Auto-Tropos: La silla de ruedas dobla los puntos

Durante este mes de agosto tendremos -como es costumbre en esta columna- una versión especial y más relajada -bueno- de la misma. En esta caso no va a ser una ruptura total como de costumbre sino una forma de entrar todavía más en el tema de los tropos. Porque junto a los de uso universal, o más o menos reconocidos, todos tenemos aquellas pautas percibidas que no necesariamente han sido aún asumidas por los demás.

Así que este mes será un buen momento para ajustar cuentas con esos Tropos Caseros. Empezando desde ya.

Cuando veo una serie o película que tiene un componente suficiente de suspense o terror con él -algo que pasa bastante a menudo, sea todo dicho- y en los que hay una mano aún-misteriosa tras los sucesos no puedo evitarlo. Hago mi propio reparto de puntos y probabilidades, muchos de los cuales se basan en tropos. Miradas aviesas, mención a orfandad, lo de aquello que le pasó a su hermano y muchos más momentos van logrando que los personajes sumen puntos. Pero si algo hace, sin duda, que crezcan sus personalidades es que alguno de ellos vaya en silla de ruedas. Porque La silla de ruedas dobla los puntos. Da igual que sea el Profesor Xavier, Stephen Hawkings o Locke, cuando colocan a un personaje en esa situación los Tropos dictan que se use para demostrar que pese a todo sigue siendo capaz, que no quiere nuestra conmiseración pero, sobre todo, que tiene una gran inteligencia. Algo que muchas veces usará para el mal, con o sin trucos en su silla -no todo el mundo puede ser el Doctor Loveless-.

Pero, al margen de toda esta parafernalia clásica, lo que quieren es demostrarnos que No, de ninguna manera, no puede andar. Lo que significa que, por supuesto, en cuanto todo el resto de personajes estén a sus cosas y ellos se hayan quedado a solas se levantarán frotándose las manos porque, ¡chan!, durante todo este tiempo ¡podían andar! Y esa es la gran revelación que acabará de demostrarnos su maldad. ¡Hacerse pasar por un impedido físico! ¡¿Cómo se atreve a tamaña fechoría?!

Motivo por  el cuál La silla de ruedas dobla los puntos. Así que ya sabéis, nunca os quedéis atrapados en una mansión aislada con Roosevelt, no parece de fiar


Empecemos con algo poco original: The Divide (USA) es una serie para WEtv pensada originalmente para la AMC -que aparece como desarrolladora- y que se dedica a seguir un caso legal. Hace poco más de una década un hombre fue condenado a muerte por un caso de asesinato, ahora una idealista luchadora de una fundación en busca de la verdad y la justicia y tralalá que cree en su inocencia se enfrenta con un fiscal apasionado aunque más proclive a las áreas grises con el que tuvo un pasado común. Y eso. Que si sí, que si no, giros sobre el caso presente pero pasado. En fin, poco más.

Probablemente si no estuviéramos en una de las semanas más tranquilas del año en lo que a novedades televisivas se refiere hubiera olvidado una vez más hablar de Girl Meets world (USA), secuela directa de esa Yo y el Mundo (Boy Meets World) que pasó con éxito los noventa en la ABC. Ahora es una serie del Disney Channel. Por dentro y por fuera. Pero sobre todo por dentro. Los ocasionales destellos de brillantez de la serie están perdidos hasta el punto de que los intentos de metareferencialidad fallan por completo. Por no mencionar los problemas del cast, que podríamos reducir a que han ido a buscarlos en los puntos habituales del Disney Channel en vez de en las granjas para niños actores. No necesariamente de UK. De modo que a la vez que intenta capturar algo del espíritu original -que tampoco es que fuera especialmente brillante- nos ofrece una revisión que parece pensada para poder comparar las series de antes con las de ahora.

Seguimos con series infantiles por culpa de Henry Danger (USA), creación que -como con Mighty Med– vuelve a poner un gran punto de partida -un chaval de 13 años se convierte en el sidekick del héroe más famoso de la ciudad- a los pies de las convenciones más vulgares de la sitcom infantil americana. En este primer capítulo, además, vemos como no solo los secundarios parecen sacados del kit de casitas para hacer la serie de televisión cuadriculada -los padres, los amigos, la hermana- sino que la motivación del personaje y lo que le lleva a convertirse en sidekick es, simplemente, que esa es la premisa de la serie. De manera que otra tontorrona comedia más de superhéroes junto al horror antes mentado y a The Thundermans… A ver si a fuerza de darles luz verde les acaba saliendo alguna que merezca la pena.

