Tengo dos problemas con The Bastard Son & The Devil Himself (UK), el primero es la fuente original y el segundo es la persona a la que se ha encargado. Si añadimos el innecesariamente largo, estúpido y… en fin, si añadimos el título ya son tres. Y es una pena porque el hacerlo una producción británica -como demuestra sus magníficos actores infantiles, pero también la aparente normalidad del resto, más centrados en ser buenos profesionales que en el habitual abercrombismo estadounidense- pasa lo mismo que ya ocurría con Joe Barton en Giri/Haji o este mismo año en The Lazarus Project, falla el guion. El problema es que, además, aquí partimos del revoltijo de ideas que era la trilogía y una pizca originales. Con ESE FINAL. Y, claro, esto necesitaría un trabajo sólido de adaptación para llegar a un buen nivel, pero tenemos a Barton que toma una ruta que no puedo decir que me sorprenda. Demasiado centrado en intentar que sea lo mismo de siempre contado de la misma manera, que el edgelordismo reine alto, que las partes grises se queden en ambosbandismos, y que lo que podría haber sido una gran serie acabe en forraje a pesar del esfuerzo de su equipo técnico y artístico. En fin, que una lástima. A ver si la próxima vez.

Si algo queda claro en Becoming Abi (O) (NG) es que la nueva comedia-o-lo-que-sea de lugar de trabajo en Netflix ha sido creada a mayor gloria de Bolu Essien, es la creadora, guionista, directora y protagonista. Es cierto que en algunos puestos tiene más o menos ayuda pero en general es ella en todos los niveles tomando las decisiones. Y, pese a eso, da la sensación de que también quiere ser una demostración de todo lo que puede ofrecer la industria nigeriana a la industria estadounidense. No al público, a la industria. Porque el piloto en sí es bastante genérico, pero parece pensado más como un ejemplo de lo que pueden hacer sus actores y el resto del equipo técnico y artístico, mientras que la historia aporta poca novedad: jóvenes profesionales en un mundo de jefes insoportables, amores y amistades que llegan, vienen y van, problemas personales mezclados con los profesionales y etcétera. Un largo etcétera, de hecho, porque lo hemos visto mil veces. pero bueno, con esto en mente es un forraje aceptable. Y al menos así echamos un ojo a la realidad nigeriana, aunque la mayor parte del tiempo parezcan estar intentando esconderla detrás de lo mismo que los estadounidenses enseñan.

Lo único que se me ocurre para que The Devil’s Hour (UK) me diera más igual es que lo vendieran como un evento o algo. Pero la deliberada intención de ser misteriosos sin acabar de mostrar nada durante este piloto que se me ha hecho la misma vida terminar de puro aburrimiento, la abundancia de personajes y situaciones que se supone que son partes de un puzzle que, la verdad, parece un puzzle con una imagen en negro. Uno de esos que son más interesantes por el mero hecho de hacerlos que por lo que vayas a ver cuando esté completo, pero que olvidan que el mero hecho de hacerlo solo es interesante si hay algún buen motivo para hacerlo. Que no es el caso.

He visto el piloto de Guillermo Del Toro’s Cabinet of Curiosities (USA). No tengo intención de seguir con el resto de capítulos, porque si la idea de usar el piloto es poner semejante conjunto falto de ideas y curiosidades pues para qué. Lo mismo más adelante sale un capítulo bueno, todo puede ser. No creo que haya pasado con la nueva Twilight Zone, que por lo menos tuvo los arrestos de que su piloto no fuera la enésima versión de lo mismo que nos ofrecen aquí. Parece mentira que en un medio que está intentando recuperar estas antologías el producto que tendría que abrir boca esté tan mal creado, como si en Inside Nº 9 hubieran puesto uno de los capítulos malos el primero, como si en Creepshow no hubieran pensado que había que ofrecer algo además del nombre. Si quieres la atención más vale que ofrezcas algo, y lo único que ofrece este piloto es aburrimiento, falta de sustancia y demasiada duración.

Hablando de no saber gestionar los pilotos en Netflix, más le valdría a Daniel Spellbound (USA) señalar de alguna manera que el suyo es doble, que gran parte de los personajes no salen hasta el segundo y que la situación general te la ponen ahí. Sobre todo con lo floja que es la primera mitad, más rutinaria serie infantil/juvenil que presentación de historia o tema alguno. Vista también la segunda parte es una cosa agradable, con algún apunte de humor y de idea, alrededor de una extraordinariamente manida historia. Qué le vamos a hacer, forraje digital.

Muy curiosa esta El Encargado (O) (AR) que podría haber jugado por un lado más… digamos inocente – Más en el lado de la lucha entre pobres y ricos -, o más en el inquietante – en una de esas historias de sirvientes perversos que parece aún perduran- pero que decide jugar con la ambigüedad ya desde la primera escena. Está claro que la confrontación entre el encargado de un edificio y el vecino que quiere echarle se podía haber mostrado de muchas maneras, pero esta historia que nos deja claro desde el principio que el personaje central no es de fiar pero que eso no significa que el resto sean mejores. La partida a la que asistimos tiene un claro componente cómico y otro de tensión, una parte de inseguridad en una narrativa que sugiere que apoyes al encargado pero, a la vez, te demuestra que quizá es algo más que excéntrico, muy capaz de cualquier cosa por salirse con la suya. Todo ello, además, con buenas interpretaciones -algunas más caricaturescas que otras- que saben mantener los cambios de tono y ritmo. Vamos, que probablemente me la vea entera.

Este Hyeongsarok (O) (SC) o Shadow Detective o como lo quiera llamar Disney+, es una serie policíaca surcoreana que es aproximadamente como el grado cero de serie policíaca surcoreana. Hay un detective más o menos desastroso, se retrata a los polis con violentos e incompetentes, a los políticos como corruptos, y luego hay un tipo por ahí haciendo fechorías que supongo que es el intento de que suene un poco distinto pero, sinceramente, consigue que suene incluso más a ‘hecho con un molde’ que otra cosa. Bueno, supongo que si este es tu rancho entonces te lo comes, pero poco interés le veo yo, la verdad.

En comparación tras tanta cosa, este Mr. Midnight: Beware the Monsters (O) (SI) que adapta una serie de populares libros estilo Pesadillas -de terror, éxito en los ’90s/’00s, historias más o menos independientes- asiáticos (esto es, su mercado principal es Singapur, aunque se ha exportado y traducido a China, Birmania, Indonesia o Malasia, entre otros) escritos con pseudónimo que imita los nombres del oriente asiático por parte de un señor blanco australiano, tiene la buen idea de ser producida directamente en Singapur con actores de la zona y etc. También deciden cambiar la forma de funcionar de los libros, crean un grupo de chavales para que interactúen de una u otra manera con las historias, creando arcos y demás… El resultado es satisfactorio. Logran separarse lo suficiente de lo esperable –El club de la medianoche o los propios Pesadillas– y ofrecer algo de esa modernidad, es cierto que el espacio para hacer algo aún más distinto está ahí pero ya es mejor que ese Midnight Club que el propio Netflix estrenó estas pasadas semanas. De hecho, parece más una evolución de la serie de Nickelodeon y otras ficciones similares que fueron apareciendo. A ver si hay suerte y se mueve lo suficiente como para que Netflix nos ofrezca también su otra serie: Mr. Mystery.

