¡Pilotos Deathmatch!

Es agradable ver cómo intentan a veces darle un giro a lo de siempre. En el caso de The Assassin (UK) lo de siempre es una historia de un antiguo asesino que se ve enfrentado por su pasado cuando una situación hace que salga de su retiro. Pero aquí las cosas son ‘un poco’ distintas. Un poco porque en realidad sigue siendo parecido y tampoco es tan novedoso, además de tirar de mucho actor de tele, pero es distinto porque aquí tenemos a una mujer de mediana edad que vive en Grecia, a la que su hijo va a visitar, y que se ve metido con ella en el follón. Como si alguien pensara que a este tipo habitual de película lo que le hacía falta era más Mamma Mía. Así que aunque haya humor y relaciones maternofiliales también hay acción, más en forma de justificación para la excusa argumental que otra cosa. Por suerte está llevado de manera aceptable y tiene actores competentes, Keeley Hawes claramente se lo está pasando en grande, Freddie Highmore está un poco fuera de papel como su abotargado hijo -y bastante insufrible- pero sabe lo que se hace, y hay más caras conocidas de la tele apareciendo. Así que para unas tardes de verano puede valer.

No tengo muy claro qué quería Netflix con Geleceğe Mektuplar (O)(TU), posiblemente tener otra serie turca en su fondo, pero el punto de partida -una mujer descubre que la persona que creía que era su madre biológica no lo era, lo hace gracias a la carta que le escribió su madre biológica hace años, cuando era una alumna de su madre no-biológica- acaba llevando a lo que parece una serie estudiantil de unos jóvenes que son amigos -pero cualquiera diría que no se soportan- y su profesora -que pese a ser el nexo en realidad sale poco- mientras en el presente la joven intenta investigar para descubrir quienes son sus padres. Al final hay muchos personajes poco interesantes, no tenemos claro qué nos quiere contar y muchas de las excusas van más allá de lo peregrino -la madre tenía hace ya veintitantos años problemas de memoria así que crea diarios, lo que significa no solo que resulta poco creíble toda la historia de que la madre lleve años disimulando, también que la protagonista no salte directamente a la parte de su nacimiento en lugar de tanta chorrada- pero supongo que habrá fanses de las series turcas a las que todo esto -incluyendo los ‘amigos’ llamando gorda a una del grupo a cada ocasión- les parecerá razonable. O algo.

Starz encarga The Hunting Wives (USA) a Lionsgate, cuando eran parte del mismo conglomerado. La separación de las empresas hace que la segunda saque la serie a la venta. Y acaba en Netflix. Así que ahora tienen una serie que es muy Starz (tetas teteantes y el resto del paquete adolescente ‘si tiene sexo es algo adulto’) para algo que, en lo que llevo visto, parece que quería ser Mujeres Desesperadas para la Era TRUMP! (es decir, en un contexto en el que aún no estamos 100% en El Cuento de la Criada pero sí en pleno Get Out Stepford) Supongo que el género es Telenovela Camp de Ricos, todo es exagerado, empezando por un Dylan McDermot Mulroney que hace una especie de Elon Musk Cowboy que es difícil saber si alguien le ha dicho que no es una parodia.Malin Åkerman se lo pasa en grande con la ‘sutileza cero’ de la serie, y hay una cierta cantidad de gente con talento (Chrissy Metz, por ejemplo) dando vueltas sin que sepamos bien por o para qué. Y, por algún motivo, una joven desaparecida. Que imagino que o será un tema de la historia o la previa para que desaparezca otra, tanto da. Así que realmente no sé si encajará mucho en Netflix… Pero supongo que lo más entretenido será ver cómo impacta en el ‘streaming’. Más que la serie que, ya os digo, es como todo lo que quiere ser reflejo de la ‘Era TRUMP!’. Versiones demasiado aparatosas y a medio cocer de éxitos conocidos.