Cuando tus propios productores dicen que están haciendo una serie a medio camino entre Lost y Mad Men lo mejor que puedes hacer es echarte a temblar. Si lo dicen después del estreno casi mejor olvídate. En el caso de Manhattan (USA) tenían que defenderse de alguna manera de las quejas por la falta de rigor histórico en un proyecto que, en principio, se suponía que iba a servir para contar la historia de la construcción de la bomba atómica. En general se nota que están demasiado ocupados contando su idea de lo que pasó como para que tonterías como la realidad se interpongan, no digamos ya realizar una reconstrucción real en lugar de rellenar huecos como el de las científicas que intervinieron con una token lady o el de científicos preeminentes metidos en el asunto con el siempre reconocible Dr. Oppenheimer. Se une a todo ello una cierta incapacidad del cast para descubrir hasta qué punto tiene que ser serios con esos guiones que hacen que en ocasiones parezca una comedia dramática. En fin, un batiburrillo al que su producción y pretendida profundidad sin duda conseguirá atención entre los teóricos espectadores de series avanzadas. Que la disfruten. Yo me quedo esperando a que hagan una basada en El proyecto Manhattan.

Tenía ganas de ver qué hacía Ronald D. Moore con el Outlander (USA) de Diana Gabaldon, la exitosa serie romántica/aventurera/fantástica sobre highlanders y viajes en el tiempo que iba a adaptar para Starz. Y me parece que solo con el piloto poco voy a poder contar porque cuenta lahistoria de un modo tan lento que casi ni vemos esa parte del viaje al pasado de la protagonista que es el momento fundamental y definitorio de la serie. Reconozco que las historias nunca me han interesado gran cosa por parecerme excesivamente alargadas y muy centradas en el conflicto amoroso, no sé por qué confiaba en que Moore supiera darle un aire más movido. De momento esperaré a ver también un segundo capítulo para confirmar mis temores, pero sospecho que -como los libros- esta no es serie para mí.

Terminamos con una rareza en forma de concurso de larga duración. Si el año pasado la ABC trataba de sacar adelante la idea de un Murder Mystery este año se ha ido a LARPear. Porque pueden intentar vendernos la moto como les de la gana pero lo que nos han presentado con The Quest (USA), lo que ellos definen como un cruce de The Amazing Race y Lord of the Rings y yo llamaría más bien una versión con parte de la estructura de Supervivientes adaptada dentro de La noche de los castillos. Olvidad a Van Damme, Kurt Russell o Stephen Cannell, este The Quest está más cerca de buscar una manera de aprovechar todos esos decorados que han construido para Once Upon a Time y la experiencia que les dan décadas de parques temáticos. En resumen: Hicieron un casting en el que buscaban capacidad para realizar pruebas atléticas y mentales (veremos) además de unos conocimientos e intereses por las creaciones del fantástico, de esa manera reunieron a un grupo variopinto -que incluye desde profesores a entrenadores personales pasando por administrativos y, sobre todo, Shondo Blades, luchador de celda de la MMA- les reunieron en una habitación y allí les hicieron un viaje secreto para ir adaptándolos al nuevo mundo en el que iban a vivir durante semanas, un ejemplo claro de la ambientación conocida como Medievalinventa’o en la que, llegarán a un mundo fantástico, lleno de seres extraños. Una vez ahí tenemos a los PNJs preparando el LARPeo, contando historias, dando misiones pero, sobre todo, poniendo dos pruebas. Una general para todos -individual o colectiva- y otra eliminatoria. Como en todos los concursos eliminatorios de toda la vida. El problema viene, para mí, de esa idea tan americana de que tengan que ser los propios jugadores los que elijan al eliminado en vez de hacerlo los jueces, permitiendo así la posibilidad de quitarse de en medio a uno de los contendientes fuertes que haya tenido una mala semana o de hacer que la personalidad y alianzas pesen más que las capacidades demostradas. Total, que el resultado general es un pequeño desastre que valdría para venderlo como fin de semana para irse con los amigos al campo a hacer el cabras -total, es ya casi una despedida de soltero- pero que como programa de televisión poco tiene que ofrecer. Aunque, en fin, al menos han optado por La noche de los castillos y no por El secreto del talismán. Vosotros veréis.


