La parte de Lo Infantil (2, TV No-Ficción Fantástica Española)

Escribir sobre fantástico en relación a las creaciones para público infantil y juvenil exclusivamente es, a la vez, sencillo y complicado. Sencillo porque más de la mitad tienden a ir por ese camino. Complicado porque, obviamente, son muchas. Ya cuando empezó el repaso a la ficción fantástica en España nos encontramos con algo tan vocacionalmente infantil -al menos de cara publicitaria ara fuera- como Diego Valor (1958). Y hemos ido señalando también las apariciones cercanas en series que daban un repaso a las historias clásicas como Érase una vez (1958-59) o Fábulas (1968) que, sin embargo, lo hacían en el camino contrario, el de la adaptación literaria con más o menos cambio para un público adulto.

Eso no significa que no hubiera creaciones para el público infantil y juvenil, ni mucho menos. De hecho, podríamos separarlas en tres grandes bloques. El de los espacios infantiles, muchas veces transmutados en espacios contenedores, el de las series pensadas para el público infantil y el de los dibujos animados creados para ese mismo público.

Quizá el menos numeroso -y más factible de pertenecer a la historia general anual y no a esta sección- sean las series con público juvenil e infantil. En realidad no son tantas como parecen. Algunas como Las aventuras del hada Rebeca (1976), La Odisea (1976), El monstruo de Sancheztein (1977-78) o Rocky Chaparro, Agente 003 y medio (1978-79) no eran más que creaciones para amenizar esos contenedores de los que hemos hablado antes. Una adaptación en el primer caso, un complemento en el resto. Otros, como Cuentos populares europeos (1986-1987) seguirían esa senda de las adaptaciones literarias aunque su público buscado, como en el caso de los programas con marionetas y sombras chinescas. Más bien coproducciones como El valle secreto (1980), La isla de los fugitivos (1982), El profesor Poopsnagle (1986) o La tía de Frankenstein (1987) entre otras muchas coproducciones en las que TVE puso dinero. En otros casos simplemente eran intercabios -o compras conjuntas europeas-. De modo que cuando uno encontraba una serie creada para un público digamos más o menos abierto pero por parte de TVE en exclusiva, como pasó en 1982 con La máscara negra, recuperación sin pagar de derechos de El Zorro con Sancho Gracia adapando, y adaptandose, en este cambio de lo que en tiempos fuera Curro Jiménez.

Como decía, no todo fue ficción, y de este modo hubo gran cantidad de contenedores y también alguna creación a medio camino con el programa concurso Positrón (1987) que jugaba con la idea de viaje espacial y múltiples pruebas de manera incluso más inmersiva que Los sabios (1984-86). Podríamos decir que era su evolución tanto como lo fue en un sentido diferente El rescate del talismán (1991-94), pero de concursos ya hablaremos en el futuro.

Vayamos de una vez con esos programas infantiles que unas veces lo eran de por sí y otras eran poco menos que contenedores. Por hacer un breve repaso y antes de que se me llene todo esto de gente nostálgica, que es lo último que estoy por soportar, podemos ir haciendo un breve repaso entre aquellos de que incluían un elemento fantástico: Un globo, dos globos, tres globos (1974-79) que incluyó varias de las historias antes comentadas, La cometa blanca (1981-83), La bola de cristal (1984-88) o Planeta imaginario que tuvo un primer año en catalán antes de pasar el siguiente en 1984 ya para todo el territorio estatal hasta 1986. En 1987 del mismo creador llegaría El bigote de Babel, con vocación de ser un Max Headroom juvenil que intercalara historia y aproximaciones a la actualidad, logrando liarla más todavía. El cambio a los noventa lo producirían Los mundos de Yupi (1988-91) y ya en esa década tendría lugar Pinnic (1992-96). Lo más cercano que hubo a estos programas de ahí en adelante sería Los Lunnis (2003 -) que como ejemplo de la desaparición de programación infantil en las generalistas pasarían a Clan en 2010 en donde siguen, si bien no sería capaz de afirmar que no se trate de repeticiones. (Sí, ya sé que hubo contenedores también en las regionales, pero no me veo capaz de incluirlas aquí dentro)

En cuanto a los dibujos animados, algo parecido ocurre. Hay sobre todo una extensa cantidad de la producción de la BRB Internacional que podría entrar en la parte del fantástico: David el Gnomo (1985) y su continuación, Fantaghirò (1999), El hombre invisible (2004), Iron Kid (2005) o The IMP (2007) entre otras entrarían en esta categoría sin mucho problema. Aunque, por supuesto, no serían las única.