Reconozco que puse Mandala Murders (O)(IN) asumiendo que se trataría de la típica serie de asesinatos en un pueblo pequeño. Lo último que esperaba era abrir con lo que parece una versión de Frankenstein con una joya mágica y maquinaria y la gente del pueblo alrededor del castillo con antorchas.  Seguir con un salto temporal y un cadáver que recuerda a Patricio Estrella, y pasarnos el capítulo con saltos temporales, intrigas políticas y líos familiares. No sé si la seguiré viendo porque, en fin, 50 minutos me siguen pareciendo muchos minutos -aunque por lo visto es el capítulo más largo- pero entre esta desvergüenza y tanto trasfondo ‘pulp’ -además de haberme sorprendido- ya se merece al menos una felicitación.

Encantadoramente animada -o algo- esta My Melody & Kuromi (O)(JP) no parece tener tanto de trama como de oportunidad de mostrar estas encantadoras bolas de…¿algodón? A saber. Pero creo que queda lo suficientemente mono, y está claro que el uso de las expresiones encima lo hace más ‘moldeable’. Dándoles más posibilidades expresivas. Como digo, no creo que la historia sorprenda en exceso, pero sí que confío en que sea todo lo suficientemente agradable como para dedicarle un rato.

Uf. Rangeen (O)(IN) es… bueno… una serie sobre un tipo que descubre que su mujer ha contratado a un gigoló y, en venganza, decide trabajar él también de gigoló. Si os parece que no tiene sentido imaginad esto durante una hora y pico. Ah, no, que dura 45 minutos pero logra parecer el doble de tiempo. Tiene mucho mérito que los gigolos no sean precisamente guapos, y que todo el drama de pareja, familiar, etc… Vamos a dejarlo en que no es gran cosa.

El empeño en lograr que Teurigeo (O)(CS) -o 트리거 o Trigger o Gatillo o…- sea lo más sórdido posible hace que todo el piloto centrado en mostrar a los policías -y dejar claro que estos son buenos aunque haya mucha corrupción, que es lo típico con los surcoreanos- y en asegurar que en Corea del Sur es casi imposible tener armas. Por supuesto lo siguiente es sacar balaceras, tras mostrar que la sociedad es sórdida. Muy sórdida. Y todos son los culpables, o algo. Tanto da. Sospecho que hace falta un ánimo muy concreto para vérsela.

Yo diría que este Try: Urineun Gijeokyi Dwenda (O)(CS), o 트라이 : 우리는 기적이 된다 o The Winning Try o La Jugada Ganadora o…, es uno de los ejemplos más claros de spokon que se me ocurre. Es decir, un drama deportivo de buen fondo y bastante encanto, no ofrece nada novedoso ni casi nada que no veamos venir. Pero supongo que a veces lo que necesitas es algo que tener de fondo mientras trabajas.

Aunque nunca se haya publicado en España, el libro de Esi Edugyan Washington Black (USA) tuvo suficiente peso como para que a Sterling K. Brown le apeteciera hacer una serie y quedarse con un papel secundario. El resultado es… peculiar. Dos espacios temporales, un interés por los ‘inventos’ y la esclavitud como elemento vertebrador. Lo que significa que incluso en los intentos de ‘aligerar’ la historia tenemos el recuerdo de que no es un asunto ligero, y tampoco es que los momentos dramáticos logren acabar de funcionar. Supongo que la tarea era más difícil de lo que parecía. Pero aún puede acabar bien, aún pueden publicar en España el libro.

 


¡Libros que Salen! Barceló, «Hada del trueno, hada del relámpago», Le Guin.

¡Que entre la pila!

Una mentira peligrosa de Elia Barceló, ed. Alfaguara Infantil y Juvenil

Parece que en Alfaguara han tomado nota del éxito de los libros juveniles de Elia Barceló y han decidido que ellos también quieren los suyos que para eso la publican también en la casa. Así que aquí tenemos esta historia de un chico que llega nuevo a un instituto, un pasado misterioso, algo que salió mal, y cosas pero es que pueden suceder en el nuevo coco: las redes sociales. En fin. Pues eso, nuevo ‘thriller‘ juvenil de Barceló.

