No sé si recordaréis Doc Martin, pero seguro que recordáis Doctor Mateo. Aunque… ¿quizá sea al revés? Tanto da, Best Medicine (USA) llega en 2026 para traer una nueva versión de lo de 2004 que, a su vez, seguía la lógica británica de ‘pequeño pueblecito con gente peculiar pero encantadora’ que supongo que habrán vendido más con Doctor en Alaska que con El vicario de Dibley. Tanto da, porque lo más curioso -para mí- es que Everwood es anterior a Doc Martin, pero la primera era notablemente estadounidense mientras que la segunda era inequívocamente británica. ¿Y qué es lo que nos encontramos ahora? Pues que la ‘estadounidensicización‘ es mínima. Sí, la historia de un gran cirujano que decide volver al pueblo en el que pasaba los veranos con su tía para convertirse en su nuevo médico, con unas historias más o menos pintorescas -y aquí toca dejar caer a Picket Fences… pero sin tribunales, de momento- puede parece más cerca de Hallmark que de la FOX, pero supongo que aquí llegamos todos antes o más después. Y tener a Josh Charles y Annie Potts tampoco hace daño, por supuesto.

Hablando de Dibley, no esperaba yo gran cosa de Can You Keep a Secret? (UK) y puedo entender que vaya a haber cierta polarización (de verdad, no la del embutido) entre sus espectadores. Porque hay cosas un tanto antiguas -sobre todo en el humor- y otras que parecen más que vistas… pero es de esas veces que el buen hacer de los actores Dawn French, Mark Heap, Craig Roberts, Mandip Gill… y el buen fondo de la historia logran que lo que no debiera de haber funcionado lo acabe haciendo. Como digo, no creo que guste de manera universal (al fin y al cabo Nada gusta a todo el mundo…) pero, desde luego, ha sido una más que agradable sorpresa y el primer título a apuntar del año.

Nada como un buen evento especial durante las navidades para los británicos. En este caso aprovechando el final de las mismas para Corriedale (UK), que es nada menos que un crossover entre dos instituciones: Corrie es el nombre afectuoso de Coronation Street, y la segunda parte viene de Emmerdale. Cierto es que que frente a la primera, que es de 1960, la segunda es solo de 1972, y no es EastEnders (esa lleva desde 1982 y es de la BBC), pero siguen siendo dos telenovelas, más o menos diarias. Estas dos, de la ITV, no dejan de seguir algo que había hecho más o menos discretamente las de Channel 4, Brookside y Hollyoaks -la segunda más famosa que la primera, y más antigua: de 1995- que llegaron a hacer una suerte de crossover (un episodio en cada serie) en octubre. Pero, claro, al ITV tenía que ir a más y de ahí vino esta idea de crear una ‘serie evento crossover’. Supongo que la idea la sacaron de cuando en un Children in Need se inventaron East Street. Pero bueno, el asunto en sí es lograrlo de la manera más sencilla: Con un accidente de carretera, de la que las une, claro. Personajes de una y otra serie, alguna muerte, la habitual falta de presupuesto suplida con desparpajo, repercusiones para todos los colores en los próximos episodios de ambas series… Una fantasía, aunque creo que lo lógico es que no lo repitan durante algunos años. Muchos de los logros de este tipo de series vienen, precisamente, por saber qué repetir todo el rato y que dejar en barbecho. como el ‘murder mystery‘ que EastEnders lanzó en navidades de 2023. Es una lástima que aquí no se llegara a hacer con Amar en tiempos revueltos y El secreto de Puenteviejo, pero aún estamos a tiempo de que La Promesa y La Moderna tomen nota. Y si hay que hacer un poco de viaje temporal para conseguirlo… ¿no es algo que nos enseñó ya cómo hacer Dark Shadows?

No se me ocurre nada bueno que decir de Girl Taken (UK), pero si queréis leer cosas malas tengo para un rato. La idea de ‘un tipo que da repeluco secuestra a una joven y le hace hacer cosas’ es bastantéate más… cómo decirlo… centrado en la tortura psicológica y el pasarlo mal de lo que necesitaba. Sobre todo cuando lo hemos visto tratado como un misterio en otras series, o como una serie de flashbacks en Found hace solo un par de temporadas, ejemplos cualquieras que son claramente mejores que lo que sea esto. Que, sinceramente, solo me parece que tiene un público concreto.

Ya llegamos a las series para las que no soy su público, comenzando por el drama deportivo que claramente apuesta por el drama de personajes que es Goolagong (AU). Sobre una importante tenista australiana de los setenta y primeros ochenta que ganó una buena cantidad de títulos y fue conocida por otras cosas como ser racializada aborigen, algo que la distinguía en la época -frente a la también australiana Margaret Court, por ejemplo- y que se usó tanto como ejemplo como crítica -por aceptar jugar en Sudáfrica tras ser nombrada ‘blanca honoraria’, por ejemplo- y viendo por dónde va este primer capítulo en el que ella y su entrenador, con la familia de ella, son los personajes principales… pues bueno. Supongo que si hay un interés por esas figuras deportivas o por… yo qué sé… ¿el tenis? Pues lo mismo os interesa, a mí la verdad es que no me ha dicho gran cosa.

Puf. His & Hers (USA) parte de un libro que tampoco era gran cosa pero en el que, al menos, buscaban una ‘originalidad‘. Los protagonistas eran una reportera y un policía, cada uno de ellos sospechaba que el otro era el responsable de una serie de muertes. Por supuesto cuando decidieron hacer la serie esto se lo cargaron. Así que… ¿qué es lo que quedaba? Pues una suerte de serie de después de comer bastante despepitada pero también sin nada que se acercara a la lógica o el sentido común en ningún frente. Creo que he descubierto quién es el asesino por pura estupidez, pero todo está tan mal hecho que probablemente decidan darle más giros por si acaso con uno no vale, y pese a que no tenga ningún sentido. En fin, un desastre. Pero supongo que para la hora de la siesta -o similar- valdrá.