En 1968 TVE emitiría los cortos Aventuras de Molécula, obra del gran Cruz Delgado que durante 13 capítulos se ocuparía de una aproximación a la ciencia ficción casi superheróica. Sin mucha continuación, lamentablemente. En 1987 tocaría no a dibujos animados sino a marionetas, por medio de  Los Aurones, que presentaba una historia con principio y final y varios niveles distintos de poderes fantásticos. Una creación con BRB de por medio pero que merece un punto aparte por estar creada originalmente para la televisión catalana, Els Bobobobs (1988-89) tenía un barco-nave espacial y a muchos personajes de distintas tradiciones fantásticas detrás. Más claramente ciencia ficción con toques de fantasía casi épica sería La corona mágica (TVE, 1989-1990) obra de Juan Ramón Pina para Filman que, como en el caso de  Las auténticas aventuras del profesor Thompson (1992-1994) contaban con el gran Narciso Ibáñez Menta como narrador, y con Pina también entre los creadores. Si la primera era casi fantasía épica y space opera esta otra tomaba los viajes en el tiempo con su parte de humor aunque de manera mucho más lineal y repetitiva, sin una auténtica historia que contar y desarrollar. En 1995 se presentaron en televisión Las tres mellizas, con gran éxito y profusión de spin-off a partir de entonces, de entre los que nos interesa en especial el dedicado a La bruja aburrida (1999). Ya en la década siguiente, aunque de pura chiripa, llegaría Hero Kids (2009) que estaba lista antes y de la que podría contar más cosas -al fin y al cabo es la única serie en la que puedo decir que trabajé de algo cercano a guionista- pero que tampoco es cuestión de dar la paliza. Limitémonos a señalar que eran dibujos animados decididamente superheróicos. Con muchos, muchos personajes distintos y distinguibles en su actitud y sus poderes. Y es que, poco a poco, se han seguido creando series de animación en España entre las cuales ha acabado habiendo oportunidad incluso de introducir elementos del fantástico. Quizá su último éxito haya sido Desafío Champions Sendokai (2013 -) que reúne fantástico con deporte en una loca historia que podría haber salido de cualquier mente asiática.

Como decía al principio, sin duda me habré olvidado algunas y, más claro aún por mi parte, podría haber profundizado un poco más. Pero tanta variedad y tanto agosto hacen que, al menos de momento, este pequeño repaso a la sección infantil y juvenil del fantástico televisivo español termine aquí.


¿Por qué? Esa es mi pregunta. ¿De dónde ha salido la idea de que el remake para Nickelodeon de ALVINNN and The Chipmunks (USA) sea… esto? No se me ocurre forma de entenderlo ni teniendo en cuenta las distintas espantosas nuevas versiones 3D que hemos estado sufriendo.

Igual pero al revés. Puedo entender a quién se le ocurrió Descendants (USA), y casi sorprenderme de que Disney no hubiera pensado en ello antes, me parece perfecto que Kristin Chenoweth sea el gran nombre del proyecto. Todo lo demás es un desastre. Entendámonos, se nota que Chenoweth se lo pasa en grande y está claro que Disney ha puesto dinero para este telefilme. Pero no tanto como para que los chavales sepan cantar sin autotune o actuar ni el mínimo que debería saber uno de los chavales criados en su cuadra. No solo eso, las tramas son un desastre y la elección de quién actúa dónde lleva a desperdiciar a gente como Kathy Najimy que parece que está haciendo más un cameo, mientras otros actores ocupan sin gracia los espacios de relleno. Como eso no era suficiente la historia en sí es espantosa, no llega al nivel mínimo de desarrollo que se presupone en una empresa que hace como churros todas las semanas este tipo de tramas, y, de rebote, el subtexto es espantoso. Vale que a estas alturas estemos acostumbrados a que la parte de Token Ethnic es más Token en estos proyectos, pero llega hasta niveles ridículos. La idea de que tras el final del cuento se concentró a los villanos en una isla mitad poblado chabolista, mitad Guantánamo en el que tienen libertad pero todos los que están -que parecen bastante majos en su mayoría- sufren condiciones de privación material. Por supuesto los buenos que son buenos-buenos-superbuenos deciden que van a darse la transición y reagruparse con esos desharrapados para enseñarles que se puede ser como Disney manda. Por supuesto los malos también tienen cualidades como su forma física o su conocimiento de peluquería y belleza, por suerte no les toca ni ocuparse de las piscinas ni limpiar wcs. No contentos con tanto majicismo y con reseñar una y otra vez los muchos motivos que tienen los buenos para no confiar en los malos -por lo visto ganaron sin causar problemas a nadie- además dan algunas lecciones románticas muy interesantes como Está bien traer de manera casi ilegal a alguien si te interesa, No hay ningún problema en que rompas con tu novia proclamando tu amor por una tercera persona en mitad de un estadio lleno de gente que os conoce a los tres y, por supuesto, El amor verdadero no se preocupa por que le eches cosas en la comida o en la bebida para lograr lo que quieras de él porque ¡es una muestra de amor! Todo ello comentarios encantadores que, sin duda, deberían adornar las paredes de los jóvenes dormitorios. Así que si no hay buenas canciones -¡esa versión de ¡Qué festín! !- ni actuaciones ni guión solo te tienes que preguntar, ¿merece la pena dedicarte dos horas a ver un telefilme cuando podrías saltarte las partes sin Chenoweth y cumplir? Y si no en esta en la ya anunciada continuación.

