El Musical: El «Sugar Daddy» de Hedwig

Dos meses llevaba fuera de juego este apartado de ElReceptor, en medio de los cuales se dieron unos bastante olvidables Tonys en los que triunfó un revival, el de Hedwig and the angry inch con Neil Patrick Harris a la cabeza. Que, además, tuvo la mejor actuación de la noche con una versión más rockera del tema Sugar Daddy:

 Como estas fechas se prestan hablemos un poco más de la obra. Escrita a finales de los noventa por John Cameron Mitchell y con música de Stephen Trask, la idea original era un monólogo de Mitchell contando su vida pero el personaje secundario de Hedwig, basado en una cuidadora que tuvo de pequeño, fue comiéndose la historia hasta acabar siendo el centro de la función con su trágica historia: Joven homosexual de Berlín oriental que se enamora de un sargento americano, pero para poder volver a USA tienen que estar casados y, además, superar un reconocimiento médico completo. Lo que significa sufrir una operación para superarlo que le deja al final con esa Angry inch. Ya en USA forma un grupo con algunas esposas coreanas de otros oficiales y sigue sufriendo desengaños y cantando y todas esas cosas que conviene no desvelar.

Una historia que originalmente tenía un aspecto bastante distinto y con más ambientación country. Como se puede ver en esta grabación del espectáculo original:

El mismo autor acabaría controlando una adaptación al cine con un aspecto más narrativo que conservaba la mayor parte de las canciones, incluida este Sugar Daddy, con un aspecto distinto al de las anteriores.

Un musical de culto, tanto que, como siempre en este caso, también entre los aficionados universitarios. Venga, os pongo un ejemplo maravilloso de una audición:

Por cierto, si os estáis preguntando qué tal se lo tomaron los coreanos os voy respondiendo: Bastante bien.

Como veis otra obra interesantísima que bien vale reivindicar y que demuestra la variedad dentro de los Musicales.


Cuando de una serie se dice que le pone ganas no suele considerarse como algo bueno. Así que me ahorro decir eso del piloto filtrado de Constantine (USA), prefiero quedarme con que hay un cierto intento de acercarse a los cómics aunque sea revisando lo ya drenado del original por otros programas similares. Al emitirse en una generalista se pierde parte del comportamiento y el estilo, el Constantine personaje de la serie es mucho menos embaucador, no digamos ya cabrón -y, obviamente, menos fumador- que el de los cómics; en su lugar se nos presenta una versión algo más heroica, con poderes manifiestos, menos propia de los cómics de Vertigo y más de los New 52. A su favor juega, como decía el otro día con Flash, la habitual esperanza de que este tipo de series ganan con la evolución y acumulación de tramas y personajes. Más nos vale.

El final de junio en cuanto a series no podría ser más flojo. Solo dos y vaya dos. La primera es The Leftovers (USA), basado en una novela cuyo título español fue Ascensión y que nosotros podríamos decidir si es mejor llamar Los Dejados o Los Restos. Incluso Las Sobras. Cualquier cosa vale para tratar de hablar de esta serie, pero empecemos por el libro en sí. Su autor, Tom Perrotta, es responsable de varios textos, incluyendo un par de novelas ya publicadas en España con los títulos de Lecciones de abstinencia y Juego de niños. Esta última, a su vez, adaptada al cine como Juegos secretos. Al igual que una de sus inéditas por aquí: Election. Parece claro que todas tienen unas características comunes: Un oscuro y malévolo sentido del humor, la reflexión sobre el poder a través de personajes con una relevancia importante pero limitada y un uso de la sexualidad como algo tan poderoso como problemático. Todo eso estaba en el libro, que,a demás, partía de esa idea distópica -aunque cuidándose muy mucho de sugerir que una facción religiosa tuviera razón, para poder jugar con la idea de lo que hubo detrás de las desapariciones y de cómo la gente trató de llenar ese desconocimiento por medio de ideas en ocasiones profundamente raras. El libro no era perfecto, tampoco es eso, aunque sí tenía algunas buenas ideas metidas entre argumentos un tanto más convencionales. ¿La serie? Lo que en el libro era extraño aquí es abiertamente ridículo, los actores se dividen entre los que hacen lo que pueden con lo que tienen y los que están allí para cobrar y poco más, como si les diera lo mismo The Leftovers que Under the dome porque total. Peor aún, la premisa es movida al decidir cambiar al personaje principal de alcalde del pueblo a jefe de policía, un movimiento que le quita poder pero le da una pistola, algo que resulta lamentable para la historia pero perfecto ejemplo de todos los cambios que se hacen mal en esta serie. Y el humor -no el involuntario, que, como decía, tenéis a patadas- de Perrotta, sus ideas negras y cínicas, aquí logran transparse como poco menos que gracietas de adolescente o bromas universitarias. Es realmente sorprendente lo fallida de la adaptación, como realizada por un robot que desconociera el motivo por el que la gente encuentra las cosas divertidas. El resultado final podríamos considerarlo una parodia bufa de Flashforward si no tuviera tantas -y tan fallidas- pretensiones de ser algo trascendente.

