Parece que los canganceiros siguen de moda en Prime, supongo que porque es la versión de Organización Criminal que tenían más a mano los brasileños para dar un aspecto de sabor propio a series como Cangaço Novo (O) (BR), una historia de gente en malas situaciones que toma peores decisiones con un cierto aire a telenovela a la que le gustaría ser un drama y una serie de decisiones sobre la iluminación de las escenas que a mí me parece que hace más por que no se vea exactamente qué está pasando que por darle lo que supongo que es un aspecto naturalista que están buscando. Pero bueno, también me parece que confunden acción con barullo así que quién soy yo para hablar.
Parece que ya hemos llegado a ese punto en el que también los indios hacen secuelas innecesarias y baratas de sus éxitos de cine.
Commando (O) (IN) llega a
Hotstar -el equivalente de
HULU, digamos- y nos presenta una miniserie de cuatro capítulos dentro de la franquicia
Commando dirigida por
Vipul Amrutlal Shah -que lleva esta franquicia y también la de
Force– y que como era de especial recicla todo lo recicable de las películas de acción ochenteras de USA. Solo que ahora los malos es Pakistán en lugar de Rusia, pero el resto -la acción con varios niveles de calidad o capacidad, el patriotismo de baratillo, las armas a punto de destruir el mundo, los decorados entre lo natural y lo libre de derechos, el futurismo de vía estrecha y la exaltación tradicional de la amistad- lo tenemos aquí. Bien es cierto que la calidad se mueve entre la de las exploits de las que llegaban al cine -incluyendo un
Action Jackson o un
Remo, desarmado y peligroso– y quizá más cercano a, digamos,
Caza tesoros. Es curioso cómo han ido llegando poco a poco este tipo de series -incluso de películas, pero ese es otro tema y de eso tiene mucha culpa
Ammo– a convertirse en parte del rancho con el que rellenar un rato. Porque con cuatro capítulos tampoco es que puedan hacer mucho -más allá de rasgarse las camisas para mostrar físicos esculpidos, claro, y sacar a alguna mujer que también patee-culos, no vayan a decir-. En fin, supongo que habrá a quien le guste este relleno. Yo creo que las películas de acción indias, con todos sus problemas, daban para un paso a la televisión bastante mejor. Aunque, claro, entonces lo mismo interrumpían su función como ruido de fondo de una bien merecida siesta.
Veo que
Millar sigue cosechando el dinero de la millonada que le pagaron en
Netflix, esta vez con la adaptación de
American Jesus… que han adaptado en México. Con el título de
El elegido (O) (MX) y todos los tics y problemas de una obra que no era muy original ya cuando salió y no iba a mejorar ahora por más actores medio-conocidos le fueras a meter. Un más de lo mismo que, precisamente por eso, logra ser algo menos espantoso que sus series de superhéroes.
Aquí tenemos la serie de Organización Criminal de turno, esta vez desde Nueva Zelanda y con una cierta intención de originalidad. Porque
Far North (NZ) parece centrarse en algún tipo de
Basado en hechos másomenos reales que supongo que por allá recordarán…
másomenos. La idea no es (necesariamente) mala. Nos muestra la cadena de la organización criminal desde los jefes a los curritos, y luego a una pareja completamente externa que -claramente- son los que van a hacer saltar el sistema por los aires. Posiblemente sin darse ni cuenta. Pero pasa tanto rato del piloto presentándote a toda la gente de la cadena e intentando que te interesen sus historias y situaciones que para los teóricos personajes centrales -quizá es mucho asumir por mi parte, pero hubiera jurado que ellos tendrían que serlo- quedan solo migajas. No solo eso, tampoco sabemos cómo van a causar esa disrupción o qué exactamente sucede. Nos limitamos a seguir la operación y conocer a la gente. Ver algún problema que están teniendo. Nada que parezca requerir dos personas fuera para que aquello explote. Ni, ya puesto, nada que a quien esto escribe le interese en exceso. Puede que sea por mi tradicional poca paciencia para con las series de organización criminal, pero teniendo en cuenta que el piloto supera por bastante los 40 minutos lo cierto es que la posibilidad de contarlo de otra manera estaba ahí. Y que el que no va a estar ahí más soy yo, claro.
Supongo que dentro del revival noventerista podía entrar este Guns & Gulaabs (O) (IN) que intenta meter demasiadas cosas en el mismo plato como para funcionar con fluidez. Tenemos a un mecánico que intenta conquistar a su amada, al jefe del cártel que controla al pueblo, y a su hijo, a un policía honrado que acaba de llegar a la ciudad con su familia, a un sádico asesino, un grupo de chavales de instituto, cada uno con sus propias motivaciones, búsquedas y estilos. Porque hay cosas de Organización Criminal, de Thriller, de Drama, de Comedia Romántica, de Comedia Negra Noventera, en fin, mil cosas distintas. Y el problema es que cuando tienes tantas cosas distintas a la vez tienes que saber muy bien ir llevando unas historias a otras y hacer las transiciones de tonos. No es el caso. Ahí la idea principal es, ante todo, apilar cosas. Unas encima -o a continuación- de otras. Ni siquiera creo que sea porque crean que si una cosa no ha funcionado ya funcionará la siguiente, sino porque al dúo de directores, Raj & DK -que ya habían hecho para Prime The Family Man, Unpaused o Farzi, esta última la más cercana a la que nos ocupan- realmente creen que estas mezclas y este caos es lo que funciona. Que yo pienso otra cosa, pero bueno. Allá cada cuál con sus gustos.
