Poco y no demasiado bueno es lo que se me ocurre decir de 61st Street (USA), tan empeñada como está en ser un Drama de interés humano que trata grandes temas que a ratos parece hasta una caricatura de ese tipo de historias. Tanto por la exagerada manera de contar la historia como por lo previsible que es todo. Resulta realmente increíble que esté detrás de esto todo un Peter Moffat, al que se le presupone saber hacer estas cosas pero que aquí coge lo peor de Your Honor y lo multiplica. Que la denuncia sea justa no convierte automáticamente en una buena serie a quien la hace.

Seguimos con las historias que parecen parodias, porque Anatomy of a Scandal (USA) tiene toda la pinta de que alguien quiso hacer de aquella serie anterior una antología al estilo de las de Murphy y el resultado les ha quedado como un Estrenos TV sin demasiada gracia, exagerado como una película de después de comer, pero en menos competente. A veces sospecho que la necesidad de tener mucho material para estrenar todo el rato en lugar de ‘cuando esté en condiciones‘ hace que salgan productos a medio cocinar, porque no puedo creer que pensaran, especialmente alguien tan curtido como David E. Kelley, que realmente esto era lo que querían ofrecer.

Pues por lo visto Cecilia (O) (MX) se estrenó en Paramount + en diciembre pero a la versión USA de la plataforma no ha llegado hasta ahora. A saber. El asunto es que entra en el grupo Señora se hace cargo de todo sin ser realmente reconocida hasta que le da un jamacuco y decide cambiar su vida. Y, como tal, estamos ante una obra de personaje, intentando llevar las cosas entre la ligereza que permita que no sea más drama y el peso que evite caer en la farsa. Sale regular, claro, porque estas cosas, más cuando son A mayor gloria, acaban pareciendo parecidas. Algo que ver antes que algo que recordar.

Creo que la única forma razonable de definir la nueva serie de Channel 5Compulsion (UK), es reconocerlo como lo que es, un royal rumble de ideas para un telefilme de después de comer: Nuestra protagonista es una paramédico de la que sabemos que después de un accidente tremendérrimo desarrolló un TEPT. Vale. Eso la llevó a intentar superarlo mediante… la adicción al juego. Ok. De ahí que se aparte de su familia y amigos más cercanos. Claro. Y cuando está volviendo al trabajo se venga abajo… aunque por suerte una extraña está ahí para echarle una mano, y de paso convertirse en su confidente y mejor amiga de una manera que en absoluto nos hará pensar que hay algo oscuro detrás y que probablemente tenga que ver con el accidente de tren del principio. Qué va. En serio, es como hacer un pastel a base de capas de tropos manidos del género. Porque, además, tenemos a una persona que es la que le ha dejado el dinero y que es una elección tan magnífica como hilarante. Y la idea de que la forma de lograr dinero está en su propio trabajo… De verdad que creo que hubiera ganado mucho si lo hubieran llevado directamente a la parodia. En fin, que no se diga que los británicos dejan tranquilo el… ¿thriller? ¿drama? ¿película para la siesta?

Agradable y sencilla, con un uso del ordenador que demuestra que tampoco andaban con muchas ganas de tonterías, The Creature Cases (USA) aprovecha el auge del interés por los detectives y lo mezcla con siempre efectivas historias sobre animales de manera que puede hacer divulgación y sacar bichos a la vez que monta una muy sencilla historia a su alrededor. No creo que un espectador adulto encuentre mucho interés si no está muy metido en la cosa de los bichos, pero supongo que para un espectador menos joven puede valer. Yo qué sé.

No sé en qué momento les pareció buena idea, pero aquí estamos, con un spin-off del spin-off llamado Dead in the Water (USA), perdón: Fear the Walking Dead: Dead in the Water. Y si el título se te hace largo espérate a ver el piloto. Zombies en un submarino y no logra ser ni medio interesante. Lo cierto es que al menos logra ser meta, porque este resistirse a acabar de algo que huele a muerto no sé si es encomiable pero, desde luego, es persistente. Pero bueno, supongo que la gente con problemas de insomnio tiene derecho a intentar curárselo como quiera.

Encantadora esta Le Fate Ignoranti (O) (IT) que adapta mediante el famoso método de la expansión la película de mismo título para Disney + -bueno, Star en realidad-. A partir de un piloto que juega de manera diferente y que, al menos para mí, da la sensación de cambiar el foco protagonista de uno a otro lado entre esa extraña pareja que se forma en ambas obras. No sé yo si esto dará como para ocho capítulos, la verdad, pero está claro que esta oda a la amistad, la comprensión y las maneras de ser y vivir alternativas-pero-tampoco-tanto busca más el entendimiento que el choque. Os podría poner el trailer, como siempre, pero creo que con el vídeo del tema principal se entiende perfectamente por dónde van los tiros.

Durante la primera mitad de los ’00s hubo una comedia juvenil en Nickelodeon llamada The Brothers Garcías en la que se seguía el viejo truco de contar el pasado desde el presente. Lo que nos lleva a The Garcias (USA). El creador de la primera serie, Jeff Valdez, consiguió los derechos de esa serie -la primera con un reparto y equipo técnico completamente latino, parte de los esfuerzos de SíTV– para hacer una recuperación que ha llegado a HBO Max. Para ello reunió al reparto original, trajo el asunto a la actualidad y, para que siga siendo una comedia juvenil flojita, puso una nueva generación de Garcías. Vamos, que es más interesante por lo que pasa detrás de las cámaras que por lo que hay delante. Pero bueno, supongo que a veces lo uno es lo más importante que lo otro.

Catherine Tate es una gran cómica, y una buena actriz, aunque Hard Cell (UK) no sea el tipo de sitio en el que pudieras descubrirlo. La decisión de hacer varios personales ella entronca con los programas de sketches en las que Nan o Lauren Cooper nacieron. El problema es que esto es una serie, así que el rango de personajes a interacciones está mucho más limitado. Así que tenemos una serie medianamente agradable en la que alguien decide interpretar demasiados personajes al más puro estilo Chris Lilley. Podría ser peor. Supongo.

