No entiendo por qué se supone que este BEEF (USA) es una comedia. En general lo único que entiendo es el magnífico reparto asiático-americano que han reunido, pero poco más. Esta discusión que sirve para ir escalando, estas dos personas profundamente infelices, todo el mundo -el de dinero, el de su falta- que les rodea… No es ya que sea antipático -que lo es-, es que me da lo mismo. No sé si luego mejorará, no sé si procurarán que en los siguientes capítulos haya humor, solo sé que no pienso seguir viéndolo. ¿Qué necesidad?

Lo que más me ha sorprendido de The Crossover (USA) es que frente a tantos spokones más o menos disimulados, tanto drama deportivo, aquí parece que el baloncesto es un asunto lateral a lo que realmente quiere contar la serie, que es la separación entre dos hermanos que parecían hasta ese momento llevar el mismo camino. Porque si bien ambos estaban centrados en el baloncesto, queda claro rápido en este piloto que en realidad es su crecimiento, su paso a la edad adulta, lo que va a centrar la narración por mucho que el baloncesto vaya a estar ahí siempre. Sobre todo porque veremos con rapidez que el punto de partida en esa ‘separación’ es que uno de ellos vive para el baloncesto, el otro tiene el baloncesto en su vida. Dos cosas que pueden no parecerlo pero son diferentes. De ahí que acabe pareciendo más una serie de Disney sobre una familia -que es lo que es, al fin y al cabo, hasta el punto de que el padre es el entrenador y la madre la directora del colegio, todo de lo más conveniente- en la que el baloncesto es la excusa que lo contrario.

¿Sabéis eso de cuando decís «Esto es un corto alargado» y siempre hay gente quejándose de que digamos eso? Pues bien, el problema de Dreamland (UK) es que es un corto alargado. No, no, literalmente. Un corto de 10 minutos de Sharon Horgan que tenía un buen reparto Sheridan Smith, Morgana Robinson y Frances Barber, la única que repite, con una estructura directa y a la yugular. Un éxito. El problema es que convertirlo en una serie significa cambiar el ritmo, también perder a Horgan -bueno, le dan un crédito de producción, pero en fin- y a la mayoría de actrices. Y, además, le quitan mucha rotundidad y mordiente porque sería imposible mantener lo que se mantiene en diez minutos durante tantos capítulos. (Bueno, en teoría es posible, el problema es que ya sabemos que la práctica tiende a divergir de la teoría) Así que lo que hacen es mover el estilo a una versión más… amable, digamos; con menos estridencias, también. Y, claro, da la sensación de que han podido usar una bolsa de té similar a la original, pero en lugar de en una taza la han sumergido de una jarra. Que es, normalmente, lo que suele significar esa queja del corto alargado. Han perdido substancia a favor de ganar cantidad.

Una cosa puedo decir de The Good Mothers (O) (IT), si te gustan los dramas con la mafia por medio en la que esta organización criminal es despiadada y oscura, y si te gustan los dramas de mujeres haciendo lo correcto y luchando contra el mundo… Entonces has encontrado una gran serie. Lamentablemente mis opiniones sobre las obras de organización criminal -aunque en este caso al menos es mostrada para mal- y una cierta sensación de ¿pero esto no lo he visto yo ya? hace que no resulte tan efectiva como estoy seguro de que va a ser para mucha otra gente. Por suerte no se recrea como hacía La Piovra, pero aunque no llegue a esa dureza está, desde luego apuesta por la parte más dramática posible. No soy su público, pero el que lo sea estoy convencido de que la va a disfrutar.

Sentimientos encontrados con este Grease: Rise of the Pink Ladies (USA) que me da la sensación de que intenta morder más de lo que le cabe en la boca. Empezar con una versión actualizada de una canción del musical es buena idea, el resto de canciones… pues hay un poco de todo, en general los números en sí son mejores que las canciones -es decir, lo que hacen de coreografía, uso de props, etc- y ese puede ser el problema más importante. Tanto las canciones como el guión son muy facilones. Se ven venir desde lejos y ofrecen poco interés o sorpresa. Es cierto que las actrices hacen lo que pueden y que tienen el aliciente de tener a Jackie Hoffman como directora. Pero si la serie funciona es más por la parte de producción, con un diseño magnífico -sobre todo en vestuario-, unos decorados estupendos, un montaje que aprovecha la parte de musical para intentar también fuera de ella otra manera de contar las cosas. Así que es una pena que algo tan bonito de ver y en el que se ha puesto tanto empeño luego tenga un guión ramplón y una canciones que tienden a ser broadwaysies del montón.

Es interesante el punto de partida de Jubilee (O) (IN), mitad historia de los orígenes de Bollywood -de ahí ese título español de Camino a Bollywood-, mitad historia de la partición de 1947 (palabra horrorosa, por cierto, siempre he pensado que división o reparto sonarían mejor en castellano). Quizá por eso eligen empezar como si fuera un documental más que un drama, o quizá es porque así se acepta mejor ese infodump. Irónicamente hay una cierta sensación de producción británica de época, aunque quizá sea una demostración deliberada de fortaleza, igual que lo son los guiños al Bollywood actual. El problema principal es, por supuesto, el exceso de personajes. Supongo que la idea es sacarlos a todos desde el principio y así que cuando les toque su parte importante les tengamos conocidos, pero el problema -como en ese Infodump inicial- es que tanta información al principio hace difícil mantener a todos en mente. Uno hecha de menos que les vistan de colores diferentes. El otro asunto es que se nota que en realidad querría ser más telenovelesco aún, con tanta traición y juego de poder. A lo mejor en lugar de una miniserie de 5 capítulos de una hora podrían haber hecho una de 40 en 8, pero en fin, esa es otra guerra. Por cierto, me encanta el aviso del principio del todo. Voy a acabar coleccionándolos.

En un momento en el que los mockumentaries parecen necesitar reinventarse para no sonar siempre a lo mismo llega este Jury Duty (USA) que parece casi un reallity con intenciones humorísticas. La idea es que hacen un documental sobre el devenir normal de un jurado. El asunto es que no lo es. Son todos actores… excepto por uno de sus miembros. Se supone que a continuación llegan una serie de momentos humorísticos para ver cómo reacciona. En la práctica… es un poco discutible lo de humorístico, incluso desde un punto de vista costumbrista. Y, más aún, es complicado lo de que se suponga que son movimientos humorísticos hacia el señor ese -que tampoco explica de dónde sacaron o por qué se lo creyó- pero que en ocasiones parecen su propia serie humorísitica de dudosa calidad. En fin, no sé quién pensó que esto era buena idea. Pero supongo que por eso acabó en Freevee.

