Anda que vaya semana. Empezamos ya con jaleo porque BET+ por fin ha estrenado The Black Hamptons (USA), que tenía que haber salido en julio, luego en agosto… pero bueno, lo importante es que está ya. Con Carl Weber detrás, es una versión de la clásica telenovela ochentera de ricos que tantos ratos hicieron pasar. Por supuesto, en afroamericano, pero tenemos a los ricos y poderosos pero antiguos y los nuevos ricos y las fricciones entre ellos, más o menos legales, y… bueno, el pack completo. Es inofensiva y, si acaso, le falta algo de laca. Pero sabiendo a lo que vas tiene un pase. Aunque no ha logrado interesarme tanto como para seguir después del piloto, qué le vamos a hacer.

Una cosa diré a favor de Cars on the Road (USA): No es tan mala como I am Groot. Es decir, tampoco es buena, pero está lejos de ser la peor entrada de la franquicia de Cars porque… bueno… De hecho, tampoco es Planes. En fin, cuando todos los puntos a tu favor son compararte con otras cosas sabes que quizá A tu favor sea un poco excesivo de decir.

Parece que en Netflix se han pasado al cine de sobremesa, porque Eojjeodaga Jeonwonilgi (USA), también conocida como Once Upon a Small Town trata sobre un veterinario que tiene que volver de la gran ciudad al pequeño pueblecito en el que creció, para ejercer en la consulta de su abuelo, y allí se reencuentra -aunque él no la reconoce- con una chica que ahora es policía pero que en el pasado… Bueno, os podéis hacer a la idea de todo. Y si bien es cierto que en realidad Netflix pone su logo pero esto es claramente una co-distribución, no lo es menos que este k-drama es exactamente lo que os he contado. Si os apetece más vída de pueblo, pequeños malentendidos, gente que quiere ser buena aunque a veces parezca un poco extraña y etc… Pues ya sabéis. Que no todo va a ser Un verano en la Provenza.

No sé en qué momento se le ocurrió a Netflix pagar a canadieneses para hacer The Imperfects (CA) pero, bueno… supongo que es suficientemente simpática como relleno, un poco como una de esas series de Showcase, incluso en la falta de medios. Con sus monstruos de CGipiedra y sus tramitas. Que el hispano sea un chupacabras en lugar de un hombre lobo o algún otro tipo de werecosa es… bueno… una decisión. En fin, nadie se la toma muy en serio y supongo que esa ligereza ayuda a que quede tan simpática como intrascendente. Muchas veces replicando en su interior las preguntas que los espectadores podemos estar haciendo. Esta especia de X-Men o, mejor, X-Monstruos no deja de ser relleno agradable, forraje de adolescentes sobrenaturales, para algún rato tonto.

Si algo tengo que decir de Jag-eun Assideul (O) (SC) es que me ha dejado buscando las Little Women de su título inglés. Porque las Decisiones Fueron Tomadas para adaptar Mujercitas. Empezando porque hay solo tres hermanas. Al menos en el piloto. Y siguiendo porque las historias, las formas de tratar a los personajes, las tramas. A veves aparece algún guiño, o puedes encontrar un correlato entre algo que sucede aquí y algo que pasó en la novela original. Pero ya. Porque lo que le interesa a Netflix -bueno, en realidad a la productora original que vendió el proyecto a una cadena surcoreana que fue adquirido para distribución internacional simultánea por Netflix, sospecho- es crear una telenovela a partir de esos mimbres. Con una trama de corrupción política, de lo que parecen asesinatos, con una trama de corrupción empresarial, de lo que parecen asesinatos, con una trama de familias ricas, de relaciones y atracciones sentimentales complicadas y, en fin, un poco lo que uno podría esperar en una serie de este estilo Pero con Mujercitas como gancho en el título. Y en pocos más sitios.

Vaya por delante que cuando decides montar tu nueva serie alrededor de un conocido agresor al que pretendes lavar la cara, especialmente si optas por la ruta ‘era todo un invento de los medios’ después de que se lleguen a acuerdos privados, no estás precisamente indicando que tengas mucha esperanza en la serie. Así que debí suponer que Last Light (USA), por mucho que tuviera el respaldo de Peacock/ NBC/ Universal detrás, sería exactamente la filfa que ha resultado ser. Un genérico sin rumbo ni interés, en la que parece que solo se lo toma en serio la persona responsable de la música de ambientación, que está a varias revoluciones más que sus compañeros como si eso fuera un reallity. Le agradezco el esfuerzo, pero ni por esas. Esto sirve más para tenerlo de fondo en la siesta que para prestarle atención.

Bueno, pues esta se me pasó la semana pasada, así que lo pongo esta: Life by Ella (USA) es una serie infantil que logra, a la vez, ser blanca y tratar algún tema importante sin caer ni en lo melodramático ni en la sacarina. Es un poco como ver hacer costumbrismo con los mimbres de una serie de Disney, así que supongo que está bien hehco porque parece que eso es lo que Apple TV + quería.