Las tres caras del miedo (I tre volti della paura, 1963)

El 31 de julio de 1914 nacía en San Remo el director (y más, muchas más cosas) Mario Bava. Estamos, por tanto, en su centenario. Por múltiples motivos podemos considerarle como uno de los directores más influyentes del Siglo XX, sobre todo con sus contribuciones variadas a las corrientes cinematográficas más populares: influyó en el giallo con lo que podríamos considerar como la patada inaugural en La muchacha que sabía demasiado (La ragazza che sapeva troppo1963) igual que después haría con el slasher en Bahía de sangre (Reazione a catena, 1971) y aún tendría tiempo para filmar un par de obras canónicas de entre las primeras con Seis mujeres para el asesino (Sei donne per l’assassino, 1964) y Cinco muñecas para la luna de agosto (5 bambole per la luna d’agosto, 1970). No contento con lo cual también presentaría su propia visión fantástica dentro de su propia versión del peplum con Hércules en el centro de la Tierra (Ercole al centro della terra, 1961) o La furia de los vikingos (Gli invasori, 1961), entraba en el thriller con Semáforo rojo (Cani arrabbiati, 1964), mezclaba terror y aventura espacial en Terror en el espacio (Terrore nello spazio, 1965), terror a secas con la inmensa La máscara del demonio (La maschera del demonio, 1960) o la toledana El diablo se lleva a los muertos (Lisa e il diavolo, 1973) e incluso la mezcla de cómic, espionaje y delirio pop que es Diabolik (1968). Sin contar la que quizá sea su mejor obra, y de la que ya hablaré otro día, la magnífica Operazione paura (1966) Todo esto eligiendo un poco de entre la treintena de títulos que rodó, de los cuales colaboraría en el guión -cuando no lo redactó entero- de al menos la mitad y en la dirección de imagen de todos los suyos y bastantes ajenos gracias a ese ojo especial que tenía para componer, iluminar y crear magníficas composiciones y planos irreales. Motivos todos ellos más que sobrados para celebrar su centenario. Y tras intenso debate interno en el que podría haber ganado con cierta facilidad cualquiera de las antes mencionadas, o incluso alguna de las que no, la elegida ha sido esta aportación magistral a las películas de episodios: Las tres caras del miedo (I tre volti della paura, 1963).

itrevoltidellapauraEn esta auténtica demostración de versatilidad Bava presenta tres historias distintas entre sí, ambientadas en distintos momentos históricos y con diversos grados de entrada en el fantástico y el suspense -en la versión europea al menos, los americanos organizaron un batiburrillo con la película para eliminar cualquier subtrama lésbica  y de prostitución en el episodio El Teléfono, y aprovecharon para cambiar el orden de los capítulos y rodar nuevos interludios, hasta tal punto que que casi podríamos considerar su versión, Black sabbath, como una película nueva. Pero, eh, al menos a un grupo de músicos jovenzuelos les gustó-, un buen ejemplo de todo lo que era capaz de hacer y de su ya señalada variedad de registros. Aprovechando a Boris Karloff, actor de uno de los segmentos, para realizar las presentaciones de los otros proponía un viaje completo y complejo por los alrededores del miedo.
TresCarasMiedo

De las tres historias, El teléfono está ambientada en la actualidad y carece de componentes fantásticos. En esta primera historia se nos presenta a una joven prostituta que es acosada por llamadas de quien ella cree es su recién puesto en libertad exproxeneta, encarcelado por su culpa y ahora de regreso buscando venganza, el tipo de amenaza que la lleva a tener que recurrir de nuevo a su exnovia. Una creación magnífica, con un uso magistral de las llamadas telefónicas para crear tensión y un juego entre la idea de los tres personajes involucrados en este malsano triángulo de desafectos realmente notable. A continuación, con Los Wurdalak nos introduce en una historia de época y autor, la adaptación de un relato de Tolstoi que se ubica no ya en el siglo XIX sino también en unos parajes entre lo fabuloso y lo legendario, una suerte de Europa eslava imprecisa en la que se desarrolla una historia sobre el amor y la familia con una versión del vampirismo que se usa para hablar de lo que al director le interesa, creando una atmósfera de irrealidad y amenaza en la que la progresión de esta infección se complementa, más que contrapone, con los lazos que nos creamos. Finalmente en La gota de agua tenemos otra ambientación, el Londres victoriano, en el que la referencia esta vez será El corazón delator de Poe con un añadido que en principio parece fantástico pero que podemos suponer tanto parte de una maldición como de la locura causada por la culpabilidad en la que su personaje central va cayendo. Y es que nunca ha sido buena idea robar al cadáver muerto de una espiritista, por valioso que parezca el anillo que lleve, puesto que los sucesos sobrenaturales empiezan a acudir como… moscas. Tres historias, tres ambientaciones, tres estilos, y un solo director. Una forma magnífica de realizar un acercamiento a alguien que deberíamos considerar tan importante para el cine, sea o no de género, por su influencia universal y la calidad de sus obras. ¡Feliz centenario, Signore Bava!