Yo iba a hablar de The Pendragon Cycle: Rise of the Merlin (USA), pero he visto que es una producción nazi de supremacismo ‘celtista cristiano’ (?) que, efectivamente, se basa en ESOS libros y, mira, la pongo solo para que podáis evitarla.

Tendría que mirar si Seupeuring Pibeo (O)(CS) o 스프링 피버 o Spring Fever o… estaba basado en un webcómic. Pero ocurren dos cosas. La primera es que no me importa y la segunda es que no lo hace porque no me merece la pena el interés. Una profesora de ética y algo así como el ‘guardaespaldas’ de una alumna se… no, la verdad es que no tiene mucho sentido. También hay por ahí un tipo que sufrió al guardaespaldas cuando era un matón de instituto en lo que, supongo, acabará teniendo algún sentido. Aunque no mucho. Pero bueno, supongo que esto, que tiene toda la pinta de que va a ser una comedia romántica, tiene unos fanses que se lo perdonarán todos. Y entre los que, claro, no me encuentro.

Supongo que este Waiting for the Out (UK) es algún tipo de ‘exorcismo‘ por parte de su creador, pero también puede ser que solo piense que una historia de un joven que se pone a trabajar de profesor de filosofía en una cárcel, el grupo de presos a su alrededor, la familia del profesor (y su propia complicada historia familiar) serían capaces de mantener esto. Tengo mis serias dudas porque,a demás, la cantidad de veces que hemos visto versiones de esta historia es alta. Es cierto que, al menos, parece que quiere hablar de la cárcel y sus efectos. Lo que pasa es que no parece que quiera hacerlo desde un punto de vista crítico sino… digamos que costumbrista. Así que… bueno… agradable en general, un poco neurótico, en fin. Yo qué sé.


Supongo que un clásico es un clásico. Sobre todo porque este Amor de Oficina (O)(MX) parece haber decidido ver hasta dónde puede tirar de los restos de Betty la Fea. No por la parte de la protagonista, que aquí tiene una forma distinta de ser aunque -sin duda- es más… payasa. Pero el lugar y las acciones parecen sacadas de aquella: Una empresa de ropa -de lencería en este caso- y todo una serie de secundarios que trabajan en ella. De secundarios y de los dos actores principales, que comienzan habiéndose liado ya antes de saber quiénes son. La una, la muy profesional aunque notablemente desastrosa aspirante a ser la nueva directora. El otro… el hijo del jefe. Y de ahí los dos grupos montados. Los trabajadores de toda la vida, con sus distintos follones más cómicos que dramáticos -de momento, ya sabéis cómo va esto- mientras que del otro lado están los amigos del enchufado, unos pijos que -con el tono de comedia que predomina al menos en el piloto- parecen más desconectados de la realidad que malvados. Todo eso, más unos inversores extranjeros y una serie de discutibles decisiones son lo que nos deja este piloto que establece con sencillez y claridad lo que tenemos delante: Una comedia romántica de fondo telenovelesco en el que se mezclan las relaciones personales, el reto de quién será el jefe y, por supuesto, el ‘bienestar empresarial’. En fin, fin, quiero creer que a su público objetivo le puede gustar y, desde luego, Ana González Bello sabe lo que se hace y cómo hacerlo. Así que, bueno, veremos si tiene éxito. Sobre todo con tan pocos capítulos.

Un tanto genérica y yo diría que menos comprometida de lo que nos quieren vender, esta The Copenhagen Test (USA) con la que Peacock cierra nuestro año. Me parece perfecto que quieren hablar de la problemática de los agentes asiáticos y reivindicar que casi no tenemos ejemplos de ellos. El problema es poner una trama en la que Corea del Norte ocupa el papel principal, y usar como coreano a un actor chino. Quiero decir, ¿ahora los USA no se animan a acusar de espionaje a China? Será la primera vez. Lo cierto es que usar como coreano-americano a un actor nacido en China, emigrado a Canadá y que desde allí dio el salto a USA es ciertamente explicativo de cómo funcionan las cosas… en USA. Pero bueno, si la historia hubiera sido algo menos ‘la rutina de costumbre’ supongo que podríamos haberlo dejado de lado. De todas formas si alguien busca rancho, aquí lo tiene.

Supongo que este Dear Life (AU) está pensado para los que gusten de un cierto tipo de drama humano. También imagino que hay toques en él que están pensados como comedia. Lo cierto es que no acabo de entrar en ello, y mira que está claro que lo intentan. Quizá la culpa sea mía. Pero esta historia de una mujer aún devastada por la pérdida de su amado que decide seguir el destino de los órganos que donó… Pues yo qué sé. No me podría dar más lo mismo ni ella, ni los donados, ni la gente que intenta que pase el duelo. Quizá como película… pero yo qué sé.

No podíamos pasarnos una semana sin glorificar criminales, claro, así que aquí llega RUN (AU) con una especie de noticia biográfica de uno de los más notables -y algo desastrosos, diría yo- atracadores de Australia. Po’ fueno, po’ fale, po’ m’alegro.

No hay como que una serie funcione para ponerse detrás, hace un par de años a Netflix le funcionó una serie de Harlan Coben en primeros de año y desde entonces tenemos otra siempre que toca. La de este año es Run Away (UK), que comienza con una especie de misterio, sigue con ‘qué malas las redes sociales’ -en un momento muy complicado porque trata de venderte como mentira algo que es literalmente lo que ha pasado, aunque no por las motivaciones que las redes ponen-, y continúa acumulando personajes y cadáveres. Lo cierto es que el exceso de unos y otros hace pensar más en una novela en la que te van sacando a gente sin explicarte más, que en un piloto en donde suele procurar conectarse a las personas porque, bueno, verte el piloto no significa que vayas a seguir. Que es una notable diferencia con leer un libro, ahí lo lógico es suponer que tras el primer capítulo seguirás leyendo. En fin, sea como sea y pese a la profusión de actores británicos -televisivos sobre todo- bien conocidos está claro para quien esto escribe que Ruth Jones (y Annette Badland) es lo más interesante del asunto. Menos por el papel que tiene por cómo lo aborda. Pero bueno, supongo que este rancho de principio de año está para consumir mientras digieres el resto de cosas.