Son muchos los problemas que puede tener una serie. En general con esta Munich Games (O) (AL) podríamos habernos limitado a hablar de que se toma muy en serio a si misma. Que está como perpétuamente queriendo demostrar que es muy adulta y que aquello que tiene de fondo es muy serio. Pero, claro, el problema es el trasfondo. Y lo es porque obviamente la acción terrorista de Munich en el 72 no es algo que te vaya a defender nadie -al menos a priori- pero 50 años más tarde usarlo para una serie es una forma nueva de explotación, sobre todo una en la que deciden mezclar al Mossad con la policía alemana y, además, darle un transfondo libanés a la responsable alemana de la investigación. Así que toda esa seriedad parece centrada en que no caiga en la autoparodia, en el mismo ridículo que espera como un abismo ante todas las cosas que hemos visto y sabemos tras todos estos años. Y, claro, funcionar, funcionar… funciona regular. No hubiera sido una gran serie, solo un rancho aceptable, y ahora tenermos ese mismo rancho pero teniendo que poner los ojos en blanco por las implicaciones.

Da igual las veces que uno piense que por fin en Netflix se les han pasado las ganas de montar series de organización criminal, especialmente de las de drogas, que siempre acabarán volviendo a ellas, intentando recuperar esos éxitos de su pasado. Y ahí estamos de nuevo con Narco-Saints (O) (CS), otro basado en hechos reales que, como de cotumbre, significa que han hecho lo que les ha dado la gana. En fin, no sé si realmente sigue habiendo público para esto, especialmente ahora que tienen unos competidores y que pasan de anunciar y mover nada, pero sí sé que cada vez me aburren más.

No era lo que yo esperaba este Recipes for Love and Murder (O) (SA), aunque tampoco es que se haya quedado TAN lejos. Porque yo daba por hecho que me encontraría aquí con una de esas series de gente encantadora -más o menos- con un fondo de Murder Mystery dentro de lo que en inglés se llama Cozy Mystery y que significa que es una de esas series agradables de ver, sin pretensiones, con puntos de humor incluso. Y todo eso está aquí. Pero en lugar de crear una serie en la que los asesinatos se resuelvan en un capítulo -o se anuncie que se resolverán en dos- y si acaso dejen una línea de fondo… bueno, parece que realmente le van a dedicar toda una temporada. Que, sinceramente, no parece tener suficiente chicha el asunto, así que ya puede ser corta. Pero bueno, supongo que el intentar darle un giro es parte de la gracia. Ya veremos si tienen algún éxito.

He tenido que mirar que no fuera una repetición, pero paree que no, que seguimos con eso de que todo se parece. Porque en Savage River (AU) tenemos una serie de una joven que sale de la cárcel, vuelve a su pueblo, tiene una situación familiar y social complicada, y en estas se encuentra con un cadáver. Por supuesto es el piloto y el resto de la serie es de suponer que será más ‘investigación en un pueblo lleno de secretos’. Lo cierto es que resulta una serie agradable pero, sobre todo, de relleno. No molesta, tampoco entusiasma, es algo que puedes tener ahí y decir «Ay, mira, pues bueno«.

Que horror y qué espanto este Tell Me Lies (USA) que con la excusita de ser una exploración de las relaciones tóxicas nos mete una especie de Serie S rancia hasta el túetano, supongo que esperando que lo que funcionó hace una década les sirva ahora. Son malos el uno para el otro pero tienen mucha química era ya algo ridículo en el instituto, imagina a estas alturas en las que lo más suave que se me ocurre decir es que la diferencia entre esto y las comedietas chuscas es usar modelos como actores y cambiar la  intensidad de la música. En fin, que mi recomendación es huir en dirección contraria.

Esta Tierra Incognita (O) (AR), la pobre, acaba siendo más Tierra de Nadie que otra cosa. Se nota la intención de hacer una serie de fondo inquietante, pero para un público juvenil, pero con un fondo de drama telenovelesco, pero que tenga un mínimo de costumbrismo, pero que… Y al final no puede con el peso. Pero bueno, si uno quiere ver una serie-batiburrillo bastante light para ir haciendo boca ahora que se acerca Halloween, supongo que podría valer.

Le falta un punto pero solo eso, así que seguiré viendo Wedding Season (UK) a ver si logra el rodaje ponerla en marcha del todo o hace que se deshinche. Pero esta historia de bodas, humor, tiros y persecuciones contada en dos momentos temporales y con parte del encanto de las producciones inglesas logra plantear un buen punto de partida. Tengo ganas de ver cómo sigue.


¡Libros que Salen! Hendrix, «Mundos alternos», Sarr y más

¡Que entre la pila!

Grupo de apoyo para Final Girls de Grady Hendrix, ed. Minotauro

No le recomiendo a nadie que se compre esto en… bueno… en un idioma cercano al español. Es una gran manera de animarnos a leer en inglés, eso sí. Pero aquí está de nuevo Grady Hendrix con otro de sus títulos, esta vez jugando con los conceptos del slasher como las Final Girls, a partir de una historia basada en lo que ocurre a continuación. Supongo que es inevitable pensar en Las Supervivientes de Riley Sager -y pensar cómo es que estas dos historias de supervivientes las han contado señores, supongo- pero, sin embargo, logra ser diferente. Aquí se habla más de ellas, y está el humor marca de la casa. Para un aficionado al género como yo es imposible dejarlo pasar.

Mundos alternos edición a cargo de Lisa Yassex, ed. Almadia

La llegada tranquila de Almadia este pasado mayo nos ha ido trayendo unos pocos títulos desde su casa madre mexicana, al que ahora se une este volúmen -el primero de tres- tan interesante. Una antología de autoras de la ciencia ficción que incluye entre otras a C. L. Moore, Zenna Henderson, Joanna Russ o Doris Pitkin Buck, ofreciéndonos una posibilidad de lo más interesante de recordar y celebrar a estas mujeres tan importantes para el género y, sin embargo, no siempre tan recordadas.