Mientras tanto en la CBS deciden quemar los programas que les sobran. Y casi me parece hacerle poco cuando lo que se tiene es del estilo de Reckless (USA), que en su descripción probablemente ponga algo del estilo de drama legal con carga sexual cuando lo que quiere decir es el viejo culebrón en versión juzgados. Así que, puestos a hacer el tonto, mejor le pongo yo el eslogan: Un Fiscal del Distrito, una Abogada Defensora, Tienen Pasión, Tienen Ganas, De Hacer Justicia, Y Lo Que Surja. Chim-pón.


WeKilled

Con el título completo de We Killed: The Rise of Women in American Comedy, lo que aquí se nos presenta funciona de tres maneras diferentes. Y con muy distintos motivos. Reduciéndolo a lo básico podemos decir que Yael Kohen organiza en esta Very oral history un repaso al papel de la mujer en la comedia centrándose en los últimos años. No es lo único en lo que se centra, también hay una predominancia para esas cómicas que salen en televisión por encima de las menos conocidas que hacen el circuito de clubs. Esto, que podría parecer una crítica, solo lo es a medias. Porque el punto de partida del libro, o el motivo para escribirlo si se prefiere, es el artículo que Christopher Hitchens escribió en el Vanity Fair en 2007 con el título Why Women Aren’t Funny. Por extraño que parezca había gente a la que le parecía perfectamente normal las tonterías de Hitchens así que Kohen decidió que era necesario realizar un repaso a la comedia realizada por mujeres en USA.

El resultado es este libro que, mediante testimonios de los directamente implicados, y algunos textos de apoyo de la autora, va desgranando el lento camino de las cómicas por hacerse con un hueco en televisión, centrándose primero en los grandes nombres –Phyllis Diller, Joan Rivers– y en los primeros proyectos femeninos importantes de Lucille Ball, Marlo Thomas o Mary Tyler Moore, y pasando rápidamente a lo que le interesa. Quizá sea esta parte del pasado la que más necesitaría expandirse pero, claro, es la que menos nombres que suenen ofrecería para un lector no iniciado o joven y siempre se puede recomendar la lectura complementaria -aunque de intenciones, estilo y resultados diferentes-  Women Pioneers in Television: Biographies of Fifteen Industry Leaders de Cary O’Dell. De modo, decía, que pasamos con rapidez a los setenta y así vamos viendo la aparición y evolución de otras cómicas y otros modos de hacer televisión. Lily Tomlin, Carol Burnett, Gilda Radner, hasta allegar a la actualidad con Tina Fey, Amy Poehler o Sarah Silverman, y en medio Roseanne Arnold, Janeane Garofalo o Ellen DeGeneres. Lamentablemente el libro va perdiendo esos testimonios orales según va avanzando. Y la organización y escritura del mismo también es manifiestamente mejorable. Incluso sin entrar en la decisión de dejar determinadas cómicas y grupos fuera del libro, algo que, de nuevo, supongo debido al interés por llegar a un público actual y con menos conocimientos al que ofrecerle un volumen no muy extenso. Con eso y con todo, sirviendo esto como mero ejemplo, como un punto de partida de algo valioso y necesario,