Lo encontrado y lo perdido de Ursula K. Le Guin, ed. Minotauro

Parece que siempre se puede sacar algo más de Le Guin. En este caso es un recopilatorio de ‘novellas’ que ellos insisten que es con ‘todas’ y yo aseguraría que no lo es. Aunque sea solo porque, al menos en su edición original, incluía solo 13, 12 de las cuales se habían publicado en otros libros tomos ya. Pero bueno, que cada cual valore y contrapese.

Hada del trueno, hada del relámpago de Han Kang y Jin Tae-Ram, ed. Reservoir Books
Lo bueno de ganar el Nobel es que te publican cosas que quizá antes se hubieran pensado. Por ejemplo, este álbum ilustrado sobre ds pequeñas hadas aburridas, que deciden romper con sus atribuciones y liarla. Por supuesto todo contando con amor por los personajes. No me atrevo a decir que con humor, pero supongo que lo intentan.

Nos leemos.


Mi decepción de esta semana ha sido Bookish (UK), una serie de misterio que confiaba en que fuera otro buen ejemplo de lo que los ingleses saben hacer con el género pero que ha acabado siendo una serie encantada de conocerse, a mayor gloria de un Mark Gatiss que debe de pensar que los espectadores quieren verle todo el rato y no seguir un misterio, hasta el punto de separar en dos capítulos de 45 minutos lo que podía haber entrado en uno solo sin tanta paja y tanta tontería. No sé si es que espera lograr un BAFTA o qué, pero la verdad es que no cubre nada que no hayamos visto más y mejor. De hecho, en lo que más he pensado viéndolo es en lo muy superior que era Foyle’s War, mal que me pese, porque por lo menos ahí parecían tener claro qué querían contar y no perdían el tiempo, amen de no parecer una fiesta de disfraces, que ya tiene mérito lograr parecer más falso no ya que Foyle’s sino que Murdoch. En fin, a ver si la próxima serie del palo que hagan los ingleses tienen a bien usarla para algo más que masajear egos y recortar presupuestos.

Ciertamente curiosa esta Baretto/Baretto (O)(JP) o バレット/バレット o Bullet/Bullet o…, obra postapocalíptica de lo que parece aventuras que nos presenta a una serie de, digamos, supervivientes decididos a vivir de trapicheos, golpe a golpe, porque la situación les ha llevado a eso. Con los puntos necesarios de surrealismo humorístico japonés -oso incluido- y una cierta querencia por las escenas con coches modeladas en un pseudo 3D que es más llamativo que eficaz. Al acabar, como de costumbre, me puse el trailer y puedo aseguraros que, más allá de la animación que sí que es fiel reflejo, parece de una serie distinta. Así que supongo que el piloto era la presentación y la trama llegará… en algún momento, supongo.

No sé si la idea de los creadores de Delirio (O)(CO) es que batiburrillo es igual que complejidad, o que una narrativa aturullada es un ejemplo de calidad, lo cierto es que ni lo que cuentan ni el cómo lo cuentan lo apartan de la clásica película de tarde, sección Lifetime. Una mujer entra en un estado de delirio -porque la psicología es tratada como una pseudociencia, por supuesto- mientras su pareja trata de descubrir por qué, a la vez que se van contando partes de la historia con múltiples personajes entrando y saliendo, a veces el mismo personaje en distintos momentos de su historia, con el peor uso de los tropos más manidos posibles, a veces parece que quieren hacer un sexy thriller, en otros solo parece que buscan algo así como una crítica de no está muy claro qué, pero generalmente da la sensación de que lo que quieren es acabar pronto e irse para casa. Un sentimiento, este sí, que logran transmitir al espectador. Pero supongo que si alguien quiere ver mujeres malas, hombres que se mueven entre lo devoto y lo indolente, marionetas de esas mujeres, y lo que quiera que sea la trama que han decidido meterle… esta puede ser su opción para la hora de la siesta. Seguro que cuanto menos atención le prestes más gana.