Un thriller al estilo habitual,  Jusqu’ici tout va bien (O) (FR) tiene a penas la novedad de que es francés. Una periodista televisiva, un hermano que se mete en líos, una familia completa metida en un follón con un traficante de drogas y lo que se promete que van a ser una serie de malas decisiones que van a hacer crecer la bola de problemas, líos e ilegalidades. No es tanto que sea bueno o malo como que es rutinaria. Pero supongo que precisamente por eso.

Esto ya no es un asunto de Animación para Adultos, mi némesis, esto ya es pura desgana. Este Royal Crackers (USA) no parece tener nada original, puedes intentar sacar los parecidos con Padre de Familia, Bob’s Burguer, King of the Hill o las mil series que [as] y CC llevan haciendo desde hace años pensando que son edgys. Es decir, para adolescentes. Hasta un punto de reciclado de chistes e imágenes que casi podríamos decir que más que un homenaje es una exhumación.

A veces parece que cada vez que Kathryn Hahn tiene la oportunidad vuelve a hacer el papel de la mujer en una espiral, a medio camino entre lo humorístico y lo dramático, en lo que no deja de ser el equivalente a lo que llevan tantos actores haciendo ni sé los años. Aunque en Tiny Beautiful Things (USA) aquí por lo menos hay una parte pasada y otra presente, bueno… varias partes pasadas y una presente. En la que explicar por qué el personaje central es y está así. Y sus problemas y blablabla. Siempre de la manera más Feminismo Blanco posible, claro. (Aunque no parece ni ser consciente de lo que está haciendo) En lo que, al final, acaba siendo otro ejemplo de esas series que te ponen a decidir cuánto vas a aguantar de la serie solo porque la actriz principal esté siendo brillantísima. En fin, que la podéis colocar entre I Love Dick y Mrs. Fletcher.

Reconozco que esperaba algo más El viaje de los malditos pero se ve que estamos más cerca de la miniserie Holocausto en esta Transatlantic (USA), que no sé yo si pretende actualizar aquella -¡hay gente de otras racializaciones y orientaciones sexuales!- o si solo pensaba que no se había destacado lo suficiente que lo buenos que fueron los estadounidenses. Supongo que lo que se gana por el lado histórico y la actualización tenía que salir por algún otro lado. También supongo que a los fanses de estas cosas -que es cierto que es muy de miniserie de ponerse seguida en Semana Santa- supongo que le hará más gracia.

No sé si Óscar Jaenada ha firmado un acuerdo con Disney para salir en sus series, pero lo parece, porque tras la de hace ¿un mes? nos lo encontramos ahora en Viaje al centro de la Tierra (O) (MX), que no puede ser más mezcla de esas series infantiles de un grupo de niños -con extra por estar de campamento- enfrentándose a un problema más o menos fantástico que en esta ocasión es una libérrima adaptación de, precisamente, Viaje al centro de la Tierra. Pese a que tenga que ver con el libro original de Verne entre nada y menos. Como en realidad el espíritu de esas películas infantiles de niños aventureros logra ser reproducido dentro de un orden -parta del cual es, me temo, que no hay tantos buenos actores infantiles como requerirían estas historias- supongo que cumple lo que quería. Otra cosa es si tiene un público limitado, pero siendo Disney no creo que sea demasiado problema para ellos.


¡Libros que Salen! Offutt, «Perlas psicotrónicas de la ciencia ficción japonesa», Ligotti y más

¡Que entre la pila!

Perlas psicotrónicas de la ciencia ficción japonesa de VV.AA., ed. SatoriSiguiendo la estela de anteriores antologías o pseudo-antologías como Pioneros de la ciencia ficción japonesa, Japón especulativo o Pesadillas electromagnéticas, tenemos aquí un nuevo recopilatorio por parte de Satori que reúne de nuevo a una serie de autores – Kyūsaku Yumeno, Sampei Yoshida, Jūza Unno, Ikujiro Ran, Udaru Ōshita– que tienen en común el pertenecer a la primera mitad del S. XX, varios de ellos publicados ya por la editorial, otros con algo de obra en castellano y alguno prácticamente una novedad en nuestro idioma. Por supuesto podríamos discutir a qué han decidido llamar ‘psicotrónico‘, pero quedémonos mejor con que se ha puesto a nuestra disposición otra interesante colección de del pasado fantástico de la literatura japonesa. Lástima que sean todos hombres.

El buen hermano de Chris Offutt, ed. Sajalin Nos trae Sajalín a primera novela de Offutt, una obra que ya incluía toda la oscuridad y la violencia que caracteriza su obra, y también el entorno rural en el que la encuadra. Permitiendo comprobar lo que había desde los inicios y lo que ha sido posteriormente parte de su crecimiento.

El vínculo espectral y otras obras escogidas de Thomas Ligotti, ed. Aurora Dorada

Una nueva obra de Ligotti, uno de los más importantes autores vivos de horror cósmico -bueno, casi más desazón– con una más que curiosa selección -del propio autor- consistente en dos relatos, dos poemas y una obra que mezcla ambas, en prosa poética.

Ficcionario americano de Dubravka Ugrešic, ed. Impedimenta

Durante los años noventa, con la guerra de Yugoslavia de fondo y su marcha a Estados unidos como conferenciante invitada, Ugrešic se da de bruces con la realidad de la sociedad estadounidense. Y Construye esta obra, a medio camino entre el ensayo, la autoficción y casi podríamos decir que la sátira si no fuera porque habla de lo que allí encontró y cómo lo contrastaba con sus vivencias y, sobre todo, con la situación en su país de origen.

El diablo en coma de Mark Langan, ed. Contra

La lucha de Lanegan contra el COVID que invadió su cuerpo y acabaría siendo responsable de su muerte, narrado en primera persona.

Lucy y el mar de Elizabeth Strout, ed. Alfaguara

Lucy Barton, su marcha al pueblo y el aislamiento que allí sucedió, junto con su marido, durante los confinamientos de la pandemia.

