En una semana más poblada de lo que esperaba, llegan series como esta. Que, en el mejor de los casos, podemos llamar anodina. Esta Badtameez Dil (O) (IN) toma una serie de decisiones más que particulares para algo que se supone que es una historia (¿comedia? ¿drama? ¿importa?) romántica. Sobre todo si lo van a justificar con aquello de ‘es que tienes que estar en su situación’, ‘a veces la vida es complicada’, para justificar la infidelidad. En fin, yo qué sé, no entiendo ninguna de las decisiones de esta serie. Si a eso le unimos que es tan poco memorable que me la puse una segunda vez pensando que no la había visto, y hasta pasada la mitad no caía en que ya la había visto. En fin. Una de esas historias.
Agradable creo que es lo que mejor define a
Glamorous (USA), una comedia con toques dramáticos -más bien pocos- que recuerda sobre todo a la versión americana de
Betty la Fea y que se mueve entre el tono de las películas románticas -que ahora llamaríamos como Navideñas pero supongo que hay Navidad todo el año, y que, de hecho comparte a algunos actores más o menos habituales de unas y otras- y el de algún tipo de farsa fantástica con jóvenes y encantadores personajes. En tiempos habría sido un estreno de
The CW, pero aquí estamos. Con una
Kim Cattrall que rebosa entusiasmo y gracia y una serie de protagonistas y secundarios adorables en distintas maneras. De hecho la peculiar coralidad facilita pequeños papeles que iluminan la pantalla, como las apariciones de la madre del protagonista, una magnífica
Diana-Maria Riva.
Sospecho que este drama romántico,
Higway Love (O) (IN), que
Prime ha sacado dentro de su intento de montar un
streaming gratuito con anuncios (aquello que llaman
FAST) en La India con su
MiniTV, originalmente era una película que alguien debió de pensar que se podía reconvertir. Lo cierto es que la sensación de estar viendo una de esas historias de juventud que no acaba de saber para dónde tirar en la que el protagonista es poco menos que un niño con barba -aunque les felicito por haber permitido que fuera más bajo que la protagonista- y en las que esta trae el drama por motivos que muchas veces no quedan claros en absoluto. En fin, supongo que para los fanses del género podrá valer. Yo no soy uno de ellos, qué le vamos a hacer.
Si algo te deja claro desde el principio
Ibeon saengdo jal butakae (O) (SC), o
See You in My 19th Life, es el tema de las vidas pasadas. La protagonista ha tenido varias, las recuerda todas, puede actuar conforme a esa información, que vuelve a ella entre los 8 y los 12 años, y eso le permite bailar flamenco y hablar en español. O algo así. Por supuesto la niña no tarda en contar que tuvo múltiples vidas, a veces como hombre, a veces como mujer. A través del tiempo. Pero no es el
Doctor Who. Aunque usan el truco de ‘
te conocí de niña y ahora vuelvo a conocerte con más años‘ que no es EN ABSOLUTO problemático. En fin, la decisión de a quién se presenta como parte de su pasado y a quien no resulta complicado de justificar, y así, en general. Está claro que las decisiones se toman por exigencias del guion. Ojalá el guion fuera mejor, la verdad.
Supongo que si has visto
Sorry to Bother You este
I’m a Virgo (USA) te parecerá coherente. Porque aquí
Boots Riley vuelve a su mezcla de fantástico y reivindicación. Pero de manera distinta. Podría parecer uno de esos cómics de finales de los ’90s o principios de los ’00s, uno de los independientes americanos (
Image,
Dark Horse…) que ofrecían una sátira popular de algo que podría ser el mundo superhéroico o la forma en la que es percibido. En realidad podríamos decir que este piloto tiene casi más en común con algún tipo de historia folclórica, de cuento de hadas actualizado, porque se nota esa influencia clásica -en todos los sentidos- para presentar esa irrealidad que es, a la vez, coherente. Así que bien. Veremos qué recorrido tiene, pero de entrada bien. (Y, si no has visto aún
Sorry to Bother You, quizá sea el momento de comprobar hasta que punto puede llegar
Riley)
De nuevo
Prime intenta montar una ¿comedia? ¿drama? romántico, esta vez con
Jee Karda (O) (IN) y un grupo de siete amigos apunto de cumplir los 30 años que esperaban que su vida estuviera estable y en función de sus sueños y deseos y se está encontrando con que no. (
Shhh… no les hagáis Spoiler del resto de cosas que les espera) Así que se dedican a… yo diría que tomar la peor elección posible a cada momento. Es cierto que de entre los siete hay una especie de trío protagonista, en parte porque dos de ellos deciden casarse por todos los motivos incorrectos -o, al menos, una buena representación de una parte representativa de ellos- y quizá ese sea parte del problema. Demasiado centrarse en ese drama -demasiado drama, de hecho- y poco de los demás, y de lo demás. Casi que intenten mezclar los momentos temporales de la historia es lo de menos. Pero al menos hay alguna canción. Y los actores hacen lo que pueden con lo que tienen. En fin.