Como decía al principio, este libro se presenta como ataque a la inexplicable afirmación de que Las mujeres no son divertidas, como un repaso histórico a las mujeres en la comedia USA y, fundamentalmente, como un libro sobre la historia de las cómicas USA en su televisión, bien sea mediante apariciones, colaboraciones, programas de variedades o ficciones cómicas varias. Siempre con la intención de incluir el mayor número posible de declaraciones de los implicados y de hacerlo accesible para un público que conoce el tema de manera muy tangencial, de manera que pueda ser disfrutado también por lectores ajenos al panorama cómico estadounidense que, con suerte, aprenderán una cosa o dos. Así que ya sabéis, si tenéis una editorial de ensayo echadle un ojo, que el tema es interesante y ya está bien de que parezca que sobre tv solo se puedan publicar libros de nostalgia, de filosofía o, peor aún, la enésima pretendidamente sesuda explicación de que estamos en la edad de oro de la televisión y estos angry white men que nos traen la cadena son el no va más y tenemos que estar contentísimos por su deconstrucción del héroe. Necesitamos más libros diferentes, necesitamos más libros como este.


Los protagonistas según se organizan

Lo más difícil de escribir sobre tropos es decidir por dónde va a comenzar el despiece. Lo lógico sería hacerlo por el principio pero, ¿a qué podemos considerar el principio en una obra?

Pensemos en todos los diferentes tropos que vamos a poder encontrarnos a distintos niveles. Obviamente están los de dentro de una obra que pueden centrarse en la caracterización de personajes y también en su desarrollo.  De igual manera los habrá para la trama, tanto en su puesta en marcha como en su final y, sin duda, en su transcurrir.

Demos ahora un paso atrás. Consideremos que la obra en sí puede separarse además en otros niveles. De entrada tenemos algo tan inevitable como el punto de vista. Incluso teniendo en cuenta que la televisión no precisa de un narrador de manera tan inevitable como la literatura eso no significa que no existan, bien de manera separada, bien mediante el personaje sobre el que recae la acción principal . Pero, por encima aún de eso, están las consideraciones propias por el género en que se van a encuadrar -y si son varios géneros tampoco se van a quedar fuera- para llegar finalmente a lo relacionado por fuera como el efecto sobre los actores, el público o, incluso, los fanfics.

Pero hablar de los fanfics aquí será lo último que haga. Así que vamos a lo primero. Y entre tanta posibilidad de elección posiblemente lo más útil sea comenzar por los protagonistas como personajes, también para narradores y PdV habrá que esperar un poco.

Comencemos con El Protagonismo. Lo ideal sería tratarlo así, pero vamos a separar un poco más para hacerlo más sencillo. Porque en teoría el protagonista puede ser cualquiera, Y aquí vamos a establecer de entrada lo que puede ser alguien en una narración. Lo más sencillo es decir que Protagonista, Antagonista, Aliados, Observadores. Si alguien echa en falta, digamos, Interés romántico me permito hacerle notar que debería estar dentro de una de las otras cuatro categorías. Del mismo modo intentar llamar Héroe al Protagonista limitaría con mucho el número de Protagonistas y, peor aún, podría llevar a hablar de los Antihéroes y su importancia en el medio, como suele pasarle a esos pobres escritores que han decidido no hacer los deberes  y fijarse en los Angry White Men de siempre, como si en 1971 la serie más vista no la hubiera protagonizado Archie Bunker. Y hablar de Protagonista en singular tampoco hace mucho bien a nadie, sobre todo teniendo en cuenta que lo que vamos a ver hoy es el famoso efecto Uno, Dos, Tres, Muchos. 