He tenido que mirar que Synden (O)(SU) no fuera una serie antigua. No solo porque lo que cuenta es básicamente lo de siempre (policías nórdicos hundidos con vida familiar deprimente investigan un hecho delictivo triste en una zona desmoralizada) sino porque, de hecho, la falta de novedad -por mucho cadáver que quieran apilar- lleva a dudar si es que son todas iguales, si es que no tiene cabeza para más, o si es que allí todos los crímenes son iguales. Si tú propósito de año nuevo es deprimirte con algo distinto al telediario lo mismo te sirve. Para todo lo demás solo le recomiendo esta serie a alguien que quiera ponérsela de fondo mientras planchas… la ropa o la oreja. Tanto da.

Comenzamos el año con Netflix decidiendo otra vez que a una de sus series no le toca trailer. Tiene pinta de que va a ser otro de esos años. 
Llega Netflix con El tiempo de las moscas (O)(AR), que adapta dos libros de Claudia Piñeiro. Y lo hacen cogiendo el nombre del segundo. ¿Y el primero? Pues embutido por ahí entre flashbacks. Supongo que en algún momento le dedicarán un capítulo propio o algo, porque si no va a quedar raro. Pero es cierto que el segundo era un libro más interesante del primero. Al fin y al cabo aquí tenemos el casi costumbrismo de dos ex-presidiarias metidas en un negocio de exterminación que se acaba descontrolando mientras se habla de las relaciones de poder en las parejas, de los problemas de la salud y la sanidad y de otra media docena de cosas a la vez que se habla de clase o se explora -quizá explota- esa más baja y ‘criminal’. No es que a mí me haya dicho gran cosa pese a las interpretaciones -más correctas que destacables- pero, bueno, seguro que tiene su público.


Mis 13 mayores chifladuras del cine de terror de 2025

En esta época de repasos también podemos dejar por un momento de hablar de Lo Mejor o de Lo Peor para echar un vistazo a los Locurones. Películas que deciden ir más allá, para bien o para mal, y que por eso mismo merecen un recuerdo especial, porque romper con lo habitual es en muchas ocasiones la única manera de ofrecer sorpresas.

Aquí estamos, un año más. Decíamos, como siempre, que a ver con qué nos encontrábamos en 2025 y debo decir que en cuanto a las taquillas ha sido un año bastante variado pero, sobre todo, un año con unos pocos éxitos que han logrado que parezca que al terror le va bien. En realidad al terror le va normal. Hemos visto algunas hostias notables en taquilla (Keeper, Him, Wolf Man, M3GAN 2.0… aunque de esta última podemos preguntarnos si ha sido por abandonar el terror, por eso no están aquí ni el nuevo Predator ni el nuevo The Running Man) pero, sobre todo, hemos visto muchas películas que se han movido entre el Lo comido por lo servido y el Bien sin más. Es la lista más extensa este año (Dangerous Animals, Shelby Oaks, The Strangers: Chapter 2, Bring Her Back, Until Dawn, The Woman in the Yard, Heart Eyes, The Long Walk, I Know What You Did Last Summer, 28 Years Later) pero eso no quita que hayamos tenido algunas películas de éxito, entendido como hacer más del doble de lo que costó (Final Destination 6, FNaF 2, Black Phone 2 e incluso una que no es continuación: Companion) e, incluso, superéxito que han hecho más del triple. Bien es cierto que algunas de ellas eran películas de presupuesto limitado, Good Boy y Clown in a Cornfield costaron 1 M$ e hicieron respectivamente 6,62 M$ y 7,25 M$, Presence costó 2 M$ e hizo 6,89 M$, The Monkey incrementó el presupuesto a 10 M$ e hizo 39,72 M$ -logrando, además, que Osgood Perkins haya estrenado en 2025 un superéxito y una hostia-… pero supongo que aquí lo que más ha pesado es un trío de películas.

Bien es cierto que una de ellas sigue la lógica de las taquillas. Me refiero a la secuela The Conjuring 4 que costó 55 M$ e hizo 177,75 M$ y que, me permito señalar, es la única ‘continuación’ de esta sección de superéxitos. Pero sirvió para cimentar esa idea de terror como éxito de taquillas que, en realidad y desde mi punto de vista, vendieron los dos fenómenos del cine de terror y de las taquillas del año. Esto es, Weapons que con un presupuesto de solo 38 M$ hizo 151,55 M$ -quedando por debajo de la antes mencionada, pero logrando un mayor impacto- y, por delante de todo lo demás, Sinners. Que no solo costó 90 M$ e hizo 278,57 M$ sino que ha logrado mantenerse en el puesto 7 del TOP de la taquilla del año -ha ayudado que Haya Sido Un Año, por supuesto- y, sobre todo, que se haya logrado colar en las conversaciones de los premios. Yo dudo que rasque porque, en fin, Hollywood. Pero lograrlo lo ha logrado.

Diría que irónicamente solo con esas dos películas se ha construido la idea de que este año ha sido un éxito para el terror, pero lo cierto es que pasa regularmente. Tú tienes dos éxitos y la gente deja de mirar la imagen general para centrarse en que ha habido éxito. En fin, al menos estos nos servirá para que los dos próximos años sigamos teniendo películas de terror. Y mira que el mal año de Blumhouse (mitigado por dos secuelas) y de A24 (mitigado por… ¿una peli «romántica» y Chalamet?) podría haber llevado el asunto por otros derroteros. Pero Warner estaba ahí con ese trío de ases.