Lo primero que he pensado viendo Difficult People (USA) es que es una comedia sobre tuiter. Los dos protagonistas, Julie Klausner y Billy Eichner, están definidos por ser gente que se queja. Mucho, todo el rato, con más o menos motivo. Pero quizás no os suenen sus nombres. Klausner es una cómica que hace críticas televisivas con cierta maldad –*cof*– y que escribe guiones, Eichner es protagonista de la inexplicablemente -para mí- exitosa Bill on the Street para Funny or Die. En cuanto a sus personajes, son Julie KesslerBilly Epstein. Ella es bastante lo mismo, él es también judío y gay pero en lugar de para internete trabaja como camarero. El tema central es, por supuesto, su relación de amistad centrada en… resumiendo… criticarlo todo. Todo el rato, todo tipo de cosas, sin parar. Con un par de buenos secundarios y escenarios curiosos, como una evolución de esa comedia incómoda de Seinfeld o Larry David en los tiempos del -omnipresente en su piloto- tuiter. Lo que no sé es lo que puede durar el asunto porque en cualquier momento tendrá que hacer frente a esas críticas.

Encontrarte con Kevin from work (USA) es sumergirse en el pasado. No creo que haya una versión posible, ni más antigua, ni casi sin usar de esta serie con solo un par de puntos a su favor (fundamentalmente, que es ligera y lo sabe y que el reparto sale casi a estrenar) que no compensan ni de lejos. Otro verano será.

Cuando uno se pone el piloto de Mr. Robinson (USA) lo primero que sospecha es que le han colado un remake de Mr. Cooper. Pero pensado para Jack Black y luego cambiaron de opinión y metieron a gente conocida pero les dio pereza y por eso el protagonista tiene el mismo nombre que el actor. Que alguien rescate a Brandon T. Jackson y me explique qué hace la pobre Peri Gilpin ahí. Definitivamente esto tenía que haber salido mejor.

Alguien ha pensado que el problema de Cougar Town no era el título y que se podía seguir por ahí con una especie de ambiente TVLand y que para abdominales los de The CW y que, total, ya que puede ser la basura de otras cosas aún se les puede meter goles como este Significant Mother (USA)


Presentación y Presentaciones (1, TV No-Ficción Fantástica Española)

Un agosto más llega a LaColumna y, como de costumbre, eso significa entradas temáticas y más ligeras. Espero.

Durante los cinco lunes de este mes aprovecharé para hablar de algo relacionado con el tema central al que estoy dedicando el año, de modo que en lugar de seguir con la representación en la ficción de la televisión española del fantástico voy a dar la oportunidad de hablar de todos esos otros acercamientos que tuvieron lugar más allá de la ficción puramente dicha. Hablaré de los acercamientos infantiles en todas sus variedades: programas, representaciones, dibujos, miniseries. Hablaré también de los acercamientos realizados en forma de concurso, de los que se creaban en formatos inesperados, de los programas de lo oculto y, por supuesto, de las presentaciones.