La cuarta puerta de Paul Halter, ed. Who

Quizá como demostración del compromiso, o de la posibilidad de publicar autores considerados como clásicos aunque no fueran del periodo de entreguerras, en Who nos traen al autor francés Paul Halter, especialista en recrear el modelo clásico británico pero con una capa de irrealidad fantástica. En este caso tenemos un extraño suicidio, una casa encantada y una sesión de espiritismo que acaba causando un segundo cadáver.

Asentir o desestabilizar de Rafael Chirbes, ed. Altamarea

Las crónicas culturales de Chirbes tenían -tienen- no solo la capacidad de análisis, también el punto de vista de quien se sabe hasta cierto punto fuera del sistema incluso estando dentro del mismo, de ahí el valor de estas miradas tantas veces a contracorriente en forma de diversas creaciones de no-ficción.

Sueños de un gato azulado de Sakutarō Hagiwara, ed. Quaterni 

Una mirada en distintas composiciones -fundamentalmente poesía, pero no solo- de uno de los grandes padres de la poesía japonesa moderna, algo que podemos ver porque  los temas y contextos mostrados revolucionaron el Japón de su época con cementerios, pesadillas, mujeres de trajes increíbles, delirios dipsómanos y muchos, muchos gatos.

Monje y robot de Becky Chambers, ed. Crononauta

Una historia de robots y monjes, té y, sobre todo, reflexión. Porque es una obra de fantástico pero, sobre todo, es una obra de reflexión utópica.

Seremos el huracán de Selene M. Pascual e Iria G. Parente, ed. Molino

Una nueva versión de El mago de Oz, salvo que ahora son un grupo de adolescentes -sin cerebro, sin redaños, sin corazón- que forman un grupo musical, una chica haciéndose pasar por su hermano muerto y, por supuesto, el amor.

Las palabras lo pueden todo de Silvia Vecchini y Sualzo, ed. Liana Editorial

Una joven que ha perdido las ganas de hablar ante todo lo que le pasa, y de cómo un encuentro fortuito le ayudará a hacer las paces con las letras.

Nos leemos


Muy agradable, pero no sé si mucho más, es lo que trae este The Big Door Prize (USA) que tiene un algo de esas historias con una máquina -menos Ride the Cyclone, más Big– con un estilo que podríamos decir más Ray Bradbury: Un pueblecito pequeño, una máquina que aparece para ponerlo patas arriba, pero no desde el terror como con King sino desde las posibilidades de un fantástico que queda a ratos algo blandurrio menos por la oscuridad que por la manera de manejarlo todo, sin grandes estruendos, como en Eureka. Ese estilo agradable y sin sobresaltos es lo principal, sobre todo porque se supone que cada semana veremos a un habitante diferente. En la práctica los tres primeros capítulos -sí, me he visto los tres, pero de momento no hay nada que no se podría aplicar al piloto por su cuenta- siguen una cierta línea que pone el foco de los dos primeros en un matrimonio, y el tercero los mantiene muy en el centro de la narración. La diferencia entre episodios es que el primero presenta la revolución, las dudas sobre la máquina y su impacto -lo cuento ya: Es una máquina que te dice para qué tienes potencial.- de modo que en el primero se juega a dejarlo para el final, en el segundo lo sabemos desde casi el principio, y el del tercero lo sabemos de antes de que empiece el capítulo. De esta manera consiguen que no sea el centro ‘lo que va a salir’ sino el impacto que tiene en las vidas de la gente. Pues eso, una serie que tiene pinta de no haberse limitado el presupuesto para lograr algo que podría haber salido de una mezcla de SyFy y Hallmark. (Al margen de esto… tengo un problema con la  máquina. Si a mí me piden mi número de la seguridad social y un escaneo de las palmas de mis manos asumo que es algún tipo de timo online y no se me ocurre seguir adelante. En serio, dos cosas muy sospechosas de pedir, es como ‘Dime el nombre de la mascota de tu infancia, el apellido de soltera de tu madre y la fecha de tu cumpleaños’, simplemente no respondes a la gente que te pide esas cosas)

No sé quién ha pensado que era buena idea hacer este Blue Lights (UK) sobre la policía de Irlanda del Norte, pero viendo el nivel voy a asumir que los guiones pronto serán reivindicados por el IRA, porque este conjunto de lugares comunes, personas miserables, situaciones que se mueven entre lo aburrido y lo improbable -cuando no ambas- y una sensación de que alguien quería copiar la propaganda policial de The Rookie para darle un lavado de cara a sus muchachos y lo que ha logrado es una de las más plomizas series policíacas que la BBC haya emitido jamás. Ni Sian Brooke – en el equivalente al papel de Nathan Fillion, solo que aquí es una trabajadora social que a los 40 decide hacerse policía porque ni una sola idea buena fue malgastada haciendo esa serie-, que es la que más ganas le pone, logra que esto funcione un mínimo. Un desastre.

Lo más sorprendente de Copycat Killer (O) (TW) no es que la decisión de adaptar la novela de la japonesa Miyuki Miyabe haga que el psicópata antagonista principal parezca una mezcla entre el muñeco malvado de SAW y El Joker, es que las decisiones sean entre el arty y el negrocriminal europeo (británico, nórdico, francés, etc…) que, sinceramente, no le hace ningún bien a la serie, convirtiéndola en un más de lo mismo con demasiada lentitud y más pretensiones que logros. Bien es cierto que la anterior vez que la adaptaron -japoneses en este caso- lo hicieron en dos capítulos de sesenta minutos, aquí tenemos 10 que son más o menos de una hora, salvo el último que es especialmente largo. Normal que pasen estas cosas. En fin, a ver si para la próxima.

Me sorprende este Eva the Owlet (USA) porque es un paso atrás para Apple TV+, un servicio de streaming que ha traído muchos de los mejores contenidos infantiles/juveniles de los últimos años precisamente por todo lo que falta aquí: El cuidado, la atención al detalle, el gusto… y no cosas como esta obra genérica que podría ser uno cualquiera de los estrenos de Netflix aprovechando una serie de vídeos de YouTube con animación 3D por ordenador que han tenido éxito. Es una lástima porque la serie en si no es realmente mala, pero desmerece dentro del conjunto.

Lo de las versiones de Great Expectations (UK) es peculiar, siempre parecen una buena idea y siempre parecen peor que la anterior. Es curioso porque Olivia Colman parece una idea clarísima para Miss Havisham. Pero no. Ni eso, ni lo otro, ni lo de más allá. Que no es que haya falta de versiones precisamente. En fin, una oportunidad perdida y un extraño traspiés de la BBC, que últimamente parece que no tiene la cabeza donde deberían.