La más recóndita memoria de los hombres de Mohamed Mbougar Sarr, ed. Anagrama

Ganador de numerosos galardones, pero fundamentalmente del Goncourt, estamos ante una de esas metanovelas que tanto le gustan a los jurados. Un escritor se propone descubrir qué fue de otro que logró basatante relevancia, tuvo un enorme escándalo y desapareció. Solo que aquí se mezclan, además de las posibilidades y los misterios, el asunto tanto de la raza como de las intrigas editoriales. Porque, al final, mucho de lo que tenemos es el colonialismo y sus ficciones.

Radicalizado de Cory Doctorow, ed. Capitán Swing

Cuatro relatos a cueltas con el presente y el futuro, cuatro ejemplos de distopías que nos muestran un presente más que posible pero saben darle un giro, porque estos relatos de ciencia ficción tienen una intencionalidad clara, muy propia de la escritura de Doctorow, para invitar tanto a la reflexión como a la posibilidad.

Poco hombre de Pedro Lemebel, ed. Las Afueras

Todo un referente de la literatura queer latinoamericana, esta colección de crónicas sobre los márgenes chilenos, la marginalidad y la pobreza, y la forma en que los ricos explotan las desigualdades.

La autopista Lincoln de Amor Towles, ed. Salamandra

Aquí tenemos de nuevo a Amor Towles, esta vez con una historia de carretera en Estados Unidos, un viaje iniciático en los años cincuenta para cuatro jóvenes, una hsitoria alejada de sus dos anteriores novelas que, sin embargo, sigue con el estilo propio de un autor tan recomendable.

El polaco de J.M. Coetzee, ed. El hilo de Ariadna

Pues sí, una obra nueva -aunque no muy extensa- de Coetzee, una historia de encuentro y desencuentro entre dos personas que se hayan en Barcelona, Chopin de fondo y una tensión que no sale del suspense sino de los roces entre dos personalidades que se atraen pero tienen demasiado que las hace diferente.

Diarios y cuadernos de Patricia Highsmith, ed. Anagrama

Supongo que una parte de la lectura es hacerse a la idea de si deberíamos leerlo. Pocas autoras más deliberadamente opacas y protectoras con su vida privada que Highsmith y, sin embargo, aquí estamos, con un grueso tocho de sus penamientos más íntimos que nunca sabremos si esperaba que pudiéramos ver a su muerte o si a estas alturas estará lamentando no haber quemado. En cualquier caso, una vía de acceso a, precisamente, ese mundo interior para comprobar hasta qué punto sus novelas partían de su propia vida.

Uke (El contrincante) de Elia Barceló, ed. Minotauro

Una historia de asesinatos con un componente sobrenatural, una historia de amor, y la recuperación de la novela publicada originalmente en Minotauro con el título de El Contrincante en 2004. Siempre es bueno tener títulos vivos. Así que si no te hiciste con ella en su momento tienes otra oportunidad, y si ya la tienes no dejes que el título te engañe.

Las damas de Kimoto de Sawako Ariyoshi, ed. Errata Naturae

La historia de cuatro mujeres, de cuatro generaciones, alrededor del río que las ve pasar desde finales del S XIX hasta mediados del XX. Viéndolas progresar igual que progresa Japón, observando cómo va cambiando la figura de la mujer en su sociedad. Una historia de legados, pero también de cambios necesarios.

El caso del asesinato del criadero de perros de S.S. Van Dine, ed. Reino de Cordelia

Pues sí, un nuevo Philo Vance de S.S. Van Dine, con todas las características de clásica novela de suspense para que recordar a uno de los grandes clásicos cuando el misterio era casi más un juego intelectual que un estudio de la violencia.

Los pecados de nuestros padres de Åsa Larsson, ed. Seix Barral

La autora que tuvo la fortuna de apellidarse Larsson regresa al mercado español tras tantos años para comprobar si se la sigue teniendo en cuenta.

Personas decentes de Leonardo Padura, ed. Tusquets

Otro que vuelve es el Mario Conde de Padura, una cercana, porque tiene lugar en 2016, con la visita de Obama cerca en un año de incertidumbres.

Bessie Smith de Jackie Kay, ed. Alpha Decay

Una aproximación a la fugura de la Emperatriz del Blues, una historia que habla, además, de las circunstancias en las que creció y en la que se convirtió en un sinónimo de éxito, en los años veinte del S XX, con una historia repleta de aventuras y tragedias amorosas que ella convertía en canciones. todo ello con una reflexión añadida sobre la raza y la manera de afectar a ese éxito pero también a la vida cotidiana, como algo que tanto la cantante como la autora, poeta nacional de escocia durante un lustro, tienen en común.

Estampas del Genji Monogatari de David Almazán Tomás y Gekkō Ogata, ed. Satori

Más que a la versión ilustrada del famsoo texto aquí nos encontramos con las ilustraciones que cuentan su historia, un recorrido por las ilustraciones que Ogata realizó a finales del S XIX para recordar, recuperar y adaptar un libro de manera que la tradición y la modernidad se dieran la mano, mostrando los pasajes más importantes de la misma. Ahora aparecen recogidos en este libro ilustrado que nos habla, desde la perspectiva de su autor, doctor en historia del arte, del significado y la narración que encierran tanto para la obra literatira como para el contexto en que se realizaron.

