La ventaja de Average Joe (USA) es que parece hecha con más medios e interés de lo que suele ser habitual en BET+, y casi en general últimamente, el problema es que la historia más o menos nos la conocemos: Una persona normal se encuentra con la posibilidad de hacerse con 10 millones de dólares de procedencia oscura -muy claramente criminal- y un Lamborghini. Por supuesto al sucumbir a la tentación -y a la estupidez, porque los 10 M$ aún, pero a ver cómo logras que el coche no llame la atención- comienza un efecto dominó con los criminales dueños del dinero, un amigo de la familia que es policía corrupto y, claro, las propias dinámicas internas familiares. Como digo, nada muy original, a veces incluso acartonado porque no sabes si están haciendo lo que toca o interpretando la caricatura de lo que se espera de la situación, pero, al menos, con más medios y más ganas de lo que suele ser habitual. En fin, supongo que al público habitual de este tipo de ficciones criminales le puede gustar.
No esperaba yo que
Barrabrava (O) (AG) fuera una serie de organización criminal centrada en los ¿grupos de animación? de un club de fútbol, pero supongo que -en realidad- no debería de extrañarme tampoco. Excepto por el miedo a la policía y esas cosas, pero supongo que lo que intenta enseñarte es que necesitas tener suficiente ‘capital social’ para salirte con la tuya. En fin, yo qué sé. Esto -claramente- no es mi tipo de serie. No sé exactamente de quién lo será.
Otra serie hecha con las vueltas del pan, esta
Bouncers (NZ) parece un sketch -o una serie de ellos- que han intentado convertir en una serie sin ser conscientes de que iban a tener que expandir más -y mejor- las historias y a tener que rodar… algo más, supongo.
Bien es cierto que Acorn TV tiene una tendencia a cierto tipo de obras, pero precisamente por eso debería ya de saber cómo hacerlas, y la verdad es que es como tirar una moneda al aire. En el caso de Cannes Confidential (UK/ SU) tuve que ver el segundo capítulo, porque pasan tanto tiempo presentando a los personajes y justificando que los dos ‘extremos’ vayan a trabajar juntos -una poli broncas y motera francesa, un refinado estafador inglés- que no queda aire para casi nada más, sobre todo porque no hay química entre ellos y sí una extensa cantidad de subtramas abiertas. El problema es que el segundo no mejora prácticamente nada, ni en el caso, ni en la trama de fondo ni entre ellos. En fin, pura rutina.
No muy interesante, ni con mucho que contar aunque parezca lo contrario, en
DELETE (O) (TA) partimos de una premisa realmente particular. Un teléfono móvil que si haces una foto con él a una persona, esta desaparece. El final del primer capítulo lleva a pensar que quizá era solo mientras te establecían contexto y personajes, pero visto también el segundo puedo decir que están estirándolo en lo posible, evitando que la gente que está ‘haciendo cosas’ sea el centro de la susodicha y, en general, ofreciendo más una vaga sensación de peligro que una mirada en dirección a la ciencia ficción dramática o al terror. Supongo que eso cambiará según pasen los episodios, pero ya le he concedido dos y, sinceramente, para lo que pasa en el segundo me podría haber quedado en el primero. El punto de partida puede parecer(me) más o menos interesante, pero está claro que lo que hacen con él es rellenar para justificar que sea una serie y no una película. Yo lo dejo y ya me contará alguien si es el teléfono, si es una app, si es la rebelión de las máquinas o qué.
La sección ‘
series de bandas de músicas juveniles‘ incluye ahora esta nueva obra,
FreeKs (USA), que tiene los clásicos actores dentro del rango de los veintitantos a los treintaimuchos haciendo de… bueno, no tengo muy clara la edad que se supone que tienen. Como no lo tienen los pelucones. Luego meten algo que podría ser ‘un crimen secreto’ o algo así, que en realidad tiene la misma profundidad e interés que… bueno, que
Al salir de clase, que parece el padre espiritual. El problema es que no saltan a tope, que es lo que hacía falta. La decisión de dedicarle doce capítulos a esto me preocuparía si no fuera porque ya sabemos que luego lo borrarán todo.