Supongo que la intención de Hullraisers (UK) es algo así como retratar la vida en aquella ciudad, hacer un retrato íntimo y encantador, mostrar la vida de las mujeres entre una cierta horquilla de edad o algo así. Les agradezco el intento y el buscar algo que sea un poco diferente -aunque hay bastante que, claro, es casi parte de un tronco mayor- pero lo cierto es que no soy su público, tanto costumbrismo bienhumorado me da lo mismo. Así que aún reconociéndoles que lo llevan más o menos bien, y logran que la lógica de las situaciones sea consistente con el caos creado, e incluso hacer que la escena del funeral sea entrañable y divertida, por mucho corazón que se le ponga poco me va a convencer. Qué le vamos a hacer, no es culpa suya.

Pues en Ice Age: Scrat Tales (USA) no parece que Disney haya tenido mucha intención de romperse la cabeza. Es poco menos que lo que cualquiera podría imaginarse si en lo que está pensando es en esos cortos de la ¿ardillasaurio? persiguiendo la bellota, solo que ahora hay un ¿bebé? también con el que hacer chistes sobre paternidad y con el que competir por la bellota. Pues bueno, pues vale, pues me alegro.

El problema de basara una serie en el carisma de su protagonista, como ha pasado con Killing It (USA), es que tienes que notar realmente ese carisma. A quien esto escribe Craig Robinson le da lo mismo, la trama de la serie le parece vaga y la idea misma de matar serpientes una completa tontería. Quiero creer que mejorará a partir del segundo pero el primero me ha quitado cualquier intención de seguir con ella. Así que quizá sí que es adecuado el título.

Es curioso este Mai (O) (IN) que nos trae a una madre que encuentra cosas raras en la muerte de su hija. No en la muerte en sí, que es para verla. Para creerla. Sino en todo lo de antes y en algunas cosas detrás. Así que la madre se pone a investigar. Y eso tiene una parte importante de Película de Después de Comer pero también de Amar en tiempos revueltos o lo que sea que ponen ahora… después de comer. Lo cierto es que pese a esto, pese a ese sabor telenovelesco muy clásico detrás, logra que sea algo razonablemente sólido, con muchos personajes pero bastante definidos, con claros cabos para tirar y que, por suerte, se recrea menos en los detalles que en ir tirando de la trama. Me sorprendería que tuvieran relleno como para que tanto capítulo como tiene vaya a poder mantener el nivel del piloto, pero con la semana que llevamos -y con tanto estreno como hemos tenido esta semana- lo cierto es que lo agradezco bastante.

Estoy tan lejos de ser el espectador de Naui Haebangilji (O) (CS) que no sé ni si debería contar mucho de ella, porque no es que no me haya gustado tanto como que me ha dado igual todo. En teoría es un drama sobre tres hermanos a los que la llegada de un vecino alcohólico les hace replantearse una vida centrada en el trabajo, sin ilusiones, sin amor. Sinceramente a mí eso me parece quejarse por quejarse, una cosa muy de burgueses que no se sienten realizados porque tienen ya una estabilidad pero no les parece suficiente y en lugar de buscarse un entretenimiento o cultivar alguna afición o dedicarse al consumo artístico en cualquier forma se dedican a montar drama, con lo aburrido que es eso. Que un alcohólico les haga replantearse su vida… Bueno, en fin, que mejor no hablo más de ella. Me queda lejísimos todo lo que cuenta, y si no me interesa tampoco voy a dedicarle más tiempo.

Es curioso la de dinero que se han gastado y lo mucho que Outer Range (USA) parece querer ser cualquier otra cosa. Es decir. Cada plano que vas viendo o historia que van revelando hace menos por pensar «Ah, mira» que «Ah, como en X». No es algo necesariamente malo porque aunque la premisa central parece sacado de Legacies hay también cosas que están muy obviamente sacados de Lost y sus émulos tanto como de Twin Peaks y los suyos. De ahí que sea inevitable acordarse de, digamos, LA Brea. Desde la dirección de Alonso Ruizpalacios y todo lo relacionado con las cámaras y alrededores hacen un gran trabajo para que aquello resulte… no sé ni cómo describirlo, por un lado tiran de un paisajismo que intentan que sea vibrante y por el otro usan trucos y recursos para mover la imagen como para realzar el teórico misterio. Porque quizá su mayor problema, fuera de la falta de personalidad, sean esas ganas de ser misteriosa sin saber construir más que situaciones que no se explican, tirando a ridículas, como si el suspense funcionara por acumulación. Sobre todo porque, a base de acumular cosas logra no ser ninguna, ni Wild Palms ni La rosa amarilla. Solo un vacío, que hace «Uuuh!» porque quiere ser misterioso.

Tras terminar de ver el piloto de Roar (USA) (Que resulta que es una serie antológica) estaba seguro de un par de cosas, la primera y más clara es que se basaba en la obra de una autora blanca que quería mostrar la diversidad. Y lo era. De hecho, lo era más de lo que esperaba. Es la autora de Postdata: Te quiero la que está detrás del libro de Mujeres extraordinarias o algo igual de idiótico. A partir de ese libro dos mujeres blancas más: Liz Flahive y Carly Mensch, las cocreadoras de GLOW!, Lo segundo es que habían colocado la historia de una mujer negra primero para hacer de cebo. Me fui a mirar y, efectivamente, solo hay dos mujeres de color más. Entre las escritoras solo hay tres además de las creadoras, aunque al menos pueden dar perspectivas distintas. Pero este (terrible) primer episodio en el que se habla de una VR para ponerse en la piel de una mujer de color… No es solo una de las ideas más estúpidas que he visto en tiempos, equivalente a poner un cartel de RACISMO MALO sin aceptar la culpa, entender lo que pasa o buscar una manera de contar historias propias. Es que es un ejemplo de vender las historias de otros para conseguir una ganancia. ¡¡¡Las implicadas en esto no son la protagonista, son el tipo de la productora que decide crear el VR!!! ¡Venden diversidad sin ofrecer realmente diversidad! Es tan llanamente estúpido todo lo que tiene a su alrededor que ha logrado al menos un propósito: No tengo intención de dedicarle ni un minuto más a esta serie.

Me alegra ver que Sentença (O) (BR) tiene sus secretos y misterios bastante mejor organizados de lo habitual en estas series. Aunque se le vaya de las manos la parte del drama. Pero las acciones de los personajes parecen razonables, los distintos asuntos van del suspense por lo siguiente que pasará al misterio por cosas que ya han pasado, y hasta qué punto son los problemas del sistema los que causan las decisiones que llevan a los problemas de ese mismo sistema. En resumen, un sólido drama criminal/judicial con una parte muy importante de personajes, con la vida familiar tan ligada a la criminal y al mismo concepto (o discusión) de lo que es la justicia. Clásico y bien hecho, que a veces es lo que hace falta. Podría ir un poco más allá pero con esto nos debería de valer. Incluso aunque no sea una serie anglosajona.