La novedad de hoy es la antigüedad de mañana. Esto, que puede parecer una perogrullada, se nota muchas veces cuando ese intento de capturar el zeitgeist hace que el cambio en la situación -y aquí me refiero a la másomenos natural evolución de las cosas antes que al típico problema de que si decidiste poner MySpace para parecer moderno ahora… bueno… – se lleve por delante la situación hasta el punto de que necesites, para adaptarlo, decidir si prefieres convertirlo en una pieza ‘de época’ -aunque esa época sea pre-COVID-, si te vas a molestar en adaptarlo a la situación moderna o si lo pones en el momento moderno aunque las cosas hayan cambiado. Que es la solución más sencilla, también la peor y, lamentablemente, por la que han apostado en The Power (USA) haciendo que algunas buenas ideas y un buen desarrollo que se acababa echando a perder potencie sus puntos malos, quede como fuera de lugar no solo de las series sino del feminismo y, en fin… Podría ser peor, claro. Pero es una lástima, porque podría haber sido mejor.

En la tradición de 24, pero no solo 24, llega Rabbit Hole (USA), a mayor gloria de un Kiefer Sutherland que se mueve con absoluta familiaridad en una historia de paranoia, inteligencia y contrainteligencia, empresas poderosas, falta de privacidad y… bueno, la rutina de costumbre. En el primer episodio se nos hace una presentación de escenario casi modélica: Un primer ‘golpe’ narrado hacia detrás, una presentación de personajes y sus peculiaridades y rarezas que se centra en Sutherland sobre todo, un personaje que encarna a la justicia y es simpatético, un segundo golpe que ahora vemos suceder en el orden esperable, y una serie de giros y revelaciones que dejan el tablero montado para el resto de la serie y que, además, nos deja claro que lo que habíamos visto antes -que podría haber sido el molde de los siguientes ‘casos de la semana’ mientras se desarrollaba un arco mayor- no es lo que vamos a tener. Vamos a tener el arco y habrá que ver cómo lo mueven, supongo que por eso han sacado los dos primeros capítulos, porque pasado el piloto vemos que siguen las ‘tareas’, investigaciones, dudas y giros. Pero ahora con un formato algo más libre. Pero igual de parecido a Esa Serie En La Que Usted Está Pensando. Que, de nuevo, no es malo porque parece que algo la han actualizado.  Además, el que hayan anunciado que van a ser solo ocho capítulos hace que, al menos, sospechemos que no se va a alargar en exceso. Así que seguiremos viendo.

Parece que Hallmark sigue apostando por series, y esta vez ha tocado una telenovela en el mundo del rodeo. Ride (USA), se llama.  Lo bueno es que van full telenovela, que es lo que hace falta en estos casos, con total desparpajo y siempre como si fuera algo de enorme seriedad o de lógica aplastante, da igual que sea el ansia por el rodeo de todo el pueblo, los minutos musicales, o el que pueda tenerse un bullfighter, sea eso lo que sea, que además sea el personaje gay. Una cosa bastante increíble al que solo se puede poner el pero de que no hayan sacado a un gran villano dentro de la familia o enfrente. Pero bien, bien, quitando esto, bien.

Curiosa esta SisterS (O) (IR) que se ha marcado RTÉ y que se nota no ya a mayor gloria sino creada en todos los aspectos por sus protagonistas principales. Dos actrices y mejores amigas que han aprovechado la coyuntura para montarse esta serie sobre dos mujeres que descubren que son hermanastras y parten a la búsqueda del padre. Con una idea de comedia negra que intenta oscilar entre esta y el drama para que veamos que en realidad es más seria, o algo. Les sale regular porque, bueno, ya son muchos años de este tipo de cosas, y aquí parece hecho más por aprovechar la oportunidad y crear un proyecto que les permita explotar esa química que da años de amistad. Pero precisamente esa química, algunos momentos, y la clara intención de pasarlo bien juega a su favor. Al final es más curiosa que interesante, pero para como anda el patio tampoco nos podemos quejar.

Podéis imaginar mi sorpresa al descubrir que ITV ha sacado de tapadillo Six Four (UK), adaptación de la novela 64 del japonés Hideo Yokoyama. Lo que significa, además, que la adaptación iba a ser libérrima desde el principio. Porque su segmento dentro del género criminal era la burocracia ficción y también porque el peso del honor y de las relaciones no es el mismo en la sociedad japonesa que en otras, como es en este caso la escocesa. No porque no tengan, simplemente es distinto y eso inevitablemente tiene que impactar. La pena es que lo haga como lo hace. Porque se adapta tanto que al final es un más de lo mismo. Una chica desaparecida, un matrimonio en crisis, corruptelas y blablabla. Lo que hacía interesante y diferente la novela original -que tenemos en español pero no traducida del japonés, algo que a estas alturas de 2023 me cuesta comprender- interesante. Y al final la serie entera sirve más como ejemplo de cómo las diferencias culturales necesitan cuidado para ser traducidas que de una obra en condiciones.

Parece que la ITV no está por la labor de crearle un trailer, imaginaos cómo es la cosa.
Aceptable sin más este Unseen (O) (SA) sobre una mujer que se mete en círculos de los bajos fondos para vengar a su marido aprovechando que por su condición se supone que la gente no repara en ella. Una cosa sencillita que puedes tener pero que es bastante tibia, bastante de relleno, y no aprovecha ni el ser sudafricana, que no es lo habitual en estas cosas.

Lo más complicado de creer de Unstable (USA) es que Rob Lowe y su hijo sean padre e hijo. Y que su hijo sea actor, eso también. Lo demás es una comedieta sin mucha sustancia en la que Lowe parece querer algo entre Mythic Quest -supongo que porque Victor Fresco anda por ahí y explica la relación de esta con Better Off Ted– y, bueno, el 911: Lone Star que ya está haciendo. Bueno, supongo que si alguien quiere ver mucho rato a Lowe pero los posters no le sirven… y… ahm… Yo qué sé.