Reconozco que pensé que
Kingdeolaendeu (O) (CS) o
King the Land era un
Webtoon, pero aparentemente no. La idea de una joven que es complicado de explicar como personaje – porque muchos de sus conocimientos son contradictorios con lo que nos están contando- pero que digamos que siempre ha querido trabajar en un hotel y ser amable con todo el mundo, en frente está un heredero de la familia dueña del hotel que odia la sonrisa y trabajar y solo quiere tener cosas caras. Con lo cual te enseñan a la vez lo mal que está el trabajo y lo incompetentes que suelen ser los jefes y, sin embargo, que hay que trabajar duro y ser los mejores o algo así. Lo peor es que esta especie de piloto en la que de improviso pasan como cinco años de manera consecutiva -incluido 2020, sin hacer mención a la pandemia pese a ser una serie sobre un Hotel- para acabar con los dos personajes en el mismo hotel en lo que claramente es el inicio de una trama romántica o algo así. Lo cierto es que él es inaguantable por mucha carta de
Pobre niño rico que quieran jugarle, y el final del piloto es… digamos que en el mejor de los casos es poco creíble. Lo mismo en los próximos capítulos esto mejor -por poder- pero me temo que no seré yo quien le haga mucho más caso.
Es más que peculiar esta comedia romántica que, como su propio nombre indica –
Let’s Get Divorced (O) (JP) – va sobre una pareja decidida a divorciarse. No una pareja cualquiera, además. Una actriz con un personaje mítico y un joven político. Pese a lo cual, funciona. De una manera absolutamente exagerada, desmesurada y desmedida. Estamos, por tanto, no ante una comedia romántica sino, más bien, en una farsa romántica. Sobreactuada e increíble, como una de esas comedias de la mediana edad que
Arturo Fernández se empeñaba a en interpretar en el teatro, pero que aquí nos presentan con menos drama -o con un drama menos creíble, si es que alguien puede creer esto- por la edad y la peculiar manera de acercarse a la dualidad entre la imagen pública y la privada. Así que, al final, resulta una rareza. Pero, al menos, una agradable.
Pensada muy claramente para los más pequeños,
Not Quite Narwhal (USA) adapta los libros de la misma serie en la que tenemos a un pequeño narval que quizá sea adoptado. Por supuesto acaba encontrando a aquellos de donde sale y dividiendo su tiempo entre tierra y mar porque su familia sigue siendo su familia. Historias cortas y agradables con una animación vamos a decir más cumplidora que otra cosa. Pero, supongo, a veces es lo que importa.
¿Es
Catherine Tate republicana? Su nueva serie,
Queen of Oz (UK), sobre una versión alternativa de la realidad con una Reina aún en UK y una heredera fiestera -pero no la heredera del trono, ese es
Freddy– que es tan insoportable y metepatas que la llevan a ser ‘desterrada’ a ser enviada a Australia para evitar que se salga de la
Commonwealth. Es decir, el típico punto de partida para enseñarnos que, en realidad, la monarquía tiene sus problemas porque detrás hay gente, pero que esa gente tiene las mejores intenciones aunque sea un tanto desastrosa sin querer. Salvo que no es sin querer. Su Princesa
Georgiana es una pesadilla andante, odia a todo, carece de intereses, no deja de insultar a la gente y de creerse por encima de los demás. Si la Nueva Primera Ministra australiana de esta realidad quería hacer un referendum nada puede venirle mejor que esto. Supongo que si algo hemos aprendido de la historia de la comedia británica es que son capaces de tener a gente insufrible y que, pese a todo, la gente le coja cariño. Y esta Princesa
Georgiana podría, perfectamente, ser parte de las protagonistas de
Absolutely Fabulous. Así que me temo que, pese a todo -o pese a que hayan tenido que mandarla a Australia-, la serie irá como irá. Por lo demás, es una comedia magnífica, no muy original, quizá, pero sí bien actuada, con un magnífico reparto de siete secundarios más o menos fijos. Tienes que aceptar la comedia británica, las historias monárquicas, y los protagonistas insufribles, (y los secundarios quizá igual de insufribles, quién sabe), pero una vez aceptas todo eso… Es algo bravo, magnífico, un ejemplo más similar a
VEEP de lo que uno podría esperar.