El nuevo Monster High (USA) -que llega en el momento del año en el que se supone que tenía que llegar y, además, casi a la vez que la película- sigue una estructura similar a las antiguas animaciones pero con un paso a la animación por ordenador que, inexplicablemente para mí, hace que quede mejor animado que la anterior vez. Además, cambios para distinguir mejor a los personajes, incluyendo en los diseños que parecen pensados para acentuar esas diferencias que también se extienden a las personalidades. En conjunto, un buen trabajo de actualización de la franquicia. No es que hayan apostado por tramas largas o complejas, pero al menos es una mejora.

Se nota el mes también en cosas como este Monster Loving Maniacs (UK) que sigue el clásico trío de niños, familia peculiar recuperada, amenaza, mundo fantástico. Va cumpliendo un poco todo, teniendo algún detalle en el diseño, alguno menos en la historia y… bueno… también para niños hay forraje.

Una vez más traído desde otro lado, este Romantikku Kirā (O) (JP) o Romantic Killer de Netflix me recuerda a las obras de primeros de los ’00s, con una cantidad de algo que supongo que es sátira o algo así sobre los otomes, y que no podría dar más lo mismo. Que me parece muy bien que tiren del absurdo y lo que quieran pero a estas alturas, y para repetir clichés, no parece muy interesante.

Cortos para promocionar frutas y verduras, eso es lo que trae Roots and Fruits (UK) a la CBBC y, sinceramente, no creo que necesitemos más. Ojalá fueran cortinillas aleatorias en lugar de un programa en sí. Pero al menos está todo realizado con gracia. Promoción, divulgación e imágenes monas.

Creo que es imposible hablar de  Sumo Do, Sumo Don’t (O) (JP) sin usar el término spokon. Porque aunque tenga una parte clara de ¿comedia? romántica, o de serie de ¿adolescentes?, está  muy claro que es el sumo lo que se quiere dar a conocer, crear expectación y blablabla. Y lo hace usando muchos de los recursos habituales de las ficciones deportivas. Reconozco que si me hubieran dicho que iba a haber un spokon romántico de sumo habría apostado por que sería bara. Pero supongo que Disney + tiene esas imposibilidades.

Croquetas de Star Wars, eso es lo que ofrece Tales of the Jedi (USA). Historias que están bien, o que no están mal que a estas alturas y con SW es lo importante,  y que sirven más para aprovechar los huecos que ya hemos visto, para rellenarlos con estas historias que son… bueno… croquetas.

Eli Roth ha sacado otra serie en colaboración con Travel/ Discovery, esta vez se llama Urban Legend (USA) pero lo que trae es lo mismo de siempre. Torturas y cosas de esas. ¿Y las leyendas urbanas? Pues supongo que la leyenda urbana es que Eli Roth tiene talento. No sé si hará más, pero no tengo intención alguna de verlo.


¡Libros que Salen! Craig, «¿Por qué te empeñas en sufrir así?», Dickens y más

¡Que entre la pila!

– ¿Por qué te empeñas en sufrir así? de VV.AA., ed. Hwarang

Comenzamos la semana con una nueva editorial llegando a España, Hwarang es de origen argentino y tiene como meta publicar libros coreanos. Así que desembarca con esta antología de autoras feministas de los años 20 del S. XX Kim MyeongsunNa Hyeseok y Kim Yryeop fueron pioneras en establecer esa mirada distinta, que se transmitían en los cuentos de diarios y revistas de la época cuyas ilustraciones aparecen acompañando este libro.

Panthers y Museo del Fuego de Jen Craig, ed. Pálido Fuego

Esta nueva dirección de Pálido Fuego a publicar también mujeres nos está dando muchas alegrías, como esta historia en la que lo metaliterario sirve para que el libro central haga que la narradora evoque su propia vida, sobre todo la comparativa con la autora, que salta en dos direcciones, tanto hacia los momentos perdidos y las ilusiones rotas como hacia la decisión y casi necesidad de crear.

Un par de manos de Monica Dickens, ed. Alba

Una recuperación muy interesante en Rara Avis. Dickens nos cuenta sus aventuras como cocinera profesional de la clase alta. Historias en las que tiene que esconder su propio pasado, lidiar con el clasismo y organizar todo tipo de problemas culinario. ¡Un libro de rechupete!

Quédate conmigo de Elizabeth Strout, ed. Duomo

El impacto de una pérdida hacen mella en el protagonista, que ve cómo cambian las dinámicas del pueblecito, cómo él mismo se siente perdido y cómo surgen los rumores a su alrededor. En resumen, un nuevo logro de Strout, con los matices de la existencia y la posibilidad de perder la esperanza, pero también de recuperarla.

Marrón de Rocío Quillahuaman, ed. Blackie Books

Desde el conocimiento autobiográfico, mezclado la rabia y el humor, la ilustradora nos cuenta lo que supone ser migrante, racializada y mujer, todas las veces, desde su misma llegada al aeorpuerto, en que se ha usado contra ella. Y cómo la llevó a un viaje para conocerse y encontrar un lugar en el que encajara.

Deberías venir conmigo ahora de M. John Harrison, ed. Interzona

Oscilando los géneros, con su habitual mano y la siempre interesante capacidad de contar historias que resuenen a un futuro o una realidad que quizá no exista pero que podría existir, los relatos de este recopilatorio de Harrison demuestran el gran nivel del autor británico.

Un peculiar asesinato malayo de Shamini Flint, ed. Amok

No es muy habitual -por no decir otra cosa- tener a una autora nacida en Malaysia y que ambienta sus obras en la vecina Singapur, pero aquí tenemos el ejemplo de que mujeres escribiendo hay en todos los ámbitos y latitudes. Y lo tenemos con esta obra que reúne un caso difícil de resolver con la perspicacia propia de un detective realmente singular. Una gran labor la que Amok está haciendo poniéndonos estas obras a nuestra disposición.

Las cigüeñas son inmortales de Alain Mabanckou, ed. Libros del Asteroide

Mabanckou ofrece aquí una historia que refleja la realidad de la República del Congo y en la que habla sobre descolonización, costumbrismo e incluso los huecos para el humor, en la que el asesinato del presidente Marien N’Gouabi crea un punto de inflexión en las vidas de los ciudadanos.

Compasión por el diablo de Kent Anderson, ed. Sajalín

En Sajalín tienen a bien acercarnos otra obra de Kent Anderson desde la publicación en AdN de El sol verde. En este caso contándonos unas experiencias entre la realidad y la ficción -lo de la autoficción, vaya- de un joven universitario que acaba en Vietnam, el choque a todos los niveles que eso supone tanto por sus acciones como por la estructura del ejército o por el país extranjero al que llega, y en donde descubre algo más que aterrador sobre sí mismo: Le gusta matar. Un libro controvertido y discutido por múltiples motivos que refleja la guerra como un caos y violencia que libera los peores instintos del hombre y, peor aún, le permite disfrutarlos.