En la sección de genéricos de esta semana tenemos The Institute (USA), una serie basada en un libro de Stephen King pero que parece la idea de lo que un libro de Stephen King podría ser por parte de alguien que nunca le ha leído: Chavales con poderes, amenazas vagas, gente de dudosa catadura moral. No está muy claro si la serie va o viene pero tampoco parece que le importe a nadie porque es un genérico excepcional, podría haberse hecho en cualquier momento de los setenta para acá y lo único que cambiaría es si la consideración era más o menos de ciencia ficción y más o menos juvenil. En fin.

Este espanto de Padre no hay más que YouTube o Kataluj (O)(EG) lleva cualquier ejemplo de expectativa cultural más allá de la paciencia, porque no es que esté protagonizada por un mal padre, es que parecen decididos a redimir a uno de los peores posibles. Por suerte en un momento te dejan claro que no todos los padres de Egipto son como este, pero la muy lacrimógena historia de un viudo que trata de reconectar con sus hijos queda muy empañada por el hecho de que no es capaz de absolutamente nada. Necesita la ayuda de su hermano y su cuñado para hacer lo que hacía su mujer claramente a solas, y aún así lo hace mal. No saber que su hijo es alérgico -una alergia especialmente imbécil, por cierto- casi lo mete en el apartado de negligencia criminal, que su solución sea verse los youtubes que hacía su mujer sobre crianza…  EN FIN. Decididamente esta serie es el tipo de desastre que luego se adapta por todo el globo porque ‘hay que ver los hombres cómo son’ mientras al resto nos deja al límite de la paciencia.

Parece que seguimos con los temas de Retorno a la Naturaleza en India, esta vez le toca a Mitti – Ek Nayi Pehchaan (O)(IN), una serie sobre un joven ejecutivo de nosequé -publicidad, supongo- que tras la muerte de su abuelo y el descubrimiento de que pidió un crédito para su negocio -del abuelo- decide regresar al campo para hacerse cargo de la deuda y modernizar la granja -que era para lo que lo pidió el abuelo- y blablabla. También hay lío amoroso (o algo así). Pero aquí lo importante es vendernos la necesidad de volver a Lo Rural y bleh. Supongo que para los que quieran ver una oda -que suena rara, no solo desde un punto de vista ideológico/político- al campo, quizá alguna de las ramas del Hallmarkismo, le puede valer, a los demás -incluidos los del romance- no creo que les convenza salvo que el desarrollo de la serie mejore mucho el punto de partida del piloto.

Otra serie que no ha acabado dando lo que parecía prometer al inicio, este Pain (O)(CS) o 파인 o Low Life o Submundo o…, comienza mostrándonos a un par de criminales de poca monta y se va liando en una historia que a ratos parece de Organización Criminal y a ratos simplemente una mezcla de distintas historias. Al final las idas y venidas de estos criminales logran algún momento perdido de interés o de acción, sospecho que los que aparecen en el trailer. Pero bueno, quizá la próxima vez.

Lo bueno de Untamed (USA) es que parece que han aceptado que con seis capítulos tienen suficiente. Probablemente podían haberlo hecho incluso con menos, porque no deja de ser otro genérico de muertes y misterios en territorio rural, bonito de ver -por supuesto- pero sin que los clichés dejen respirar demasiado a la historia. Y es una pena porque puede ser lo más cercano que les he visto a los estadounidenses a lograr un Asesinato en…, pero, claro, le sobra metraje y le falta originalidad. Aunque al menos se puede poner más o menos de fondo mientras planchas o algo así.


¡Libros que Salen! Didžgalvytė, «Agatha Raisin y el crimen de la mansión», Jansson y más.

¡Que entre la pila!

