla el entonces y el ahora, con una escritora en su centro que nos habla de los años ochenta pero también de las formas que adoptan las familias, igual que la experiencia vicaria, o las mujeres que son y pasan a ser dueñas de su destino. Y es que tanto las relaciones humanas en todas sus variedades como las posibilidades de una delicadeza sin sentimentalismos recorren esta obra de la autora de Victoria sobre Japón.

Cada uno por su lado y Dios contra todos. Memorias de Werner Herzog, ed. Blackie Books

Este libro de memorias de Werner Herzog permite al conocido director hacer un repaso no solo por su vida, también por el contexto y circunstancias de su tiempo que le llevaron a tomar decisiones. Desde su infancia entre la ruina y desolación de una Alemania derrotada en la Segunda Guerra Mundial a su adolescencia trabajando en el turno de noche de una fábrica, viajando a pie e interesándose por temas y personas que acabarían dando forma a lo que luego reflejaría en películas y documentales. Contando, esta vez, no tanto la historia de sus películas -que también- como la de la persona que las hizo.

Kalpa imperial de Angélica Gorodischer, ed. Minotauro

Ante todo mucha Kalpa. Uno de esos títulos fundamentales del fantástico en castellano, uno que ha estado en versiones un tanto… bueno, ha estado menos presente de lo que debería en los últimos años. Siendo diplomáticos. Que es lo que nos caracteriza. ¡Pero ahora está aquí de nuevo! La cíclica de los imperios, la humanidad de los dramas y una poderosa voz narradora.

Finlay Donovan los deja KO de Elle Cosimano, ed. Contraluz Editorial

La continuación de la serie de Finlay Donovan quizá resulte un tanto serpentina e innecesariamente compleja, casi como si no se hubiera pensado que tendría tanto éxito la primera. Pero eso no lo hace un mal libro, solo una continuación en la que ya conocemos muchas de las sorpresas y que tiene que trabajar -y lo hace- para buscarse las vueltas y mantener ese humor de la primera parte. Sea como sea, es una alegría seguir teniéndolo en español y esperemos que el resto -hay ya publicado una tercera y un relato suelto en inglés, y la cuarta debería de salir para marzo. Así que espero que sigamos viéndolos aparecer en español.

Heartstopper 5. Creciendo contigo de Alice Oseman, ed. Cross Books

Pues ya estamos en el penúltimo tomo de esta historia. En el que se abordarán temas como la necesidad de tomar decisiones buenas para uno mismo aunque puedan ser complicadas para continuar con la pareja, y sobre la parte sexual de una relación. Entre otras -bastantes- cosas, claro. Así que supongo que toca reencontrarse de nuevo con Nick y Charlie.

La canción del superviviente de Paul Tremblay, ed. Nocturna

Nueva oportunidad para Tremblay, esta vez con un virus por medio -la rabia, digámoslo ya- que nos ofrece una historia peculiar con su centro en solo una hora. Porque esta versión particular de La Rabia se incuba en esa hora, luego llega la pérdida de juicio y los mordiscos que la difunden. A partir de ahí nos encontramos con una doctora cuya amiga embarazada ha sido infectada, así que cuentan con menos de esa hora para intentar probar en ella una cura.

Royalties de Ultratumba de Eamonn Forde, ed. Liburuak

Es posible -probable, incluso- que la vida eterna no exista. Pero eso no significa que las empresas musicales estadounidenses no vayan a intentar que el copyright no sea inmortal. De ahí las estrategias, los movimientos y las maneras de lograr mantener a los cantantes perpetuamente en sus contratos, más allá de cualquier equivalencia faustiana. Y de todo esto, incluyendo las particularidades del sistema legal y legislativo estadounidense, es de lo que se habla aquí.

El Gran Tour de Agatha Christie, edición de Mathew Prichard, ed. Confluencias

Tras una década llega esta reedición que recoge cartas, postales, recortes y fotografías de aquél viaje que hizo Agatha Christie con su primer marido (el malo) acompañándole por todo el globo -al menos en sus países anglosajones-, de Canadá a Sudáfrica pasando por Nueva Zelanda o Honolulú. Un viaje que le permitió abrir sus horizontes, conocer a mucha gente y muchas situaciones distintas que le ayudarían en sus futuras obras. Todo ello seleccionado, revisado y editado por su sobrino y presidente de la Agatha Christie Society.

(h)amor 9 amigas de VV.AA., ed. Continta me tienes


Muchas y muy diferentes perspectivas sobre la amistad y su complicaciones, puntos fuertes y débiles, apoyos y soluciones. En un nuevo número de esta colección que muestra tantas formas de amor.