Un único protagonista. Puede que porque estemos ante un Lobo Solitario. Alguien que no necesita a nadie más. Como Batman o Lobezno. Luego resulta que lo mismo se meten en equipos sin parar. Pero así como en plan solitario en una multitud. Mientras tanto, el Lobo Solitario no deja de ser uno de los arquetipos preferidos de las películas de acción. Un solo tipo que marca la diferencia y el resto por ahí en puestos secundarios, tanto da que fuera el pobre Steve James haciendo la mayoría del trabajo o el Interés Romántico de turno que para lo que hace e importa podrían haberse limitado a colgar un poster en un perchero. Como los tiempos cambian ahora tenemos más El Elegido. que no lo es porque quiera sino porque le tocó en la lotería sideral. Como es el elegido la elegibilidad le dio toda una serie de cosas en el pack. Si tienes suerte te da también gente que va facilitándote el camino para autocumplir la profecía. Por supuesto, también puede ser simplemente que sea el protagonista por ser El Mejor en lo que Hace. Da igual que sea jugar al fútbol, resolver crímenes, construir robots o darse de bofetadas. Con eso y con todo, más allá de lo seguros que estén ellos de ser el protagonista único -aunque sea solo para cuando toque presentar las candidaturas- lo normal es que haya más gente.

Pueden ser Dos y entonces será la clásica pareja de mamporristas, a veces definidas como Cerebro y Músculos. –Asterix y Obelix, Mister Miracle y Big Barda– que no significa que el que tiene el cerebro no reparta, ahí están Terence Hill para Bud Spencer o Puño de Hierro para Luke Cage. Otra de las situaciones habituales es hacer que choquen los temperamentos – tranquilidad y exaltación-, las sexualidades (sí, no hay forma de que esto suene bien) – castidad y lingoncidad– el aspecto -Belleza y Bestialidad- y, por supuesto, la moralidad – legalidad y sin-normas- de manera que podéis hacer vuestra propia lista, ya sea de películas de compañeros como Buddie Movies. Y los hermanos, o el viejo truco del maestro y el alumno. Luego ya están las parejas sentimentales. Que alguna habrá de Protagonista y Comparsa pero vamos a darle el beneficio de la duda.

-Por si lo dudabais: La pareja de cómicos queda para otra columna-

En cuanto a los Tríos tengo que decir que es una de la formación protagonista más habitual. En todas sus variantes de sexo, poder y estilo. Así por encima tenemos la versión ampliada de Músculo y Cerebro que incluye Belleza. Como siempre para ambos sexos. ¿A que vais viendo formarse poco a poco los grupos en vuestra cabeza? Pues los guionistas lo mismo. Aunque creo que el más interesante es el Trío Freudiano con tres personajes que podrían representar el Ego, el Superego y el Id. En general el Superego es el tipo calmado -habitualmente también inteligente-, el Id es el impulsivo y el Ego es el realista. Como los tríos funcionan como quieren esto no significa que el Líder del Grupo sea siempre el Ego aunque suela tener que decidir entre los otros dos, también puede ser el Superego haciendo planes o el Corazón Valiente del Id al que los otros dos siguen -con distinto nivel de implicación-. Más tríos famosos, el de la bruja: La Doncella, la Madre y la Arpía. Esta versión de los personajes se puede comparar con las que presentan Las Tres Caras de Eva -y su equivalente masculino: Las Tres Caras de Adán– que, a su vez, se organizan por edad en La Sensatez, La Seducción y La Inocencia. En el caso de los hombres suele ser La Sabiduría, La Autoridad y La Aventura. Lo que deja claro como muchas veces las narraciones clásicas se usan para realizar una caracterización según lo que interesa potenciar en unos y otras, pero tampoco creo que eso es pille muy de sorpresa. Ah, y sí, están ordenados por la edad que se supone que corresponde, los mayores primeros, los maduros en medio y al final los jóvenes. Como decía antes, luego llegan las ganas de subvertirlo y la pura necesidad de hacerlo más allá de por las risas -que siempre vienen bien- porque resulta aburrido tanto esquema repetido. Volviendo al tema de los sexos -o del sexismo, cada cual y según- se puede notar como muchas veces estos tríos más allá del esquema dos amigos de un sexo y un tercero del contrario por puro interés del Token, ofrecer una pretendida variedad que lleva también a que uno de ellos sea de una raza diferente, componiendo el Token Trío, es decir, aquel que por motivos meramente estéticos -por ejemplo, para reclamar una bandera de la integración o la progresividad– convierte a sus personajes en un trío en el que uno de ellos es mujer y otro es de raza diferente. Si queréis saber cómo de Token es este trío apostad por quién será El Líder del grupo.