Me he pasado todo Wellmania (AU) con la sensación de que esta serie ya la había visto, pero era más inglesa -el que sea australiana la pone en un punto intermedio entre USA y UK muchas veces, pero en dirección contraria a las canadienses- hasta que he caído en que mucho de lo que se ve en el piloto de esta serie se parece enormemente a Rosie Molloy Gives Up Everything. La diferencia, supongo, llegará a partir del segundo capítulo, en el que en lugar de ir decidiendo dejar ‘adicciones’ lo que tendremos será otra cosa, intentos de llevar una vida más sana o dios sabe. El caso es que el piloto es muy clásico,  ya-no-tan-joven con vida desquiciada y secundarios entre Hallmark y Lifetime que decide cambiar su vida por completo y se supone que entre medias hace gracia. Siendo lo más importante se supone.


¡Libros que Salen! Trondheim, «Las historias del mago Setne», Zauner y más

¡Que entre la pila!

¡Por Tutatis! de Lewis Trondheim, ed. Astiberri

La anterior vez que Lapinot fue publicado en España llegamos -por los pelos, pero llegamos- a una aventura en la que se sumergía dentro del mundo de Spirou. Pues adivinad qué. Ahora le ha tocado a Astérix. Porque Trondheim ha decidido meter a su protagonista dentro de las aventuras del famoso galo para ofrecer su punto de vista, sin que él sea consciente, entienda qué pasa, o vea la lógica a muchas de las acciones. Así que puede funcionar como parodia, homenaje e incluso reflexión sobre el personaje y sus circunstancias.

Las historias del mago Setne de VV.AA., ed. Siruela

Antología de historias más o menos fantásticas ambientadas en Egipto con autores que van de Plutarco a Algernon Blackwood pasando por Al-Masudi, Dióscoro de Alejandría, Arthur Conan Doyle, Théophile Gautier, Horace Walpole o Francesco Colonna entre otros. Quizá hasta haya alguna mujer. En cualquier caso, son clásicos -en distintos niveles, procedencias  y momentos temporales, pero clásicos- lo que sirve también para ofrecer una visión variada de cómo se ha percibido ese ‘universo mágico’ asociado a Egipto.

Lágrimas en H Mart de Michelle Zauner, ed. Neo-Cook

Michelle Zauner es una música y autora coreano-estadounidense, conocida sobre todo por ser la vocalista de Japanese Breakfast. Ahora nos llega, de la mano de Neo-Cook -y un poco Neo-Sound también-, este Lágrimas en H Mart en el que la comida, el legado de otro país, la cercanía con la madre y los supermercados -no necesariamente en este orden- haciendo de este un libro menos de recetas que de sensaciones.

La gota de sangre de Emilia Pardo Bazán, ed. Siruela

Un ejemplo de la versatilidad de Pardo Bazán y su interés por los géneros menos considerados, aquí está la obra dentro del género criminal que más se conoce de la autora, y se conoce por buenos motivos. Tenemos aquí una narración original para la época, con un personaje central capaz de dar vueltas y recovecos a los clichés de género establecidos en aquel momento. Así que es, al margen de más consideraciones, una gran incorporación para una colección de clásicos policíacos como es esta.

Huir de Evan Dara, ed. Pálido Fuego

La nueva obra de Dara nos habla de la crisis económica, de las ciudades cuyos motores han acabado siendo una empresa y lo que pasa cuando esa empresa cierra. De esas personas a las que solo les queda una solución, aunque aboque a la despoblación rural, y que pasa por el título del libro.

Negocios sucios en North Ganson Street de S. Craig Zahler, ed. Tres Puntos Editorial Pues tenemos libro nuevo de este hombre orquesta de la brutalidad, esta vez con un policíaco sórdido y oscuro, en un mundo en el que los policías pueden ser víctimas tanto como cazadores y a los que quizá se aplique el ojo-por-ojo. No son obras sencillas de recomendar, pero está claro que Zahler sabe lo que hace.

Una escritora en la cocina de Laurie Colwin, ed. Libros del Asteroide

Obra de contrastes, pero no los que uno esperaría. Lo que tenemos aquí son historias de cocina y de comida, algún consejo y receta, anécdotas de dentro y fuera -pero no muy lejos- de la cocina, contados con un estilo alegre y ligero, con mucho humor pero sin buscar una gracia fácil. Porque podríamos discutir muchas cosas de lo que es este libro, pero realmente es, ante todo, una celebración.

Lo que pasa es que te quiero. Poemas de amor (y desamor) de Gloria Fuertes en edición de Julia Viejo, ed. Blackie Books

Tercer recopilatorio de Gloria Fuertes en Blackie Books, ya tuvimos una de corte biográfico, otro infantil, y ahora vamos a por el lado amoroso. Con una nueva editora a cargo, pero con la misma decisión de mostrarnos la opinión y forma de vida de su autora sobre el amor. Y el desamor, claro.

Eclipse de Jo Nesbø, ed. Reservoir Books Pues sí, Nesbø vuelve a Harry Hole y ya van 13 libros, no está mal para haber querido cortar la serie un par de veces ya.

JONCAKE de Jon Cake, ed. Planeta Gastro

Pues sí, parece que lo de las recetas de tartas de queso siguen adelante, y que estas son más gourmet, no me preguntéis porque no sé por qué. En cualquier caso, si a alguien le puede interesar que sepa que este es un libro que existe.

¡Corten! de Iñaki Mayora, ed. Col and Col

Películas y comida, o cocina de película, una combinación siempre ganadora que  sirve para el próximo libro de recetas -y fotografías, claro- de Col and Col.

Zipi y Zape (75 Aniversario) de Josep Escobar en edición a cargo de Antoni Guiral, ed. Bruguera

Tras hacer algo similar con Carpanta vamos con otra antología de historias de Zipi y Zape más textos, esta vez a cargo de Antoni Guiral, que mucho llevaba sin hacer una de estas.

La guardiana de las polillas de Kay O’Neil, ed. La Cúpula

Una obra juvenil pero reflexiva, con un entorno mágico y las dudas de su protagonista -los miedos, los retos, los esfuerzos- que llevan no solo a cuidar de estas polillas, también a tomar decisiones.

Enigmas del cuerpo humano de Víctor Escandell y Víctor Sabaté, ed. Zahorí de Libros La colección Enigmas, de problemas de lógica infantiles y juveniles, trae un nuevo número que usa esta vez el cuerpo humano como fondo de sus acertijos.