Cómo los videojuegos están cambiando el mundo de Marijam Didžgalvytė, ed. Godot

Marijam Didžgalvytė se pregunta, desde los estudios culturales y la crítica materialista, las posibilidades de los videojuegos para mejorar el mundo. Lo hace hablando tanto a novatos como a veteranos, explicando cómo se ha usado -y se usa- y de qué manera se ha utilizado para el mal desde la difusión de discursos a las utilizaciones militaristas, o los modos y maneras en las que las empresas crean y venden los juegos. Pero, precisamente por eso, puede ofrecer también ejemplos para la esperanza, de buenas influencias y esfuerzos colectivos. Porque aunque sea una industria que puede parecer oscura y ominosa siempre queda la posibilidad de encender una luz. Aunque sea prendiéndole fuego a cosas.

La hija del escultor de Tove Jansson, ed. Minúscula

Una nueva historia para la gran Jansson, que con un fondo autobiográfico nos cuenta lo que significó crecer en un ambiente artístico, relacionándose con unos padres que buscaban extender las maravillas del mundo a su hija. Mostrándonos una infancia marcado por una cotidianidad en la que tenían cabida la magia y el misterio.

Agatha Raisin y el crimen de la mansión de M.C. Beaton, ed. SalamandraPues sí, ya hemos llegado a la décima. No parece que el portadista esta vez tuviera muchas ganas de trabajar pero, fuera de eso, nos encontramos a Agatha yéndose a una casita de campo -a otra- para escribir. Lo que pasa es que las cosas se complican, como siempre, y una serie de hechos misteriosos comienzan a suceder hasta llegar a la aparición de un cadáver. Y a las sospechas cayendo sobre la persona que más recientemente ha llegado al pueblo: La propia Agatha.

Un amor de verano complicado de Ali Hazelwood, ed. Contraluz

La nueva novela romántica de Hazelwood parte del convencimiento de que los clichés pueden tener una vuelta. Así que a la joven estudiante de posgrado a la que le gusta un hombre quince años mayor, dueño de una empresa y mejor amigo de su hermano… pero que ha decidido olvidarle por lo problemático de… ¡todo! resulta que le toca asistir a la boda de su hermano, en una villa siciliana. Y compartir tiempo con él. Y… bueno, que es lo nuevo de Hazelwood.

Un misterioso homicidio y muchos secretos de Catherine Coles, ed. Newton Compton Editores

Tras este título tan concreto -algo comprensible, porque el título original es el difícil de traducir: Poison at the Village Show– se encuentra uno de los cozy crimes de Coles, una autora que lleva un par de series como la de Tommy y Evelyn Christie y esta de Martha Miller, una mujer de mediana edad que se encuentra metida en un lío. Es 1947, su marido desapareció un día sin aviso y ella fue el centro de cuchicheos sobre qué habría hecho para que se fuera. Así que decide contraatacar, llevando su ginebra casera a un concurso en el pueblo. Si imagináis que eso acaba en asesinato con ella teniendo que limpiar su nombre… pues efectivamente. ¡Con ayuda del vicario!

Esquirlas de Jade de Fonda Lee, ed. Insólita
El tallador de Jade de Yanlún de Fonda Lee, ed. Insólita

Parecía que no, pero había aún algo más que Fonda Lee podía contar. Más aún: Dos libros. Por un lado cuatro historias de cuatro personajes a modo de precuela de su trilogía de Jade. Historias de antes de ser los que mandan, de ser herederos, de estar casados, de haber huido. Que son independientes de la trilogía, pero que nos permiten conocer mejor a algunos de sus personajes. Por el otro, una historia extra, también en el pasado, pero que nos habla de un robo, una caída en desgracia y una investigación, con una corona de jade en su centro.

Nos leemos.


A veces uno piensa que la idea detrás de una adaptación es eliminar el alma de las obras originales, un nuevo ejemplo de lo cual tenemos en Les 7 Ours (O)(FR) que masacra los cómics de Émile Bravo para convertirla en la enésima serie de animación 3D que solo rescata cuatro ideas pero ofrece mucho más de lo mismo. Espero que, por lo menos, sirva para que reediten los cómics.