Vamos por fin con el Muchos. Que si está lleno de los ejemplos que faltaban en el anterior Token Trío -variedad en las preferencias sexuales, una mayor representación aún de minorías, gente con problemas de movilidad, lo que sea que se os ocurra- lo que tenéis es… No, Glee no. Tenéis una Token Band. Por otro lado si tenemos un reparto fundamentalmente masculino probablemente estemos ante una… por favor… ante una Band of Brothers. Ya, se puede llamar de otra manera pero hablamos de un grupo de personas que suelen tener algún lazo generalmente militar que se apoyan pese a las diferencias de carácter y diversidad étnica. Por aquellas cosas de las que hablábamos antes parece que las versiones femeninas se centran en Internados, Cuerpos de Baile o Círculos de Cotilleo, según su edad. Y luego dicen que el imaginario no influye. Por supuesto, también hay oportunidades para las Dobles Parejas -que suelen llevar también a las Parejas Parejas, es decir, tramas de los hombres por un lado y las mujeres por otro como en Los Picapiedra– A partir de ahí ya empezamos a entrar en organizaciones que se suelen relacionar con el motivo que les lleva a estar juntos, de manera que está Compañeros de trabajo, incluso cuando es una La Banda o El Reparto; frente a los que estarían Los Amigos. Incluso aunque esos amigos estén ahí para tener su propio Grupo de Investigadores de lo paranormal o para salir a practicar algo juntos -incluso si es una liga fantástica- en contraposición de estos últimos podemos hablar de Los Parroquianos si nos estamos centrando en la gente no que Trabaja sino que acude a un mismo lugar. Y luego está La Familia, claro. Por supuesto todos estos tienen sus propios tropos y diferenciaciones pero me temo que no las veremos hoy.

De momento vamos a conformarnos con estos grupos de organizaciones de protagonistas, ya habrá tiempo de echarle un ojo a las características que suelen tener. Aunque para la próxima nos vamos a centrar en un tipo de protagonista único que he dejado por su complejidad y progresivo uso en las conversaciones.  Seguro que ya sabéis a quién me refiero.


Libros que Llegan: La sotana negra, Eisenstein, El Giro de Italia y más

Prosigue tranquila la llegada del verano a nuestras librerías, el número de novedades va cayendo mientras los editores se confían en vender lo que han ido sacando durante el año -y si no se confían se saldan que así les va a algunos- de manera que la selección va convirtiéndose en algo más testimonial -¡Menos mal!- y mucho más tranquilo. Pero aún podemos seguir con nuestro…

¡Que entre la pila!

La sotana negra de Wilkie Collins, ed. CátedraCA00268101

Siendo un autor por todos conocido -o eso supongo- como uno de los creadores del género de misterio, pero eso no significa que no supiera moverlo más allá de sus límites más obvios. De ahí novelas como esta, con la contraposición entre un malvado cura manipulador y unos jóvenes amantes. No es una historia únicamente de amor como tampoco lo es de suspense, pero sí es un ejemplo de las novelas victorianas por entregas.

El Greco, cineasta de S. M. Eisenstein, ed. Intermedio661237154302

El gran director Serguéi Eisenstein analiza en este breve y encantador ensayo los puntos de unión entre El Greco y la técnica cinematográfica. Algo que sirve para revelar tanto sobre su propia opinión de lo que es o debe ser la creación de una película como sobre el pintor.

El Giro de Italia de Dino Buzzati, ed. Gallo Nerogiro-224x300

Sincronizándose con el verano llega este título, que recupera las crónicas que Buzzati realizó sobre el inicio del Giro en tierras sicilianas. Retrato de la Italia de postguerra, de los intentos de acercamiento entre el sur y el norte del país y, de fondo, de los esfuerzos y logros deportivos puntuado por la rivalidad entre dos de sus estrellas. Una obra sugestiva.