Ojalá
Henpocalypse! (UK) me hubiera gustado, pero empezamos mal y fuimos a peor. Una comedia sobre una despedida de soltera con las integrantes despendoladas en la que irrumpe el apocalipsis con lo que parece el final de la vida en el planeta. Y el último hombre es el
stripper. Podría ser -o sonar- peor, pero para eso habría que verla. Ni las -caricaturescas- protagonistas logran… nada. Ni las exageraciones equivalen a humor, ni parece que haya idea de crítica o de construcción. Y la sensación de «en realidad no es el apocalipsis, es que son tontísimas» tampoco ayuda.
Esta versión surcoreana -muy surcoreana- de
El Excéntrico Asesor y su Compañero Policía del Sexo Contrario llamada
Hiphage (O) (CS) -o
Behind Your Touch o
Con tacto especial– nos presenta a una veterinaria que acaba teniendo el poder de ver lo que los animales han visto. Pero solo cuando les toca el culo. Enfrente hay un policía estirado y frustrado, al que han mandado al pueblo -extraordinariamente pintoresco, como corresponde- por haber metido la pata en la capital -por supuesto- y que está dispuesto a casi todo por volver a su puesto anterior -claro-. El piloto me temo que solo establece la situación, así que me vi también el segundo por aquello de los pilotos dobles, y ya empieza a mostrarte no solo el clásico humor surcoreano en esta versión de pueblo pintoresco, atenciones veterinarias y un policía demasiado empeñado en descubrir casos graves; también el cómo va a pasar a temas más serios y encontrar una historia más compleja que contar. No sé cómo avanzará, y ciertamente los capítulos tienen el clásico problema de demasiado largos y con demasiadas cosas, pero es un giro fuera de lo habitual para este subgénero tan trillado del policíaco/ criminal.
La idea detrás de
Mala Fortuna (O) (MX) no es mala, pero con tanta vuelta que se le va dando a la Telenovela últimamente necesitaría un empujón más. Dos personas ponen sus ojos en una rica familia, cada una de ellas pretenden acercarse a uno de los herederos y meterse en el círculo familiar. El problema es que entre ambos se conocen… y se odian… y, por supuesto, que hay más gente queriendo hacerse con la fortuna de la familia, solo faltaría. Así que ahí tenemos los dimes, diretes, movimientos de ruptura, alianzas y todo lo que uno esperaría encontrar más o menos en este tipo de obras. Y en ocasiones está más o menos inspirado pero, en general, es un Más de lo mismo. No sé si será una cuestión de rodaje, pero lo cierto es que no creo que me vea entera la primera temporada.
No sé si es que esperaba mucho o si es que esperaba algo, pero
Maseukeugeol (O) (SC) o
Mask Girl o
마스크걸 no me ha dado nada. Una bastante aburrida historia sobre una mujer a la que le gusta bailar pero que se pone una máscara porque le llaman fea y sobre sus ¿intrigas? de oficina o sus ¿relaciones? con los seguidores además, claro, de sus ensoñaciones y blablabla. Me he aburrido hasta el desinterés.
No tengo muy claro qué querían hacer en
Mathagam (O) (IN) porque el héroe es bastante de poliespán, y el villano parece estar más que ser, en general parece que están intentando mostrarte una historia real y cercana, si es que consideramos como tal a las consabidas, reiteradas y -en general- aburridas. Supongo que habrá gente a la que este
‘más de lo mismo’ le valdrá. Por haber.
Puede que
Myron Bolitar sea el agente y negociador de los libros, pero está claro que
Harlan Coben o su agente son los negociadores magnos. Tras vender a
Netflix una serie de sus obras sin
Bolitar para que las hiciera por todo el mundo, cuando tocó negociar de nuevo el acuerdo había vendido una serie con
Bolitar por medio a
Prime. Por supuesto esto llevó a renovar el acuerdo con
Netflix y a incluir a
Bolitar en el paquete. No sé qué se inventarán dentro de cuatro años, pero, de momento, podemos empezaar por lo que tenemos aquí.
Harlan Coben’s Shelter (USA) es la adaptación de la serie -de tres- libros juveniles centrados en el sobrino de
Bolitar. Y, de hecho,
Bolitar está tan ausente como
Batman en las series de la
CW. En su lugar está su hermana y, por tanto, también tía del chico:
Shira, magníficamente interpretada por
Constance Zimmer, y también la llamada
Bat Lady, que es una
Tovah Feldshuh que parece estar intentando conseguir un
Tony haciendo de
Bruja en
Into the Woods. Aunque debo decir que son los dos amigos del protagonista los que logran robar la función con bastante facilidad,
Adrian Greensmith como
Spoon y
Abby Corrigan como
Ema, distintos y diferenciables. Supongo que el protagonista tiene el problema de cubrir la función pero rodeado de tanto talento actoral -lo cierto es que los responsables de casting se merecen un premio- tirando de un texto que no parece gran cosa hacen que su papel sea poco más que rutinario. En fin, veremos.
Él es un rapero de barrio bajo, ella es la hija del promotor de la gentrificación, párame si te suena esta canción. La verdad es que
Te quiero y me duele (O) (MX) nos lo conocemos desde los tiempos de… bueno, un poco de todo, incluido
Step Up. Es lo razonablemente agradable con sus bandas y sus bandas, con un punto queer y alguna cosilla más para que sepas que es 2013 y no una peli de los ochenta… En fin, aunque no siempre es fácil distinguir al elenco masculino no deja de ser una serie romántica juvenil que te puedes imaginar por dónde va a ir porque es como si fuera por railes pero, quizá por eso, logra resultar un
más de lo mismo agradable.
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