Porque, puestos a presentar cosas, pocas figuras tienen tanta solera en el terror como la del presentador más o menos monstruoso. Introductor de las historia de turno, herederos de una tradición que discutía su antigüedad entre los cómics y la radio, con la mayor parte de historiadores poniendo antes a la radio, la figura del presentador ha sido siempre una manera de ofrecer un punto de agarre al espectador así como una figura que permitiera recordar y valorar más la ficción ofrecida. Uno de los primeros, si no el primero de todos, fue La Sombra, que debutó como narrador del programa Detective Story Hour el 31 de Julio de 1930. Originalmente un personaje misterioso que funcionaba como narrador de historias que oscilaban entre el policíaco y el fantástico pero siempre con un fuerte toque pulp, su figura se iría desarrollando hasta convertirse en el protagonista y pasar a adquirir unos atributos diferentes a los del presentador y narrador del programa. Pero para entonces ya habrían aparecido otros programas de radio con presentadores terroríficos como La Vieja Bruja de Witch’s tales. Y es que ese personaje se convertiría en uno de los más populares, incluso en su versión de cómic en la que algunos de los primeros presentadores serían brujas: La Vieja Bruja para Quality en el Hit Comics de 1940 o La Bruja Negra que haría su aparición en el Blue ribbon comics #20 de enero de 1942 para la editorial Archie antecedieron los que probablemente serían los más famosos de todos los tiempos -al menos con el permiso de los de la Warren– los presentador que la EC trajo a principios de los años 50: El Guardian de la Cripta, La Vieja Bruja -claro- y El Guardián de la Cámara, que recibirían el nombre conjunto de los GhouLunatics y que irían variando de  una posición inicial de narrador a un desarrollo del humor que les llevaría a hacer chistes en el desenlace de las historias, y en ocasiones también durante su desarrollo. De modo que cuando a finales de los años ’50 comenzaron a moverse en sindicación paquetes de viejas películas de terror (y quien dice de terror dice de monstruos, alienígenas o lo que tuvieran a mano los de Screen Gems en aquel momento) animaron a las emisoras a buscarse su propia variación para hacer más llevadero el programa. De ahí la popularización de diferentes contenedores de películas -generalmente con nombres que eran variaciones de Shock!– y el inicio de estos Horror Host de televisión, como Vampira (Maila Nurmi) para la afiliada de la ABC de Los Angeles KABC-TV o la WBKB de Chicago en la que Terry Bennett interpretaba al peculiar Marvin y luego muchos, muchos, muchos más, incluyendo la Elvira de Cassandra Peterson o el Mr. Lobo de, bueno, Eric Lobo. La peculiar manera de distribuir la televisión en Estados Unidos ha permitido que sigan existiendo muchos de estos presentadores, incluso ahora algunos en versión Vlogger. Pero dejemos de hablar de los de fuera que lo que interesa aquí son los nuestros.

Una vez más, la diferencia a la hora de realizar la distribución ha traído otro tipo de televisión a España y así esos presentadores no existieron por aquí. O al menos no de la manera tradicional. En octubre de 1981 Chicho Ibáñez Serrador -él, siempre-  comenzaba un nuevo programa en el que, en lugar de sus Historias para no dormir, nos presentaba películas de género. Lo hacía acompañado de la actriz Luisa Armenteros, encargada de la parte más seria (datos técnicos y similares) frente a un Chicho que se había reservado el papel de macabro y humorístico maestro de ceremonias. Por allí pasaron -haciendo caso a hemerotecas y listados– una buena selección de las obras de género extranjeras y nacionales más importantes. Y, por supuesto, Agárrame ese fantasma, una broma de Chicho que logró cierta relevancia en prensa y que en realidad encajaba perfectamente con esa variedad del terror que se buscaba mostrar en el programa. Lamentablemente la llegada de la nueva dirección a TVE en 1982 fulminó el programa. Una lástima pero que al menos no caería del todo en el olvido.

La llegada de las privadas a España trajo también alguna cosa buena aunque fuera solo por la variedad que se abría y los programas que propiciaba. Por ejemplo que en 1990, las dos cadenas privadas se abrieran al terror. En el caso de TeleCinco fue con el estreno en enero de ese año de un contenedor sin presentador que con el título de Noche de Miedo ofrecía este tipo de cine entre semana, en cuanto a la FORTA, en TeleMadrid se comenzaría a emitir por solo unos meses el contenedor Luna Llena.

Mucho más relevante sin duda sería el estreno, en abril de ese mismo año, en Antena 3 de Noche de Lobos. Programa en el que Joan Lluis Goas, que llevaba desde 1983 siendo presidente del Festival de Cine de Sitges,  realizaba no solo la presentación sino -en teoría- la selección de manterial haciendo que convivieran los clásicos reconocidos por la crítica por otros menos apreciados y películas de culto más reducido. De nuevo, debemos fiarnos de hemerotecas y listados -con el problema añadido de que aquí nos encontrábamos en los años oscuros de la contraprogramación que unen a los clásicos problemas e incomunicaciones que se dan en el rastreo de lo emitido el añadido de que el canal hacía lo que le salía de la pirola- para obtener un listado razonablemente completo. De nuevo el cambio en la directiva del canal, en  este caso en 1993, supuso el final del espacio. Pero al menos parecía que esta vez había alguien imitándolo fuera.