La última bruja de Conor McCreery y V.V. Glass, ed. Planeta Cómic

Sigue Planeta publicando cómics en teoría para un público más infantil/juvenil, aquí con una historia en un mundo fantástico, protagonizada por una joven que se enfrenta a una bruja pero también a los secretos de su pueblo y a las luchas por el control de los niños.

Ladrona de Lucie Bryon, ed. Nuevo Nueve

Una historia de muchachas jóvenes, de vida en el instituto, de amor en el que, con humor y algo de misterio, vemos nacer una relación… pero también seguimos los intentos de reconstruir una fiesta y un comportamiento. En conjunto, una obra encantadora y notable que habla a la vez de muchos temas porque para construir un puzzle hacen falta piezas.

Espíritu de equipo (3, Ojo de halcón) de VV.AA., ed. Panini

Pues aquí estamos, con el tercer volumen de la serie. Aunque no hay más que ver la evolución de las portadas para notar los cambios en el interior.

Ideafix y los irreductibles de VV.AA., ed. Salvat

Pues sí, le han sacado una colección a Ideafix porque dinero. ¿Y qué tal? Pues se nota que sale a partir de la serie de animación y que mezcla dentro distintas historias, así que aunque la idea sea arrimar el ascua a los autores originales el tener a tres guionistas (Yves Coulon, Matthieu ChoquetJérôme Erbin) y dos ilustradores (Philippe Fenech, Jean Bastide) -sí, no han encontrado a una sola mujer- demuestra lo mecánico detrás del encargo.

El misterio del reloj (2, Clue) de Jørn Lier Horst, ed. Duomo

Segundo libro de la colección en la que el autor de novelas policíacas se pasa al policíaco juvenil, esta vez con un robo en su centro, más cercano a una tradición clásica de los detectives adolescentes.

El día del unicornio de Luke Flowers y Diana Murray, ed. Lata de Sal

En esta obra encantadora, con unos dibujos coloridos y expresivos, nos encontramos con una fiesta de unicornios, pero también con las dudas de no pertenecer a un grupo y, por supuesto, las bondades de la amistad. Un álbum precioso con un buen fondo.

Nos leemos

 


Anda que vaya semana. Como si no fuera suficiente con hacer una película de esas de después de comer encima Netflix decide que mejor que Devil in Ohio (USA) sea una miniserie. Supongo que para darle la oportunidad de ser aburrida de forma creativa. El hacer avanzar al trama a partir de la acumulación de agujeros de guión supongo que la acerca a la famosa Narrativa de Portales, aunque en realidad es difícil saber si son agujeros o simplemente todo el mundo es estúpido todo el rato. La historia, sobre una psiquiatra que se lleva a una joven superviviente de una secta que parece ir apropiándose de su casa mientras pasan cosas extrañas, podría haber sido perfectamente un telefilme o un libro de los años setenta/ochenta. Así que miré y me temo que es una no muy bien considerada novela YA de hace un lustro. ¿Qué voy a decir? Supongo que lo impotante es tener buenos agentes. No como Emily Deschanel, que menuda forma de volver a la tele.

Bueno, pues aquí estamos de nuevo, con Netflix estrenando una serie de Imperio criminal (-ish) y de Adolescentes, al menos en  Fakes (USA) intentan usar el humor. Supongo que al menos es consciente de su propia faceta inofensiva. Pero en fin.

Al principio pensaba que Gry rodzinne (O) (PO) sería una de misterio, o una comedia romántica, con suerte ambas… pero no. Entra en la sección de telenovela que no quiere que se le note así que se va poniendo sombreros, capas, plumas, todo lo que puedan para que no sea tan obvio que en realidad es lo de siempre. Que si las dos hermanas, que si la madre, que las relaciones amorosas y blabalbal. Supongo que is alguien disfruta con las hitorias de familia a las que meten un mínimo de interés empezando en mitad de un momento intersante… bueno.. lo mismo les gusta. O para ver cómo anda Polonia, que también.

La serie de mil millones de dólares, eso parece que es lo más relevante de The Lord of the Rings: The Rings of Power (USA), sobre todo porque no se nota solo en, digamos, la producción o el diseño de producción o a saber, también en en énfasis en mostrarnos cómo está rodado y contado. Lástima que todo eso sea para un batiburrillo de personajes en diferentes localizaciones, hablando de sus cosas -normalmetne sentados mas o menos juntos, muchas veces con primeros planos que parece aquello una película del Hooper malo-  y siendo, en general, poco interesantes para los que no estamos en el fanboyismo. Podría ser una serie de superhéroes y no se haría menos pesada. Al final da la sensación de ser una de esas cosas caras pero no muy útiles, a mitad entre el fanfic y la commision aunque, bueno, se supone que se han gastado el dinero y eso ha servido para que parezca una serie inglesa. Supongo que felicitaciones porque podría haberles salido candiense, pero vamos, esto al final parece un capricho de nuevo rico.