Parece que a veces hace falta alguien de fuera para superar a lo que tenemos acostumbrado, de ahí que Smother-in-Law (O) logre ser peor incluso que Madea y Mrs. Brown. Señores disfrazados de mujer y chistes de suegras que en los setentas hubieran sido considerados rancios. Qué espanto.

Hay muy poco que entienda en Swimming With Sharks (USA), empezando por la decisión de adaptar la película noventera de George Huang. Puestos a adaptar alguna podrían haber tirado por How to Make a Monster y no por… en fin, la enésima recreación de los abusos y la masculinidad tóxima en Hollywood con un final que aún me hace poner los ojos en blanco. Lo que pasaba por una comedia en aquellos años, vaya. Y lo de ahora… lo de ahora podría ser una serie de Lifetime con intención de hacer una telenovela al estilo Revenge sin, lamentablemente, el talento a ambos lados de la pantalla de aquella. Si la película original superaba por poco la hora y media y aún y con eso se notaba que le sobraba metraje imaginad el equivalente en serie de televisión intentando jugar todas las cartas a la vez. Pero bueno, supongo que para tenerla de fondo durante la siesta valdrá.

¿Qué cualidad es esa de que estés viendo una serie y sepas exactamente de qué medio se ha adaptado? Porque Tomorrow (O) (SC) está tan claramente adaptada de un webcómic, incluso podemos decir más: de un webtoon, que a ratos piensas en pararla y pasar a leerla. Pero bueno, al margen de esto es una serie agradable, sin mucho lío y con claramente bastante más que quiere hacer que recursos tiene para ello. Habrá que ver si logra sacarlo adelante pero al menos no es totalmente insufrible todo el rato.

Supongo que la forma correcta de entender este Urideurui Beulluseu (O) (SC) que trae Netflix -que ya ha perdido también cualquier vergüenza en presentar distribuciones internacionales de series surcoreanas como originales propios- es como una serie costumbrista que pretende mostrar menos una historia que la gente que puedes ver o encontrar en la isla de Jinju. Con lo que aquello tiene de, no sé… ¿Encantador? Reconozco que el costumbrismo es otra de esas cosas que se me escapa. Aunque entiendo que habrá espectadores interesados en, digamos, captar una época y un contexto, o en la simple antropología mediante televisión. A saber. Pero bueno, una serie agradable y poco más por mi parte.

Hay cosas a favor y en contra de este Why Didn’t They Ask Evans? (UK). Los tres problemas principales son la decisión de convertir la novela en tres capítulos de una hora cada uno haciendo que todo deba de estirarse de manera inevitable, lo que a su vez explica el segundo problema de que todo vaya demasiado lento todo el rato, finalmente hay un asunto que puedo entender que era buena idea sobre el papel aunque luego no funcione. Y es que esta versión tiene un reparto bastante notable e inteligente, pero que juega en su contra. Por supuesto también tiene cosas a su favor: Es una obra de Agatha Christie, así que todo lo que tienes que hacer con la trama es procurar no tocarla mucho para no joderla, está producida con todo el cariño de los ingleses así que está bien hecha, de una manera que tiene dinero pero no parecen disfraces, y -de nuevo- un buen reparto. Se nota que Hugh Laurie está detrás -aunque no aparezca hasta finales del segundo capítulo- porque tira de amigos para cameos, pero también por el buen ojo que le permite tener a Lucy Boynton como protagonista, lamentablemente la decisión de que el otro protagonista sea tan tonto como una piedra les lleva a elegir a Will Poulter y a descargar sobre él buena parte de la responsabilidad. El problema es, claro, que de pura cara de tonto resulta imposible pensar en casi nada más. No solo eso, además carece de cualquier mínimo de química con Boynton. Y no es por Boynton que la derrocha con otros compañeros como Daniel Ings o los pocos pero notables momentos en los que Joshua James pasa por allí. Así que son tres horas que podrían haber sido dos -o menos- con una pareja protagonista que no funciona y un héroe que es inadecuado para su papel. Y ese es el resumen. No es la mejor de las adaptaciones recientes de Christie, tampoco la peor, es una más.


Creo que lo que más me ha gustado de A besúgó (O)(HU) ha sido descubrir que la traducción literal es El Informante. ¿Quién iba a pensarlo de ese pescado? Por lo demás, una trama criminal -o pseudocriminal, según se vea- que parece que es el tema de la semana, en el que un joven es forzado por las fuerzas gubernamentales a infiltrarse entre los radicales. El resultado es menos La Conversación y más un flojo thriller -o pseudthriller, según se vea- en el que la innecesaria decisión de que los radicales y el estado totalitario sean opuestos pero igual de malos es de un extremocentrismo insufrible. Por otro lado, es una serie húngara y no quiero ni pensar cómo andarán las cosas por allí pero sospecho que deben de andar como por España, porque es el tipo de argumento de mierda que no me extrañaría en absoluto haberme encontrado. Total, que más de lo mismo.

Una cosa puedo decir de Deadline (USA) y es que si tuviera sexo podría pensar que es un Sexy-Thriller. Porque el nivel de esta historia de Channel 5 podría asumirlo sin problemas. Muchos giros pero sin complicaciones, casi como una mezcla de Murder Mystery y película de sobremesa, con muy poco original pero la rotunda confianza de que ni falta que les hace. Es una lástima lo claro que resulta que tendría que haber sido una película y no una serie, es decir, lo claro que queda que a esto le sobran minutos por todas partes y, por tanto, acaba siendo bastante aburrido. pero bueno, es Channel 5. Podría ser peor, podría ser mejor, pero es una de sus series.

Reconozco que no esperaba yo que Dirty Lines (O) (PB) fuera sobre la creación de los negocios de teléfonos eróticos en los Paises Bajos. Pero aquí estamos. Parece que la ola de uno y otro lado, es decir: la de los negocios sexuales por un lado y la de una cierta historicidad reciente por el otro. Pues bueno, pues vale, pues si a alguien le interesan estas cosas supongo que lo mismo le hacen gracia.