Entre enero de 1991 y noviembre de 1992 se emitió en TVE el programa Alucine que funcionaba como contenedor con un clásico excepcional de presentador: Narciso Ibáñez Menta. En un papel entre el que había realizado su propio hijo y el que Goas desempeñaba, Ibáñez Menta comentaba brevemente la película que se iba a emitir. Lamentablemente estas presentaciones no durarían mucho pues el paso en enero de 1993 del contenedor a los sábados en La 2 vino acompañado por la desaparición del presentador. Solo se emitirían las películas que contarían, eso sí, con la audiencia residual que el partido de fútbol -en las comunidades sin televisión regional de la FORTA- dejaba, propulsando su audiencia y permitiendo que durara en antena hasta septiembre de 1998. Tan extensa duración permitió, además de las inevitables repeticiones, la existencia de pequeños ciclos internos en el canal como el dedicado a los acercamientos a Poe de Roger Corman o a las producciones de la Hammer. La coincidencia en el tiempo junto al de las antologías de las que hemos hablado los últimos meses sirvieron para que se hablara de un regreso del terror a la televisión.

No solo eso, la cadena pública también aprovecharía 1994 para recuperar Mis terrores favoritos en una nueva -aunque más corta, menos de cuatro meses- versión que ofrecería nuevas películas y también alguna repetición con -eso sí- nuevas introducciones.

También en 1994, aprovechando la puesta en marcha de los canales temáticos de TVE -en aquel momento solo por satélite- se crearía el Canal AluCine para la emisión continua de este tipo de cine. En principio parece que la duración del canal fue entre ese año de 1994 y el 2000, pero las pocas informaciones que sobre él se daban, en este caso de su integración en la Vía Digital de Telefónica, no permiten atinar mucho más.

Aún quedaría otro presentador en las cadenas de la FORTA, en 1996 se estrenaría en TV3 un ciclo de terror llamado Klaatu Barada Niktó a cargo de Àlex Gorina, que era el director del Festival de Cine de Sitges en aquel momento, tanto en la selección como en unas breves introducciones a las películas.

El problema es que a partir del año 2000 la figura del presentador despareció casi tanto como la emisión de cine en televisión y, por supuesto, los ciclos de cine temático y los programas contendores. De ahí que los que regresaran lo hicieran aprovechando el antiguo nombre por aquello del prestigio: Tanto Noche de Lobos como Alucine tuvieron sus polvorientos regresos.  El segundo solo unas pocas semanas en verano de 2006 antes de hundirse de nuevo en el olvido. En cuanto a Noche de Lobos, regresaría a Antena 3 durante unos meses para contener un curioso batiburrillo de películas con mayor o menor relación con el fantástico y, a modo de introducción, unas breves piezas que se suponían informativas o algo. No sería la última vez, en 2012 le tocó pasar a Nitro en la TDT con un, cito a la cadena, slot de cine de terror. Sin presentaciones ni nada y solo por unos meses porque si esto ocurría en marzo para octubre ya le habían pasado el contenedor a La Sexta 3 semanas antes de que la fusión de cadenas fuera aún un hecho tan legal como notorio era.

Inexplicablemente no hubo mucho más durante la multiplicación de canales de la TDT, ni parece que lo vaya a haber ahora. Si para los americanos fue  un hecho cotidiano -hasta el punto de ser parodiado en, por ejemplo, Gremlins 2– parece que las cadenas en España no entendían la utilidad de estos Horror Host, la posibilidad de fidelizar a una audiencia ofreciéndole además de películas baratas un poco más y un valioso sentimiento de comunidad. Solo veían la posibilidad de ahorrarse un sueldo, como siempre. Pero, en fin, bien estuvo lo que hubo mientras duró. Y, quién sabe, quizá algún día regresen.