Hotel Florida de Amanda Vaill, ed. Turnerhotel Las circunstancias que rodean a las guerras pueden llevar a reunir a personas no tanto opuestas como poco habituales bajo el mismo techo. De ahí que este libro, a medio camino entre un ensayo histórico y una novelización, ofrezca una perspectiva realmente particular y llena de nombres conocidos – Hemingway, Gellhorn, Barea, Kulcsar, Capa– alrededor del Hotel Florida de Madrid, punto de encuentro, vivienda o trabajo de los enviados extranjeros, sean periodistas, fotógrafos, espías… Porque aún quedan cosas de la Guerra Civil que contar.

Pandora de Henry James, ed. Impedimentafit-230x360

Otra de esas obras de Henry James en las que la buena sociedad americana depara sorpresas más bien amargas a un recién llegado, en esta ocasión con la figura misteriosa de una mujer como eje de la acción ejemplificando no solo un nuevo tipo de mujer con un estilo propio para hacer las cosas sino, además, la tiranía del clasismo incluso en una sociedad tan teóricamente abierta como la estadounidense.

El arca de Noé de Khaled Al Khamissi, ed. Almuzara9788416100200_portadaweb2 Tras el éxito masivo que supuso su divertida TaxiAl Khamissi vuelve a hablar de Egipto y sus habitantes, esta vez a través de una docena de personajes a la fuga, personas que por muy diversos motivos y en diversos estados están tratando de huir del país tras la llamada Primavera Árabe. Una narración que busca explicar la historia, hacernos comprender el estado del país a través de una mirada ácida, que logra ser a la vez dura y dulce con sus personajes.

Hermana muerte de Thomas Wolfe, ed. Periférica

Sin título-1

La desolación de la muerte, aumentada por ocurrir en una gran ciudad como es Nueva York, articula este texto de Wolfe en el que se va desarrollando lo que significa vivir en un lugar tan impersonal y bullicioso a un tiempo. De manera que la posibilidad de la muerte no hace más que incorporarse a las bellas y trágicas imágenes que abundan en la ciudad.

Dispara a todo lo que se mueva de Nick Turse, ed. Sexto PisoCubierta-Dispara-a-todo-lo-que-se-mueva-197x300 Con el subtítulo de La verdadera guerra norteamericana en Vietnam, esta investigación sobre los crímenes de guerra americanos cometidos durante la famosa guerra asiática pretendía tratar de encontrar una explicación a alguno de los hechos más injustificables del conflicto. En su lugar encontró que se habían cometido aún más eliminaciones masivas de las que se comentaban y que parecía existir incluso un patrón detrás de esta fallida estrategia. Y no uno que decidieran desestimar para el futuro sino los primeros intentos de un estilo propio que aún hoy sigue utilizando el ejército estadounidense.

Más allá de la contienda de Romain Rolland, ed. NórdicaCapitan Swing 717

Seguro que pensabais que esta semana no habría novedad sobre la Primera Guerra Mundial. Y eso que hago selección. Pero a lo que íbamos: He aquí un libro que más que relato o crónica es un manifiesto. Publicado por un voluntario de la Cruz Roja mientras aún duraba la contienda, lo que tenemos aquí es una llamada de atención a los participantes para que traten de comprender la horrible situación a la que están llevando a sus pueblos, las terribles atrocidades que se estaban cometiendo, y todos -gobernantes, soldados, pueblo- se movilicen para lograr un fin pacífico del conflicto. No es que le hicieran mucho caso, la verdad, pero al menos sirvió para que en 1915 le dieran el Premio Nobel de Literatura. Algo es algo.

El salario del miedo de Eduardo Torres-Dulce, ed. Notorioussalariomiedo Eduardo Torres-Dulce, Fiscal General del Estado, usa en este libro el cine para hablar de economía. Lo hace en cuatro partes: Cine clásico de Hollywood (La quimera del oro, ¡Que verde era mi valle!, ¡Que bello es vivir!, El manantial…), cine español clásico (Los jueves milagro, La escopeta nacional…) , cine de Hollywood contemporáneo (Blade Runner, Pretty Woman, La lista de Schlinder…) y cine actual con predominancia de Hollywood pero espacio para otras nacionalidades (Wall Street, Full Monty, La red social, La pesca del Salmón en Yemen…). ¿Qué os puedo decir? Un poco de Cowboys de Medianoche y bastante de reflexión. Este país, que es pura magia.