Por extraño que parezca las series de instituto pueden tener también un giro, o algo así parece prometer Geulin Madeoseu Keulleob (O) que opta por centrarse en las madres. Bueno, quizá no sea de instituto, es de colegio. Y lo que parecen intentar es unas Mujeres Desesperadas más tristes o algo así. No descarto que en algún momento haya un cadáver o alguna cosa, pero de momento son las historias de unas pocas madres y supongo que algo en común. Algo es algo, supongo.

Reconozco que esperaba otra cosa de Harry Wild (USA), quizá un Se ha escrito un crimen. Pero más que por esa, o por Muerte en el paraíso, tenemos esa idea actual de que los americanos no saben ya hacer Murder Mysteries. De hecho, podría haber sido tranquilamente una serie canadiense. Pero, desde luego, no inglesa. En fin, supongo que la seguiré viendo porque esto es lo que hay pero es una lástima.

Los dramas deportivos no son lo mío -hay semanas en las que me pregunto qué es lo mío o si hay algo- y supongo que los creadores de Long Slow Exhale (USA) han considerado que suele pasar y han metido una trama sobre abuso sexual y secretos para aquellos a los que el baloncesto femenino -o cualquier competición deportiva- le pilla de lejos. Por supuesto un cadáver (¿el primer cadáver?) no tarda en aparecer. Así que si te interesan los secretos y mentiras con muertos de por medio tienes eso, si te interesa el drama deportivo lo tienes desde el principio, claro, e incluso si lo que te interesa es el drama humano sobre la entrenadora y su vida privada y pública, sus relaciones con las jugadoras tanto como con su familia, y es que al final tiene muchas bolas en el aire. Y con eso y todo, pese a un cierto aire telenovelesco que no me parece algo necesariamente malo, sale con bien. Quizá no para una temporada de premios, pero sí para darle una oportunidad cuando aparezca por alguna plataforma más amplia. Y teniendo en cuenta que venía firmado por las manos de Pam Veasey, conocida sobre todo por CSI: Cyber o The Ringer, me parece que tiene más mérito aún.

Antes o después algo tenía que acabar en televisión a partir de la obra de la autora canadiense Kate Beaton, y lo que ha acabado llegando es Pinecone & Pony (USA). Una serie infantil de capítulos cortos y encantadores que salen a partir de La princesa y el poni. Y digo a partir porque muy claramente no pretenden contarnos la misma historia sino una historia a partir de ello.

Es curioso como una serie llamada Tokyo Vice (USA), ambientada en Japón y llena de actores japoneses, es el ejemplo perfecto de lo que es ideológicamente una serie norteamericana. Porque pocas cosas pueden ser más USAcas que llevarte al punto de vista a un norteamericano que es injústamente tratado en la cerrada sociedad japonesa, en donde tiene que hacerse un nombre como cronista de la sección de sucesos -no es exactamente sucesos pero como si lo fuera, vaya, que estamos en la semana del pseudocriminal- y menos mal que Michael Mann ha dirigido el piloto porque aún le da un cierto pase. En fin, supongo que tiene un público y sé que no soy yo, pero no diré aquí la palabra que empieza por O.

La internalización de las series dramáticas permite que veamos cosas que normalmente solo hemos visto desde un lado anglosajón, en el caso de la taiwanesa Trinity of Shadows (O) (TW) en la que tres personajes distintos -un policía novato, uno veterano y un concejal- parecen dar vueltas a los bajos fondos, con un asesinato nuevo y un asesinato en el pasado. Con la clara intención de ser profunda, oscura y todas esas cosas. Así que al menos queda claro que si eso es lo que se busca eso es lo que se encuentra.


¡Libros que Llegan! Carter, «Oreo», danforth y más…

Comencemos la semana con otro de esos libros de amigos:

Supersaurio de Meryem El Mehdati, ed. Blackie Books

Meryem hace a la vez un repaso y un retrato de la vida irreal. Desde el trabajo al amor pasando por los fanfics y supermercados, con una mezcla de humor, melancolía y rabia, y tratando también la situación real de la vida en Canarias más allá de esas ideas para turistas. Lo que está claro es que lo da todo.

¡Que entre la pila!

Oreo de Fran Ross, ed. Pálido Fuego

Es de celebrar que Pálido Fuego haya publicado por fin a una autora. Es más de celebrar aún que sea para publicar esta Oreo, una historia sobre una muchacha birracial cuyo desaparecido padre parece dar una muestra de vida detonando una búsqueda de resonancias míticas. Una gran oportunidad para conocer a Fran Ross, una gran escritora de vida breve que llegó a escribir comedia para Richard Pryor y artículos para Playboy, cuya obra más conocida es precisamente esta mezcla de humor picaresco y reflexión sobre la propia identidad convertida en novela de culto.

Noches en el circo de Angela Carter, ed. Sexto Piso

Siempre es bueno encontrarse con una novedad de Angela Carter, incluso cuando es tan peculiar como esta, con una artista circense en su centro y un periodista ¿persiguiéndola? detrás. Porque el amor, la auténtica persona y los viajes son tres de los puntos fundamentales de una historia que logra sonarnos cercana y conocida pero, a la vez, inesperada.

La (des)Enseñanza de Cameron Post de emily m. danforth, ed. Umbriel

Bueno, bueno, bueno… se ha hecho de rogar. Pero aquí tenemos por fin a uno de los más recientes clásicos juveniles. Una historia que va más allá del fondo sáfico para mostrarnos la incomunicación y hasta cierto punto incredibilidad de una joven. Una joven cuyos padres fallecen después de que dé su primer beso a otra chica, que es enviada con su estricta y muy religiosa tía y que, finalmente, es conducida a un programa de ‘conversión’ para quitarle esas tendencias. Por supuesto el resultado está más cerca de una versión menos humorísitica y festiva de la también clásica película But I’m a Cheerleader, pero quizá por ello haga que muchas adolescentes se vean más representadas con ese uso de la voz de Dios para enmascarar el asco y odio de una sociedad.

Respondona de bell hooks, ed. Paidos

Una vez más: Siempre es bueno tener libros nuevos de bell hooks, en este caso sobre la conciencia feminista, la racializada, los lazos que se tejen con otras personas y los puntos de intersección de todas estas decisiones y vivencias, que obligan a tomar decisiones tanto como hacen ver de otra manera cosas que parecían ya establecidas. Como siempre, una obra interesante.