No es que haya muchas novedades esta semana pero desde luego no han dejado de aparecer, así que aquí seguimos con los pilotos que, hasta cierto punto, resultan de lo más interesante. Tomemos como ejemplo nuestra primera serie de la semana, Life in Squares (UK), una mini en tres capítulos para BBC2 que recrea la vida del Grupo de Bloomsbury, es decir: Las hermanas Virginia Woolf y Vanessa Bell y sus amigos de diversa sensibilidad artística, principalmente el pintor Duncan Grant pero también apariciones menos esperables como la de John Maynard Keynes. El resultado está un poco llena de relaciones y trascendencia en su significado pero, cuanto menos, sirve para informar y acercar un poco más un círculo tan curioso y diverso.

Por el otro lado Partners in crime (UK) propone un acercamiento iba a decir que nuevo pero tampoco os hagáis muchas ilusiones a la pareja de Tuppence y Tommy Beresford, una de mis creaciones favoritas de Agatha Christie. Hubiera agradecido también que, ya que se ponían, hubieran realizado algún tipo de actualización aunque fuera solo del ambiente pero, en fin, es la BBC, tienen roperos infinitos. El resultado es el esperable, y uno casi considera que para esto podían haber repuesto las viejas versiones pero en fin.

En SyFy han pensado que necesitaban un… algo… en parte talk show, en otra sketches y crítica de la cultura popular, en el fondo un batiburrillo poco interesante. Y de ahí salió Reactor (USA) Quizá si tomara alguna decisión sobre lo que quiere ser.

En cuanto a We Bare Bears (USA), nueva serie de animación de Daniel Chong para Cartoon Network, solo puedo decir que los diseños son encantadores, pero el humor no está muy definido hacia uno u otro lado de manera que el resultado es más agradable aunque insulso que cualquier otra palabra que se me ocurra para definirlo sin usar drogas recreativas.

Terminemos con el estreno de esta semana de NetflixWet Hot American Summer: First Day of Camp (USA), precuela de la fallida película de campamentos del mismo nombre revivida gracias a su condición de culto y que ahora aprovecha para, casi 15 años después, recuperar a los personajes de la original y meter muchos más cameos de cómicos y amigos logrando multiplicar trama y personajes tanto que llegan incluso a salir alguna minoría étnica. El resultado es tan irregular como la película original, en parte porque presupone que conoces muchos de sus futuros gracias a la película -que más te viene revisitar antes de ponerte con ella- y en otra más por problemas que debieron ser de agenda (Josh Charles se sale en la absoluta nada que hace, pero es una lástima que no se mezcle más) que por el absurdo de las situaciones a las que se ha añadido el problema de que si ya hace 15 años era difícil creer que la mitad del reparto era adolescente no os voy a contar cómo es ahora. Excepto Amy Poehler, que parece que está en la misma semana. Y Paul Rudd, que parece que ha rejuvenecido desde que la hizo. En fin, si queréis una serie con pelucones imposibles ahora que está de parón podéis echarle un ojo a esta. O poneros la película y luego decidid si os apetece ver la serie.


Lo que llevamos en el año

Última columna antes del tradicional no-parón temático de agosto. (De LaColumna, el resto de secciones… bueno, si hay algo se comentará). Podría aprovechar para hablar de algún tema concreto pero como tampoco creo que quede nadie leyendo voy a hacer un muy breve resumen de lo que llevamos de año. Que ya sé que habrá quien piense que acaba de terminar, si es que sigue esa idea de los cursos escolares, o que estamos a la mitad si es que no acaba de ver que hasta septiembre son dos de tres los cuatrimestres de 2015 recorridos. Pero, eh, no voy a enrollarme que esto se supone que iba a ser una entrada facilita.

01) Lo primero es diversidad. Parece que les ha costado un mundo pero empiezan a perderle el miedo a sacar por televisión otras razas, sexualidades y culturas. Quizá sea porque el primer gran éxito del año haya sido Empire o porque la ABC haya visto subir -desde casi el cero- las audiencias apostando por ella. Pero, como siempre, es un paso. Queda mucho por recorrer hasta que en canales como la CBS no parezca que si sale un protagonista de color le vayan a pegar un tiro.

02) Parte de los beneficiarios de esto son las mujeres. Tanto entre las novedades de ambos lados del Atlántico (Agente Cárter, No Offence, iZombieUnREAL) como en los movimientos de lo que ya había como Inside Amy Schumer, parece que también aquí hay pasitos a su favor. Ahora a convencer a gente de que se vea Orphan Black.

03) Hablando de UnREAL: no es solo una de las series del año, también es la muestra de que las cosas en Lifetime parecen estar cambiando. No está claro que es lo que buscan, pero entre esta serie y el telefilme A deadly adoption con WIll Ferrell y Kristen Wiig parece que están tratando de expandirse más allá de los realities y los telefilmes con dramas más o menos locos. Claro que pocas cosas más locas hay que sus elecciones para la intersección que han encontrado entre ambas tendencias, telefilmes que prometen contarlo todo sobre la trastienda de las series con repartos que parecen fruto del azar.