Pese a lo cual nosotros no estamos aquí para hablar de las películas en general sino de las chifladuras y, por supuesto, hemos logrado hacer el textito de turno. De momento seguimos con Canino en el recuerdo. Y ha salido esta lista -o lo que sea- en su fecha habitual, que es incluso más extraño. En realidad no creo que haya nadie que siga realmente la cosa esta de los locurones pero ya que el trabajo previo está más o menos hecho y que yo me lo paso bien… pues allá vamos.

Podemos, incluso, hacer el repaso de siempre.  Porque este año toca un punto intermedio pero no siempre ha sido así. La de 2017 sigue en mi memoria -quizá solo ahí- como la mejor, y olvidados ya los bajones de la de 2016 o la de 2018,  la recuperación de la de 2019 y luego la de 2020 y  la de 2021 y las buenas sensaciones de la de 2022 con sus excesos. Y la bajona de nuevo en la de 2023, y la de 2024. En 2025 hemos tenido una presencia continua de películas de terror… pero no tanto de excesos.

No sé si os he contado alguna vez cómo se hacen estas listas. Durante todo el año yo voy viendo películas y tomando notas de las que merecen por lo menos echarle un ojo, varias de las cuales acaban en el listado del año. (Esta vez como un tercio) Según se va acercando el final de año, para octubre, empiezo a hacer un ‘peinado’ de las películas que me falta, a revisar qué ha salido -fuera del circuito de festivales, claro- y que está previsto que salga y todo eso. Y las últimas semanas de diciembre, en las que como cualquier persona razonable necesito un mayor número de pelis de terror, acabo de redondearlo.

De ahí que haya una lista principal, una de posibles y una con la general, que acaba siendo prácticamente cinco listas. Muchas de ellas van yendo de un punto a otro, de ‘mencionar’ a ‘quizá’ al ‘top’. Lo cierto es que este año, por uno u otro motivo tengo una buena cantidad apuntadas en las dos que han quedado. Incluyendo mencionar la maravillosa cara dura de Charles Band, un año más, que ha tenido la desfachatez de sacar una nueva versión de varias de sus películas clásicas de la Empire/ Full Moon/ etc en blanco y negro y llamarlo versiones Noir.

Si el año pasado echaba de menos las películas asiáticas estas han vuelto a tope, aunque no tanto las chinas -una lástima- como un vistazo más general con Bhanupriya Bhooter Hotel, Dưới Đáy Hồ, Feng Shui Master & The Pregnant Ghost, Tokyo Evil Hotel, Pernikahan Arwah, Pesugihan Sate Gagak, SabdhamSubham o, sobre todo, la filipina Posthouse y la japonesa Incomplete Chairs. Ambas, sobre todo la última, han estado muy cerca de entrar en nuestra lista. Así que si alguna de la lista os sobra ya sabéis que podéis cambiarla por estas. Ah, y si echáis de menos A Useful Ghost os diré que será parte de la lista… de 2026, que me han dicho que estará estrenada para entonces -mientras tanto, si os la cruzáis echadle un vistazo-.

Aunque no solo de asiáticos vive el hombre, este ha sido un gran año para las películas europeas también. Supongo que es el retelling de la historia de Cenicienta Den stygge stesøsteren la que es más fácil que la gente haya visto, pero eso no significa que no hayamos tenido cosas como la película de animación abiertamente desagradable Dieva suns o el sorprendentemente interesante slasher polaco Martwi przed świtem, que sigue una de las tendencias de este año y tiene lugar en el ‘mundo teatral’ y que -de nuevo- se ha quedado cerca de entrar. Ha sido una alegría porque otras películas esperadas y esperables del continente como Amsterdamned II se han quedado bien lejos de conseguir un hueco en nuestra lista. Pero que hayamos tenido una cierta distancia con ese eje habitual de USA/UK/AU es algo bueno. ¡Tengo incluso apuntada la africana The Snake Girl!

De todas formas en ese eje anglo hemos tenido también varias aproximaciones. Algunas necesitadas de más locurón como el The Carpenter’s Son con Nicolas Cage o la nueva Witchcraft. Otras dentro de lo que supongo que era lo esperable para acabar por aquí como Good Boy, Queens of the Dead, Infernal, On Gallows Hill, Control Freak, Dead Lover, Don’t Let the Cat Out, Invasive 2: Getaway, Dark Match, Found Footage: The Making of the Patterson Project, Marginalia… Un revoltijo de aquellas a las que le falta algo y de las que quizá hable en otro momento -u otro listado- pero que al menos por algo se distinguen. Aunque más aún logran acercarse a la idea del locurón algunas que al final se han quedado fuera como Mantopus!, Weekend at the End of the World, Attack 13, Dangerous Animals y, sobre todo, The Red Mask. Que se ha quedado, de nuevo, bien cerca. Pero a la que le ha faltado también un poco más. Algo que, como decía antes, ha sido el resumen del año. Incluso entre las que han acabado entrando, una lástima porque aunque diría que hay más y de más nivel ‘como película’ que el año pasado también me da la sensación de que, en general, las películas se han soltado menos la melena… pero aún así hay que elegir.

Lo que pasa es que todas estas, por uno u otro motivo, son las que no han logrado entrar en la lista final de las 13. Así que mejor damos paso a ellas en lugar de seguir dándoos la chapa por aquí.

13 – The Monkey

Como de costumbre, empezamos con una que ha sido, digamos, bien conocida y razonablemente tratada por la crítica. Y lo hacemos porque entre esta y Weapons creo que está claro que esta abraza la explosión -literal, figurada- y el locurón de manera más clara. En un año en el que ha habido de todo en taquilla (y en la tele) para Stephen King la absoluta verbena que es esta película, que hace malabarismos sobre el estrechísimo hilo argumental que deciden ponerle para que no sea una película de sketches, se merece este primer último puesto de nuestra lista.