El árbol de la nuez moscada de Margery Sharp, ed. Hoja de Lata

Una obra más corta y quizá ligera que la anterior de la autora, con un centro en apariencia más cómico aunque no exento por ello de bastante mala leche, porque al final la boda que iba a ser un acontecimiento perfecto se convierte en una perfecta oportunidad para reunir a personajes de las clases altas inglesas y mostrar tanto sus excentricidades como sus miserias, incluso teniendo como protagonista a una mujer que decidió dejarlo todo para perseguir el sueño de ser actriz… sin éxito. Pero esas dudas sobre la maternidad, como el resto, serán observaciones que la autora pueda utilizar para desmontar a esas clases teóricamente altas.

Ciudadana de Segunda de Buchi Emecheta, ed. Alba

Podríamos llamarlo autoficción aunque sea una obra de los años setenta. Lo cierto es que esta recuperación del clásico de la escritora nigeriana sirve para hablarnos de su vida, de toda una vida trabajando, de su paso de Nigeria a Inglaterra, de las relaciones de trabajo y de familia e incluso románticas, pero será sobre todo la narración sobre esa segunda categoría en múltiples aspectos: por raza, por nacionalidad, por su condición de mujer. Muchas cosas que se suman para hacerle sentir tanto como demostrarle que es considerada de segunda.

Mi ligue de la ouija de David Irons, ed. Dimensiones Ocultas

La editorial Dimensiones Ocultas presenta otro de esos libros que están sacando parece que solo ellos, y es que estamos en un camino que podría parecer una novela juvenil o una canción de Alaska, pero que tiene mucho más que rascar detrás. Sobre todo porque ni es ni tiene intención de ser lo que parece, y eso incluye una capacidad para tirar hacia los excesos tanto como para tomar rumbos no esperados. No va a ser para todos los estómagos y, desde luego, puede ser una sorpresa. Por suerte para muchos espero que la sorpresa sea agradable.

Los asesinatos silenciosos de A.G.Macdonell, ed. Siruela

Loor y gloria a que esta colección continúe. Y si bien A.G. Macdonell no es tan conocido por sus libros policíacos como por Inglaterra, su Inglaterra al menos podemos reconocer que estamos ante un clasicazo de 1929, con un aparente asesino en serie y una pareja de policías perplejos tanto por la elección de víctimas como por la manera de cometer los asesinatos y, por supuesto, por la identidad del asesino.

Historias de Vigàta vol. 1 de Andrea Camilleri, ed. Altamarea

Primer volumen, supondremos que no el último, con los relatos que  Camilleri localizó en ese Vigàta que encarnaba a todo lo siciliano. Historias muchas veces entre lo histórico, lo humorístico y -claro- algo de tensión aquí y allá que, sobre todo, buscan mostrar la realidad con esa socarronería propia del autor.

Madres, padres y demás de Siri Hustvedt, ed. Seix Barral

Pues libro nuevo de Siri Hustvedt, ¿a quién no le va a interesar? En este caso tocan ensayos, y lo hacen desde una doble vertiente, a ratos memorística y otra familia, además, claro, de reflexiones variadas sobre temas que van saltándole a la autora. Quizá sea un volumen más de recopilatorio de lo que suele ser habitual en ella, pero eso no lo hace peor. Solo diferente.

Auambabuluba Balambambú de Nik Cohn, ed. La Felguera

Uno de los títulos principales en la creación de un ensayo musical, bien es cierto que con cierta tendencia a sacar el palo y repartir a los músicos, pero precisamente por esa pasión fan resulta también más fácil de creer en ello, por su visión más allá de lo académico y, aún a estas alturas, relevante.

El idealista de Việt Thanh Nguyễn, ed. Seix Barral

Continuación directa de El Simpatizante y, por supuesto, con la misma mala leche y visión a la vez interna y desapegada. Esta vez ya en los años ’80s en Francia, pero con muchas situaciones equivalentes.

El hormiguero de Robert Bloch, ed. La Biblioteca del Laberinto

Robert Bloch pensó en hacer horror sobre el futuro y la superpoblación, pero sobre todo fue capaz de saber que en el futuro lo que más miedo daría es algo llamado El Hormiguero.

La cocina japonesa ilustrada de Laure Kié y Haruna Kishi, ed. Col and Col

Otro libro precioso en esta editorial, como suele ser habitual con ellos. No diría yo que es un libro de recetas -aunque las hay- tanto como un libro de cocina pero, sobre todo, un libro ilustrado. Porque lo que tenemos aquí son imágenes de ingredientes, utensilios, localizaciones… un repaso por Japón y su cocina, desde los diferentes momentos del día a las estaciones pasando por casi cualquier aspecto de la misma que se pueda considerar relevante. Y muy, muy, muy bonito.

¡Aquí no hay conejos! de Tammi Sauer y Ross Burach, ed. Lata de Sal

Una historia sencilla aunque divertida puntuada por un dibujo estupendo y muy divertido. Qué más pedir.

Nos leemos.


Es curioso cómo en los últimos años parece haber un mayor interés por retratar la lucha libre  de manera directa o lateral, hemos visto GLOW, hemos visto Heels e incluso, hasta cierto punto, hemos visto Young Rock. No son las únicas, en el mundo de la lucha hemos tenido más obras, como Kingdom. Es curioso también los parecidos entre ellas. Y es que la nueva, Deep Heat (UK), aunque sea británica sigue también muchas de las ideas de personajes coloridos y de un cierto afecto en su fondo. No es una mala serie, tampoco una muy original, supongo que tendrá que ir lo uno por lo otro y depende de las ganas que tenga el espectador de asistir a otra historia dentro de este teatrillo-dentro-del-teatrillo.

Esto de las recuelas va haciéndose un hueco, pese a que no tenga mucho sentido. No hay más que sufrir este The Fairly OddParents: Fairly Odder (USA) que intentan hacer para Paramount + una mezcla de la locura de la serie original con las series de Nickelodeon de toda una vida. Y, claro, vence lo segundo porque el dinero es el que hay. Así que la posibilidad de hacer cualquier cosa pasa a convertirse en un pálido reflejo de lo que la serie original era. Supongo que la idea original de hacer dinero de unos personajes conocidos seguirá ahí, pero estoy seguro de que podrían haber hecho algo más interesante con ello. Aunque probablemente no en esta acción real.