La muerte de Vivek Oji de Akwaeke Emezi, ed. Consonni

Tras el éxito de Agua Dulce regresa a Consonni Akwaeke Emezi, a quien pudimos leer este año en Mascota, y lo hace con este libro en la que habla de la identidad personal, social y de género, la familia propia y adquirida, y la adquisición y pérdida de la libertas.

El gran libro del humor español de Jaime Rubio Hancock, ed. Arpa

Tengo mucho interés por este libro, Jaime Rubio me parece un autor humorístico magnífico así que tengo muchas ganas de saber qué es lo que tiene que contar del humor en España. De momento hay unas páginas de muestra para quien quiera acercarse a lo que podemos esperar.

Estado de excepción de Jeremy Tiang, ed. Amok

No solo de novela negra viven las editoriales. También hay narrativa de esa que llaman literaria. Historias de una familia que nos muestra distintos puntos de vista y perspectivas del periodo de la independización de Singapur. Los problemas y conflictos que en muchos casos se desataron o agravaron, pero también los lazos tejidos que se hicieron más estrechos. Una familia a la que el contexto de la historia de su país cambia, pero que también cambia con ella.

España Secreta de VV.AA., ed. La Felguera

El nuevo número de Agente Provocador es un vistazo a las diferentes sociedades… no digamos secretas, digamos discretas, que pululan por España. O, cuando menos, a las que les han parecido más interesantes.

Los secretos de los vampiros de Julie Légère, Elsa Whyte y Laura Pérez, ed. Errata Naturae

Se nota que nos acercamos a las navidades porque van llegando los bellos libros ilustrado como este que repasa y resumen las historias de las historias que alrededor de los vampiros se han contado y han sido, porque este volumen es más que una obra fan.

¿Dónde está L-Mérito? de L-Matocrítico y Laura Árbol, ed. Libros del Zorro Rojo

El incognoscible autor L-Matocrítico publica uno de esos álbumes ilustrados de búsqueda, con las ilustraciones de Laura Árbol, que en este caso propone una mirada de ficción, reflexión y sátira a la actualidad española. Una con tanto mérito que es L-Mérito.

Queenie de Elizabeth Colomba y Aurélie Lévy, ed. Norma

No es demasiada conocida la historia de Stephanie St. Clair, una empresaria de dudosa -o indudable, no sé si es peor o mejor- legalidad que montó su propia organización independiente -a costa de muchas guerras con los italianos- en Harlem durante La Prohibición y siguió mucho después de que esta se revocara, con una actitud que era tan fiera como la de otros gangsters pero que, a la vez, procuraba mejorar las condiciones de la comunidad negra. Aunque fuera en sus propios términos. Una figura memorable que ahora tiene un cómic para acercarnos a ella.

El demonio en el bosque de Leigh Bardugo y Dani Pendergast, ed. Editorial Hidra

Pues aquí estamos, con el primer cómic dentro del… ahm… Grishaverso. Con una especie de precuela de su personaje El Oscuro para explicarnos cómo llegó a ser. Supongo que si funciona, que probablemente lo haga, significará que iremos viendo unas cuantas más.

Soy quien amas en la sombra de Scottie Young y Jorge Corona, ed. Norma

Un relato de casa encantada, pero no uno habitual. Eso es lo que nos traen los autores de Middlewest. Y es que la necesidad de aislarse de la protagonista, la presencia de un espíritu y los sucesos subsiguientes en los que se sucede el descubrimiento, el miedo e, incluso, el amor, busca ofrecer casi a la vez todos estos aspectos. A veces una nueva historia de casa encantada puede ser no solo otra casa, también otra cosa.

Blancanieves (y otros cuentos) de Los Hermanos Grimm en Edición Minalima, ed. Folioscopio

¡Pues ya tenemos aquí el cuarto título de la colección Minalima de Folioscopio! Un repaso por La Bella y la Bestia -y alguna cosa más- con los habituales recursos más allá de la ilustración propios de la colección.

Los Gamers Piratas de Roberto Santiago y Estíbaliz Burgaleta, ed. Destino

La siguiente serie, tras Los Once y Las Princesas Rebeldes, del acuerdo de Roberto Santiago con el Grupo Planeta en general y Destino en concreto son estos Gamers Piratas que, como podemos imaginar por el título, por un lado son gamers y por el otro viven aventuras de guerrilla al estilo pirata. Acompaña a las ilustraciones Estíbaliz Burgaleta.

¿Cómo será el más allá? de Shinsuke Yoshitake, ed. Libros del Zorro Rojo

Un nieto encuentra un cuaderno de pensamientos de su abuelo sobre la muerte. A partir de ahí, con la inteligencia, reflexión y humor habitual, va dándole vueltas a la idea de El más allá, a todo lo que significa y a cómo lo puede tener que llevar. Porque Shinsuke Yoshitake nunca defrauda en estos temas.

Enga, una bruja prehistórica de Paula Merlán y Luján Fernández, ed. Cumio

Partiendo de la idea de que brujas ha habido siempre y nos pueden servir como conductoras, este libro para jóvenes lectores nos presenta a una bruja de entonces que es encontrada por jóvenes de ahora pero que tiene una piedra especial, una historia con aventuras, humor y algo de historia.

Caty la cuidadora de gatos de Stephanie Yue y Colleen AF Venable, ed. Maeva

Una joven acepta cuidar los gatos de su vecina. Pero son muchos. ¡Más de doscientos! No solo eso… ¡También hay una supervillana en la ciudad! Y es que incluso las partes más costumbristas pueden ir derivando hacia otras partes más originales, con una mezcla de humor e, incluso… ¡Acción!

Nos leemos.


No soy capaz de entender el interés de The Ex-Wife (UK), parece bastante obvio desde el principio por dónde van los tiros y, como mucho, podemos discutir los grados de responsabilidad. Se supone que esto viene de un libro, supongo que de aquella época en la que pensaron que la retrógrada Gone Girl era la nueva Las Diabólicas.

No sé quién pensó que From Scratch (USA) era una buena idea, supongo que si hace falta la historia de una actriz que conoce a un cocinero en Italia, se lo lleva a USA (el pobre), y allí encima enferma (no sé qué más motivos necesitaban para volver a Italia, la verdad) y… bueno, el resto de cosas que os podéis imaginar porque las historias de Grandes Lloreras Amorosas no se hacen solas. Pero, en fin, para hacerlo así podían haber tirado de reposiciones, la verdad.