Hecha con muy poco medios -sea lo que estés pensando, menos todavía-
Ruby Speaking (UK) es una agradable comedia de trabajadores, en este caso de teleoperadores. Centrados menos en quejarse de las condiciones -espantosas, eso queda claro- que en la manera en la que pueden ayudarse a los demás y entre ellos. Quizá se quede algo corta y, en general, confíe en la empatía por encima de la comedia, pero eso solo significa que resulta más sencillo verla como agradable.
El primer capítulo de este
School of Lies (O) (IN) hace sospechar que debería haberme visto dos o tres antes de tener claro el mapa completa. El problema es que hay tanto y tan variado que se le quitan a uno las ganas de seguir porque no parece que ninguna de las tramas estén avanzando, ni que haya, en realidad, tengan muy claro cómo contar lo que quieren contar -que, eso sí, está más claro- pero bueno, un colegio, una serie de alumnos, una desaparición y padres y profesores añadidos al follón. Lástima que el punto de partida sea mejor que lo que acabamos teniendo, a veces pasa.
Si tenía opiniones sobre
Secret Invasion (USA) antes de que confirmaran que los títulos de crédito los habían hecho con IA imaginad ahora. En fin, me temo que su particular
Invasión de los Ultramuermos tiene menos de tenso
thriller paranóico -para eso os podéis ver
Rabbit Hole, que es mucho mejor-, absolutamente nada de superhéroes -que, mira, casi mejor- y mucho de rutinas con gente hablando en parques. Es una vergüenza que desaprovechen así a un reparto con tanto talento, es incluso más vergüenza lo que han hecho con los títulos de crédito. En resumen, si algo fuera importante para el
Marvel audiovisual -suponiendo que aún le importe a la gente- le recomiendo que lo siga de la más razonable de las maneras: Leyendo el resumen en alguna wiki.
El ‘
adivina en qué década estamos‘ de la división animada de
Netflix nos lleva a los ’90s en
Skull Island (USA), una serie que tiene el estilo -y más veces que menos la animación- de las series ‘temáticas’ de los noventa en los que alguien había hecho una película más o menos conocida y había que aprovecharlo. Lamentablemente le falta el
opening con una canción más o menos pegadiza. En cuanto a la historia… psé. En el piloto no aparece directamente
King Kong. Ni siquiera aparece
Kong, King Kong Jr. Aunque sí hay algún mega-bicho que… en fin. Pero con un poco de suerte los
Defensores de la Tierra aparecen en algún momento. No, espera, esa era de los ochenta… ¿De qué década habíamos dicho que era la animación?
De entre las distintas series de esta semana es posible que
Schlafende Hunde (O) (AL) o
Sleeping Dog o a saber cómo lo han llamado en español (Ya lo he mirado:
El pasado no duerme) es, sin duda, la más aburrida. Una historia de crimen dormido que lleva la parte de ‘dormido’ más allá del deber. A ratos parece que quiere meter peleas, a rato parece que quiere ser un drama social o algo. Un drama sí que es, sí. En fin, la versión más rutinaria posible de algo que suena a un policíaco medianamente clásico. Pues bueno.
Pocas series más aburridas he visto que
The Walking Dead excepto, quizá, sus secuelas y
spin-offs. Con la aceptable excepción de
Tales of the Walking Dead, probablemente. Total, que aquí estamos de nuevo, con este
The Walking Dead: Dead City (USA) que vuelve a recordarnos un par de realidades indudables. Como que a estas alturas deberían de ser todos zombies aunque sea solo por no tener que soportar todo el rollo, o que comenzar una serie que sale de otra con personajes de aquella QUIZÁ necesitaría algo para ponerte en situación. Pero bueno, salen los dos personajes que obviamente se conocen, se ven forzados -un decir- a colaborar, y resulta que el peor monstruo es el ser humano.
*suspiro* Y hace falta un monstruo para atrapar otro.
*doble-suspiro*