Reglas

Por extraño que pueda parecer entre los tropos también se han de incluir algunas reglas. No tanto porque lo regulen de por sí como porque explican ciertos usos y costumbres. Algunas se pueden considerar como más propias de Internet, sobre todo las originadas en 4chan. Otras, por su parte, entran más en el terreno de los tropos. Y como durante el mes de agosto tendremos una versión muy especial de esta columna -sí, otro año más- vamos a tomarnos el descanso hablando de estas reglas generales. Que podemos separar en tres partes.

En primer lugar vamos con las más generales, de entre la que destaca la Regla de Tres. La unidad fundamental para crear movimiento y enfrentamiento, para mantener las cosas interesantes. Recordaréis lo comentado hace unas semanas sobre los protagonistas. Pero no es lo único que funciona así, también la necesidad de organizaciones, tanto como objetos a conseguir -que siempre ofrece la posibilidad de Uno el protagonista, una el antagonista, más tensión para la tercera- o en la manera de realizar la organización, bien desde un punto de vista lineal -Presentación, Nudo, Desenlace- como desde la fórmula de presentación de adjetivos o la del funcionamiento de la repetición para historias clásicas o de chistes que introducen una variación final -el tercero de los hijos, el último de la serie de nacionalidades- que ayuda a cambiar la narrativa para lograr el efecto deseado, sea una lección moral o un efecto humorístico. Una Regla muy seria, como vemos.

Luego está la Regla de la Amenaza Superior que es una de esas cosas que tiende a arruinar la narración continuada porque cada amenaza debe ser mayor que la anterior y, claro, cuando uno se ha enfrentado a la destrucción de una casa, un edificio, una ciudad, una región, un país, el mundo, el universo, la realidad toda… ¿a qué se puede enfrentar? Podríamos pasar de esta regla a hablar de la progresiva necesidad en los blockbusters de poner en peligro a todo en absoluto. Pero eso mejor otro día. Por algún extraño motivo eso parece aplicarse con frecuencia a las narraciones de organizaciones malignas -en la de torneos tiene más sentido- de manera que el protagonista va encontrándose con un enemigo superior hasta llegar al de arriba del todo que será el mayor experto de todos. -O, como poco, el que tenga mejor guardaespaldas-.

Y, claro, están las reglas de escritura: La pistola de Chéjov es la más famosa, dice que la pistola (que podemos adaptar a cualquier otra cosa) que se nos muestra como de pasada en el primer acto será usado antes de que termine. Porque si no va a ser usada no debería estar ahí. Es una de las reglas más antiguas y manipuladas, bien sea para subvertirla creando unas expectativas sobre el uso de un objeto o el desarrollo de una acción como para adaptarla de mil maneras distintas. Volveremos sobre ello cuando hablemos de Ladrillos, McGuffins y la armería de Chéjov.

– Debería decir algo del Efecto Kuleshov, que demostró como la contraposición de una imagen varía su interpretación al ponerse otra a su lado. La misma imagen con distintas contraposiciones parecerán ofrecer un registro y otro que ofrezca una narrativa completa para ambas. Pero como es más un recurso y una curiosidad mejor no darle mucho más bombo-.