La mezcla de intensidad y desgana de The House Across The Sreet (UK) hace que siga sin entender los designios de Channel 5. Por un lado la parte de drama criminal de pueblecito pequeño con secretos tiene el habitual buen hacer inglés, la forma de darle un giro es con la manera en la que la protagonista quiere que esto sea su manera de encontrar un hueco en la comunidad. La manera en la que no tener sentido tenga sentido, supongo. Pero fuera de eso muy pocos esfuerzos, ni entre los actores, ni en las líneas argumentales complementarias ni, desde luego, en la promoción. No es que la serie está mal tanto como que es rutinaria. Pero bueno, ojalá eso fuera lo peor que se pudiera decir de una serie esta semana.

¿Veis? Ni trailer le han hecho. Cero ganas de trabajar.
Es curiosa esta Gang Zielonej Rekawiczki (O) (PO) o The Green Glove Gang o como leches haya decidido llamarla Netflix. La idea es buena, las interpretaciones van más allá de lo necesario, hay un cierto aire a homenaje y está claro que estaba pensado… con principio y final. Y, sin embargo, han decidido hacerlo serie. Creo, sinceramente, que muchas de estas series que luego sueltan el ‘es como una película de X horas’ serían mejores como películas. O, en su defecto, como miniseries con una cantidad de episodios al gusto de la historia y no del servicio de streaming. Porque, al final, tenemos el mismo arco cerrado pero estirado, y un claro falso final con cliffhanger que sólo sirve para desmerecer el trabajo de la serie. Por supuesto estas consideraciones son porque me la he puesto entera pese a esos problemas. Si solo hablara del piloto -si solo hubieran puesto el piloto- hubiera dicho que era una propuesta interesante esta del grupo de ladronas de la tercera edad forzadas a esconderse y ayudando a un grupo de ancianos a redescubrir la vida mientras de fondo hay una extraña conspiración en marcha. O dos. Pero, claro, el asunto con los pilotos es que luego te ves más capítulos y cambia la opinión. Quién sabe, quizá haya una próxima temporada y logren sacudirse esta sensación de ser una película obligada a serializarse.

Los prejuicios. Los prejuicios nos llevan a saber de un proyecto y formarnos inmediatamente la imagen sobre lo que nos vamos a encontrar. Los prejuicios hacían que la miniserie Notre Dame (O) (FR) de Netflix que parecía un drama sobre el incendio del edificio susodicho nos hiciera imaginar una gran producción de personajes centrados en la gente que estuvo trabajando en el incendio. Los prejuicios hacían creer que serían franceses haciendo un Grandes Relatos y teniendo sus cosas de franceses mientras intentaban inyectar épica y desesperación al asunto. Los prejuicios, en suma, nos ponían un marco mental para lo que íbamos a ver antes incluso de darle al play. Pero no es eso lo peor que tienen los prejuicios. Lo peor que tienen los prejuicios es cuando se cumplen. Cuando te pones a ver la (mini)serie y resulta que es una esforzada bombera cuya pareja murió en un incendio anterior y ahora lleva mala vida pero intenta recomponerse y se ve envuelta en las tareas de extinción del incendio. Y tiene todo aquello la sensación quizá no de un carnaval, pero sí, desde luego, de ir sobre unos railes precisos por alguien a quien le llegó el encargo y sabía exactamente lo que iba  contar. Al menos ya sabes si la quieres ver o no, porque en tu cabeza ya la has visto.

Absolutamente encantadora esta ONI: Kamigamiyama no Onari (O) (JP) que ha traído Netflix. Es cierto que la animación a ratos es complicada, supongo que por decisión del director más que por rapidez o falta de medios, pero es deliberadamente poco fluida. Por otro lado, la historia es agradable aunque no vaya mucho más allá. Pero es tan bonito todo y tan agradable que probablemente lo que menos nos importe al espectador sea eso, y probablemente a los más jóvenes menos les importe aún.

Una vez vistos los dos capítulos iniciales de The Peripheral (USA) he procedido a verme el trailer para colocarlo aquí… y deberían darle un aumento a la persona que ha hecho el trailer, porque resulta mucho más interesante que lo que nos han enseñado ahora. Que es, básicamente, un genérico de cyberpunk. Bueno, de hecho un poco por debajo del genérico, que no se han atrevido a que los cambios y modificiaciones fueran visibles y si aparece alguien con marcas es como ‘ugh, qué asco‘ y no como ‘jueves otra vez’. De hecho, uno pensaría que están intentando montar más un True Lies que un Total Recall. Po’fueno, po’fale, po’m’alegro.

En cuanto a la brasileña O Rei da TV (O) (BR) que trae Star +, es un biopic de uno de los presentadores más conocidos de allá. Supongo que el equivalente de hacerlo de Gayoso o de Don Francisco. De hecho, uno de los motivos de su celebridad es que El programa de Silvio Santos superó a Sábado Gigante como el programa más duradero en televisión al llevar desde 2016 hasta… bueno, la actualidad. Con sus idas y venidas y con el COVID incidiendo de manera decisiva en que Silvio Santos pasara el bastón a su hija. Pero sigue vivo, claro, y sigue siendo una celebridad brasileña, así que tampoco esperéis una visión abiertamente negativa o un revisionismo duro, probablemente -viendo este piloto- no se molesten ni en hablar de sus coqueteos con Bolsonaro. En fin. Las series de televisión, que uno nunca tiene muy claro cómo se deciden.

Es ver Shuroop (O)(CS), o como la ha llamado Netflix para el mercado internacional Under The Queen’s Umbrella, y acordarme de Falcon Crest. Salvo que aquí tenemos intrigas de la corte y esa idea de hacer series de época en las que nunca sabes cuánto hay de fiesta de disfraces. Pero por suerte Kim Hae-sook sabe que su Angela Channing sea perfectamente clara y comprensible, la vemos manipular, soltar pullas y tratar de hacer lo que ella considera lo mejor para el país, poniendo el JoJo en Joseon, y sus acciones ayudan a comprender mejor al exceso de personajes que se nos muestran. Es cierto que en teoría la protagonista es Kim Hye-soo, pero todos sabemos quienes se comen las series en estos casos. Y si los capítulos no duraran días ya ni os cuento.

Supongo que esta es la idea de los australianos de una historia de misterio a la inglesa, o algo, lo cierto es que llevan una racha con misterios en la costa y similares, pero al final Significant Other (AU) es una serie que parece más ocupada por ser funcional que por llamar la atención. No hay nada malo que podamos decir, tampoco hay un entusiasmo por ella. Es buen forraje, pero forraje al final.

Ha sido terminar el piloto de Somewhere Boy (UK) y echar un ojo a la reacción, porque no se me ocurre cómo podía haber pasado desapercibido. En efecto, las críticas han sido extraordinarias. Ciertamente hasta un entusiasmo que no comparto pero puedo comprender. Desde mi punto de vista -y probablemente porque yo soy yo- esta historia de un joven que vuelve a la sociedad y que se mueve entre parajes góticos y momentos de costumbrismo desarmante, tenía todo para ganarse al público. Incluyendo la interpretación de los actores, especialmente de los jóvenes entre los que destaca Samuel Bottomley, y si bien creo que podría haber funcionado de otra manera  -Quizá de una más corta- también supongo que la manera tan humana de contar algo en apariencia tan lejana es lo que, en el fondo, realmente gana a los espectadores. Y esta es una serie de enorme humanidad.