1001 maneras estúpidas de morir por culpa de un animal de Isidoro Merino, ed. Planeta

131588_1000-maneras-estupidas-de-morir-por-culpa-de-un-animal_9788408130246

He aquí un libro que va de lo que su título indica, deja claro al público al que se dirige, los referentes televisivos y que estamos en verano. Porque para eso lo estoy sacando aquí, para que quede constancia como prueba estival.

Hasta aquí por esta semana. Y como estamos en el final del mes de junio eso significa que -con suerte y tiempo- queda poco para que le envíe una Epístola Libresca a Absence repasando lo que ha aparecido desde el día del libro hasta ahora. Ya os avisaré. En cualquier caso, os veo la semana que viene, perillanes.

 


La semana pasada olvidé comentar el piloto de Crossbones (USA) y eso os debería hacer una idea de cómo de bien le ha salido a la NBC esta serie de piratas. De hecho, de no ser por John Malkovich posiblemente ni hubiera habido un motivo real para pasar del piloto tras comprobar el absoluto desastre de guión que tienen entre manos con idas y venidas y pasos de una idea a otra y de ahí hacia atrás sin que uno llegue a entender como un autor tan experimentado como Neil Cross puede haber estado envuelto en esto. No sé quién será el directivo responsable pero espero que no tarden mucho en quitárselo de encima.

Pero estamos en la semana del piloto espantoso así que no paramos con las locuras porque en  Dominion (USA) podemos hablar de la continuación de algo que en primer lugar nadie parecía muy interesado en mantener vivo: La historia iniciada por la película Legión. Pero, tranquilos, en realidad esto que tenemos aquí no se limita a continuar la película, oh, no, eso hubiera sido muy sencillo. ADEMÁS se pone a saquear escenas y conceptos de muchas otras fuentes: Desde convertir a los ángeles en una suerte de vampiros de Blade hasta robarle la escena de las duchas a Starship Troopers o intentar seguir con algunos temas de BSGallactica, Dune y cualquier cosa que pueda servirles y parezca estar ahí tirado como si de jefe de guionistas tuvieran a McGyver. El resultado acaba más cerca de una parodia de lo que debería ser una saga distópica fantástica – con momentos que hubieran causado sonrojo de incluirse en un anime setentero: El amor prohibido o la dulce y espantósamente fea huérfana- que de algo que pueda interesarme más allá de lanzarle vegetales varios y comprobar hasta que punto puede llegar  a caer un canal. Que como es el SyFy tampoco parece que vaya a hacer de esto un reto.

Con la semana que llevamos tampoco podría sorprender demasiado que se filtrara el piloto de The Flash (USA) así que podéis elegir entre hacer caso de lo que os diga ahora o esperar a septiembre para leerlo. A mí, la verdad, me da un tanto lo mismo. El piloto en resumen viene a demostrar una cosa: Que estas series ganan por acumulación y que una vez con un par de trucos aprendidos no tienen mucho interés de seguir más adelante. Por un lado usan un escenario variado al estilo del de Arrow -con cameo incluido- y por el otro meten una justificación para la gente con poderes que van a ir sacando -sí, aquí se van a molestar en sacar gente con poderes- mediante una explosión que parece que va a convertirse en el nuevo «encontré meteorito verde en el suelo y he decidido añadírselo a los cereales». La historia da para lo que da, incluyendo la siempre insoportable justificación de la implicación del héroe matando a un familiar, heredado del igualmente innecesario Flash: Rebirth y que obvia que quizá se convierta en superhéroes porque, en fin… tiene superpoderes y trabaja para la policía. pero se ve que incluso para ser policía hace falta un trauma de la infancia. Superando el bochorno que estas cosas producen y los momentos no ya telegrafiados sino avisados con banderas de señales -algunos que nos llevan incluso a los tiempos de Mutante X– es de suponer que en cuanto se les pase la tontería la serie mejorará. Pero, claro, a ver lo que tardan. AH, sí, el trailer lo cuenta todo. Podéis véroslo y esperar al segundo capítulo.