Cocina casera coreana de Jina Jung, ed. Cinco Tintas

El auge del interés en la cocina coreana continúa con este recetario que busca centrarse en la cocina familiar, cotidiana y habitual. Añadiendo un conocimiento de técnicas y consejos para replicarla, para ir del arroz frito con kimchi al bibimbap o el bulgolgi y, por el camino, fermentar o cocer sopas o, incluso, montar una barbacoa coreana.

Maravillas y Delicias de Japón de Kailene Falls, ed. Tomodomo


Hay libros que son más de lo que se puede definir desde un solo punto. Este que nos ocupa, por ejemplo, tiene tres facetas distintas y, sin embargo, complementarias. Por un lado es un libro de ilustraciones relleno de acuarelas reflejando platos japoneses, pero también es un ensayo que nos propone un acercamiento tanto a las tradiciones, la relación con la comida o las maneras de prepararlas y, además, una guía de platos y restaurantes que nos explica qué y dónde podemos encontrarnos si decidiéramos hacer un viaje culinario por Japón.

Cuando el viento sopla de Raymond Briggs, ed. Blackie Books

Tras recuperar otras obras de Briggs como Ethel y Ernest o las navideñas El Muñeco de Nieve y Papa Noel parece que finalmente le toca turno a la más conocida de sus obras, esa que conmocionó a toda una generación mostrándoles lo que el autor pensaba que sería la vida tras un ataque nuclear desde los ojos de un matrimonio inglés jubilado. Una mezcla de tierno costumbrismo al que la gravedad de la situación otorgaba una pesada carga extra. No es la más alegre de las obras, pero siempre logra parecer pertinente.

Las hermanas invierno de Jolan C. Bertrand y Tristan Gion, ed. Errata Naturae

Un libro ilustrado que es más de lo que parece, porque la las aventuras de estas dos hermanas que son también inviernos, la Hermana Grande con su frío extremo y sus ventiscas, y la Hermana Pequeña con su frío leve y casi dulce, es también un acercamiento a las mitologías nórdicas o el folclore escandinavo. Y es que la Hermana Pequeña ha desaparecido, así que ya solo queda la Hermana Grande, desconsolada, llevando los inviernos a un extremo nunca conocido. Por eso Ragnar decide buscar a la Hermana Pequeña. Y por eso el joven Alfred decide seguir a su tío, sin que este lo sepa. Pero cuando su tío desaparece solo quedará una misteriosa mujer-zorro junto a la que vivir su gran aventura.

Un gusano sabroso y regordete de Katarína Macurová, ed. Combel 

Una historia de humor con amistad al fondo, un trío de amigos que lo hace todo junto, uno que decide buscarse otro plan y encuentra un gusano. Uno que parece que se resiste a salir.

Diez en la cama de Katrina Charman y Guilherme Karsten, ed. Combel

Un cuento que sirve tanto para contar, como para ir a la cama e, incluso, para ver a los animales. Acompañados de unos dibujos divertidos y, por supuesto, de algo de humor. Aunque sea antes de dormir.

Nos leemos.


Viendo Churchy (USA) me queda claro que las cosas de Iglesias es ya un género propio en USA, se nota que pasan mucho tiempo y ofrecen un grupo de espectadores. En este caso presupongo que más allá de elementos de drama están intentando ir por la comedia. Aquí estamos con una obra más cercana a Good News o Church Folks pero con las calidades de producción y desarrollo de Tyler Perry. Poco presupuesto, un grupo de personajes esquemáticos y un humor que… bueno… supongo que tiene gracia si has estado ahí. Porque si no… en fin.

Es curioso lo fuerte que esta serie tailandesa intenta parecer coreana y, sin embargo, que se note que es tailandesa. Me refiero a Game Chon Khon Sot (O) (TA) o เกมชนคนโสด o Ready, Set, Love, que usa un batiburrillo de premisas para -sin embargos- ofrecer una idea relativamente sencilla de comprender. La idea es algo así como Los Juegos del Hambre pero esta vez para casarse. La excusa es que es un mundo alternativo en el que una pandemia redujo en los años setenta la cantidad de hombres que nacían. Así que ahora están en una ‘granja’ de la que cada cuatro años salen unos pocos para buscar esposa… en un reallity. (Como están en la séptima temporada parece claro que antes tendrían alguna otra manera, pero bueno, entiendo que alguien al menos se ha pensado que antes de los ’00s no era TAN habitual ese tipo de programas. Sino, más bien, date shows como… Contacto con Tacto) A partir de esa premisa vamos al siguiente paso: Una mujer a la que no le interesa el asunto pero que acaba entre las participantes -por supuesto-, los cinco candidatos de este año -que son, además, una especie de idols que usan para vender cereales, cremas, leche o lo que sea- y el equipo técnico / artístico del programa en cuestión. Que, sinceramente, no sé qué retos tiene, un poco como en Los Juegos del Hambre. ¿Qué más dará lo bueno que sea el circo si no hay otro circo? Pero bueno, finjamos que realmente a alguien le interesan los ratings. Lo cierto es que es posible que lo mencionen, porque en el piloto se mencionan -a veces incluso desarrollan- incluso ideas que parecen más o menos lógicas con esta premisa como el que vendan que la única relación posible y buena es la de matrimonio entre un hombre y una mujer. El resultado de todo esto es la típica serie agradable, supongo que con algún giro dramático en el futuro porque, en fin. Pero al menos este largo piloto ha servido para algo.