No entiendo la falta de trailer, pero lo cierto es que no le viene mal una cierta falta de información.
Por ridículo que suene, hay otra patata superheróica que no es Super Patata, pero es Supertato (UK) -salió como tres años después de la española, por cierto- y que en lugar de cómic vino de los álbumes ilustrados para acaba en la BBC, concretamente en CBeebies. No hay mucho más que contar: Son historias agradables con toques de humor, aventuras y fantasía a las que ayuda mucho el diseño, para mí en especial el de los Evil Pea. Y si sirve para promocionar las verduras… bueno, algo es algo, supongo.

Muy apropiado para este momento del año (blablabla espooky season blablabla) llega la brasileña Vale dos Esquecidos (O) (BR) con una propuesta que, a priori, no parece la más original pero que al menos procuran que den juego. Quizá haya un exceso de tramas que tampoco parece importar demasiado, pero supongo que es porque han pensado que mejor ponían todo en el piloto y a partir de ahí nos fuéramos haciendo las composiciones cada uno. No creo que puedan mantener el ritmo de este primero, que casi parece una pequeña película de ¿terror?, pero bueno, con suerte irán explicando cosas que dejan apuntadas o implicadas durante el mismo. Al final el forraje tiene estas cosas.


¡Libros que Salen! de Vigan, «Figuras Ocultas», Slatter y más

¡Que entre la pila!

Figuras ocultas de Jason Rekulak, ed. Nocturna

Una mujer de pasado toxicómano sale de rehabilitación para trabajar como niñera. Una vez en su puesto de trabajo empieza a disfrutar de tranquilidad y estabilidad… hasta que el niño al que tiene que cuidar empieza a hacer extraños dibujos en su cuaderno. Pronto la duda del significado, de si realmente es él quien los hace, y de cuál es el significado detrás de todo esto. ¿O es todo imaginaciones suyas? Entre el thriller y el terror, con la ambigüedad propia del género, nos llega esta obra a punto para este mes.

Los reyes de la casa de Delphine de Vigan, ed. Anagrama

A partir del uso de niños para crear contenido en redes sociales articula de Vigan esta novela que es parte drama, parte thriller e incluso algo de confirmación de una sociedad distópica ya en la actualidad. Podríamos decir que hace una reflexión sobre la búsqueda de la fama como fin último para vivir, pero en realidad más que una reflexión es una pesadilla.

De conjuros y otras penas de Angela Slatter, ed. Duermevela

Brujas con vidas tranquilas en tiempos difíciles para ellas, momentos que cambian la vida y la siempre socorrida lucha entre el bien y el mal. Una novela sobre pequeñas comunidades y grandes secretos en esta corta novela.

Cocina coreana de Ro Hyun Jung, ed. Hwarang

La editorial especializada en Corea saca un libro de cocina coreana de la chef Ro Hyun Jung. Un libro que explica con claridad pero también con respeto por la cocina coreana sus recetas más tradicionales.

Aquelarre de Jennifer Dugan y Kit Seaton, ed. MAB Graphic
Una joven bruja debe de resolver una serie de asesinatos en su aquelarre. Una historia que aúna el misterio, la acción y que también nos habla de la familia y de lo queer.

El viento en el pórtico de John Buchan, ed. Valdemar

Llegan los cuentos que componen este libro con un fondo de ambigüedad gótica y en muchos casos con la parte sobrenatural más parte del fondo que del primer plano, puede que Buchan fuera más conocido por Los treinta y nueve escalones, pero estas narraciones, muchas de las cuales vienen del The Runagates Club, demuestra que también lo bien que se desenvolvía en estos ambientes entre las narraciones tradicionales y las leyendas, que permiten preservar la ambigüedad incluso después de acabado el relato.

Cuna de gato de Kurt Vonnegut, ed. Blackie Books

Dentro de la reedición de títulos de Vonnegut con portadas… propias de la editorial que está haciendo Blackie Books, llega el turno de Cuna de gato.

Popol Vuh de AA.AA. con ilustraciones de Francisco França, ed. Errata Naturae

Una edición cuidada del libro de los mayas, con traducción directa del k’iche’ o quiché por especialistas. Con contextos, con ilustraciones -claro-, y en general con la decisión de acercar al público el texto original y, a la vez, crear una obra ilustrada que valga la pena mirar.

Lore Olympus vol 3 de Rachel Smythe, ed. Random Books

Pues sí, ya hemos llegado al tercer recopilatorio. Lo rápido que pasa el tiempo cuando te lo estás… ¿pasando bien?

Miss Cat (El caso del canario) de Jean-Luc Fromental, ed. Libros del Zorro Rojo

Cómic juvenil con bastante de misterio para pequeños, imaginativo y con un gran estilo gracias a Fromental, que permite acercase a esta peculiar investigadora que a ratos podría ser casi más álbum ilustrado. Muy contento de que llegue a España.

La liebre mecánica de Ledicia Costas con ilustraciones de María Reimóndez Meilán, ed. Anaya

El más reciente Premio Lazarillo trata de un problema cotidiano y real. Dos amigos que se separan por las casas de apuestas. Por supuesto cuando se empieza a apostar los problemas no tardan en surgir. Y es mejor que te pillen con amigos para intentar afrontarlos juntos.

¿Soy un narval? de Jessie Sima, ed. Anaya

El protagonista se ve raro como Narval, hay cosas que no puede hacer, se siente al margen… hasta que un día conoce a otras criaturas y se cuestiona que quizá no sea lo que parece. El cuento puede sonarnos a ya contado, pero las divertidas ilustraciones ayudan a que parezca algo nuevo.

Criatura de Shaun Tan, ed. Barbara Fiore

Podríamos considerar a este álbum un cuaderno de ejercicios o de estilos, criaturas variadas que sirven de ideas a obras que están por venir y que, sin duda, demuestra la maestría de Tan.

La calle del miedo de Gilles Baum y Amandine Piu, ed. Timun Mas

Un paseo por el barrio que nos acerca a Halloween, porque en este libro acordeón lleno de solapas nadie sabe qué se puede encontrar detrás de cada puerta y esquina.

Todos mis defectos de Juan Arjona y Christian Inaraja Genís, ed. Libre Albedrío

Las trastadas de un niño, su relativismo, y algunos apuntes razonables. sobre la forma de actuar de los adultos. Todos estos temas se dan cita en un álbum que saca lo mejor cuando une el humor con el universo infantil que hace posible las justificaciones.

Penélope, detective de Pamela Butchart y Christine Roussey, ed. Bruño

Siguiendo con el interés por los detectives que vivimos estos últimos años, se nos presenta aquí la historia de un juguete desaparecido y una pequeña detective en divertidas ilustraciones, que esperemos sea el primer álbum de muchos.