De momento pasemos a la Tercera Ley de Clarke: Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.Lo que teóricamente debería prevenir para que se trate como magos por el público a aquellos que logran hechos increíbles que no son sino ciencia. Lamenablemente en una época post-McGyver -y aún más postJobs– la regla se ha invertido para que cualquier cosa que se haga por ¡MAGIA! se pueda colgar a tecnología avanzada. Si alguno recuerda a cuando -¡Hace cuatro años!- hablamos de la Informágica ya sabe a lo que me refiero.

Algo que hace inevitable pensar en La ley de (Nathan) Poe: Un punto de vista extremista es absolutamente indistinguible de la parodia del mismo. De manera que da igual lo alocado que pueda parecernos la postura de la parodia, la realidad se encargará de superarlo. Algo a lo que puede sumarse la versión para realities -o programas del corazón, o lo que sea, a ver si os creíais que ellos no tenían reglas- conocida como La Zona Tyson, es decir, Algunos famosos logran una reputación tal que cualquier historia sobre ellos, por grotesca que nos pueda parecer, suena plausible. ¿Incluido un espectáculo en Broadway o unos dibujos animados parodia de Scooby Doo para Adult Swim? Podéis marcar ambos en la casilla de Real de Tyson. Bien mirado ambas reglas sirven para demostrar que la separación entre ficción y realidad no siempre es tan fuerte como puede parecernos en primer lugar. O para considerar el mundo en que vivimos, en el que el Gobierno de España cumple ambas.

Luego están las sugerencias para los escritores, ya sea el Efecto Chris Carter que viene de unas declaraciones suyas en las que decía que «SI los fanes deciden que los guionistas nunca resolverán sus tramas, dejaran probablemente de seguir su trabajo.» Siempre he pensado que ese probablemente era lo que le dio fuerza durante años. Podemos añadir esta otra sugerencia, esta vez con la Ley de Chandler: En caso de duda, saca a un hombre entrando por la puerta con una pistola en la mano. Entre esto y que Christie recomendaba que en caso de decaimiento de la trama se matara a otro personaje entendemos cómo se llegó al éxito de las películas de acción. Y que existan cosas como el Postulado de Lord British, Da igual que muestres un personaje inmortal en un juego SIEMPRE habrá un jugador que intente matarlo.

Terminemos esta parte con una de las múltiples adaptaciones del concepto de Token Lady, y es que El Principio de la Pitufina dice que Habrá solo un personaje femenino en los dibujos animados no creados en exclusiva para chicas. Un principio discutido y demostrado extensamente -y que aún queda lejos de todo lo que podemos encontrar en Los Pitufos– que acabaron llevando a un sutil cambio en la realidad llamado Dos chicas en el equipo que funciona para evitar esas tontas quejas que es que como son las personas espectadores, así que se meten más chicas en relación 3:2 para que haya suficientes como para evitar quejas y no tantas como para que parezca para chicas. ¡Es un avance!

De momento pasemos al segundo gran grupo, vamos a reconocer a los chicos de /b/ algunas creaciones populares. Así, más allá de la problemática que hay en alguna de esas reglas; la más obvia tanto por superada como por explicar la misoginia inicial de internet sería la Regla 29: On the internet men are men, women are also men, and kids are undercover FBI agents. que enlaza tanto con el concepto  En Internet nadie sabe que eres un perro como con esa idea de sus inicios, ampliada en la Regla 30: Girls do not exist on the internet, de que si alguien se presentaba como una mujer era, sin duda, un Camionero de Cuenca, creando toda una disparidad de trato a los identificado de una forma con respecto a los otros; mientras que otra no dejan de ser cosas genéricas o puro juego de contraposiciones cínicas, pero hay tres que podemos comentar aunque sean parte más de la parte externa del asunto que de la interna:

Regla 34: Si existe, hay porno. Sin excepciones. 

En un sentido de existencia, por cierto, que se refiere más al concepto de si has pensado en ello que de discusiones filosóficas sobre que algo exista o se haya creador. Es una regla que se autocumple en combinación con la siguiente, pues la Regla 35 establece que Si no hay porno de ello, se creará. Y por si alguien no entiende el motivo o la necesidad se redondea con una Regla 36 de alcance universal: No importa lo que sea, es el fetiche de alguien.

Algo que, a su vez, podemos unir a la Regla 63: Por cada personaje masculino hay una versión femenina (y viceversa). Que lleva por coletilla: Y siempre habrá porno de esa versión. Si no lo encuentras entonces puedes ir a la Regla 62: Ello ha sido crackeado y pirateado. Puedes encontrar cualquier cosa si buscas con el suficiente tiempo y empeño.