Ver Pantheon (USA) es como volver a mediadios de los ’00s. Porque el contenido, los recursos, los trucos y la… animación… parece sacada de entonces. Hay escenas que parecen pensadas por alguien que piensa que el público original no ha visto nada de anime y puede aprovechar para depredarlo. Hay otras en las que está claro que han visto Matrix y les ha paarecido la cumbre que alcanzar. Y otras en las que, simplemente, uno creería que quieren hacer una versión para adolescentes de Black Mirror, pero en animación que es más para su rango de edad. En general cosas que ya huelen a rancio y que inetentan colar como novedosas y revolucionaria con la esperanza de que su público no conozcan los originales, o que los conozca pero crean que la mejor forma de demostrar su grandeza es repitiéndolo.

Muy a favor de que The Patient (USA) dure solo 20 minutos. Estaría a favor de que durara más si tuviera un sentido mayor que conseguirle un premio a Steve Carell. Lamentablemente la persona que le ponen en frente no va a servir para ello. Así que, bueno, una serie medianamente interesante con un punto de partida que es claramente la de un microteatro y que en la televisión funciona… micro. Al menos Carell evita que no sea peor.

¿Puede una IA crear una serie a partir de una definición? Espero que no, pero probablemente si pudiera se parecería a este Ridley (UK) que de pura genérica no dan ganas ni de decir que es mala. No lo es, es rutinaria y poco inspirada, pero sirve de rancho. Y dentro de lo bueno… pues tiene Minutos Musicales, que se quedan en nada pero que ahí están. La única pincelada mínima en mitad de una obra poco interesante y demasiado larga.

Como si hubieran decidido hacer una tortilla con los peores y más sobados trozos del psico-thriller noventero, se presenta The Suspect (UK). Que resulta ser la adaptación de un libro de principios de los ’00s, así que en realidad no debería de sorprenderme mucho. Puede que la sensación de que todo está ya visto tenga en parte de ver que -probablemente- lo leí cuando Roca lo publicó hace un siglo. El autor australiano recibió múltiples felicitaciones por hacer un maxmix de lo mismo de siempre con un par de momentos realmente poco probables -no tanto por lo que sucede como por lo que lleva a que suceda-, en cualquier caso no parece que la parte de suspense prefabricado sirva de mucho, y sospecho que solo hay un motivo por el que Aidan Turner, en su variante Con Barba, haya decidido aceptar a intentar cargar a sus hombros el peso de la serie. No funciona, pero lo intenta.


¡Libros que Salen! Johnson, «La hija de la diosa de la luna», Zubieta y más.

¡Que entre la pila!

Hermanas de Daisy Johnson, ed. Periférica

Con la nueva obra de Daisy Johnson traída por Periférica podemos dar por concluida la publicación de todas las novelas finalistas al Shirley Jackson del año pasado. Algo que no pasaba desde… Sinceramente, no sé si alguna vez antes había pasado. ¿Y qué tiene esta novela para haber sido candidata al premio? Pues la relación entre dos hermanas, muy diferentes. Un acoso escolar que acaba en una mudanza a mitad de ninguna parte y, ya allí, una atmósfera opresiva en el mejor estilo del gótico inglés.

La hija de la diosa de la luna de Sue Lynn Tan, ed. Umbriel

Magia, series inmortales, luchas, amor y sacrificio, todo ello con la mitología china de fondo en una historia que logra tener lo mejor de siempre con un giro moderno para contarnos la historia de Chang’e.

Rayo, la de los mil nombres de H. M. Zubieta, ed. SM

La nueva obra de H.M. Zubieta viaja al pasado pero nos puede contar algo del presente, porque esta obra prehistórica de una persona que siente que no encaja en su pueblo y emprende un camino de descubrimiento es una lógica finalista del Gran Angular.

Vaquera invertida de McKenzie Wark, ed. Caja Negra

Parte narrativa de exploración, parte ensayo sobre la propia identidad, o como lo llama la propia editorial: autoetnografía de la opacidad del yo. Lo cierto es que Wark cuenta sus propios problemas con la aceptación y la muestra al exterior de lo que significaba ser su propia persona, tanto en identidad, como en expresión u orientación. Es una obra interesante probablemente porque la autora lo enfoca muchas veces más como un ensayo que como una vivencia. Y también es bueno ver que, lento pero seguro, esta edición argentina ha llegado a España.

Nuestra cocinita de Jillian Tamaki, ed. Astronave

El multipremiado álbum ilustrado -aunque ganador de un Eisner, así que quizá haya quien lo considere cómic- de Tamaki en solitario nos acerca a la experiencia de una cocina colaborativa y comunal, una experiencia de voluntariado en la que los vecinos cultivan, cocinan y comparten. Una historia basada en la propia experiencia de la atura, que muestra todo el bullicio pero también todo el cariño envuelto en este tipo de iniciativas.

La reina de la laguna (6, Cazapesadillas) de Pedro Mañas y David Fernández, ed. S.M.

Pues sí, marcamos el final de la temporada sin novedades con un nuevo título de una de las colecciones de Pedro Mañas y Luján Fernández. Así que algo es.

Nos leemos.


Supongo que no debería de sorprenderme pero Chad & JT Go Deep (USA) es el falsumental de bro-humor que parecía desde el principio. Con la idea de hacer humor a partir del activismo, dicen ellos, pero sospecho que o no entienden de lo que hablan o les parece que pueden hacer como South Park, meter un mensaje fundamentalmente regresivo con la excusa de que es humor hacia todos lados. No me pilláis en una de esta ni loco.