Bueno, pues parece que las series de influencers van a quedarse. Así que aquí tenemos Hé bǎi mǎn ròu dìyù dú rì (O) (TW) o 何百滿肉 地獄毒日 o The Accidental Influencer, que es una parte de Mujer Desastre -un género que parece igual de en expansión- con otra de ‘romance’ o algo. ¿Comedia sobre el mundo de las citas? Ah, y además se reivindica como ‘basada en hechos reales’. Francamente, poco nos pasa. Pero bueno, que eso, el sentido del humor peculiar propio de las producciones asiáticas, y las reflexiones que os podéis imaginar. Pues bueno.

¿The New Look (USA)? More like The MEH Look. Perdón. Pero lo cierto es que esta serie nueva sobre el ascenso de Dior parece más un otro ejemplo de cómo Apple TV+ ha decidido que ya no quiere ser HBO, que quiere ser Netflix. Allá cada uno con sus decisiones, pero darle un aspecto lejos no ya de un cuidado estético sino de una intencionalidad que hemos podido ver en FX, incluso en FX en HULU. Es como volver a esas películas para televisión sobre ‘hechos notables’. Pero en peor, porque el tiempo ha pasado para todos y lo que en los noventas podíamos comprender contextualmente ahora… en fin. Le falta atrevimiento para ser un Grandes Relatos. Esto es otra cosa. Es tomar DECISIONES. Poner esos acentos… ¡En lo que se supone que es una serie sobre modistos! Pero ni modistos, ni modistas, ni modistes, aquí tenemos una creación mediocre en la que parece que lo más importante es enfrentar la figura de Dior y de Coco Chanel, usando a los Nazis de fondo y tratando de defender… sinceramente no tengo muy claro que. ¿Defender a Dior de que él también hizo tratos con los Nazis aunque menos o de otra manera que Chanel? ¿Que es que todo el mundo tenía buenos motivos para hacer tratos con los nazis? ¿No mencionar que el sastre de los nazis fue -como es normal, porque llevaba en el partido desde el 31- Hugo Boss? En fin, el resultado es tan genérico como esas novelas con una mujer de espaldas mirando hacia un infinito que aquí sería una ciudad francesa en la SGM. Que tarde menos de un cuarto de hora en mostrarnos un intento de violación creo que también habla mucho de lo que vienen a traernos. Así que el resumen es que es una obra mediocre, con un piloto que dura demasiado y cuya mayor virtud es hacer que vayas a otros lados. Aunque sea a la serie de Balenciaga que, total, solo vestía franquistas.

Bueno, pues [adult swim] ha estrenado el espantajo este de Ninja Kamui (O) (JP) que auna la falta de recorrido en la trama en su piloto con la deficiente animación que se va convirtiendo en la norma -aunque lo cierto es que hay días en las que creo que ‘animación deficiente’ define casi cada década a poco que las empresas (no siempre las creadoras) quieran ahorrar dinero-, y con un inicio de trama o algo. Parece mentira que a estas alturas los capítulos piloto se puedan hacer tan mal que te pases más rato tentado a darle al doble de velocidad o directamente a avanzar a ver si pasa algo, para que luego al final resulte que lo han usado como un prólogo que prácticamente no te ha contado nada. Y que, como tal, poco motivo ofrece para seguir viéndolo.

Entre tanto estreno especial, muestra y ‘ahora sí que sí que es el estreno’ ha sido difícil decidir cuándo tocaba hablar de Rock Paper Scissors (USA) y si estábamos viendo una previa o lo que había es lo que era. Lo cierto es que no hay mucho que contar. Alguien debió de pensar que era buena idea hacer la clásica serie infantil con tres protagonistas en las que uno de ellos es simplón y fortachón (piedra), uno de ellos es el listo y cauto (papel) y uno de ellos es el lanzado y guay (tijera). A partir de ahí meterles en aventurillas más o menos absurdas con, por una  vez, una animación decente y un poco -pero poco, que esto no es Gumball– de juego con opciones más allá del 2D clásico. El resultado es, claro, un más de lo mismo que supongo que hará gracias a su público objetivo. A mí me suena un tanto ya visto pero, bueno, en estas cosas y para ese público quizá sea una virtud, quién sabe.