El mayor problema de
Hijack (USA) es que un 24 de 7 horas no funciona. O no funciona igual. No funciona como serie porque la unidad de localización tiene que ir buscándose las excusas para salir, no funciona porque en cuanto te has visto los dos primeros capítulos notas que le sobra tiempo por todas partes… y acaba de empezar, y no funciona porque hay demasiados personajes con muy poco interés.
Idris Elba es
Idris Elba, que da un poco lo mismo, pero tienes a varios actores que están como a la espera de tener algo que hacer, o haciendo lo máximo de lo poco que les dan. En el primer grupo se encuentra
Neil Maskell y en el segundo
Archie Panjabi, entre medias está
Max Beesley que parece no saber si es mejor ir a lo primero o a lo segundo, así que va cambiando de aproximación. En fin. Lo mismo cuando esté completa le puedo echar otro ojo… con el mando al lado.
Este
Kerala Crime Files (O) (IN) es una obra india aunque el idioma sea malayo porque también allí son muchos los idiomas. Pero bueno, a lo que vamos. Esta es una serie muy tradicional en casi todos los sentidos, con un policíaco que sigue el procedimiento de la comisaría de turno para investigar el asesinato de una trabajadora sexual. Uno pensaría que el procedimiento que suelen seguir es ‘asaltante desconocido’ pero, bueno, vamos a creernos que realmente los investigan. Dentro de eso, una obra poco original pero, supongo, realizada con la solidez de la rutina.
Lo que más claramente se puede decir de
Ōoku (O) (JP) es que toma Decisiones. Desde casi su inicio, en el que se nos hace
InfoDump de una plaga que causó la muerte de la mayoría de hombres y, por tanto, de un cambio en los usos y costumbres. Porque, por lo visto, no habría una manera de lograrlo que no incluyera cadáveres de por medio. Cómo será esto para que haya decidido meterme primero con ello antes que con la animación de Netflix, que siempre encuentra nuevas maneras de parecerme espantosa -aquí podría llegar a creer que las caras se animan por separado del resto de cosas- pero, en fin, es que tampoco hay más que explicar. Una sociedad con los roles cambiados para explicar la vida como ‘acompañante’ de uno de estos jóvenes. Por supuesto no hay mucho sentido en casi nada de lo qu enos muestran porque se siguen tomando decisiones desde lo que tenemos ahora y no desde cómo debería de cambiar la sociedad. Aunque quizá la escena de intento de asalto sexual pueda ser lo que menos sentido tenga a estas alturas. En cuanto al final del capítulo, cuanto menos hablemos, mejor. Que, por otro lado, es la mejor manera de resumir todo sobre esta serie.
Conseguir innovar, aunque sea un poco, en todas estas obras sobre
influencers, internet y todo eso… a estas alturas es poco habitual. En
Selleobeuriti (O) (SC) o
Celebrity lo hace organizando la parte más habitual -el ascenso de una nueva, los dramas paralelos, sus actores principales- como fondo de otras tres patas: Un diseño diferente, que muchas veces juega con la ruptura de una cuarta pared que, en realidad, parece integrada en la trama; Un manual de ascenso, en el que cuentan cosas que muchas veces se saben -como que la fama llega a quien está en las cámaras, tiene dinero, contactos o, simplemente, se la ‘roba’ a otra persona con fama-; y Una Intriga, en la que el suspense de la evolución de los personajes es menor que la disonancia entre el ‘ahora’ de la narradora y el ‘entonces’ narrado. Como digo, no es tanto una serie original como una serie que logra no ser un más-de-lo-mismo sa base de coger lo que ya conocemos, mezclarlo y, sobre todo, hacerlo bien.