Nos leemos


Las particularidades de Belascoarán (O) (MX), el personaje de Paco Ignacio Taibo II, sirven perfectamente para una de esas series de detectives. Es verdad que detective como tal… bueno, con mucha idiosincrasia. Pero quizá por eso la adaptación es la que es. Agradable, con mucho punto temporal para contextualizarlo, consciente de su propia situación y procurando usar el humor para engrasarlo. Agradable, que a estas alturas es lo que cuenta, supongo. Y, al menos, venderá el libro.

La primera serie de Kuwait para Netflix se ha estrenado ya, se llama The Cage (O) (KU) y es curiosa. Tiene a un mediador en matrimonios, o como se llame, siguiendo a una pareja -y solo una, aparece alguna más pero de manera secundaria- y, a la vez, siguiendo su propia vida amorosa, con una ‘pareja’ estable y una desconocida decidida a entrar en su vida. Con estos mimbres -y el personaje menor aunque voluntarioso de su asistente- hacen una suerte de comedieta de costumbres, con sus momentos agridulces y lo que entiendo que son partes de humor. Entiendo que, sobre todo, buscan crear algo que genere un mínimo de discusión pero sea, sobre todo, agradable. Curioso, como decía.

Con un estilo de animación que solo puedo definir como Demo de animación 3D con programa gratuito de regalo al comprar nuestra revista, Exception (O) (JP) logra que esto sea solo un problema porque lo acompaña con un guion que es una chufa y que ocupa mucho más tiempo del razonable para lo que va a contar, logrando que den ganas de recordar al menos dos tercios de los 25 minutos. En resumen, ¿quién es el responsable de estos espantos? Porque lo de Netflix con la sección de Anime empieza a resultarme más interesante por fuera que por dentro.

A veces me cuesta seguir cómo van estás cosas de las adaptaciones, pero parece que High School (USA) es la de las memorias que escribieron el dúo musical (y hermanas) Tengan y Sara sobre sus años en… bueno, eso, el instituto. La historia es correcta, se supone que es humorística pero yo diría que estamos más en el lado de costumbrismo agridulce. Y tampoco hay mucho más que decir. Supongo que a los seguidores del grupo les gustará, que habrá gente que descubrirá que son hermanas y no pareja, y que la historia de cómo acabó en freevee podría ser más interesante. Pero bueno, eso.

Que necesidad. Cuando leí que querían hacer una adaptación a serie de la película adaptada a película Let the Right One In (USA) supuse que tendrían algo nuevo que contar. Lo dudaba pero, vaya, ambas versiones son bien conocidas. Y se han pasado años desarrollándola. Al final, tras una historia tras las cámaras que tiene pinta de ser mucho más interesante que lo que ponen delante, llega a Showtime. Y, sinceramente, se podrían haber quedado en su casa. Lo que tenemos en el piloto es una versión alargada y con relleno de la película. Con lo que el final es el mismo que el principio: ¿Qué necesidad?

No sé quién pudo pensar que esto era buena idea, pero no solo los ingleses siguen con sus cosas de true crime, además son capaces de buscar ese punto de vista diferente y cagarla por el camino. De ahí que Maxine (UK) se haya estrenado en Channel 5 sin que a nadie le sorprenda que pueda parecer mala idea centrar la serie en la RESPONSABILIDAD de la novia del asesino. Ya no es que sea la clásica reconstrucción pobre y poco inspirada que espera que la carnaza realista valga lo suficiente, es que convertirlo en una inquisición sobre la culpa de la novia es… en fin. Las políticas a la hora de contar el true crime acabara definiendo la época.

Es curioso esto, Ziraldo puede ser uno de los autores de cómic más conocidos de Brasil, su Menino Maluquinho (O) (BR) -que estrena ahora adaptación animada en Netflix– es uno de sus personajes más conocidos. Y, sin embargo, en España no. Puede ser cosa del idioma, puede ser cosa de lo mismo que se pasa de los países al sur de USA para tantas cosas… El caso es que no nos va a resultar tan sencillo compararlo con la obra original o con sus distintas adaptaciones porque a muchos de los que aquí la vean probablemente no sepan ni que está basada en un cómic. No digamos ya en un cómic brasileño. Pero bueno, vamos a lo que vamos: Obviamente hay una actualización – en el personaje de Julieta, por ejemplo-  y la animación está curiosa, así que no es lo más original del mundo -no deja de ser el clásico Niño que se mete en todo tipo de problemas– pero sí que es un buen ejemplo de lo suyo. Que a estas alturas es lo importante, supongo.

En la parte buena, por lo menos The Playlist (O) (SU) no se limita a ser una historia de Trabajo Duro y Éxito sobre la creación de Spotify, en la mala, ojalá todas las historias de empresas tecnológicas decidieran que no hace falta ser La red social todo el rato. Supongo que a quien le interesen estas cosas… pues le puede interesar una versión del ‘cómo se hizo’. Yo la he visto con más perplejidad por lo inane que otra cosa. Pero bueno, supongo que a alguien le haría gracia la posibilidad. Yo qué sé.

Supongo que llega una edad en las que algunas cosas dan pereza. Mira que Shantaram (USA) se nos presenta como una gran producción de Apple TV + y que, una vez más, está claro que los de Apple han decidido seguir el camino marcado por HBO -quizá con algún John from Cincinnati menos, pero aún es pronto para hablar-de producciones cuidadas, historias criminales y, como en este caso, adaptaciones de libros. Está semana adaptar libros parece que ha sido la consigna. Pero toda esta historia de autoficción en la que la ficción parece mayor que el auto, todo este los bajos fondos criminales de La India vistos por un extranjero anglo, y todos esos extensos capítulos de una hora que parecen regodearse en sus historias… Está claro que no son para mí. No sé si porque se nota demasiado que la producción es estadounidense y al final loque tenemos son turistas en la miseria de los demás o porque, simplemente, de tanto querer hacer Televisión de Calidad el resultado no puede parecerme menos personal. Estoy seguro de que esto tendrá seguidores (o los podrá tener) pero casi más seguro aún de que no seré yo.

Aquí llegan los Spirit Rangers (USA), una nueva serie para público pre-escolar ambientada en un parque nacional y con unos peques que se pueden convertir en animales con poderes. Una serie sencilla, graciosa, con cosas que parecen sacadas de un grupo de marketing y que, a la vez, incluyen también buenas ideas como el centrar en la historia en una familia que es nativa americana y a la vez trabaja en el parque. Y el diseño, claro. Los diseños de personajes, todos ellos siguiendo esas imágenes nativas que podemos fácilmente recordar. Así que más allá de que sean los animales o sean los niños (el juego de que pasen de lo uno a lo otro, claro) parece un producto al que a veces se le ve la patita, pero que en general es tan agradable como parece.