Si os digo que The Last Ship (USA) es la mejor serie de la semana posiblemente tampoco creáis que sea para mucho. Bueno, no lo es. Es aceptable, eso sí, que con la semana que llevamos ya es algo. Si os dijera que es algo así como Michael Bay’s El Barco quizá me estuviera quedando con vosotros, pero solo un poquitirrín. Realmente Bay está detrás de la producción, y la idea de un barco en mitad del océano en una tierra devastada para la que puede ser la última esperanza además de poco original -ya me ha dicho Cattz que le recuerda a Space Battleship Yamato– poco hace por arreglarlo. Pero con eso y con todo no está mal, y tiene -por supuesto- todos los helicópteros y explosiones que podáis necesitar.

¡En pie! ¡Todos en pie señores! Porque va a ser difícil vivir otro momento como este: Mystery Girls (USA) ha logrado quitar el puesto a Mixology y a cualquier otra serie estrenada este año -y casi los anteriores- para hacerse con el preciado puesto de Lo peor que han estrenado en los últimos meses. Que ya tiene su mérito. Pero comenzar la serie emitiendo un capítulo que no es ni el primero, vender una idea de investigación que podría hacer pensar en Psych y de compañerismo que nos llevaría a Ghost Ghirls y acabar ofreciendo… esto… una comedia que parece pensada para costar lo menos posible y poder reutilizar decorados y guiones. Pero, por extraño que parezca, eso no es lo peor. Porque si los guiones son malos y todo lo que tiene que ver con la producción es penoso aún quedan los actores. Cómo será la cosa que Jennie Garth es la única que no da ganas que ponerle una reclamación por atentado contra la salud pública, porque lo de sus dos coprotagonistas no tiene nombre. Miguel Pinzon sobreactúa hasta niveles como no se veían en años el papel de asistente homosexual obsesionado por los noventa, bueno, la parte de homosexual fundamentalmente, pero es que lo hace porque parece estar en una batalla -perdida de antemano- para tratar de superar a la tercera en discordia: Tori Spelling. Uno podría llegar a considerar que hay un suelo a partir del cuál Spelling no puede caer más bajo, pero entonces ella llega con ganas de demostrar su versatilidad para sacar una pala y enterrarse más aún. Lo que acaban logrando es que parezca algún tipo de parodia, algo que los guionistas de un programa de humor habrían creado para satirizar la televisión actual.

Lo que más vais a leer cuando os hablen de Tyrant (USA) es que está hecha por uno de los productores de Homeland y que comparte ADN con ella. Lo que quizá no os cuenten tanto es que el otro lado del árbol son los culebrones de ricos y poderosos de los setenta y ochenta. Podéis apostar por Dinastía o por Dallas, lo que está claro es que este culebrón con ínfulas en el que lo que más falla es su actor principal, un Adam Rayner que se pasa el rato con cara de querer estar en otro lado en un sentimiento que a ningún espectador le resultará ajeno sin contar con que toda la trama de Oh, que malos son los árabes -incluida, por supuesto, una más lamentable que incómoda escena de violación- se ve con más escepticismo que interés. Poco futuro le veo a esto.

Debido a, posiblemente, algún tipo de maldición que ha caído sobre nosotros, los estrenos de esta semana han sido todos estadounidenses. De manera no necesariamente relacionada ha sido la peor semana en bastante tiempo, con muy poco salvable. Y si creéis que esta es la introducción para hablar bien de una serie estáis muy equivocados. Young & Hungry (USA) es un completo desastre. No llega al nivel de Mystery Girls, claro, ¿qué puede llegar? Lo que sí propone es una sitcom MUY clásica con chicas sin blanca y hombres blancos emprendedores que tienen criada negra que da consejos y un criado asiático y homosexual respondón y ningún tipo de vergüenza ajena para plantear una situación que vergüenza les habría dado proponer en los años setenta de puro vieja como les habría parecido entonces. No sé si es que ABC Family ha contratado al tipo que le lleva los negocios a la ABC pero más le vale que empiecen a echar gente rápido.