Lo que nos lleva a la Regla 46: Internet es un SERIOUS FUCKING BUSINESS, y esta sí que será más de interés. No porque saber que todo tiene su versión del sexo opuesto, que todo excita y todo tiene porno -y si no lo hay lo habrá- sean menos interesante tanto como porque la existencia de los SFB de la Regla 46 sirve para ilustrar que siempre habrá un algo, por ridículo que nos pueda parecer, que será considerado como SFB en una historia y, por tanto, motivo para que funcione la narración. Da igual que sea amasar pan, la historia de los cómics, sing-alongs de Ricardo III o Relojes Nazis, para ellos son un motivo más que razonable para movilizarse y, de hecho, habrá una gran cantidad de gente que piense lo mismo en ese universo.

Todo lo anterior ha sido entretenido pero las Reglas que acaban sirviendo para tapar agujeros y callar bocas son las que se agrupan bajo un sombrero general que podemos llamar la Rule of Cool. Seguro que su mismo nombre hace que alguno sospeche de lo que va el tema. Si además añado que bajo está Regla de Molar se puede hablar también de una Regla de Gracioso, Romántico, Aterrador, Encantador, Dramático… ¡Lo que sea! Y estoy seguro de que ya sabéis lo que voy a explicar a continuación:

La Suspensión de Incredulidad quedará en el aire mientras un personaje o trama funcione con la finalidad de Molar. Da igual que nada tenga sentido, que haya formas más sencillas de lograr el mismo resultado o que la situación sea absolutamente ridícula. Lo importante es QUE MOLE. O que resulte Gracioso, Romántico, Aterrador, etc… Esa capacidad de sorprendernos y encandilarnos funciona como un trile mental, mientras se mira eso no se suele ver el cartón en el truco e incluso si alguien -¡maldito sea!- lo señala preferiremos ser engañados porque la versión ofrecida… ¡MOLA! -Y así nos va como espectadores-. Si alguien cree que no es una de las formas más poderosas de construcción es que no ha estado atenta durante años. Da igual lo ridículo que parezca el plan o lo físicamente poco probable que sea que explote un coche o que reviente una cabeza acabando con todos los problemas. Otra cosa es que lo diseñado para MOLAR no acabe de funcionar con el público o, peor aún, que los ejecutivos tracen sus planes y en lugar de crear algo que MOLE creen un Poochie.

Y de entre todas estas reglas podemos volver a señalar una como especial, pues la Regla de Sexy dice que si es Sexy podemos creer en cosas. Como en la protección de bikinis de cota de malla o en amazonas con zapatos de tacón . Por algún curioso motivo cuando el sujeto de la regla es un hombre se presupone que se trata de homoerotismo. Porque, claro, siempre será más importante que se haga por gustar a otro hombre.

Fuera de esa hay aún tres reglas más. La de Empatía, que dice que podemos crear empatía con cualquier personaje u objeto simplemente presentándolo y que esa empatía afectará a su comportamiento e importancia en la historia. De modo que un personaje sin presentación podrá morir al instante pero para un personaje por el que se ha desarrollado empatía -incluso aunque lo desarrollado sea odio- harán falta algunas escenas para su muerte y despedida.

La de Diversión afirma que esto en lo que estás invirtiendo tu tiempo tiene que ser divertido. Así que, bien, un análisis de ADN podría tardar semanas y a saber cómo de creíble podría resultar, pero es que para entonces el público ya se habría olvidado de tu caso porque eso llevaría hacer tramas y no un Asesinato de la Semana así que mejor pasarse por el forro la verdad a favor de la diversión, lo que, al final acaba logrando que al familiarizarnos con ello encontremos lo segundo más verosímil.

En cuanto a la de Percepción, lo que nos dice es que la audiencia tiene que ver o escuchar algo para que suceda. De ese modo a la porra las reglas de la física, otra vez, porque lo importante es que se puedan escuchar los gritos en el espacio, los filos suenan, el sabor o el gusto deben ser comentados e interpretados, la oscuridad deja un resquicio para que veamos, en fin, todas esas cosas que parece que los espectadores necesitamos para entender la historia.