12 – In Our Blood

En un año como este, en el que parece que las películas no han acabado de animarse a subir al once tenemos varios ejemplos de ‘uy, casi’ en estos puestos bajos. Eso no las hace peores películas, por supuesto. De hecho, por eso está esta y no Mantopus!, por ejemplo. Pero es cierto que podría haber perdido el puesto si hubieran logrado estrenar Bampire y hubiesen corrido los puestos. Lo que pasa es que de In Our Blood tampoco se puede contar mucho más que comienza como un documental -al fin y al cabo se han traído a un director de documentales como Pedro Kos para adaptar una idea y guión que principalmente parece ser de Mallory Westfall (aunque haya alguna persona acreditada más) – y va poco a poco mostrando algunas rarezas. El resultado final es una película que es lógica y consecuente pero, en fin, ojalá un poco más de fiesta.

12 – The Other

Podríamos decir algo parecido con esta… salvo que al menos esta acaba soltándose. Ojalá más y más tiempo, pero ya es algo en un año como este. Sea como sea representa perfectamente una de las estructuras básicas del año: Comenzar de tranquis y acabar en juerga. Además, claro, de que mejor no pararse mucho a pensar en la lógica o en las consecuencias de lo que hemos visto. Algo que The Orphan 2 o Bring Her Back nos enseñaron ya y que no son las películas que, en realidad, más se parecen. Ni tampoco aquella con la que comparte nombre. Y, sin embargo, este auténtico dislate con el que Paul Etheredge parece que intentemos recordarle por algo más que Hellbent y que no deja ser ser como una de Lifetime caída por un agujero de conejo ha acabado logrando un puesto en nuestra lista.

10 – They Call Her Death

Compromiso desde el minuto uno. Alguien –Austin Snell, vaya- pensó que lo que hacía falta era traer de vuelta un weird western setentero en el que la parte de western es lo que más pesa pero en la que, sin duda, el fantástico es tan necesario para lo que quieren contar como un exceso camp que solo se entiende desde una forma de rendir homenaje no a lo que existió sino a lo que la memoria ha construido. Esta no está más alta porque, como digo, es antes una película del Oeste -por extraña que sea- que una de terror. Y porque la estética está por encima del fondo. Pero, indudablemente, es un gusto que alguien se haya molestado en demostrar que podía hacer algo así.

09 – Alma & the Wolf

Un hombre buscando a su hijo puede parecer algo clásico, meter lobos por medio más todavía, pero la idea de que no sea exactamente eso, sino una especie de situación onírica en la que las explicaciones son quizá lo que sirve para resolver pero no tanto para animar a que aquello explote. Que ha sido uno de los problemas de este año, como decía antes. Pero que no por ello le quita lustre, al menos en este año.

08 – Theater is Dead

Como decía antes, el teatro -y la teatralidad- ha sido uno de los temas del año, en este caso -que hace pack junto al siguiente-  un teatro de aficionados con una obra griega en el centro, una mirada desde el sarcasmo al arte y a los cultos a la personalidad pero no solo. Lo cierto es que la forma en la que va mezclando el horror camp con una historia clásica sobre una ‘ingenua’ que no sabe dónde se está metiendo o con quién se mezcla. Está claro que Katherine Dudas y su -mayoritariamente femenino- equipo tenía cuentas pendientes.

07 – Et Tu

La segunda de las miradas al teatro. Podría haber intentado elegir a una de las dos, pero para qué. Esta otra visión, con Lou Diamond Phillips y (cinco minutos de) Malcolm McDowell demuestran que ‘el espectáculo debe continuar’ puede desquiciar a cualquiera, y aquí hablamos del director y no de los actores así que se queda porque complementa a la otra. Más aún cuando aquí deciden que en lugar de los griegos se van a por Shakespeare, a por su Julio César. Por cierto que de Max Tzannes hemos visto también este año Found Footage: The Making of the Patterson Project, una mirada distinta a la creación, pero ligada con esta… y que ha llegado a la vez después de que esta diera vueltas un par de años mientras encontraba distribución. Que de eso no han hablado pero también es ‘los milagros del cine’.

06 – My Only Friend’s a Corpse

Una de esas micropelículas hechas con enorme corazón, Jack Bayless es uno de esos creadores de efectos especiales que decide pasarse a detrás de la cámara para, entre otras cosas, llenar todo lo posible de… bueno… es difícil de describir pero, por otro lado, una ‘buddy movie’ con un joven un tanto desubicado y un cadáver creo que sirve para resumir bien el tipo de obra: primeriza, sí, pero claramente pensada para que en el rodaje todo el mundo se lo pase bien. Luego ya el resultado será el que sea.

05 – Soy Frankelda

Pues sí, un ‘stop-motion’ mexicano que es, además, secuela y precuela de la serie Los sustos ocultos de Frankelda y que centra en los ‘poderes de narración’ y en la fuerza de la imaginación frente a los que quieren destruir la ficción. Y estando detrás gente que viene de la autofinanciación, los temas de la obra y que ha colaborado con Guillermo del Toro vamos a asumir que no han tenido IA por ningún lado. Así que aunque podamos discutir hasta que parte es de terror -ya sabemos que a veces los productos infantiles son los que traen cargar de profundidad- está claro que había que sacarla por aquí.

04 – Exit 8

Quizá uno de los títulos más polarizantes de la lista, porque lo que tenemos -además de lo que por lo visto es adaptación de un videojuego de Roblox o yo qué sé- es un bucle temporal con un reparto mínimo, una serie de reflexiones que dependerá de cómo te caiga y… bueno, yo qué sé. Pero por lo menos demuestra que en lo que no deja de ser un túnel de intercambiador. Aunque no sé si eso lo hace más o menos universal, pero al menos, intenta parecer algo un poco distinto. (Y sacando, EMHO, más que Until Dawn. Sin que sea necesario demérito para la segunda)

03 – Devil’s Double Next Level

Os voy a reconocer que esta puede ser de mis favoritas ‘pese a todo’. Pese a todo porque esta decisión meta de lanzar a alguien de nuestro mundo a dentro de un slasher lo tenemos tan visto que cas parece que hagan una o dos al año. Pero luego está también el factor indio. Y que ‘solo’ dura dos horas y pico. Y que el punto central en este caso es distinto: Es un tipo que se dedica a hacer reseñas -más o menos despectivas- en internete y se encuentra atrapado por un ¿demonio? ¿fantasma? ¿bitelchus? dentro de una de estas. Así que al final es un poco de mezclar cosas que casan regular y casi de película de skteches. Pero entre la habitual desvergüenza de estas cosas y que la saga DD ya tiene su aquel (aunque esta sea la más floja, o menos cohesionada hasta el momento)… pues entre la del Culebrón Maligno de Subham, los siervos del mal de Pesugihan Sate Gagak y esta… Vale, quizá podría haber elegido una de las otras dos… pero la carne es Devil.