Ruidos y ruiditos de Mar Benegas y Laia Domènech, ed. Bookolia Esta nueva obra de Mar Benegas podría definirse como un poemario, una reunión de composiciones… pero muy variadas. Hay nanas, hay adivinanzas, hay canciones, hay un poco de todo y todas tienen esa capacidad de agradar al oído que tanto caracteriza a la autora y que, además, cuenta con el añadido de unas acuarelas de Laia Domènech como acompañamiento para hacer aún más atractivo para peques -y mayores- la poesía.

Nos leemos


Tras meses desaparecida parece que Netflix se ha animado finalmente a estrenar este Biz Kimden Kaçıyorduk Anne? (O) (TU) o Who Were We Running From?, según cuál consideres que es el título real. Es curios cómo aún siendo una serie a mayor gloria de Melisa Sözen y la adaptación de un popular libro turco al final logran mezclar los dos conceptos y hacer que sea tanto un thriller general con ribetes de discusión materno-filial como una discusión sobre la forma en la que las mujeres son públicamente escrudiñadas. Algo que en la novela tenía más peso y ofrecía un ambiente asfixiante distinto del tono más thriller de tarde de la serie. Pero bueno, adaptaciones.

‘Animación para adultos’, mi némesis, volvemos a encontrarnos. Reconozco que esta vez esperaba que estuviera mínimamente bien aunque fuera solo por Andy Samberg, pero lo cierto es que este Digman! (USA) está más cerca de intentar estirar un sketch del SNL que de llevar a la televisión un TV Funhouse. Porque sí, Samberg está imitando a Nic Cage, y está intentando sacar una serie con National Treasure y de paso parodiar Indiana Jones… y ahí se acaban las ideas. Teniendo en cuenta lo mal que salió el intento de sacar una serie basada en NT no sé qué les hizo pensar que esto iría mejor. Pero bueno, supongo que si alguien tiene intención de escuchar veinte minutazos de imitación, con un guión que da pena, múltiples secundarios generalmente insustanciales pero en ocasiones odiosos y la títpica colección de chistes por minutos que se estrellan más que McQuack, entonces esta serie se ha encontrado con su espectador. Que, claramente, no soy yo.

Hay algo indudablemente canadiense en este Essex County (CA), quizá porque es una serie canadiense, quizá porque los cómics originales de Jeff Lemire también lo eran, o simplemente porque es un drama blandurrio de vida rural, familias interconectadas y gente rota. Es difícil encontrar algo destacable, no porque haya nada malo sino porque, sinceramente, qué más dará haberla visto. Quizá sea, de nuevo, culpa mía pero visto el piloto lo único que puedo agradecer es que decidieran hacerla miniserie de unos cuatro episodios. Lo que al menos significa que no van a estar dando la turra mucho rato.

Estoy muy gratamente sorprendido por esta In Our Blood (AU) que yo sospechaba iba a ser otra historia de lo mismo contando el inicio de la crisis del SIDA y que me he encontrado que es… eso, pero no solo eso. De entrada se centra en Australia, en cómo el gobierno que estaba a cargo respondió con cierta rapidez y lo hizo tomándoselo en serio, con sus errores y contradicciones, pero buscando una manera de ser efectivos que incluyó confiar en la comunidad queer como parte fundamental tanto de los cuidados como de la difusión de información, y luego tuvo que luchar contra la mala fe, la desinformación y los agentes que querían ocultar o culpabilizar. No solo eso, lo hacen mostrando una comunidad variada y contradictora pero con mucho coraje y acostumbrada a pelear por sus escasos derechos, que se nos muestra no como víctimas sino como parte de un movimiento. Todo esto con un fondo de color, con el uso de la música que llega incluso a números musicales directos o indirectos, y un uso de los narradores que no solo rompe la cuarta pared sino que deliberadamente buscan involucrarnos como espectadores. Todo esto en solo cuatro episodios de unos cuarenta minutos, que hace que el ritmo se mantenga y no sea necesario relleno. Una muy agradable, y recomendable, sorpresa.

Estoy moderadamente sorprendido por Lucky Hank (USA), menos por lo que hay en la serie en sí -una nueva historia de señor de mediana edad atrapado en lo que considera la mediocridad, y narrado como si fuera una comedia- que porque hayan decidido hacer una obra de campus. No es algo que se prodigue demasiado en la televisión -al menos no desde el punto de vista de los profesores- aunque en los libros siga teniendo cierta aceptación. Bien es cierto que cuando se animan hacen cosas como The Chair o esta misma Lucky Hank y, bueno, tampoco parecen ser demasiado necesarias. El reparto intenta tirar un poco más de ella, pero no logra evitar que esto sea forraje. Con más o menos excusa cultural, pero forraje.

Una de esas historias que casi se quedan sin aparecer, porque tenía que haberse estrenado el año pasado y con el follón de la fusión de Warner ha acabado saliendo este marzo. Pero ha acabado saliendo, que ya es algo. Me refiero a Mariachis (O) (MX) que HBO Max ha estrenado… donde lo ha estrenado. Una familia -padre, madre, dos hijos ya en su veintena/treintena- que se encuentra con que el padre empieza a sufrir Alzheimer y eso le lleva a creerse Mariachi. O a recordar al época en la que lo era, según se quiera ver. Así que mezclan el drama familiar con la parte musical. En realidad ninguna de ellas es especialmente interesante u original -y tengo opiniones sobre cómo suena la música- pero el menos el punto de partida es una muestra de que intentaban hacer algo distinto y darle un giro a un clásico. Lástima que no fuera suficiente.

Es una lástima que este The Night Agent (USA) sea tan genérico, no solo porque Shawn Ryan haya puesto su nombre en esto, sino porque pudiendo haber ido hacia el modelo inglés de thriller de suspensa o hacia los actioner usacas decide quedarse en un punto intermedio, blando, de puro forraje del género. No hay tanta acción ni tanto suspense como para justificar su visionado más que para fans del género que estén buscando algún forraje para pasar el rato -o tener de fondo- mientras esperas mejores tiempos.