Esto del auge del True Crime como base para las series -o las minis- sigue sin convencerme. Veo esta semana el estreno de The Girl From Plainville (USA) y no puedo más que preguntarme si no es esto una evolución de aquellas películas de sobremesa basadas en hechos reales, porque marca todas las casillas que se nos puedan ocurrir. Por mucho que aseguren estar hablando de una situación compleja que quieren representar en todos sus matices lo cierto es que vuelven al tipo clásico de la Mala Mujer -su maldad es tal que es capaz de intentar mimetizar a Lea Michelle en GLEE!, no os digo más- por mucho que intenten justificar que esta mala mujer lo es por motivos. En fin, que las cosas siguen cambiando para seguir igual.

No sé ni para qué me he visto el piloto completo de How We Roll (USA), me sorprende hasta que no haya tenido que mirar si era de hace treinta años o algo así. Porque esta serie barata sobre una persona que va a ser profesional de los bolos tiene a su favor únicamente el poner un acento en los problemas económicos del ‘americano medio’. Todo lo demás, especialmente todo lo que tiene que ver con el humor que usa, busca y muestra, es antiquísimo y sin demasiado que aportar. Y menos mal que no esperaba algo deportivo. En fin, americanos americaneando.

Va a sonar a cachondeo, pero Julia (USA) es ‘comfort  food‘, presenta a unos personajes encantadores aunque con defectos, prepara una historia tranquila, cotidiana, rebosante de amor, propone como enemigo no a una persona sino un concepto, el snobismo, y tira para delante.  Sí, habla de cocina, de televisión -auténtica historia de la televisión- y de muchas otras cosas que a mí me encantan. Así que es totalmente la serie para la que soy público. Estoy casi seguro de que he escrito sobre Julia Child por lo menos media docena de veces y siempre merece la pena más. Así que esta obra, tierna y encantadora, con un magnífico reparto. Y lo digo en serio, no pensaba yo que -aun solo tamaño- Sarah Lancashire fuera a dar el personaje, pero lo hace estupendamente. Bebe Neuwirth está magnífica. Pero es que el resto es estupendo también: David Hyde Pierce, Judith Light, Brittany Bradford e incluso la brevísima escena de Isabella Rossellini, un reparto fenomenal. En fin, que pocas cosas más agradables -para quien esto escribe- se me ocurren ahora mismo.

Parece que el hacer series infantil/juveniles al estilo de esas antiguas ha vuelto con fuerza, en The Lost Bus (USA) tenemos un exceso de ideas -demasiadas de las cuales empiezan después del piloto, todo sea dicho, casi podemos considerar que el piloto son los dos primeros capítulos como cuando se hacía aquello del especial en dos partes- que, sin embargo, no parecen caer muy lejos de esas series inglesas -incluso australianas- de los años setenta con chavales variados aprendiendo a vivir juntos y blablabla. Supongo que se podría hablar también de los ejemplos de obras de Mundos que pasan a estar gobernados por niños, porque hay algo definitivamente de cómic -de cómic francobelga, casi diría- en todo esto. No sé, me temo que no soy su público, pero tampoco tengo muy claro hacia quién se está dirigiendo.

Hablando de los australianos, hablando de las series de deportes, hablando del juvenil, aquí llega MaveriX (AU). Una serie de competición deportiva con un grupo de chavales luchando por ser los mejores ¿motoristas? dentro de una especie de escuela para jóvenes talentos sobre ruedas. O algo así. De esta sí que os puedo asegurar que no soy su público.

No sé quién pensó que Oscar Isaac podría soportar él solito el piloto de Moon Knight (USA) pero ya voy avisando de que no. De que o te gusta extraordinariamente ese señor -y para eso te compras un póster suyo- o lo que tienes es un piloto sin pies ni cabeza que hace que a su lado Perdidos diera un exceso de información. Sí, conozco perfectamente al personaje, sus -cambiantes, como siempre, la wikicontinuidad está para lo que está- trasfondos y toda la pesca. Me da lo mismo, que yo vea los huecos, sus rellenos y por dónde van a ir no hacen mejor el piloto. Porque lo que podría ser justificable para el inicio cuando llevamos ya toda su duración resulta no solo redundante y aburrido, sino incluso estúpido. No solo es algo que hemos visto mil veces, es que además la mayoría de esas mil veces nos ha dado lo mismo. Y ya de que el protagonista aparezca todo el rato en todos los planos por todas partes ni hablamos. Qué empacho de Óscar Isaac. No sé quién ha podio pensar que este era un buen piloto, pero desde luego han logrado que yo no me acerque más a esta serie. Que os aproveche al resto.

No es que vaya a decir que Newark, Newark (UK) es mala, pero desde luego está lejos de ser buena. Es, fundamentalmente, meh. Intenta reflejar una Inglaterra de clase baja, intenta que haya un cierto humor de personajes además de contra ellos -lo consigue regular- y, en fin, intenta seguir una línea de comedias inglesas que ahora mismo parecen a la vez vacías y poco acertadas. En fin, que no.

Bueno, pues aquí estamos con Slow Horses (USA) que es exactamente lo que podríamos esperar. Es decir, teniendo en cuenta el libro que adaptan y el reparto que han buscado. Quizá se podría haber adaptado en una película pero supongo que una serie no es tampoco mala opción. Aunque sospecho que les van a sobrar capítulos. Pero bueno. La gente lo hace de manera aceptable, el reparto es aceptable, y en general todo es aceptable. Parece que han tomado la ruta de lo aceptable en lugar de buscar una manera de elevar y mejorar el -ya de por sí bueno- material original. Y es una lástima. Qué le vamos a hacer.

Eso de usar animalitos para que haya series para los pequeños, sin demasiado éxito con los adultos, es lo único que puedo creer que tenga algo que ver con Super PupZ (USA).Lo que más he echado en falta es a Eric Roberts, porque por lo demás, parece una versión más barata y menos trabajada de los títulos que Robert Vince suele crear -incluido el ejemplo previo en Netflix de Pup Academy– casi menos como una nueva obra suya y más como si le estuvieran parodiando. O, incluso, su propio exploit.

Pues The Thaw (O) (PO) es rancho. Un genérico de thriller… bueno, tampoco mucho thriller… ni casi policáico… es… bueno, hay muertos y a veces parece que investigan cosas y casi todo el rato da la sensación de que alguien está gritando: Relleno, relleno, metedle más relleno. No es precisamente lo que esperaba ver, aunque tampoco sé qué esperaba, quizá un cruce de estilo anglonórdico con Tatort. Pero en fin… rancho.