Al margen de todo esto, y a modo de resumen, aún quedan unas pocas palabras que decir. Y es que ya lo decía la Revelación de Sturgeon: El 90% de cualquier cosa es basura. Aunque lo hacía para añadir como corolario que ese 10% bueno es tan bueno sea SciFi como Narrativa Generalista. Es una regla es quizá una de las más importantes pero aún las hay más definitivas.

Sobre todo estas tres: La Máxima de Bellisario dice que lo mejor es no examinar los hechos muy de cerca. El Mantra de Mystery Science Theater 3000 es, recordémoslo, es solo un programa, debería relajarme. Y, por encima de todo, la Ley de Moff acuñada en io9, cuando estés haciendo crítica de algo siempre habrá alguien que te diga: ¿Por qué no puedes limitarte a disfrutarlo?.

¡¡¡Pues porque es más divertido así!!! ¡Y esas son las reglas!


Un grupo de estudiantes deciden movilizarse ante lo que consideran un trato injusto por parte de la administración a una compañera inmigrante, eso lleva a otra serie de protestas y movilizaciones que acaba con cambios en la ley injusta, adaptación a musical de la historia y adaptación de ese musical a telefilme -con algún momento de música- en la BBC con el nombre de Glasgow Girls (UK). Lamentablemente la adaptación no termina de decidirse entre el uso de las canciones o su mero carácter de puntuación emocional de la trama así que el resultado acaba siendo realmente extraño, como si alguien hubiera dado un baño de GLEE! a un telefilme de mediodía.

Realizar parodias obvias ha sido desde siempre trabajo de las series cómicas menos pensadas, las que viven aprovechando el momento y no suelen durar demasiado, de manera que cuando HULU anunció que sacaría el mockumentary The hotwives of Orlando (USA) y, bueno, los guiones son exactamente eso, lo que uno esperaría en Queen of Jordan o cualquier parodia que decidieran hacer en Adult Swim, pero el desastre no acaba de llegar porque las actrices cómicas que están detrás de los personajes centrales logra salvar los trastos: Casey Wilson, Danielle Schneider, Angela Kinsey, Kristen Schaal, Tymberlee Hill y, por supuesto, Andrea Savage, que junto a una cuadrilla de cómicos y famosos entran, salen, y se mueven por la serie dando un motivo para verla al margen de sus guiones.

Un día tengo que escribir sobre lo que afecta el canal de emisión a las series previstas, sobre todo tras un ejemplo tan claro como The lottery (USA). Una premisa cercana a Hijo de los hombres con uno de sus responsables, pero como esto es Lifetime el resultado es un thriller descafeinado y conspiranoico. En fin, podría haber sido peor, podría haber sido para SPIKE.

En USA son tan modernos que en vez de Matrimoniadas hacen Married (USA) que sigue siendo sobre unos señores casados que discuten pero yo que sé. La diferencia fundamental es que esto parece realizado por una apuesta con la intención de hacer la comedia menos divertida y más apasionadita posible.

Una buena manera de saber si un documental paródico -el famoso mockumentary– funciona es ponérselo a alguien que no sepa que es una parodia y esperar a ver cuánto le lleva darse cuenta. Con People just do nothing (UK) podría verse la serie entera y seguiría dudando. La historia de una radio pirata y sus trabajadores está organizada de tal manera que nunca tengas muy claro si la idea es reírse entre ellos, de lo que parodian o del público, y puede llegar a ser tan poco interesante para el que no sepa de lo que hablan como muchos documentales. Pese a todo, resulta una idea interesante y agradezco que esto exista.

En USA Network han decidido hacer una serie sobre un médico que pierde su trabajo en un hospital y eso le lleva a acabar aceptando trabajar de una manera… diferente… como médico privado de gente con dinero que puede permitirse una atención exclusiva y que cuiden de ellos casi como niñeras, además, claro, de saber guardar sus secretos. Es decir: Royal Pains. Pero como esta ha entrado ya en su sexta temporada han decidido repetir la jugada con Rush (USA) que va a tener, se supone, un aspecto menos para toda la familia y más juvenil y peligroso. En fin, yo que sé, ¡si es hasta el mismo canal!