04) No es lo único que crece. Los servicios de streaming están cada vez más claramente aquí para cambiar la forma de consumir televisión y, ya puestos, para crear series interesantes. Y tienen un poco de cada. Desde El hombre del castilloUnbreakable Kimmy Schmidt pasando por DareDevil o repescas como las de Community. Estamos viendo venir el tiburón.

05) De un tiburón a otro porque la creación de webseries sigue adelante incluso al margen de las plataformas de streaming. Parece increíble que aún no se le esté prestando la atención debida a lo que sale por la red de manera independiente o en YouTube, que cualquier día nos da la sorpresa y además de ser el lugar en el que se crean las nuevas personalidades y los famosos, se convierte en un generador de ficción insoslayable.

06) En cuanto a los géneros, parece que el espionaje sigue al alza. No acaba aún de dar con una serie que sea un éxito de público tanto como lo es de crítica -o de cierta parte de la crítica- con la ya veterana The Americanas y con la recién llegada mezcla de europeo y americano en Deustchland 83. De momento los intentos de las networks pinchan en hueso pero si siguen por ahí acabarán acertando.

07) La animación, por su parte, sigue bien. Yo aún no he desesperado en que estrenen de una vez el nuevo Scooby Doo. De momento lo que volvió ayer fue Rick y Morty.

08) Si la animación va bien y el espionaje sube, el terror se dispara. No solo por lo que dije en su momento aquí mismo o en Sabemos, también porque se van preparando lanzamientos para el futuro (Scream Queens, Fear the Walking Dead, Slasher)  afianzando los del presente (American Horror Story, The Walking Dead, Bates Motel). A ver si la cosa cuaja.

09) Hablando de lo cuál, la forma de lograr originalidad en historias cortas pero crear alrededor un nombre ha dejado de ser el creador y ha pasado al éxito del formato de miniserie en arco. Cada temporada uno diferente. Y así vamos sumando cabeceras (American Horror Story, Fargo, True Detective, American Crime) y futuribles, de las estrenadas como miniseries que han decidido pasarse a este truco (Wayward Pines, Agent Carter) a las pendientes de estreno como American Crime Story. Poco a poco nos acercamos a que se animen a recuperar las series antológicas.

09) Ya que menciono Wayward Pines, parece que entre esta y Zoo se ha recuperado la idea del locurón de verano. Ninguna llega al nivel de Persons Unknown pero por lo menos mantienen el juego vivo.

10) Quizá el mayor cambio televisivo que veamos este año es el fin del late, o de cierto tipo de late que se va a reconfigurar en otra cosa. Entre que el adelanto de horario de Kimmel en la ABC puso nervioso al resto de las cadenas y el cansancio de los años lo que comenzó el año pasado con el abandono de Leno y la promoción de Jimmy Fallon y Seth Meyers se ha convertido en una auténtica marcha de pesos pesados entre la jubilación de Letterman, el despido de Ferguson, la dimisión de Stewart y que Colbert cambie de programas. Cuando se pose el polvo no sé si reconoceremos el estado de las noches. Pero de momento en los fines de semana tiene la cara de John Oliver.

11) A propósito de lo cuál, parte de estos nuevos presentadores, como Fallon y Kimmel pero también el novato Corden, tiene como centro de la lucha nada menos que Lo Viral. Probablemente porque la viralidad es como se pasa del estado televisivo al internetero. Por suerte no todo son bromas diversas y Lip Sync Battles (en el programa o como concurso autónomo) y algunos como John Oliver han sabido crear piezas con contenido y duración que logran llegar a un público amplio.

12) Aunque en realidad lo que se lleva en las últimas semanas es darle duro y a la cabeza a True Detective. Reconozco que no entiendo la necesidad de hacer recapitulaciones de cada entrega para webs. Quizá si fuera como crítica y no como contar lo que ocurre. Pero en fin, ese es otro tema- Este es el resultado de tener que hacer recapitulaciones de algo que no puedes evitar pero que, evidentemente, el crítico detesta. Eso da la posibilidad de tratar la serie con una suficiencia, desprecio y crueldad que suele dedicarse a los pilotos más flojos o las películas de Adam Sandler, solo que aquí en lugar de parar porque no merece la pena siguen. Cada semana. Golpeando sin misericordia y buscando métodos de ser cada vez más snarkies como si la sección de crítica y comentario televisivo de los medios digitales fueran la nueva ubicación de Television without pity. Claro que también podemos considerar este tipo de críticas lo más cerca que van a estar de practicar la insult comedy en su vida. Quizá por ahí.