02 – Dasim

La que sí que tiene su hueco es esta película indonesia que va acumulando esas vueltas, giros y sinsentidos a partir de un matrimonio que parece condenado. Poco más de 90 minutos de lo que a ratos parece una serie vertical en la que uno nunca sabe cuál será la siguiente ni a cuenta de qué. Pero que no les parezca importar mucho aquí me parece algo que tener en cuenta. (Y que sirve para meterla en lugar de las mencionadas en el punto anterior, ya os he dicho, en 2025 no hemos tenido tanto locurón como otros años).

01 – Bradlee

Zak Ferguson, ese hombre, decide hacer una película experimental y se lía más de tres horas. No sé yo, cómo estará la cosa, la verdad. Porque es algo que tenía que meter y solo podía ser o en el primero o en el último. Se me ocurre muy poca gente que la pueda disfrutar -aunque se me ocurren, por supuesto- pero supongo que en un año tan poco dado al disparate esta debía de ser la primera. Solo espero que, tal y como parece, no haya IA por ningún lado.

¡Hasta aquí por este año! Espero para el próximo poder presentar si no más, al menos sí mejores propuestas, poder hablar de un despiporre generalizado y ver si esta tendencia de estrenos en salas sigue. Y, por supuesto, el descargo de responsabilidad habitual. Estas son las mías, supongo que para otros habrá películas que me haya dejado (pongamos la de Brute 1976, que siempre hay alguien fan de ese tipo de películas) así que os animo a comprobar que realmente son de 2025 y compartirlas aquí. Y ahora ya, ¡a brindar por un 2026 de Locurón! [Pero dentro de un orden, que vaya racha de años llevamos]


Sark de Oro 2025: Los Premiados

Dicho todo esto, vamos a por lo que realmente está esperando la gente. Bueno… alguien habrá que lo espere, digo yo. Así que vamos con los premios de este año.

Honorable Mención Honorable

– La camisa de hielo de William T. Vollman, ed. Pálido Fuego

No ha entrado en los otros lados porque la vida viene así. Pero supongo que hay muchos motivos muy obvios para recomendar este libro, así que de alguna manera hay que felicitarles el ponerse a publicar la heptalogía de Vollman sobre el colonialismo europeo en el continente americano. Que sirva esto como recompensa al valor.

Golden Sark

Not Quite Dead Yet by Holly Jackson, pub. Bantam

Como decía, no ha sido un año fácil, así que tenía dos opciones aquí. Uno era el cuarto de los libros de Ernest Cunningham, Everyone in This Bank Is a Thief de Benjamin Stevenson. Pero creo mejor hablar de esta otra, incluso aunque pudiera haberla metido en las españolas. Jackson recupera el fuego y la furia y nos pone toda la desolación por delante. Precisamente por eso logra ser tan memorable y, por supuesto, se gana su puesto aquí.

Sark de No-Oro

– Los nuevos reyes del mundo: Bollywood, dizi y k-pop de Fatima Bhutto, ed. Herder

Uno de los problemas de este año -como decía antes- han sido las traducciones. No todos los libros que he cogido en español han aguantado. Y mi primera opción para este hueco Un libertario se encuentra con un oso, ha sido precisamente uno de ellos. Por suerte ha sido un buen año para la no ficción y precisamente este libro ha logrado tocar mucho de los temas que me interesan, incluyendo lo que cuenta sobre esos fenómenos globales de la cultura que están llegando y -a veces- sustituyendo a los del rodillo cultural estadounidense. (O del ámbito angloeuropeo, si lo preferís) En cualquier caso, historias desde India, Turquía o Corea del Sur, su cultura popular, sus gustos y antecedentes y cómo no son un impedimento para ofrecer otros puntos de vista más allá de la soberanía e identidad.

Sark de Plata

– El Diablo entre nosotros de Elisabeth Sanxay Holding, ed. Aristas Martínez

Otra decisión compleja, ¿ponía Punto cero de Seicho Matsumoto o esta otra? Aquí lo de la traducción jugaba en contra porque lo que nos encontramos parece sacado de los años cuarenta y el doblaje en español neutro. Pero a Matsumoto le tenemos con cierta regularidad y hacía tiempo que no veíamos a Sanxay Holding por España. Y, además, la Hostelería Siniestra es parte de nuestra vida actual. Así que otro año será, y esperemos que volvamos a leer a la autora en España. (Y que esté mejor traducido).

Sark de Oro

– Esta Magical Girl se retira de Park Seolyeon, ed. Duermevela

Lo creáis o no aquí la duda estuvo entre el terror y la fantasía. Normalmente hubiera elegido el terror y, sinceramente, os recomiendo El reformatorio de Tananarive Due. (Este año la verdad es que estoy proponiendo casi una selección alternativa). Pero creo que mejor quedarnos que este brevísimo libro -casi una nouvelle engordada con la edición y el añadido de unas ilustraciones que no tengo muy claro a cuenta de qué nos meten más que para engrosarlo. Pero es que esta obra de Park Seolyeon, lo primero que se le publica en español, sigue esa reinvención que lleva un tiempo de las Magical Girls. Y lo hace con un vistazo a la actualidad, a sus problemas y a las soluciones que necesita. Y deja claro que hace falta trabajo pero que también queda esperanza, por oscuro que sea el hueco en el que se encuentren. Porque en una novela como esta, afilada y con un poso, la diversión es solo una parte de la historia completa.