Debe de ser la Semana Ninja en El Corte Inglés o algo así, porque Netflix nos trae Shinobi no Ie: House of Ninjas (O) (JP) o 忍びの家 o lo que os dé la gana. Que tiene un punto de partida que parece interesante -una familia de ninjas retirados- y un desarrollo que no – está claro que van a volver a la acción por unos u otros motivos, porque te dejan claro que lo del retiro es algo que llevan regular- en el que las diferentes vidas de los miembros de la familia quedan demasiado distintas, externar, creando muchas historias y personajes que no han sido presentadas debidamente y que (me) interesan en muy distintos niveles. Es comprensible que con tanto follón dure 55 minutos, lo que no tiene perdón es el batiburrillo que desarrolla habiendo recibido tanto tiempo. En fin, lo mismo dentro de un par de episodios está todo más organizado e interesante, pero no me han quedado demasiadas ganas de averiguarlo.

Una cosa que no entiendo de esto de las series es cuando deciden hacer una película pero por episodios. Todo eso de ‘no es una serie, es como una película de seis horas’. ¿Pero quién querría ver seis horas de… bueno, no, tres horas de Too God to Be True (UK) ? Si como base para una película de Lifetime claramente necesitaría subir el locurón y bajar la duración para cualquier otra cosa está claro que no vale. Porque, a ver, una madre soltera que trabaja de limpiadora en distintos puestos que de improviso recibe una oportunidad por parte de un señor rico que le ofrece un gran trabajo, regalos caros y empieza a ponerle ojitos. Lo único destacable es que parece fijarse más en su hijo que en ella y, sinceramente, por muy ‘oscuros motivos’ estoy seguro de que en el canal no se van a atrever a ‘ir allí’. probablemente se limiten a una historia en la que el millonario quiere convertir al niño en alguien ‘como él’ o alguna estupidez similar que termine con un plano del niño haciéndole zoom al ojo para que quede en duda qué es lo que va a ser de él. Vamos, el clásico The Final Chapter. En fin, yo qué sé cómo hacen estas cosas. Supongo que podría valer para algo si… no sé… tienes mucho que planchar o algo.

Puf, Tracker (USA), puf. Supongo que la CBS tiene sus gustos propios, pero lo cierto es que si algo me recuerda esto es The Finder, aquel intento del creador de Bones de sacarse una serie nueva –spin off, spun off, según a quién preguntéis- que fracasó en menos de 13 capítulos. Pues esta es peor. Porque si el uno tenía una especial habilidad para encontrar cosas este la tiene para encontrar personas. Pero te venden desde el minuto uno una suerte de historia de fondo ridícula que hace que el protagonista no pueda descansar ni un momento, sin que realmente tenga mucho sentido con lo que se nos cuenta. También porque los primeros minutos son especialmente lentos y sin más objeto que hacernos entrar a la historia desde un punto de vista externo que ni nos importa ni nos interesa. No nos cuenta cómo ha llegado ahí, ni tiene más valor que ser el punto de vista de alguien rescatado. Que se centre a continuación en el dinero supongo que intenta explicar esta diferencia, peor lo cierto es que parece sobre todo mal escrito. Y esa mala escritura va a seguir durante todo un capítulo que nos muestra cosas que no solo no aportan sino que, en general, hacen que nos importa menos el protagonista, sus ayudantes o sus tareas por mucho que intenten gritarnos que es un grupo que refleja una diversidad. En fin, un espanto al que no sé yo si la Superbowl va a ayudar demasiado.

Terminamos la semana con una serie que tiene más ganas de ser de lo que ofrece, The Vince Staples Show (USA), que parece una de esas series que Comedy Central hacía hace unos años para intentar darle un giro a la comedia absurda. El problema es que no tiene mucho más que ofrecer en lo que parece un intento de explotar Atlanta con un rapero como protagonista. Un rapero real, quiero decir, pero en lo que parece intentar mantener ese tono y ese absurdo. El problema es que, por mucho que esto sea un giro en un formato creado originalmente para YouTube, no es lo mismo tener a un rapero reconvertido en actor y cómico que a un cómico y actor reconvertido en rapero. Y se nota. Vamos que si se nota.