Pues aquí estamos con un plato de más de lo mismo, House of the Dragon (USA) vuelve a traer violencia contra las mujeres, mugre falsa y unos CGI dignos de película del SYFY por la tarde. Mucho blablabla pero para esta se podrían haber quedado en casa. Supongo que será un éxito, claro, porque lo que quiere la gente es que les vendan algo que ya les han vendido antes. En fin.

Sospecho que el problema principal de Little Demon (USA) es considerar que hay que buscar un punto común desde el que poder construir esa serie, y ese punto común tiene que ser la batalla por la custodia de una adolescente. Entre su madre y Satán. Sí, mucho chiste de Animación Adulta *suspiro* pero, sobre todo, un problema que se podía haber solucionado si hubieran buscado un giro interesante en lugar de recurrir a lo más sencillo: Que ella esté igual de enfadada con su madre por haberle mentido como con su padre por… bueno, ser Satán. Así que ese problema principal se podría resumir también en: demasiados hombres en el cuarto de guionistas, o no suficientes mujeres. Porque quiero creer que al menos ellas entenderían por qué no es demasiado razonable tratar a una madre soltera como si fuera Satán en persona.

Pues bueno, no sé si no soy el público, no es mi tipo de obra o solo que Lost Ollie (USA) tiene más encanto que inventiva porque esta obra de un muñeco que se pierde y trata de recuperar a su ‘amigo’ lo hemos visto ya unas pocas de veces. Supongo que es la calidad técnica del CGI o algo así lo que habría que admirar aquí, con todos esos momentos a lo Toy Story que decide marcarse. Así que supongo que a su público objetivo, que estará menos baqueteado, le puede gustar.

No esperaba yo que Ludik (O) (SA) estuviera en afrikaans, pero aquí estamos. Por lo demás, sigue una ruta muy de principios de los ’00s. Y no lo digo solo porque lo protagonice Arnold Vosloo. De hecho, tuve que comprobar que fuera sudafricana porque el recuerdo de toda una serie de dramas ingleses y australianos de principios de siglo era realmente fuerte. Eso es, precisamente, su mayor fuerte y peor debilidad, es consitente pero en absoluto original precisamente porque su búsqueda de la original se basa en repetir cosas que ya hemos visto de obras que buscaban ser originales, a su vez eso facilita que esté bien actuada y organizada, contando una historia bien montada, a ratos hasta pedregosa, así que supongo que al final todo se resume en: ¿Cuántas ganas tienes de volver a ese tipo de serie/película de esa determinada época?

No diga Mike (USA), diga Meh. Como una de esas películas de Basadas en Hechos Reales pero intentando nadar y guardar la ropa, mostrando los aspectos peores de violencia y abuso a la vez que intenta que empaticemos, que veamos una histora de superación y del mundo de las peleas y… en fin, muchas ganas de ser muchas cosas acaban con no ser nada. Una nada construida alrededor de un persona tenebroso al que reír las gracias no parece la mejor de las ideas y al que tratar con guantes no de boxeo sino de seda tampoco parece la mejor de las ideas. Y eso es lo que tenemos aquí: No la mejor de las ideas.

Curiosa, aunque puede que me pille un poco lejos, esta Mo (USA) que sigue la vida más o menos cotidiana de un emigrante palestino crecido en Kuwait y que vive desde La Guerra del Golfo en USA: Concretamente en Texas. A partir de ahí, con partes autobiográficas del propio Mohammed Amer -al que pudimos ver en la también recomendable Rammy– vemos tanto partes de esa condición migratoria -llevan más de veinte años con las peticiones de asilo- como de la propia realidad irreal estadounidense -como los tiroteos y las armas, por ejemplo- mientras se nos muestra la realidad de los musulmanes-americanos con todos sus problemas propios y sus contradicciones. Una historia que, además, habla de precariedad, de la falta de horizontes reales hoy en día y de mil cosas más incluida la familia de sangre en toda su extensión -hay un momento en el que se habla de su padre y puedo asegurar que no esperaba ver eso en una comedia, sobre todo porque está muy lejos del clásico ‘mi padre era una persona espantosa’- pero también gracias a ‘la familia encontrada’ que son sus amigos y vecinos. Así que no todo me llega, o me llega igual, pero lo cierto es que se nota el talento tanto como el trabajo, y la intención de enseñarnos partes que no suelen tener su oportunidad.

Qué sufrimiento de serie esta Partner Track (USA). Aquí no es que no sea el público objetivo, es que diez minutos más de Abogados de Fusiones y Adquisiciones haciendo sus cosas de Somos Los Amos del Mundo y voy en persona a rajarles a NY. Se supone que también hay una parte de romántica pero es tan absurdamente inane que voy a esperar que en una hipotética segunda temporada la abogada vuelva a su pueblecito a debatirse entre el veterinario de buen corazón y el alfarero con un pasado misterioso. Y eso que aún no he contado la parte en la que lanza mensajes sobre ser mujer y no ser blanca que se resumen en ‘hay que trabajar más duro‘. Que serie más insufrible. He visto que por lo visto está basada en un libro que era de una abogada que trabajaba para Time Inc. cuando se fusionó con Warner, así que por lo menos entiendo de dónde sacó los contactos. Puede que sea solo cosa mía, al fin y al cabo siempre hay alguien a quien guste algo. Pero a mí no me pillan cerca ni del resto de episodios.