Ahora sí, ya hemos acabado. Muchas gracias por vuestra atención y hasta los próximos premios. Si es que sigo por aquí.


Sark de Oro 2025: La península de los libros vacíos

Bueno, pues no sé si acabaréis de descubrir estas cosas o si seréis de los que lleváis años leyendo esto. Lo importante es que estáis aquí, que -supongo que para sorpresa de muchos incluida la mía, porque vaya puta mierda de año este también y qué poco se merece el mundillo pero sobre todo sus integrantes cualquier palabra, ojalá para el próximo ya no esté escribiendo esto- yo también lo estoy y que ahora toca toda esa pila de texto sobre la cosa de los libros de este año.

Pero vamos con el texto de siempre:

Un año más (¡más de 20 años ya, qué barbaridad, cómo pasa el tiempo! y parecía que fue ayer cuando empezamos con la tontería) aprovecho el comienzo de año para entregar el “Sark de Oro” al libro que más me ha gustado del año recién concluido

Comienzo con la clásica advertencia así que quien quiera pasar al resumen del año que se salte este párrafo. Las listas de “Lo mejor de…” acaban siendo los resultados de la intersección de los gustos personales con los libros leídos a lo largo del año. La posibilidad de que haya aparecido un libro revelador y no salga en esta lista puede deberse más a no haberlo leído que a criterios de selección. Recapitulando en estos años y para que quede constancia, los anteriores Sark de Oro recayeron en “El Hada Carabina” de Daniel Pennac“Huérfanos de Brooklyn” de Jonathan Lethem“Cíclopes” de David Sedaris,“La Disco Rusa” de Wladimir Kaminer“La Mosca” de Slawomir Mrozek“El Martillo Cósmico” de Robert Antón Wilson “Pégate un tiro para sobrevivir” de Chuck Klosterman, “Las Ovejas de Glenkill” de Leonie Swann, los “Cuentos Completos” de Connie Willis“Al pie de la escalera” de Lorrie Moore, “Mi Tío Napoleón” de Iraj Pezeshkzad, “Los amigos de Eddie Coyle” de George V. Higgins, “Hermana mía, mi amor” de Joyce Carol Oates, “Boston. Sonata para violín sin cuerdas” de Todd McEwen, “Americanah” de Chimamanda Ngozi Adichie, “La hoguera pública” de Robert Coover, “Descolonizar la mente” de Ngũgĩ wa Thiong’o, “Las Mitford” de Charlotte Mosley, «Experimental film» de Gemma Files, «Bienvenidos a Dietland» de Sarai Walker, «En un lugar solitario» de Dorothy B. Hughes., «Calypso» de David Sedaris, «Desaparición para expertos» de Holly Jackson, «Trilogía Illuminatus!» de Robert Anton Wilson y Robert Shea, «Conejo Maldito» de Bora Chung y «Aquí no se rima» de Leticia Jiménez y Susana Rosique.

Al final tendré que crear una wiki o un algo para que entren todos. Sin contar con que debería empezar a pensar en poner también los Sark de Plata y las otras dos categorías inventadas, el premio a No-Ficción Sark de No-Oro y el premio a libro en lengua inglesa Golden Sark. Porque esto cada vez queda más largo.

Aviso, también como casi todos los años, de que mis lecturas suelen determinarse por autores y escuderías, es más sencillo que lea algo de las editoriales pequeñas y medianas a que lo haga con lo que sacan PlanetaAlfaguara Anagrama. Vamos, que no pretendo engañar a nadie: No me he leído todo lo publicado ni de lejos. Dicho lo cuál y antes de entrar en los ganadores de este año vamos a repasar lo que han hecho los editores.

En cuanto a los libros…

Este 2025 ha seguido la reconstrucción. Puede que no estar en una librería -de momento, tengo los DMs abiertos- hubiera debido darme una nueva perspectiva. En realidad me ha demostrado que la cosa sigue sin mejorar. Y la llegada de la IA no ha hecho nada por ello. Que tengamos al Ministerio de Cultura vendiendo a los creadores es algo que no esperaba. Pero bueno, alguien tendrá que seguir hablando a favor de los lectores y los libros, supongo. Porque, como habréis visto, siguen los Libros que Salen, y me he rendido a la evidencia de que la gente quiere leerse unos Recomendados cada cierto tiempo -Que ahora están enlazados arriba durante todo el año y procuro actualizar más de seguido-. En ellos está el mejor resumen posible que hacer de este año.

Y es una foto particular la que sale. Hay cosas, como siempre, unas van mejor y otras no tanto. Sobre todo se nota un mayor interés de lo asiático (que nos han animado a crear esta nueva categoría mientras deciden si premian a Can Xue o no y que se muestra transversal al resto de ellas), hay un poco de todo en narrativa (con pequeños proyectos tirando de ello, algunos nuevos y otros no tanto, y trayendo libros interesantes. Ahí tenemos por ejemplo Galán) variedad en un criminal que ha visto subir el cozy, pero no ha abandonado otras opciones (y en la que ha regresado dÉpoca con Asesinato en Middle Temple), con la ciencia ficción casi desaparecida (aunque hemos tenido libros interesantes como Ciencia ficción travesti) y una bien nutrida y con cierta variedad fantasía (sobre todo con viejas conocidas como Anna Starobinets o Bora Chung) aunque de nuevo el año más interesante lo ha tenido el terror (por citar solo un par El diablo te lleva a casa o Camp Damascus, pero tenemos un poco de todo), variedad de agradecer dentro de la no ficción (en la parte cultural -con Cómo los videojuegos están cambiando el mundo o Hilos de vida-, pero también en la histórica, además de en la biográfica),  adema de un variado-pero-no-tanto reparto en cómic (con títulos distintos entre sí, como Happy Endings, Su Frankenstein, Shin Zero …) y un panorama en infantil que muestra una reactivación notable (con llegadas como la de la Familia Conejo, que no es lo que puede sonar) mientras juvenil sigue atontolinado (aunque sea capaz de ofrecernos obras como El eterno retorno de Clara Hart). Algo más en automático me temo que siguen los ilustrados y este año cocina que no se ha puesto en marcha. Por suerte el éxito de lo queer ha continuado también por todas las selecciones. Pero bueno, por lo menos he encontrado alguna cosa que recomendar en esas cosas, algunos libros que merecen un empujón más para tener alguna oportunidad dentro de la enormísima cantidad que sale cada año. Y de los que tanto los Recomendados como los LqS semanales no son más que una pequeña selección siguiendo mis gustos y opiniones.