Creo que lo que más me ha sorprendido de Uysallar (O) (TU) ha sido cuando he ido a comprobar un dato y he descubierto que se supone que es una comedia. La vida no deja de darme sorpresas, de verdad. Porque para mí esta historia turca sobre un señor arquitecto, con un trabajo, una vida y unos etcs muy bien montados que sufre la crisis de los 40 y decide empezar a llevar una doble vida por las noches ¡HACIÉNDOSE PUNKI! está muy lejos de hacerme alguna gracia. Pensaba que era algún tipo de drama en el que todos los personajes están fatal -el personaje de la mujer es particularmente espantoso, no sé quién ha podido decidir meter algo así en la serie- y que usaba rasgos grotescos o esperpénticos para puntuar esto. En fin, desde luego a mí no me me ocurre ninguna cualidad redentora, y es que no está ni tan siquiera especialmente mal. Simplemente es relleno.


Novedad mexicana en HBO MAX, que últimamente parece estar copiando los esfuerzos internacionalistas de Netflix, en esta ocasión tenemos Amsterdam (O) (MX) que es el equivalente de esas películas costumbristas románticas de modernitos que en España tuvimos como en los ’00s o así. Estoy muy lejos de ser su público así que no voy ni a intentar entender qué gracia se le puede encontrar a esto.

Me faltan las palabras para hablar de este Halo (USA), supongo que porque lo que más me salen son carcajadas. Que cosa, madre, que cosa. Entiendo que tendrá grandes cantidades de defensores con sus decisiones y blablablaa pero yo me he pasado riendo todo el piloto entre los robos y el tomarse en serio todo muy fuerte todo el rato teniendo menos presupuesto que una serie media del SyFy. Lo que no tiene mucho sentido porque debería de tener más dinero detrás, pero aquí estamos. No se trata de que le haga falta que lo dirija Verhoeven -que en general sería una mejora hasta para Los Pequeñecos– tanto como que si vas a robar de Starship Troopers y Robocop lo mínimo es qué aportaban. Pero bueno, supongo que la gente que acepta cualquier cosa siempre que haya naves y lásers pueden darle un buen uso, al fin y al cabo yo puedo verme casi cualquier cosa con asesinatos misteriosos, aunque espero que también haya muchos como yo: Quejándose mientras lo ven.

A partir del libro nos llega esta saga histórica-familiar que funciona como podría pensarse. Producción de alta calidad, multi-idioma, y haciendo una mezcla de contexto histórico y de personajes, como si Apple hubiera decidido que va a ser la BBC guay. De todo ello sale Pachincko (O) (SC-JP-USA), que es exactamente lo que uno puede pensar que puede salir de una mezcla de miniserie y obra de personajes. Personalmente se me hace un tanto cuesta arriba tanto drama familiar pero es el tipo de serie que resulta fácil de imaginar como parte de La Conversación y ganando premios. Ya veremos, pero desde luego parece que en Apple hacen los deberes.

Me alegra ver que van saliendo más series juveniles con sus misterios y sus cosas, el problema es que se acaban pareciendo todas, como este Parallèles (O) (FR) que acaba de llegar desde Francia y que es un genérico de serie de grupo de chavales con localización misteriosa. Pues bueno. Cinco amigos, una serie de momentos temporales que hacen de perturbación y no mucho motivo para andar prestándole atención.

La vocación de servicio público de la BBC está bien, pero Skint (UK) no acaba de funcionar pese a que sobre el papel podría haber sido algo interesante, entre el programa de testimonios y las posibilidades de una cierta teatralización. Pero me temo que al final acaba siendo un bastante inaguantable cantidad de gente hablando más o menos disfrazada a cámara. Y, sinceramente… Qué necesidad.

Ni está, ni se la espera, ni en realidad importa.


¡Libros que Llegan! Sosa Villada, «Monstruos del mercado», Moreno-García y más…

¡Que entre la pila!

Soy una tonta por quererte de Camila Sosa Villada, ed. Tusquets

Creo que a estas alturas el éxito de Las Malas es más que notable, pese a que sea un libro que -siendo uno de los mejores de su año- hace falta recomendar y que se ha movido sobre todo por el boca oreja, así que imagino que esta colección de relatos de la misma autora tendrá que seguir la misma carrera. Sirva esto como pequeño empujón por mi lado. Comprar

La noche era terciopelo de Silvia Moreno-García, ed. Umbriel

La nueva novela de Moreno-García que llega a España, esta vez sin dramas de traducción a su alrededor, tiene un punto de partida detectivesco. Un homenaje a las obras de misterio de los años ’50, en el que la ausencia de un detective titular se suple con dos interesantes personajes. Una mujer desaparece y a su alrededor se mueven otros. Uno de ellos, nuestra protagonista, es su vecina. Una secretaria aficionada a la lectura de narraciones románticas que ve en esta desaparición un hecho novelesco. A su lado un sicario contratado para encontrar a la vecina cuya vida se ve mezclada. Junto a la de más gente. Y a más secretos y mentiras. Es curioso ver la diferencia entre las obras anteriores de Moreno-García y esta otra obra, pero lo que está claro es que es tan suya como siempre. Comprar

Monstruos del mercado de David McNally, ed. Levanta Fuego

Las comparaciones entre el capitalismo y los monstruos clásicos pueden no ser una novedad, pero tampoco algo que vaya a pasar de moda. El vampirismo o los zombies son actantes bien conocidos en sus modos y maneras y, por tanto, facilitan la comprensión de las analogías. De ahí el lógico paso de que un ensayo como este muestre y explique los puntos en común. Comprar

El mundillo literario de Posy Simmonds, ed. Salamandra Graph

Durante unos cuantos años Simmonds se encargaba de hacer historietas para la sección de cultura de The Guardian, este es el recopilatorio que nos presenta todas ellas -las largas, las cortas, las relacionadas, las sueltas…- en las que el estilo de la autora se deja notar por la mala baba con la que muchas veces se habla de unas y otras trincheras de la lucha libresca. Como cualquiera recopilatorio puede parecernos irrregular, a veces reiterativo, pero eso no significa que deje de tener grandes momentos. Y que muy probablemente distintos lectores encuentren distintos momentos como sus favoritos. Comprar

Planes para conquistar Berlín de David Granda, es. Libros del KO

Hablar de la contracultura puede ser más interesante cuando se hace a partir no de los relatos triunfalistas sino de los  datos policiacos. La apertura de los archivos de la RDA permite ver qué es lo que la policía, el poder, consideraban una amenaza. De qué movimientos antisistema estaban enterados, cómo se trataba a los punks y los neonazis y, en fin, mucha más información ordenada y organizada de manera interesante. Comprar

Los chicos de mi juventud de Jo Ann Beard, ed. Muñeca Infinita

Una colección de relatos de corte autobiográficos que nos ofrece su autora demostrando su capacidad para ese cruce entre la realidad, la ficción y el reportaje. Comprar

La mecánica secreta del mundo de Cat Rambo, ed. La máquina que hace PING!