Un genérico de policíaco solo un punto por encima, este Ballard (USA) es un spin-off de Bosch que lo que más demuestra es cuánto sirve el rodaje. El de la otra serie, quiero decir. También allda que Maggie Q tenga todavía más tablas, pero, claro, el problema es el de siempre, demasiada serialización estirando la historia. Como con Bosch, creo que meter tramas más cortas o buscar otra manera de gestionarlo sería una mejora. Pero, al menos, es algo mejor que lo habitual. Que vista la media de Netflix con su ruido-blanco-thriller tampoco es que sea mucho, pero algo es algo. Supongo.

Curiosa esta CITY The Animation (O)(JP), una serie de aventurillas con  estilo cambiante a ratos, algo de surrealismo y, supongo, la idea que los japoneses tienen de hacer viñetas de la vida de los habitantes de una ciudad con puntos de costumbrismo pero también salidas hacia el humor. Supongo que al menos es peculiar. Aunque lo cierto es que hay cosas en el estilo de dibujo -y sus cambios- que no me acaban de convencer y no sé bien por qué.

Lo mismo que Ballard pero al revés. Este Dexter: Resurrection (USA) demuestra que no tiene nada que aportar, están estirando a ver si así puede hacer algo con lo que tiene. Tras el final, la continuación y la precuela ahora intentan una nueva continuación que carece de sentido y que no tiene nada que ofrecer más que darle vueltas al asunto, meter a personajes de otras temporadas y hacer una de las dos cosas más estúpidas que se pueden hacer. Es decir, al margen de mandarle al espacio. Pero no, de momento deciden mandarle… a Nueva York. Supongo que hay que estar muy metido en esta serie para que aún te interese. Pero está claro que van a tirar.

De Eric Friedman podemos decir que fue el creador de Crash & Berstein y uno de los principales responsables de Bizaardvark, la serie que presentó a Olivia Rodrigo y Jack Paul. Lo uno por lo otro, supongo. También ha trabajado de guionista, y ha reunido a un buen grupo de ellos, así que la llegada de Electric Bloom (USA) sirve tanto como demostración de que hay todo un fondo como de que lo que hay es ese fondo. Es decir, vamos a encontrar la clásica serie Disney con canciones, con una serie de actrices-cantantes intentando lanzar sus carreras y… bueno, lo de siempre. Roles cada uno en su sitio, una intención de vender como famosos a los que aún no son con la idea de convencernos de que lo serán y blablabla. Además, claro, de contar con toda una serie a su alrededor. Pero, como siempre digo, esto es tan antiguo que ya hemos tenido a los Archies o los Monkees. Así de viejo es, así de viejo se nota.

No tengo muy claro qué buscaban con Los Gringo Hunters (O)(MX) y lo cierto es que no queda claro si van a ir a arco de temporada, arco de varios episodios o qué, lo cierto es que al menos se nota las ganas de hace las cosas… no diré que bien, diré que ‘a la americana’ -que tantas veces es casi lo contrario- así que supongo que habrá que esperar un par de capítulos para ver por dónde tiran. Y qué es lo que pretenden, claro.

En el lado bueno, esta adaptación de Hikaru ga Shinda Natsu (O)(JP), o 光が死んだ夏 o The Summer Hikaru Died o El verano en que Hikaru murió o…, puede que haya decidido bajar el tono de la relación entre los protagonistas -que tampoco es que fuera aquello descocado, pero ya sabéis- o que tenga una animación cuestionable… pero al mostrar el curioso punto de partida y la mezcla de tonos… estoy seguro de que animará a la gente a darle un tiento al manga. Sí, eso es lo bueno.