Tanto da, ya está hecho el breve repaso, así que ahora a entretenerse. Porque para el regreso de LaColumna y el Fantástico Español y los Libros que Salen me temo que habrá que esperar hasta septiembre. Mientras aquí seguirán apareciendo todos los lunes las columnas temáticas de agosto y los Pilotos Deathmatch cuando toquen, y seguiré hablando de televisión en Sabemos… Así que tampoco tengo tan claro que vaya a haber mucho descanso por mi parte. ¡Con la de secciones que tengo desatendidas aquí!


Esta semana toca empezar por Nueva Zelanda, que parece que quiere recordarnos que ellos también tiene programas a ratos. El de hoy es Chopper’s Republic of Anzakistan (NZ), un programa cómico que mezcla stand-up con sketches y alguna charla de camerino mientras intenta seguir con una premisa sobre el personaje principal, la creación de Heath Franklin conocida como Mark Chopper Read llegando a dictador de una versión unificada de Nueva Zelanda y Australia. A partir de ahí humor de dictador y humor tópico sobre unos y otros. Que lo mismo si eres de ahí le ves la gracia, pero si no… ahm… poco probable.

Por su parte Disney XD deja pocos puntos de agarre para que a alguien le pueda gustar Gamers Guide to Pretty Much Everything (USA), no solo la premisa vuelve a ser meter gente en el instituto que sería más interesante fuera -en este caso algo así como un Campeón Mundial de Videojuego- intentando agradar a Lo Gamer mientras se quedan no solo en lo antiguo sino también en lo ridículamente inoperante y, de postre, colocan al peor actor principal de una serie Disney que haya visto jamás. Desastre de proporciones épicas.

La BBC aprovecha lo que le queda de libertad para sacar programas como The Javone Prince Show (UK) en la que el cómico que aparece en el título junto con el también cómico, escritor y muchas más cosas Phil Bowker preparan un programa de sketches con algo de stand-up y más contenido de raza. No es que sea ninguna locura pero lo mismo en unos meses nos dan una sorpresa.

La nueva serie de Nickelodeon, obra de Dave Cooper y Johnny RyanPig Goat Banana Cricket (USA) con un estilo de dibujo que recuerda por un lado a los cartoons clásicos (Out of the Inkwell, Silly symphonies o los primeros Looney Tunes) y por otro a los más modernos de Ren Stimpy o Bob Esponja -y algo de Underworld también, claro. ¿Qué otra cosa podría esperarse con Johny Ryan como uno de los responsables?-. En cualquier caso, la serie está más centrada en un humor absurdo relacionado con cada uno de los personajes que tienen algo así como microsecciones que luego pueden interconectarse. Pig es un personaje bobalicón, Goat es bienintencionada y cantante, Banana es un pasota y Cricket -originalmente Mantis, pero estas cosas pasan- es un científico loco, hasta luego reunirse en una última sección. El resultado es cuanto menos curioso.

Resulta curiosa tanta la idea del programa de ITV Safeword (UK) como el resultado. Aparentemente era un panel show pensado para seguir las reglas de los Roast. En realidad está más cerca de ser un Panel Show dedicado a una mezcla de insult comedy y puteo. Un presentador, dos cómicos jefes de equipo, un cómico invitado para cada equipo que cambia en cada programa y también en cada equipo un invitado famoso (o, digamos, famosos para televisión) que es el centro real de la situación. Durante tres rondas ese invitado se le secuestrará la cuenta de tuiter, se le le hará un mini-roast por parte de los dos cómicos del equipo contrario y se le meterá en una pelea e insultos, todo ello con una safe word para dejar de ser el objeto de ataques y burlas. El resultado funciona solo a ratos pero es una idea desde la que algo se podría trabajar.

A este pobre no le han subido vídeo
Terminamos con la miniserie Tut (USA) que va sobre Tutankamon y tira sobre todo de Ben Kingsley. Es lo bueno de los actores ingleses, que pueden interpretar muchas razas distintas. En cualquier caso, el resultado es una mini sobre la vida del faraón que les ha quedado perfecta para echarla un fin de semana por las tardes. Emitiéndola en mitad de julio entiendo que cumple con creces su objetivo.