Es curioso cúanto puede quedar dentro y fuera de una serie, porque viendo Bad Sisters (UK) y sabiendo en lo que se basa está claro que aquí Sharon Horgan ha decidido tunearse al gusto la serie original. Aunque el problema es, probablemente, que no demasiado. Cinco hermanas ya son muchos personajes, sus respectivas familias, la familia del seguro privado que van a ejercer de antagonistas sin, sospecho, proponérselo, y espero que aparezca algún policía por allá y algún segundario inevitable e inesperado… Es mucho lo que tenemos por aquí, casi como en una telenovela, y precisamente por eso las idas y venidas temporales y las demostraciones de un humor demasiadas veces pueril… No diré que sobre, pero sí que quizá son mucho. No sé si logrará establecerse mejor después de esta locura de piloto lleno hasta arriba de gente y situaciones. Espero que encuentre un público objetivo interesado. Pero va a ser complicado que yo vuelva a por más, por mucho que me guste Horgan y que considere que hay muchos aciertos en el reparto. Hay veces que un piloto puede ser demasiado, no porque realmente lo sea sino porque llega a un punto en el que decides que no merece la pena hacerte una chuleta para ver la tele.

Supongo que Deepa & Anoop (USA) es una serie como se supone que tienen que ser las series infantiles. Diseños reonocibles y en apariencia sencillos, aventuras con un fondo cotidiano y trasfondo lo suficientemente distinto -una familia india con una casa-hotel y muchos animales- como para llamar la atención. No es que me haya parecido mucha cosa, pero teniendo en cuenta que esta vez sí que sí que no soy su público objetivo pues no diré mucho más tampoco.

¡¿Pero qué es esto?! Eso es lo que estuve repitiendo todo el rato con Donde hubo fuego (O) (MX), no porque no sea obvio que es una aproximación a la telenovela (39 capítulos tiene, nada menos) con bomberos de por medio y un par de misterios así de partirda. Lo que pasa es que la serie de Netflix tira con facilidad por una serie de decisiones que van de lo chocante -el inicio del piloto es una sesión de fotos de bomberos sin camiseta- a lo sencillamente chocarrero -toda la trama del hostal para señoritas- con toda la variedad de giros ridículos, chistes groseros e ideas disparadas. Es decir, que la trama en sí es una chufa, pero que la acumulación de barbaridades da para, al menos, no perder el interés en cuál será el siguiente locurón que se les ocurra. Lo que, a estas alturas, tampoco es algo malo. Lo cierto es que he tenido varias veces que no fuera adaptación de nada, porque la idea de que fuera adaptación de un producto GloboMedia estaba siempre pendiendo. Pero bueno, aunque no sé si seguiré con ella -39 capítulos son muchos capítulos- conseguir sorprenderme siempre demuestra que esta idea de ver pilotos por ver pilotos tiene sus extrañas recompensas.

Reconozco que en los primeros minutos -los quince, veinte primeros minutos- de Echoes (AU) pensaba que me encontraba ante alguna versión de Ringer.  Una hecha para Lifetime en lugar de para CW, más contenida por un lado aunque igual de despendolada por el otro. Y no. Claramente estamos en terreno Lifetime aquí, con esta historia de hermanas -sí, más hermanas- gemelas en la que la desaparición de una hace que la otra se ponga a buscar, y que por medio tiene secretos del pasado y decisiones muy cuestionables en este momento. El giro final del piloto es un buen ejemplo de hasta qué punto se pueden tomar decisiones estúpidas en esta serie. No sé si tienen intención de intentar que esto funcione pero, sinceramente, cualquier número de episodios que supere la marca de las dos horas de metraje total haría que todo este castillo de naipes rodara por los suelos. En fin, yo qué sé, supongo que lo mismo para echar el fin de semana vale.

No entiendo la necesidad de usar el Basado en hechos reales en Kleo (O) (AL), una historia de una espía de la Alemania del Este decidida a vengarse de… bueno, lo cierto es que no sé cómo tiene claro de quién vengarse. Por un lado está claro que los suyos la traicionaron, por el otro tampoco es que los de Alemania Occidental estuvieran para hacerle favores. Y la caída del comunismo simplemente la puso en una situación de pieza de ajedrez en mitad de múltiples intrigas. Supongo que si te interesa esta ambientación, o el trabajo que Jella Haase -estrella de la función- puede llegar a hacer, pues bien. Pero lo cierto es que para mí falta un algo, un desviarse algo de los raíles, algun ejemplo de mera historia rutinaria de espías tras la caída del telón de acero, no sé. Supongo que parte de la culpa es mía.

Imagino que si te gusta el costumbrismo te puede gustar Marriage (UK), porque lo que nos cuenta es eso. Un matrimonio de larga duración, cosas que no se dicen, cosas que para qué decir, y dos trayectoras vitales que en lo afectivo deberíamos suponer que están ahí pero en lo ¿trabajadoril? resulta que tienen rumbos distintos y eso hace que el que va hacia abajo (el marido) parezca resentido con el moderado éxito de su mujer. Lo cierto es que yo he tenido suficiente con sufrir este piloto porque el costumbrismo tiene que estar muy bien hecho para funcionar sin una guarnición, y aquí los pocos ‘giros’ que hay son… bueno… prácticamente costumbristas también. Me dan igual sus familiares, me dan igual sus carreras y, sinceramente, lo que le pase a los actores principales también me da igual bastante. Incluso aunque lograraran que Sean Bean se fuera a un logopeda a trabajar su vocalización, que parece que ha aprendido viendo a actores jóvenes (ya no tanto) españoles. No sé si merece la pena que tenga pinta de que esta serie la va a terminar vivo, la verdad.