¡Por fin! Llevábamos años con este libro anunciado y por fin llega esta antología de relatos de Cat Rambo, incluido aquel por el que ganó el Nebula, una obra que une ciencia ficción y la fantasía, con referencias a cuentos de hadas que nos permite conocer a une de les autores recientes que más movimiento están teniendo en las distancias cortas. Comprar

Cuando la luna era nuestra de Anna-Marie McLemore, ed. Duermevela

Aquí llega la novedad de Duermevela, una novela llena de personajes diversos que busca darle un giro al realismo mágico, de ahí que fuera a la vez ganadora del Stonewall y del James Triptree Jr., con dos personajes principales unidos en su diferencia y teniendo que soportar los embates de cuatro hermanas decididas a demostrar su superioridad.  Comprar

– Gallant de V.E.Schwab, ed. Umbriel

Entre las casas encantadas y el relato gótico, que ya sabemos que son dos géneros colindantes, lo nuevo de Schwab nos presenta a una protagonista regresando a su hogar olvidado y encontrando que una sombra se cierne sobre ella (la casa, su persona, etc…) teniendo quizá que enfrentarse a ellas o, sobre todo, resistirse. Comprar

Sombras verdes, ballena blanca de Ray Bradbury, es. Minotauro

A partir de la historia real de cuando Bradbury fue contratado para ir a Irlanda a escribir el guión del Moby Dick que estaba preparando John Huston, en una obra más cercana a una autoficción que a una ciencia ficción en la que lo más fantástico es la bestia a la que se enfrentaban y el conocimiento de la particular forma de ser irlandesa. Comprar

Una herencia en juego de Jennifer Lynn Barnes, ed. Molino
Dentro de la corriente del thriller juvenil parece que cabe también cosas que no son exactamente thrillers, personalmente diría que el misterio existe pero que está más cercano a los de las obras de aventuras que a las obras de género tradicional. Pero quizá sea que no me he leído aún toda la novela. Una joven en una situación realmente precaria pero con mucha inteligencia se encuentra un día llamada a la lectura de testamento de un muchimillonario, ella no sabe por qué está ahí, la familia del fallecido parece mostrarse hostil ante la joven, y la lectura del testamento no hace más que añadir más confusión al asunto. A partir de ahí empieza una historia con muchos millones de recompensa en el fondo pero, sobre todo, de dudas sobre las intenciones de unos y otros. En la que los misterios parecen estar más para reproducirse entre ellos que para aclarar algo. Aunque, claro, eso es lo que hace de esta historia una de esas lecturas compulsivas en las que quieres saber para dónde tienen intención de tirar la historia. No porque no supongas lo que va a pasar, sino por saber cómo van a hacer los giros. Comprar

La llegada del cometa de Tove Jansson, ed. Salamandra
Mumin. Las tiras completas vol. 1 de Tove Jansson, ed. Salamandra Graph

Pues tenemos de nuevo entre nosotros a los Mumin gracias en parte a la puesta en valor de la gran Tove Jansson. Por un lado las novelas y por el otro las tiras cómicas. Esperemos que en esta ocasión logren pasar del segundo volumen de las tiras. Pero lo importante es que estén ahí disponibles. Comprar Comprar

Hierba de Keum Suk Gendry-Kim, ed. Reservoir Books

Una de las historias más oscuras de la historia de Japón es la de su ocupación de Corea, algo que los coreanos han ido contando progresivamente más en los últimos años y que en este cómic se centra en el testimonio de una joven que fue forzada a la labor sexual por parte de las tropas invasoras. Comprar

Girlsplaining de Katja Klengel, ed. Sapristi

Historias cortas de fondo autobiográfico en el que Klengel va hablando de temas que le han afectado como mujer, desde la depilación hasta la presión para tener hijos, nada muy sorprendente o innovador -al fin y al cabo es su punto de vista el que se representa, y ese punto de vista es el más habitual en obras de este corte desde hace al menos un lustro- pero sí bien contado, con humor y empatía. Comprar

SQUAD de Maggie Tokuda-Hall y Lisa Sterle, ed. Mab Graphic

Un cómic juvenil con algo distinto, no porque esté narrado por una joven en un momento de confusión vital, o por la diversidad del reparto y sus propuestas, sino porque la creación de ese escuadrón de lobas hay una mayor muestra de violencia y sangre de lo que suelen verse en el cómic juvenil. No es que sea un cómic gore, ni mucho menos, pero no esconde esa violencia que muchas veces se guarda implícita. Y es que lo que les autores proponen aquí es algo más cercano a Ginger Snaps que a cualquier Teen Wolf que nos podamos imaginar. Algo que hay que tener también en cuenta. Comprar

¿Hay alguien ahí? de Ellen Duthie y Studio Patten, ed. Wonder Ponder

Como siempre con Wonder Ponder las preguntas se hacen y son los lectores los que pueden dar respuestas, opiniones, puntos de vista; todo para permitir la discusión, expandir una explicación y reflexionar por separado o en grupo en aquellos temas de los que se hablan. En este caso teniendo que explicar cosas de nuestro planeta a unos hipotéticos extraterrestre, de manera que tener que explicar a gente que no nos conoce nos permite revisara con una mirada nueva cosas que podemos haber asumido como normal sin mayor proceso crítico. De ahí que valga para pequeños a partir de 6 años acompañados, para jóvenes de 10 en adelante solos y también para adolescentes y adultos que quieran pararse a pensar en cómo podrían vernos los extraterrestres. Como siempre, un acierto. Comprar

¡Nos leemos!