Hablando de series que no tienen perdón, con Satisfaction (USA) volvemos a los matrimonios. Uno que está en crisis y decide que tiene que arreglarlo como sea. Aunque eso implique aburrir a muerte a los espectadores. Sobre todo si parece que la idea de detrás es que pueden hacer cosas sexies y salvajes a la vez que están en un canal de cable generalista, así que tienen el margen de maniobra de un anuncio. Y ni siquiera de lo de Fa. Ahora, parece que lograr que los espectadores cambien de canal une mucho.

De entre los prodigios interpretativos vistos en la televisión británica uno de los más brillantes fue el de Joanna Lumley en Sensitive Skin, serie de dos temporadas que lograba ir destilando mala leche y humor negro a la vez que presentaba unos grandes actores protagonistas, con un último capítulo de la primera temporada que era para ponerse en pie a hacer ovación cerrada estuvieras donde estuvieras. Ahora HBO Canadá ha decidido hacer su propio Sensitive Skin (CA) y en lugar de Lumley ha puesto a Kim Cattrall y,bueno… Desde luego no es lo mismo.

Con The Strain (USA) tenemos otra de vampiros, aunque estos no dejan de ser diferentes. Pero, vamos, que por mucho Guillermo del Toro como fuente original -risas- y director del piloto que veáis esto no deja de ser forraje. Mejor que el libro, eso sí, pero ideal para rellenar tiempo en verano y poco más.

Con You’re the worst (USA) el problema es complejo: No funciona porque se esfuerza demasiado. Sí, hemos entendido que los protagonistas principales son seres despreciables, y que pese a eso van a tener una relación. Y que se van a hacer putaditas el uno al otro. ¡No necesito que el piloto entero vaya de eso en exclusiva! Mientras el resto de personajes quedan poco menos que pintados en una pared se insiste una y otra y otra y otra vez en lo lamentables que son estos tipos y sus vidas. Todas sus apariciones van destinadas a eso. Así que, ¿no deberíamos asumir todos que lo hemos cogido ya y pasar a lo siguiente que se nos quiera contar? Que no estoy pidiendo tridimensionalidad en los secundarios en el piloto -bueno, sí, pero sé conformarme con lo que hay- pero digo yo que algo más podrán mostrar de los protagonistas, ¡que esto es una sitcom, no una pareja hablando de los malos que eran sus exes! *Suspiro*


EnterAMurderer

Que no os engañe el extraño nombre, Ngaio Marsh es una escritora neozelandesa. No una cualquiera, estamos hablando de una de las cuatro Reinas del Crimen originales. Precisamente por eso se me hace tan extraña su ausencia durante tantos años de las estanterías españolas. No es que esperara un éxito similar al de Agatha Christie, eso es casi imposible, pero al menos sí el que Dorothy L. Sayers o Margery Allingham han tenido y de las que podemos encontrar Los secretos de Oxford en Lumen o El tigre en la niebla en RBA. ¿Por qué Ngaio no ha tenido la misma suerte? Francamente, no soy capaz de entenderlo. Y de ahí este pequeño recordatorio.

Enter the murderer es la segunda de las novelas policíacas de la autora, aparición de nuevo del personaje de Roderick Alleyn, uno de esos Detectives de Clase Alta, que centró su producción criminal, y primera ocasión en la que se vería uno de los elementos recurrentes en sus obras: El teatro. El gusto de Marsh por el teatro y la pintura, aficiones que tenía desde sus años de formación, fueron introduciéndose poco a poco en su obra, hasta el punto de poder hablar de toda una sección de asesinatos teatrales. En esta ocasión asistimos a una visita al teatro que acabará siendo memorable no solo por la gente implicada y todo lo que se ve y se intuye entre bambalinas, también por que el crimen acaba ocurriendo delante de todos los espectadores. Incluido nuestro investigador que pasará pronto a encargarse de descubrir lo que ha ocurrido, las relaciones entre todos los implicados y el oscuro secreto -rodeado por otros secretos igual de oscuros- que ha acabado causando esta muerte.

Es difícil elegir uno de sus libros o ponerlo por encima de otras posibilidades pero como por algún lado hay que empezar y este reúne ya algunas de las características más habituales de la autora pese a estar solo en la segunda de las 32 novelas de Alleyn – hasta 1982, el mismo año de su muerte, estuvo publicándolas- pudiendo considerarla además una de las diez mejores – me parece un punto de entrada suficientemente bueno para animar a la gente a que le de un tiento. Al fin y al cabo uno puede moverse a donde quiera con una reina.