Así que ya está bien de tanto título y tanta cosa, ¡que tampoco habéis venido para que os aburra durante todo el día! Así que pasemos a lo que os interesa de verdad. ¡Los Sark de Oro! Y los ganadores son…


Los premios: El Sark de Oro Tv 2025

Hecho el repaso del año vamos a hablar un poco más de las dos series que han merecido los premios opinión de quien esto escribe. Así que lo que toca ahora es… ¡la explicación de todos los años!

Como cada año he de señalar que el criterio para el premio es tan sencillo o complicado como el mío propio. De entre todas las series nuevas que veo -es decir, que no me quedo solo en el piloto sino que continúo con ellas hasta su final de temporada o, como poco, su hiato de media temporada- elijo aquellas que más me han gustado. Como veis el único miembro del jurado con el que me tengo que poner de acuerdo soy yo. De modo que paso a indicar cuales son estos ganadores de tan simbólico galardón y cuáles han sido los motivos. (Y, por si alguien se lo pregunta, aquí están las listas de Sark de Plata y Oro Tv pasados. Desde que comenzó ElReceptor allá por 2009 en Libro de Notas hemos tenido Sark de Plata y Sark de Oro. Por orden de aparición los Sark de Plata han ido para: Misfits, Justified, Revenge, Bullet in the Face, Sleepy Hollow, Jane the Virgin, Agent Carter, Atlanta, Strong Woman Do Bong-soon, BUSTED!, Just Roll With It!, The Masked Singer, Home Before Dark, Vincenzo,  Dead End: Paranormal Park, Juice y Monsieur Spade. Siguiendo ese mismo orden, los de Oro han recaído en: Better off Ted, Louie, SPY, Moone Boy, The Americans, Inside Nº.9, UnREAL, American Crime Story: The People v. O. J., Claws, Pose, Los Espooky, The Goes Wrong Show, Chucky, The Afterparty, Deadloch y Diarra From Detroit. ¡Mucho más organizadito ahora!)

Tras esta debida precaución vamos a ello. Venga el redoble.

Sark de Accésit para…

King of Drag

El año no ha dado mucho de sí, como hemos hablado antes. Pero eso no significa que no hayamos tenido oportunidad de encontrarnos con programas como este, que fuera de la lógica del drama y el salseo busca acercar y promocionar a los creadores. Probablemente porque Murray Hill es un Tesoro Nacional y que es una suerte que aparezca por nuestras pantallas. Porque es muy claramente una versión de Drag Race, pero del inicial de Logo, del de sus primeros años -sin filtro en la cámara, por suerte- en el que la mayor diferencia es, precisamente, de talante. Murray Hill no es RuPaul. Y menos mal. Tanto el tono menos destructivo de los comentarios y opiniones como, sobre todo, al forma de tratar a los reyes, que el formato es el que es así que tampoco nos vamos a llevar sorpresas, pero es una manera distinta de gestionarlo. Empezando en el primer encuentro en el que Hill no solo no marca distancias sino que abraza, estrecha y se mueve con alegría y ánimo entre les participantes. Hill no se pone por encima, hace valer una teórica superioridad ni, desde luego, quiere ser la referencia, la más o el supermodel del mundo. Es una persona que parece afable y cercana y a la que es difícil no admirar por cómo lo transmite. Hasta el punto de que en el momento del jurado se pone en un lateral. Casi fuera del plano.  Y esa es la mayor diferencia. Así que, de nuevo, podemos dar gracias por Murray HillSHOWBIZ!

 

Sark de Plata Tv para…

Deli Boys

La primera gran serie del año, y una de las pocas que habría, porque logran ir cambiando lo que parece que van a hacer o por dónde van a ir, y lo hacen además con un humor peculiar. Afinando, además, con un gran reparto. Especialmente Poorna Jagannathan, que está inmensa. Y es que aunque uno podría pensar que esta serie sobre dos hermanos muy distintos y su empresa por medio va a ser lo de siempre… logra ser original,sorprendiéndome con las apariciones y cameos. Y pasándolo en grande. Menos mal que ha aparecido esta serie, porque iba haciendo falta algo de movimiento.

Sark de Oro Tv para…

Murder Before Evrnsong

Después de este espanto de año menos mal que aún hemos tenido alguna buena serie. Una con la que me lo he pasado en grande. tan bien con una serie. Un gran ejemplo de ‘murder mystery’ británico, al más puro estilo de un Midsomer Murders convertido en serie. Con un gran reparto -mención especial a Amanda Redman, que está excelsa como Audrey Clement, la insufrible madre del vicario protagonista. Una mujer que haría parecer una vecina encantadora a Agatha Raisin.- que ayuda a encarrilar la serie (ambientada en 1988, por cierto) y que, esperemos, tenga más temporadas. Así que si queréis una serie en la que se nos presenta un pequeño pueblito inglés, un montón de sospechosos que tienen puntos en común con un tipo, la muerte del susodicho, y una buena cantidad de tramas paralelas más o menos humorísticas (en este caso, la posibilidad de construir un aseo en la iglesia), aprovechad. Que no se hacen muchas de estas.

Y,

un año más, esto es todo. Ponemos el contador a cero, empiezo a apuntar cosas para los Pilotos Deathmatch y ya veremos dentro de un año con qué nos encontramos.