Flojita esta Nada Suspeitos (O) (BR), y es una pena porque un Murder Mystery con estructura típica de Whodunit y tono cómic al menos de partida prometía. Pero resulta que lo que tenemos aquí es Una historia solo mediánamente humorística y, con solo 9 capítulos, demasiado estirada. El piloto se usa sólo para presentar a los personajes, algo es. Pero a partir de ahí parece que le sobren por lo menos uno de cada dos capítulos. Las patochadas se repiten y la información se da con cuentagotas, se estira más que se cambia y recicla. Se puede ver como rancho, pero poniendo de parte de uno. Una lástima.

No es gran cosa esta Red Rose (UK) y es una pena porque se nota que a ellos les gustaría serlo. De hecho, el giro que meten en los primeros episodios -y que me hace sospechar que en realidad lo que querían era haber hecho una película pero la idea se les fue de madre- indica que probablemente hubieran preferido hacer algo memorable. El problema es que no hay nada especialmente original, realmnete sorprendente o, por lo menos, que no hagan poner los ojos en blanco de cuando en cuando. Que sí, que es una serie muy inglesa y mucho inglesa, pero para rellenar ocho capítulos hace falta una trama o algo, y la de esta serie ni es mucha ni es muy original ni merece la pena, que son muchos minutos y que, sinceramente, pa’ qué tanto.

Flojo piloto de She-Hulk: Attorney at Law (USA). Una especie de orígenes secretos que vienen a ser dos personas hablando e intentando hacer humor. A su favor el gran reparto, aunque no sé qué más les dará tener a Maslany de actriz principal si luego su Hulka no es especialmente grande y Titania parece salida de Glow antes que de la WWF y es posiblemente el ejemplo más claro de que no tienen intención alguna de representar a las mujeres que hemos visto en los tebeos. Pues bueno, pues vale, pues que hagan lo que les de la gana. A veces me da la sensación de que como los críticos descerebrados van a poner el grito en el cielo por cualquier mierda inventada el resto tenemos que defender las cosas sin tener en cuenta todo lo demás, un poco como chavalines famélicos diciendo «Oh, gracias señor Poderosa Empresa por este plato de puta mierda de representación, ojalá me diera más pero es suficiente para defenderle a usted por hacer de manera cercana al mínimo exigible su trabajo, qué afortunados somos.» A ver si a fuerza de sacar capítulos sale alguno en condiciones, porque desde luego si tuviera que ser por este piloto no seguía yo viendo la serie.

Ver Sprung (USA) es ver claramente los puntos en común con otras series de Greg García como Raising Hope o My name is Earl, viven claramente en un mismo universo, tienen el mismo centro de clase trabajadora y un humor similar. El único problema que tiene es que al unirlo con el inicio de la pandemia -que supongo que por eso es el otro Basado en hechos reales que hemos sufrido esta semana- mucho de lo que vemos o no tiene demasiada gracia o no apetece demasiado revivirlo, a veces ambas. Pero bueno, como todas sus comedias seguro que lo que necesita es un poco de rodaje porque, por supuesto, los actores están estupendos y uno puede llegar incluso a perdonar que aquí Martha Plimpton, que además de estar superior está claro que es la que mejor se lo pasa de todos, parezca bastante mayor a todos los efectos que Garret Dillahunt, quien no solo es más mayor que ella sino que, ademas, en la anterior serie interpretaba a su pareja. Pero bueno, a ver.

Si creías que ya estaba exprimida toda la leche de zombie que The Walking Dead podía dar me temo que tengo noticias. Acaba de estrenarse Tales of the Walking Dead (USA) que tiene a su favor ser capítulos antológicos con un reparto variado y una mayor ligereza en los temas -que menos mal- pero por el otro lado… me temo que no hay mucho más. Más de lo mismo pero ahora en pildoras. Podría haber sido peor, supongo.

Os voy avanzando ya que Tekken: Bloodline (O) (JP) es Tekken 3. La trama -o su ausencia- es la que tenía aquel videojuego. El estilo de la animación es un poco más de cinemática de principio de los ’00s. Pero bueno, supongo que esto es café para cafeteros, un poco como aquellos VHS de Street Fighter, antes que algo que tengan intención de que se vea gente que no conoce el videojuego. Porque, desde luego, como serie de repartir tollinas se mueve entre lo incapaz y lo inútil.

Una agradable serie infantil, un tanto nickelodeon un tanto disney, eso es lo que nos trae Surfside Girls (USA) siguiendo la idea de Apple TV+ de adaptar cualquier cosa que pueda tener un cierto atractivo para un público infantil/ juvenil. Esta vez han tocado los cómics de IDW, aunque el adaptarlo a ‘acción real‘ debo decir que le quitan parte de la gracia, tenga o no que ver con lo cartopiedresco del asunto. Dos amigas surfistas, un misterio supernatural con piratas y fantasmas y piratas fantasmas y, bueno, cosas encantadoras. A ratos es imposible no pensar en esto como una versión del clásico Sigmund and the sea monsters. Pero bueno, series agradables para que las chavales la vean en verano, cómo mostrarse en contra.