Ocho cortos de artistas emergentes que duren entre cinco y siete minutos, en animación -de cualquier tipo- eso sí. Esa es la propuesta de Only You: An Animated Shorts Collection (USA) para un HBO Max que parece haber descubierto el formato de Metrópolis. Es curioso que parece ser parte de un programa que incluye la supervisión de la productora Amanda Miller y la asistencia a una serie de clases magistrales de creadores en la animación que ya trabajan para warner, desde Harley Quinn a Puss in Boots o Hair Love. Lo que supongo que explica que haya una cierta sensación de verdor y de corto universitario que cuenta cosas que ya hemos -en general- visto o que usa un estilo que tiene -en fin- sus contras. Desde luego no parece que muchas de las historias cumplan esa premisa de que SOLO TÚ pueden contarlas. Pero bueno, al menos está intentando algo, supongo. Por supuesto hacer ocho cortos significa, como en los recopilatorios de relatos, que tendremos opiniones, altos y bajos. Particularmente, me ha gustado Aroon de Miriam Presas. Un estilo clásico que casa con la historia que se cuenta. Las dos que usan más claramente CGI (Yellowbird y Kent Hammer) me da la sensación de que tienen algún problema con este estilo de ordenador. No es el único al que le pasa, claro –Welcome to 8th street, que parece que usan Stop-Motion tienen también algún momento de un tanto desconcierto- pero, de nuevo, en el contexto es comprensible. Así que veremos si hay más entregas en próximos años y cómo continúa la carrera de los autores. Por ejemplo, el muy dinámico Burning Rubber de Chris Fequiere promete que su autor podría crear alguna serie interesante. Pero bueno, veremos. Y, mientras tanto, celebraremos estas iniciativas aunque sea como regreso a lo que tuvimos.

A veces me da la sensación de que hay series que dan vueltas y vueltas, por ejemplo esta Phoenix Rise (UK) saca historias de instituto y de jóvenes que han tenido que buscar una segunda oportunidad, algo que ya vimos -más breve, más humorístico- con PRU hace unos años. -O en la televisión australiana aún más claro con More Than This-. El resultado es agradable, a veces más Waterloo Road, a veces más Degrassi, y si bien no ofrecen mucho nuevo, al menos lo que ofrecen está bien.

No entiendo la necesidad de hacer una biografía de un boxeador que, sinceramente, parece igual que el resto de biografías de boxeadores, tampoco entiendo por qué este Ringo, gloria y muerte (O) (AR) parece haber puesto algún tipo de caracterización al actor similar a un muñegote. En fin, yo qué sé, está claro que esto no es lo mío.

Las cosas cambian para permanecer igual, la premisa de Saturdays (USA) podría haber sido la misma en los años noventa, los dosmiles, los dieces o ahora mismo. Una joven, sus amigas, su hermano, el amigo del hermano, los padres… Su ‘diversión’ que creen que podría ser incluso algo más por la pasión que tienen. Y una serie de historias entre tramas A, B y C. ¿Qué ha cambiado entonces? Pues hay menos puntos de multicámara, de risas enlatadas y una decisión supongo que consciente de darle un aspecto ‘moderno’ que lo que hace es demostrar más la irrealidad de los escenarios habituales de las series del Disney Channel. Supongo que la idea de la actualización era buena, el resultado, por otro lado, queda un tanto… sambumbia.

Madremía, Sullivan’s Crossing (CA), madremía. Estaba convencido de estar viendo una producción de Hallmark y no de la CTV. Pero el fondo es el mismo, pura mezcla de película de sobremesa con elementos de telenovela para poder estirar la inanidad. Puedes incluso ir haciendo marcas en cosas como la notable blanquitud de todo, las malas relaciones parternofiliales, el amor reencontrado, los problemas maritales, la gran profesional refugiada en un pequeño pueblo… A veces parece ser la continuación de una serie anterior -un Virgin River, pero también un When Calls the Heart– así que quien busque ese tipo de contenido, casi de relleno, supongo que estará contento. Yo debo de decir que no soy su público.

Las dos palabras que se me ocurren para Up Here (USA) son Mona y Broadwaysy, parece bastante claro que se basa en la misma obra de los López de 2015 que, a su vez, tenía mucho de sus propias vivencias. A partir de ahí, los números musicales van de lo más broadwaysies a cosas más sólidas, el problema es que con todo eso tenemos una trama un tanto atropellada, con giros e idas y vueltas menos por un motivo real que porque toca. Y si bien parece un buen momento para una serie musical romántica sobre salud mental pero viniendo después de Crazy Ex-Girlfriend y su magnífico trabajo en prácticamente todos los frentes está claro que podría haber usado un algo extra -quizá entre los actores- o un menor número de episodios, o algo. Es una lástima porque hay números que están muy bien, pero se pierden en el maremágnum. Así que por lo menos agradezcamos que es mona.


¡Libros que Salen! clifton, «Muertos de segunda», Kono y más

¡Que entre la pila!

Muertos de segunda de Christopher Buehlman, ed. Hermida

Un libro de vampiros que pretendía darle un giro al género y que salió hace ya unos años con cierto renombre, es curioso que llegue a la vez que otro libro (este en el campo del fantástico) del autor. Pero lo importante aquí es que está localizado a finales de los setenta, busca exponer las diferencias que se pueden dar incluso en la muerte.

Generaciones de lucille clifton, ed. Tránsito

A partir del fallecimiento de su padre, clifton traza toda una genealogía propia pero también de esas personas de su raza que fueron importantes, más por quienes fueron o qué hicieron que por el lugar o reconocimiento que los blancos dieron a su historia.

Cacería de niños de Taeko Kono, ed. La Bestia Equilátera

No tengo muy claro qué ha pasado, pero por fin ha llegado (desde su salida en 2021 en Argentina) este libro, a ver si el de Marc McShane de 2022 va llegando también… Pero bueno, vamos a lo que vamos, porque Cacería de niños es una antología de cuentos en los que la brillante autora japonesa Taeko Kono demuestra  hasta dónde puede llevar el malrollismo social y personal.

Walkaway de Cory Doctorow, ed. Capitán Swing

El cambio climático, la evolución tecnológica, el fascismo más o menos flojito del estado hipervigilante, y la posibilidad de marcharse. Porque una vez la gente empieza a andar, a huir a su ritmo, a separarse de lo que se supone que es la civilización empiezan las idas y venidas de este thriller multigeneracional de ciencia ficción con humor y conciencia.

Tres asesinos de Kotaro Isaka, ed. Destino

Tras Tren Bala vuelve Isaka con más asesinos, concretamente tres, en otra de sus historias entrelazadas. Distintos tipos de asesinos, intereses aparentemente dispares pero la sensación de que un hilo une todo. Ya sabéis cómo va esto.