Creo que me he empachado con una mezcla de sacarinas. En Tutto chiede salvezza (O) (IT) todo sabe a endulzante artificial de alguien que te está tratando de vender algo muy serio. Es tan falsa como la sonrisa de un voluntario que te intenta parar por la calle para que te apuntes a su ONG. Y si bien entiendo que el tema de la salud mental es delicado de tratar y que aquí partimos de las memorias reales de un convaleciente -o de su libro, otro libro, qué semana- lo cierto es que está descripción y esta historia no podría aonarme más acartonada, más deliberadamente falsa para montar un misterio donde no lo hay, más carente de empatía sustituido por… por eso, por sacarina. ¿Quién en su sano juicio adaptaría a estas alturas una versión de Los renglones torcidos de Dios? Ah, cierto. Pero bueno, exactamente igual que de los voluntarios de la calle, yo paso de esto. Apretando el paso, si fuera necesario.

El segundo estreno de Ryan Murphy para Netflix en un mes -y en un miércoles-, The Watcher (USA), comienza con un cartel de Basado en Hechos Reales. No sé qué necesidad había, de verdad. Sobre todo porque con la historia -la que muestra el piloto, la del artículo que se usa como base (es curioso que al final parece que los artículos y podcast sirven como base para las historias, ya ni los libros ni, desde luego, las historias en si) – estoy seguro de haberla visto ya reflejada en un telefilme de Lifetime. Que, al final, es el patrón oro de estas historias. O platino, uno ya no sabe qué patrón manda. El asunto es que una historia de ricos -porque no hay duda de que lo son- que tienen un problema por motivos absolutamente nada claros no es especialmente interesante por muchos buenos actores que metas dentro de la historia. Ya puede Ryan Murphy ponerse las pilas en inventarse cosas, porque la historia de verdad no tiene demasiada chicha. Y por eso es mejor saltarse el cartel.

Un problema fundamental de que la serie a la que haces el spin-off haya durado 15 temporadas es que está todo más que explorado, y conviene que des un buen salto atrás si quieres hacer una precuela. Volver atrás unos 30 años antes del inicio de las series… no es ese tiempo, precisamente.  Y ese es uno de los grandes problemas de The Winchesters (USA) , al menos los no relacionados con los actores elegidos para protagonizarla. Alguno de los secundarios (Bianca KajlichJojo Fleites) tiene aún un pase. Es curioso cómo no fueron capaz de sacar ninguno durante la extensa vida de la serie… y tiene pinta de que este tampoco va a durar mucho. Sobre todo si lo mejor acaba siendo la nada que es el minuto final.

Es una pena esto de que ahora suelten toda la serie de una vez. Porque si solo hubiera visto el piloto de Wreck (UK) ahora estaría recomendándolo con moderación porque me parecería un intento de slasher que sirve también para contar la vida en un crucero y ofrece un reparto con bastante diversidad. Pero resulta que soltaron los seis capítulos, así que me la he visto entera y lo del slasher les dura un rato, el misterio -por llamarlo de alguna manera- se dilata de manera innecesaria hasta acabar siendo repetitivo hasta el punto de que o le sobran capítulos o le faltan, pero está claro que 6 episodios -el clásico inglés- no era la medida correcta, además de eso -y pudiendo estar de acuerda con el fondo ideológico de lo que se nos cuenta- se toman demasiadas decisiones cuestionables, demasiados giros estúpidos y, en general, gastan seis capítulos para contar algo que se ha contado ya demasiadas veces. Y no hace mucho y no peor, precisamente. Así que, bueno, meh. Alguna cosa está bien. Alguna idea vale. Quien sabe, quizá la próxima.


¡Libros que Salen! Monteys, «La muerte de Jezabel», Enríquez y más…

¡Que entre la pila!

Calavera Lunar. Especial 25 aniversario de Albert Monteys, ed. Astiberri

Posiblemente la obra más personal del autor, que ha ido llevándolo de un lado para otro y que aquí reúne todas las historias que ha ido haciendo a lo largo de los años. En resumen, no solo un cómic que une fantasía y ciencia ficción con el humor particular de Monteys, también un trozo de nuestra historia del tebeo.

La muerte de Jezabel de Christianna Brand, ed. Who

Christianna Brand es una de esas grandes autoras del Mystery de los años ’40s, conocida sobre todo por Green for Danger -que en España recuperó Siruela como La muerte espera en Herons Park– y de la que, por tanto, siempre es una alegría recibir nuevas obras. Aquí tenemos otra de sus más recordadas novelas, con un grupo de personas reunidas en un teatro, una serie de cartas amenazantes, alguna muerte, y el Inspector Cockrill para investigarlo todo. Un clásico.

El otro lado de Mariana Enríquez, ed. Anagrama

Recopilatorio de distintas formas de no-ficción de Mariana Enríquez, fundamentalmente del ámbito periodístico pero lo cierto es que no solo. Porque aunque algunos ensayos tengan un aire a artículo también podríamos considerar que solo por el hecho de haber sido publicados en medios no significa que sean artículos periodísticos. En cualquier caso, son semblanzas de escritores, comentarios sobre libros, ensayos de temática variada aunque de tema generalmente literario o musical, cultural en la práctica totalidad, que nos permite no solo acercarnos más a los sujetos de esas investigaciones, también a los gustos, mitos e influencias de la propia Enríquez.

Sábanas de Brenna Thummler, ed. Brúfalo

Sábanas es menos una historia de fantasmas que con fantasmas. Una adolescente a la que su vida se le ha complicado enormemente está intentando seguir adelante con el negocio familiar, los estudios y todo lo demás. Un joven fantasma que aún no está aceptando lo que le ha pasado. Y una lavandería que será el punto de encuentro y choque entre ambos. Una historia que va más allá de la familia, la amistad o la aceptación y entra en la melancolía de la existencia y de la inexistencia.

O lo uno o lo otro de Elif Batuman, ed. Literatura Random House

De nuevo Batuman presenta lo que los anglosajones llaman una Novela de Campus, una historia universitaria en al que la parte académica se une al crecimiento experimentado por los personajes en una serie de peripecias entre lo culto y lo ridículo que aquí se usan para hablarnos de esa separación por el paso de las experiencias tanto de lo que fuimos como de la gente a cuyo lado estuvimos.

Mis malos pensamientos de Nina Bouraoiu, ed. Tránsito 

Una suerte de confesión psicológica -o frente al psicólogo- habla de sus miedos, pasiones y temores y, sobre todo, de su peculiar relación tanto con su país de origen, Argelia, como con su país de destino, Francia, sintiéndose a la vez ligada y ajena a ambos.

Todo lo que necesitamos del infierno de Harry Crews, ed. Dirty Works

La masculinidad tóxica en su más pura forma, el protagonista vive centrado en el dolor como manera de encontrarse vivo, aunque sea a través del ejercicio. De manera que cuando su vida se empieza a desmoronar tiene que encontrar una manera de lidiar con los hechos tanto como con el dolor.

El trono de Jazmín de Thasa Suri, ed. Gamon 

Dos mujeres distintas pero que encuentran un propósito común. Una de ellas está encerrada por su hermano para que no reclame el trono. La otra es una sirvienta separada de su familia. Las decisiones tomadas por las dos dan comienzo a una historia de fantasía épica en unos reinos que ofrecen una perspectiva poco habitual.

