No tengo ni idea de si es que me estoy perdiendo cosas con The Continental: From the World of John Wick (USA) o simplemente han hecho una ensalada de balas y golpes tirando a aburrida, en la que el juego es un guiño a las películas, tendrá sentido luego o simplemente están montando una ensaladilla rusa de cosas a ver qué se pega a la pared llega a niveles tan ridículos que hay películas de la AMMO que podrían haber hecho un mejor trabajo que lo que quiera que sea esta demasiado larga y no suficientemente interesante idea de piloto en la que se presentan -un decir, algunos son presentados, otros están- tantos personajes y tramas que parece que han decidido que meter muchas cosas es mucho más sensato que meterlas bien.

Hablando de cosas tan extensas que podrían ser películas, salvo porque no lo son, también tenemos Dojeok: Kar-ui sori (O) (CS) o Song ot he Bandits, una serie que podríamos definir como parte de Curro Jiménez, parte Western pero es en la Corea ocupada por los japoneses. La decisión de hacerlo todo lo más violento que se les ocurre -a veces con resultados tirando a cómicos porque la sangre parece pixelazos y cuando te descuidas te ponen poco menos que un melón pintorrejeado por cabeza- contrasta solo parcialmente con ese intentar mostrar el dinero que se han dejado en la producción para que parezca una obra de época. Probablemente porque en realidad no habían visto Curro Jiménez, solo están repitiendo parte de sus problemas. Porque los otros problemas vienen de intentar hacer el western más cliché -supongo que kimchi western– así que… bueno… supongo que la novedad es su propia novedad y con eso tiene que valer. Con eso y con grandes dosis de paciencia para todo ese más-de-lo-mismo-aunque-no-de-estos. Qué le vamos a hacer.

No sé de dónde sale este teatrillo de Hard Broken (O) (LI) pero sospecho que la historia de esta producción libanesa para Netflix debe de ser más interesante que lo que nos acaban poniendo en pantalla. Aunque sea solo porque lo que sale en pantalla es una especie de max-mix de series británicas policíacas solo que estirando un capítulo no sé cuántos capítulos durará esto, sin preocuparse por los secundarios y con interpretaciones que en ocasiones van más allá de lo sonrojante. Si esto fuera el clásico ‘corto de estudiante de comunicación audiovisual’ aún tendría algo de sentido, que sea una serie de Netflix solo demuestra que a Netflix es tan fácil venderle algo como difícil es lograr que lo renueven.

Agradable y no mucho más, la verdad es que esta Irrésistible (O) (FR) parece adaptación de una novela romántica más o menos humorística. Una joven conocida por escribir un libro sobre el final de su relación -explicando cómo funciona eso, y cuales son los pasos y fases que se siguen- se encuentra con un sociólogo especializado en matemáticas especializado en el amor. Por supuesto surge la chispa, obviamente hay problemas, malentendidos, ambos abordan desde sus perspectivas y experiencias y blablabla. Supongo que como la idea es que sean episodios cortos, una historia blandita y no mucho problema -al menos en el piloto, luego a saber- logra exactamente eso que busca. Bien por ellos.

Entrañable, más allá del resto de calificativos -que los tiene- creo que lo que describe a Juice (UK) es esa palabra. Porque puede que el protagonista sea un torbellino, un huracán, que acabe metido en extrañas situaciones y que recurra a su imaginación para imágenes a menudo inexplicables. Lo cierto es que más allá de todo esto -que son puntos a su favor, por cierto, y mira que muchos de esos recursos parecen más que explotados- y pese a ser una obra a mayor gloria de su protagonista -un Mawaan Rizwan dotado de la misma energía maniaca que Jim Carrey o Robin Williams, y de nuevo lo digo como elogio- que logra sacar lo mejor de su bastante variado reparto -incluso en elecciones poco esperables, como ese Russell Tovey que está inesperadamente bien como straight man tirando a gris- pero que es mejor, sobre todo, cuando nos habla desde el corazón de este joven gay británico-pakistaní que aún no ha encontrado su lugar en el mundo, que tiene problemas con el trabajo y la familia y que está intentando mejorar pero se le hace bola el mundo. Eso es lo que hace especial a esta serie.

Cuando uno se pone Acorn se lo pone por series como esta Mrs. Sidhu Investigates (UK), mitad serie clásica de whodunit, mitad moderno telefilme de HMM, y aunque está claro que le gustaría ser comparada con Jessica Fletcher lo cierto es que en muchos momentos anda más cerca de Goldy Bear, pero no se lo tengamos muy en cuenta. Probablemente se trate de la evolución del medio y la necesidad de que haya una figura de autoridad por medio, que en fin. Lo bueno es que los dos actores principales están estupendo, ciertamente Meera Syal es la reina de la función. Siempre ha estado en forma pero normalmente no ha tenido tanto espacio para explotar sus vis cómics, sus expresiones y su humanidad; a su lado Craig Parkinson como el policía que la soporta -o al que le salva la vida, según a quién se le pregunte- se hace estupendamente con el papel. Por supuesto hay que saber a lo que se viene, incluyendo el hecho de venir de Acorn, pero con un poco de suerte en cuanto tengan algo de rodaje lograrán convertirse en otra de esas series fijas con varios sospechoso y un cadáver en el centro.

Es irónico que una serie sobre dos insomnes como es Still Up (UK) lo que más produzca es somnolencia. Pero supongo que es lo que ocurre cuando se supone que tiene que interesarte lo que dos personas que no han llegado a conocerse en directo y se pasan las noches escribiéndose o haciendo llamadas de vídeo tengan que contarse. Sobre todo porque parece claro que la serie pretende que queramos que se reúnan o algo y, sin quererlo, acaba demostrando que hay gente que funciona mejor como amigos. Porque no hay química alguna entre los dos protagonistas ni, desde luego, parece que a ninguno de ellos les interesa más que tener alguien con quien hablar. En fin, al menos si sirve para demostrar lo ridículo que es forzar estas cosas habrá servido para algo.

Otra serie entrañable esta semana, tras el corto Hair Love llega Young Love (USA) que nos habla precisamente de eso, una familia ‘joven’ en la que el padre aún no tiene un puesto fijo -trata de trabajar en la música-, la madre ha regresado de un cáncer y la niña es una niña que va descubriendo lo que es crecer. Y lo cierto es que resultan agradables, un tanto diferentes -excepto los abuelos, que parecen monotemáticos- y tratando tanto de sobrevivir como de seguir adelante. Una serie que, sinceramente, me sorprende que sea de Max y no de Apple TV+. Pero bueno, quizá haya una tercera iteración tras la inevitable cancelación.