Los enclaves dorados de Naomi Novik, ed. Umbriel

Pues sí, ya ha llegado la tercera parte de la Educación Mortal de Novik. Ya sabéis cómo va el asunto. Así que supongo que es bueno ver que Novik vuelve a funcionar en nuestro país. O sigue. No sé.

Entre mundos de Ryan Leslie, ed. Dilatando Mentes

Dos amigos que se ponen a investigar una puerta oculta en el jardín de uno de ellos y acaban en un mundo de monstruos y mazmorras que parece conectado con un antiguo juego. De los de tablero, rol, ordenador. Una muestra de las posibilidades para el terror de la interacción con mundos alternativos.

Cabal. La Raza de la Noche de Clive Barker, ed. Valdemar

Todo un clásico de Barker, con una mezcla entre el fantaterror y el suspense que podría llevarlo hacia el thriller -oscuro, muy oscuro- pero que en realidad demuestra que es su propia obra independiente, con múltiples lecturas y tan impactante como Barker sabe hacerlo. Una serie de asesinatos, un joven perdido y, sobre todo, una sociedad parecida pero distinta, al margen.

El retiro de Sarah Pearse, ed. Principal de los Libros

En contra de lo que pueda parecer, no estamos ante un libro de parques y jardines sino ante otro thriller -llamémoslo así- de la autora de El Sanatorio. Como es el segundo de la serie esperemos que al menos no sea una repetición, sino una oportunidad para algo distinto.

Me alegro de que mi madre haya muerto de Jennette McCurdy, ed. Tendencias

La existencia de la joven actriz McCurdy fue poco menos que ideal, tanto en la serie principal como en la que le dejaron compartir, pero el interés de estas memorias no está en la vida de la autora tanto como en la relación con su madre -que os podéis imaginar que buena no era- y cómo influyó en ella y en su trabajo.

Comunión de bell hooks, ed. Paidós

Planeta sigue con bell hooks y esta vez la parte del amor que toca examinar es su búsqueda.

El resto es prosa de Emily Dickinson, ed. Altamarea

Selección de las cartas que Dickinson envió a Susan Huntington Gilbert, escogidos para ilustrar su visión del mundo y, de paso, que conozcamos mejor a la famosa poetisa, a la vez que se muestra el profundo amor que había entre ambas.

¡Todo sobre mí! de Mel Brooks, ed. Libros del Kultrum

La autobiografía de Mel Brooks, con una extensa y notable carrera por contar, también con toda una serie de historias y comentarios, pero, sobre todo, con mucho de su célebre humor, que sospecho que es lo que todos esperábamos para alguien que ha hecho un poco de todo en tantas partes.

La extraordinaria vida de Little Richard de Mark Ribowsky, ed. Libros Cúpula

Un completo repaso a la vida, llena de momentos extraños y complejos, de uno de los padres del rock. Analizando tanto su vida, sus altibajos, la relación con la música y, por supuesto, las vueltas que supuso poder declarar su orientación sexual.

Cargar mercurio con una horqueta de Richard Brautigan, ed. Kriller71

Hasta ahora el Brautigan que habíamos conocido, sobre todo, era al novelista. Pero ahora tenemos oportunidad de conocer también al poeta, y si en el anterior poemario que yo tenga constancia de su publicación en España hablaba sobre la sinrazón de la guerra, aquí se centra en la américa profunda a la que pertenecía y de la que tanto escribió, siempre con su particular sentido del humor y donde de observación.

Cocina casera china de Suzie Lee, ed. Cinco Tintas

Un nuevo recetario de la colección de cocina casera asiática, esta vez centrada en la de China, con recetas fundamentalmente clásicas como dumplings, din sum y baos además de alitas de pollo al estilo de Hong Kong o berenjenas rellenas con salsa de judías negras, pero también con espacio para las modernas.

Pan paso a paso de Ibán Yarza, ed. Grijalbo

Una nueva versión, más sencilla y clara, de los clásicos libros para aprender sobre pan que Yarza lleva años haciendo. Esta vez, claro, para un nivel inicial. Que también lo merece.

El gran libro de la bollería de VV.AA., ed. Akal

Siguiendo los pasos de otros de los libros de cocina de la editorial, vemos distintas técnicas, posibilidades y recetas centradas esta vez en el mundo de la bollería -y casi diría que la repostería, pero entiendo que aquí se habla sobre todo de masas horneadas- que muestran tanto recetas clásicas como modernas además de, por supuesto, distintas tendencias y recetas para ocasiones muy especiales.

Metamorfosis de Ovidio con ilustraciones de David de las Heras, ed. SM

Edición adaptada e ilustrada del clásico de Ovidio, en el que diría que las ilustraciones son el gran aliciente. Espero que sirvan realmente para que la gente le eche un ojo al que puede ser uno de sus mejores libros, y uno de los mejores de historias mitológicas en general.

Power Pack: La Colección Completa de Brent Anderson, Louise Simonson et al., ed. Panini

Dentro de las decisiones de Panini de recuperar series clásicas con un cierto seguimiento de culto está esta oportunidad de comprobar qué tal se ha conservado la colección infantil-juvenil de la compañía por excelencia.

El tesoro perdido de Nora de Marco Rocchi y Francesca Carità, ed. Liana

Un cómic para peques que trata un tema importante para los mayores, y es que aquí Nora intenta ayudar a su padre. Porque no es como era, ha cambiado, así que emprende una aventura para intentar recuperar aquello que tenía antes. Y es que a veces explicar la depresión de un progenitor a los niños no es sencillo, pero con un cómic alegre y con aventuras quizá se puedan hacer mejor a la idea de lo que les pasa a los adultos.

Súper Chaval de Andy Riley, ed. SM

Aquí tenemos de nuevo a Andy Riley -sí, el de Los Conejitos Suicidas– con un cómic infantil que es especialmente imaginativo, y que en su título original demostraba también la cantidad de acción que incluía, no en vano se llamaba: Action Dude. Un parque de atracciones de tema histórico, robots de dinosaurios que se descontrolan y nuestro héroe, un cliché de las películas de género andante, dispuesto a enfrentarse a todo. Con el humor habitual de Riley, además.

Moztruos de Pedro Mañas y Black Ramu, ed. SMUna nueva serie de Pedro Mañas para el mercado infantil, esta vez con ilustraciones de Black Ramu, y esta vez con monstruos que van a la escuela y viven divertidas, curiosas y, por supuesto, emocionantes aventuras.

Nos leemos.