Es curioso esto de los pilotos. Todo el de Jogo Cruzado (O)(BR) se orienta a dejar las piezas para los siguientes capítulos. Mientras tanto nos han presentado a los dos personajes principales, una versión de Liz Lemon del periodismo deportivo y una mezcla de Cristiano Ronaldo con cantante sección chico malo fiestero. Si no se notara tanto lo falso que es todo -o si tuviera algo de gracia- quizá funcionaría mejor. Pero al menos no parece que vaya a haber una trama romántica porque la química entre los personajes es claramente nula. Ah, eso sí, si alguien quiere ver a viejas glorias de Brasil haciendo cameos esta es su serie. O,al menos, su piloto.

¿Cómo es que Netflix estrena una serie y no sube el trailer? Mira, yo qué sé. Pero aquí estamos, con Qui sème le vent (O)(FR), que no deja de ser una especie de telefilme policíaco de los que llevamos años recibiendo desde allá… pero estirado a miniserie. Tenemos un Negocio Central -una finca de cultivo de flores con una rosa concreta que es ‘marca de la casa’- tenemos un muertito al poco de empezar, y tenemos a un montón de sospechosos. Que los protagonistas no sean -al menos no en apariencia- los policías sino una joven y su hijo es lo único que me convence de que no es un Asesinato en… al que han metido en el potro. El tono y tema, al menos en este piloto, sí que son similares. Una mezcla agradable aunque no muy original de drama familiar-empresarial, secretos y ‘a ver quién a matado a ese’ (o, en inglés, ‘whodunit’), una cosa que se puede tener ahí sin mucho problema, para una siesta o similar. Pero que probablemente habría sido mejor como telefilme.

Estoy sorprendido con Leviathan (O)(JP), o リヴァイアサン o…, no por el punto de partida -una especie de historia de ricos y pobres con guerras, mechas, europeísmos falsos -modelo 1ªGM- que a ratos parecen steampunk y a ratos nada- o porque haya algún punto que parezca ‘queer’ pero ya lo dudo, o los guiños a Ghibli. No. Es la banda sonora, persistente y muchas veces más presente que cualquier otra cosa la que llama mi atención. No sé por qué está tan alta o qué pretenden hacer con ella o con los distintos momentos de ‘escena sin diálogo ni efectos sonoros, solo música’ pero, bueno, seguro que habrá fanes. Aunque sea porque la propuesta logra ser más… digamos ‘sosegante’ que otra cosa, parece que estamos en época de obras que no necesiten mucha atención.

No tengo claro quién pensó que hacer esta especie de Celebrities de Menem (O)(AR) contada como con viñetas y con un propósito que es difícil de entender -no parece que tenga mucho interés en la política, la parte personal tiene la profundidad de una columna de chismorreos y la parte carismática o de ‘política pop’ te la tienes que creer porque no parezca que vaya a poder entenderlo nadie.- era buena idea, lo único que espero es que no cunda el ejemplo en España.

A la pregunta ¿Qué estadounidense ha estado viendo series inglesas pensando que podía imitarlas? Hay dos respuestas, la primera es no, por mucho que Too Much (USA) quiera no es una serie inglesa. Y la palabra importante es ‘querer’, porque trabajo no le ponen mucho. La segunda es Lena Dunham. Lo que supongo que explica lo anterior. Ya, ya sé que meterse con Dunham es muy… ¿típico? En fin, casi parece que se puede datar la época por los vivas y los gritos. Lamentablemente la cosa no ha mejorado. Ni en cuanto a las críticas ni en cuanto a la falta de talento de Dunham. Pero ya sabemos que el talento para llegar a acuerdos no es el mismo que para hacer series. Este piloto tiene todo lo malo de su… vamos a llamarlo ‘estilo’, incluyendo mucho amiguete famoso, mucho ombliguismo hecho pasar por metacomentario y mucho ramplonismo, su problema principal. Por lo menos está Megan Stalter de protagonista. Pero bueno, que ver una vez más a una persona convencida de ser única y excepcional haciendo estas cosas… bueno… con un poco de suerte Netflix la mantiene en antena mucho tiempo. Porque mientras esté con esto no estará con ninguna otra cosa.