¡Esperadme! de Deborah Mitford, ed. Catedral

La Duquesa Viuda de Devonshire era una Mitford, como todas sus hermanas tuvo una vida interesante y como mucha de ellas, se animó a escribir. En este caso son una suerte de memorias, en lugar de sus más habituales libros sobre la vida en Chatsworth y la necesidad de reactivar el campo inglés, aunque es algo que sin duda se puede encontrar en esta obra que hace un repaso por la vida de la última superviviente de estas particulares hermanas.

Batallón de Modistillas de Leticia García, ed. Carpe Noctem

Un ensayo sobre la moda visto desde abajo, desde las que eran modistas y se vieron normalmente ocultas o borradas por los grandes nombres masculinos, trabajando sin reconocimiento y convertidas o en musas o en carne de cañón textil. Una mirada con perspectiva de género y clase a un mundo mucho más cercano de lo que parece.

Cuentos de Navidad misteriosos de VV.AA., ed. Alma

No soy yo muy fan de esta editorial, pero la idea de recopilar cuentos que se mueven sobre todo en el suspense -aunque no solo- durante las navidades y con un buen puñado de autores conocidos, hacen más sencillo olvidar el resto.

Riccardino de Andrea Camilleri, ed. Salamandra

Pues parece que con este se ha acabado el Camilleri de Montalbano. La verdad es que tengo mis serias dudas, pero bueno. Conste en acta la salida de este libro, escrito a mediados de los ’00s y actualizado posteriormente, en el que al autor se permitía algunos giras pirandellianos y una reflexión sobre el cansancio de los personajes.

Belascoarán Shayne, Detective de Paco Ignacio Taibo II, ed. Reino de Cordelia 

A veces la televisión tiene estas cosas. Se estrena en algún servicio de streaming una adaptación y así la editorial aprovecha para sacar un recopilatorio de cuatro de las historias del detective: Días de combate, Cosa fácil, Algunas nubes y No habrá final feliz. Una posibilidad de reencontrarse con el personaje y sus casos o, en el peor de los casos, de descubrirlo.

Tostonazo de Santiago Lorenzo, ed. Blackie Books

En lugar de un ‘como su propio nombre indica‘ vamos a señalar que es el regreso de Lorenzo tras el éxito de Los Asquerosos. Como anécdota: La portada es distinta de la de su anterior libro.

Entremuros – Foundryside – (1, Trilogía Los Fundadores) de Robert Jackson Bennett, ed. Gamon

Entre la fantasía épica y el cyberpunk, porque los objetos ancestrales mágicos pueden decir que son científicos como cualquier otro. A partir de ahí, atracos, robos, aventuras y acción. Incluso algo de humor para engrasarlo todo en esta curiosa mezcolanza.

Panes, masas y postres clásicos de Matthew Jones, ed. Cinco Tintas

Repostería a todos los niveles, desde salados a, por supuesto, dulces. Buscando que sea fácil de usar y alerte del tiempo de preparación necesario. Parece pensado para animarle a uno a encender de nuevo el horno.

México Gastronomía Vegetariana de Margarita Carrillo Arronte, ed. Phaidon

Tras su libro de gastronomía mexicana ahora Phaidon nos trae una continuación por su misma autora, Margarita Carrillo Arronte, que se centra en la parte vegetariana de su tradición: Nopales, flor de calabaza, huitlacoche… y muchas más posibilidades -incluido, sí, el aguacate y los chiles- para crear platos igual de clásicos y apetecibles.

Mitología de la A a la Z de Annette Giesecke, ed. Folioscopio

El primero de los volúmenes de Mitología que va a publicar la editorial, con su habitual gusto por la ilustración y el cuidado editorial. Aprovechando para que conozcamos las historias grandes y pequeñas que guardan -en orden alfabético- los mitos grecolatinos.

Otras crónicas marcianas de Ray Bradbury en edición de Marcial Souto con ilustraciones de David de las Heras, ed. Libros del Zorro Rojo

Los relatos que se quedaron fuera de las Crónicas Marcianas por decisión de Bradbury son recuperadas aquí por Marcial Souto para que podamos contemplarlas y opinar. Hay obras aparecidas en alguna recopilación y también inéditos en español. Y, de postre, Libros del Zorro Rojo nos lo pones más atractivo con ilustraciones de David de las Heras.

El Corazón de Hojalata de BeKa y José Luis Munuera, ed. Nuevo Nueve

Nuevo Nueve trae el primer volumen de la nueva serie de Jose Luis Munuera, hecho junto a BeKa. Robots que se comportan como humanos, temas de las relaciones creadas y el amor que se desprende en una obra que sigue claramente los modelos  y estilos francobelgas. Tanto en lo clásico como en lo novedoso.

Los embrujos de Zora de Judith Peignen y Ariane Delrieu, ed. Planeta Cómic

La clásica historia en la que una joven bruja está siendo criada por su familia para mezclarse con los humanos normales… pero ella no quiere. Un punto de partida para hablar de todo tipo de temas por extensión, desde la diversidad al trato dado a los mayores. El cómo se trabaje a partir de ellas ya es otro asunto, supongo.

Hay un fantasma en esta casa de Oliver Jeffers, ed. Andana

Con un más que curioso sistema de páginas superpuestas nos ofrece Oliver Jeffers esta historia de una niña curiosa enfrentándose a sus temores y buscando fantasmas que no encuentra, ¿pero quizá sí que están ahí? Un álbum magnífico.

Mamás de Mar Benegas y Gareth Lucas, ed. Combel

En esta colección de Mamás tenemos libros de cartón que se pueden leer con ritmo e incluso cantarlo para hablar de esas madres, de momento Mamá Osa, Mamá Rana, Mamá Pata… y sus peques. ¡Pero seguro que irán siendo más!

Buenas noches, Ñac-ñac de Emma Yarlett, ed. Bruño

Un nuevo libro del monstruito que hace rotos en las páginas, esta vez se supone que para calmar a los propios por ser un libro para la hora de acostarse. Pero ya sabéis que con Ñac-Ñac es difícil que nada dure en su sitio el tiempo suficiente.

Minino y el chapuzón de Maritxell Martí y Xavier Salomó, ed. Combel

La nueva entrega de de Minino de Meritxell Martí y Xavier Salomó en Combel, que esta vez en lugar de un libro móvil es un libro para el baño con ilustraciones que varían al sumergirse en agua caliente. Una manera distinta y original de incluir un giro en una colección como esta.

Un huevo en bicicleta de Marta Comín, ed. A Buen Paso

Con unas ilustraciones sencillas pero alegres, este juego de mezclar conceptos permite divertir a los más pequeños con ideas que van combinándose hasta crear ideas chocantes y graciosas. Porque a veces es la pura sugerencia de ideas la que nos hace gracia y queremos ver plasmada con tanto arte como aquí.

¡Nos leemos!