¡Libros que Salen! Brosgol, «El río tiene raíces», Peak y más.

¡Que entre la pila!

Jane y la sirena de Vera Brosgol, ed. Astronave

¡Vuelve Vera Brosgol! Supongo que la recordaréis de ¡Prepárate! o de El fantasma de Anya. Y lo que nos trae ahora vuelve a ser diferente. Porque esta Jane y la sirena -que pierde un poco del significado inglés de Plane Jane– nos presenta una especie de cuento de hadas submarino… al estilo clásico. Los padres de Jane han fallecido y parece que su herencia irá a parar a un primo por ser hombre, además todo el mundo se ríe de ella porque tiene un aspecto ramplón, del montón, vulgar. En el pueblo hay también un chico guapo que no quiere ser pescador o marinero. Pero, más aún, hay seres alrededor. Con malas intenciones, o más amigables, pero dentro del mar. Y eso llevará a toda una serie de aventuras, unas más miserables que las otras, en las que una sirena de aspecto atractivo pero comportamiento feroz será su némesis. Y, con esto, nos encontraremos una historia sobre apariencias, sobre tejer lazos, sobre liberarse de dominaciones y criterios externos y, sobre todo, sobre aceptación y lucha. En resumen: Otro gran cómic de Vera Brosgol.

El río tiene raíces de Amal El-Mohtar, ed. Obscura

Probablemente más conocida como coautora de Así se pierde la guerra del tiempo, lo cierto es que a esta ganadora del Hugo, el Nebula y el Locus no la teníamos casi publicada en España. Por suerte eso cambia con este título, que con un fondo casi de cuento de hadas nos habla de un par de hermanas, su especial relación con los sauces, hadas, matrimonios y alianzas, y la magia, claro.

El mundo inferior de David Peak, ed. Dilatando Mentes
Del autor de Corpsepaint -heavy y terror- llega ahora una mezcla gótica y lisérgica, dos familias malditas, violencia, una desaparición, un asedio, y el mal que habita allí. Todo ello según la narración para la televisión de una de las supervivientes. Pero, ¿hasta qué punto podemos confiar? Sobre todo en una historia sobre lo que se oculta a plena vista y se infiltran secretos.

Noventa y nueve cuentos divinos de Joy Williams, ed. Seix Barral

Tras haberle publicado hace unos años sus Cuentos escogidos ahora Planeta vuelve a publicar una colección de cuentos de la gran Joy Williams, un título de 2013 que en inglés se llamaba 99 Stories of God. Y, como su nombre explica habla de pequeñas historias, a veces poco más que viñetas, sobre la interacción de los hombres con Dios. No creo que a quienes la conocieran, hace incluso más años, en Alpha Decay con Estado de gracia y El hijo cambiado se sorprendan mucho, pero supongo que siempre es bueno tener la oportunidad de leerla.

La cocina india ilustrada de Pankaj Sharma, Sandra Salmandjee y Alice Charbin, ed. Col & Col

Esta particular -e ilustrada- colección de Col & Col llega a India, y lo hace siguiendo las pautas de la colección. No solo tendremos recetas, que por supuesto, sino los ingredientes más habituales, el menaje de cocina que utilizan, explicaciones sobre la organización, compra y preparación de los alimentos y cuándo y cómo se toman… y, en general, una visión que no se centra tanto en una serie de platos sino en que comprendamos cómo es todo lo relativo a la cocina -y la bebida- en su contexto humano indio. Haciéndolo, por supuesto, lo más bonito posible.

Gato Pachorro de Ronan Badel, ed. Edelvives

El creador de Angelina Purpurina regresa ahora con una historia cercana, humorosa y costumbrista sobre un gato que harto de ser callejero decide adoptar una casa. Un poco llena de humanos, eso sí, pero seguro que puede llegar a adaptarse. O a adaptarlos. Unos libros ilustrados infantiles para que disfruten los primeros lectores.

Nos leemos.